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03.06.2016

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puntos 20 | votos: 22
La primera sonrisa derrite el hielo - con su calidez y las ideas negativas que pudiera arrastrar.
puntos 11 | votos: 11
Disfraza a una buena persona - de monstruo, envíala a la calle y obtendrás una dulce ironía. Haz
lo mismo a la inversa y obtendrás a la sociedad.
puntos 2 | votos: 4
Grau, grau, grau -
puntos 12 | votos: 14
La magia no es tanto de la bruja - sino del espectador que consiente ser engañado.
puntos 9 | votos: 9
Yo siempre fui un adiós... - Un brazo en alto,
 un yaraví quebrándose en las piedras 
cuando quise quedarme
 vino el viento 
vino la noche
 y me llevó con ella...

puntos 13 | votos: 15
No importa lo horripilante - que sea tu disfraz, 
siempre serás el monstruo mas lindo para mí.
puntos 5 | votos: 7
-Shhhhhhhh.......... - ............
puntos 1 | votos: 5
ESTA ES TU CARA - Cuando vez a la persona que te gusta
puntos 15 | votos: 17
Nadie que insista en imponerte - su concepto de felicidad está deseando sinceramente que seas feliz.
puntos 19 | votos: 19
A veces uno se horroriza - de descubrirse a sí mismo en otro.

puntos 0 | votos: 4
Te reto! - A mirarla a los ojos
puntos 9 | votos: 11
El tiempo - en mi opinión es lo que denominamos el paso y la cantidad de éste.
Entonces podemos decir que el tiempo, por mucho que nos paremos
nosotros o que corramos, o que queramos pararlo, él siempre está
allí para acompañarnos en todas las etapas de la vida. En resumen:  
      
El tiempo nos acompaña, el tiempo no espera, nos sigue

Dicho esto puedo descansar en paz
puntos 3 | votos: 5
Donde vallas - siempre lleva una sonrisa..
puntos 14 | votos: 16
Con la errónea idea - de que éstas no me afectarían.
puntos 8 | votos: 10
Its Raining Somewhere Else 5 - -Hola a todos.- Ori había salido finalmente del baño. Durante todo
este tiempo que había estado encerrada, había recogido con una
gomilla de pelo haciendo un pequeña coleta detrás. Aparte, se había
puesto numerosas pulseras en sus brazos y un top negro con el cual
intentaba resaltar en la medida posible la existencia de sus senos.
Tambien se había puesto un short rotos y unas deportivas blancas. 
A estas alturas nadie le impresionaba la forma de vestir de Ori.Es
más, sabían que era muy susceptible a las criticas debido a estas.
-Con esa ropas pescarás un resfriado- comentó Mylo en un momento que
la miró de reojo.

Sin mediar palabra, Ori fue hacia él y se sentó encima suya.
Afortunadamente, no pesaba lo suficiente como para hacerle daño pero
si que le resultaba incómodo sentir que tenia alguien encima suya.
Tras disculparse por su rudeza, Mylo se echó a un lado para que se
sentara entre él  y Chesa. Está ultima le dio las galletas de
chocolate que había guardado para ella y las aceptó de buen grado.
Mientras que ella acababa de comer, retomaron  conversaciones sin
importancia, simplemente para pasar el rato. Hablaron de muchas cosas;
series, politicas, famosos, noticias, hasta que acabaron por debatir
nuevamente cual sería el nombre más idóneo para el gato. Hasta
ahora, solo Cristina había sugerido un nombre pero a nadie le
gustaba.

-¿Qué tal Slipk?- menciono Ori acabando su merienda improvisada. -Se
trata de un nombre de un grupo bastante oscuro, al igual que el color
del gato.-

Realmente nadie veía la razón de llamar el gato así por un grupo de
música gótico pero no había más opciones viables así que
decidieron a todo esto llamarlo así pese a la decepción de Cristina,
que se quedaría sin llamarlo como el gato de la caja. Así, se
propusieron una serie de horas para cuidar del gato. Lamentablemente,
tuvieron que excluir a Mario debido a su alergia. Aunque realmente no
le importaría arriesgarse por tan solo acariciarlo un poco.

-El ambiente estaba siendo muy bueno y agradable. Quien iba a pensar
que en un dia tan lluvioso pudiéramos pasarlo tan bien- comentó
Mario.

