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Asi es - como se expresa walt_k
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Si no podemos - Cambiar el mundo, cambiemos nosotros
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Surfear es como enamorarse; - no importa cuantas veces lo has hecho, siempre sientes la emoción de la primera vez.
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Hay silencios - llenos de amor.
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+ Dile al mundo que me quieres. - - Te quiero.
+ ¿Por qué me lo susurras al oído?
- Porque TÚ eres MI mundo.

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Soledad: -  es estar rodeado de gente y añorar al que falta.
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Ser capaz de saberte 300 - canciones
y no de aprenderte un simple tema para un examen.
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Al otro lado de la vida 1x135 - Nave de las celdas de la prisión Kéle de Etzel
2 de octubre de 2008

Christian recordó las siguientes dos semanas como las peores de su
vida, superando con creces a las anteriores y las anteriores a esas,
que en su momento habían ostentado ese dudoso honor. Desde que le
dejasen abandonado a su suerte, el tiempo parecía haberse
ralentizado, en gran medida por el hambre acuciante que le atosigaba
las 24 horas del día. Nadie se acercó a la prisión en todo ese
tiempo. Todos los que habían huido andaban ya muy lejos;  nada del
mundo les haría volver a ese infierno. Y evidentemente el resto del
mundo tendría cosas mucho mejores que hacer.
	El chico pensó en su madre, en cómo se las habría arreglado, si el
mundo se parecía a la imagen que se había formado durante todo el
tiempo que tuvo ocasión de dejar volar la imaginación, que no fue
poco. Se preguntó una y mil veces el motivo por el cual no había ido
a reunirse con él, si la prisión estaba abandonada; por qué no
había tratado de salvarle. Pero en su fuero interno, creía conocer
la respuesta, y por eso mismo siempre luchaba por alejar de su cabeza
esos malos pensamientos.
	Todo intento de librarse de las esposas había resultado inútil,
pues sólo consiguió herirse más las ya maltrechas muñecas. La
agonía se hacía más latente a cada nuevo día que pasaba, con la
única compañía del trinar de los pájaros y el ulular del viento
que entraba por la puerta que habían dejado abierta sus compañeros
al escapar. Llegó a comer el poco papel de váter que le quedaba, e
incluso probó suerte con la crema dentífrica, la espuma que había
dentro del colchón de la cama inferior y hasta con el periódico que
había comprado en un pasado que se le antojaba remoto. Tristemente no
consiguió más que un fuerte dolor de barriga, amén de arrojar al
suelo lo poco que le quedaba dentro. 
Si era cierto lo que decían que Dios aprieta pero no ahoga, al menos
disponía de tanta agua corriente como desease. El grifo funcionaba
como si nada hubiera pasado, y le permitió sobrevivir más de lo que
jamás hubiera llegado a pensar. El vaso turquesa de plástico que
había sobre el lavamanos apaciguaba su sed día a día, pero hubiera
vendido todo esa agua a incluso su alma al mismísimo diablo por comer
uno de aquellos platos de lentejas que hacía su madre, que tanto
detestaba cuando en el mundo su mayor preocupación era aprobar las
matemáticas. De ese modo, hambriento, agotado y abatido, el pobre
chico de las afueras acabó deseando que eso acabase de una vez por
todas. Si ese era el destino que se le había impuesto, que así
fuera. Al fin y al cabo era cuestión de tiempo, llevaba ya demasiado
en ayunas.
	La mañana de ese día no empezó como cualquier otra, hubo algo que
la hizo diferente, y Christian se preguntó de entrada si no era la
señal de que su vida ya había llegado al final. Se había querido
convencer que estaba cansado de vivir. No obstante no tenía el valor
para quitarse la vida. Se despertó tirado en el suelo de su celda, de
su celda con la puerta abierta pero de la que no podía escapar,
tremenda ironía. Le despertó un sonoro trueno que retumbó en la
nave y hasta le dio la impresión que hacía temblar los cimientos.
Fuera la lluvia golpeaba con fuerza los muros de hormigón y los
lucernarios del techo.
	Con la insoportable sensación del más absoluto hambre, respiró
