En Desmotivaciones desde:
08.01.2013

 Última sesión:

 Votos recibidos:
bueno 0 | malo 0
Veterano Nivel 1

puntos 8 | votos: 8
Sabias que.... - Algun dia los otakus nos haremos dueños del planeta volviendo todo
anime y manga :3
puntos 4 | votos: 4
No me arrepiento - de mi pasado, pero si de mi tiempo perdido con la persona equivocada
puntos 2 | votos: 2
Un día preguntándome - ¿Porque nací?
Pero vi mi reloj y entendí que fue el tiempo que perdí
Se me hizo tarde pero deje de se un cobarde
De lo que mas extrañare un día son los consejos de mis padres
puntos 6 | votos: 6
Soledad... - Tan temida y desoladora para aquellos que no la han vivido, sin
embargo tan amada para quienes es nuestra compañía, nuestro apoyo en
tiempos difíciles. También es la mejor consejera. No le temas, es
muy dulce.
puntos 6 | votos: 6
Desmocuentos - Aviso, hago estos cuentos por entretención, si no quieres leerlos
pasa de cartel y no votes, ya que quiero que los votos sean sinceros.
Todos los cuentos son creados por mí y no hay nada sacado de otra
página. Si tienes alguna idea para un cartel puedes mandármela por
mensajes privados y veré qué hago.
Cuento a petición de A.Urbina

