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15.08.2011

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Veterano Nivel 3

puntos 6 | votos: 6
Ojos de búho. - Y las letras se fueron, los demonios se cansaron, las luciérnagas
yacieron muertas, los cuchillos dejaron de desgarrar su piel, manos
ajenas ya no le pellizcaban, las cuchillas ya no se clavaban en su
interior, las sirenas ya no le helaban el corazón, las picaduras ya
no se esparcían por su piel, el veneno no paseaba entre su sangre
escarlata, los ojos ya no eran océanos, sus manos no se rompían al
chocar contra la pared, no sentía el dolor de las articulaciones, su
garganta ya no gritaba un socorro que nunca fue escuchado, sus ojos no
suplicaban una paz que le dio la espalda. Un cadáver, se convirtió
en un cadáver. Sus órganos en una cajeta de al lado y sin embargo
aún era consciente. Cómo era posible. Los ojos abiertos, siempre
abiertos, como un búho en la noche. Mirándote, evaluándote,
plantándote cara a pesar de su cuerpo inmóvil. Ojos llenos de
locura, locura del vacío, locura vacía. Agónico vacío. Suplicaría
morir, suplicaría cerrar los ojos, dejar de ver. Pediría fundirse
con el vacío, gritaría yacer muerta en el suelo, como las
luciérnagas, como los demonios, como los fantasmas, como las sirenas.
Pero qué sentido tiene, piensa. Si un par de huesos no pueden morir.
Si un pájaro muerto no puede volver a ser abatido. Sigue con los ojos
abiertos, sin moverlos. A lo lejos, dentro, muy dentro de aquel ser
inerte, una voz grita. O llora, llora, se desborda en lágrimas, no
cesan. Está paralizada, esas ruinas ya no existen. Nada existe,
quizás ni siquiera ella sea real. Está atrapada en ese cuerpo que
poco a poco será comido por los gusanos. No está, es una ilusión,
una mentira del oído. Las lágrimas son un eco, no hay nadie más
allí. Nada en el interior de aquel cadáver con los ojos de búho.
Tampoco nada que decir, nada que sentir, nada que salvar. Ni siquiera
algo que morir, porque para que algo muera debe de tener vida y allí
ni siquiera había oxígeno.
puntos 5 | votos: 5
¿Y nuestro paréntesis? - O mariposas muertas o pájaros en llamas. O bailarines que se chocan o
una eterna noche sin luna. O cerrar los ojos sin lograr dormir o
naufragar entre mares. O miradas sin alma o entrañas retorciéndose.
O círculos que acaban convertidos en un punto o triángulos sin
puntas. O darse de bruces contra la pared o correr sin saber hacia
dónde ir. O morder unos labios que no saben a nada o desangrarse al
pisar cristales rotos. O un disco rayado o rosa clarito. O ronroneos
de gato u hondas en el agua. O enredaderas subiéndote por los brazos
o cubos de cristal. O temblores que no cesan o los ojos abiertos. O
una mente desparramada por el suelo o una quemadura en la rodilla. O
luciérnagas sin luz o máscaras asfixiantes. O páginas rotas o sal
en los pulmones. O atravesar miles de vidrios rotos o paredes
encerrándote. O pieles pálidas o ríos de lágrimas. O gargantas
rasgadas u ojeras que caen al suelo.
puntos 10 | votos: 10
Y parecía como - recién sacada de un funeral, de su propio funeral. Delgada, pálida y
con esa mirada llena de mundos vacíos.
puntos 2 | votos: 2
Dos cuerpos inertes. - Ojalá hubiera podido salvarte. Aunque supongo que ya nada importa,
¿no crees? Nuestros desastres solo formaban otro aún mayor. Nuestros
demonios se juntaban para reírse de nosotros. Que yo hubiera apagado
luciérnagas por ti aunque tu jamás me hubieras permitido hacerlo.
Éramos dos cáscaras vacías, dos seres sin rostro que lloraban y se
rescrebajaban al compás de la primera canción que sonara en la
radio. Dos cuerpos inertes que se encuentran en la profundidad del
mar. Aquellas luciérnagas sin luz que se besan en la oscuridad. Pero
en el fondo había un cierto calor. Que si no podemos salvarnos por lo
menos nos hundiremos juntos. Podía besarte en el mar, con los
pulmones tan llenos de sal que era un milagro que aún nos quedaran
fuerzas para juntar nuestras lenguas. Te quería vacía, hubiera
bailado para ti hasta acabar con el alma y los pies ensangrentados. Y
me hubiera comido cada parte de tu destrozado ser entre la tormenta.
Nos hubieran matado aquellos seres de ojos negros de los que tanto
huíamos, lo hicieron. Pero ya no gritábamos juntos en esa agonía.
puntos 7 | votos: 7
Demasiados monstruos - para tan poca carne.

puntos 10 | votos: 10
Demasiado muerta para morir. -
puntos 7 | votos: 7
Y de pequeña soñaba - con ser otra persona.
puntos 8 | votos: 8
Si me voy, te mato. - Y si me quedo me matas tu.
puntos 7 | votos: 7
Me he perdido a mi misma - entre el miedo que me daba descubrir quien era yo.
puntos 11 | votos: 11
Y la luciérnaga amaba - tanto a la oscuridad que se apagó por ella.

