En Desmotivaciones desde:
17.03.2015

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GeekVeterano Nivel 2

puntos 10 | votos: 10
Quien cae - se encuentra.
puntos 12 | votos: 14
La cantidad de promesas rotas, - amistades fallidas, mi eterna caída.
puntos 19 | votos: 21
Me he lanzado - Tantas veces a la piscina sin que hubiese agua que ahora hasta me
ahogo en un vaso de afecto.
puntos 9 | votos: 11
Pasos. - Demi, demi, plie et relevé.
Y recuerda, las rodillas fijas, la mirada al infinito. 
No, los brazos así no, dales cuerpo, volumen.
El tempo, sigue el allegro, vas desacompasada.
No, así no. Parecéis criaturas. Remarca la segunda, pon un poco de
perfil el rostro y sonríe. 
Vale, así mejor.
Et chasse, chasse, pas de bourrée et piruette y repetimos a la
diagonal.
Sonríe más.
Te falta elasticidad, así no podrás llegar nunca a los escenarios.
Rond de jambe et croise derreire.
Baja los hombros y el pecho hacia delante. Como si te estiraran hacia
el suelo.
Et chasse, chasse, pas de bourrée et piruette en relevé.
Estás ganando demasiado peso, si quieres seguir en este negocio
deberás adelgazar, me da igual como lo hagas, pero o pierdes peso o
estás fuera.
Et grand jete.
Sigue sonriendo.
puntos 18 | votos: 22
Papel gastado. - Escribió las historias más bonitas en las hojas de papel más
desgastadas. 
Pero sin llegar a dudas, las mejores habitaban dentro de los ojos de
aquel al que siempre escribía.
Dueño de textos, frases y metáforas simplonas.
Dueño de su persona, pluma y hojas.

puntos 14 | votos: 16
Punto final. - ¿O era seguido?
puntos 17 | votos: 19
El amor es como la magia: - No existe, pero le damos vida con la ilusión.
puntos 19 | votos: 21
Las decisiones - Las decisiones tomadas a la ligera con el tiempo son las que más pesan.
puntos 17 | votos: 17
La formación - deforma.
puntos 19 | votos: 19
Y mientras sus pulmones - Y mientras sus pulmones se llenaban de helada agua
la op. nocturna 9 no. 2, seguía sonando.

puntos 15 | votos: 15
Invierno de silencio - Y nos topamos en un invierno de silencio, guerra de palabras vacías y
horas ahogadas.
Batalla librada, mareas con sirenas de doble cara.
Desconocida mirada, cenizas del pasado. Muerte acelerada.
No estás y me pierdo. No estoy y te alejas.
No estás y vuelvo a ser yo, solo otra desastrosa combustión.
puntos 21 | votos: 21
Pero lo más difícil - es colorear el mundo sin ti.
puntos 19 | votos: 19
Era complicado - reflejar el brillo de tus ojos en un folio.
puntos 19 | votos: 19
Resultaba imposible - dibujar el matiz de su sonrisa con tan pocos colores y tantos sentimientos.
puntos 17 | votos: 17
Marcamos diferencias - para crear contrastes.