Estaba sentado, solo. Nadie se me acercaba, por su seguridad.  
Cuando niño solía jugar con muñecos de acción que mi padre me
compraba a veces, cuando volvía del trabajo, en la noche. Mi madre
también trabajaba y solían dejarme con mi abuela, que se hacía
cargo de mí de lunes a viernes, casi desde las 10 de la mañana (hora
a la que despertaba por completo) hasta las 8 de la noche. Ni tanto
cargo se hacía esa señora de mí, pasaba durmiendo casi todo el día
y solo se levantaba a darme de comer y retornaba a su siesta.
Yo jugaba solo con mis muñecos, mis padres tampoco tenían todo el
dinero del mundo para poder mandarme a algún jardín infantil, ni
menos a la escuela. Pero sí alcanzaba para comer, comprarme juguetes,
sus vicios, incluso llegué a pensar que no querían gastar dinero en
mis estudios y que preferían educarme ellos mismos.
Cuando jugaba siempre venía mi amigo, Clemente, era muy simpático y
el mejor. No tenía muchos amigos la verdad, prefería estar junto a
él casi todo el día mientras mi abuela dormía. Siempre él se iba a
su casa casi una hora antes de que mi abuela despertara para irse a la
suya, y yo me quedaba solo con mis juguetes.
Cuando hice aquel acto estaba seguro de lo que hacía, ni un segundo
dudé en mis actos, siempre me mantuve firme hasta el último momento.
De seguro se estará preguntando ¿cuál acto? ¿De qué estoy
hablando? Pues guarde la calma, ya llegaré hasta ese desdichado final
que me pertenece, por ahora, contaré mi versión y lo que yo sentí
cuando todo esto ocurrió, aunque no creo que sirva de mucho ya.
Mis padres, como pasaban casi todo el día trabajando y mi abuela
durmiendo, y yo no iba a la escuela, no recibí una educación de
calidad, de hecho casi no recibí educación, ni qué era bueno ni
malo, lo que debía hacer o no, con suerte lograba seguir los consejos
que me daba Clemente, aunque ahora que lo pienso bien es el único que
me daba consejos casi todos los días. A él yo le confié todos mis
secretos y él los suyos, teníamos tanto tiempo para conversar que
nos acercamos demasiado, era como el hermano que nunca tuve.
Yo ya iba creciendo, casi no salía de casa y cuando lo hacía, era
para tramitar cosas que mis padres no podían por el poco tiempo que
tenían. Mi abuela ya no me cuidaba, ya no era necesario, así que
prácticamente estaba todo el santo día solo. A veces invitaba a
jugar a Clemente, vivía al lado mío, y estábamos toda la tarde ahí
jugando, pero a la hora de que yo tenía que hacer trámites él nunca
me acompañaba.
Una vez mi padre no fue a trabajar, no recuerdo por qué, se ausentó
casi una semana entera, según él estaba “enfermo” pero lucía
como un actor recién maquillado y en buen estado físico para poder
iniciar el rodaje de alguna película. Yo, en esa tarde, estaba
jugando con mi amigo Clemente en mi habitación, de repente gritaba de
la emoción o le dirigía algunas palabras, y mi padre me preguntó
que con quién estaba hablando. Pues claro, se me había olvidado
decirle que Clemente estaba en casa, y él, algo sorprendido me dijo
que tenía que avisarle apenas él entrara.
Por alguna extraña razón mi papá jamás le dirigió una palabra
directamente voluntaria a Clemente, ni viceversa. A mí no me
preocupaba,  pues no afectaba nuestra amistad en lo más mínimo,
bueno ¡qué más da!
Mi padre siempre que sabía que estaba Clemente en casa tenía una
sonrisa fingida, a la que los dos no hacíamos caso, bueno, no del
todo. Clemente siempre me invitaba a jugar a la calle y yo siempre
accedía, así conocí a varios amigos que les gustaba jugar al
fútbol, pero eso a Clemente no le gustaba, así que siempre retornaba
a casa y yo me quedaba a jugar. Conocí a muchos chicos y algunas
chicas, entre ellas una que me estaba llamando la atención.
Pasaba el tiempo y esta chica me empezaba a gustar, pero yo no sabía
cómo hacérselo saber, ni siquiera sabía acercarme, así que
recurrí al primero que se me vino a la mente: Clemente.
Él me daba consejos que yo no desobedecía ni en lo más mínimo,
gracias a él me acerqué a la chica para hablarle
‘profundamente’. Pero eso sí, él siempre me advertía de que
tenía que alejar a todos de ella, para que no se me adelantaran y yo
perdiera la oportunidad de estar junto a ella.
Yo ya era un adolescente mayor, mis padres, siguiendo su rutina de
trabajo ya no sabían casi nada de mí, pues en el día ellos no
estaban y en la noche, adivinen qué, ¡era yo el que no estaba en
casa! Por algún motivo esto no me molestaba, ya que no estaba solo,
siempre estaba junto a Clemente, aunque a mis padres les preocupaba
que estuviera tanto tiempo con él, qué iría a saber yo por qué.
Un día, vi a alguien que estaba abrazando a la chica que me gustaba,
yo estaba de paso por allí junto a Clemente, con quien fuimos a dar
una vuelta. Me quedé observando la situación impactado, miraba
fijamente al chico que estaba a su lado, le reía coquetamente y su
sonrisa era provocadora, eso me molestaba más aún. Clemente me dijo
que él quería conquistarla, y que por lo que ambos podíamos
observar, se le estaba haciendo fácil. Me dijo, al oído “Anda y
golpéalo en la cara”. Yo jamás dudé en nada de lo que Clemente me
decía, casi por muy tonto que fuera, y ahora no sería la excepción,
pues, la chica que me gustaba estaba siendo coqueteada por otro,
imagínense cómo me sentía yo en ese momento.
Me acerqué rápidamente, ambos me miraron sorprendidos al ver que