puntos 12 | votos: 12
Soy un caos vacío, sí. - Un torbellino que se queda en nada.
puntos 7 | votos: 7
Mi única fortaleza es - fingir que soy fuerte.
puntos 18 | votos: 18
Y de tanto desear morir - acabas por sentir que estás muerta.
puntos 8 | votos: 10
Pasos de baile. - Podría decir que todo se había ido alejando, pero sabía que sería
una burda mentira para negar la realidad. Pensar que el reloj iba
demasiado deprisa no serviría, pensar que la Tierra se había alejado
de la Luna no ayudaría. Las manecillas del reloj siguen su curso,
como siempre, solo que tú ya no sabes cómo seguir su ritmo. La
Tierra no se ha alejado de la Luna, es la Luna la que le dio la
espalda a la Tierra, solo que ahora no se acuerda. Se centró tanto en
su propia basura que acabó olvidando los pasos del baile y ahora que
sale a escena lo único que puede hacer es sonreír nervioso y pedir
perdón. No sabe cómo ha podido suceder algo así. Y ni siquiera se
imagina el tiempo en el que sabía bailar al compás de la canción,
en el que podía seguir el curso del reloj. Todo le resulta lejano,
absurdo y caótico. Como estar en un sueño, como si todo su alrededor
no fuera real, como si fuera un fantasma de su propia vida, como si no
manejase sus hilos. No importaba, ya nada le importaba, qué más da.
No podía seguir el ritmo de la música, que importaba. No conseguía
alcanzar las manecillas del reloj, qué más daba. No sabía acercarse
a la Tierra, que importaba. Porque a él ya no le interesaba bailar,
ni las manecillas del reloj, ni la lejana Tierra. Ya no importaba, ya
nada importaba... ¿no?
puntos 7 | votos: 11
Figura borrosa. - Lo siento. Lo siento. Perdóname. O no, no lo hagas. No quiero que lo
hagas. No lo merezco. No. No lo sé. Lo siento. ¿Puedes
escucharme?¿Puedes fundirte en la tinta y oír mis gritos? No puedo
recordarlo, duele tanto hacerlo. Por favor, lo siento. Lo siento. Lo
siento. No supe protegerte, no lo hice. ¿Fuiste feliz? ¿Supe acallar
por un mínimo instante esas voces que te comían el alma, esos
traumas? ¿Pensaste en mí? Claro que no. Y cuanto duele, dios.
Arráncame el corazón, quiero cubrirme los oídos, hacer que todo
deje de doler. Porque todo duele. Soy tan horrible. No estuve allí.
Te abandoné. Te dejé sola. Y no puedo dejar de recordarlo. No
quiero. Quiero seguir torturándome con ello el resto de mi
existencia. Más. Por favor. Que todo esto me hunda más. Hasta que no
quede rastro de mí. Necesito encontrar esas palabras, esas que nunca
voy a escuchar. Las necesito. Sin ellas no puedo ni podré, no. No
puedo avanzar sin ellas, no puedo vivir sin ellas. Y no volverás. No
volveréis. No volverán. Ya ni sé recordarte. Duele pero lo
necesito. Tengo miedo. Pero ya no sé si lo que recuerdo es real, o es
producto de mi imaginación. O las dos cosas a la vez. Tu figura está
borrosa, no logro verte bien. ¿Quién eras? ¿Cuánto tiempo ha
pasado? Y cada día me culpo más. Se me vienen a la mente y lo único
que puedo hacer es temblar. Y soy tan despreciable. Y quizás incluso
tu pienses eso de mi. Quién sabe. Quizás tu también me odias.
Quizás. Ojalá. Hazlo. Supongo que eso es lo único que me merezco,
¿no? Que todo lo que quiero acabe odiándome. No quiero hablarte. Ya
basta. No. No estás. No volverás. No me escuchas, no me oyes, no me
ves. No estás. No vas a estar. No. No. No. No merezco nada. Dios, por
favor, acaba conmigo. Húndeme. Abandóname, abandonadme, tanto que
acabe por desaparecer entre la oscuridad. Tira a la basura lo poco que
queda de mi, por favor. Cúbreme de piedras afiladas, échame al
fuego, para que mi ser acabe en cenizas. Ódiame. Escúpeme. Pero no
te quedes callada. Por favor. Yo, lo siento.

puntos 5 | votos: 7
Dejad de intentar culpabilizar - a las víctimas de un delito.
puntos -1 | votos: 5
Feminazi. -
puntos 10 | votos: 10
¿Cómo podemos sentirnos - tan vacíos y a la vez tener un torbellino en nuestra cabeza? 
¿Se puede estar vacío y lleno de caos a la vez?
puntos 6 | votos: 6
Hoy en día: - -Ay, me encanta.
-¿Por qué? 
-No sé, lleva el pelo tintado.
puntos 4 | votos: 4
Hipocresía: - Joder, si es que la sociedad da asco, 
por eso hay chicas con trastornos alimEH, MIRA, UNA 
GORDA CON LEGGINS. QUE ASCO. 
GOOORDAAA QUÍTATE ESO QUE DAÑA A LA VISTA.

Si una persona gorda quiere llevar leggins pues olé por ella/él,
¿qué pasa que porque seas gordo ya no puedes ponerte lo que quieres
o qué? Más respeto y menos hipocresía, por favor.

puntos 3 | votos: 3
Mar. - Abre los ojos. ¿Qué es esto? ¿Dónde estoy? ¿Qué es toda esta
oscuridad? Estoy dentro del agua, esto es como un mar. ¿Cómo he
llegado aquí?. Intenta nadar pero no sabe hacia dónde, qué camino
tomar, no sabe dónde está la superficie. No sabe nada. Entra en
pánico e intenta manotear pero pronto pierde la fuerza. Cree que en
poco tiempo podrá salir de esta pesadilla puesto que siente como sus
pulmones se van quedando sin aire lentamente. Pero para su desgracia
esto no ocurre, aunque sus pulmones estén vacíos sigue tan vivo como
siempre. Bueno, más bien, su cuerpo sigue tan vivo como siempre.
Escucha chillidos, susurros constantes en su cabeza, procedentes del
interior de su ser. Las olas lo mecen casi con ternura aunque otras
veces cuando el mar está muy agitado lo hunden hacia, quizás, el
fondo. O lo suben a la superficie. Él no lo sabe. Ni siquiera sabe si
es de día o de noche, o qué hora es. Pero no es eso de lo único que
no es consciente. Ya no sabe ni quién es. ¿Cómo se llama? No lo
recuerda. ¿Por qué está allí? Ya ni se lo pregunta. ¿Cómo
sucedió todo esto? No lo sabe y realmente saber la respuesta tampoco
lo va a sacar de allí. Siente que se desvanece entre el ajetreo de
las olas, le gustaría gritar que parasen pero no tienen piedad. Hace
frío. Hace mucho pero que mucho frío. Se abraza a sí mismo para
intentar entrar en calor pero no da resultado y ni siquiera hay nadie
allí a quien pedirle un poco de piedad. Está completamente solo y
perdido. Vuelve a intentar encontrar la superficie por última vez.
Así que coge fuerzas e intenta nadar hacia todos los lados, arriba,
abajo, izquierda, derecha. Nota como el frío le va entumeciendo los
músculos pero le da igual, no puede parar ahora. Sigue nadando hasta
que, por fin, ve la superficie. Se deja mecer hacia ella y comprende
horrorizado que la superficie está cubierta por una gran capa de
hielo. Grita pidiendo ayuda e intenta romper el hielo pero es inútil.
Solo sirve para llenar el agua de sangre y llenarse los pulmones de
sal. Querría llorar, pero las lágrimas no acuden a sus ojos. Tal vez
se sienten intimidadas por el oscuro y sucio mar en el que se
encuentran. Desde su posición ve a una persona en la superficie, no
sabe si es hombre o mujer pero tampoco importa. Grita nuevamente pero
no le escucha. Mira mejor y observa que hay muchas personas allí,
riendo, sonriendo, disfrutando del aire. Los mira incrédulo,
¿cómo no van a darse cuenta de que estoy aquí atrapado?. Pero
no se dan cuenta, es como si no existiera, como si no pudieran verle
ni oírle. Supone que así es. No tiene fuerzas para nada más, así
que deja de golpear el hielo para intentar romperlo y se deja tragar
por la oscuridad. Abre bien la boca e intenta tragar la mayor cantidad
de agua posible porque aún le queda la esperanza de ahogarse entre
las olas.
puntos 6 | votos: 6
Mitos sobre las autolesiones: - -Es falso que la gente que se autolesiona es masoquista, 
no es que sienta placer en el dolor. De hecho hay 
estudios que demuestran que la mayoría de las veces
 los sujetos no sienten el dolor proporcional a la lesión 
o no como el resto de personas, sólo un 10% 
manifestaban sentir mucho dolor, mientras que
 el 67% reportaron poco o nada de dolor.

-Es falso que las autolesiones sean una 
llamada de atención. La mayoría de las veces son ocultadas
 y son pocos los casos en que es para llamar la atención.

