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07.02.2011

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puntos 1717 | votos: 1917
Me toca una hija que duerme - 10 dias en la calle para ver a Justin Bieber y va de cabeza a un internado
puntos 809 | votos: 1111
Casi. - Casi yo, casi amigo, casi novio, casi persona, casi amante, casi
psicologo
casi suicida, casi fotógrafo,  casi escritor, casi estudiante, casi
triste, casi alegre, casi triste, casi despierto, casi dormido, casi
sonrio, casi lloro,
casi soy, casi estoy, casi, voy, casi si, casi no.

Siempre casi, siempre a punto, siempre nada.
Nunca todo.
Me gusta lanzarme por la ventana de mi casa cuando me dan ganas de
volar, el único problema es que a veces se me olvida que sólo tiene
un piso. Y así me pasa siempre, se me rompen los huesos, se me
quiebran las uñas, se me trizan los dientes. Luego el alma se me
sale por la boca y vuela doscientos metros más abajo.
puntos 15 | votos: 15
Si vas a cambiar por alguien - que ese alguien seas tú mismo.
puntos 8 | votos: 8
Hay días en que - una pequeña cosa consigue desmotivarnos.
Y también hay días en que
una pequeña cosa es la que nos motiva.
puntos 7 | votos: 7
Pablo Picasso - “Hay pintores que convierten el sol en una mancha amarilla, 

y hay otros que con ayuda de su arte y su inteligencia 

convierten una mancha amarilla en el sol.”

puntos 425 | votos: 527
Se viene el estallido, - De mi guitarra, de tu gobierno
puntos 1207 | votos: 1247
Una vez dijo un viejo sabio: - ¿Para qué llorar si puedes reír?
puntos 1283 | votos: 1415
No mires - a donde no debes mirar
puntos 9 | votos: 9
Prefiero sufrir - por haber fallado, que por no haberlo intentado nunca.
puntos 9 | votos: 9
Sueña, el cielo es el límite. - Y no olvides que el cielo es infinito.

puntos 11 | votos: 11
Lamento todas las veces - Que lloré hasta dormir,
soñé con él,
y desperté llorando.
puntos 1259 | votos: 1345
¿Hola? ¿Cuartel de bomberos? - Habla la llama!
puntos 21 | votos: 21
Cuando una buena serie acaba - Motiva conocer el final.
Desmotiva que haya terminado.
puntos 9 | votos: 11
¡Qué fácil era el exámen!,  - -Yo lo he terminado en media hora, ¿y tú?
-El tiempo que haya tardado en escribir mi nombre...snif
puntos 951 | votos: 971
Estar escuchando... - Una canción e imaginarte que eres una estrella del rock.

puntos 4 | votos: 6
motiva que en esos momentos - de tristeza siempre allá un amigo para reconfortarte.
puntos 16 | votos: 16
Yo sé lo que se siente - tener a un monstruo encerrado en tu interior y no querer dejarlo salir.
puntos 9 | votos: 9
Ya no se que hacer conmigo - Ya tuve que ir obligado a misa, ya toqué en el piano Para Elisa
ya aprendí a falsear mi sonrisa, ya caminé por la cornisa
ya cambié de lugar mi cama, ya hice comedia, ya hice drama
fui concreto y me fui por las ramas, ya me hice el bueno y tuve mala
fama
ya fui ético y fui errático, ya fui escéptico y fui fanático
ya fui abúlico y fui metódico, ya fui púdico fui caótico
ya leí Arthur Conan Doyle, ya me pasé de nafta a gasoil
ya leí a Breton y a Molière, ya dormí en colchón y en sommier
ya me cambié el pelo de color, ya estuve en contra y estuve a favor
lo que me daba placer ahora me da dolor, ya estuve al otro lado del
mostrador
ya me ahogué en un vaso de agua, ya planté café en Nicaragua
ya me fui a probar suerte a USA, ya jugué a la ruleta rusa

