En Desmotivaciones desde:
22.01.2011

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Veterano Nivel 3Geek

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Yo antes molaba... -
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Batallas poképoliticas -
puntos 16 | votos: 16
¿Por qué... - os metéis con la gente de derechas / izquierdas?

Yo creo que hay que aceptar a la gente a pesar de la mano con la que escribe.
puntos 12 | votos: 12
¡NI DE COÑA! -
puntos 14 | votos: 14
Hemos aprendido - a volar como los pájaros, a nadar como los peces, pero no hemos
aprendido el sencillo arte de vivir juntos como hermanos.

puntos 11 | votos: 11
Una lluvia de barro y sangre. - La lluvia caía sin descanso por las ya inundadas calles de París
durante dos días seguidos. El temporal estaba arreciando y no tenía
intención alguna de parar. Las carreteras estaban anegadas, las
aceras intransitables y los ríos que atravesaban la ciudad empezaban
ya a desbordarse.  

El plan de emergencia ya había sido activado y los equipos de
salvamento hacían todo lo posible por evacuar a las víctimas de la
riada que ya se había tragado la mayor parte del centro de la ciudad.

Marcel salía del trabajo un par de horas antes de lo habitual por
orden de los directivos de la empresa como medida de precaución
frente a la catástrofe que se avecinaba y que amenazaba con sumergir
la ciudad tarde o temprano.

—Joder, qué mal tiempo hace ¿no?— inquirió Charles, su
compañero de trabajo—. Bueno, mientras nos dejen salir antes…—
dijo con tono socarrón esperando la contestación de su colega.

—Sí— respondió éste—. Y todavía dicen que va a ir a peor. 

—Qué locura, si es que el tiempo está como una regadera. Je, ¿lo
pillas?— a pesar de la situación, el joven compañero de Marcel
todavía conservaba el buen humor que le caracterizaba.

—Sí, sí… Qué gracioso— respondió con poco entusiasmo. En
otras circunstancias, Marcel se hubiera incluso reído de aquella
tontería, pero esta vez no tenía ganas de juerga. Según los
expertos, el barrio de Marcel estaba a punto de ser el siguiente en
hundirse.

Con rapidez se encaminó hacia la salida para acabar con esa charla de
besugos, quería llegar a su casa cuanto antes para decidir qué
salvar en caso de que tuviera que ser evacuado. Se despidió de su
compañero y salió del edificio. En un primer momento habría pensado
en coger el coche para llegar cuanto antes a su casa, pero ese día el
tráfico estaba cortado por toda la ciudad, con las consecuencias que
aquello ocasionaba, por lo que quien tuviera que ir al trabajo, o
volver de él, no le quedaba otra opción que hacerlo a pie. Suspiró.

Aquella tarde sólo unas pocas personas como él habían ido a
trabajar a pesar del temporal, por lo que a esas horas las calles
estaban vacías de transeúntes, sólo estaban él, la basura que se
llevaba el viento y la basura arrastrada por la corriente. 

Caminó lo más deprisa que podía. No quería correr por miedo a
tropezarse y quedarse herido y solo en medio de la nada. Pero aún
así esa velocidad era lenta incluso para él, por lo que optó cortar
por lo sano y pasar por la Plaza de la Concordia para cruzar el
Jardín de las Tullerías, el cual, aunque se había convertido en un
horrible barrizal, era de todas formas el atajo más rápido para
llegar a su casa.

Cruzó el cordón de advertencia que habían puesto ahí para evitar
que nadie se accidentara con el fango, pues los servicios de
Emergencias  estaban cortos de personal y no podían dedicarse a
recoger paseantes perdidos en medio de la inmensidad del Jardín. Pero
a Marcel no le quedaba otro remedio: con toda seguridad su casa no
pasaría de esa noche, y además él era un hombre precavido, por lo
que no tendría ningún problema en atravesar el parque en cuestión.

Avanzó con dificultad, sus pies resbalaban, la lluvia le golpeaba en
la cara y más de una ocasión tuvo que esquivar un proyectil de
desechos voladores. 

Aquel paseo estaba siendo más tortuoso de lo que él pensaba y lo que
en un principio iba a ser cruzar de parte a parte el paseo principal
del Jardín, se había convertido en una aventura.

Fue entonces, mientras pensaba en lo agotador de su travesía, cuando
se percató de que había una sombra sentada en un banco a su lado.
Esa sombra pertenecía a una persona de baja estatura que se refugiaba
en un largo abrigo y en sus manos parecía como su guardara algo
pequeño, como si lo estuviera protegiendo.

