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27.02.2014

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bueno 2970 | malo 86
GeekVeterano Nivel 3

puntos 9 | votos: 9
La vida siempre - nos sorprende y lo desbarata todo.
puntos 12 | votos: 12
Ese momento... - en el que apareces en un cartel.
puntos 9 | votos: 9
Prefería mantenerme ajena, - concentrada en mis propios pensamientos, degustando la melancolía que
se apoderaba poco a poco de mí.
puntos 9 | votos: 9
Iban por la vida - con los ojos cerrados.
puntos 8 | votos: 10
La mayor virtud - no compensa el defecto del talento.

puntos 10 | votos: 16
¿Sabéis por qué la luna del coche - es más grande que el retrovisor? Porque el camino que tienes por
delante es más importante que el que dejas atrás
puntos 115 | votos: 123
Entre - Hola que haces y un Ola k ase hay un cerebro de diferencia.
puntos 11 | votos: 11
+ Oye, ¿te llamas nadie? - - ¿No por?
+ Porque nadie es perfecto
puntos 25 | votos: 25
Y ahora comprendo - que te gustaba la soledad porque de esa manera nadie te abandonaba
puntos 14 | votos: 14
Y tomo palabras - de todos mis versos favoritos
 para escribir aquello que prefiero decir con una canción

puntos 21 | votos: 23
Puede que la ignorancia - tenga su origen en la incapacidad de apreciar lo realmente importante
puntos 16 | votos: 16
El secreto está en no buscar - su perfección, si no en encontrar lo que te hace realmente feliz.
puntos 10 | votos: 10
Yo en mi corazón - no mando. El corazón actúa siempre por su cuenta sin pedirme permiso.
puntos 86 | votos: 92
Las mismas cosas - son diferentes para cada persona. Unos desprecian lo que otros
añoran, y al contrario.
puntos 6 | votos: 6
Te amo. -

puntos 9 | votos: 9
Eres el amor de mi vida, - el destino lo sabía y hoy te puso ante mí.
puntos 10 | votos: 10
Siempre habrán pequeños recuerdos - que serán grandes tiranías.
puntos 12 | votos: 14
Las cosas nunca van bien - sin antes ir mal y después peor
puntos 10 | votos: 10
El amor es - una nube echa por el vapor de los suspiros
puntos 4 | votos: 4
el amor no entiende - que yo no se dejarme llevar por el

puntos 8 | votos: 8
¿Por que celebramos - cumpleaños?
La fecha que marca nuestro violento exilio del cálido vientre, a la fría vida.
puntos 7 | votos: 7
Y eso hacemos, - esperar, que es el verbo favorito de la tristeza.
puntos 4 | votos: 4
¡No mames! ¡Qué culo! -
puntos 11 | votos: 11
¿Porque coger el coche, - teniendo una moto con techo?
puntos 8 | votos: 8
vive cada dia como el ultimo - un dia de estos lo sera

puntos 17 | votos: 17
Una aventura es más divertida - si huele a peligro.
puntos 6 | votos: 6
Soy tan jarcor que menstruo - petroleo.
puntos 4 | votos: 4
!NO EXISTE! - Amor en paz. Siempre viene acompañado de agonías, éxtasis,
alegrías intensas y tristezas profundas.
puntos 2 | votos: 4
Cuando sueñas con alguien - significa que esa persona se durmió pensando en ti
puntos 12 | votos: 12
En ocaciones - solo falta una palabra para encontrar a tu  amigo del alma

puntos 10 | votos: 10
Todos quisiéramos estar - en un mejor lugar con las personas que amamos
sin embargo tenemos que sufrir
en este lugar horrible que muchos llaman vida
puntos 3 | votos: 3
cuando el sueño te vence - cuando el sueño te vence te duermes donde sea
puntos 6 | votos: 12
Suficiente masturbación por hoy -
puntos 7 | votos: 7
El problema aparece cuando tú - la quieres y ella quiere que la quieran, pero no quiere que tú la quieras.
puntos 7 | votos: 7
NUNCA FALTA - la persona que siempre arruina las fotos

