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10.04.2013

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puntos 8 | votos: 8
Necesito la oportunidad de que seas - tan mía, como yo siempre seré tuyo.
puntos 8 | votos: 8
Desde que era un niño, siempre - me ha encantado una buena historia. Creía que las historias nos
ayudaban a que nos ennobleciésemos, para arreglar lo que estaba roto
en nosotros y para ayudarnos a convertirnos en la gente con la que
soñábamos ser. Mentiras que cuentan una verdad más profunda
puntos 5 | votos: 7
¿Lord Saladino? - ¿Cuál es tu posición?, dice Shiro-4 desde el intercomunicador.

Solo... dando un paseo, responde mientras mira fijamente a los cinco
metros de brecha que acaba de abrir en la tierra. Tenía que
enfrentarse a la SIVA de nuevo. Una última vez.

He analizado los datos de Clovis Bray.

Tamerlán siempre dijo que Clovis Bray era la clave.

¿Puedes interrumpir el control de los caídos sobre la SIVA?.

¿Cómo hubieran sido las cosas si Saladino hubiera escuchado?

En teoría. Temporalmente.

¿Seguirían vivos sus amigos? ¿Y él?

Eso bastará. Quizá nuestro guardián le ha dado la vuelta a la
tortilla. Llegaré pronto.

Ve a los lobos, alineados a su alrededor. Ocho de ellos.

Él siempre sobrevive.
puntos 9 | votos: 11
Destroza al último sacerdote - simbionte bajo el peso de su hacha, abriendo un cráter en la tierra
nevada. Cae nieve sobre los cartuchos usados y los cadáveres de los
simbiontes. Los hechiceros de la Ciudad hablan mucho de la
meditación. Saladino cree que se refieren a esto.

Él siempre sobrevive. Cuando nada más lo hace.
puntos 4 | votos: 4
Se coloca el yelmo. - El Hacha de Hierro aparece en sus manos. El aire a su alrededor
empieza a arder. Se acerca la primera oleada de escoria. Saladino
carga contra ellos, blandiendo el hacha y aplastándolos en una
tormenta de acero y fuego.

Mientras el hacha cae una y otra vez, le parece oír el Himno de
Hierro de Skorri. Invoca la fuerza de Radegast. El sentido del deber
de Perún. Las preguntas de Tamerlán. El cinismo de Felwinter. La
persistencia de Silimar. La lógica de Gheleon. 

La sonrisa de Jolder.

puntos 7 | votos: 9
Los simbiontes están condenados. - Como lo estuvieron los Señores de Hierro cuando abrieron la bóveda.
Más caídos emergen de la brecha en la muralla. Saladino los mira y
piensa en los últimos momentos junto a sus camaradas: un pulso
carmesí late en lugar de sus corazones. SIVA.
puntos 8 | votos: 10
Arroja su antorcha a un lado - y alza la mirada. Distingue un brillo muy familiar entre la oscuridad.
Sonríe. Desde las ruinas de la muralla que hay ante él, una horda de
Demonios simbiontes le devuelve la mirada.
puntos 12 | votos: 12
Sujetando un yelmo y una antorcha, - Saladino camina a través de las nieves. Puede sentir a los lobos a su
alrededor, aunque solo puede ver a tres de ellos. La misma manada que
lo sigue a todas las patrullas desde que los Demonios han tomado las
Tierras Pestíferas. Ya no intenta disuadirlos. Solo están
defendiendo su territorio, igual que Saladino. Pero no durarán mucho.

Nada dura mucho. Ni la Edad de Oro. Ni las naves colonia. Ni las
impenetrables murallas del Cosmódromo.

Ni los Señores de Hierro.
puntos 7 | votos: 9
Tal vez sigues ahí fuera. - Si esto te llega, me gustaría mucho hablar contigo y escuchar tus
teorías de primera mano.

Tal vez lo que enloquece a un hechicero es la verdad.
puntos 8 | votos: 8
Me temo que te has llegado - a obsesionar con los vex tanto como Toland con la colmena. He oído
tus propias profecías descabelladas sobre fosos y reyes de la colmena
muertos. Y Crota, a quien no puedo negar.