puntos 8 | votos: 8
La sala de los recuerdos vacíos. - La última vez que te vi, el destino había decidido darme nuevas
direcciones.
La pequeña habitación de los relojes que no funcionaban me había
hecho presa y no pretendía dejarme escapar nunca.
El tiempo se detuvo.
Un amplio bosque de hayas iluminado por una luz tenue y azulada
crecía a mí alrededor, se extendía hacia el cielo como si quisiera
asfixiarme de la manera más dulce.
En el preciso momento en el que el astro estaba dispuesto a dormir y
las estrellas brillaban centelleantes, mi único deseo la caída de
una de ellas, que seguramente se parecería el brillo de tu risa.
Capturaría tantas estrellas por ti.
Pero tú decidiste que no, nadie quiere estrellas cuando la realidad
le consume. Morder la manzana era más sencillo, sucumbir al otro
lado, a la penumbra de la noche.
Las flores siguen marchitas desde aquel día.
Aquellas arboledas inexistentes en las que el tiempo se detenía
habían sido testigos de un final sin inicio.
La ley de la atracción había fallado y de nuevo me convertí en una
maldita cucaracha, un Gregor Samsa formado de caos y preguntas sin
respuesta.
La luna se erguía en el firmamento y yo desperté de aquel amargo
sueño, sabiendo que era real.
Todo resulta tan confuso en este mundo que carece de coherencia. 
Las estrellas caen desde que no estas.
Me gustaría capturar tantas para ti.
puntos 13 | votos: 13
Si me dieran la posibilidad - de volver al pasado, tomaría las mismas decisiones solo para poder
estar aquí a tu lado.
puntos 14 | votos: 14
Estrellas y cicatrices. - ¿Qué decir cuando lo que siembras no es lo que recibes?
Puede que siembres estrellas y recojas cicatrices.
puntos 16 | votos: 16
Inspiración - Inspiración duerme,
Inspiración quema.
Palabrería inconclusa;
Líos de enredadera.
puntos 21 | votos: 21
La cazadora de estrellas fugaces. - La pequeña cazadora de estrellas fugaces no se asemejaba ni lo más
mínimo a lo que el universo consideraba normal.
Era una perfecta infiltrada, alejada de los peones que la rodeaban en
aquel mundo de ajedrez cuadriculado sin matices de color por ningún
lado.
Una niña en un mundo lleno de oscuridad. Pero ante todo, una niña
con un objetivo.
El plan era sencillo: Iba a iluminar aquel tétrico castillo en el que
habitaba miedo, con pequeños puntos de luz, para defender así los
sueños de los niños.
La pequeña bolsa que contenía las estrellas pesaba y brillaba con
mayor intensidad al acercarse a aquel lugar habitado únicamente por
la desesperación.
El camino no era sencillo, tantas direcciones, ningún lugar parecía
tener sentido. 
Los peligros abundaban en él. 
Avanzo a paso trémulo en línea recta, con sumo cuidado de no caer al
vacío que se situaba bajo aquel puente colgante. 
¿Y si caía? No, no podía caer. ¿Quién iluminaria la noche sino?
¿Quién haría que las palabras de los niños dejaran de ser vacías
y cobraran sentido en aquel lugar?
Oyó un crujido bajo sus pies.
Alguien debía luchar por ellos, por sus aviones de papel y sus juegos
con barro. Alguien debía iluminar sus noches.
El tiempo se detuvo en el momento que cayó al vacío.
Pero ella, no ella no era como los demás peones, y créeme cuando te
digo que a veces las estrellas fugaces, no son estrellas.

puntos 19 | votos: 19
Pero a ella... - Volar siempre le había resultado más sencillo con una sonrisa en el rostro.
puntos 18 | votos: 18
Aprende a odiar mi prosa. - Olvídame, suprímeme; convierte mis palabras en recuerdos borrosos.
Quema mis esbozos, textos y fotos.
Olvídame, ahoga mis pensamientos.
Que cuando suene mi nombre, tu frío lo transforme en hielo.
Utiliza la metamorfosis para crear fuego.
Cancélame,  como la flor que nace y muere con tantas semejantes. No
creas que soy especial, táchame de error y deja que me resquebraje.
Olvídame, suprímeme. No consientas que esta inepta habite en tu
mente. Haz arder mis recuerdos, mi memoria que en tu cabeza claramente
sobra.
No consientas que llegue a significar algo; soy un mar de dudas, caos
y sentimientos ahogados.
Persona inaccesible, Alicia atrapada, mi mundo se desmorona, por
favor, olvida hasta mi mirada.
Olvídame, aprende a odiar mi prosa.
Ódiame, rómpeme y deja que me convierta en una triste mariposa rota.
puntos 12 | votos: 14
Decidí. - Decidí darlo todo; y solo diré una cosa:
 No me arrepiento de nada.
puntos 11 | votos: 11
No todos... - No todos entenderán lo que tus ojos esconden.
No todos sabrán lo que las voces de tu cabeza gritan, ni verán las
delgadas incisiones de tus muñecas.
Tampoco entenderán tu angustia.
Nunca comprenderá porque cada vez que te veo nace un nudo en mi
garganta, y mis ojos se vuelven finos cristales.
Nada va bien. 
Tu mundo es gris, lleno de matices de negro y el mío es una barquita
de madera, en medio de una gran tempestad, que la única cosa que hace
es aproximarse más al centro del océano, en el que tu te asfixias.
Y te alargo las manos, pero no puedo tocarte.
No puedo salvarte.
Y eso, va a causar mi propio desastre.
Y quizás sea por que está siendo un invierno muy frío, por que las
personas se asemejan más a planetas en su propia órbita que a
humanos o porque simplemente soy idiota, pero me ahogaría contigo.
No todos te entenderán.
Yo no te entiendo.
Pero no te dejaré solo.
puntos 20 | votos: 20
Esta sala de espera. - Esta sala de espera se ha convertido en un sitio más frío desde que
no estás.

