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25.12.2010

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puntos 7 | votos: 7
Por cada día que te tengo - hay cien en los que te echo de menos.
puntos 6 | votos: 6
Y con decisión - seguimos avanzando hacia la muerte
puntos 8 | votos: 8
A nadie le gusta la soledad. - Pero no me interesa hacer amigos a cualquier precio.
Detesto que me decepcionen 
Watanabe, Tokyo Blues (Haruki Murakami)
puntos 8 | votos: 8
Momentos que quedan grabados - en la piel y en el alma, marcando para siempre una vida.
Godricvampire666 26/03/2017
puntos 4 | votos: 4
Las cosas no siempre son - lo que en principio parecían ser.

puntos 9 | votos: 11
Qué fácil ser alguien, - qué difícil ser real. Godricvampire666 24/03/2017
puntos 9 | votos: 9
Todos los días parecen iguales - ahora que no estás,cada noche 
sueño con despertar y verte a mi lado,
cada mañana me recibe de nuevo la soledad.
Godricvampire666 27/03/2017
puntos 10 | votos: 10
El vacío de mi pecho - me grita que me faltas, que esa es su razón y su causa.
Godricvampire666 22/03/2017
puntos 10 | votos: 12
Sin ti no hay primavera para mí - Godricvampire666 20/03/2017
puntos 11 | votos: 13
A veces se me confunden los días - en el calendario, sigo estancado en esa tarde de agosto
viendo como te alejas de mí. Godricvampire666 15/03/2017

puntos 8 | votos: 10
Ven y seamos juntos primavera - Godricvampire666 15/03/2017.
puntos 12 | votos: 14
Es preferible ser dueños - de nuestro propio silencio que esclavos de aquello 
que no deberíamos haber dicho.
puntos 11 | votos: 13
Cuando comes fugu - la parte más cercana al veneno es la más sabrosa.
puntos 8 | votos: 10
-Techo de Cristal- - Llega un momento en que algo dentro de nosotros hace clic y empezamos
a ser conscientes realmente de las cosas,
es como si en un segundo todo cobrase sentido.
A este fenómeno yo le llamo rotura del techo de cristal.

Recuerdo que entonces yo vivía en una inconsciente e ignorante
felicidad, aunque he de decir que no lo sabía. Aunque a veces me
sintiese realmente deprimido o chafado, en realidad, eso no era nada.
Como digo, era feliz, pero no lo sabía, lo supe tiempo después y
maldecí mil veces no haberme dado cuenta en su momento, sumido como
ya he dicho en mi ignorancia inconsciente.

Todo cambió un día de repente, lo recuerdo muy bien, era primavera,
pero aún hacía algo de frío, por aquél entonces tenía 16 años,
esa extraña época en la que ya no eres un niño, pero estás muy
lejos de ser aún un hombre.

Acababa de salir de clase, había tenido educación física y sudaba a
mares, sentía mucho calor, pese a que como he dicho, recuerdo que ese
día hacía frío, pero es que la clase había sido bastante intensa,
habíamos corrido prácticamente toda la hora, intercalando la carrera
con flexiones, lo cual es a ojos vista, agotador, más si tenemos en
cuenta que yo nunca he tenido (y en aquella época aún menos) lo que
suele llamarse “buena forma física”. Así pues, estaba agotado.
 
Aquél día, como tantos otros, no había podido declararme a la chica
que me gustaba en ese entonces, se llamaba Lucía. 
Recuerdo que llevaba tiempo obsesionado con la idea de pedirle que
saliese conmigo, pero nunca me atrevía a ello. 

Lucía no era ni mucho menos la chica más guapa de la clase, de
hecho, mis compañeros solían decir que era bastante fea, aunque a
mí no me parecía que lo fuese en absoluto. 

Tenía algo que  me obsesionaba , aunque ni yo mismo sabría decir de
qué se trataba exactamente.

Mis amigos no entendían esa atracción que sentía por ella, de hecho
cuando les hablé de ello se rieron con ganas, pero eso no me quitó
la idea de la cabeza, de hecho, secreta y extrañamente esta se
reafirmó, como si llevar la contraria a mis amigos fuese un aliciente
más para pedir a Lucía que saliese conmigo.
Sin embargo, por más que en mi cabeza me imaginase la situación una
y otra vez y fuese ideando la forma perfecta de hacerlo, nunca se
atrevía a dar el paso, dicha situación suponía un fracaso para mí,
un fracaso que me pesaba como una losa y que me hacía sumirme en una
depresión continúa.