-Es falso que todos los que se autolesionan son suicidas. 
Es un mecanismo de defensa utilizado para sobrevivir, no con
intención de morir.

-Es falso que es una cosa de la edad y se les pasará
 cuando crezcan. Hay un porcentaje que efectivamente
 solucionará el problema por si solo pero, 
¿realmente vale la pena arriesgarse? 
Mucha gente sigue haciéndolo cuando crecen 
y necesitan ayuda.

-Es falso que todos los que se autolesionan 
han sufrido abusos. Hay muchos motivos que 
pueden llevar a una persona a autolesionarse, 
y esto representa una forma de afrontamiento.

-Es falso que el que se lesiona es porque quiere. 
No es tan fácil, uno no se hace daño porque sí. 
Es un círculo vicioso del que es difícil salir.

-Es falso que autolesionarse sea solo cortarse. 
Ingerir objetos, envenenarse, darse contra una pared, 
arrancarse el pelo y otros varios tipos de daño 
también son autolesiones.

-Es falso que si la herida no es grave, entonces 
tampoco lo es el problema. No debemos infravalorar el
 peso de una lesión, si una persona hace el esfuerzo
 de contarnos lo que le pasa debemos tomarles
 en serio, nuestra reacción tendrá un gran impacto en ellos.

-Es falso que todos los que se lesionan tienen 
personalidad límite. La relación es más bien a la inversa,
 es muy probable que el límite se autolesione pero ello
 no quiere decir que el que se autolesione sea límite.

-Es falso que la gente se autolesiona para ser
 “popular” o “encajar”. Si lo hiciera una vez aún se podría
 sostener pero autolesiones repetidas no tienen nada que ver.
puntos 11 | votos: 11
¿Por qué se autolesiona la gente? - Aquí dejo algunos de los motivos que lleva a la gente a
autolesionarse para arrojar cierta luz y comprensión sobre este
tema.

PARA CASTIGARSE: Una baja autoestima, sentimientos de culpabilidad, de
no ser merecedor de algo, de ser responsable por algo negativo pueden
llevar a la persona a pensar que son “malos” y que merecen un
castigo. Muchas veces representan sentimientos de odio o rechazo o
disgusto hacia uno mismo. Suelen ser personas con muy baja autoestima.

PARA LLAMAR LA ATENCIÓN: Las autolesiones son muy llamativas y hacen
que los demás sientan la necesidad de estar encima de la persona por
miedo a que lo vuelva a hacer, son un arma muy potente ante la que los
demás poco pueden hacer, en algunos casos buscan atención, afecto,
que se les escuche y que se haga lo que ellos quieren. Muchas veces se
utiliza la lesión como amenaza (“si me dejas me
autolesionaré”…) o para culpar a la otra persona y hacer que se
sienta mal. No todas las autolesiones son por este motivo (de hecho
más bien pocas lo son) y hay que ir con mucho cuidado de ignorar una
señal de este tipo pues puede que no lo estén haciendo para llamar
la atención. Por lo general este punto se suele omitir por miedo a
crear perjuicios hacia la gente que se autolesiona, pero lo cierto es
que sí hay un porcentaje que lo hacen por este motivo (puede ser de
forma inconsciente) aunque sean pocos.

PARA EVADIR UN MALESTAR EMOCIONAL: Esto es como lo de que si te duele
la mano rómpete la pierna (es una distracción). El malestar físico
(el dolor) tiene prioridad sobre cualquier otra sensación, detiene
todo camino del pensamiento, interrumpe los sentimientos. Cuando
sentimos dolor no pensamos en nada más, y esto es lo que busca
alguien en estos casos de una autolesión. Cuando hay rumiaciones
fuertes, pensamientos negativos constantes, ansiedad, depresión, la
persona puede lesionarse por el propio malestar que estos producen
pero también porque la autolesión bloqueará temporalmente esos
pensamientos. Es una forma de controlar las emociones. Por ejemplo si
alguien está muy muy enfadado o muy muy ansioso, esas emociones
empiezan a sobrepasar a la persona, es fácil que en pocos ensayos la
persona aprenda a lesionarse como método para frenar 
ese enfado creciente. Es como una válvula que libera esa tensión
emocional.

COMO CONDUCTA PARA-SUICIDA: Muchos suicidas habían previamente
llevado a cabo tentativas. Por ejemplo cortes en las muñecas previos
al corte más profundo. A veces es para ver si son capaces, para saber
que van a sentir en el momento. A veces demuestra una inseguridad,
aún no están seguros y 
en el momento frenan la conducta antes de que sea letal. 
Se calcula que un 15% de las personas que se autolesionan
 tienen tendencias suicidas.

PARA ASUMIR UN CONTROL SOBRE SITUACIONES QUE SOBREPASAN A LA PERSONA:
Esto sería similar a lo que ocurre con la anorexia, en este tipo de
conductas dañinas 
para uno mismo pueden influir sentimientos 
o necesidad de control, aun cuando uno no puede controlar
 a los demás o lo que le rodea, si puede controlar 
su propio cuerpo. Esta necesidad de sentir control 
sobre uno mismo puede asociarse junto con los otros
 factores que hemos comentado y influir en la conducta
 autolesiva, que puede representar una forma de autocontrol 
o simplemente control.

