En Desmotivaciones desde:
12.01.2012

 Última sesión:

 Votos recibidos:
bueno▲ 28284 | ▼malo 414
GeekDesmoProtectorPrincipalero Nivel 3Veterano Nivel 3

puntos 375 | votos: 381
A veces no le cuentas - como te sientes a alguien porque eres incapaz de encontrar las
palabras adecuadas para que te pueda entender
puntos 289 | votos: 291
En la mayoría de los casos - nuestro miedo es solo una ilusión
puntos 244 | votos: 256
Vivimos en un mundo donde - los gobernantes son el peor ejemplo que podemos tomar
puntos 230 | votos: 232
El trabajo - en equipo es como una chuleta en un examen, te lo hace mucho más fácil.
puntos 328 | votos: 332
Lo mejor de no conocerte - del todo, es que cada día me sorprendes un poco más.

puntos 194 | votos: 210
Gracias al dinero negro - podemos saber que los políticos españoles
no son nada racistas.
puntos 121 | votos: 145
¡Amo! - ¡Trae pañuelos!
puntos 32 | votos: 32
El corazón de una mujer - se conquista con pequeños detalles que se convierten en grandes, y no
con palabras que se las lleva el viento.
puntos 4 | votos: 4
Las cosas se convierten - En mejores para las personas que hacen el mejor camino para convertirlas
puntos 8 | votos: 8
Flanders de Desmotivaciones - que denuncian por violencia ilusiones ópticas, se les ha ido de las manos

puntos 7 | votos: 9
No ha tizas. - ¿Alguien quiere ir a por una?
ESTAMPIDA
puntos 4 | votos: 4
Cuando superman reza... - ...es por que ya valió madres!!!
puntos 1 | votos: 1
se necesita - mas que miles de promesas rotas para ser feliz. 
tus echos no muestran lo que tus labios dicen.
puntos 1 | votos: 1
saber que son los mejores - y que algunos todavía no lo aceptan
puntos 233 | votos: 235
La vida incluye, entre otras cosas - un viaje gratis alrededor del sol todos los años.

puntos 270 | votos: 274
Cometemos el error de esperar, - es mejor ir a por ello.
puntos 254 | votos: 258
Autojúzgate - antes de juzgar a cualquier otra persona
puntos 128 | votos: 140
Para algunos - las montañas van en direccion contraria
puntos 237 | votos: 237
Debería sentirse afortunado - quien alguna vez ha experimentado esa agradable sensación de volar sin alas
puntos 219 | votos: 233
Tu placa debería traer el orden - y no el miedo.

puntos 235 | votos: 239
Tener una cita - con esa persona especial equivale a pelearte con toda la ropa de tu armario.
puntos 197 | votos: 205
Taxistas - que escuchan mas confesiones que el papa
puntos 431 | votos: 441
Hay momentos - en los que, miras atrás, y no sabes exactamente qué pasó, sólo
sabes que, desde que pasó, nada volvió a ser lo mismo.
puntos 414 | votos: 444
Las personas - no cambian, simplemente nunca fueron lo que pensaste.
puntos 545 | votos: 555
Cómo olvidar - a quien te hacía olvidarte del mundo