Por más que intentase reunir fuerzas para ello siempre acababa por
abandonar la idea, entretanto seguía sin saber a qué se debía mi
obsesión. ¿Sería la forma en que me miraba con esos hermosos y
profundos ojos verdes que tanto me tenían cautivado? Cuando nuestras
miradas se cruzaban por casualidad, cosa que ocurría un par de veces
al día, sentía que el corazón se me aceleraba, como si de un
caballo desbocado se tratase.

La verdad, es que yo mismo era responsable en parte de que nuestras
miradas se juntasen con una frecuencia tan alta, bueno, en realidad si
se piensa bien, dos veces al día no era tanto, aunque a mi me lo
parecía, era lo suficiente, al menos al principio, para estar feliz
durante el resto del día, esa mirada hacía que mi vida cobrase
sentido, esa mirada que hacía también que me obsesionase con Lucía
y que muchas veces no me dejaba dormir o me visitaba en sueños.

Pues bien, digo que en parte era responsable de esa situación,
porque, cuando a mitad de curso la profesora nos propuso cambiar de
sitio, yo tuve claro que me sentaría lo más cerca posible de ella y
por supuesto, así lo hice. He de confesar que hubiese preferido
sentarme a su lado, ese era mi secreto deseo, pero pensándolo bien,
quizás no hubiese sido una gran idea, pese a que en aquél entonces,
pensaba lo contrario.

Me hubiese sentido incomodo y de seguro mis notas hubiesen caído en
picado y mi obsesión por ella se hubiese multiplicado, además, lo
más posible es que ni teniéndole a mi lado le hubiese llegado a
decir nada, de hecho puede que dicha situación, lo hubiese hecho
mucho más difícil.

De todos modos, aunque hubiese querido, no hubiese podido sentarme a
su lado, ya que ella y su mejor amiga Sofía, a la que yo detestaba,
se sentaron juntas antes casi de que la profesora anunciase el cambio
de sitios. ¿Por qué detestaba a Sofía? En aquél momento no lo
sabía bien, del mismo modo que no sabía tampoco porque me gustaba
Lucía, aunque a diferencia de este segundo caso, si he llegado a
saber el porqué.

Sofía no era una chica poco agraciada, de hecho, era bastante mona,
según mis compañeros mucho más que Lucía, aunque desde luego, yo
disentía completamente en ese punto, enamorado como estaba de esta
última, sí, sin duda estaba enamorado, aunque en aquél momento, ni
siquiera eso sabía. Lo cuál es comprensible si tenemos en cuenta que
era la primera vez que sentía algo semejante.

Como he dicho, Sofía era muy mona, aunque su risa, que para muchos
era encantadora, a mi me resultaba estridente y me sacaba de quicio,
quizás los que la encontraban encantadora estaban obsesionados con
ella, no lo sé, sin embargo, no era eso lo que me hacía odiarla, no
estaba seguro de que se trataba pero ahora lo sé con toda seguridad.
Sentía una envidía terrible por ella.

Siempre estaba con Lucía, hablaban, se reían, se sentaban juntas,
iban juntas a comer, al cine, a la peluquería, de compras...
¡Incluso tenían la costumbre de cogerse de la mano!
Sofía hacía con Lucía, todo (o casi todo) lo que yo quería hacer,
lo que soñaba cada noche e imaginaba varias veces a lo largo del
día. Cómo me hubiese gustado poder estar tan cerca de Lucía como lo
estaba Sofía, sí, por eso la odiaba.

Pues bien como no pude sentarme mesa con mesa con Lucía, ya que como
he dicho eso lo hizo Sofía, me senté detrás de ella, así que
cuando ella se daba la vuelta para buscar algo en su mochila, para
pasarme una hoja que acababa de repartir la profesora o por cualquier
otra razón, nuestros ojos se encontraban y como ya he dicho, mi
corazón se aceleraba, como un caballo desbocado.

Tenía la sensación de que latía tan fuerte que debía de oírse,
como un eco, retumbando por lo largo y ancho de la clase, pero
obviamente no era así, supongo que siempre he sido un exagerado
cuando se trata de estas cosas y por eso mismo, otras veces, pensaba
que que latiera tan deprisa se debía sin duda a alguna grave
patología, supongo que además de exagerado soy ( o era) algo
hipocondriaco.