corría hacia ellos y de un salto, en el casi caigo, logré
interceptar un golpe en la cara de este chico desconocido. Me amotiné
en su contra dejándolo muy malherido en el suelo. Mi chica, o sea, la
chica que me gustaba me preguntó eufórica que qué estaba haciendo,
y yo le comenté que fue Clemente quien me dijo que lo hiciera, omití
eso sí las razones de por qué. Cuando ambos miramos al lado donde
debía encontrarse Clemente nos dimos cuenta de que ya no estaba, el
muy tímido había escapado, de seguro se fue a esconder a su casa.
Yo me devolví a la mía, decepcionado, pues la chica se había
enojado conmigo, aunque no era para menos, ahora que lo pienso bien.
¿Recuerdan cuando les conté de mi acto? ¿Creen que este el acto del
que les hablaba? ¿Esto tan insignificante? Pues permítame decirle,
señor lector, que está usted totalmente equivocado.
Si esto pudo tener alguna semejanza con mi acto, no es nada comparado
con él. 
Cuando volví a mi casa estaba Clemente en el patio, y le pregunté
por qué había huido del lugar dejándome solo, a lo que él me
contestó que fue porque tenía miedo de que alguien le fuera a hacer
algo por ser cómplice. Lo entendí totalmente, no sé por qué.
Más tarde, caminando con él, me dijo que debía llegar temprano a
casa, así que ambos nos devolvimos conversando. La gente a la que
pasábamos de lado nos miraba, o mejor dicho, me miraba fijamente. De
seguro tenía algo en mi cara que Clemente le hacía gracia no
contarme. Cuando llegué a mi hogar, estaban mis padres conversando, y
me preguntaron de inmediato con quién estaba, y yo, sinceramente, les
respondí. Mi padre miró a mi madre con una mirada preocupante, pero
no me dijeron nada. Estaba ya la cena preparada y se me olvidó ir al
espejo del living para ver qué tenía en mi cara.
Atento señor lector, que ahora les contaré, lo que anteriormente yo
me lamentaba, así es, les contaré el acto del que les hablé.
A la mañana siguiente mis padres me dijeron que iríamos a un
psicólogo, yo pensé que fue por propinarle golpes al muchacho que
estaba hablando con mi chica, que por cierto, ya no quiere saber nada
más de mí. Yo les pregunté a qué hora teníamos la visita, y me
dijeron a las 8 en punto. Yo tenía tiempo para salir a dar una vuelta
con Clemente, así que sin rodeos, fui a buscarlo a la plaza.
Casualmente siempre estaba él ahí, sentado en una banca esperando la
llegada de alguien, que para su suerte, era yo.
Pero esta vez fue algo distinto, estaba exaltado, muy preocupado y me
decía que querían deshacerse de él, y yo le pregunté que quién
era el que quería hacerlo desafiante, con una mirada fiera, y él, en
vez de decirme quién era solamente, me llevó a donde se encontraba.
Era cerca del consultorio en donde tendría yo mi visita a las 8,
faltaba ya casi media hora para ir y mis padres me llamaron para saber
en dónde me encontraba. Les dije que estaba donde era mi visita, y
que nos reuniéramos allí a las 8 en punto, a lo que ellos
accedieron.
Clemente estaba muy, pero muy exaltado, llegaba a ser preocupante la
cara de él, la gente llegaba a mirarlo por lo desesperado que estaba,
cuando me dijo, gritándome “¡Ahí está quien quiere
aniquilarme!” y apuntó a un sujeto con bata, parecía calmado, pero
su cara lo delataba, tenía una mirada de sicario y no dudé en que
él era quien quería matar a mi mejor amigo de la infancia. ¡Qué
tonto fui en ese momento al  no preguntarle por qué querían matarlo!
Pero bueno, lo hecho, hecho está.
Clemente me pidió algo que me perturbó, pero no me atemorizó. Lo
que me pidió fue… creo que ya es obvio lo que pidió, así que yo,
sin dudarlo, como todas las veces, accedí a hacer lo que me pidió.
En menos de cinco segundos, arrebaté la pistola a un guardia que
estaba cerca de nosotros y corrí al lado de este hombre (para que el
guardia no me alcanzara y poder tener mejor precisión de disparo) y
sin dudarlo, jalé del gatillo. Toda la gente estaba expectante y
sorprendida, incluido yo, no podía moverme, estaba paralizado, y
Clemente, con su grito de ayuda me dijo que tuviera cuidado con el
guardia, y apenas lo miré le atiné a disparar matándolo en el
instante. Mucha gente se vino en mi contra y yo disparaba al aire para
que no se me acercaran, pero no resultó. A la pistola se le acabaron
las municiones y yo fui tumbado por una multitud de gente, le pedía
ayuda a Clemente pero él, solamente miraba, calmado, sin ninguna
expresión en su rostro.
La gente veía que yo tenía gritos desgarradores haciendo mención a
Clemente, y cuando miraban hacia donde yo lo hacía, quedaban con una
cara de duda, y justo en ese momento, llegaron mis padres.
Fui llevado a la comisaría más cercana, esposado por policías dando
mi testimonio de los hechos, no sabía para qué, si en el fondo
estaría bajo prisión igual. Nadie se me acercaba, por su seguridad
más que nada. Todos me decían que lo que hice estaba mal y no se
podía remediar, y me preguntaron por qué lo hice, a lo que yo
respondí: “Porque ese hombre quería matar a Clemente, que está
ahí en la puerta”.
Todos se voltearon a mirar a Clemente, pero para su sorpresa, no
había nadie allí. Y sin más ni menos, cuando ya todos me tomaron
por loco, fui dejado bajo prisión, dejándome morir ahí dentro.
¡Qué iba a saber yo, que Clemente, mi mejor amigo Clemente, fue
siempre producto de mi imaginación!
Soy inocente, pero Clemente no lo es, pero ah, lo olvidaba, Clemente,
era yo mismo.