Escucho historias de Lord Shaxx reuniéndose con escuadras de
hechiceros que no tienen sombra ni pestañean. De hipernaves que se
deslizan en el Arrecife en trayectorias vacías sin paradas ni rumbo.
De preguntas escondidas en engramas de materia y respuestas
desencriptadas en campos de batalla.

puntos 11 | votos: 13
Cuando el debate se volvió discusión - y la discusión acritud me percaté de que te habías convertido en
una personalidad de culto que atraía a guardianes que querían una
idea clara de por qué peleaban, a qué se enfrentaban y quién
acabaría ganando esta guerra. 

No sé dónde has ido, pero ya no puedo enviar más Espectros a
buscarte. 

Algunos vuelven con historias de tu muerte o de cómo fuiste buscando
respuestas desde los lejanos horizontes espacio-temporales. Que
encontraste una manera de explorar la red de puertas vex. Que has
hecho un descubrimiento tras otro sobre sus orígenes, teorías acerca
de que los guardianes no pueden ser simulados, que el Viajero podría
ser un dios-incubador, que los vex se habrían separado en múltiples
grupos para asegurar un «estado último de toda posible
configuración de la realidad».
puntos 7 | votos: 7
Y luego todo empeoró, interesándote - por la tanatonaútica, Ahamkara, persiguiendo a Xûr y los trucos de
los Nueve.

Lanzando expediciones al Arrecife y más allá en un tiempo en el cual
las naves eran irremplazables. Tu aventura dividió a los guardianes
en líneas ideológicas.
 
Este fue tu mayor crimen: los cazadores optaron por seguir tus
visiones en lugar de proteger a los refugiados, los titanes reunieron
equipos para perseguir la legendaria Cámara de Cristal en lugar de
asaltar a los caídos y los hechiceros dejaron a un lado el estudio
del Viajero para centrarse un tu última obsesión... conocer el
origen exacto de la Oscuridad.
puntos 7 | votos: 7
Vi cómo te cansabas de Asaltos - y de agotadoras e ineficaces sesiones con los criptarcas. Ahí fue
cuándo te puse bajo mi protección. Vi nuestro futuro reflejado en
ti. 

Pero tu curiosidad era voraz: ¿cuánto había de verdad en la
personalidad y las memorias del guardián?, ¿cuánto había fabricado
su Espectro?, ¿compartían los guardianes cualidades específicas?
¿Un deseo de obedecer a la autoridad, una tendencia a hacer todo lo
que se les pide para esperar una recompensa incierta, una mentalidad
de caballero errante? ¿Os había creado el Viajero como armas de
guerra vivientes?

Lo admito, estas preguntas me parecían perturbadoras y traicioneras y
temí que pudieras romper nuestra unidad cuando la posición de la
Ciudad era tan débil. ¿Por qué desviar la atención lejos del
Viajero, nuestra única esperanza?
puntos 4 | votos: 4
¿Qué conduce a los hechiceros - Los Espectros escogen a aquellos nacidos para luchar y ser héroes, y
los devuelven a la vida. De forma natural o cirscunstancial van a la
batalla contra la Oscuridad y a través de esta batalla aprenden a
usar la Luz. Pero los hechiceros, por su naturaleza, tienen una
batalla adicional, una interna. Esta es la batalla para entender un
universo de secretos, un mundo que espera que los guardianes luchen
sin saber bien quiénes son y qué podrán conseguir.

Fuiste un guerrero poderoso. Te observé en los Seis Frentes y
respondí la llamada de San-14 para nombrarte comandante de la
Vanguardia incluso cuando el Concordato afirmó tener registros de que
eras un experimento de la Edad de Oro reencarnado en humano por un
Espectro inepto. San-14 me aseguró que eras solo un hombre con poca
paciencia.
puntos 7 | votos: 7
Este viaje comienza con duda. - Y acaba en consuelo.

Uno tras otro caen, y te das cuenta de que estás solo.