—Qué mal día hace hoy— Marcel se acercó al extraño personaje.
No sabía si necesitaba ayuda o si simplemente estaba allí por
decisión propia. 
La sombra no respondió. Marcel lo volvió a intentar.

—Disculpa, ¿necesitas ayuda? ¿Hola?— se acercó con cautela.

>>Oye, chico ¿no eres demasiado joven como para estar aquí? Venga,
este sitio es peligroso. Vuelve a casa— Marcel seguía acercándose
al joven.

>>Chico. ¿Chico?— le puso la mano en el hombro y el joven se
desplomó hacia adelante.

>>¡Ah! ¡¿Pero qué coño?!— exclamó sorprendido, pero esa
sensación se vería transformada en miedo cuando miró al agua
alrededor del cuerpo. Ésta se estaba tiñendo de rojo.

El hombre le cogió de la muñeca, le tomó el pulso y comprobó que
de verdad el joven estaba muerto. Y no sólo eso, sino que también
descubrió la empuñadura de un cuchillo de gran tamaño asomando por
la espalda del muchacho.

Retrocedió de un salto y las ondas que provocó en el agua a
consecuencia de esto movieron las manos del cadáver que soltaron una
extraña figurita de arcilla. Se trataba de una figurita que se
asemejaba a una niña, cuya forma empezó a desintegrarse, al igual
que el material del que estaba hecha.

—Joder, joder, joder— blasfemó con gran horror. Había visto
aquellas figuritas antes y en aquellas circunstancias y sabían qué
significaban. Desde hace un tiempo, alguien había empezado a asesinar
a gente y dejando en la escena del crimen figuritas de arcilla
¿Sería este desgraciado la siguiente víctima o sólo se trataba de
una coincidencia? Y lo peor de todo ¿Seguiría por ahí el asesino?
¿Sería él el siguiente?

Abandonó el cadáver y salió corriendo lo más deprisa que podía de
la escena del crimen. Ya no le importaba tropezarse o pisar basura o
lo sucio que pudiera quedar. Llamaría a la policía desde la cabina
más cercana y volvería a casa lo antes posible.

Corrió o, mejor dicho, vadeó el Jardín a gran velocidad y acabó
por fin en el otro extremo de lugar, frente al Museo del Louvre. Allí
consiguió alcanzar una cabina telefónica y llamó a las autoridades
rezando porque la línea no estuviera cortada o estuviera saturada.
Entonces fue cuando sonó una voz femenina al otro lado.

—Policía, ¿dígame?

—Hola, buenas tardes. Quiero informar de un asesinato.

—¿Perdone? No le oigo bien— se podían escuchar como
interferencias. La línea telefónica estaba a punto de caer también
a consecuencia del temporal. Marcel debía actual rápido.

—Sí, le digo que he encontrado un cadáver aquí, en el Jardín de
las Tullerías. Vengan rápido— Marcel hablaba alto y
atropelladamente para no perder tiempo, pero esta vez la operadora
pareció entenderle.

—De acuerdo, mandaremos una patrulla cuando podamos. Ahora mismo no
podemos atender su aviso, ¿podría darnos su nombre, apellidos,
dirección, así como un número de contacto para que le podamos
localizar, por favor?

Marcel dio toda la información necesaria y colgó. Respiró aliviado
por superar aquella prueba pero no debía dormirse en los laureles.
Todavía le quedaba volver a casa… si es que nadie se lo impedía.

Reemprendió  el camino por la carretea sin mayor incidencia salvo las
causadas por la tormenta, pues como no había tráfico, tenía la
calle para él solo.

Estaba a unas pocas manzanas de su casa cuando unas luces le
sorprendieron por detrás. No se trataba de un coche, sino más bien
de un camión que se acercaba a él a gran velocidad. Marcel saltó a
la acera para dejar paso libre al pesado vehículo, pero cuando este
cambió de dirección hacia la acera, Marcel lo tuvo claro: es el
asesino.

Sin dudarlo por un solo momento, tiró su paraguas y la carpeta con
sus documentos del trabajo. Su vida era más importante. Corrió y
corrió, pero el 
camión era más rápido que él y pronto le daría alcance.

Entonces, en un intento por esquivar a su perseguidor, Marcel torció
en la boca de un estrecho callejón con la esperanza de que el
vehículo se viera obligado a pasar de lado o de que tuviera que
maniobrar para poder entrar. 

Nada más lejos de la realidad: el conductor del vehículo era un
psicópata imparable y poco le importó dónde se metiera su víctima.
Estaba decidido a matar a Marcel por el medio que fuera.