No siempre debemos hacer caso a lo que nuestras amistades nos dicen,
puede perjudicarnos solamente a nosotros dejándolos a ellos en
libertad, además, ni siquiera sabemos si son nuestros amigos
realmente.

puntos 8 | votos: 8
La practica - hace al maestro.
puntos 3 | votos: 3
Querer cumplir - los sueños puede ser muy complicado
puntos 17 | votos: 17
Tanto tiempo esperando - alguien que valga la pena y ahora me pregunto:¿yo valgo la pena?
puntos 8 | votos: 8
Soy lo que soy. - Lo que ves es lo que hay.
puntos 189 | votos: 197
Esa exagerada felicidad - al encontrarnos un mísero euro por la calle

puntos -2 | votos: 2
Primero que todo... - DARLE GRACIAS A DIOS
puntos 3 | votos: 3
Una de las mejores sensaciones - en la vida, es abrazar a alguien después de haberlo extrañado tanto.
puntos 0 | votos: 0
Realmente Desmotiva - Que no sea montevideano cuando realmente es sanducero
puntos 5 | votos: 5
Sonríe - & deja que los demás se pregunten porque
puntos 6 | votos: 8
Las chicas sois afortunadas - No sabeis lo incomodo que es querer llorar y no poder.

puntos 10 | votos: 10
Consejo: - si tenéis hambre, no acudáis al canibalismo. Gracias
puntos 1 | votos: 3
Me Pongo A Pensar... - Ke Mi Alma Te Dice; Te Amo
puntos 7 | votos: 7
Un minuto de silencio - por esas relaciones que acabaron antes de empezar
puntos 8 | votos: 8
Si vas a hacer llorar - a una mujer procura estar de rodillas y con un anillo en la mano.
puntos 6 | votos: 8
Al tener una mente - demasiado abierta se corre el riesgo que se caiga el cerebro

puntos 8 | votos: 8
El amor - siempre es difícil, si no lo es, no es amor.
puntos 235 | votos: 279
Deberían - darme el Premio Nobel por verte conectado sin que me escribas y no llorar
puntos 225 | votos: 265
¿Por qué hacer pruebas con - animales cuando hay prisiones llenas de pedófilos?
puntos 188 | votos: 192
Siendo capaces de crear - tan bellas creaciones y a la vez de realizar tan crueles acciones
puntos 251 | votos: 265
Con una canción - olvido mil problemas, con otra los recuerdo todos.

puntos 191 | votos: 193
Tenemos la costumbre de - quejarnos de las malas experiencias sin pensar en los beneficios que nos dieron.
puntos 137 | votos: 217
Cuando tengas el mundo - a tus pies recuerda que son ellos los que te permiten mantenerte arriba.
puntos 184 | votos: 194
Que no falte - la salida de emergencia.
puntos 17 | votos: 17
El triunfo - del verdadero hombre surge de las cenizas del error.
puntos 5 | votos: 5
No sé que me pasa,pero - me duele la mano.

puntos 0 | votos: 2
Hay veces - que es mejor no decir nada
puntos 8 | votos: 8
Y la pregunta es - ¿por que gorda es un insulto y delgada es un símbolo de belleza?
puntos 11 | votos: 11
No puedo dejar de besarte. - Descripción gráfica.
puntos 3 | votos: 3
Mientras nos fijamos - En alguien qe nos ignora  
, Hay personas qe harian cualqier cosa 
por estar con nosotros, y simplemente los ignoramos
puntos 10 | votos: 10
Abrazamé - Y haz que ese momento se congele y dure para siempre en nuestros recuerdos.

puntos 3 | votos: 3
Somos como dos desconocidos - que se conozen muy bien.
puntos 6 | votos: 6
ENAMORARSE - DEL HOMBRE EQUIVOCADO
 y morir cada día por ello
puntos 5 | votos: 5
Nuestros - profesores nunca ven lo que nuestra perfeccion puede alcanzar
puntos 6 | votos: 6
Pues eso, - que te necesito y más de lo que creía.
puntos 12 | votos: 12
Creemos mucho en las cosas - brillantes, cuando no tendria que sera así, porque no todo lo que brlla es oro.

puntos 16 | votos: 16
Sólo soy una mujer - encerrada en una jaula esperando que alguien me libere de mi misma.
puntos 20 | votos: 20
Caer del amor es dificil, - caer por traición es peor.
puntos 46 | votos: 48
En realidad existen personas - que aman incondicionalmente y siempre estarán ahí para nosotros, sin
importar lo dura que sea la situación,  y siempre serán el motor de
nuestra lucha
puntos 4 | votos: 4
Miradas de puro amor - son las que jamás serán compradas con postales, con besos de puro
romance obtendras mas respuestas de su corazón.
puntos 35 | votos: 35
Ver un anuncio - y que te den ganas de comprar lo que anuncian y a la hora de
comprarlo, darte cuenta de que es una basura.

puntos 11 | votos: 11
El secreto para que no te ataquen - radica en ir de valiente aunque te tiemblen las piernas.
puntos 469 | votos: 493
Las niñas bonitas sonrien - Las demás usan escote.
puntos 270 | votos: 278
No es raro - escuchar Odio la sociedad en la que vivimos, pero si es raro ver a
alguien mover un dedo al respecto.
puntos 17 | votos: 17
El amor puede arreglar tu vida. - Pero el amor puede romperte el corazón.
puntos -3 | votos: 5
CUANDO MI BOZ  CALLE - con la muerte, mi corazon te segira hablando





LOS MEJORES CARTELES DE

Número de visitas: 12148473214 | Usuarios registrados: 2076090 | Clasificación de usuarios
Carteles en la página: 8021192, hoy: 16, ayer: 0
blog.desmotivaciones.es
Contacto | Reglas
▲▲▲

Valid HTML 5 Valid CSS!