odioalosgatos #514
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20.07.2011

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Veterano Nivel 1

puntos 5 | votos: 5
... - Cae la noche, y puede que un puñado de gotas frías también. Ni
siquiera sé si está lloviendo; tan sólo puedo intuir el ronroneo
del agua sobre el alféizar. Pero,  a pesar de todo, puedo salir de mi
habitación y recorrer toda la casa. Puedo bajar las escaleras hasta
llegar al portal. Y puedo salir de él. 

Puedo comprobar si llueve; sin embargo, ¿para qué? 

Comprendo que he dejado de sentir esa necesidad imperiosa de escapar
de estas cuatro paredes. Ya no siento su vacío. Ni siquiera puedo
oler ese hedor de angustia solían emanar
Es más: ahora sé que tienen un color azul cielo.  Quizá, las teñí
con mi sangre. Lo hice al pensar que jamás volvería a usarla. La
Divina Providencia se ha burlado de mi tristeza transformando mi
sangre en una sustancia azul.  Incluso la que mis entrañas aún
guardaban.  

Mi mirada se pierde en cada una de esas paredes mientras escucho el
sonido de la lluvia. Sus gotas son las notas  trituradas de un piano
que caen sobre la cerámica brillante de la ventana. Me gusta escuchar
ese sonido, sobre todo cuando sé que puedo tocarlo sin miedo a
mojarme. Aunque, de momento, prefiero quedarme aquí, mojándonos.
puntos 3 | votos: 5
La sabiduría de los corderos - ¡Y entonces se cansó de las luces de la ciudad!

¿Por qué el cielo estrellado tenía un color rojizo?

Se sintió frustrado, muy frustrado. Y echó a correr buscando algún
sitio donde se pudiera refugiar de las crueles farolas que pretendían
secar sus lágrimas con su destello nocturno. ¡Maldita sea!

Pero no hallaba paz alguna en mitad de aquel carrusel de ladrillos. El
destello de las farolas llegaba a todas las esquinas que él recorría
con impaciencia. ¡Hasta el más recóndito de los lugares! Sentía
cómo el humo del cigarrillo que sostenía entre sus dedos cargaba el
aire y lo hacía asfixiante.  Parecía que el humo quería rodear su
cuello y acabar con él, como su fuera un folio lleno de tachones a
punto de ser arrugado y tirado a la papelera. ¡Qué frías eran las
papeleras! ¡Y qué frías se presentaban!

Un instante de lucidez. Tan sólo un jodido instante y pudo comprender
que era imposible escapar de él mismo. A pesar de la noche y de la
ausencia del sol, su sombra seguía acompañándolo. ¡Y olía tan
mal!

Cabizbajo y sumido en la resignación, decidió dirigirse a su
refugio. Donde podría desahogarse con la dialéctica del ron
Barceló. 

Subía las escaleras con cierta apatía.
Apatía.
Y abrió el pomo con lentitud
Lentitud.

Entonces se sentó violentamente en el sofá polvoriento. Las
lágrimas aún cubrían su cara llena de cicatrices. Por fortuna, 
sobre el sofá estaba la botella de alcohol cuya compañía ansiaba
como el niño pequeño que busca a su madre cuando éste tiene
pesadillas. 

Y empezaron a conversar.
A conversar.
A conversar…

Hubo un momento en el que él se cansó de hablar mientras se veía
reflejado en el líquido oscuro de la botella. Entonces decidió
llenar de aire las paredes de cristal de su amigo dominicano. Sólo de
aire. 

Y su alma quiso escapar, hasta que al final salió vomitada en
dirección a la moqueta. Aquella sustancia viscosa desprendía un
hedor nauseabundo. Ante la visión de su alma inerte, decidió escapar
de allí con la esperanza de que la policía culpase a su amigo
Barceló su muerte. Era su chivo expiatorio.