POR SENTIMIENTOS DE VACÍO CRÓNICO: Cuando uno lleva mal mucho tiempo
o por diferentes motivos 
puede acabar “embotado”, que no siente nada (ni bueno ni malo).
Muchas veces estos sentimientos de vacío, 
de que falta algo o de que no se puede sentir 
nada pueden ser muy frustrantes y llevar a la persona
 desear sentir algo, por malo que sea. La autolesión
 causa dolor y sentimientos que pueden hacer que la persona 
los utilice para suplir esos episodios de vacío existencial, para
hacerles sentir “vivos”.
puntos 3 | votos: 5
Ernesto Sabato. - Siempre me preocupó el problema el mal, cuando desde chico me ponía
al lado de un hormiguero, armado de un martillo y empezaba a matar
bichos sin ton ni son. El pánico se apoderaba de los sobrevivientes,
que corrían en cualquier sentido Luego echaba agua con la manguera.
¡Inundación! Ya me imaginaba las escenas dentro, obras de
emergencia, las corridas, las órdenes y contraórdenes para salvar
depósitos de alimentos, huevos, seguridad de reinas, etc. Finalmente,
con una pala removía todo, abría grandes boquetes, buscaba las
cuevas y destruía frenéticamente: Catástrofe General. Después me
ponía a cavilar sobra el sentido general de la existencia, y pensar
sobre nuestras propias inundaciones y terremotos. Así fui elaborando
una serie de teorías, pues la idea de que estuviéramos gobernados
por un dios omnipotente, omnisciente y bondadoso, me parecía tan
contradictoria que ni siquiera creía que se pudiese tomar en serio.
Concluí elaborando las siguientes posibilidades: 1ª-Dios no existe.
2ª-Dios existe y es un canalla. 3ª-Dios existe, pero a veces duerme:
sus pesadillas son nuestra existencia. 4ª-Dios existe, pero tiene
accesos de locura, esos accesos son nuestra existencia. 5ª-Dios no es
omnipresente: no puede estar en todas partes. 6ª-Dios es un pobre
diablo, con un problema demasiado grande para sus fuerzas. Lucha
contra la materia como un artista con su obra. Algunas veces, en
algún momento, logra ser Goya, pero generalmente es un desastre.
puntos 3 | votos: 5
Entre el agua. - Miró a los ojos a Caterina, últimamente llevaba un pintalabios color
rojo que le sentaba fatal pero lo compensaba esos grandes ojos negros.
Sintió que se volvía a perder, no eran los mismos ojos en los que se
había perdido hace ya tantos años pero le daba igual. Eran negros y
hace tiempo una muchacha con esos ojos le robó su corazón. La chica
le devolvió la mirada y sonrió. Sabía que le había dicho algo, tal
vez preguntándole, pero él no la oyó. No era importante lo que
escuchase hoy, no quería escuchar nada. Sonreía cuando el otro
sonreía, reía cuando veía las bocas de los demás estallar en
carcajadas, pero nada más. Su mente volaba tan lejos que se había
topado con los barrotes de su propia cárcel mental. Decidió que ya
era hora de irse, pronto serían las cinco de la mañana. Se despidió
de esos ojos negros y de sus amigos como si los fuera a ver al día
siguiente. Al pasar por la puerta del bar casi se cae de bruces al
suelo al tropezarse con el bordillo. Tal vez no tendría que haber
bebido esa última copa, pensó. Pero qué más da, una copa de más,
una copa de menos, da igual. Daba igual si se emborrachaba hasta
perder la conciencia, realmente daba igual lo que hiciera consigo
mismo. Deambuló por las callejuelas, gatos callejeros pasaban a su
lado, maullándole. Llegó a su casa, pero pasó de largo, no era ese
el lugar donde le apetecía pasar esa noche. Sentía que hoy tenía
que estar con ella, aunque ella había quedado reducida a un matojo de
huesos que se arremolinaban dentro de las aguas de aquel río que
atravesaba la ciudad. O al menos eso quería pensar, ya que nunca
encontraron su cadáver, su cuerpo. Jamás pudo llevarla a casa.
Intentaba ignorar esa vocecita de su interior, había pasado los diez
últimos años buscándola sin resultado. Intentaba olvidar la
angustia que le suponía eso, ignorar que una vez había visto esos
mismos ojos negros despertar a su lado. Olvidar que una vez se perdió
en ellos. Se encendió un cigarro y echó a caminar hacia el río. El
olor a tierra mojada lo acompañaba y las voces en su cabeza no lo
dejaban pensar con claridad. Quizás esta sería la última noche que
pasaría en la orilla del río, buscando un espejismo que le recordase
a ella entre el agua.

puntos 6 | votos: 6
1979. - “Con miedo dejó este mundo, 
cumpliendo un acuerdo pactado con la muerte: 
viviría para tener el bebé, llenarlo a besos 
y abrazarlo suave y fuerte. 

Para él cosió una sábana 
que habla de cuentos de pequeños héroes. 
De acuerdo. Un pacto con la muerte, 
llega el momento de irse con el viento. 
Que el Sol me cuide al pequeño 
y la Luna aprenda aquella canción de cuna 
que cantaría yo por él cada noche, 
pero sé que está escrito. 
De acuerdo. 

Yo soy el pequeño héroe que ha cuidado el Sol 
y duerme por la noche con canciones de cuna. 
Y tengo un pacto con el viento que me habla de ti 
y me dice que estás bien. 
Y sé que sientes la canción desde aquel rincón 
donde se abrazan la vida y la muerte.”
puntos 13 | votos: 13
“Escribo porque nadie me oye.” -
puntos 6 | votos: 6
Me da miedo pensar. - Cada vez que mi cabeza no está distraída con cualquier tontería me
pregunto el por qué de seguir aquí y nunca encuentro respuesta. Mi
corazón sangra agónicamente y mi alma tirita del frío que le
produce el vacío que tengo en mi interior. No es bueno pensar, es un
veneno, pensar es un veneno muy peligroso. Por eso yo lo tengo vedado,
yo misma me pongo una venda en los ojos para no ver ni sentir. Me
autoengaño. ¿Qué clase de vida es esta? No poder ni estar cinco
minutos pensando en algo que no sea una tontería porque rápidamente
sientes que te falta el aire. Mi vida ha pasado a ir entre comillas.
Me siento como una actriz interpretando una obra para un público
vacío.
puntos 6 | votos: 6
Puente. - Muerte, vacío y locura. Eso era lo que llenaba su alma, esa era su
maleta de equipaje. Intentaba fingir que esos sentimientos no formaban
parte de él, que no los sentía quemándole la piel, que no le
hundían, que no le asfixiaban. Intentaba actuar con tranquilidad
delante de insensible mundo, no quería que nadie supiera que
realmente deseaba sacarse el alma para quitarse esos sentimientos que
se arremolinaban dentro de él, sin piedad. Se volvió tan frío y tan
insensible que daba miedo, parecía un ser de otro mundo, de las
sombras. Le mirabas a los ojos y lo único que veías era una mirada
muerta, sin vida. La boca retorcida en una sonrisa tan rota y tan
gastada que parecía como un cuadro en el que notas el dolor y la
tristeza del mismo autor. Caminaba solo, no hablaba, porque ya no
había nada que decir, no miraba a su alrededor, porque ya no había
nada que ver. Era un error de fábrica, un ser que nunca debió de
haber pisado este mundo lleno de dolor y tristeza. Pero estaba aquí,
vivo, pero no se sentía así. No, no se sentía vivo, realmente no lo
estaba. Solamente era un alma vacía que vagaba sola en mitad de la
noche, buscando un puente con el que acabar con su miseria.
puntos 4 | votos: 4
Rojas del frío. - Oyó una melodía, una de las melodías más bellas que nunca había
oído. Intentó imaginar que era él el que tocaba esa canción,
imaginando un piano invisible junto a él. Los transeúntes que
pasaban por ahí le lanzaban miradas de asco. Pobre diablo decían
algunos, está loco decían los otros. Él no los escuchaba, no
quería escuchar nada más que no fuera la melodía que se colaba por
la ventana de la quinta planta de aquel edificio. Cerró los ojos
sintiendo como la música entraba en su interior y le daba alas. Se le
escapó una sonrisa fugaz y una lágrima cayó por el precipicio de su
barbilla para perderse entre el frío suelo. La melodía terminó por
apagarse, miró sus manos, rojas del frío, y las apretó con fuerza.
Deseaba que la canción hubiera seguido sonando, que ese momento no
acabase nunca. Pero debía continuar, así que volvió a emprender su
camino. Se abrazaba a si mismo para entrar en calor, pero era
imposible, el viento helado le calaba los huesos, haciéndole tiritar.
Era un cero a la izquierda, un pianista sin su piano, sin su alma, sin
su corazón.

