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puntos 9 | votos: 9
El invierno no quiere marcharse - cómo si quisiera recordarme
que sin ti no hay primavera,
cómo si quisiera recordarme
el dolor y el frío de tu ausencia,
cómo si quisiera recordarme 
que aquel día te perdí.  

*******

Cómo si acaso yo
hubiese dejado de pensar 
un solo instante en esta fatalidad.
puntos 8 | votos: 8
Tener que estudiar - y acabar haciendo cualquier otra cosa por falta de ganas
puntos 8 | votos: 10
Entonces.... - ¿era verdad eso de las mejoras en Desmo?
puntos 47 | votos: 49
Amigos - No importa el lugar
el sol es siempre igual
no importa si es recuerdo
o es algo que vendrá

No importa cuánto hay
en tus bolsillos hoy
sin nada hemos venido
y nos iremos igual.

Pero siempre estarán en mí
esos buenos momentos
que pasamos sin saber

no importa dónde estas
si vienes o si vas
la vida es un camino
un camino para andar

Si hay algo que esconder
o hay algo que decir
siempre será un amigo
el primero en saber

Porque siempre estarán en mí
esos buenos momentos
que pasamos sin saber

Que un amigo es una luz
brillando en la oscuridad
siempre serás mi amigo
no importa nada más

Porque siempre estarán en mí
esos buenos momentos
que pasamos sin saber

Que un amigo es una luz
brillando en la oscuridad
siempre serás mi amigo
no importa nada más

Que un amigo es una luz
brillando en la oscuridad
siempre serás mi amigo
no importa nada más
puntos 7 | votos: 7
¿Desde cuándo estáis - en desmo?

puntos 16 | votos: 16
Decimos te amo - a personas que tarde o temprano se irán de nuestras vidas.
puntos 9 | votos: 9
Fragmentado -
puntos 3 | votos: 5
Katy Perry - Me encanta su Música.
puntos 9 | votos: 9
Ninguna bomba estalla - a no ser que alguien prenda su mecha.
puntos 29 | votos: 33
Hoy descubrimos que Yulia220... - Disculpen la mala edición, prometo que habrá mejoras en eso 
lol, soné como el puto gato jajaja, bueno ya adiós
dale like y suscribete

puntos 8 | votos: 8
Gastón vs la bestia - Es increíble como Bella pasó de huir de un hombre violento, peludo,
grosero y con muy mala leche a emparejarse con un hombre violento,
peludo, grosero y con muy mala leche.
puntos 7 | votos: 7
Una rosa roja en el asfalto - Subió los diez pisos hasta la azotea. Había tomado una decisión,
iba a terminar con todo aquello, con esa pesadilla en la que se había
terminado convirtiendo la que un día fue
 una vida alegre y sin preocupaciones. 

Llevaba meses con la idea en la cabeza, pero siempre terminaba por
desecharla, en el fondo tenía miedo de morir. Pero ahora estaba
decidido. No había nada más para él en ese mundo que había quedado
vacío al perderla a ella, de aquella manera tan inesperada y
fulminante.

 Encendió un cigarrillo, no sin esfuerzo ya que las manos le
temblaban violentamente debido al nerviosismo que le producía lo que
iba a hacer. Siempre le decían que tanto fumar acabaría por matarle,
sonrío irónicamente al recordarlo,se lo habían repetido tantas
veces que llegó a creer que realmente aquél sería su destino. Pero
mira por donde, los acontecimientos le habían precipitado hacia un
final muy diferente. 

Expulso el humo de aquel cigarrillo, que sería el último, como si
aquella fuese su última exhalación. Sintió la leve brisa en el
rostro por última vez y se dejó caer del alfeizar. 