Salió de allí apresuradamente y bajó rápido las escaleras; tan
rápido que se tropezó y comenzó a rodar por ellas. Se rompió dos
costillas, un cúbito y sus dos alas.
puntos 13 | votos: 13
... - Flexiona tus rodillas, arquea la espalda, mira al frente, tensa tus
gemelos y respira hondo. Haz temblar al suelo de arena con cada una de
tus pisadas. 
Junta los dedos, cierra el puño y comprime las venas que recorren tu
mano. Rompe con la brisa tranquila en un torbellino de caos e
incertidumbre. 
Aprieta con fuerza tu mandíbula, que se escuche el rechinar de tus
dientes amarillos y escúpele al conformismo. Ahógalo con tu saliva
furibunda y hazlo desaparecer. 
Prepara tus oídos para detectar la respiración débil del enemigo y
grita, grita fuerte enmudeciendo al sol brillante, a la mañana
apacible y al sonido del caudal de agua sucia que recorre las calles
para filtrarse por las viejas alcantarillas oxidadas. Destruye el
horizonte lanzando una bocanada de entusiasmo, para después
pisotearlo con tus catorce puñales bañados en barro.
puntos 10 | votos: 10
Tratas - De comprender un mundo que no te comprende,
pero acabas siendo un incomprendido.
puntos 10 | votos: 10
Tratas - de juzgar a los demás con tolerancia y sin prejuicios,
pero sólo buscas la intolerancia y los prejuicios en los demás.

puntos 9 | votos: 9
Tratas - de afrontar la vida con coraje y valentía,
pero la vida sólo ofrece miedo y desolación.
puntos 10 | votos: 10
Cuando el agua - Se encuentra estancada, poco a poco acabará emanando un hedor putrefacto.
puntos 9 | votos: 9
El conformismo - Es un círculo minúsculo de aparente confort en el que quedas preso y
entonces éste se comprime cada vez más hasta formar un punto enano
que la gente no es capaz de ver.
puntos 7 | votos: 7
Ese pavo me da mal rollo -
puntos 3 | votos: 3
... - Como el agua fría que rejuvenece el amanecer,
con su rumor de azahar triste-
Como el aire puro, que inunda el paisaje llano
de sol, polvo y cielo azul.
Como mis pies cansados,
que dejan sus huellas sobre la llanura infinita.

Aquella que abarca toda mi visión y la llena de luz.

Como aquella lenta primavera, que hace florecer a los árboles
desnudos.
Y embriaga el paisaje con su aroma dulce.

Como la luna brillante que lanza un grito sordo sobre la eternidad de
la noche,
tus ojos emanan un fulgor que se solidifica en mi tácita alma;
y la golpea, liberándola de la cárcel del silencio.

Sólo entonces tu mirada se convierte en una brillante línea dorada y
densa que desciende sobre mi cuerpo.

Y sólo entonces siento cómo mis manos pueden sentir el cálido tacto
de tus ojos.

puntos 6 | votos: 8
... - Y todo acabó con cierto desdén y oscuridad. Las calles se
resquebrajaban en una lenta agonía; sus grietas emanaban un rumor de
vómito y todo lo que reposaba en ellas desaparecía de forma brusca y
violenta.

Los edificios, sólidos, pulcros y perfectos en un pasado, se
desvanecían en una maraña de escombros polvorientos y humeantes. Los
sacos de huesos y carne que acostumbraban a habitarlos se
transformaron en una masa de papel de periódico agujereado.

El cielo rojo que iluminaba toda aquella escena vertía su desidia
sobre la vertiginosa ciudad ahora desordenada, que por primera vez en
mucho tiempo mostraba cierta congruencia con las sombras que habían
oscurecido lentamente todo su esplendor del pasado. 

Las fábricas dejaron de expulsar aquel humo denso que día a día
contaminaba el aire que llenaba nuestros pulmones; en su lugar,
dejaban escapar un líquido negro apestoso. 

Y allí me encontraba yo, perdido en ese muladar de caos y
desolación. Era el único superviviente de una escena sórdida y
angustiosa. Me encontraba de pie, mirando fijamente aquel paisaje
extraño. 

La realidad se presentaba tan absurda, vacía e irónica que llegaba
incluso a tener cierta gracia. Comprendí con extrema lucidez lo
difícil que resulta crear algo hermoso sobre la fragilidad de un
papel en blanco, cuyos cimientos son frágiles, y lo fácil que
resulta su destrucción.

Intenté soltar una carcajada, esbozar una sonrisa, pero sólo podía
llorar.
puntos 4 | votos: 4
Muchas - Felacio... Facilidad... Falocida...Patatas
puntos 1 | votos: 1
Y ahora vienes - Con 17 años
puntos 10 | votos: 12
Qué hostia tiene en la cara... -
puntos 1 | votos: 1
Eh, ¡qué pasa, tronco... - ...
Cerebral!

puntos 5 | votos: 5
... - Como el viento plácido de una primavera desconocida, tu voz tierna
acaricia mis oídos. Es entonces cuando abro los ojos, levanto la
cabeza y te veo infinita y eterna. 