Allí, en la sombra de la noche, ves cómo se divide el mundo, cómo
medra la Oscuridad.

Y combates con algo más que tu Luz; también con tu dolor.

Recuerdas su fuente, el modo en que ganó terreno.

Pero nunca vacilaste. Nunca creíste.

La amabas. ¿Cómo podrías hacer otra cosa?

Escucha, es ella la que te llama... para que vuelvas.

Pero ahora sabes que allí es donde morirás.

puntos 11 | votos: 11
La vida, aun con la complejidad - de sus decisiones, sigue siendo un juego más de azar.
puntos 9 | votos: 9
Entre todas las cosas que pueden ser - contempladas bajo la concavidad de los cielos, nada es visto que
sacuda más el espíritu humano, que embelese más los sentidos, que
provoque más terror o admiración que los monstruos, prodigios y
abominaciones a través de las cuales vemos los trabajos de la
naturaleza invertidos, mutilados o truncados.
-Pierre Boaistuau
puntos 10 | votos: 10
¿Es usted un demonio? - Soy un hombre. Y por lo tanto tengo dentro de mí todos los
demonios. Gilbert Keith Chesterton.
puntos 15 | votos: 15
Ella era perfecta, - lo demás fue inevitable
puntos 1 | votos: 3
A la vez que mi movimiento, - mi fuego interior se focalizó a través de mi hombro y bajó por mi
brazo hasta mi dedo que apretó el gatillo del cañón de mi tercer
padre.

Dos disparos. Dos balas engullidas por un furioso resplandor.
El otro cayó.

Caminé hasta su cadáver. Nunca levantó su Espino maldito, el arma
dentada con la enfermedad purulenta.

Miré al hombre muerto que había causado tanta muerte.

Mi arma aún estaba envuelta en las llamas danzantes de mi Luz.
Me embargó la tristeza.

Pensé en mis tiempos mozos. En Palamón. En Jaren.

Apunté el cañón a la cabeza del hombre muerto y le rendí un
homenaje final a mi mentor, mi salvador, mi padre y mi amigo...

El tuyo... No el mío.

Apreté el gatillo y dejé que el cañón de Jaren, que ahora era
mío, dijera la atronadora última palabra.

puntos 3 | votos: 5
El otro indagó... - ¿Nada que decir?.

Dejó las palabras flotando en el aire.

He estado esperándote. Esperando este día.

Su intento de conversación resultaba vulgar, si tenemos en cuenta
todo lo que había pasado.

Muchas veces pensé que habrías flaqueado. Que te habrías
rendido....

Todo lo que había perdido, todos los que habían sufrido, pasaron
rápidamente por mi mente, imágenes entrecortadas con una oscura
silueta que caminaba hacia el asustado, débil y cobarde muchacho.

El fuego ardía en mí.

El otro continuó...
Pero aquí estás. Este es el auténtico final....

Justo cuando su lengua se deslizaba entre las sílabas, la mano de mi
arma se movió como por voluntad propia.

Reflejo y propósito mezclados con ira, claridad y una abrumadora
necesidad de justo eso... de un final.
puntos 3 | votos: 5
Pasaron segundos - que parecieron horas.

Tenía un aspecto distinto.

Ahora parecía ingrávido, y soportaba sin esfuerzo una existencia que
aplastaría a un hombre atribulado por la conciencia.

Mi mirada permaneció fija mientras sentía un calor alzarse en mi
interior.
El otro habló...

Cuánto tiempo.

Yo no respondí.

La espada del pistolero... su cañón. Eso fue un regalo.

Mantuve mi silencio mientras mi pulgar acariciaba el martillo
perfectamente ajustado en mi cadera.

Una ofrenda de mi parte... para ti.

El calor aumentó, centrado en mi pecho.

Me sentí cobarde el día que Jaren Ward murió, y durante muchos
ciclos después.

Pero aquí solo sentía el fuego de mi Luz.
puntos 4 | votos: 6
Solo era un niño, pero sabía - que los monstruos de nuestro mundo podían mostrarse como humanos,
aunque no lo fueran. Eran algo alienígena. De cuatro brazos y
salvajes.