puntos 9 | votos: 9
Ni una mujer - que no se depila deja de ser una mujer, ni un hombre que lo hace deja
de ser un hombre.
puntos 6 | votos: 6
«He perdido ese don del cielo - que, por sí solo, embellecía mi vida, esa fuerza vivificante que me
hacía crear mundos alrededor de mí.»
puntos 5 | votos: 5
El pájaro y la jaula. - Caminamos con las manos en los bolsillos, con la mirada cansada y
haciendo la misma rutina de cada día. Vivimos rodeados de publicidad
que nos hace desear cosas que jamás podremos obtener, que nos promete
mil cosas y luego no nos dan nada. Vivimos para trabajar y trabajamos
para vivir. No estudies una carrera que te guste, estudia una carrera
que tenga un futuro. Aunque tu futuro sea tan gris como esas nubes que
salen de las fábricas, contaminando todo a su paso. Edificios
tristes, sin alegría en las calles, claro, todo el mundo está en sus
casas viendo por la pantalla de sus móviles lo que podrían ver si se
asoman a la ventana. Gente encerrada en sus casas porque no comprende
el mundo, porque no se siente a gusto en su propia piel, se encierran
mientras por dentro se van volviendo cada vez más inseguros. Salen a
la calle y lo único que ven es gente estúpida, que lo único que
desean es ser sumisos y adaptarse al tipo de vida que les ha tocado
vivir. ¿Dónde quedaron esas ganas de libertad? Somos como el pájaro
que se acostumbra a su jaula. Somos un teatro, la sociedad es un
teatro y nosotros somos los protagonistas. Lo único que hacemos es
interpretar el papel que a cada uno les han asignado, todos con
caretas y fingiendo que nos apetece actuar. Pero somos pésimos, tan
malos, que al acabar la obra miramos a las butacas y comprobamos que
no hay nadie. No hay nadie aplaudiendo, no hay público, no hay
escenario. Solo es una absurda y estúpida pesadilla, solo es nuestra
estúpida y absurda vida. 

Nos cortaron las alas para que no pudiéramos volar pero dejaron la
puerta de la jaula abierta y nos hicieron creer que éramos libres.
puntos 7 | votos: 7
Cocinar es como la masturbación, - es mucho mejor si alguien lo hace por ti.
puntos 5 | votos: 5
Memorias de una pluma blanca. - Soy Nathan. Soy Nathan. Soy Nathan. Se repetía una y otra vez,
estaba aterrorizado. No quería olvidar, olvidarse de todo, de sí
mismo, de ella. Pero qué decía, claro que se quería olvidar de
todo, por eso había hecho el pacto, por eso estaba allí. Aunque no
quería olvidarse de su nombre, Nathan, y eso era lo que le mantenía
en vela. Serían los últimos momentos que pasaría con su verdadero
yo. Había gritado tanto que se había quedado sin voz y había
llorado tanto que tenía los ojos secos y rojos. Se levantó del suelo
a duras penas y se dirigió a un espejo de cuerpo entero que estaba
situado al fondo de la habitación. Por primera vez en mucho tiempo se
vio a sí mismo reflejado en una superficie como esa. Tenía los ojos
rojos, de llorar claro, pero aún se podía notar ese leve toque
morado tan característico suyo. El pelo le caía lacio hasta más por
encima de la cintura, ¿cuándo había crecido tanto? Era como nieve,
no dorado, ni de color oro, no, su pelo era blanco. Falta de melanina.
Sonrió, cuanto había odiado eso. Cuanto se había odiado por ser
diferente, cuanto había odiado que los demás seres humanos se rieran
de él por no tener apenas melanina en su piel. Es curioso, en su vida
le habían faltado muchas más cosas, pero claro, nadie las nota si no
están a simple vista. Se fue quitando la camiseta, cuando el momento
llegara sería un estorbo. La tiró al suelo y contempló su torso
desnudo. Blanco, blanco, blanco, menos una parte en la que se podía
adivinar un tatuaje. El tatuaje era un símbolo, ni siquiera él
sabía cómo había llegado ese símbolo a su cabeza, ni por qué
sintió el indeseable deseo de escribírselo para siempre en la piel.
No le importaba que su cabeza supiera cosas que él no podía
recordar, todo a su alrededor era un misterio, ¿por qué su cabeza no
iba a ser igual? Se retiró, ya había visto suficiente, jamás
volvería a ser el mismo, estaba perdiendo el tiempo. ¿Qué
pretendía, quedarse inmóvil en el espejo mientras todo sucede a su
alrededor? ¿Acaso creía que si grababa su recuerdo en su mente
podía volver a ser quien era cuando llegase el momento de olvidarlo
todo? La palabra niñato le llegó a la mente pero no era su
cabeza quien lo decía, era una voz que él había escuchado en
sueños y, desde hace poco, en pesadillas. No gritó y se tapó
los oídos con las manos. No quería pensar en eso. Ahora no. Se dejó
caer en el suelo, temblando violentamente, no paraba de mover la
cabeza, quizás pensaba que así los recuerdos se irían. Cerró los
ojos con fuerza y cuando los volvió a abrir el color rojo lo
empañaba todo. Las ventanas, las paredes, los muebles, incluso ese
espejo en el que había visto reflejado su cuerpo antes. Los volvió a
cerrar y empezó a decir para sí esto no es real, no es real, no es
real, no es real, no es real. Escuchaba su voz, la voz de ella, su
voz riendo, su voz llamándole para comer, su voz, su hermosa voz pero
sobretodo escuchaba su voz gritando, pidiéndole ayuda, su voz con un
timbre de desesperación. Era como un torbellino de cuchillos afilados
que atravesaban su alma sin piedad, sin preguntar, y él solo podía
quedarse inmóvil ante su fuerza. No podía luchar contra ello, no
podía luchar contra la culpa. La voz seguía resonando en su cabeza,
desesperadamente se levantó y corrió lejos de aquella habitación.
Era una tontería puesto que de lo que huía estaba en su propia mente
pero sentía que podía escapar si corría lo suficientemente lejos de
esa habitación empapada de sangre. Corrió y corrió por los pasillos
de ese enorme edifico hasta que salió a la calle. Llovía, notaba las
caricias que le propiciaba las gotas de agua al chocarse contra su
torso desnudo. Se puso la mano en la frente y miró al cielo, gris, le
gustaba. No tenía lágrimas así que el cielo lloraba por él. Rió,
que osadía más grande pensar que alguien haría algo por él. Qué
tontería pensar que el cielo lloraba por él, al cielo no le
importaba su estúpida y miserable vida. A nadie le importaba, ya ni
siquiera le importaba a él mismo. Con paso firme se fue dirigiendo
hacia una colina apartada de la ciudad, ese era el punto de encuentro,
aunque hoy no era el día. Llegaba unas trece horas antes pero le daba
igual, esperaría. Como no había ninguna casa en la que resguardarse,
puesto que nadie vivía allí arriba, se subió a la rama de un árbol
y decidió que esperaría allí. Las hojas del árbol impedían un
poco que la lluvia le calara los huesos por completo pero el viento no
tenía piedad. Empezó a temblar, pero no era de frío, tenía miedo.
No sabía lo que iba a pasar cuando llegase el momento y ni siquiera
sabía si estaba preparado. Pero no había marcha atrás, no se puede
deshacer un trato.