Como un sol madrugador que se abre paso entre el horizonte, tu sonrisa
despliega su brillante destello de fantasía sobre el rocío de mi
alma, secando las lágrimas que ahogan su luz de juventud.

Como un gran río de cauces dorados, tu cabello rubio inunda mis manos
frágiles de entusiasmo y éstas se dejan llevar por la corriente
hacia tus dos grandes lagunas solitarias; sólo entonces dejo sumergir
mi mirada en tus profundos ojos de mármol puro, perdiéndose en la
infinitud de sus aguas dulces y cálidas.

Como un puñado de copos de nieve, tus dedos minúsculos rozan mi
vientre, produciéndome un agradable y sutil escalofrío. Mi alma
paralizada siente cómo éstos van se van acumulando, unos sobre
otros, formando una fina capa de embriaguez. 

Es entonces cuando tu boca de amapola extiende sus pétalos rojos
sobre mis labios impacientes. Sólo entonces nuestra sombra de
anochecer se pierde en la inmensidad de la Luna.
puntos -2 | votos: 2
Érase una vez - Un ornitorrinco diferente, estigmatizado por su forma de pensar.
Entonces llegó un ejército de macarrones y le obligaron a cantar
canciones de Paco Ibáñez. 
Después se puso a bailar el Gangnam Style hasta que los macarrones se
cansaron y lo mataron.
Fin
Fin
Fin
puntos 7 | votos: 7
... - Te ocultarás tras las hojas secas de los árboles. Tú cálida
sonrisa quemará la brisa fría de noviembre. Dejarás atrás todos
tus recuerdos y tus pulmones se llenarán con el rumor de la noche.
Sentirás y desearás sentir el frío tacto de la lluvia que inunda a
la luna con su aroma elegante. Acariciarás el suave tacto de los
adoquines mojados y quedarás hechizada en una atmósfera serena.
Tocarás el dulce sabor de una ciudad dormida y te fundirás en la
tranquilidad de la noche eterna

Lanzarás un grito de alegría,  pero nadie podrá escucharte porque
tu sonido se esconderá en cada esquina, en cada escondrijo, en cada
sombra, en cada resquicio  que la ciudad deja a su disposición.
Dejarás de buscar un amanecer vespertino porque, sencillamente, tú
eres ese amanecer que se esconde tras la noche.
puntos 3 | votos: 7
Teclas, ¡teclas! - 1

Imagina una imagen imaginada, animada e imantada. Imagina que esa
imagen imaginada, animada e imantada se invierte, creando una imagen
imaginada, animada e invertida.

Tan sólo es una imagen que no existe en la realidad, pues es
imaginada. Además, está imantada, por lo que se adhiere a cualquier
metal imaginado, animado e invertido. 

Lo mejor de todo es que se mueve, dado que es animada (pero no pienses
que es real, tan sólo es una ilusión). La imagen es animada; se
mueve, ergo sufre cambio. Entonces esa imagen es efímera, pues está
sujeta a un constante cambio. Por tanto es una imagen ilusoria que no
existe en el presente; se trata de una sucesión indeterminada de
características que el devenir atribuye a esa imagen imaginada,
animada, imantada e invertida. 


2

La mayor parte de la gente sabe hablar. Hay gente que no sabe hablar,
hablar, hablar, hablar y sencillamente calla. 


 3

Respira hondo y expulsa todo el ruido que ensordece tus entrañas
bañadas en sangre. A veces, sólo a veces, muy pocas veces, no muy
frecuentemente, es bueno expulsar todo ese ruido que distorsiona tu
intestino y lo tiñe de un color morado. También es recomendable
llenar tus órganos de dinamita para poder, finalmente, ensuciar las
calles con trocitos pequeños, pequeñísimos, enanos de tu propia
carne; lo malo es que después te toca limpiar. Siempre eres tú el
que limpias. Siempre. 

Deberías suponer que, a veces, es bueno explotar (o jugar a la
petanca) y hacerte oír, aunque luego tengas que limpiar. El silencio
es un buen hotel; allí te cuidan bien, pero no te dejan manchar el
suelo con trocitos de carne. Si decides explotar en silencio,
prepárate para fregar porque si no recoges todos los trocitos rápido
(antes de ser visto), te echarán de allí y no sabrás adónde ir.
Además, resulta un poco caro hospedarte siempre en el silencio. ¡Por
no hablar del desayuno!