El camión dio un giro brusco y derrapó hasta chocar con la esquina
del callejón, pero no se detuvo ahí. El camión volvió a acelerar y
entró estrepitosamente en el estrecho pasadizo. Marcel no podía
creérselo, ¡ese tipo quería matarlo! Corrió. Corrió como nunca
antes lo había hecho, buscando un lugar en el que resguardarse,
algún portal o comisura en la pared en la que poder entrar para
evitar ser arrollado. Pero ahí no había nadie.

El callejón se terminaba. El camión ya casi lo tenía.

¿Debía hacer Marcel un último esfuerzo?

¿Debía rendirse a lo inevitable?

Ya casi estaba fuera. El callejón finalizaba en una calle trasversal
y, si no tomaba una decisión, si no elegía adónde ir ahora, derecha
o izquierda, lo único con lo que se toparía sería una precipitada
caída a las furiosas aguas del Sena.  

No se lo pensó. Giró a la izquierda al alcanzar la esquina. Se
tropezó y se cayó al suelo golpeándose la cabeza con una farola.

El camión seguía su marcha, pero cuando vio que su objetivo giraba
hacia la izquierda, el vehículo intentó frenar, pero las ruedas no
podían agarrarse al firme de la calzada y al final acabó
deslizándose contra la barrera de protección rompiéndola como si
fuera de mantequilla y cayendo al canal.

Marcel se levantó. Todavía le dolía todo el cuerpo y seguía
agotado. El caer al suelo le había empapado por completo y notaba las
molestias que le causaba la ropa del trabajo. Sin embargo, todo ello
era pasajero en ese momento. Contra todo pronóstico seguía vivo.
¡Había derrotado a su destino!

Tras levantarse y desabrocharse el nudo de la corbata, continuó en
dirección a su hogar, donde se encontró un coche patrulla. Dos
agentes salieron del vehículo a recibirle y éste les contó lo que
había pasado. Les habló del encuentro del parque, de la figurita y
de la persecución. Los policías tomaron nota y se ofrecieron a
escoltarle hacia la comisaría más cercana para poder redactar un
informe completo sobre todos los sucesos de los que Marcel había sido
protagonista ese fatídico día. Éste aceptó pero les rogó que le
esperaran un momento mientras él se cambiaba de ropa y cogía lo
indispensable en caso de que se hiciera efectiva la evacuación.

Entró en la casa y pulsó el interruptor de la entrada, pero no
funcionaba.

—Vaya, debe ser que al final la corriente se ha ido al
garete—sentenció.

Subió a su dormitorio, se cambió de ropa, hizo las maletas y bajó a
la cocina a prepararse algo de merendar. 

Entonces lo vio…

Una figurita. Pequeña. Iluminada por la mortecina luz que entraba por
la ventana. Era de arcilla. Era una niña.

“Está aquí”. Pensó Marcel atónito. Intentó salir a la calle
para avisar a los agentes. Pero de repente sintió algo… Una
sensación que nunca antes había sentido, como un frío que se
apoderaba de todo su ser. Un frío que 
literalmente le atravesaba las entrañas… 

Miró hacia abajo y para su asombro vio sobresalir el filo de un
cuchillo de gran tamaño de su torso. No podía creer qué, cómo ni
por qué, pero en esos momentos poco le importó.

Sintió miedo. Sintió frío. Sintió sueño. 

Todo había acabado…
puntos 19 | votos: 19
Que desperdicio de corazón, - tanto amor por dar, desaprovechado
puntos 20 | votos: 20
Nunca encontrarás - a la persona correcta
si no te alejas de la incorrecta
puntos 25 | votos: 25
Ayudar a alguien, - y que sólo se acuerde de ti cuando necesita ayuda otra vez
puntos 23 | votos: 23
Agarrarte la mano - y olvidar hasta cómo me llamo

puntos 7 | votos: 7
La película más asquerosa - Resulta difícil elegir una escena por encima de otra, toda la
película de Pink Flamingos es un no parar de nauseas y arcadas. Se
trata de una película de culto dirigida por Jonh Waters en 1972. La
protagonista es una mujer que quiere ser elegida la persona más
asquerosa de su ciudad. El metraje tiene de todo y nada hecho para
estómagos sensibles.
puntos 13 | votos: 13
Uvas con queso - saben a beso
puntos 15 | votos: 15
¡Hola niños! - ¡Os traigo globos!
puntos 27 | votos: 29
Antes muerto que a dieta -
puntos 1254 | votos: 1428
¡¡Buagh, que asco!! - ¡¡ Es fruta !!

