En Desmotivaciones desde:
17.10.2013

 Última sesión:

 Votos recibidos:
bueno 28002 | malo 764
GeekSuperDesmotivadorPrincipalero Nivel 3Desmotivador en serieCampeonClasificación Nivel 1VIPVeterano Nivel 3

puntos 12 | votos: 12
Que maravillosas son las personas - que te aman por tus cenizas sin siquiera saber como fue el incendio.
puntos 26 | votos: 28
Es raro, las niñas piden Barbies - y los niños coches, al crecer, intercambian los papeles.
puntos 22 | votos: 24
De que sirve presumir - haber tenido tantas mujeres, si no fuiste capaz de mantener una a tu lado.
puntos 30 | votos: 30
No hay peor despedida que aquella - que no tuvo explicación.
puntos 6 | votos: 6
Siempre es levemente siniestro - volver a los lugares que fueron testigos de un instante de perfección.

puntos 23 | votos: 23
No saber si es peor vivir sin sueños, - o morir mientras los tenías.
puntos 101 | votos: 107
Entonces el final, - ¿Es siempre lo mejor?
puntos 13 | votos: 13
Quiénes se quitan la vida... - ¿Encuentran lo que buscan?
¿Son más felices después de eso?
puntos 11 | votos: 11
Resulta lamentable llegar a conocer - el armario entero de la ropa de los demás antes que a sus corazones.
puntos 85 | votos: 91
No sé qué me impulsa más a - escuchar música, si el amor a ella o el odio al mundo.

puntos 12 | votos: 12
La vida pasa, puedes sentarte a - pensar en tu existencia o disfrutar de ella.
puntos 10 | votos: 10
* - Algunas  veces es necesario decirle a los demás lo mucho que
significan para nosotros, puede ser que ellos no lo sepan.
puntos 6 | votos: 12
No siempre hay que dejarse llevar - a la primera oportunidad que tienes.Puede ser también la oportunidad
del alguien más.
puntos 18 | votos: 20
Y si no vienes tú, - que no venga nadie.
puntos 21 | votos: 23
Tratar de esconder tus virtudes sólo - logrará que a la larga se conviertan en defectos.