puntos 16 | votos: 18
Estaba... - Estaba siendo un buen día; hasta que me he despertado.
puntos 17 | votos: 17
Y este año... - Y este año, expira entre tazas de café, mensajes de Madrid y
sonrisas involuntarias.

Gracias por hacerme feliz.
puntos 19 | votos: 21
Noches... - En la que la soledad, es acceptada.
En la que Sinatra, suena en la radio con aire melancólico.
Noches con olor a navidad y a libros olvidados.
En noches como esta, sintonías acompañan el vacío que dejaste en mi alma.
puntos 12 | votos: 12
Cuando... - Cuando el telón baja, y muera la función.  Cuando las estrellas del
cielo no tienen aquel fulgor.
Cuando sólo libros y palabras inconclusas te comprenden.
Cuando Alicia deja de poder travesar el espejo y Peter Pan crece.
Cuando las utopías se vuelven amargas distopías.
Cuando al final de tu camino, te encuentras con un acantilado.
Cuando tu felicidad se transforma en tiempo perdido. Y tu esfuerzo, en
vano arde en cenizas.
Cuando el océano te traga y la noche no te hace ni compañia.
Cuando miras al techo y no sientes nada. 
Cuando esto sucede...
los poetas mueren y renacen las palabras.
puntos 11 | votos: 11
Y el tiempo... - no espera a nadie.