ya creí en los marcianos, ya fui ovo-lacto vegetariano, sano
fui quieto y fui gitano, ya estuve tranqui y estuve hasta las manos
hice un curso de mitología pero de mí los dioses se reían
orfebrería la salvé raspando, y ritmología aquí la estoy
aplicando
ya probé, ya fumé, ya tomé, ya dejé, ya firmé, ya viajé, ya
pegué, ya sufrí, ya eludí, ya huí, ya asumí, ya me fui, ya
volví, ya fingí, ya mentí
y entre tantas falsedades, muchas de mis mentiras ya son verdades
hice facil las adversidades, y me compliqué en las nimiedades
ya me hice un lifting, me puse un piercing, fui a ver al Dream Team y
no hubo feeling
me tatué al Ché en una nalga, arriba de mami para que no se salga
ya me reí y me importó un bledo, de cosas y gente que ahora me dan
miedo
ayuné por causas al pedo, ya me empaché con pollo al spiedo
ya fui al psicólogo, fui al teólogo, fui al astrólogo, fui al
enólogo
ya fui alcohólico y fui lambeta, ya fui anónimo y ya hice dieta

ya lancé piedras y escupitajos, al lugar donde ahora trabajo
y mi legajo cuenta a destajo, que me porté bien y que armé relajo
y oigo una voz que dice sin razón
vos siempre cambiando ya no cambias más
y yo estoy cada vez más igual
ya no sé que hacer conmigo
puntos 19 | votos: 19
Juega con tu imaginación - ¿Puedes ver una cabeza de perro,una rana,un hocico de pastor alemán
y una cara de búho?
puntos 13 | votos: 13
Eres, para mí, como la luna - Porque podría contemplarte haste ser viejo;
radiante y más hermosa que ninguna,
pero siempre tan lejos...

puntos 1 | votos: 9
M -
puntos 10 | votos: 14
Una cosa es pedir la igualdad  - otra muy distinta, es querer ser la reina del pueblo.
puntos 2 | votos: 54
Miley Cyrus - La gente dice que canta mal, pero nunca han escuchado sus canciones,
dicen que es un mal ejemplo para los niños, y ni si quiera se han
parado a pensar
si ella quiere tener fans de cinco años. Dicen que no tiene futuro
en la música y ni se paran a pensar en ella por sí sola,
simplemente la meten en el saco de los que han trabajado para Disney
y no tienen ni idea de música...
Pues yo digo que hay excepciones.

Y que ella es genial
puntos 14 | votos: 16
Sabías que - Un perro fue el primer ser vivo en el espacio
puntos 1 | votos: 15
Cuando sea mayor - violaré a tu hija, y nos ahogaremos en el río juntos...