hondo, y se dispuso a morir, preguntándose si ese sería finalmente
el día en el que acabaría su lenta agonía. Sus brazos y sus piernas
estaban en los huesos, su estómago delataba que no había recibido
visita en mucho tiempo. Llevaba una barba de varias semanas, ya que
había tirado la cuchilla de afeitar bien lejos, por miedo a que con
el paso del tiempo acabase siendo una tentación demasiado grande. Si
se hubiera visto la cara se hubiera asustado, al ver lo demacrado y
cansado que estaba.
	Con la hipnotizante melodía de la lluvia acompañándole, se dejó
caer de nuevo sobre el colchón que había bajado al suelo pocas horas
después que le abandonaran. Durmió un rato más antes que le
despertase el ruido de lo que creyó eran pasos. Todavía dudando si
había sido parte del sueño o simplemente una jugarreta de su mente
ya enferma por el hambre, titubeó un momento, tratando de volver a
escuchar lo que quiera que hubiese escuchado. Llegó a creer que no
había sido más que la lluvia, pero entonces lo volvió a escuchar.
Pasos, susurros; ecos.
	En un primer momento pensó en Fernando. Tal vez hubiera vuelto para
redimirse, después de la jugada que le había hecho. Llegó incluso a
pensar que podría ser su madre, que después de mucho esfuerzo había
conseguido llegar hasta él, y le salvaría de las garras de la muerte
en el último momento. Pero enseguida vino a él la recurrente imagen
de Cobra. Cobra habría vuelto, pistola en mano, para asegurarse que
estaba muerto. Subiría hasta el primer piso, y al verle todavía con
vida, acabaría lo que había dejado a medias hacía dos semanas. Eso
le hizo mantener el silencio en un primer momento.
	Prácticamente aguantando la respiración, siguió escuchando esos
susurros, esas voces, esos pasos. Parecía haber más de una persona,
pero no alcanzaba a discernir lo que decían; el eco que producía el
ruido de la lluvia se lo impedía. Enseguida se dio cuenta que estaba
haciendo el idiota. Si no decía nada, y quien quiera que fuese que
había entrado a la nave veía a primer golpe de vista todas las
celdas vacías, no tardaría mucho en irse. Si era Cobra subiría de
todas maneras, de modo que guardar silencio era la más absoluta
estupidez.
¿Hola? Christian escuchó su voz resonar en las viejas paredes del
edificio, tan agotada y maltrecha como su propio cuerpo. El eco la
repitió una o dos veces, hasta que acabó extinguiéndose. Christian
guardó silencio, esperando una respuesta que no llegó a producirse.
Empezó a impacientarse y a temer que ya era tarde, que había
esperado demasiado para darse a conocer, y que había dejado escapar
la última oportunidad de sobrevivir que se le había brindado. Pero
enseguida volvieron a escucharse pasos, uno de ellos pisó un cristal.
¿Hay alguien ahí? Entonces esos pasos se hicieron más audibles y
más rápidos. Por un momento temió que estuvieran yéndose; su mente
le dijo que había asustado a esa persona, a esas personas, que le
habían confundido con un fantasma, con un alma en pena que estaba
encerrada en la prisión, dispuesta a atemorizarles y atormentarles.
No te vayas. Sube, por favor. Los pasos se volvieron más cercanos,
hasta convertirse en unos golpeteos metálicos; alguien estaba
subiendo las escaleras, las escaleras que le llevarían al primer
piso, donde estaba él. Para bien o para mal, la suerte estaba echada.
	Instantes después les vio. Desde luego eran las últimas personas
que hubiera podido prever que irían en su ayuda. Un hombre negro,
alto y robusto, que sostenía una escopeta con las dos manos se le
quedó mirando. Iba vestido de policía. Hasta ahí todo tenía cierto
sentido; pero no estaba solo. Le acompañaban una mujer joven, con el
pelo muy largo, que giraba un anillo en su dedo corazón, y una niña
pequeña con una cinta violeta en la muñeca, una niña que hubiera
podido ser Jéssica si no fuera porque estaba muy delgada. Quiso
hacerles una y mil preguntas, pero sin siquiera pensarlo, su boca se
le adelantó.
CHRISTIAN – ¿Tenéis comida?
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Hoy, voy a tomar de todo - menos decisiones.
puntos 8 | votos: 10
Un aplauso para todos.... - esos usuarios que para devolver un negativo no tardan ni una milésima
de segundo, pero que los positivos no los piensan ni devolver