puntos 24 | votos: 26
No tenía... - No tenía nada que fuera destacable.
Ni la suerte, ni héroe y aún menos la fuerza.
Solo tenía un gran peso en el pecho y la sensación de que hasta las
flores la asfixiaban.
Y se dejó ahogar.
Y murió.
Y los demás fueron felices y comieron perdices.
puntos 20 | votos: 22
Los viajeros del tiempo. - Éramos viajeros del tiempo, navegantes del olvido.
Observadores de estrellas a punto de expirar, seres que miraban
atentamente el reflejo de la luna en el mar.
Nuestra existencia ahogada, nuestra vida, siendo arrebatada.
Miradas perdidas en las constelaciones.
Futuros inciertos, atemorizados, hielo en primavera.
Seres efímeros, en una dulce utopía.
Existencia inefable, flores inmarcesibles.
Elocuencia de mares, atardeceres desgarradores.
Vida, hechos, amargas lecciones.
Los viajeros del tiempo somos palabras melifluas y melodías
iridiscentes.
El olvido como escarcha nos sigue el paso.
Pero no sirve de nada.
Ya que las palabras, como las ideas, son a prueba de balas.
puntos 13 | votos: 13
Kristallnacht. - Creo que las descripciones sobran en esta imagen.
puntos 7 | votos: 7
Tardes de otoño. - Esta es mi trilogía de lluvia. Tres etapas, tres emociones, tres
versiones de mí, con mis sombras del pasado y mis irreales presentes.
Lluvia.
Tú, que siempre estas allí. Sumisa e incansable, en lo bueno y en lo
malo. Cayendo de las alturas y rozándome los pómulos en días de
otoño. Humedeciendo todo aquello que vivo y dándole un aire
melancólico a cada canción que suena por los auriculares y a cada
página que paso de este eterno fuego que consume las páginas de los
libros prohibidos.
El día que te conocí, llovía.
El día que andábamos juntos por una avenida en la cual nuestro
futuro se veía borroso y distante pero existente, llovía.
El día que decidí odiarte… No recuerdo si llovía, pero mi
corazón quedo calado e inservible. 
Muchos diréis, joven. Yo diré tonta e ilusa. No creo en el amor. Y
si, mientras lo escribo me rio, porque es cierto.
No quiero venir de víctima, no creo en él.
Tampoco de que he pasado muchas malas experiencias, al contrario,
simplemente no he vivido ninguno. Inexperta, pero incluso así atea en
cuanto a corazones se refiere.
Pero eso, es otro relevante aspecto de mí.
¿Para qué contar eso?
Me sobran amores, me faltan horas de llevar capucha e ir a saltar en
los charcos, de no dejarme hundir.
Recuerdos que se hunden en el barro de antiguos parques, que para una
niña de apenas cinco años, parecían bosques llenos de seres
fantásticos, de caracoles que hablaban y de las hadas del viento que
susurraban que la tormenta, tarde o temprano volvería; pero en ese
pequeño intermedio, la paz se apoderaba del suelo árido, que olía
tan intensamente a días de lluvia.
Olores que me conducen directamente al centro de mis mejores y peores
momentos.
Paseando con mis padres, con unas botas de agua que me iban enormes y
contándoles historias y viajes a la fuente de la eterna juventud, en
la que se hallaría la respuesta a todo.
Días de clínica en clínica, esperando para poder saber que narices
pasaba y porque mis abuelos me decían que todo iba a ir bien,
mientras que yo, ignoraba la realidad. Ignoraba los médicos que daban
pastillas con nombres impronunciables a mi madre para, según ellos
“Que estuviera bien”. 
A día de hoy, sigo teniendo dudas que me corroen, pero en fin, se
tiene que avanzar. 
Días en los que me sentaba frente la terraza de mi abuela, con ese
místico gato negro, que hoy en día ya no está a mi lado, y miraba
desesperada la lluvia, principalmente, porque mi mayor  deseo era que
dejara de llover, para poder salir a la calle y poder respirar.
Incluso allí, inconscientemente sabía que, mi hogar, en un momento u
otro me iba acabar asfixiando.
Quiero que llueva. Pero no como hoy. Cuatro gotas, no. 
Quiero que caiga una tormenta, quiero salir a la calle, sin paraguas.
Quiero ser feliz, saltar, cantar y burlarme de las personas que
piensan que los días son más duros para los soñadores.
Quiero que la lluvia me conduzca a Madrid, porque las promesas no se
deben olvidar.
Pero sobretodo, quiero que la lluvia, me moje y simplemente, yo
sonría.
Las tardes de otoño tienen  un olor especial, olor a lluvia.
¿Y a qué huele la lluvia? Te preguntarás.
Y yo, te contestaré firme y francamente.
La lluvia, huele a recuerdos, y mis recuerdos, huelen a lluvia.
puntos 14 | votos: 14
Sadako Sasaki - Para muchos de vosotros hoy es solo otro día.
Un día normal que pasará sin pena ni gloria.
Para mi no.
Hoy hace 60 años de la muerte de Sadako Sasaki; una chica japonesa
que murió a causa una agresiva leucemia, que surgió por la
radiación  de la explosión de la bomba de Hiroshima, que explotó
cerca de su casa cuando ella tenía dos años.
Hoy quiero manifestarme. 
Quiero anunciar y proclamar mi eterno odio y negación hacia la guerra
y mis ansias de paz.
¿Por qué luchar? ¿Por qué matarnos entre nosotros, personas
inocentes?
¿Por poder? ¿Por querer ser más de que los de nuestro alrededor?
Es incoherente. 
Hoy, día 25 de octubre quiero manifestarme y quiero proclamar que mis
mil grullas de papel, van por un mundo mejor.

puntos 14 | votos: 14
Fahrenheit 451 - La temperatura a la que el papel de los libros se inflama y arde.
puntos 13 | votos: 13
Un leve rumor. - Un leve rumor,
de trueno a lo lejos;
cielo nublado.
¿Y si cae la lluvia?
¿Te quedarás conmigo?