puntos 5 | votos: 5
«¿Ahogarte o morirte de sed?» - Aún no sabía qué era peor: La sensación de ahogarse entre las olas
o la sensación de estar a punto  de morirse de sed. Porque cuando lo
sientes todo deseas no sentir nada pero cuando no sientes nada ruegas
a Dios sentir algo, aunque sea algo malo para quitarte de encima ese
vacío de encima. Las olas te arrastran, te atrapan y te aprisionan.
Te ahogan, intentas nadar, nadar entre ellas, hacia la superficie pero
no puedes. No puedes luchar contra la fuerza del mar. Es como un
torbellino que arrastra miles de pensamientos caóticos a los que no
puedes ponerles un orden. Acabas por rendirte, dejas de luchar contra
su fuerza, te dejas ahogar, aniquilar. No entiendes nada, solo
entiendes que la fuerza del mar terminará por machacarte. Y deseas no
sentir nada, antes que sentir dolor mejor no sentir nada, dicen. Mejor
morirse de sed que ahogarse, ¿no? Pobre, pobre iluso. Tal vez te
quites la sensación de ahogo, pero te vuelves loco. Como un náufrago
al que se le han acabado las botellas de agua, rodeado de ella pero
sin poder beberla. El vacío acaba por volverte insensible, no sientes
nada, no logras ver que esto es la realidad. De no sentir nada acabas
por sentirte sin vida, que no estás viva. No te sientes vivo y eso
acaba por volverte loco, no sientes que esto sea real y eso acaba por
volverte majareta. Hasta que te ríes, por lo absurdo de esas
sensaciones, una risa loca, histérica, desesperada, pero fría, muy
fría. No lograba encontrar una respuesta a su pregunta, así que
echó el ancla del barco y se quedó allí, observando el mar, la mar.
Preguntándose qué sería peor, si ahogarse entre las olas o morirse
de sed.
puntos 5 | votos: 5
Canción de cuna. - Blancas, así están todas las hojas, blancas. No le salen las
palabras. ¿Adiós? Demasiado frío. ¿Lo siento? ¿Por qué tendría
que disculparse? ¿Hasta pronto? Eso daba lugar a un regreso y él no
pensaba volver. Temblaba, o tal vez fuera el mundo el que temblase.
Tira los folios, coge otro nuevo e intenta escribir las que serán sus
últimas palabras. Nada. No le sale nada. Qué decir, o mejor dicho,
qué no decir. Rompe la hoja y la echa a la papelera, qué más da ya.
Las palabras han acabado por abandonarlo también, junto con todo lo
demás. Se asoma a la ventana, sale al balcón, contempla la noche en
la ciudad. No hay estrellas casi, contaminación lumínica supone.
¿Cuántas de estas estrellas estarán ya muertas? Corre viento,
frío, o tal vez sea su interior. Se vuelve a dentro, no hay nada en
ese paisaje que le llame la atención, el mundo se ha convertido en su
enemigo. Ya no entiende esa locura que algunos llaman vida, ya no
entiende nada, le resulta irreal, viviendo una pesadilla. ¿Pesadilla?
Oh, no, porque de ella se puede despertar. No es una pesadilla pero
tampoco siente que sea la realidad, ¿qué es? No lo sabe, tampoco le
importa. Si es una pesadilla despertará, si no lo es desearía hacer
lo que está a punto de hacer. Coge el móvil, mira la agenda,
nombres, muchos, pero no hay sentimientos, no siente nada hacia toda
esa sarta de letras y números. Intenta buscar una canción, pero no
la encuentra. ¿Cuál poner? ¿Cuál querría que fuera su última
canción? Tiembla tanto que el móvil se le resbala de las manos y cae
al suelo. Lo mira, no lo recoge, en su lugar enciende la radio. Una
canción de cuna está sonando, no la ha escuchado nunca así que no
le trae ningún recuerdo, tanto mejor. Vuelve a salir al balcón, el
aire frío le golpea en la cara. Tal vez el viento se ha dado cuenta
de lo que está a punto de hacer y quiere encerrarlo en casa, a salvo.
¿A salvo? No, ya no hay ningún lugar en el que se sienta así, ya no
hay ningún lugar al que llamar hogar. Su alma está vacía, no se le
puede llamar a eso hogar, no. Se asoma a la baranda, su mente se bulle
de pensamientos contradictorios, voces, risas, llantos, gritos de él
mismo, de su mente, pero también de familiares, amigos, conocidos,
voces incluso de gente que no llega a recordar. Pero están vacías,
no le aportan nada, no hay nada por lo que querer regresar. Reza
porque el golpe sea lo bastante fuerte, aunque sabe que sí, ha pasado
los años anteriores planeando esto. Respira hondo para calmarse, no
hay por qué tener miedo. Deja de temblar, sube a la baranda, cuanto
frío hace, las voces no paran de chillar. Le entra un leve pánico
pero hace oídos sordos a esa última llamada de supervivencia, más
pánico le da vivir bajo este gélido mar. Adiós susurra,  pero
no hay nadie ahí para oírlo. Echa una última mirada al paisaje y se
deja caer, con la suavidad de una pluma hacia el duro suelo, sin más.
La canción de cuna se para, seguida por un fuerte golpe contra el
suelo.
puntos 5 | votos: 5
Necesitas pensar para - poner en orden tus pensamientos y cuanto mas piensas en ellos más
perdida y confusa te sientes, te ahogas en ellos.
puntos 11 | votos: 11
«Le dijeron que - destruyese lo que le hiciera daño y se quitó la vida.»
puntos 8 | votos: 8
¿Qué será peor, - ahogarte entre las olas o morirte de sed?