puntos 11 | votos: 11
Capítulo 2: - De camino a casa fui distraída mirando por la ventana del tren los
paisajes que pasaban a gran velocidad sin poder distinguir nada de lo
que había en el exterior, aunque sabía lo que pasaba por allí:
bosque y más bosque. 
Nuestro pueblo se llamaba Middelton. En mi opinión un sitio
maravillosos y muy conectado con el medio ambiente, pero también
demasiado verde y muchos animales que podían acercarse libremente por
el pueblo. Mas de una vez se había dado el caso de que algún oso
había aparecido dormido en el patio trasero de algún vecino.
El día en si había estado bastante bien, pero los detalles de lo que
habían pasado en relación con aquel lobo no me gustaron en absoluto.
Prefería pensar que me había dormido y todo aquello había sido solo
un sueño. Además no valía la pena obsesionarme con eso, pero aún
así, lo hacía.
Cuando llegué a casa, aún ausente, ayude a Amy a recoger y guardar
sus cosas en la mochila. Mañana su padre vendría a buscarla para
llevarla a su casa de nuevo. Y yo, personalmente quería dormir hasta
lo más tarde que nos permitiera. Una vez habíamos acabado cenamos un
poco de pan con una variedad de embutidos que habían guardados en la
nevera y nos fuimos a dormir. Tanto ella como yo estábamos cansadas,
más de lo que podíamos imaginar. En esta ocasión fui yo la que me
dormí antes.
Por la noche volví a soñar con el mismo animal. Pero nada de lo que
había pasado en la playa, ni en el patio trasero de mi casa.
Simplemente estaba sentado entre la hierba alta, primaveral llena de
color y de flores de todo tipo.  Su intensa y penetrante mirada azul
me evaluaba y calculaban cada uno de mis movimientos, como si en el
más mínimo fallo pudiera abalanzarse sobre mí. Aún estando
soñando podía sentir aquella olor a bosque y humedad.
 Poco a poco me aproximaba a él, pero el animal no se movía ni se
mostraba fiero en ningún sentido. Tampoco se asustaba, Sólo estaba
allí, quieto como una figura de piedra esculpida. Alargué la mano y
pude acariciar su pelaje, sabía que era mucho más suave de lo que
realmente sería.
Me desperté por la mañana, esta vez antes que Amy la cual dormía
plácidamente con uno de mis pijamas. Seguramente lo habría cogido
por la noche para no deshacer de nuevo su bolsa. Ella, cuando
permanecía dormida no parecía la chica alborotada y llena de vida
que era, sino más bien todo lo contrario: Una chica tranquila y
paciente, capaz de afrontar todos los problemas sin perder ni un solo
segundo la calma.
 Abrí un poco la persiana para obtener un poco de luz sin tener que
llegar encender la lamparita que había sobre el escritorio. Cuando la
levanté miré de nuevo a Amy para asegurarme que no se iba a
despertar con la tenue iluminación que reflectaba el cristal. 
Ahora se podían diferenciar en una de sus mejillas un morado que le
había salido. Aquello me entristeció y enfureció. ¿Quién querría
hacer daño a una chica como Amy? Aún no me entraba en la cabeza.
Miré el reloj negro que me habían regalado mis padres hacía ya unos
años atrás, estaba colgado en mi pared ya descolorida. Marcaba las
ocho y media. El padre de  Amy aparecería por mi casa a buscarla a
eso las doce, así que decidí ir a darme una ducha y dejarla
durmiendo un rato más.
 Me dirigí hacia el cuarto de baño donde me desnudé y me metí
apresuradamente en la ducha para evitar que me calara el frio en el
cuerpo, encendí la ducha con agua muy caliente y me quede bajo los
chorros del agua pensando en varias preguntas que me rondaban en mi
mente: la primera era qué le había pasado a Amy, o mejor dicho
quién le había hecho eso a Amy, la segunda que había pasado hacía
dos noches con el lobo. Aún no se me ocurría ninguna razón para
enfadarse y enseñarme los dientes, la tercera era cómo el lobo
había llegado a la playa con mi cámara y la más importante quién
había escrito aquella nota.
Dejé que el agua me relajara durante un cuarto de hora, después me
enjaboné y aclaré para salir escopeteada a la cocina para preparar
el desayuno. Decidí hacerle un té rojo a ella y para mí un vaso de
leche. Encendí los fogones de la cocina para preparar unos huevos,
sabía lo mucho que a Amy le gustaban para desayunar. Una vez hecho el
desayuno miré el reloj. Eran las diez. Creí que era una buena hora
para despertarla despertarla.
Desvelé a  Amy acabando de subir la persiana del cuarto. Fuera el
día estaba encapotado y los rayos dorados del sol se habían
transformado en unos plateados tirando al gris. A mí, personalmente,
aquel estilo de días me parecían muy acogedores, quizás por el
hecho de que parecían muy monótonos. Amy se levantó vagamente,
mientras bostezaba una y otra vez sin parar, estiró los brazos
diciendo “Buenos días” con la voz ronca. Se cambió y fuimos a la
cocina donde el desayuno ya estaba servido y listo para tomar. Durante
el desayuno le insistí una vez más a Amy.
-¿De verdad no me vas a decir que te ha pasado?
Amy posó su mano en la mejilla y se acarició el morado con las yemas
de los dedos, tragó saliva y habló con un tono bastante inseguro.
-¿De veras quieres saberlo, Bhet?- Le mandé una mirada cálida y
asentí, ella continuó- Lo que me pasó fue que al salir de casa me
encontré con el grupo de mi ex novio y su mejor amigo me empezó a
decir que había sido estúpida por dejar escapar a Ken y todo eso.
Después de eso….
-¿Después de eso qué? ¿Qué pasó?
Dije yo elevando la voz más de lo que había pretendido, ella agachó
la cabeza y continuó hablando en voz muy baja, tanto que parecía un
susurro.
-Después de discutir me dijo que lamentaría lo que le había hecho a
su mejor amigo. Se abalanzó sobre mí y me empezó a pegar sin yo
poder defenderme. Por suerte un policía pasaba por allí y me dejaron
ir.-Amy levantó la cabeza y miró con los ojos llenos de lágrimas-
Siento no habértelo explicado antes Bhet, tenía miedo.
En aquella última frase se le quebró la voz porqué había empezado
a sollozar. Le di un fuerte abrazo acariciándole la cabeza hablé.
-Bueno, ya pasó, además ya sabes que me tienes aquí para lo que me
necesites. Para eso estamos las amigas, pero eso sí quiero que me
hagas una promesa.
-¿Cuál?- Preguntó Amy dudosa secándose las lágrimas
-La próxima vez que bajes las escaleras no te resbales ¿eh?- Bromee
guiñándole un ojo para intentar conseguir que se sintiera un poco
mejor.
Ella se echó a reír diciendo que no tenía remedio. Fue en ese mismo
momento cuando su padre picó a la puerta. Amy se apresuró a acabar
de tomar el té y a recoger sus cosas. Mientras tanto abrí la puerta
para recibir a su padre mientras le invité a pasar dentro, el cual,
como siempre, se negó.
 Nosotras nos despedimos dándonos dos besos. Los acompañé la
entrada del porche y cuando su padre y ella no eran más que una
sombra me metí de nuevo en casa.
Me sentía feliz porque Amy había tenido la suficiente confianza en
mí como para explicarme lo que le pasaba, pero a la vez estaba
enfadada porque odiaba que se metieran con Amy. Ella nunca haría nada
que pudiera hacer algún tipo de daño a cualquier ser vivo, ya fuera
animal, planta o persona, por eso siempre que le pasaban cosas así no
era capaz de contraatacar.
Eran las doce y media, mis padres me habían alertado antes de
marcharse de que llegarían a las tres del mediodía aproximadamente,
así que decidí esperarlos para hacer la comida. Y así comer juntos.