-La verdad es que sí. Sin duda estos momentos de relajación ayudan
mucho para desconectar de las clases- le siguió Cristina. 
-Sí- fue precedido por un asiento de Ori y Mylo.

La única persona que se quedó sin hablar en esta ocasión fue Chesa
que se quedó mirando por la ventana. Sin que se dieran cuenta, ya
había anochecido. No era muy tarde pero la tremenda tromba que caía
hacer pensar lo contrario. Entre todos decidieron que lo mejor sería
quedarse en  el piso que volver a sus respectivos hogares. Era fin de
semana por lo que mañana no habría clases ni tampoco tendrían que
ir a trabajar así que era el momento perfecto. Echaron a suertes
quien dormirían en el sofá y quiénes en el suelo con una cama
hinchable que tenían. Los afortunados fueron Ori, Chesa y Mario
mientras que los compartirían cama en el suelo serían Mylo y
Cristina.
 
Pero antes de que tuvieran oportunidad de dormir escucharon un
tremendo ruido. En un principio pensaron que serían algún trueno que
hubiera caído cerca pero no hubo ninguna repetición. Fue entonces
cuando Slipk escapó fuera del piso, por la puerta que se quedaba
abierta. Mylo fue el primero en salir en su busca y quien alertó al
resto del suceso que había acontecido abajo.

El siguiente en bajar fue Mario, a expresa petición de Mylo. Este al
encender las luces para encontrar a slikp, descubrió en cambio el
cuerpo de una persona  desplomado contra el suelo. Mario se acercó
con diligencia a este y le tomó el pulso. Confirmó que aquella
persona había fallecido.
 
Cuando le quiso dar la vuelta, descubrió estupefacto que era la
anciana del anticuario. Había visto cadáveres en el hospital pero
que fuera de alguien conocido siempre resultaba un gran impacto. Las
siguientes personas en bajar fueron. Cristina, Chesa y Ori. Aunque
Chesa y Cristina supieron mantener la compostura, Ori no pudo evitar
dar un grito estremecedor.
 
-¡Llévensela de aquí!- gritó mientras tapaba el rostro de la
difunta con un pañuelo que llevaba.-Mylo, ayúdame de moverla-juntos
movieron el cuerpo y lo pusieron encima de la primera superficie que
encontraron que curiosamente era un ataúd. Los dos coincidieron que
era bastante macabro que acabase allí.

Cristina estaba llevando a  una hiperventilada Ori arriba mientras una
estupefacta Chesa miraba sin ningún tipo de expresión en su rostro
aquella escena. Totalmente inutilizada, solo volvió en sí cuando
después de un rato Mario le pidió que llamase a una ambulancia. Fue
a tomar el móvil de su bolsillo cuando la luz se marchó. Entonces
cuando algo o alguien, no pudo verlo debido a la oscuridad, la
derribó contra el suelo. La entrada se abrió de repente haciendo que
el feroz viento entrara en el anticuario, haciendo resonar todos los
extravagantes instrumentos que en este había.

Sin pensarlo dos veces, Mylo fue tras aquel que había tirado con
violencia a Chesa mientras Mario la intervenía. De mientras tanto,
Mylo se había enzarzado en la persecución de aquella silueta negra.
No obstante, la tremenda lluvia hizo que la perdiera en un instante
por lo que tuvo que regresar.

Tras volver al anticuario, la ambulancia ya había llegado y todos
estaban debajo.  Nadie quiso decir nada, solo Mario que estaba dando
explicaciones a los auxiliares. Más tarde vino también un coche de
policía que les tomó declaración a cada uno de ellos ahi mismo.
Pero no hubo nada más. Slipk se quedó con Ori mientras tanto que
había alquilado la habitación durante unos días.  Desde aquel
entonces no volvieron a verse, ni tan siquiera a hablar por teléfono
ni mucho menos pisar el lugar donde se dio aquel suceso.

puntos 12 | votos: 12
¿De qué me valió el exito - si no tengo a nadie para compartirlo?
puntos 13 | votos: 15
Its Raining Somewhere Else 3 - -¡Buenas!- saludó la enorme silueta que entró por la puerta. Era un
joven de estatura considerable, con brazos fornidos y espalda ancha. A
pesar del frio que hacía fuera, apenas llevaba una chaqueta sin
mangas, roja, junto a un vaquero negro.  

-¡Mylo!- Chesa exclamó su nombre a modo de saludo debido a su
inesperada entrada- ¿Acaso no trajiste paraguas?- observó ella
viendo que el muchacho llevaba su pelo completamente mojado. 