Debe ser el único hotel de la zona donde no tienen desayuno
continental. 


4

Un árbol.

Delgado capitán de  hojas verdes, verdes, verdes.

Un árbol

Grueso capitán de hojas verdes, verdes, verdes, verdes.

Un árbol

Grueso capitán de hojas marrones, rojas, marrones.

Un árbol.

Grueso capitán.

Un árbol.

Nada.

 Después llega el cielo naranja.

La noche se acerca lentamente.

Lentamente. 

El cielo naranja tiene miedo.

Mucho miedo.

Es comprensible.

Pero la noche parece retrasarse.

Siempre llega tarde.

Siempre.

Siempre llega.
puntos 5 | votos: 5
... - Las piedras exaltadas
 de una llanura lejana 
cuentan con fría desgana
una historia complicada
(Quizás no tanto)

Un tren azul azulado
pequeño, triste, cansado
está llorando, llorando.
Bueno, quizás no tanto.
Quizás no tanto.

Alguien escuchó el llanto
del tren azul azulado
y preguntó con descaro:
¿por qué lloras, desdichado?
(Quizás no tanto)

Él, taciturno y ofendido,
detiene su recorrido.
Y responde muy tranquilo:
señor, creo que me he perdido
Bueno, quizás no tanto.

puntos 5 | votos: 5
La gente se corta las uñas. - Continuamente presenciamos la eterna lucha entre el miedo y la
ilusión; por desgracia muchos caen en el abismo que separa a ambos
elementos.
puntos 7 | votos: 7
No deberíamos evitar el dolor - Éste puede ser nuestro mejor maestro.
puntos 8 | votos: 8
¿Y si... - La calles se separan, unas de otras, formando en cada esquina un
profundo abismo?

¿Y si  las farolas se encuentran cada vez más lejanas, creando
espacios oscuros, privados de la luz nocturna reflejada en el asfalto
mojado?

¿Y si las franjas blancas que forman los pasos de peatones se alejan
eternamente, generando trayectos donde los coches no pueden divisar
dichas franjas y arrebatan involuntariamente las vidas de centenares
de ciudadanos?

Lejos,
lejos,
lejos.

¿Y si los edificios se distancian cada vez más, lo cual hace que los
cables de alta tensión tengan que ser agrandados para cubrir las
necesidades eléctricas de todas las comunidades?

Lejos, 
lejos, 
lejos.

¿Y si los árboles del Retiro aumentan su distancia entre ellos,
incrementando el tamaño de dicho lugar e inundando la ciudad de hojas
secas?

Lejos.

Las personas se alejarían.
puntos 4 | votos: 4
... - Transparente y frágil, recuerdo que tus paredes eran de cristal.
Ahora, sólo eres una mota de polvo, un suspiro, una centésima de
segundo, el último rayo de sol que atraviesa el cielo naranja. Opaco,
 inerte, efímero e insignificante; tan sólo eso.

Recuerdo también que estabas lleno de vitalidad. Una energía
desconocida recorría tu piel como el viento recorre las frías calles
de la ciudad, lenta e intensamente. Ahora, se ha evaporado todo. Tan
sólo queda el silencio. 

Finalmente, recuerdo que perseguías el éxito y la felicidad. Ahora
buscas la soledad. A veces, sueñas con caer al vacío y desaparecer
débilmente en un montón de pedacitos de porcelana. A veces, sólo
quieres ahogarte en la desidia de la rutina y desvanecerte en un
presente efímero.
puntos 5 | votos: 7
... - Apoya los codos en el alféizar y sujeta su cabeza con las dos manos
abiertas. Enciende un cigarrillo y lo fuma con ansia.  De repente,
alza la mirada; enfrente sólo puede ver una pared de ladrillos. Una
serie de ladrillos sucios y polvorosos es todo lo que la ventana
ofrece. Se habitúa a su visión, por lo que decide mirar fijamente al
suelo, sintiendo que cada vez está más cerca de él. Un extraño
silencio recorre todo el edificio; sin embargo, el fluir de la sangre
irrumpe en el vacío con arrogancia y soberbia. Su agonía quedó
suspendida en el alféizar de la ventana





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