puntos 14 | votos: 14
Música - ¿Qué hariamos sin ella?
puntos 6 | votos: 6
Esta es tu cara - al ver que has llegado a la principal
puntos 3 | votos: 3
Y comiendo uno entre a la NFL - True Story
puntos 5 | votos: 5
Al final lo único que queda - es como eres y como has sido.
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  -

puntos 10 | votos: 10
Oh - ¿De verdad piensas que me importa lo que pienses de mi?
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  - Tener miedo no significa ser un cobarde.
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Tienes algo y ese algo -  te hace ser especial.
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¡¡Es el usuario demonio!! -
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Mientras tanto en mis sueños... -  ♥

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Desmotiva - que tus propios amigos te subestimen.
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Hasta el ser más  desagradable - es capaz de sacarte  una carcajada
puntos 3 | votos: 3
Luchar por un sueño  - y que se haga añicos ante tus ojos
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- ¡Anda mira, fotooooo! - * ¿Dónde está la diversión?
puntos 4 | votos: 4
Porque tú tambien lo has hecho.. - ..más de una vez

puntos 7 | votos: 7
¿vamos - cogiendo la diferencia?
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Norris Vs Lee - El reflejo de un gran maestro sin duda es su mejor alumno...
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Venga ya tío... - ¿No ves que no le llego al botón verde?
puntos 12 | votos: 12
Im walking on sunshine -
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Ese mini orgasmo - cuando te lavan la cabeza...

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Ya te digo - menudo corte
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El silencio - es uno de los mejores sonidos que existen.
puntos 17 | votos: 17
Yo también he cometido errores; - Pero la vida no viene con instrucciones.
puntos 13 | votos: 13
A mi, aveces tambien - me disgusta subir imagenes con una buena calidad de resolucion
a desmotivaciones.es, y se pixeleen.
puntos 7 | votos: 7
Gente que se cree - el centro del mundo y ya no sabe que hacer porque todos le ignoran.
Nivel: Coche

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Have an ice day! -
puntos -9 | votos: 19
Pork todos hemos - matardo a hormigas, matardo insectos, matado....., pork elllos tambien tienen vida.

PORQUE TODOS SOMOS ASESINOS
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Yo lo suelto... - y si cuela cuela y si no me la pela.
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Realidad    -
puntos 5 | votos: 5
Yo confiaba en ti - Pero me traicionastes

puntos 23 | votos: 27
Estoy orgulloso - de haber nacido en el siglo XX, cuando aún existía la buena música.
puntos 19 | votos: 19
No dejes de decir te amo, - nunca sabes lo que va a pasar.
puntos 23 | votos: 23
Acojona - levantarte por la mañana y ver esto.
puntos 2 | votos: 2
hay.... - quien no sabe navegar, ni siquiera montar en barco,desafia a los
oceanos y se ahoga en los charcos ;)
puntos 13 | votos: 13
Desmotivaciones.. - Nunca pensé hacer 100 carteles, pero menos aún que si los hiciera
ninguno fuera a llegar a la principal..

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Hecho incómodo #2 - Decirle a tu madre que no eres virgen
puntos 24 | votos: 28
Los frikis - No son personas marginadas que no salen de casa, sino personas
magnificas que no renuncian a lo que les gusta pese a lo que les digan
y que mantienen sus aficiones sin hacer caso a la moda.
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Por esas personas, - que buscamos palabras cuando vemos una matrícula
puntos 7 | votos: 11
PORQUE TODAS... - hemos visto Zoey 101 alguna vez
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Que triste sería ser - como quieren que seas





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