Su cuerpo se quebró contra el suelo, como un títere con los hilos
rotos y del asfalto brotó una brillante rosa roja que salpicó la
acera con sus pétalos.
puntos 4 | votos: 4
Y a quien no le guste - el chocolate, que tire la primera piedra.
puntos 5 | votos: 5
Motiva - Que valoren la calidad lo que  haces.
puntos 11 | votos: 11
A veces los amigos más cercanos - que tenemos son los que se encuentran lejos de nosotros.

puntos 20 | votos: 22
Cinco minutos más - y me desconecto, ¿alguien recuerda esta frase?.
puntos 4 | votos: 6
Desmocertijo: - En un campo de concentración situan a diez prisioneros en fila
con sombreros negros y blancos y les dicen 
que si al menos nueve de ellos adivinan 
el color de su sombrero se salvarán.
¿Cómo pueden hacerlo?
Nota: No pueden chivarse unos a otros, 
o hacer gestos de ningún tipo o cosas similares, 
sólo decir blanco o negro, una vez por persona.
puntos 13 | votos: 15
No importa la velocidad de la - vida si tú estás en ella.
puntos 6 | votos: 6
Tuve un problema de difícil solución - en una época díficil de mi vida
Estaba entre la espada y la pared
y aguantado la opinión de mi familia

Yo no quería una vida normal,
no me gustaban los horarios de oficina
Mi espíritu rebelde se reía del dinero, del lujo y del confort

Y tuve una reveleción 
¡Ya sé que quiero en esta vida!
Voy a seguir mi vocación...
será la música mi techo y mi comida

Porque yo 
no quiero trabajar,
no quiero ir a estudiar,
no me quiero casar

Quiero tocar la guitarra todo el día
y que la gente se enamore de mi voz
puntos 13 | votos: 13
Tantas carreras me has dado - que no he tenido tiempo para la universidad.

puntos 10 | votos: 10
¿Prefieres contar estrellas - en tus galones, o contarlas desde la ventana de mi habitación?
puntos 9 | votos: 13
Si miras tu reflejo sólo - verás como eres, no quien serás.
puntos 11 | votos: 11
No necesitas ser mi almuerzo - para ser la razón de chuparme los dedos después de comer.
puntos 29 | votos: 29
¡Un año en desmotivaciones! - Hay cosas que nos acompañaron durante tanto tiempo,
que podemos considerarlas una parte de nosotros.
Gracias a todos.
puntos 9 | votos: 9
Somos la calma que recide - dentro de nuestra locura

puntos 7 | votos: 7
Si vas a seguir escribiendo - a tu pluma le presto mi piel y mi tintero.
puntos 9 | votos: 9
Disentir es algo bueno, - pero no siempre el que disiente sabe un argumento que le dé sentido.
puntos 22 | votos: 22
He dicho tantas veces la frase - esperemos a ver qué pasa que ya simplemente no creo que algo pase.
puntos 14 | votos: 14
Si tu felicidad le molesta a alguien - es mejor que se valla preparando porque va tener una mala vida.
puntos 12 | votos: 12
Es realmente doloroso ver llorar - a aquella persona que creías inquebrantable.

puntos 5 | votos: 7
Si sólo pudiese darte - un beso de buenas noches, creerías estar en la Antártida.
puntos 8 | votos: 10
Ven y seamos juntos primavera - Godricvampire666 15/03/2017.
puntos 8 | votos: 8
En la política, la realidad... - es que no importa quien gane, no importa que partido triunfe, no
importa que corriente o ideología se imponga, al final, todas
terminan de un modo u otro por pasar por encima de uno, dañando.
puntos 23 | votos: 29
La monotonía es una epidemia - cargada de ganas de mandarlo todo a la mierda.
puntos 6 | votos: 8
El dinero no es todo en la vida - Eso dicen pero...
Como te hace falta para sobrevivir en este mundo

puntos 10 | votos: 10
Juegas a Mientras el lobo no está - y resulta que el lobo sí está.
puntos 16 | votos: 20
Lo único que quiero que tapes - es tu vergüenza.
puntos 15 | votos: 23
Cuando hablar de un tema - con tu novia por teléfono no funciona y debes hacerlo personal.
puntos 10 | votos: 10
Sería hermoso volver a conocer - a una persona y empezar de cero.
puntos 12 | votos: 12
La consiencia nos hace reflexionar - sobre las cosas de la vida, pero también nos hace sentir importantes
ante todo lo absurdo de este mundo.

