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bueno 4621 | malo 60

puntos 10 | votos: 10
Fumar puede matar - pone que fumar mata y aun asi la gente compra el tabaco.
puntos 38 | votos: 40
  - Todo depende del instante en el que lo mires
puntos 1812 | votos: 1846
Buscas lo bueno fuera de ti - cuando lo tienes dentro.
puntos 14 | votos: 16
No se aprecia algo - Hasta que se pierde
puntos -1 | votos: 5
Una de las preguntas  - que te haces en la vida es:

puntos 20 | votos: 20
¿Qué ganas discriminando?   - Si por dentro, todos somos iguales…
puntos 18 | votos: 20
Desmotiva - que me pusiera este nombre porque iba a subir fotos desmotivantes y
sólo hago que subir mierda XD!
puntos 9 | votos: 11
Personas que  - Se ponen calzoncillos debajo del bañador
puntos 1410 | votos: 1708
Todos, absolutamente TODOS - Nos tocamos
puntos 31 | votos: 31
Publicidad de Desmotivaciones... - que te habla desde las tetas en vez de por la boca

puntos 22 | votos: 22
Hecho incómodo #4 - llamar a tu profesora con el nombre de mamá
puntos 27 | votos: 29
No te esfuerces por evitarlo... - ...el profesor siempre tapará la parte que estás copiando de la pizarra
puntos 25 | votos: 27
Expañol - con X de Mixta
puntos 2647 | votos: 2679
La lluvia normal  - desde un punto de vista inusual
puntos 21 | votos: 21
Y asi es como se rodo... - Good boy Jacob.

puntos 22 | votos: 22
¡¡DISIMULA!! - y la mula dijo Sí
puntos 32 | votos: 32
Lobo - ese animal peligroso y misterioso pero que tanto nos gusta
puntos 16 | votos: 16
Nothing to do here - Nivel:Humano
puntos 9 | votos: 9
Si tú, yo - (video en comentarios)
puntos 31 | votos: 31
¿Nunca te habías fijado,verdad? -

puntos 14 | votos: 20
Chicas que se creen - que por poner morritos se ven mas sexys
y en realidad parecen tontas
puntos 17 | votos: 17
¡¡ Fiesta !! -
puntos 2002 | votos: 2036
Ese momento incómodo - Cuando sientes que te están mirando.
puntos 9 | votos: 11
Veo tu pareja - Y subo una
puntos 31 | votos: 31
Imágenes - que no necesitan una descripción

puntos 11 | votos: 11
Ahora me gustan - mas los mercedes (solo si viene con dos como estas)
puntos 15 | votos: 15
Examen -  El examen que a los chicos nos gusta suspender
puntos 27 | votos: 27
Estos son - algunos efectos secundarios de tomar esteroides.
¿Sigues creyendo que merece la pena tomarlos?
puntos 54 | votos: 54
No, Plutón, bonito... - Tú estás excluido.
puntos 26 | votos: 26
Y así es cómo sería, - Mi Google perfecto.

puntos 25 | votos: 27
Estas niñas, - cada vez maduran antes.
puntos 2629 | votos: 2663
Cuando menos lo esperes - comprenderás que una persona te amó y eso quiere decir 
que otra podrá amarte de nuevo.
Entonces, vas a sonreir.
Homer Simpson
puntos 2629 | votos: 2695
Y esta es mi idea, - de una tarde perfecta.
puntos 29 | votos: 29
Dicen que ando del reves - y aquí me ves, con la cabeza bien alta y el mundo bajo mis pies.
puntos 1447 | votos: 1481
La vida no tiene que ser perfecta - Solo tiene que ser... vivida.