El desconocido era educado, pero solemne.

Me pareció un hombre triste y roto, y lo era. Pero por aquel
entonces, no comprendía cómo eso podía hacer a alguien peligroso.
Al igual que con Jaren, mi padre intentó que no me acercara al
desconocido.

Pero no importaba.

Cuando la silueta se acercó, sentí miedo.

La oscura figura era imponente. Miraba a mi interior. A través de
mí.

Él sonrió. Mis rodillas flaquearon. Todo estaba perdido.

Entonces, se dio la vuelta y se fue.

Dejó a un muchacho aterrorizado y con el corazón roto, sin ni
siquiera inmutarse.

He estado persiguiendo la sombra de ese desconocido desde entonces.
Ahora.

El sol estaba en lo alto. Nosotros de pie, en silencio.

Pasaron segundos que parecieron horas.
puntos 9 | votos: 11
Entonces. Palamón era cenizas. - Yo solo era un muchacho con la cara manchada de hollín, mocos y pena.

Asumía que Jaren, mi amigo, nuestro guardián, el salvador de
Palamón, siempre nos protegería y siempre podría salvarnos...

Pero fui un necio.

Jaren y los demás, que solo eran unos pocos pero aun así nuestros
mejores y más endurecidos cazadores, se habían marchado hacía tres
soles. Buscaban caídos, después de que los bandidos armaran jaleo.

El desconocido, el otro, llegó al día siguiente.

Hablaba poco. Se alojó en una habitación.
Aceptó nuestra hospitalidad.

A mí me intrigaba, igual que Jaren la primera vez que llegó.

Pero el desconocido era frío. Distante. Lo han dañado, pensé.

Pero yo no tenía miedo. Todavía no.
puntos 4 | votos: 6
La muerte acechaba. - De pronto noté un movimiento veloz. Mis músculos se tensaron y me
aferré a la empuñadura de mi arma.

Después llegó la confirmación de la terrible verdad que ya había
aceptado. El Espectro de Jaren permanecía de pie a pocos pasos de
mí.
Exhalé y me desplomé hacia delante. Aún en pie, pero descompuesto.
La diminuta Luz me observó con una curiosa inclinación de su eje y
después proyectó un haz de luz sobre mi cuerpo, escaneándome como
ya hiciera la primera vez que nos conocimos.

Alcé la vista y miré directamente a su único ojo brillante.

Entonces habló...

puntos 5 | votos: 5
Había partido para enfrentarse - a solas a la muerte.

No podía admitirlo —al menos no en ese momento— pero creía que
nos estaba 
protegiendo.

Después de llegar tan lejos, después de años recorriendo un camino
plagado de sufrimientos y fuego, quizá no soportara la idea de ver
morir a más críos, como solía llamarnos.

Los ecos se apagaron y permanecimos inmóviles. No tenía sentido ir
en esa dirección ni apresurarse a ciegas.

Lo hecho, hecho está.
La cadencia de los disparos contaba una historia que ninguno
queríamos oír.

No había sido La Última Palabra. En alguna parte del mundo, lo
bastante cerca como para ignorarlo pero al mismo tiempo lo bastante
lejos para que pareciera un sueño, Jaren Ward yacía muerto o
agonizante, y no había nada que pudiéramos hacer al respecto. 

Las horas transcurrieron como una eternidad.

Seguimos en nuestra posición, pero a medida que el sol se elevaba,
los demás comenzaron a irse. Sin Jaren, no había nada que nos
mantuviera juntos. Ninguna fuerza impulsora. La venganza había dejado
de ser una motivación. El miedo y el anhelo de ver un nuevo amanecer
abrieron una brecha entre el deber y el deseo.
A mediodía me encontraba a solas. No podía irme. Jamás lo haría.