puntos 7 | votos: 7
Sonríe - no sabes quien se pueda enamorar de tu sonrisa.
puntos 19 | votos: 19
Me encanta que me digan - que no soy normal, pues hoy en día casi nadie lo es.
puntos 8 | votos: 10
Bendice, Señor - las partes de su cuerpo que voy a tomar.
puntos 13 | votos: 17
Tienes que conocer a las personas - para así descubrir que el escudo de hierro que llevan, simplemente es
un montón de papel de aluminio.
puntos 19 | votos: 19
Vendrán a jugar con tus espinas - y luego exigirán una disculpa.

puntos 4 | votos: 8
¿Sólo 7 pecados? - ¿Qué tal si descubrimos todos los siguientes?
puntos 8 | votos: 12
Te llegó la hora -
puntos 9 | votos: 11
Fuiste el alma de muchas - de mis pasiones.
puntos 8 | votos: 10
-Techo de Cristal- - Llega un momento en que algo dentro de nosotros hace clic y empezamos
a ser conscientes realmente de las cosas,
es como si en un segundo todo cobrase sentido.
A este fenómeno yo le llamo rotura del techo de cristal.

Recuerdo que entonces yo vivía en una inconsciente e ignorante
felicidad, aunque he de decir que no lo sabía. Aunque a veces me
sintiese realmente deprimido o chafado, en realidad, eso no era nada.
Como digo, era feliz, pero no lo sabía, lo supe tiempo después y
maldecí mil veces no haberme dado cuenta en su momento, sumido como
ya he dicho en mi ignorancia inconsciente.

Todo cambió un día de repente, lo recuerdo muy bien, era primavera,
pero aún hacía algo de frío, por aquél entonces tenía 16 años,
esa extraña época en la que ya no eres un niño, pero estás muy
lejos de ser aún un hombre.

Acababa de salir de clase, había tenido educación física y sudaba a
mares, sentía mucho calor, pese a que como he dicho, recuerdo que ese
día hacía frío, pero es que la clase había sido bastante intensa,
habíamos corrido prácticamente toda la hora, intercalando la carrera
con flexiones, lo cual es a ojos vista, agotador, más si tenemos en
cuenta que yo nunca he tenido (y en aquella época aún menos) lo que
suele llamarse “buena forma física”. Así pues, estaba agotado.
 
Aquél día, como tantos otros, no había podido declararme a la chica
que me gustaba en ese entonces, se llamaba Lucía. 
Recuerdo que llevaba tiempo obsesionado con la idea de pedirle que
saliese conmigo, pero nunca me atrevía a ello. 

Lucía no era ni mucho menos la chica más guapa de la clase, de
hecho, mis compañeros solían decir que era bastante fea, aunque a
mí no me parecía que lo fuese en absoluto. 

Tenía algo que  me obsesionaba , aunque ni yo mismo sabría decir de
qué se trataba exactamente.

Mis amigos no entendían esa atracción que sentía por ella, de hecho
cuando les hablé de ello se rieron con ganas, pero eso no me quitó
la idea de la cabeza, de hecho, secreta y extrañamente esta se
reafirmó, como si llevar la contraria a mis amigos fuese un aliciente
más para pedir a Lucía que saliese conmigo.
Sin embargo, por más que en mi cabeza me imaginase la situación una
y otra vez y fuese ideando la forma perfecta de hacerlo, nunca se
atrevía a dar el paso, dicha situación suponía un fracaso para mí,
un fracaso que me pesaba como una losa y que me hacía sumirme en una
depresión continúa.

Por más que intentase reunir fuerzas para ello siempre acababa por
abandonar la idea, entretanto seguía sin saber a qué se debía mi
obsesión. ¿Sería la forma en que me miraba con esos hermosos y
profundos ojos verdes que tanto me tenían cautivado? Cuando nuestras
miradas se cruzaban por casualidad, cosa que ocurría un par de veces
al día, sentía que el corazón se me aceleraba, como si de un
caballo desbocado se tratase.