Otra cosa que me atraía de Lucía era que teníamos gustos similares,
o al menos esa sensación me daba al observarla y escucharla, le
gustaba leer casi tanto ( o más) como a mí, de hecho le gustaban el
mismo tipo de libros, el mismo tipo de historias, gustos un tanto
inusuales para una mujer, al menos desde mi punto de vista de aquél
entonces. “El Señor de los Anillos”, “Dragonlance”, “Las
crónicas de la Torre” sin duda no eran el tipo de libros que una
chica de 16 años suele leer (o eso creía yo).

Por supuesto leía otros libros más comunes en ese amplio grupo
poblacional que son las chicas de 16 años, como por ejemplo “Las
Crónicas de Narnia” o “Harry Potter”. Pero esos también eran
libros que a mi me gustaban mucho, digo que eran más comunes entre
las chicas que los anteriores, pero es que son ese tipo de libros que
triunfan entre ambos sexos en una época determinada y aquella era esa
época. O mejor dicho, parte de esa época.

Pese a no saber que era exactamente lo que sentía por ella, mi
obsesión no disminuía sino que aumentaba a cada día que pasaba como
si de una peligrosa adicción se tratase ( y de hecho puede que lo
fuese de alguna forma).Pensaba en ella todo el tiempo, tal era mi
obsesión, era mi primer pensamiento al levantarse y el último antes
de quedarse dormido y siempre, siempre, soñaba con ella por las
noches.

Pues bien, fue ese día como he dicho, volviendo yo hacia casa agotado
tras una clase de educación física especialmente intensa cuando mi
visión del mundo y de la realidad cambio, se vio alterada para
siempre, como si alguien retirase de pronto el velo de mis ojos y me
permitiese ver como era todo realmente.

Estaba yo sumido en mis cavilaciones, quejándome internamente de la
dureza de la clase, reprendiendome por no haber sido capaz de
declararme tampoco ese día, igual que el día anterior y el anterior
a éste. Caminaba sumido en mis pensamientos con la cabeza gacha, iba
tan ensimismado que casi choco con una pareja de mi misma edad que se
estaban besando apasaionádamente, los esquive de milagro.
Y entonces, mi corazón dio un vuelco y todas mis esperanzas se
consumieron como un papel untado en gasolina que se acerca a las
llamas. Fue en ese preciso momento cuando algo dentro de mi se
rompió, cuando me quitaron el velo y cambió mi visión de todo
cuanto me rodeaba.
Y es que la pareja a la que casi arrollo en mi inconsciente caminar
estaba formada por Lucía y un pedante compañero de clase al que yo
detestaba especialmente, o tal vez, empecé a detestarlo en ese
momento, no estoy seguro de ello. Sea como fuera, este hecho, ver a mi
amada, con la que soñaba cada día despierto y dormido por igual, en
los brazos de otro, fue para mí un golpe determinante.

Por primera vez me di cuenta de lo feo y cruel que era el mundo, es
verdad que muchas veces había visto tragedias mucho peores que esa a
través del televisor, de hecho comparado con cualquiera de dichos
hechos lo mío era más que insignificante. Sin embargo supongo que la
distancia y la pantalla había producido que tales acontecimientos
pareciesen a mis ojos lejanos 
y en cierto modo irreales.

Sin embargo, esa otra pequeña tragedia, enorme para mí en ese
momento, me hizo despertar de ese sueño feliz en el que me hallaba
sumido, disipó de golpe toda esperanza de estar con Lucía, mi enorme
obsesión perdía su sentido y como esta llevaba tiempo ocupando mis
pensamientos por completo era como si toda mi vida hubiese perdido de
golpe el sentido.

Y de pronto todas esas catástrofes que había visto a través de la
pantalla se mostraban más reales y cercanas que nunca, como si por
fin ahora tiempo después comprendiera lo que mis ojos habían visto a
través del televisor.

Fue ese minúsculo acontecimiento el detonante de todo aquello, la
explosión que reventó el techo de cristal que me aislaba de la
realidad y disipó la alegre y despreocupada esperanza que en mi
inocente ignorancia había ido pintando en aquél techo de cristal.