puntos 10 | votos: 14
Que irónico es - empezar a odiar la carretera cuando échas de menos tu casa
puntos 14 | votos: 14
Me gusta pensar que - que tú también estás pensando en mi.
puntos 10 | votos: 10
Cuando descubramos - las respuestas; nos cambiarán las preguntas.
puntos 10 | votos: 10
¿Que cara  - os gusta mas para una camiseta, el feel like a sir, o el FFUUU?
puntos 6 | votos: 6
Google Earth - Esa herramienta con la que podemos explorar millones de lugares en el
mundo y siempre acabamos buscando nuestra casa

puntos 5 | votos: 5
Mientras moría en - múltiples pensamientos indelebles; para ti carecían de trascendencia.
puntos 4 | votos: 4
Hamor del güeno :3 -
puntos 1 | votos: 3
¡Omaygah! - ¡ez yizuz!
puntos 6 | votos: 6
¿Sabías que... - La puta sodomisada en el video de Hurricane es Jared con implante de
senos?
puntos 4 | votos: 4
¿Sabías que... - Jared escribía historias yaoi, en las cuales el y su hermanahermano,
pero ninguna editorial lo acepto por considerarla demasiado
pornhomosexual?

puntos 7 | votos: 7
Sí Jesús no existe entonces, - ¿Quién ganó el oscar?
¡Jaque mate Ateos!
puntos 2 | votos: 4
ËeztHéé KuHuÜúElphó t - ZXhóó´rreHaá.
puntos 10 | votos: 10
Capítulo séptimo. - Haciendo un grandísimo esfuerzo, se levantó de la mesa dejando los
restos de lo que había sido el último desayuno de ambos. Esperaba
que el idiota de su novio, por una vez, fuese capaz de  apreciar esa
clase de detalles. Se besaron. Sin más. Fue un beso largo, pero sin
anda que lo hiciese especial. Y aunque dejar la mesa puesta e irse
–o más bien, querer hacerlo- a la cama ocupaba una parte importante
de sus pensamientos, su cabeza seguía llena de ideas, muchas
absurdas, según podía reconocer ella misma, sobre el más allá.
Era, cuanto menos curioso ver cómo cuanto más se afanaba en evitar
pensar algo, más se enquistaba en su mente. 
“Maldito subconsciente”, pensó. La relación con su subconsciente
siempre había sido algo tensa, pues aunque ella no se consideraba
especialmente inteligente, siempre lo había considerado superdotado.
Pero un poquito cabrón.
No como el tontorrón al que estaba besando. Le había cogido la mano,
poniéndosela tras sus rodillas, pero no consiguió de él más que,
en un alarde de necedad, le agarrase el trasero.
Un poquito muy cabrón. Cuando trataba de concentrarse en algo, se le
ocurrían geniales ideas de los más diversos temas sobre las que
pensar, pero cuando trataba de evitar pensar en algo, no podía dejar
de hacerlo, por ejemplo. Y, por supuesto, en los primeros….noventa
segundos tras salir de un examen, recordaba todas las respuestas que
había dejado en blanco. 
Sintió que la aupaba hasta sentarla en la mesa. Hacía ya varios
minutos que sus labios no se despegaban. 
Fue por aquellos tiempos, cuando aún iba al instituto, cuando
decidió que su subconsciente sería del sexo masculino. Hasta
entonces había sido una especie de amiga imaginaria. No estaba loca,
sabía que no era real. Tal vez de muy niña –no lo recordaba-, sí
“la veía”, y al empezar la escuela, como suele pasar a las chicas
más bonitas, estuvo un poco marginada en clase, era algo solitaria,
así que se dijo que no estaría mal tener una amiga imaginaria.
Aunque realmente no la tuviera. Pero años más tarde, si oba a estar
presente en sus masturbaciones, prefería que fuese “un” amigo.
Sintió como el pecho del chico se abalanzaba contra ella,
oprimiéndole el suyo y haciéndola caer tumbada sobre la mesa.
Suavemente, pues la cogía rodeando sus brazos con un hombro, mientras
con la otra mano sujetaba, acariciándola, su nuca, sin dejar de
besarla, ahora por el cuello. 
Una taza, o algún otro objeto de cerámica cayó al suelo,