O encontraba a Jaren y lo ponía a salvo, o los otros me encontrarían
a mí y pondrían fin a mi existencia.
puntos 4 | votos: 4
Nunca tuve la sensación - de que nos considerara inferiores. Simplemente era cauteloso,
precavido.
Sabíamos que podía hablar. Los habíamos oído en algunas ocasiones.
Tan solo unas pocas palabras. Ninguno hablábamos de ello.

De vez en cuando, lo sorprendía mirándome fijamente, pero siempre
supuse que me prestaba atención debido al vínculo que yo tenía con
Jaren. Para mí, Jaren era como un padre. Por entonces no sabía por
qué me había elegido como su protegido. Pero después de tantas
pérdidas, agradecía su actitud protectora. Sin embargo, al echar la
vista atrás y recordar cómo mantenía las distancias con el resto,
debería haberme dado cuenta o al menos haber sospechado que había
algo más.

Esa noche todos nos despertamos más tarde que la noche anterior.

El estallido de un disparo resonó en la espesura. Y después más.
Los disparos sonaban lejos, pero lo bastante cerca como para
acelerarnos el pulso.

Un sonido familiar. La Última Palabra, el arma de Jaren. Su mejor
amiga.
Después otro. Un único disparo, un eco inconfundible restallando en
la noche. Bajo, cortante.

Un disparo, oscuro y diabólico, seguido de silencio.

Nos agazapamos silenciosamente. Escuchando. Esperando.

Jaren se había ido solo.

Quizá estábamos más cerca de lo que habíamos imaginado.
Demasiado cerca.
puntos 5 | votos: 5
Los esquifes habían asustado - a Kressler y Nada, y a decir verdad, también a mí. Pero echando la
vista atrás, creo que solo buscábamos una excusa para volver por
donde habíamos venido.

No porque quisiéramos regresar, sino porque parecía nuestra única
esperanza real, y creo que todos éramos conscientes de ello.

Más adelante nos aguardaba lo desconocido. Seguíamos un rastro, pero
después de un tiempo, sentíamos que nos topábamos una y otra vez
con un callejón sin salida.

Jaren jamás titubeó. Ni una sola vez.

O al menos no nos dimos cuenta.

Su empuje y su convicción nos animaban a seguir adelante.
Y, por muy duro que parezca, fue su muerte lo que avivó mi llama. Una
llama que casi se había extinguido en esa fría noche.

Parecía confiado de estar cerca.

Más que confiado, parecía seguro.

Nadie más sentía lo mismo. Nuestra confianza y cualquier dosis de
entusiasmo que hubiéramos podido tener habían desaparecido en el
momento en que Brevin, Trenn y Mel fueron abatidos a tiros.

El Espectro de Jaren jamás nos dirigía la palabra. Simplemente se
quedaba allí, alerta, analizando. No a nosotros, sino más bien el
momento. Cualquier momento.
puntos 3 | votos: 5
Era la cuarta noche - de la séptima luna.

Nueve ascensos desde la última señal.

No habíamos perdido del todo el rastro, pero casi.
Nos habíamos refugiado en un barranco por orden de Jaren.

La densa espesura al borde del precipicio nos protegía del viento y
del frío, y la corriente de agua amortiguaba nuestras conversaciones.

Habíamos visto dos esquifes volando bajo sobre el valle.

Que nosotros supiéramos, no era territorio de los caídos, pero tales
suposiciones eran peligrosas.
Por entonces quedábamos seis.
Tres menos que hace dos lunas, pero aun así uno más que cuando dimos
la espalda por primera vez a las cenizas de Palamón.

Durante la noche nos turnamos para hacer guardia.
Tratábamos de movernos lo mínimo y nos comunicábamos mediante
sencillos gestos con las manos.