por amor

puntos 14 | votos: 14
No puedo - explicar lo doloroso que es esto de esperar algo que nunca llega,
nunca. Mientras tanto te esperaré, pero no por mucho tiempo, que no
se te olvide.
puntos 9 | votos: 15
No existen frases de seis palabras -
puntos 78 | votos: 88
Al otro lado de la vida. - Bárbara despertó sobresaltada, tomando una gran bocanada de aire que
le provocó una arcada. Estaba tumbada de espaldas sobre algo mullido.
No obstante, le dolían todos los huesos y las articulaciones, y
acarreaba una gran jaqueca. Ignoraba dónde estaba y dedujo que se
encontraría en algún lugar cerrado, puesto que no podía ver nada.
Empezó a sentirse incómoda y decidió salir de ahí cuanto antes,
pero al tratar de incorporarse se golpeó la frente contra algo duro
y cayó de nuevo sobre esa especie de colchón que, por otra parte,
era muy cómodo. Trató de mantener la calma pero le resultó
imposible. Quería salir de ahí, y quería hacerlo cuanto antes.
	Levantó las manos y tanteó arriba y a los lados, encontrando una
frontera en todas las direcciones posibles, hasta darse cuenta que
estaba encerrada por todos los flancos en una especie de caja hecha a
la medida de su cuerpo. No tardó mucho en darse cuenta que la habían
metido en un ataúd. Entonces empezó a ponerse nerviosa de verdad.
Trató de recorrer con la mente todo lo que había hecho antes de
perder el conocimiento.
	En su interior empezó a tomar fuerza la idea de que estaba
enterrada, al menos dos metros bajo tierra, y que jamás saldría de
ahí, que enseguida se le acabaría el oxígeno y se ahogaría,
enterrada en vida. Eso acabó por destrozarle los nervios. La
angustia y el miedo empezaron a hacer mella en su ya maltrecha
estabilidad emocional, y comenzó a golpear con fuerza y sin medida
la tapa del féretro que la contenía. Muchos fueron los esfuerzos,
mucho el daño que se hizo en los nudillos, pero todo resultó
inútil. Colocó las palmas de las manos en la tapa y empujó con
todas las fuerzas que le quedaban, pero el resultado fue el mismo.
	Empezó a respirar agitadamente, presa del pánico, tratando de
alejar de su mente la inevitable imagen de su muerte, y se dio media
vuelta. Al hacerlo vio que de la esquina inferior del cajón de
madera emergía un leve hilito de luz, proveniente del exterior. Ese
simple dato le dio fuerzas para seguir luchando cuando ya
prácticamente se había abandonado a la consternación. Creyó que
tal vez no fuera demasiado tarde para salir de ahí. Volvió a dar
media vuelta, notando cada vez más pequeñas las dimensiones,
sintiendo una extraña sensación, como si el espacio que la
albergaba se hiciese cada vez más pequeño. La claustrofobia
empezaba a filtrarse por sus poros.
	La mandíbula y las manos comenzaron a temblarle y empezó a sentir
frío en la punta de todos sus dedos. Luchó una vez más por abrir
la trampilla que le permitiría salir al exterior y al no
conseguirlo, se puso cada vez más nerviosa. Golpeó con furia y
empezó a gritar sin control, pidiendo ayuda desesperadamente,
confiando que alguien, que alguien sano, le oyese y fuera en su
ayuda. Sabía que así tan solo conseguiría atraer a quien no era
bienvenido, pero eso ya le daba igual, no quería morir ahí dentro.
Prefería salir aún a sabiendas que ahí estaría más segura y
tendría una muerte más digna que la de muchos que le precedieron
desde que empezó esa pesadilla.
	Todo esfuerzo resultó inútil. El llanto siguió al los gritos, y
los golpes se fueron haciendo cada vez más débiles, a medida que se
iba abandonando al pesimismo, con una convicción cada vez más clara
de que esa sería su tumba. Acabó por dejar de golpear la tapa y
notó como se le secaban las lágrimas que habían corrido por su
piel hasta mojar el interior de sus orejas. Fue tranquilizándose
poco a poco hasta que consiguió que su agitada respiración se
transformase en un ligero silbido. Consiguió tranquilizarse por unos
minutos, limitarse a pensar, intentando no dejarse llevar por el
pánico otra vez, pero todo esfuerzo parecía inútil.
	Entonces se dio cuenta que estaba inmersa en el más absoluto
silencio. Desde que despertase hacía ya casi media hora, no había
oído absolutamente nada. Fue el contraste el que le hizo percatarse,
al oír un ruido lejano que le devolvió rápidamente al mundo real.
Aguantó la respiración por unos segundos para oír mejor, y acabó
determinando que se trataba de un ladrido. Dondequiera que estuviese
había un perro, y si ese maldito perro había conseguido sobrevivir
al éxodo, ella no tendría porque ser menos. Se quedó oyendo unos
segundos más, pero ya no había rastro alguno del ladrido. Empezó a
creer que lo había imaginado.
	Sabía que si se quedaba ahí quieta no conseguiría nada más que
morir encerrada, de modo que decidió afrontar su destino, sin
importar cuales fueran las consecuencias. Los precedentes indicaban
que no conseguiría nada empujando la tapa, hasta ahí había llegado
su entendimiento de la situación, de modo que trató de buscar una
alternativa, aunque pareciese imposible dadas las circunstancias.
Empezó a golpear con los hombros los lados del ataúd, tratando de
impulsarse cada vez con más fuerza, sin saber muy bien lo que
pretendía conseguir con ello. Los primeros golpes resultaron
inútiles, pero luego ocurrió algo.
	Un nuevo impulso hizo que el ataúd cediese un poco, moviéndose
ligeramente hacia un lado. Tenía ya los hombros doloridos, pero esa
buena noticia le llenó de fuerzas para continuar luchando. Dio más
y más golpes. La mayoría de ellos resultaban igualmente
infructuosos, pero de vez en cuando veía como el ataúd se movía
ligeramente, lo cual aún le daba más fuerzas para seguir. Cada vez
más confiada, haciendo caso omiso al punzante dolor que acarreaba en
los hombros, continuó dando bandazos de un lado al otro, con mayor
fuerza y convicción a cada golpe, hasta que algo le hizo parar.
	Llegó un momento en el que oyó un fuerte golpe. Parecía como si
algo muy pesado hubiese caído al suelo y se hubiera roto, pero ella
apenas se había movido unos centímetros. Volvió a quedarse
callada, respirando agitadamente, con el corazón latiéndole a toda
velocidad. Fue entonces cuando comprendió lo que había ocurrido.
Una amplia sonrisa se dibujó en su ajada cara al tiempo que se
disponía a dar el siguiente paso, que no sería más que el comienzo
de una larga odisea.
puntos 13 | votos: 13
Necesito que alguien - me ayude a despertar.
O, al menos, a poder descansar...
puntos 11 | votos: 11
Al otro lado de la vida - 1x11 - Piso del señor y la señora Soto
29 de septiembre de 2008