Y ahora que ya no había ningún techo, podía ver por fin el cielo,
un cielo feo, rebosante de nubarrones grises y negruzcos, un cielo muy
diferente de aquél esperanzador cielo azul brillante que se veía
tras el techo de cristal, pero ese cielo ya no existía.
¿Volvería alguna vez?
puntos 7 | votos: 9
Pienso en ti 2000 veces al día - y tú no sabes ni que existo.

puntos 6 | votos: 8
-Agujas- - Ha seguido corriendo el reloj,
desde aquél día que te fuiste.
Y han pasado las horas
y han pasado los días,
cómo si no hubiese pasado,
cómo si el universo entero,
me gritase que te olvidara.

Pero el tiempo, 
ya no tiene sentido
desde aquella tarde,
pasan las horas, 
sin pena ni gloría 
y cada día se me antoja
del anterior copia exacta.

Eres mi primer pensamiento al levantarme
y el último al acostarme,
te dedico setecientos suspiros al día,
mil segundos pensando en ti,
te regalo mis noventa y ocho mil latidos,
porque por más que lo intente
no puedo dejar de pensar en ti.
puntos 6 | votos: 8
Siempre te estoy pensando, - eres mi primer pensamiento al despertar
y el último antes de dormirme
y en mis sueños siempre te encuentro.
Sólo tú, siempre tú, tú...
puntos 6 | votos: 6
Confunden la libertad - con la busqueda de nuevas formas de autodestruirse.
Confunden la libertad con ser esclavos del vicio.
puntos 9 | votos: 9
Sentirse sólo no implica estarlo - Muchas veces nos sentimos sólos porque no tenemos la compañía
de esa persona que queremos a nuestro lado
pese a estar rodeados de otras personas.
puntos 10 | votos: 10
El fracaso siempre está ahí, - acechando, como una sombra, pero no por ello
hay que dejar de intentarlo.

puntos 4 | votos: 4
Siempre me he sentido vacío, - incompleto, como si me faltase algo.
Como si estuviese buscando a algo o a alguien.
Hoy sé que ese alguien eres tú, siempre tú...
puntos 12 | votos: 12
Siempre he sentido un vacío, - como si estubiese buscando algo o a alguien.
puntos 7 | votos: 13
Mi soledad lleva tu nombre -
puntos 10 | votos: 10
Nunca entenderé a esa gente - que se engaña creyéndose superoriginal por coger
una frase simple y de lo más vista y adornarla
hasta volverla algo intrincado, dando como resultado
una frase más larga y menos vista
 pero bajo la que subyace la misma idea poco original 
y cansina de siempre.
(Y sí señores, esa es la originalidad que tienen muchos aquí...)
puntos 8 | votos: 8
Y recuerda: - Los peores carteles, son los que llegan a la principal.

puntos 7 | votos: 9
Tu cara cuando ves la principal - y piensas ¿Cómo cojones ha llegado esa puta mierda ahí?
puntos 11 | votos: 11
El tiempo pasa y la excepción - se convierte en la norma y lo que pensaste que no cambiaría, cambia.
Y lo que antes era impensable hoy es real.
puntos 14 | votos: 14
Cuando parece que todos te odian - no te rindas, sigue adelante y disfruta de como les jode.
puntos 5 | votos: 11
El alcohol es una solución, - o mejor dicho, las bebidas alcoholicas lo son.
¿Por qué? Pues por que químicamente no son más que eso,
una solución de alcohol etílico y otros compuestos en agua.

Así pues la próxima vez que alguien te diga que el alcohol 
no es una solución, dile que no tiene ni pajolera idea de química.
puntos 6 | votos: 6
MAKE TRANSILVANIA - GREAT AGAIN

puntos 8 | votos: 8
-Crónica del asesino de reyes- - La serie es, en esencia, la biografía de un famoso músico,
simpatista y aventurero llamado Kvothe.

 Después de ganar notoriedad a una edad temprana, desaparece de la
vida pública y finalmente es localizado en una posada de un pueblo
perdido por Devan Lochees,  
quien es conocido como Cronista.

 Después de una buena dosis de persuasión, Cronista convence a
Kvothe para que le cuente la historia de su vida, lo que llevará a
Kvothe a contarla durante tres días.