Podíamos defendernos en combate, pero solo los muertos ansiaban
luchar. Esta dolorosa verdad se oponía bruscamente a nuestras razones
para estar tan lejos de cualquier cosa parecida a la civilización,
así como a nuestra propia seguridad.
puntos 12 | votos: 12
En los inicios de un amor - hablan del futuro, en sus postrimerías, del pasado.

puntos 13 | votos: 15
El universo es una bestia II - Ningún sol se queja al morir. El problema es la vida. La vida puede
estar hecha de carne, circuitos o luz. Los orígenes no importan. Pero
las pequeñas, medio inteligentes criaturas tienen un talento fiero
para negar lo inevitable, para oponerse y quejarse de injusticias que
no existen y consecuencias que deberían ser llevadas en silencio.
puntos 11 | votos: 13
El universo es una bestia. - Su cuerpo está compuesto de materia minúscula, de nimiedades, de
átomos que circulan por una sangre llena de chisporroteos. Los
principios básicos y eternos dan forma a la bestia. La mayor galaxia
está gobernada por principios de masa y movimiento. Los electrones
dependen de la carga y la probabilidad. Y por eso el universo parece
inexhaustible y eterno.
puntos 31 | votos: 33
La verdad - depende de las circunstancias.
puntos 9 | votos: 9
La cordura solo es una opción. -
puntos 12 | votos: 12
Has vivido de manera casi invisible, - saltando entre sistema solares, haciendo grandes planes, supervisando
el desarrollo de las civilizaciones, antes de volver a desaparecer en
un abrir y cerrar de ojos. Pero no recuerdas haber deseado nunca la
adoración o el reconocimiento de aquellos a los que favoreces. 

Pero los recuerdos pesan. 

Son como plomo y neutronio y materia electrodébil, en forma de bola
del tamaño de una luna, que has de llevar contigo de lado a lado. 

De repente, huyendo rápidamente, tu inmensa mente se ve infectada por
el terror y la duda tóxica de no poder siquiera ni pensar. 

Y son tus hijos a quienes te encomiendas en este momento de necesidad.

puntos 18 | votos: 18
Haciendo el amor -
puntos 11 | votos: 11
La soledad a veces no es más - que un punto de vista.
puntos 8 | votos: 8
La locura suele ser el precio - de la genialidad.
puntos 51 | votos: 53
Buscando sentimientos -
puntos 25 | votos: 25
Una buena actitud complementa - lo que falta de un sueño.

puntos 22 | votos: 22
La inmensidad de las opciones - hacen que sea imposible apegarse a una sola decisión.
puntos 17 | votos: 17
Puedes engañar a todo el mundo - algún tiempo, a algunos todo el tiempo, pero no puedes engañar a
todo el mundo todo el tiempo.
puntos 6 | votos: 6
Esta guerra es todo lo que hay para ti - ¿Qué más te queda? Caminas entre mortales e inmortales, una
criatura perdida en el tiempo. Tu único propósito es la lucha.

¿Te parece injusto? ¿Que tengas que reincorporarte al final de los
días, a la larga espiración de un cuerpo anciano? Estabas en paz.
Ahora eres un cascarón muerto cargado de guerra. ¿Recuerdas algo de
la libertad?

Sigue luchando, pues. La guerra lo es todo.

Pero considera las opciones que tienes delante tuyo.
puntos 18 | votos: 18
Condicionamos nuestra existencia - al aferrarnos a sentimientos que solo existieron en pensamientos.
puntos 9 | votos: 9
El tipo de desenlace - de todos los males siempre está ligado al tiempo de detección de los
mismos.