Llegó al portón acristalado del balcón al tiempo que la puerta de
entrada chocaba violentamente contra la pared y entraban
atropelladamente en la casa tres hombres y una mujer. Pasó al
balcón y cerró el portón a su paso, viendo al hacerlo como dos de
ellos corrían en su busca. Los otros dos, al oír el ruido de los
golpes de la señora Soto, se dirigieron hacia el pasillo de las
habitaciones. Con la impresión había perdido el cuchillo, que ahora
descansaba en la alfombra del salón; volvía a estar desarmada,
aunque sabía que de poco le serviría un cuchillo en esas
circunstancias. El primero de los dos se estampó contra el vidrio y
adoptó una extraña cara de sorpresa, sin llegar a perder el
equilibrio. Al verle, el otro frenó y les observó a ambos
alternativamente, viendo como el vaho de sus alientos se posaba en la
fría superficie del cristal.
	Bárbara les miraba, a sabiendas de que no tardarían nada en romper
el cristal, tratando de convencerse de que lo más sensato sería
saltar y olvidarse de todo para siempre. Miró al vacío, y eso
acabó de convencerla de que no había alternativa, de que su destino
sería el mismo escogiese el camino que escogiese, envidiando en
cierto modo al señor Soto. Ahí abajo se habían congregado siete u
ocho de esos monstruos, y no tardarían en sumarse más y más,
siempre pasaba.  Estaban esperándola, como leyendo sus pensamientos,
invitándola a tirarse con unos extraños gritos primitivos. Bárbara
vio como los dos que había tras el cristal la miraban sorprendidos,
pero curiosamente no ansiosos. Uno de ellos tocaba el cristal con la
palma de las manos, sin entender que extraña fuerza sobrenatural le
impedía pasar al otro lado.
	Bárbara les miró con el ceño fruncido, y se dijo que no debía
dejarse matar por unos seres tan estúpidos como esos. Miró a un
lado y a otro, pero tan solo encontró media docena de plantas
marchitas, un conjunto de mesa y silla de picnic, de plástico
blanco, y una bicicleta azul colgada de la pared. Miró a sus
perseguidores. Ahora eran los dos los que trataban de cruzar el
cristal sin comprender lo que era, como tratando de imitar a un mimo
macabro, lo cual hizo aflorar en Bárbara una risa nerviosa. Se
alejó de la puerta, confiando que así la olvidaran, sabiendo
perfectamente que no lo harían, y llegó al otro extremo del
balcón.
	Como caídos del cielo, vio unos cables, blancos y negros,
prácticamente una docena, que emergían de un lugar indeterminado
del tejado y se distribuían por las viviendas a medida que bajaban.
Cables de teléfono, de televisión, del satélite, todos ellos
inútiles a esas alturas, o  tal vez no tanto. Tan rápido le vino la
idea a la cabeza, luchó por alejarla, tachándose de loca tan solo de
pensarlo. Miró de nuevo el portón de cristal y la calle ahora algo
más concurrida, y acabó por decidirse. No sabía si podrían
soportar sesenta kilos, pero todo indicaba que se trataba de su
única alternativa.
	Agarró el manojo de cables, y estiró fuertemente, como si tratase
de arrancar de raíz unas malas hierbas. Por suerte o por desgracia,
aguantaron. Era demasiado peligroso, puesto que con el más mínimo
resbalón caería desde una altura de seis pisos, y serviría de
almuerzo a media ciudad. Además, no era una buena atleta, y no las
tenía todas consigo de que pudiera aguantar su propio peso y escalar
hasta arriba. Todavía estaba pensando si lo haría o no, cuando la
cristalera del balcón estalló en mil pedazos, eso acabó de
convencerla. Al parecer, los dos que se habían distraído con los
golpes de la señora Soto, habían vuelto. Uno de ellos, al tratar de
salir al balcón y no ver el cristal, se lo había llevado por
delante.
	Cientos de diminutos trozos de vidrio se desperdigaron por el suelo
del balcón y cayeron a la calle, golpeando a más de uno de los que
esperaban abajo. Bárbara, agarrada fuertemente a los cables, subió
a la barandilla, obligándose a no mirar abajo, contenta en cierto
modo de no padecer de vértigo. Se disponía a impulsarse para subir
finalmente, cuando uno de ellos la agarró fuertemente de la cadera,
casi haciéndole perder el equilibrio. Bárbara se agarró con más
fuerza a los cables y trató de zafarse de él pateándole el
estómago. Rápidamente se le sumaron los otros tres, y uno más de
los que estaban por las escaleras entró el balcón, al tiempo que
ella subía frenéticamente por el cable, repartiendo patadas a todo
lo que se le ponía por delante, sorprendida de la fuerza y la
entereza que estaba demostrando tener.
	Cuando prácticamente estaba fuera del alcance de todos esos
demonios, uno de ellos la agarró de una bamba, y estiró con fuerza,
obligándola a aferrarse a los cables, incluso quemándose un poco la
palma de las manos con la fricción. Los demás tanteaban ansiosos
con las manos hacia donde ella estaba, peleándose entre ellos para
conseguir el primer bocado. La bamba cedió, y quedó en manos de ese
hombre. Había apurado tanto por cogerla, asomándose más de lo
debido a la barandilla, que acabó perdiendo el equilibrio y cayó al
vacío, sin soltar la bamba en su recorrido. Bárbara subió un poco
más, consiguiendo así alejarse finalmente del campo de acción de
los demás, y miró un momento abajo, justo a tiempo de ver como ese
ser se estrellaba contra el suelo.
	Tan pronto cayó, bocabajo, se comenzó a alzar, lentamente.
Bárbara no pudo evitar seguir mirándole. Se levantó algo mareado,
con la nariz rota, chorreándole sangre, todavía sosteniendo la
bamba en una de sus manos color violeta pálido, y como si no hubiera
pasado nada, tan solo haciendo una imitación barata de un borracho,
se unió a los demás que la esperaban abajo con los brazos abiertos.
Bárbara se creyó dentro de una broma macabra. Nadie podría haber
sobrevivido a tal caída, pero claro, ese hombre no estaba vivo, no
en el sentido estricto de la palabra, puesto que hacía ya unos días
que había muerto.
	Siguió escalando, acompañada de los gritos y gruñidos de tantos
como querían alimentarse de su joven y sonrosado cuerpo, y acabó
alcanzando el suelo del tejado. Entonces soltó los cables, y se
agarró a la barandilla metálica que circundaba toda la cubierta,
subiendo hasta arriba, posando de nuevo sus pies en tierra firme,
exaltada, con la respiración entrecortada por el esfuerzo. Cuando
creía haber superado la peor parte, vio que de la puerta que daba a
las escaleras, emergía una mano, que agarró la puerta. Una mano
pálida, con las uñas negras y las venas marcadas.