puntos 8 | votos: 8
“La sociedad es un - gran manicomio y si no nos damos cuenta es porque estamos todos
locos.”
puntos 15 | votos: 15
El hombre que - no se volvió loco en este agujero ya estaba loco para empezar.
puntos 14 | votos: 16
Mirada vacía. - ¿Qué voy a hacer conmigo misma? ¿Qué voy a hacer? Cuantas veces me
he hecho este tipo de preguntas y cuantas veces el silencio ha sido la
única respuesta. Un silencio angustioso, demoledor. Un silencio
letal. Tan letal como las manecillas del reloj, ese reloj que avanza
impune. Ves pasar los días, días iguales, días grises y piensas
¿qué hago aquí?. Y te mata, porque la gente avanza por un
propósito, todo el mundo tiene una meta. Tu ya no, caminas, vives,
respiras, por inercia. Ni siquiera lo estás intentando, estás
dejando que te arrastre la corriente. Te bloqueas. Te has bloqueado.
Ya no puedes hacer nada. Ya no sabes hacer nada. Te tumbas esperando a
que el dolor y el asco que sientes hacia ti misma te mate. Mirada
vacía y una sonrisa rota. La gente se empieza a dar cuenta de que
algo no va bien contigo. No sabes que decir y te muestras como si todo
te diese igual. Se te han acabado las excusas, las mentiras. Te has
hundido en un pozo muy muy profundo. Intentas mantener la calma, pero
no puedes. No puedes. ¿Qué vas a hacer? No puedes huir. No puedes
huir de la vida, de los demás, y por supuesto, no puedes huir de ti.
Y cada día estás más perdida. ¿De qué sirve hacer las cosas si ni
siquiera quieres levantarte por las mañanas? ¿De qué sirve? ¿Por
un futuro? Por favor, aléjenme de las mentiras. No es simplemente que
no vaya a tener ningún futuro, es que ni siquiera estoy viviendo un
presente. No vivo, pasa el tiempo pero no vivo. No estoy viva. Estoy
muerta. Muerta. Ojalá. No estoy viva pero tampoco estoy muerta.
Demasiado viva para la ciudad de los muertos, demasiado muerta para la
ciudad de los vivos. Es como estar cayendo por un precipicio, me
gustaría estamparme contra el duro suelo. Pero no. Sigo cayendo. Y
eso es lo peor. No saber dónde agarrarme, no sentir el fuerte suelo
debajo. Gritar y gritar sin que nadie pueda escucharte.
puntos 5 | votos: 5
Red Butterfly. - “Me dijo que ya antes de pasar a secundaria la consideraban un caso
perdido. Se mezclaba con malas compañías. Me dijo que sólo hacía
maldades. Atacaba sin piedad a gente que lloraba y pedía ayuda.
Daba palizas hasta dejar a su adversario sangrando y destrozado. Y
también se las daban a ella. Me dijo que sus padres estar, estaban,
pero el ambiente en su casa era frío, muy frío. Y soltó una risa
incómoda al contármelo. Su padre nunca se paraba a pensar en los
asuntos de la familia. Su madre sólo se preocupaba por contentar a su
padre. Nunca salían juntos a ninguna parte. Y era raro que comieran
juntos en la misma mesa. Ni siquiera recordaba que la hubieran
abrazado nunca. Me dijo que sintió que se hacía pedazos como si
estuviera hecha de cristal. No podía confiar en sus padres. Ni en sus
compañeros, porque se habían vuelto contra ella. Todos querían
herirla. En plena noche recorría las calles con su moto. No sabía si
reír o echarse a llorar. Sentía que podía llegar a cualquier parte
y a ninguna a la vez. Estaba perdida. Había ido tan pocas veces al
colegio que podía contarlas con los dedos de la mano. Por eso fue
pura casualidad que, precisamente aquel día le conociera.”
puntos 5 | votos: 5
Attention whore. - Parece que en esta sociedad el desahogarse en una cuenta anónima o
cosas así es considerado como llamar la atención, es casi como
que todos tenemos que seguir nuestro rol de personas felices. Y es que
tal vez el mundo solamente sea una representación teatral, todos con
caretas sonrientes, y las personas que se las quitan y no quieren
continuar la mentira son las que quieren llamar la atención. He de
decir que la mayoría de las personas que se quitan la máscara y se
crean una cuenta anónima donde pueden desahogarse sin que nadie
las juzgue no suelen quitársela del todo, siguen poniéndose la
careta delante de la gente. Me parece tan estúpido el comportamiento
de las personas que dicen solo quiere llamar la atención.
¿Atención de la gente a la que ni conoces? ¿Gente que está en la
misma situación que tú? Venga ya. La gente que realmente está mal
(o su mayoría) no dicen a los cuatro vientos que están mal. ¿Cómo
cuentas que te sientes horrible todos los días? ¿Cómo cuentas que
vives una vida vacía? ¿Cómo? Además, ¿para qué? ¿Para qué la
gente te de unos consejos inútiles? ¿Para qué te juzguen? ¿Para
qué te miren con cara de pena? Por favor. Claro que hay personas que
se cortan para llamar la atención, las denominadas wannas, pero nunca
suelen ser casos graves. Vamos, todo el mundo puede hacerse un
arañazo. Pero no puedes juzgar al resto de personas que se cortan
solo porque te has topado con una que lo hacía para llamar la
atención, y realmente la persona que lo hace para llamar la
atención... ¿está bien del todo? ¿De verdad que no le pasa nada
para que haya hecho eso? Pero bueno, ese es otro tema en el que no me
voy a estancar. No puedes hablar de un tema del que no sabes nada, y,
sobre todo, de un tema tan grave como es el de las
autolesiones/problemas alimenticios etc. Creo que las personas que
dicen que si te cortas es por llamar la atención es la misma que dice
que las anoréxicas solamente quieren ser delgadas y que si comieran
sano, hicieran deporte y se quitaran de tonterías sería mejor.
Estúpida. No hay otra palabra para definir a esa gente, simplemente
estúpida. No, no digo malas, la maldad a veces es confundida con la
estupidez. Estas personas no son malas solo ignorantes e imbéciles.
¿Acaso alguna vez ellas se han cortado? ¿Alguna vez han estado tan
mal como para hacerse daño a sí mismas? ¿Sabes lo que tienes que
sentir para hacer algo así? ¿Te crees que a la gente le gusta
dañarse? ¿De verdad que te piensas que una persona se rajaría la
piel solamente por llamar la atención? También, ¿por qué la
mayoría de las personas achacan el cortarse con problemas
alimenticios? No tiene nada que ver, hay mogollón de personas que se
cortan y no tienen ningún problema alimenticio, y al revés. Cortarse
o no cortarse depende de muchas cosas, muchísimas, puedes sentirte
mal y no cortarte, eh. Y no, las personas que se cortan no se cortan
las venas, si te cortas las venas te mueres, pero vosotros a lo
vuestro, eh. Pero, ¿sabéis de quién creo que es la culpa de todo
esto? ¿De qué la gente piense así de las personas que están mal,
de las personas que se cortan, etc? La puta fama de que los cortes es
una tragedia bonita. ¿Bonito? ¿Dónde ves lo bonito a que una
persona se autolesione? ¿Qué belleza tienen los cortes? No son
medallas de guerras, no es algo que quieras besar a tu novia, espero
que todas las personas que dicen que los cortes son bonitos no tengan
que verlos jamás en la persona que aman. Porque entonces
comprenderán que no, no es bonito, autolesionarse no es bonito, el
dolor no es bonito, los cortes no son bonitos. Y, por supuesto, nadie
se siente como la mierda solamente para llamar la atención.