puntos 20 | votos: 20
Creo que te timaron - a la hora de comprar tu pasaporte falso
puntos 1523 | votos: 1801
Si no se puede, no se puede -
puntos 37 | votos: 39
No es el momento ni el lugar -
puntos 29 | votos: 29
A veces debes cambiar la táctica - para conseguir aquello que quieres
puntos 1269 | votos: 1295
Cada persona - decora su árbol de Navidad como desea

puntos 14 | votos: 16
Una buena pesca - que servirá para alimentar a su conejito
puntos 22 | votos: 22
Empieza el día con alegría -
puntos 16 | votos: 16
¿Como coño quieren - que me porte bien?
Sí de pequeña veía que Tarzán andaba desnudo,
Cenicienta llegaba a media noche, Pinocho mentía,
Batman conducía a 320km/h, la Bella Durmiente era una vaga,
Blancanieves vivía con 7 tíos, Caperucita no le hacía caso a su madre,
Betty Bop iba vestida como una puta, Pulgarcito tiraba migas por todas partes
y Popeye fumaba hierba...
Por favor ¡No me jodas!
puntos 26 | votos: 26
No debes mirar solo tu objetivo - pues los obstáculos del camino te harán caer y no podrás alcanzarlo
puntos 11 | votos: 11
El ciclo de la vida -

puntos 27 | votos: 27
¡A por tifani! -
puntos 16 | votos: 16
¿Te imaginas - a Voldemort jugando con un bebé al te he quitado la nariz?
puntos 30 | votos: 30
NIVEL 4 -
puntos 410 | votos: 2134
En ocasiones no veo -
puntos 67 | votos: 67
Consuelo y palabras de cariño - que en vez de hacerse a la cara, con abrazos y caricias, se tienen que
hacer a través del teléfono...

puntos 7 | votos: 9
Los nazis - también tienen sentimientos.
puntos 12 | votos: 12
Y ESTO - ¡¡¡¿¿NO ES VULGAR??!!!
puntos 1945 | votos: 1963
Días en los que te levantas - más despejado, durmiendo lo mínimo.
puntos 1070 | votos: 1116
Desmotivaciones - culpable de que suspenda en casi todas las materias.
puntos 48 | votos: 48
Cartel 200 - Bueno llegué a desmo hace casi 3 meses en una etapa dónde todo
me venía saliendo mal pero poco a poco me fui sintiendo mejor gracias
a estar acá e ir conociendo personas que a pesar de estar muy lejos
me brindaron sincera amistad me fui sintiendo mejor y es así como 
quedé enganchado a esta página hasta ahora que he llegado a mi
cartel 200 por eso se lo dedico a todos porque sin ustedes no creo
que fuese llegado muy lejos dentro de la página y es mi forma de 
agradecer que me hayan brindado su amistad y en algunos casos
su apoyo en mis momentos débiles. Si se me quedó alguno en la
imagen espero que me sepa perdonar. Espero seguir un buen rato más
con ustedes y molestando con mis tonterías y bueno solo queda darles
las gracias a vosotros por todo...

puntos 1710 | votos: 1742
Discursos de Aragorn - más esperanzadores que un discurso de cualquier presidente español .
puntos 38 | votos: 38
Ni siquiera nosotros mismos - somos conscientes de en lo que podemos llegar convertirnos
puntos 15 | votos: 15
Si todos los que no tienen lo que - desean muriesen, ¿quién viviría entonces?
puntos 10 | votos: 10
El destino del genio - es ser incomprendido, pero no todos los incomprendidos son genios
puntos 16 | votos: 16
Hubo un tiempo - en que las actrices intentaban convertirse en divas. 
Hoy las divas intentan convertirse en actrices

puntos 1368 | votos: 1488
Apocalipsis Zombie - Porque ahora mas que nunca siento que puede ser verdad
puntos 49 | votos: 49
Malditos Baneados - 3ª Parte
puntos 28 | votos: 28
Cada uno es feliz - a su manera.
puntos 33 | votos: 33
Acostúmbrate a ser baneado -
puntos 40 | votos: 40
¿En que se parece la mafia al 69? - En que si te vas de la lengua, te vas a la mierda

puntos 69 | votos: 71
Jamás permitas - herirte a ti por los errores de los demás. 
Cada uno tiene sus propios problemas para que te echen en cara los de otros.
puntos 463 | votos: 693
Malditos Baneados - 2ª Parte
puntos 996 | votos: 1026
Las oportunidades - se presentan cuando menos lo esperas, cada uno debe decidir si aprovecharlas
puntos 14 | votos: 14
Conrad Murray - Declarado CULPABLE de la muerte de Michael Jackson por homicidio involuntario
puntos 19 | votos: 19
El asesinato - es un método muy salvaje para acabar con un problema de raíz




Pero me gusta ser salvaje





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