                                            Tanka Japonés
puntos 19 | votos: 19
Las estrellas... - Las estrellas son simples sombras del pasado en un presente incierto.
puntos 11 | votos: 11
Y aquel día... - Y aquel día aquella soñadora lo intentó una vez más.
Se puso de pie y estirando todo lo que podía los brazos consiguió
tocar sus sueños con la yema de sus dedos.
Y entonces...
Ella fué feliz y decidió que aquello llamado sueño, iba a ser
algún día su vida.
puntos 9 | votos: 9
Capítulo 5. Aceptación. - Aquel chico se sentó a su lado y apoyo su cabeza encima de sus
piernas.
-Todo va a ir bien- Le susurró entre lagrimas mientras se aferraba a
ella con todas sus fuerzas- Ya lo veras.
Y como por arte de magia sus lagrimas dejaron de brotar y una
inestable sonrisa nació en sus labios.
Todo había acabado.
Con su mano acarició el pelo de aquel chico y con sumo cuidado se
acerco y le dio un afectuoso y calido beso en la cabeza.
Uno de aquellos capaces de descongelar corazones.
Ya no tenia hermano, ni padres y por lo que parecía tampoco iba a
poder andar nunca mas.
Estaba triste pero ¿Qué podía hacer sino aceptarlo?
Era lo que había, nada mas.
No podía cambiar el mundo, ni retroceder en el tiempo.
También sabia que aquello quedaría por siempre en su interior y que
seria una herida que jamás sanaría.
Pero había una cosa con la que no había contado y era que él,
siempre estaría allí.

puntos 13 | votos: 13
Capítulo 4. Depresión. - Veía  aquel Toyota blanco y a su padre intentando frenar. También a
su madre con cara de espanto.
Todas las imágenes pasaban a cámara lenta.
La embestida, su madre gritando y su hermano...
¡Su hermano!
A medida que sus ojos se llenaba de niebla iba recuperando el sentido
del oído y las palabras se volvían claras.
No podía dejar de llorar. Porque se lo llevaron a el y no a ella.
Era tan pequeño, tan lleno de vida.
La tristeza invadía su corazón y su mundo se hundía en aquella
fría sala.
No quería vivir, estaba harta de su vida. No valía la pena seguir
respirando bajo aquella agonía.
Solo la imagen de el cuerpo ensangrentado de su hermano, de su mirada
perdida, de la muerte tan cerca de ella la estremecía.
Ya nada valía la pena.
Fue entonces cuando alguien que le resultaba familiar abrió la puerta
e ignorando a los médicos se coloco a su lado y empezó a llorar.
puntos 9 | votos: 9
Capítulo 3. Negociación. - Bueno, no podía estar tan mal.
Después de todo seguía viva. ¿No?
Además había mucha gente que había pasado por su misma situación y
habían muerto.
Pero ella seguía viva, y eso era bueno. ¿No?
Además seguro que podía cambiar el rumbo.
No todo podía ser malo, y después de hundirse uno solo puede
elevarse, o eso quería recordar.
Ya había vivido muchas cosas difíciles, seguro que la vida le
echaría un cable y no dejaría que le pasara nada.
No hay nada escrito Se intentaba convencer a si misma de sus
palabras.
Si yo soy buena persona no puedo morir tan joven, ya he perdido a mis
padres y a mi hermano.
Se percató de que ese espacio en blanco de la mente regresaba poco a
poco.
Recordaba un coche blanco, también cristales rotos y un frenazo
brusco y desconsiderado por parte de su padre.
Madre mía.
Ahora lo recordaba.
puntos 10 | votos: 10
Capítulo 2.Ira. - Sus lágrimas quemaban como nunca lo habían hecho y la impotencia
hacia un nudo en su alma y corazón.
Estaba harta. ¿Porque a ella? Se preguntaba repetidas veces sin
obtener respuesta.
Si hubiese podido levantarse de la camilla hubiera tirado todo aquello
que estaba a su vista al suelo y habría saltado sobre aquellas cosas.
Sobre la férula para que sus pulmones no se comprimieran, sobre la
fotografía de su familia que tenia al lado de la cama, sobre los
papeles con un nombre ilegible para sus llorosos ojos llenos de
lagrimas de rabia. 
Hubiera lanzado hasta su  inservible orgullo para pisotearlo.
Lo odiaba. 
Odiaba todo aquello que veía, hasta odiaba su reflejo en el espejo.
No se soportaba, no soportaba a los médicos ni el olor a esterilizado
que tenia su habitación blanca.
También odiaba su bata de color verde azulado que la mantenía presa
de aquel lugar.
Pero sobre todas las cosas odiaba su mente. Su horrible mente que
dejaba un espacio en blanco en el vacío del tiempo y le impedía
recordar nada mas que su desprecio hacia el mundo.
Se sentía perdida, pero la ira conseguía que reuniera más valor
aunque en esos instantes no le sirviera de nada.
puntos 8 | votos: 8
Capítulo 1. Negación. - No. No, no, no y no.
No era verdad.
No creía en las palabras mudas de sus oyentes sordos.
No pensaba aceptar otro fracaso, otra abismal caída contra el
pavimento.
Los descuidos se apoderaban de ella.
Y el hecho de no sentir las piernas hacía que su mente sufriera un
gran cortocircuito y su alma se convulsionara.
Un rayo cruzo su mente. No era cierto. Escuchaba a los médicos, pero
ella sabía que se equivocaban.
No era cierto. No lo era.
Ella estaba segura de que aquello que le contaban era solo una farsa.
Seguro. Una de esas bromas de cámara oculta de la que después se
reiría.
No.
Simplemente no.
Un no es un no, y ella se había aferrado a aquel no como si fuera un
tablón de madera en medio de el océano.
Después de todo, no.
Era la palabra que jamás utilizaba, pero la que más necesitaba en
aquellos momentos de incertidumbre.
No.
Podía haber dicho tantas veces no.
Pero el don de aquella mística palabra era demasiado cruel para su
mente infantil y risueña.
Después de todo...
La madera también se hunde.
puntos 11 | votos: 11
Moría y sentía morir... - Sentía su pulso helado y veía como versos y palabras inconclusas
expiraban en sus finos labios.
Su realidad se hundía y su creatividad era solo otra copia de ideas
ya existentes.
Moría y se sentía morir.
Las amapolas perdian su color y el otoño se adueñaba de su frágil
corazón casi sin latidos perceptibles.
El mundo se le caía encima y pensamientos incendiarios acababan con
su ser.
Con sus suaves dedos jugaba con histerismo contenido con su pelo
mientras la policía llegaba a un benedicto.
Pero ella lo ignoraba, solo moría y sentía morir sin poder evitarlo.
El frío la invadió y gotas de salada lluvia creaban ríos por sus
mejillas.
Él la ayudaría, le brindaría calor y apoyo.
Pero él ya no le podía ayudar, la camilla en la que restaba su
rígido cuerpo cubierto con una sábana se lo indicaba.
Y ella solo moría.
Y sentía morir.