-No  pasa nada- sonrió entre dientes- Por fortuna me encontré con
los chicos viniendo  hasta aquí por lo que tampoco me he mojado
tanto- sacudía con una de sus manos su pelo, que lo llevaba bastante
corto, con un estilo semejante al militar-Pero vamos, no nos quedemos
aquí en medio y vayamos el fondo- tomaba el sitio que para él era
habitual en el sofá y se recostó plácidamente- ¿Te importa?-
señaló  la lata que estaba tomando ella antes y que habia dejado a
medio terminar tras ponerse a hablar con Ori. Sin darle tiempo de
contestar, Mylo tomó la gaseosa y se la bebió de un trago-¡No hay
nada mejor que sentir las burbujas recorriendo tu garganta!- se
sentía muy satisfecho aunque Chesa no parecía hacerle mucha
gracia.-Hey, no me mires así- momento después se percató de su
enojo-Tengo aquí una cosa que te va a encantar- comenzó a tirar de
la cremallera de su chaqueta.
De esta surgió una bola peluda, bastante negra, que parecía un
ovillo de lana con vida. Con el primer maullido Chesa supo reconocer
de qué se trataba.

-¡Un gato!- contestó  con gran entusiasmo aunque más tarde se
avergonzó de haber dicho algo tan obvio.

-¿A qué es mono?- pese a su apariencia masculina, a Mylo se le
ablandaba el corazón en cuanto se trataba de animales. -Me lo
encontré vagando por ahí con esta lluvias.- lo secó con un trapo
que había por ahí- De no habérmelo encontrando y llevado conmigo a
saber que le habría pasado a este pequeño-

-Es muy lindo- Chesa se sentó a un lado de él para acariciar al
gato. Sus acaricias por la espalda le resultaron tan placenteras que
no pudo evitar saltar de un respingo  de los brazos de Mylo para
situarse en la otra esquina del  sofá. Sus ojos, del color del
ámbar, miraba a los dos para que siguiesen con los mimos pero ninguno
de los dos pareció comprender sus verdaderas intenciones.

-No tienes delicadeza.-espetó Mylo después de que el gato se fuera
de sus manos.-Seguro que lo acariciaste muy fuerte- dijo recostándose
nuevamente en el sofá. 

Momentos después tuvo que tragarse sus palabras porque Chesa, al
acercarse nuevamente al gato, se echó  sobre su regazo para que
siguiera acariciándole. Chesa miró triunfalmente a Mylo, como si
hubiese ganado algún tipo de disputa a lo que él respondió con un
chasquido y girándose al otro lado, contemplando la lluvia que no
cesaba.

-¿Y Ori?- se percató de que su ordenador estaba prendido encima del
escritorio.

-Fue al cuarto de baño- seguía acariciando al gato que ronroneaba de
vez en cuando.-A todo esto, ¿no dijiste que viniste de los
demás?¿Por qué eres el  único que está aquí?-

Mylo no pudo evitar soltar una pequeña risa con esa pregunta.

-Solo te diré que hoy le tocaba conducir a Mario. Lo dejé junto a
Cristina buscando aparcamiento-

Por su comentario, parecía que tuviese algún tipo de rencor contra
uno de sus compañeros pero era todo lo contrario. Era bastante
amigable con todos aunque a veces resultaba de trato difícil. No era
solo por su actitud cambiante e impetuosidad sino aparte que debido a
su trabajo, que mantenía en secreto como si se tratase de algún tipo
de asunto turbio, le mantenía ocupado las veinticuatro horas del
día. Así pues, cuando quedaban para ir algún sitio era el siempre
que llegaba con retraso. En las mayorías de las ocasiones  nadie
decía nada pues ya conocían la naturaleza de Mylo pero Mario, que en
cuanto a decir a las verdades a la cara era igual que él, no podía
evitar comentarle acerca de su impuntualidad.