puntos 20 | votos: 32
2013 -
puntos 3 | votos: 5
Pues érase una vez - una niña muy guapa, que tenía una muñeca preciosa. Bueno, en
realidad la muñeca no era preciosa, porque estaba sucia, pelona, y
era de trapo, pero a la niña le gustaba mucho. Y la niña le hablaba,
y la muñeca le contestaba. Sólo que la muñeca contes¬taba con unas
palabrotas terribles, que la niña aprendía y luego repetía.
«¿Quién te ha enseñado esas palabrotas tan feas?», le preguntaba
su mamá. «¡Mi muñeca», decía la niña. «Eres una mentirosa, las
muñecas no dicen pala¬brotas. Son los chicazos los que las
enseñan.» «Que no, que es la muñeca. Anda, muñeca, dile una
palabrota a mi mamá.» Y la muñeca, que hacía todo lo que le pedía
la niña, porque la quería mucho, decía unos tacos tre¬mendos:
«hostia puta, cojones, la madre que me parió, me cago en...,
¡culo!, ¡cu-lo, cu-lo, cu-lo!» ¡Uyyy! La mamá, roja de ira,
arranca la muñeca de manos de la niña, abre la ventana, y zas, la
tira al prado a un montón de basura. «Mamá mala, mamá mala», dice
la niña, y co¬rre al prado, pero en ese momento pasa un gatazo rojo,
que coge la muñeca entre los dientes y se la lleva al bos¬que. Sin
dejar de llorar, la pobre niña echa a correr de¬trás del gato. Y
busca buscando, camina caminando, se pierde en el bosque. Es de noche,
y el bosque se ha con¬vertido en una selva inmensa. De pronto, a lo
lejos, la niña ve una lucecita... Era un enanito subido a una seta,
que hacía un pis fluorescente. «Enanito, ¿has visto a un gatazo
rojo que Llevaba en la boca una muñeca de trapo que dice
palabrotas?» «Ahí está», dice el enano soltando un chorro de pis
sobre el gato, que cae al suelo ful¬minado... Ya se sabe que el pis
de enano es un veneno tremendo para los gatos. «¡Gracias,
gracias!», grita la niña, abrazando a su muñeca empapada en pis.
«¿Quién es ese tonto del culo —grita la muñeca—, ese
mariconazo de mierda que ha matado a mi gatazo rojo que yo le quería
tanto, que me pegaba y me dejaba el culo como un tomate, me hacía
trabajar, me hacía guarrerías pero a mí me gustaba tanto? Me tenía
de criada, yo lloraba y sufría, pero me gustaba aún más, porque me
hacía sen¬tir una mujer, ¡y tenía a mi macho! Y ahora, sin mi
gatazo, enano bastardo cara de culo, ¿qué hago?» «Uy cómo me
gusta esta muñeca tan mal hablada —dice el enano—. ¡Voy a
casarme con ella!» «De eso nada, me casaré yo con ella», dice una
voz terrible que sale de la oscuridad del bosque...» ¿Quién era?
¡Un lobo tremen¬do, con unos dientes así de largos! «Yo me casaré
con ella.» «No quiero —dice la muñeca, llorando—, no quie¬ro a
ese maricón de lobo.» «Pero si soy ingeniero elec¬trónico,
convertido en lobo por las malas artes de una bruja malvada. Y si esta
niña virgen me besa en la fren¬te, me convertiré en un joven
ejecutivo, buena presencia, sensible y cariñoso, ofrécese para
amistad afectuosa.» Entonces la niña besa al lobo, y... ¡zas!,
aparece el in¬geniero guapísimo, que de la alegría se tira un pedo
tre¬mendo en plena cara de! enano, que cae redondo al suelo. Es
sabido que los pedos de ingeniero son venenosísimos para los enanos.
Al verlo, la niña se enamora del inge¬niero: «¡Oh qué guapo, qué
guapo!» Y el ingeniero, como había pasado mucho tiempo y la niña
había crecido..., le habían salido esas cosas redondas que las
mujeres tienen por delante y por detrás. ., que los ingenieros se
vuelven locos por esas cosas redondas..., ¡por algo eligen esa
facultad! «Me lo he pensado mejor», dice, «ya no me caso con la
muñeca, sino con la niña de las tetitas pimpantes y el culito
redondo». Así que se casaron y vivie¬ron eternamente felices. Al
día siguiente, la muñeca dice: «¡Asamblea, asamblea! ¡Queridos
novios de mierda! ¡Ya está bien, eternamente felices! Estoy hasta
los cojones de veros morreándoos todo el día, y a mí me margináis.
Y encima él se larga a electronizar, y tú te quedas llo¬riqueando
hasta que vuelve por la noche, ¡te tumba en la cama, y hala! Y por la
mañana, lo mismo, que pone el despertador, ¡y otra vez igual! Y
también después de comer, que es malísimo para la digestión.»
«Pero es que yo soy muy feliz —dice la niña-mujercita que tenía
la tripita hinchadica—, ¡estoy tan enamorada!» «No me vengas con