Se trata en pricnipio de una triología, aunque el tercer libro
que supuestamente iba aparecer en 2013 aún no ha sido publicado
ni se tiene una fecha clara de cuando aparecerá por fin.
puntos 3 | votos: 11
Primavera sin ti - es sólo un segundo invierno.
puntos 13 | votos: 13
Todo se nubla, - nubarrones en mi mente
y es que no estás, nunca estás
y yo te necesito,
te necesito porque te amo.
puntos 16 | votos: 16
Soñando despierto contigo, - buscando tu mirada entre las luces de la ciudad.
puntos 34 | votos: 36
Me pierdo entre renglones - que aún no he escrito, 
mientras deseo a cada rato
tenerte conmigo.

puntos 26 | votos: 26
Hoy ya sé que no me quisiste nunca, - pero qué condenadamente feliz era cuando creía que sí.
puntos 24 | votos: 24
Seguí como siempre, - como si nada hubiese pasado,
fingiendo que aún eras mía,
soñando que te tenía,
pero todo aquello era mentira
y en el fondo yo sabía
que ya nada entre nosotros había.

Por mucho que no dijeses nada,
por mucho que me besaras,
por mucho que me susurrases
que me amabas
yo sabía que ya te había perdido.

Y así viviendo una mentira,
me fui consumiendo
hasta que al fin lo confesaste todo
y te marchaste
dejando tras de ti mi cadáver.
puntos 26 | votos: 26
No sé por qué me empeño - en buscarte siempre, cuando sé que te perdí.
puntos 28 | votos: 30
Si tan solo pudiese verte mañana... -
puntos 33 | votos: 33
No estan difícil traer - el paraíso a la Tierra.

puntos 25 | votos: 25
La primavera se acerca, - ya hace calor por la tarde,
se alargan los días,
se va tiñendo todo de verde
y yo sueño cada noche
con volver a verte.
puntos 30 | votos: 30
Por lo que a mi respecta, - cualquier excusa es buena para verte.
puntos 31 | votos: 31
La vida es un combate, - elige bien tu bando y tus ideales.
puntos 33 | votos: 33
Perdido en la inmensidad - de este álgido universo.
Sólo un hombre,
nada más que un hombre,
solitario,traicionado, roto.
Sufriendo el desvelo
de ese anhelo ensordecedor
transformado por el devenir
de esa locura que me invadió
al perderte aquel día fatal.
puntos 23 | votos: 25
Caprichoso destino - que nos lleva a buscarnos siempre
y no encontrarnos nunca.
Como dos cometas que surcan el infinito
en direcciones opuestas.

puntos 26 | votos: 28
Despertó en lugar extraño, - prado de exuberante belleza,
repleto de flores exquisitas
de todos los colores imaginables.
Intensos y variados aromas,
inundaban sus sentidos.
Los troncos de los árboles
eran de variopintos colores,
azules, rojizos, metálicos,
lo mismo sucedía con las hojas,
contrastando entre ellos
dando lugar a una extraña
pero intensa belleza.
Aves de todos los colores
y tamaños 
volaban sobre el prado
y las copas de los árboles dispersos,
entre ellas creyó distinguir
mitológicas criaturas,
fenix, grifos y aladas serpientes.
La hierba, si es que eso era hierba
era de un color azulado intenso,
en el cielo brillaban tres soles
que parecían enormes y cercanos.
Había también otras curiosas criaturas,
centauros, sátiros, ninfas.
Aquello debía de ser un sueño,
pero por extraño que pueda parecer,
parecía demasiado real.
Algo tan complejo 
no podía ser un simple sueño,
se pellizcó y quedó claro
que estaba despierto,
pero no sabía dónde estaba
ni cómo había llegado.
puntos 37 | votos: 37
La felicidad de esos momentos - aún no he sabido igualarla.
puntos 36 | votos: 36
Nunca quisimos creer - que llegaría el final, pero su sombra siempre estuvo
acechando sobre nuestras cabezas.
puntos 14 | votos: 14
Andando sin rumbo, - por las calles de la ciudad
mirando en cada esquina
a ver si estás,
aunque sé que no estás.
Recordando aquellas tardes,
el calor sofocante,
tu risa, esa música de fondo.
Y cuando el astro rey
se oculta en el horizonte,
recuerdo esas noches,
nuestros cuerpos unidos
en un cálido abrazo
perdiéndonos entre las sábanas,
olvidando el tiempo por un rato.
puntos 34 | votos: 34
Si sólo lees - libros que todos leen, sólo puedes pensar
lo que todos están pensando Haruki Murakami





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