Era ese el único aspecto que compartían aquellos dos pues en el
resto se diferenciaban opuestamente. Mario no tenía un cuerpo tan
desarrollado como el de Mylo y su vestimenta distaba mucho de ambos.
Si Mylo optaba por chaquetas de cuero sin mangas y pantalones rajados
por la mitad, podría decirse que Mario usaba camisetas con algún
pantalón vaquero, vistiendo cuando hacía mejor tiempo algún pirata
de cuadros junto a una camisa. No solo en apariencia abarcaban sus
diferencias sino que también iban más allá. 
Mylo era una persona descarada a la cual no le importaba hacer las
cosas a su manera. Aunque Mario fuese también de una forma parecida
tenía más recato a la hora de actuar y decir sus opiniones. Era más
comedido aunque por ello no más hiriente. A todo esto, Mario tampoco
soportaba la tremenda despreocupación que parecía mostrar Mylo antes
temas que él consideraba importantes. Así pues cuando coincidían en
que los dos iban a hablar en una conversación inevitablemente
acababan peleando.

-No seas así.- le replicó Chesa.

-No me estoy metiendo con él- se reincorporó  y miró a sus ojos-
simplemente digo que hasta una tortuga vas más rápido-
-¿Eso te convierte a ti en la liebre?- 

-Quien sabe- se relajó nuevamente. Sabía que la pregunta que le
había formulado Chesa no tenía ninguna respuesta correcta. -Escucho
pasos. Deben estar al llegar. A todo esto- quiso cambiar de tema-
estaba plateándome quedarme con el gato pero donde yo vivo no dejan
tener mascotas. ¿Tú crees que a los demás y a la vieja le
importaría si se quedase aquí?-

Chesa tomó su tiempo para pensar una respuesta. Mylo  debió haberlo
pensado seriamente antes de venir aquí. Conociéndole, sabía que no
podría abandonar  a cualquier animal que considerase indefenso. Tomó
un poco de aire antes de decir nada.

-¿Acaso si te dijéramos que no nos harías algún tipo de caso?-
Ambos sonrieron sabiendo la respuesta.
puntos 15 | votos: 15
Comprendiendo así las situaciones - en las que se encontraban los demás.
puntos 6 | votos: 6
nuestro enemigos - mas duros son los q alguna ves llamomos amigos  por q a un q mis
palabras dicen  lo que les  pido si miras mis ojos veras q hay una
parte de mi q te extraña nuestros bn momentos pues en un tiempo
fuimos conocidos como amigos y nos protejiamos uno al otro 
pero ahora solo a de esperar el momento en el q nuestros puños se
cruzaran para dar inicio a nuestra batalla
puntos 13 | votos: 15
Its Raining Somewhere Else 4 - -Ya te dije que Schrodinger  no es un buen nombre para un  gato-
parecía ser que Mario andaba discutiendo con Cristina justamente
cuando entraron.

-¿Y por qué no?- dejó un enorme abrigo en el perchero, dejando ver
su vestimenta que consistía en una blusa blanca de botones negros y
una falda de volantes violácea. -Se asemeja mucho al del experimento-
limpiaba el vaho de su gafas a medida que entraban.-Uno, es negro.
Dos, lo encontramos en un caja. Tres, antes de abrir la caja en la
cual se encontraba no podíamos saber el estado en el que se
encontraba por lo cual consideramos que podría estar tanto como
muerto. Al igual que el experimento.- tomó asiento a lado izquierdo
de Chesa- Y cuatro, me gusta mucho ese nombre y a él también,
verdad, ¿ Schrodinger?- lo cogió en brazos. 

-Sigo diciendo que es un mal nombre- miró hacia al sofá.-Oye- se
estaba dirigiendo a Mylo- ¿por qué no te sientas como es debido? De
seguro tu espalda y los demás te lo agradecerían.-

-Cierra el pico.- Se giró hacia un lado para no ver su rostro cuando
se enfadase.-Ayer estuve hasta muy tarde trabajando así que estoy muy
cansado-

-A saber en qué trabajas- arrastró una silla hasta estar cerca de
los demás.-Nunca te hemos visto ni siquiera no has dicho de qué se
trata tu supuesto trabajo-

-Algo genial y maravilloso, te lo aseguro- no tardó en replicarle-
Mejor que esa carrera que estabas haciendo...¿qué era? ¡Oh, sí!
Medicina-

En ningún momento se burló de los estudios de Mario pero la
entonación la cual usaba para hacer referencia a ellos le molestaba
en demasía a él. En un intento de calmar los ánimos, Chesa, fue
nuevamente al frigorífico por unas bebidas y unas pastas don
chocolates que habria comprado días atrás en el supermercado. Se las
fue dando a cada uno y dejo un poco apartadas para cuando Ori quisiese
salir del baño. 