puntos 0 | votos: 2
Encuentra a la chica - Lo se, son japoneses.
puntos 6 | votos: 6
Dices que los hombre no aman - Por eso fuiste tu la que me dejo para irse de fiesta, pero no sin
antes subir cincuenta carteles de desmotivaciones que afirmaban que
solo las mujeres amaban,
puntos 16 | votos: 16
El matrimonio - evoluciona como la tecnologia
puntos -7 | votos: 29
¿Te acuerdas de mí? - SI: Botón Verde / NO: Botón rojo
puntos 657 | votos: 713
Te odiarás a ti mismo - por imaginarte junto a mí mientras disfrutas sin disfrutar junto a
otras que no son YO, por más que pretendan ocupar mi lugar.

puntos 5 | votos: 5
El Gran Wyoming, - ¿alguien conoce su nombre de pila?
puntos -7 | votos: 19
Desmotiva Demasiado - que nos barden (insulten) sin conoser nuestra cultura , ustedes españoles
puntos 11 | votos: 11
me impresionó mas - El bebé que no crece ..
puntos 2 | votos: 4
Desmotiva - Saber que nos quieren controlar.
puntos 24 | votos: 24
Esta es la historia - De un león que estaba en la selva, malherido
tirado en el suelo, y una señora, lo encontró
lo acojio en su seno, y le ayudo a crecer
Cuando ya no pudo tenerlo en casa
por que estaba creciendo, decidió llevarlo
al Zoológico, Y cuando pudo fue al mismo
y en esta imagen se ve la reacción del León

AHORA DIME TU, QUE LOS ANIMALES NO SON INTELIGENTES

puntos 56 | votos: 56
CHRISTIAN EL LEÓN - John Rendall y Anthony Bourke son dos australianos 
que en 1969 compraron un cachorro de león al que vieron en malas
condiciones y le pusieron de nombre Christian. 
 