haciéndose pedazos. Pero no le importaba. Ya no. Después de todo,
pensó en un tono sarcásticamente solemne debido a las circunstancias
en que se encontraba su cuerpo físico, no estaba tan mal tener un
subconsciente así. A menudo recurría a él, le “invocaba”, en
las aburridas sesiones de sexo, convirtiéndolas  en tríos en los que
actuaba susurrándole ideas al oído, o haciéndola acariciarse a sí
misma. Y, además, pensar en todo esto, como en ese momento, le
permitía evadirse y olvidarse de…aquello que quisiera olvidar. Como
lo que habría tras la Muerte, y el interés de la Iglesia por
ocultarlo, evidenciando que, de una manera u otra lo conocía. 
Susurró un “mierda” al volver a recordarlo que, casualidad o no,
coincidió con el paso de besos a mordisquitos en su cuello. Y fue en
ese instante cuando se dio cuenta de que, esta vez, no necesitaría a
su imaginación para pasarlo bien. Y devolviendo como pudo algunos de
esos cariñosos mordiscos, le hizo desaparecer, como a ese fiel amigo
al que cuando sabe que sobra, le basta una mirada para esfumarse, aun
sabiendo que al día siguiente volverá pidiendo una explicación, que
ya conoce, cuando lo que en verdad quiere son los detalles que no le
darás.
Desistió. Se dejó morder. Volvía a parecer ausente, pero no pensaba
ya en nada, simplemente…disfrutaba. Se mordía los labios de placer.
Llegó incluso a hacerlos sangrar. Decidió entonces tomar la
iniciativa. Desclavó las uñas de los brazos del chico, llegando casi
a asustarse al ver lo profundo de las heridas que le había causado,
agarrándole los hombros para hacerle girar y situarse encima. Así
podría dejar a la sangre caer en sus labios. Cayó sobre su pecho. Y
él sobre los afilados restos de la porcelana rota, pero no pareció
importarle, porque lo único que hizo fue levantarle el vestido, y
volverse a sorprender de que no hubiese bajo él la más mínima
prenda…
puntos 9 | votos: 9
Capítulo sexto. - Y es que era cierto que no quería morir. ¿Cómo iba a querer
perderla para siempre? Pasemos del mundo y suicidémonos juntos.
Sonaba precioso., pasar de todo menos de ella. Pero también suponía
pasar de ella. Y se convertía en pasar de todo POR ella. Y eso ya no
era tan bonito, porque estaba incluida en el “todo”. 
También notó cómo su propio abrazo se volvía frío, y trató de
evitarlo acariciándole el pelo con la nariz y musitando te quieros y
disculpas. Pero con una frivolidad y de una forma tan mecánica que se
asqueó a sí mismo. En el fondo sabía que tenía razón. Siempre la
tenía… Le había dolido que dudase de su amor, pero… ¿Y si
volvía a acertar y realmente no la quería? No, imposible. Moriría
por ella. De hecho…iba a hacerlo. Sin querer pero lo haría. Por
amor. Volvía a sonar bonito. Aunque sí había querido hacerlo.
“Antes”. Cuando lo veía como algo lejano, como una vía de escape
del mundo. No obstante, ahora, a medida que se acercaba, el mundo
empezaba a gustarle.
Pero había dado su palabra. Su palabra. No dejaba de repetirse eso,
parecía que lo hacía más por honor que por amor. Amor u honor, la
eterna cuestión. Había leído como grandes autores como Calderón,
Galdós o Shakespeare la habían trabajado, pero esta vez se
presentaba de una forma distinta, ya no se trataba de respetar lo que
dictase uno u otro, sino realizar lo que ambos coincidían en
exigirle, y no saber a cuál se estaba obedeciendo. 
Esta vez fue un gemido de placer lo que le hizo salir de sus
cavilaciones: sin darse cuenta le estaba lamiendo el cuello. ¿Qué
más daba el motivo? Esa misma noche estaría muerto. Había cosas
mejores en las que pensar. Y la prometida “Gran Despedida” de este
mundo era una de ellas. Además, si siguiera viviendo, ya no sería
esa vida, ni en esa compañía. No merecía la pena.