Era muy inusual que todos estuviesen juntos así que intentaban por
todo lo posible que disfrutasen el máximo tiempo posible. Ya fuese
por estudios o trabajo, hacía tiempo que no se veían en personaje.
Su pequeño grupo círculo comenzó de forma muy inusual. Mayormente,
todos eras extranjeros de la ciudad, a excepción de Chesa, que
estaban buscando rentar un piso para sus primeros años en la estancia
en la ciudad. Se conocieron mediante un anuncio. Era común y
corriente. Simplemente fue un papel pegado en la farola lo que atrajo
la atención de todos y así acabaron donde se encontraban. El primero
en dar la señal para el alquiler fue Mario, que venía para estudiar
en su carrera. Fue en ese entonces que conoció a Cristina, una chica
bastante meticulosa, que estaba estudiando en su segundo año de
carrera de arquitectura y que deseaba cambiar de piso debido a que en
el que se encontraba había subido el alquiler. Aunque fue difícil
convencerla, Mario consiguió que Cristina aceptara a pagar parte del
alquiler de ese piso, principalmente porque vivir con más de una
persona abarataría aún más los costes que si una sola se tratase. 
Posteriormente, la anciana del anticuario recibió una suma superior 
llamada Ori que pedía con gran insistencia quedarse con el piso. 

Según ella, era el mejor lugar para tomar fotografías de la ciudad.
No entraba dentro de sus planes pero Mario la aceptó de buen grado.
No parecía que fuera a ser una molestia, no como la anterior persona
que se presentó. Fue Mylo. En un principio no quiso pensar nada malo
sobre el pese a su apariencias y como se veía un chico bastante
sincero y simpático decidió compartir piso con él. Ya estaban  a
punto de obtener las llaves del piso cuando la ultima inquilina de
este apareció.

Por aquella época llevaba aún gafas y un pelo largo desmelenado que
se le enmarañaba fácilmente. Era Chesa. Por lo visto, había estado
mucho tiempo esperando la oportunidad de alquilar el piso, incluso
conocía a la propietaria con anterioridad pero debido a
circunstancias personales y económicas no pudo reunir el dinero
suficiente hasta aquel momento. En un principio, no había sitio para
alojar más gente pero fue la misma anciana quien pidió que ella
entrase a formar parte de los inquilinos. Ninguno de ellos se quejaron
y así pues entró a formar parte de aquel singular grupo.

Eso fue cerca de un año. Aunque al principio todos estaban
entusiasmados por el alquiler, al ver cómo estaba el interior
comprendieron la razón de que su precio estuviera tan rebajado.
Aunque al principio tuvieron el empeño de adecentarlo todo un poco
fue un fracaso absoluto. No importa cuánto limpiaran, los trastos
seguían apareciendo. Mario fue el primero en ir a quejarse a la
anciana sobre el lamentable desastre de arriba a lo que ella
argumentó que debió leer con más detenimiento la letra pequeña.
Ciertamente, él siempre leía los papeles minuciosamente pero la
inesperada llegada de Chesa hizo que se olvidase hacerlo en aquella
ocasión. Así pues fue así como supo que habían renunciado el
derecho a romper el contrato debido al estado del piso, en un período
máximo de dos años. Se enojó muchísimo, no con la anciana sino
consigo mismo. Cuando se lo comentó a los demás parecía no
preocuparles mucho. 

Pero al cabo de un tiempo las deficiencias pasaron factura y muchos de
ellos acabaron por buscar otras opciones. Mario y Cristina buscaron 
pisos de estudiantes más cercanos a sus facultades, mientras que Mylo
decía quedarse a dormir en casa de algún que otro amigo. Así pues,
las únicas que se quedaban a dormir y que usaban prácticamente el
piso eran Ori y Chesa, aunque el resto, como aún seguían pagando,
contaban con una llave de este y venían de visita regularmente.

-¿Por qué sonríes?- Mario sacó de sus pensamientos a Chesa.
-Estoy contenta- la miraron con curiosidad.-Hacía tiempo que no
estábamos todos juntos y eso me hace feliz-

-Estoy de acuerdo- espetó Cristina.-Pese a lo mal que esté el 
lugar, tiene algo que me tranquiliza- 

-Sí. Lo mismo digo- concluyó Mylo que seguía acostado.

-Ustedes- Mario suspiró, rendido frente a sus compañeros. Se había
rendido ante tal apacible y sosegadora sensación a la cual habían
sucumbido- Ciertamente, este lugar tiene algo que te hace sentirte a
gusto contigo mismo, como si pudieses olvidarte de toda la
civilización que hay afuera.