La verdad, es que yo mismo era responsable en parte de que nuestras
miradas se juntasen con una frecuencia tan alta, bueno, en realidad si
se piensa bien, dos veces al día no era tanto, aunque a mi me lo
parecía, era lo suficiente, al menos al principio, para estar feliz
durante el resto del día, esa mirada hacía que mi vida cobrase
sentido, esa mirada que hacía también que me obsesionase con Lucía
y que muchas veces no me dejaba dormir o me visitaba en sueños.

Pues bien, digo que en parte era responsable de esa situación,
porque, cuando a mitad de curso la profesora nos propuso cambiar de
sitio, yo tuve claro que me sentaría lo más cerca posible de ella y
por supuesto, así lo hice. He de confesar que hubiese preferido
sentarme a su lado, ese era mi secreto deseo, pero pensándolo bien,
quizás no hubiese sido una gran idea, pese a que en aquél entonces,
pensaba lo contrario.

Me hubiese sentido incomodo y de seguro mis notas hubiesen caído en
picado y mi obsesión por ella se hubiese multiplicado, además, lo
más posible es que ni teniéndole a mi lado le hubiese llegado a
decir nada, de hecho puede que dicha situación, lo hubiese hecho
mucho más difícil.

De todos modos, aunque hubiese querido, no hubiese podido sentarme a
su lado, ya que ella y su mejor amiga Sofía, a la que yo detestaba,
se sentaron juntas antes casi de que la profesora anunciase el cambio
de sitios. ¿Por qué detestaba a Sofía? En aquél momento no lo
sabía bien, del mismo modo que no sabía tampoco porque me gustaba
Lucía, aunque a diferencia de este segundo caso, si he llegado a
saber el porqué.

Sofía no era una chica poco agraciada, de hecho, era bastante mona,
según mis compañeros mucho más que Lucía, aunque desde luego, yo
disentía completamente en ese punto, enamorado como estaba de esta
última, sí, sin duda estaba enamorado, aunque en aquél momento, ni
siquiera eso sabía. Lo cuál es comprensible si tenemos en cuenta que
era la primera vez que sentía algo semejante.

Como he dicho, Sofía era muy mona, aunque su risa, que para muchos
era encantadora, a mi me resultaba estridente y me sacaba de quicio,
quizás los que la encontraban encantadora estaban obsesionados con
ella, no lo sé, sin embargo, no era eso lo que me hacía odiarla, no
estaba seguro de que se trataba pero ahora lo sé con toda seguridad.
Sentía una envidía terrible por ella.

Siempre estaba con Lucía, hablaban, se reían, se sentaban juntas,
iban juntas a comer, al cine, a la peluquería, de compras...
¡Incluso tenían la costumbre de cogerse de la mano!
Sofía hacía con Lucía, todo (o casi todo) lo que yo quería hacer,
lo que soñaba cada noche e imaginaba varias veces a lo largo del
día. Cómo me hubiese gustado poder estar tan cerca de Lucía como lo
estaba Sofía, sí, por eso la odiaba.

Pues bien como no pude sentarme mesa con mesa con Lucía, ya que como
he dicho eso lo hizo Sofía, me senté detrás de ella, así que
cuando ella se daba la vuelta para buscar algo en su mochila, para
pasarme una hoja que acababa de repartir la profesora o por cualquier
otra razón, nuestros ojos se encontraban y como ya he dicho, mi
corazón se aceleraba, como un caballo desbocado.

Tenía la sensación de que latía tan fuerte que debía de oírse,
como un eco, retumbando por lo largo y ancho de la clase, pero
obviamente no era así, supongo que siempre he sido un exagerado
cuando se trata de estas cosas y por eso mismo, otras veces, pensaba
que que latiera tan deprisa se debía sin duda a alguna grave
patología, supongo que además de exagerado soy ( o era) algo
hipocondriaco.

Otra cosa que me atraía de Lucía era que teníamos gustos similares,
o al menos esa sensación me daba al observarla y escucharla, le
gustaba leer casi tanto ( o más) como a mí, de hecho le gustaban el
mismo tipo de libros, el mismo tipo de historias, gustos un tanto
inusuales para una mujer, al menos desde mi punto de vista de aquél
entonces. “El Señor de los Anillos”, “Dragonlance”, “Las
crónicas de la Torre” sin duda no eran el tipo de libros que una
chica de 16 años suele leer (o eso creía yo).