Sin saber que podía hacer para matar el tiempo decidí recordar los
deberes que tenía que hacer y, una vez me hice una lista mental de
ellos, subí a mi dormitorio y me puse a hacer el trabajo de lengua
para mañana. Mientras estudiaba, de vez en cuando, desviaba la mirada
a la ventana, el cielo se iba despejando poco a poco haciendo del día
más y más agradable.
Cuando acabé de hacer el trabajo decidí salir al patio a disfrutar
de aquel maravilloso día. Extendí una manta que había cogido de mi
dormitorio y la extendí en el suelo y me puse a leer un libro antiguo
que había encontrado en el desván. La portada estaba sucia y
estropeada, así que no se podía saber lo que estaba leyendo.
El libro era bastante interesante, trataba de una chica que se mudaba
a una ciudad nueva donde entraban en guerra. Pero ella se enamora de
un chico que pelea contra ella y han de verse a escondidas. Aquel
libro me gustaba así que me centre en él. Pero los cálidos rayos y
la suave brisa hizo que poco a poco se me cerraran los libros sin
poder evitarlo.
No me di cuenta de que me había dormido hasta que mi madre me
despertó diciéndome que fuera a comer, que la comida ya estaba
hecha. Me levante y me dirigí hacia la cocina aún medio dormida y
con ese sabor pegajoso en la boca de cuando te acabas de despertar. 
Me senté en la mesa y comimos mientras mi madre explicaba lo que
habían hecho y lo bien que se lo habían pasado. Yo asentía y
soltaba frases al azar como “¿Ah sí?” “Vaya, que bien, me
alegro” pero mi mente estaba en otro lugar en ese momento, vagaba
por lugares desconocidos.
Cuando mis padres acabaron de comer me dijeron que iban a echarse a
dormir un rato porque estaban cansados de tanto viaje. Así que me
toco lavar los platos y recoger la mesa. 
En cuanto acabé salí de nuevo a leer, pero, para mi gran sorpresa
cuando abrí la puerta no me podía creer lo que veía. Estaba allí,
estirado en la manta. Dormido. Era el mismo lobo que había visto ya
en otras ocasiones.
Una persona normal, en mi misma situación, se habría encerrado en
casa esperando a que se despertara y se fuera o habría llamado a la
policía o la protección de animales salvajes. Yo, sin embargo
decidí acercarme y acariciarle el pelaje. No sabía porque, pero un
instinto me llamó a hacerlo y a no tener miedo.
Confiaba en aquel depredador del bosque.
 En estar a unos pasos de él me escuchó y se despertó. El animal,
al igual que yo, tampoco actuó como los de su especie. En vez de
asustarse o mostrarse agresivo se quedó quieto. Inmóvil, apenas se
podía saber si estaba respirando.
 Me aproximé más todavía y me puse de cuclillas e hice como hacía
en mi sueño de la noche anterior. Estiré la mano y acaricié el pelo
de su lomo. Aspero pero a la vez sabe, era una textura diferente. No
llegaba a ser sedoso pero tampoco como la hierba seca. Era único.
 El lobo por un momento se puso tenso, pero en seguida volvió a
relajarse mientras lo seguía acariciando. Sentí como cerraba los
ojos y sacaba la lengua. Al poco tiempo empezó a mover la cola
velozmente. En un momento se dio la vuelta para mirarme. Yo estaba
sonriendo sin saber bien el porqué. Simplemente me sentía cómoda en
esa situación.
 El cánido apoyó la cabeza en mis piernas y yo le acaricié las
orejas y el entrecejo con el dedo. Pasamos así un largo rato hasta
que se levantó y desapareció en el bosque. Me miré las manos como
si aún tuviera en ellas el pelaje de aquel lobo. 
Me estiré en la manta mirando al cielo y pensando en todo lo que
acababa de pasar. La verdad no lo sabía con exactitud. Sólo tenía
claro una cosa, en aquella tarde había quedado demostrada mi teoría:

Aquel lobo, no era un animal corriente.
 Era algo especial o al menos, para mí. El resto del día
transcurrió sin ninguna novedad. Leí hasta que fui a hacer la cena.
Cenamos me preparé la mochila para el día siguiente y me fui a
dormir.
No comenté con nadie todo aquello, no quería que me tomaran por una
loca, o que alguien se obsesionara con que era peligroso.
 La noche fue tranquila, me costó bastante conciliar el sueño pues
en mi mente todo el rato se repetía la misma escena, una y otra vez,
sin parar ni un solo segundo.
puntos 12 | votos: 14
Tu cuerpo - es una droga de diseño
puntos 265 | votos: 271
La vida es demasiado corta - como para perderla en odiar a alguien
puntos 274 | votos: 282
Hay parejas que no duran mucho - porque son amantes, no amigos.
Y cuando la atracción física desaparece, ya no queda nada que les una.
puntos 889 | votos: 931
A veces perdonas a alguien - porque su ausencia duele más que el error que cometió.

puntos 246 | votos: 250
Belleza - No siempre la hace la naturaleza, muchas veces lo hacemos nosotros mismos.
puntos 352 | votos: 364
¿Por qué nuestra mente - se empeña en conservar intactos los malos recuerdos?
puntos 186 | votos: 204
Has ascendido al nivel 63 - Casco de pan fue desbloqueado
puntos 203 | votos: 205
A veces - tus deseos se pueden volver en tu contra.
puntos 340 | votos: 350
¿Eres lo suficientemente - valiente como para demostrar que en realidad eres un cobarde?

puntos 222 | votos: 256
Ahora entiendo - por qué la Coca Cola tiene tanto gas..
puntos 392 | votos: 400
Lo más difícil de extrañar, - es darte cuenta que a quien extrañas le da igual.
puntos 14 | votos: 16
Hay gente que hace el mal - porque se aburre, otra, simplemente lo hace porque no sabe hacer otra cosa.
puntos 13 | votos: 15
No solo se están talando árboles, - se están robando vidas.
puntos 12 | votos: 12
-Me gustaría ser gato como tú. - -¿Por qué?
-Para saber cómo se siente una caricia y no un cuchillo.

puntos 14 | votos: 14
Las cosas más bellas, - están en los lugares que menos imaginamos.
puntos 998 | votos: 1032
Es irónico que a pesar de saber - que la magia no existe sigamos pidiendo deseos cuando tenemos la oportunidad.
puntos 305 | votos: 315
Guerra - ¿Para qué sirves?
puntos 219 | votos: 239
Deberías reconsiderar - que tan gratis son las cosas
puntos 155 | votos: 267
Me hiciste mejor persona - al jurarme a mi mismo que jamás cometería los mismos errores que tu.

puntos 957 | votos: 1003
Esas personas que cuando - juegan a un videojuego mueven el mando como si así fuera a funcionar más rápido.
puntos 234 | votos: 240
Todas las cosas tienen su belleza, - el problema está en que no todo el mundo sabe verla.
puntos 254 | votos: 258
Decisiones - en las que decidas lo que decidas
acabas perdiendo algo
puntos 280 | votos: 284
A veces sólo necesitamos que - esa persona nos dé las buenas noches para así tener unos buenos días.
puntos 234 | votos: 238
Y cada noche - agradezco al cielo por todos los errores que he cometido, porque todos
ellos me han llevado directamente hacia ti.





LOS MEJORES CARTELES DE

Número de visitas: 12863380661 | Usuarios registrados: 2089563 | Clasificación de usuarios
Carteles en la página: 8029929, hoy: 4, ayer: 11
blog.desmotivaciones.es
Contacto | Reglas
▲▲▲

Valid HTML 5 Valid CSS!