paridas —dice la muñeca de trapo—, ¡Soy feliz!”, pero si en
mi vida he visto una gilipollas tan triste como tú. Gilipollas, sí,
como yo cuando estaba con el gatazo rojo... Pero es que además tú,
con el electró-nico, lo tienes aún peor. No te pega, pero te deja
todo el día aquí sola, no te dirige la palabra, ¿no te das cuenta
de que es aún peor, tarada?» «Oye, asquerosa muñeca de trapo
—gritó el ingeniero buena presencia—, ¡o dejas de lavarle el
coco a mi mujer, o te tiro a la taza del water!» «Muy bueno lo tuyo
—contestó la muñeca, muy chula y muy basta—., ¡pero al water te
vas tú a cagar!» ¡Le dijo eso a un electrónico! «De acuerdo, iré
al water, pero contigo, para limpiarme el trasero.» Y sin
pensár¬selo dos veces, el ingeniero electrónico coge la muñeca de
trapo y se encierra en el -water. «¡No, por favor, no lo hagas,
maridito mío, no le hagas eso a mi muñeca, pobrecilla, abre!» «No
pienso abrir, tengo los pantalo¬nes bajados y ahora misino voy a
limpiarme el trase¬ro.» Entonces se oyó un terrible alarido del
ingeniero: «¡Ahahahahab!», un alarido electrónico. ¿Qué es lo
que había ocurrido? Que la muñeca, mientras él se limpia¬ba...,
¡zas!, se le metió dentro, con su cabecita, y sólo le asomaban los
pies. «Ayúdame, esposa mía, que ha ocurrido una desgracia. Esa
muñeca malvada se me ha me¬tido por el trasero..., ¡sácamela!»
«Ya tiro. ., ¡pero no sale!» «¡Ayyy, qué dolor! Me siento
morir..., ¡es como si estuviera pariendo! ¡Socorro! ¡Llama a la
comadrona!» La niña-mujer obedece y va a avisar a la comadrona. No
hace más que abrir la puerta de la casa..., las vías del Señor ya
se sabe que son infinitas..., que por ahí pasaba precisamente una
comadrona, con un mandil que ponía «Comadrona», pero al revés,
como en las ambulancias. «Pase, señora comadrona, el cielo la
envía, tengo un problema de familia...» Cuando la comadrona vio el
trasero del electrónico, preguntó: «¿Es su marido?» «Sí.»
«Par¬to difícil, viene de nalgas.» Y le entró tanta risa, que,
como a todas las mujeres, (al público) ya sabéis lo que nos pasa
cuando nos entra la risa floja... (Grita.) «¡Que me meo! Soy
comadrona, sí, pero estoy embrujada, y hago muchísimo pis...
¡Socorro! No quiero hacer un de¬sastre..., inundaciones... ¡No
quiero muertos! Déme un cubo.» Le dan un cubo, y hace todo su pis,
muy digna. «Déselo a su marido para que se lo beba. Es pis
embru¬jado. Le ayudará a evacuar.» El ingeniero: «En esta casa os
habéis vuelto locas, si pensáis que me voy a beber el pis de una
comadrona a la que ni siquiera conozco.» «Pues yo te la presento.»
«¡No! ¡No quiero conocerla!» «Pero es que tienes que evacuar...»
«Es verdad, de acuer¬do, pero añádele un poco de vermut, vino
dulce, dos hue¬vos batidos... Qué rico, prueba, está muy rico, ¿no
que¬réis?» «No, tómatelo tú...» Y él, venga beber... y el
vientre se le hincha, se le hincha, y ¡buml, estalla. Y no quedó del
ingeniero ni el rotring que llevaba siempre en el bolsillo. En cambio
la muñeca estaba enterita, y se reía como una loca. «¿Has visto
—le dijo a su amiga la niña crecidita—, pedazo de estúpida?
Ahora ya eres libre, dueña de tu cuerpo, de tus elecciones, de ti
mis¬ma, eres ¡¡¡libreee!!! Vamos.» La niña crecidita aprieta muy
fuerte conta su pecho a su muñeca, y poco a poco la muñeca
desaparece dentro de su corazón. Ahora la niña crecidita está sola,
en un camino muy largo,, muy largo... Caminando, caminando, llega a un
árbol muy grande, y debajo del árbol hay muchas niñas creciditas
como ella, que la reciben con mucha alegría. «Siéntate —le
dicen—, ven con nosotras, nos estamos contando cada una su historia.
Empieza tú», le dicen a una rubita. Y la rubita empieza: «Yo cuando
era pequeña tenía una muñeca de trapo que decía palabrotas.» «Ja
ja —se ríen en coro todas las niñas creciditas—, qué gracia,
quién lo hubiera dicho. Tenemos todas la misma historia..., todas: la
misma historia que contar.»
puntos 33 | votos: 33
Por terribles que sean los problemas, - evitarlos sólo empeorará la situación.
puntos 25 | votos: 25
Tropecé y caí en su vida, - eso me pasa por no mirar por donde camino.
puntos 25 | votos: 27
La disculpa es en vano si carece - de sentimientos.