puntos 1869 | votos: 1941
Cuando tu mayor sueño - Era el colegio en llamas
puntos 1303 | votos: 1457
Hecho incómodo #3 - todos nos meamos en la cama de pequeños
puntos 1966 | votos: 2004
Sentirse un dios - cuando dices algo y le interesa a todo el mundo de tu alrededor
puntos 1979 | votos: 2049
En ocasiones - veo ratones muertos
puntos 2270 | votos: 2302
  -     Guerra de comida                                         Guerra por comida

puntos 1493 | votos: 1597
Distinta persona - la misma ilusión de siempre
puntos 1901 | votos: 1941
Series americanas  - Donde se come pizza todos los días
puntos 941 | votos: 1129
Fans locas - Descripción gráfica
puntos 15 | votos: 15
Solo hay una cosa - que tienes que saber,
Te amé,
Te amo,
y siempre Te amaré.
puntos 16 | votos: 16
¿Como se te ocurren estas cosas? -

puntos 24 | votos: 24
Hello, Im the Nostalgia Critic... - AND YOURE NOT
puntos 16 | votos: 16
No temas a la oscuridad - teme a lo que esconde
puntos 1140 | votos: 2112
y dicen... - Que todos los Frikis somos feos....
puntos 1235 | votos: 1323
Yo te puedo resumir - mi verano en una imagen.
puntos 2 | votos: 4
Al otro lado de la vida 1x149 - Campamento de refugiados a las afueras de Midbar
3 de octubre de 2008