puntos 5 | votos: 5
Una despedida a la Luz VII - -Tú...
-Nada se desvanece como la esperanza. Me conmueve. 
-Eres un monstruo.
-Por fin ves la verdad.
-Jaren Ward ha muerto de verdad.
-Eso he dicho. Larga vida a Dredgen Yor.
-Esta es una despedida, pero no te puedes alejar por completo de tus
pecados. Al final, morirás solo.
-Es posible. Pero déjame que te diga... me suelen gustar mis
opciones.
-Tu «rosa» impura no siempre podrá salvarte.
-Viejo amigo... Lo acaba de hacer.
puntos 5 | votos: 5
Una despedida a la Luz VI - -No te abandonaré.
-Lo harás. O esculpiré la Luz de tu cáscara y dejaré el cadáver
de mi primer y último amigo en la suciedad de este mundo aburrido y
rojo, para que nadie te encuentre.
-Entonces te he fallado, completamente.
-A mí no. Tal vez al hombre que fui.
-Él está completamente muerto.
-Eso creo.
-Creer no son hechos.
-No tengo más paciencia para tu semántica.
[silencio]
-Cuando hables sobre mí, usa mi nombre de verdad. Háblales del
hombre que tienes frente a ti, no sobre el fantasma del héroe que una
vez fui.
-Siempre serás Jaren Ward para mí.
-Si no puedes olvidarte de ese hombre, mancillarás su legado para
siempre. Todo lo bueno que haya hecho desaparecerá en el fuego del
hombre en el que me he convertido.
-Si te importa, puede que todavía haya posibilidades.
-Si te digo la verdad, solo me preocupa  ofrecer esperanza a los
asustados, a las masas hacinadas para que, cuando me coloque sobre
ellas, tengan más que perder. Su dolor será enorme. Sus gritos más
puros.
puntos 5 | votos: 5
Una despedida a la Luz V - -No hay «puede ser» que valga.
-¿Y tú crees que puedes salvarme?
-Yo reavivo tu Luz, primero llega a mí para pedir ayuda y para
sobrevivir.
[silencio]
-Estoy cansado de ella.
-Debes intentar...
-Estoy cansado de ti.
-Jaren Ward...
-Ese ya no es mi nombre.
-No voy a pronunciar el otro.
-No importa. Aquí es donde nos separamos.
-No te voy a dejar.
-Te dejo.
-Sin mí, el camino que te espera será más de lo que ningún
guardián puede manejar.
-Esa es la cuestión. Ha pasado algún tiempo desde que me creías
digno de caminar entre aquellos que una vez llamé hermano y hermana.
Sin embargo... ahora, me siento como si fuera digno de mucho más.
-Sin mí... Morirás.
-Algún día. No será la primera vez.
[silencio]
-Considera esta mi última buena acción. Te estoy liberando de la
carga de mis actos, los hechos y los que están por venir.
puntos 7 | votos: 7
Una despedida a la Luz IV - -Tratas de no darle importancia, pero es un asunto muy serio. ¿Es eso
lo único que persigues? ¿Toda esa muerte vale una placa?
-¿No soy ya más que los demás?
-Mirándote aquí y ahora. El humo, la ceniza y los huesos a tus pies
te definen como alguien mucho más inferior.
-Tal vez. Pero aquí sigues.
-¿Y?
-Has estado a mi lado a cada paso de este camino.
-¿Y dónde si no iba a estar?
-Y sin embrago estás firmemente en desacuerdo con mi cambio de
opinión.
-Si solo se tratara de un cambio de perspectiva. Tu «evolución» no
ha sido una elección. Esto no ha pasado porque te has tomado tiempo
estudiando el tema y has cambiado de opinión. Esto es corrupción.
-¿Las sombras?
-La Oscuridad.
-Puede ser.
puntos 4 | votos: 4
Una despedida a la Luz III - -¿La sombra?
-Ya sabes... En estos últimos ciclos, has hecho un gran esfuerzo. Has
hecho como mejor has sabido para mejorar mi curso. Pero no sé si
necesita mejorar.
-¿Pero si lo necesitara?
-Podría ser demasiado tarde.
-«Podría ser» es un camino sinuoso.
-Un largo camino desde donde estaba hacia donde me dirijo.
-Esa es mi ilusión. Que aún hay tiempo.
-¿Para?
-Medidas correctivas. El enderezamiento de nuestro camino. La
depuración de tu sombra y una vuelta a la Luz.
[silencio]
-¿Por qué me escogiste a mí?
-No es así como funciona.
-¿Era yo especial?
-Lo eras.
-Pero solo tan especial como cualquier otro.
-Todos sois especiales.
-Esto parece contradictorio con la palabra «especial», ¿no crees?.
-No en mi opinión.

-Si todos somos especiales, ¿hay realmente alguien que sea especial?
-¿Es eso lo que quieres? ¿Ser especial?
-Je





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