Lo estuvieron manteniendo y cuidando en su casa de Londres, 
pero a medida que fué creciendo, viendo el tamaño del animal y 
su gran coste económico, decidieron que no podían tenerlo 
por más tiempo y que había que buscarle un lugar adecuado para
vivir.
 
Unos conocidos les hablaron de George Adamson, 
un conservacionista en Kenya que quizá podría 
reintroducirlo en la vida salvaje. Éste accedió a la petición y 
Christian comenzó con éxito su nueva vida en una 
Reserva Nacional en Africa.
 
Un año después, los jóvenes viajaron a Kenya para ver 
como Christian se había adaptado a su nuevo entorno. 
Adamson les dijo que lo más probable es que el león ya no se 
acordara de ellos y este los atacara a ambos. 

SI QUIERES VER QUE PASO...
MIRA EL VIDEO DEL PRIMER COMENTARIO
puntos 6 | votos: 8
Hay gente ... - Que piensa ,hay gente  que estudia y gente  ignorante
¿Y tu Que eres?
puntos 35 | votos: 35
Irena Sendler - Una señora de 98 anos llamada Irena acaba de fallecer. Durante la
2da. Guerra mundial, Irena consiguió un permiso para trabajar en el
Ghetto de Varsovia, como especialista de alcantarillado y tuberías.
Pero sus planes iban mas allá... Sabía cuales eran los planes de
los nazis para los judíos (siendo alemana). Irena pasaba niños
escondidos en el fondo de su caja de herramientas y llevaba un saco
de arpillera en la parte de atrás de su camioneta (para niños de
mayor tamaño). También llevaba en la parte de atrás un perro al
que entrenó para ladrar a los soldados nazis cuando salía y entraba
del Ghetto. Por supuesto, los soldados no querían tener nada que ver
con el perro y los ladridos ocultaban los ruidos de los niños.
Mientras estuvo haciendo esto consiguió sacar de allí y salvar a
2500 niños. Los nazis la cogieron y le rompieron ambas piernas, los
brazos y le pegaron brutalmente. Irena mantenía un registro de los
nombres de todos lo niños que sacó y lo guardaba en un tarro de
cristal enterrado bajo un árbol en su jardín. Después de la
guerra, intentó localizar a los padres que pudieran haber
sobrevivido y reunir a la familia. La mayoría habían sido llevados
a la cámara de gas. Aquellos niños a los que ayudó encontraron
casas de acogida o fueron adoptados.
El año pasado Irena fue propuesta para recibir el Premio Nobel de la
Paz. Pero no fue seleccionada. Se lo llevó Al Gore, por unas
diapositivas sobre el Calentamiento Global y en 2009, Obama sólo por
buenas intenciones.
puntos 13 | votos: 15
Yo soy así, y así seguiré - ¡¡NUNCA CAMBIARE!!
puntos 17 | votos: 17
Goticos - y su particular compra-venta de esclavas.

puntos 25 | votos: 25
Desmotiva - que te aparten sin conocerte, que te insulten y te hagan la vida
imposible, que no te permitan madurar en las relaciones y amistades
con otra gente, y aun asi cuando esa gente esta mal, sola o con agun
tipo de problemas tu caracter y experiencias te impidan permitirlo y
seas la primera persona que esta ahi, aun a sabiendas que en cuanto
no te necesiten te criticaran e insultaran. y aun asi, y aun
odiandoles.... les agradezco que me enseñaran a ser fuerte y a
enfrentarme a la vida pues muchas de las lewcciones que ellos
aprenderan a golpes en un futuro, yo ya se como reaccionar ante
ellas.
no les deseo lo mejor ni lo peor, tan solo les deseo que prueben
brevemente la soledad y el dolor.
puntos 19 | votos: 19
Esta yegua no es mi vieja yegua - Tu tambien sabes de que color es la yegua
y lo has cantado
puntos 11 | votos: 11
Gente que vive en la pobreza - y nadie hace nada porque a nadie le interesa.
puntos 17 | votos: 17
Si no me quieres.. - No me ilusiones
puntos 813 | votos: 849
Pues tu lucha - Por encontrar a esas personas que a pesar de ser Raro te querran tal y como eres.





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