puntos 10 | votos: 12
El lamento de Jack. - “Nadie puede negar que soy un tipo singular, un talento incomparable
sin igual. Si deseo una sorpresa en la oscuridad, el mejor sé que soy
sin quererlo. Una dosis muy pequeña de mi encanto fantasmal y hombres
hechos y derechos gritarán. Mi esqueleto agité y de pronto grité, y
a caballeros valerosos asusté. Pero año tras año nada va a cambiar
y me canso un poco de hacer tanto mal. Yo, Jack, el rey del mal, estoy
cansado de seguir igual. Y es que muy dentro en mi interior hay un
vacío aterrador. Que sensación, en mi corazón, surgió inesperada y
veloz. Soy un profesional, un maestro infernal. Lucifer me podría
envidiar. Para un tipo corriente no soy más que un perdedor. Soy
famoso en todo el continente. Como ya estoy muerto, yo me arranco la
cabeza y recito a Shakespeare hasta en verso. No hay hombre ni animal
que me pueda imitar. Con la furia que me inspiran mis ancestros. Ni
tú me podrías comprender. Pues el rey de marfil de esqueleto gris no
quiere reinar. Si supieran la verdad, dejaría el reinado para estar a
su lado. Hay soledad en mi corazón y necesito más calor. La fama no
me ayudará, mis lágrimas vacías están.”
puntos 6 | votos: 6
Escupir veneno. - Mentiras, mentiras y más mentiras. Me agotan, me asfixian, me duelen.
La gente siempre se queja de que nadie les ayuda, de que están solos,
sí, pero cuando viene alguien que intenta animarte e intenta estar
ahí para ti lo que hacen es utilizarlo como de un muñeco se tratase.
No niego que sea fría, borde e insensible, pero, tampoco niego de que
me cansé de intentar estar ahí para los demás y que nadie estuviese
ahí para mí. Intentas animar a alguien y, ¿qué te llevas? Un
puñal en la espalda, y con suerte, eh, porque a veces ni eso, la
mayoría de las veces se van sin más. Sin despedidas  Sin nada. Se
olvidan de ti. De que existes. Se olvidan de que un día estuviste
ahí para ellos. ¿Soy tan fácil de olvidar? No sé ni para qué
pregunto, sé la respuesta, me la han demostrado mil y una veces a lo
largo de estos años. No hago las cosas esperando algo a cambio, pero
sé perfectamente que no las hago esperando puta indiferencia. No. La
gente es hipócrita, mentirosa y falsa, no lo olvido. No lo voy a
olvidar jamás. Dices esta vez será diferente pero no, no lo es.
Que de cien personas buenas hay diez mil malas, y, lo peor, es que las
personas buenas solo lo aparentan. Ya que todos son la misma escoria y
los mismos mentirosos, distintas caras, distintos problemas, distintas
lágrimas, distintas promesas, pero una sola mentira. ¿Cuál mentira?
Ellos, ellos son la mentira.
No, no va por ti, no eres tan importante como para que escriba esto
sola y exclusivamente por y para ti. Pero, por otro lado, si leyendo
esto te has dado por aludido, tal vez sea por algo. Así que vuelve a
leer, piensa y reflexiona.
puntos 2 | votos: 4
Deteriorate. - Folios en blanco y la cabeza llena de ideas. Ideas confusas, diversas,
y sobretodo, muy muy oscuras. ¿Por qué soy así? ¿Por qué soy tan
miserable? No puedo. No puedo. No puedo. No puedo. No puedo. No lo
soporto. No soporto esta oscuridad que me come el alma cada día y
cada noche. Me acompaña a donde quiera que voy. No me deja en paz.
Salgo y está ahí. Incluso cuando intento mejorar está ahí. No
puedo concentrarme porque la oscuridad siempre está susurrándome al
oído. No puedo sonreír, ella siempre está aquí. No hay forma de
huir. Me rodea. Me ata. Me asfixia. Me hunde. Está en todos lados.
Lleva mi nombre. Lleva mi cara y mi rostro. Está dentro de mí, soy
yo. Ahora es cuando me doy cuenta de lo que tanto huyo soy yo misma.
No hay nadie más aquí. No hay nada más aquí. Solo yo. Y, es ahora
cuando entiendo que jamás lograré salir de ella, que no puedo luchar
contra mí misma. No sé cómo hacerlo, no tengo fuerzas ya. ¿Pedir
ayuda? ¿Hay alguien escuchando? ¿Existen ese tipo de personas? No
quiero ayuda, no la merezco y sé que jamás sería capaz de gritar un
ayúdame en voz alta porque nadie sería capaz de salvarme.
¿Cuándo pasó esto? ¿Cuándo? La oscuridad se ha adueñado de todo,
de las cosas que hago, de las cosas que oigo, que veo, de todo. ¿Qué
hacer cuando sabes que no puedes hacer nada? ¿Qué hacer cuando la
oscuridad no te deja en paz? ¿Qué hacer cuando cada uno de los
minutos de tu existencia te resultan insoportables? Ahí es cuando la
muerte se te presenta como un bonito sueño. Una vía de escape la
llaman. Adiós al dolor. Adiós al odio. Adiós a la ira. Adiós al
vacío. Adiós al miedo. Adiós a la culpa. Adiós a los demonios.
Adiós a los fantasmas. Adiós a la agonía. Adiós al tiempo. Adiós
a la presión. Adiós al pasado. Adiós al presente. Adiós al futuro.
Adiós al abismo. Adiós al agujero. Adiós a actuar como una puta
marioneta que finge estar perfectamente bien. Adiós a estar
soportando mentiras de gente que dice quererte. Adiós a las preguntas
sin respuesta. Adiós a los dedos señalándote. Adiós al Sol. Adiós
a la Luna. Adiós a la crueldad. Adiós a no ser suficiente. Adiós a
darte asco. Adiós al mundo. Adiós a la maldad. Adiós al rechazo.
Adiós a la sociedad. Adiós a la soledad. Adiós a la confusión.
Adiós a los vidrios rotos. Adiós a la sangre envenenada. Adiós al
monstruo. Adiós a ti misma. Adiós, adiós, adiós. Folios llenos de
ideas y la cabeza en blanco.
puntos 2 | votos: 2
Las personas se lamentan - por los que se han suicidado mientras se ríen de los suicidas y les
dicen que por qué no se suicidan de una vez. Que irónico.
puntos 7 | votos: 7
Soy delgada, no anoréxica. - ¿Por qué la gente ve mal insultar a una persona gorda y bien decirle
a una persona flaca que coma, que da asco y que está en los huesos?
Es como para que las personas gordas no se sientan mal consigo
mismas voy a decir que las personas flacas dan asco. Tonterías.
Así no se arreglan las cosas. Además, ni las personas gordas dan
asco ni las personas flacas dan grima. Eso es algo que todo el mundo
debería meterse en la cabeza, que porque a ti no te guste un tipo de
cuerpo no significa que de asco. Hay gente a la que le gusta los
cuerpos entraditos en carne y hay gente a la que no, cada uno es
diferente, hay muchas opiniones distintas. Pero no hay que encasillar
nada basándote en tu propia opinión, ya que es algo erróneo.
También, ¿por qué la gente piensa que una persona anoréxica está
en los huesos? Es una enfermedad mental, y, la mayoría de las
personas anoréxicas no tienen el canon de una persona anoréxica.
Puedes ver a una persona gorda y que tenga anorexia, y puedes ver a
una persona super delgada y que no tenga esa enfermedad, o al
contrario, claro. Tampoco tienes que estar gorda para empezar con esa
enfermedad, de hecho, una buena parte de las personas ni estaban
gordas ni tenían sobrepeso. Ya que, la anorexia, como todos los
trastornos alimenticios, no es realmente problema de la comida, es
sobre mucho pero que mucho mas. Alguna gente dice que coman, pero
esas enfermedades no se curan así, además, ¿tu te comerías un
cactus? No, porque sabes que te va a lastimar. Pues eso es igual. No
es un problema de la comida, es un problema mental, la mente realmente
está enferma. Lo que quiero decir es que no insultéis a personas
flacas, ni a personas gordas, cada uno es como es. Que a ti no te
guste no te da derecho a insultar a nadie. Y, no etiquetéis a alguien
una enfermedad cuando en realidad no tenéis ni idea de si esa persona
tiene una enfermedad o no, y, sobretodo, cuando esa enfermedad no es
tan fácil de reconocer como muchos piensan.





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