puntos 14 | votos: 14
Lo siento... - Lo siento.
¿Llego demasiado tarde?
No quería hacerte esperar.
puntos 21 | votos: 21
Son... - Son noches como esta las que hacen que la vida valga la pena.
puntos 10 | votos: 10
Mariposas negras - Me encantaría huir, volar alto como solía hacer tiempo atrás.
Desafiar a la gravedad y traspasar las nubes ligera.
Volver a emprender el vuelo una última vez y unirme a el camino de
las golondrinas.
Pero sé que no puedo, ya no.
Hace tiempo que mis alas no pueden con el peso de la gravedad, ni con
el de la realidad.
Alas frágiles después de cada caida contra el duro pavimento.
Alas que me retienen presa, memorias e imágenes pasadas por agua.
Intento no recordar todo aquello que me duele, que me resquebraja el
alma, pero son tantas cosas que una o otra se me viene a la mente, y
alli da vueltas como una bailarina, convirtiendo mi conciencia en una
jaula de mariposas negras.
Mariposas letales para la autoestima, pero he convivido tanto tiempo
con ellas que ya se cuando atacarán.
Se que cuando vengan el golpe será doloroso, un impacto brutal dentro
la immovil laguna de mi conciencia.
Un golpe brusco a mi mirada, que dejara de ver el vaso medio lleno y
su mundo se ennegrecerá como las paredes de las ximeneas.
Y allí las mariposas reunirán todas aquellas equivocaciones,
complejos,dudas y temores que me harán sentir débil.
Y así me sentiré, totalmente afligida.
Mariposas que se apoderaran de mis pensamientos , comportamiento e
incluso de mi manera se ser, allí se quedaran, hasta que el descanso
eterno las venga a buscar.
Entonces aparentemente todo habrá acabado.
Pero lo que nadie sabe, es que todas las especies dejan larvas. 
Y todas las larvas se convierten en eso. Mariposas negras.
puntos 7 | votos: 7
¿Porqué... - ¿Porqué llevas ese estúpido traje de conejo?
¿Y tu porqué llevas ese estúpido traje de hombre?
puntos 11 | votos: 11
El juego del ahorcado - El juego del ahorcado me ha enseñado que con cada error que cometes
alguien sufre las consecuencias.





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