Todos cerraron sus ojos al unísono, para poder disfrutar mejor del 
sonido que hacía la lluvia al caer.

puntos 3 | votos: 9
tu mente sucia - te jugo un a broma
puntos 9 | votos: 13
El mundo... - esta lleno de cosas que ignoramos
puntos 11 | votos: 11
Cuando no merezca que me ames - asegúrate primero de que aprenda la lección.
puntos 6 | votos: 6
La vida sin ciertas - normas pierde la forma.
puntos 2 | votos: 4
Me apetece que la virtud - tenga trasero y que el trasero tenga sus virtudes

puntos 3 | votos: 7
pechos - acaso los hombres no pueden entender que lo que importa en realidad
son los sentimientos ademas siempre va a ver una chica celosa por su
tamaño de pechos a si que no se si importa el tamaño estoy
confundido
puntos 6 | votos: 6
Extraño mucho - Nuestras palabras en versos que terminaban haciendo que mi corazón se
llenara de sentimientos.
puntos 6 | votos: 6
Deja de ser un buen día - cuando no estamos acompañados de las personas con las que solíamos
pasar momentos inolvidables.
puntos 6 | votos: 8
Este soy yo - cuando me quieren despertar, después de haberme tomado unas copas.
puntos 6 | votos: 8
Esta es tu cara cuando - Te acuerdas de hacer la tarea a las 12:00 pm.

puntos 7 | votos: 11
Existen lugares - en los que la vida parece un continuo funeral.
puntos 14 | votos: 16
Si así protegen sus patrullas - ya imagino cómo protegerán a los ciudadanos.
puntos 21 | votos: 25
Le entregué mi corazón sin saber - que sus manos estaban llenas de espinas.
puntos 15 | votos: 15
Hasta la terquedad bien encaminada - y dirigida, podría convertirse en una gran virtud.
puntos 18 | votos: 20
En cada cartel, muchos creen ver - en el botón malo las palabras no estoy de acuerdo.

puntos 13 | votos: 17
Que lleguen fechas especiales - y que notes más que nunca la falta de esas personas especiales que
hoy no te acompañan.
puntos 9 | votos: 15
Eh  ¿que haces? - quítate la mascara 
que todavía no es halloween
puntos 10 | votos: 12
Nadie sabe más de miedo - que aquel que no conoce las debilidades de sus enemigos.
puntos 1 | votos: 3
Pecado de la lujuria. -
puntos 4 | votos: 4
Si tengo frío - solo quítate la ropa.

puntos 2 | votos: 4
El sexo - entre dos personas es una cosa hermosa; entre cinco es fantástico.
puntos 12 | votos: 12
Y era travesti -
puntos 8 | votos: 8
Regálame unos versos rotos - y te mostraré dónde se esconde la parte mágica
al devolverle una sonrisa a tu rostro.

..
puntos 13 | votos: 13
Porque las personas más valiosas - son las que siempre harás hasta lo imposible para que nada ni nadie
les hagan daño.
puntos 13 | votos: 13
En eso consiste la belleza - de la ciudad, en ocultar lo horrible que es el hombre.

puntos 4 | votos: 6
Que no quiero - No quiero oírte, ni verte.
Que aquí no estas, que no te veo.
Que no quiero
Que mi plato en la mesa no es por ti ni mucho menos,
que ayer lloré una vez más y que no, no estás.
Que no quiero
No quiero tus promesas vacías, tu sonrisa falsa.
Y es que no me escuchas, no me ves.
Que no quiero 
Que mis sueños dejan de serlo, que pasan a ser un número, 
uno de tantos, de los que tú, poco conoces.
Que no quiero
No quiero
Que para ti no soy nada, y tú, tú para mi no eres nadie
puntos 14 | votos: 14
La vida es la oportunidad perfecta - para ser imperfectos.
puntos 9 | votos: 11
La vida es un chiste - que nos usa como bufones...
Toda ilusión tiene su fin.
puntos 14 | votos: 14
Para convertirse en un monstruo - no es obligatorio ser malvado, basta con ser capaz de hacer algo 
que otros nunca pudieron lograr.
puntos 11 | votos: 11
La naturtaleza - Impresionante, ¿no?. Pues mira más de cerca; son las Cataratas del
Niagara, congeladas.





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