puntos 10 | votos: 10
¡Deja de hacerte la graciosa - y dame eso que es mío!
puntos 9 | votos: 9
Día 184 - Nadie sospecha nada
puntos 48 | votos: 54
Sacrificar un amor por una amistad; - es aceptar que todos los Te amo fueron falsos.
puntos 41 | votos: 41
Quizá algún día compartiremos - un silencio lleno de tú y yo.
puntos 15 | votos: 15
La grandeza física - es diminuta al lado de la espiritual.

puntos 13 | votos: 13
Cuando estas enojado - con alguien y este te abraza
puntos 53 | votos: 53
Sabes que eres importante para - alguien cuando las ganas de hablarte superan a su orgullo.
puntos 13 | votos: 13
Tan fría que quemaba; - tan rota que cortaba.
puntos 4 | votos: 6
¿Cuánto cuesta - dar la vuelta al mundo?
puntos 27 | votos: 27
Siempre mantén la cabeza en alto, - pero ten cuidado de mantener la nariz a un nivel amigable.

puntos 10 | votos: 10
Felicidades :] -
puntos 48 | votos: 50
Qué curioso es que con - un candado puedas demostrar a quién pertenece la llave de tu corazón.
puntos 57 | votos: 57
Han cambiado de lugar los helados - Ya nada tiene sentido.
puntos 12 | votos: 12
Cierra los ojos y seca tus lágrimas, - aunque todo parezca incierto, te sentirás mejor así.
puntos 18 | votos: 18
Por esos tiempos - en los que cuanto más pequeño lo tenías más guay eras.

puntos 16 | votos: 16
Personas tan maravillosas, con las - cuales aun estando sin hablar por meses, sabes que siguen ahí para ti.
puntos 9 | votos: 9
Dime - las primeras 900 palabras que te vienen a la mente
puntos 6 | votos: 12
Cuando la sutileza no falta. -
puntos 1290 | votos: 1482
el político vive de los nueve. -
puntos 15 | votos: 15
Cuando estás a punto de pasar a un - grande.

puntos 17 | votos: 17
No es difícil sacrificar algo por - alguien, lo difícil es encontrar a alguien que valga la pena.
puntos 22 | votos: 24
A mi también me a tocado llorar - por alguien que más de una vez me saco una sonrisa.
puntos 15 | votos: 15
Y, cansada de esperar al príncipe, - se enamoró del dragón.
puntos 15 | votos: 15
La resignación es - un suicidio cotidiano.
puntos 10 | votos: 10
Personas que enamoran. -

puntos 69 | votos: 79
Son muchas las personas que están - seguras que nadie las quiere, sin pensar en aquella que les dio la vida.
puntos 24 | votos: 24
La tristeza es un estado de ánimo - que te permite entablar maravillosas conversaciones contigo mismo.
puntos 9 | votos: 9
No te sientas inferior a los demás - cuando ellos llevan intentándolo más tiempo.
puntos -2 | votos: 8
Olvida lo Pasado - Lo pasado pisado, lo presente de frente, lo futuro sin apresuro.
puntos 37 | votos: 47
Nunca te fíes de las cosas que dicen, - no todo es como lo describen.





LOS MEJORES CARTELES DE

Número de visitas: 12183173764 | Usuarios registrados: 2076199 | Clasificación de usuarios
Carteles en la página: 8021478, hoy: 1, ayer: 22
blog.desmotivaciones.es
Contacto | Reglas
▲▲▲

Valid HTML 5 Valid CSS!