Por supuesto leía otros libros más comunes en ese amplio grupo
poblacional que son las chicas de 16 años, como por ejemplo “Las
Crónicas de Narnia” o “Harry Potter”. Pero esos también eran
libros que a mi me gustaban mucho, digo que eran más comunes entre
las chicas que los anteriores, pero es que son ese tipo de libros que
triunfan entre ambos sexos en una época determinada y aquella era esa
época. O mejor dicho, parte de esa época.

Pese a no saber que era exactamente lo que sentía por ella, mi
obsesión no disminuía sino que aumentaba a cada día que pasaba como
si de una peligrosa adicción se tratase ( y de hecho puede que lo
fuese de alguna forma).Pensaba en ella todo el tiempo, tal era mi
obsesión, era mi primer pensamiento al levantarse y el último antes
de quedarse dormido y siempre, siempre, soñaba con ella por las
noches.

Pues bien, fue ese día como he dicho, volviendo yo hacia casa agotado
tras una clase de educación física especialmente intensa cuando mi
visión del mundo y de la realidad cambio, se vio alterada para
siempre, como si alguien retirase de pronto el velo de mis ojos y me
permitiese ver como era todo realmente.

Estaba yo sumido en mis cavilaciones, quejándome internamente de la
dureza de la clase, reprendiendome por no haber sido capaz de
declararme tampoco ese día, igual que el día anterior y el anterior
a éste. Caminaba sumido en mis pensamientos con la cabeza gacha, iba
tan ensimismado que casi choco con una pareja de mi misma edad que se
estaban besando apasaionádamente, los esquive de milagro.
Y entonces, mi corazón dio un vuelco y todas mis esperanzas se
consumieron como un papel untado en gasolina que se acerca a las
llamas. Fue en ese preciso momento cuando algo dentro de mi se
rompió, cuando me quitaron el velo y cambió mi visión de todo
cuanto me rodeaba.
Y es que la pareja a la que casi arrollo en mi inconsciente caminar
estaba formada por Lucía y un pedante compañero de clase al que yo
detestaba especialmente, o tal vez, empecé a detestarlo en ese
momento, no estoy seguro de ello. Sea como fuera, este hecho, ver a mi
amada, con la que soñaba cada día despierto y dormido por igual, en
los brazos de otro, fue para mí un golpe determinante.

Por primera vez me di cuenta de lo feo y cruel que era el mundo, es
verdad que muchas veces había visto tragedias mucho peores que esa a
través del televisor, de hecho comparado con cualquiera de dichos
hechos lo mío era más que insignificante. Sin embargo supongo que la
distancia y la pantalla había producido que tales acontecimientos
pareciesen a mis ojos lejanos 
y en cierto modo irreales.

Sin embargo, esa otra pequeña tragedia, enorme para mí en ese
momento, me hizo despertar de ese sueño feliz en el que me hallaba
sumido, disipó de golpe toda esperanza de estar con Lucía, mi enorme
obsesión perdía su sentido y como esta llevaba tiempo ocupando mis
pensamientos por completo era como si toda mi vida hubiese perdido de
golpe el sentido.

Y de pronto todas esas catástrofes que había visto a través de la
pantalla se mostraban más reales y cercanas que nunca, como si por
fin ahora tiempo después comprendiera lo que mis ojos habían visto a
través del televisor.

Fue ese minúsculo acontecimiento el detonante de todo aquello, la
explosión que reventó el techo de cristal que me aislaba de la
realidad y disipó la alegre y despreocupada esperanza que en mi
inocente ignorancia había ido pintando en aquél techo de cristal.

Y ahora que ya no había ningún techo, podía ver por fin el cielo,
un cielo feo, rebosante de nubarrones grises y negruzcos, un cielo muy
diferente de aquél esperanzador cielo azul brillante que se veía
tras el techo de cristal, pero ese cielo ya no existía.
¿Volvería alguna vez?
puntos 10 | votos: 16
La amistad de algunas personas - es tan grande que entre más unidas estén, mejor van a sentirse.





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