El lugar parecía tranquilo. Morgan guió el vehículo hacia la
entrada del campamento, pasando por encima de una de las dos puertas,
que yacía volcada en el suelo. Él y Bárbara miraron a su alrededor
algo desconfiados, con el coche en marcha a muy poca velocidad. Aquel
lugar se veía aún más muerto y abandonado que Sheol y Etzel.
Parecía más bien la instantánea del momento del más absoluto caos,
a la que únicamente faltaban los refugiados. Estaba todo silencioso,
vacío y desordenado. Morgan guió el furgón al extremo de la gran
explanada alrededor de la cual se organizaban todas aquellas
improvisadas estancias y paró el motor.
BÁRBARA – ¿Qué crees que haya podido pasar?
MORGAN – No lo sé. Me extraña mucho que no haya nadie. Por esta
zona no creo que haya apenas infectados, estamos todavía muy lejos de
Midbar.
BÁRBARA – ¿Salimos?
MORGAN – Salgamos, ni que sea para asegurarnos que no hay nadie.
¿Tienes la pistola?
	Bárbara mostró su automática a Morgan, mientras éste agarraba su
escopeta.
MORGAN – En marcha.
	Salieron del furgón, mirando las grandes carpas que había por
doquier, todas acompañadas de enormes focos de luz, todos apagados.
Fueron hacia la parte trasera del furgón. Zoe y Christian se les
unieron. Todos juntos, caminaron hacia la primera de las carpas. Cada
cual sostenía con fuerza su arma, incluso Christian, que se había
adueñado de una robusta rama de madera que encontró en el suelo nada
más salir del furgón. Se trataba de un enorme dormitorio. Tenía
más de dos docenas de literas de metal, y alrededor de cien juegos de
colchones y colchonetas con sábanas, repartidos irregularmente por el
suelo. Todos vacíos; todos sin hacer. Al acercarse un poco más
pudieron comprobar que había manchas de sangre por el suelo y por
varias de las sábanas.
	Christian y Morgan se separaron del grupo y comenzaron a investigar
por su cuenta en la gran carpa. Había objetos personales por doquier;
docenas de maletas y ropa junto a las improvisadas camas. Gafas,
relojes, mochilas, paraguas, zapatos, e incluso  paquetes de pañales
y biberones. De lo único que no había rastro era de los dueños de
todo eso. Zoe no se separaba de Bárbara. Llevaba su arma guardada en
el compartimiento de su ya ajado vestido rosa, y miraba a su alrededor
con desconfianza y miedo. El aspecto caótico del lugar, sumado al
hecho que había señales de violencia e incluso sangre en muchos
sitios, denotaba que habían sido sorprendidos en plena noche.
ZOE – No me gusta este sitio. ¿Por qué no nos vamos?
BÁRBARA – Miremos a ver si queda alguien, y si no, nos iremos.
Aquí no hacemos nada.
	Zoe no respondió, se limitó a mirarla. No las tenía todas consigo.
Bárbara se acercó a una de las maletas abiertas, y comenzó a hurgar
en su interior. Zoe seguía a su lado, agarrándose el codo con la
mano contraria, sin dejar de mirar en todas direcciones. Del otro lado
de la carpa, junto a la entrada, Morgan les llamó la atención.
Christian se le había unido. Desde ahí Bárbara y Zoe pudieron ver
las siluetas de los dos varones a contraluz.
MORGAN – ¡Vamos a echar un vistazo por ahí fuera, nos vemos en la
furgoneta en cinco minutos!
BÁRBARA – ¡Vale!
	Las chicas se quedaron en la carpa dormitorio, mientras los chicos
salieron de la misma, y se dirigieron a otra, algo más pequeña. Esa
todavía estaba a medio construir, y la mitad de las lonas pendían
sujetas solo por un lado o directamente habían volado. Parecía el
comedero de un camping; tres larguísimas mesas de más de quince
metros, con platos y cubiertos desperdigados por encima, aunque
también había por el suelo. La mayoría estaban llenos de agua; al
parecer ahí también había llegado la tormenta. Desde ahí Christian
creyó oír algo, y llamó la atención de Morgan, que enseguida
coincidió con el chico.
	Al alejarse de la zona de las mesas, oyeron con mayor claridad lo que
parecía el ronroneo de un motor. Se disponían a dar media vuelta
para avisar a las chicas, cuando las vieron acercarse a donde estaban
ellos, al otro extremo de la explanada central donde descansaba el
furgón. Zoe se había mudado. Lucía otro vestido prácticamente
idéntico al que llevaba puesto hasta entonces, solo que de un color
verde pálido. Lo único que no había cambiado era la cinta de su
muñeca y el vendaje de su rodilla. Se la veía algo más animada que
antes de abandonar el furgón.
	De nuevo el grupo al completo se dirigió hacia la fuente del sonido.
Provenía de otra carpa, una que pese a ser mucho más pequeña,
parecía más segura. Tenía una puerta metálica entreabierta, y al
abrirla del todo pudieron comprobar de dónde venía el sonido. Esa
sala parecía un pequeño centro de comunicaciones. El ruido lo hacía
un generador portátil a gasolina que había junto a la puerta. Una
estación de radio y unos cuantos monitores, todos apagados, sobre
frías mesas metálicas, amén de varias estanterías prácticamente
vacías o con utensilios ya inútiles era todo cuanto había ahí
dentro.
	Morgan se acercó sin perder un momento a la estación de radio y
trató de encenderla. Ese modelo tenía una cobertura muy extensa, y
tal vez pudieran comunicarse con algún otro grupo de supervivientes.
Se puso unos cascos y dejó la escopeta sobre una de las mesas. Se
pasó un rato toqueteando botones y comprobando la fuente de
alimentación, pero no hubo manera. Esa radio había pasado a mejor
vida, como al parecer todo en ese campamento. No se molestó en
comprobar el resto de equipamiento, pues no hubiera servido de nada,
de modo que invitó a sus compañeros a abandonar el centro de
comunicaciones.
	Zoe y Christian estaban mirando el contenido de las estanterías en
busca de algo interesante. Bárbara se disponía a salir por la
puerta, cuando algo le hizo detenerse. No dijo nada, y se limitó a
dar un par de pasos atrás con las manos levemente levantadas y los
ojos desorbitados. Morgan levantó la escopeta y corrió a reunirse
con ella, esperándose lo peor. Al llegar a la puerta se quedó igual
de sorprendido que su compañera. Sin soltar la escopeta frunció el
ceño, y se quedó mirando a ese muchacho. Llevaba una pistola en cada
mano; con una apuntaba a Bárbara y con la otra le apuntaba a él.
GUSTAVO – ¡No se muevan!





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