Amor u honor...  a estas alturas, eso ya era lo de menos. Pero lo
cierto es que a él también le habría gustado escribir sobre el tema
antes de… morir. Morir. Iba a morir. No le parecía ya bueno ni
malo, sólo que aún le costaba creerlo. Morir. “Mo…rir…”,
susurró entre dientes antes de hincarlos con suma delicadeza en la
piel del cuello de la chica, a la que parecía habérsele pasado todo.
Y de pronto se interrumpió. “dejemos esto para dentro de un
rato”, dijo. Y comenzó a articular torpemente palabras en algo
parecido a una disculpa que acabó cuando, esta vez ella, le besó.
-Sé que me quieres –fue cuanto dijo, con sencillez y humildad, en
un tono tan indiferente que le recordaba a una niña pequeña.
Y lo decía sinceramente. También ella renunciaba a sus profundas
lucubraciones, prefería dejar sus ideas a media a permitirle que le
estropeasen sus últimas horas. Por un lado, si iban a suicidarse
porque se querían, era evidente que se querían; y por otro, si no
sabía lo qe¡ue había tras la vida, por muchas vueltas que le diese,
no iba a averiguarlo antes del disparo. Claro, que eso no suponía una
gran espera…
puntos 9 | votos: 9
Capítulo primero. - El cielo amanecía claro y despejado. Los cristales del amplio
ventanal, impolutos como siempre, impedía que la suave pero gélida
brisa propia de enero penetrase en la habitación, permitiendo así
que los amantes que habían dormido en su interior pensar que hacía
un buen día. Hasta hacía sol.
Ella despertó primero. Y sabía que el buen tiempo en aquella época
del año no era más que mera ilusión. Pero le gustó el día que
acababa de ver empezar, desde que la claridad previa al alba iluminó
el cielo, hasta que los primeros rayos tiñeron de innumerables tonos
púrpura las escasas nubes, que se empequeñecían en el horizonte,
como dejando paso al astro rey. 
Era un buen día para morir, se dijo a sí misma en voz no lo
suficientemente alta como para arriesgarse a despertarlo, pero sí
como para sentirse una idiota que hablaba sola. Aunque en cuestión de
una fracción de segundo, este sentimiento desapareció,
convirtiéndose en una amplia sonrisa no mucho menos idiota. 
Y decidió despertar a quien consideraba el amos de su –corta- vida.
Su sonrisa se llenó entonces de esa picaresca que tanto le gustaba a
él, y cuidadosamente para no hacer ruido, se acercó al extremo de la
ventana, abrió las cortinas de par en par, inundando el que habría
de ser el lecho de sus prematuras muertes con una embriagadora luz
matinal que cubrió el rostro del chico sin que este de inmutase
siquiera. 
La sonrisa volvió a ser idiota. Y feliz. Y tranquila. Pero sobre todo
sincera. Con cierto aire melancólico. Cerró entonces las
translúcidas cortinas lentamente, y se quitó su corto insinuante
camisón, quedando totalmente desnuda. Y se acostó con delicadeza
sobre el pecho de él, que por fin despertó.
Buenos días, le dijo. Y le besó la frente apartándole el flequillo
con la nariz. 
-Hoy sí –suplicó ella-. Por favor… 
-En fin- suspiró él. La cogió por los brazos, tal vez con demasiada
fuerza, como suele pasar cuando aún se están desperezando los
músculos, y girando ambos, se puso sobre ella, enredándose en las
sábanas -… Pero tendrás que vestirte- añadió tan amable y
cariñosamente como pudo. Ella susurró un gracias, y tras besarle la
mejilla sin afeitar, se escabulló de entre sus brazos más
rápidamente de lo que él hubiese querido, haciendo brincar
alegremente sus atributos femeninos de camino a la habitación
contigua, en la que se encontraba  el armario. 
-Y habrá que desayunar bien –Añadió casi a gritos. Y se dirigió
a la cocina.





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