En Desmotivaciones desde:
26.05.2012

 Última sesión:

 Votos recibidos:
bueno 56498 | malo 1561
GeekPrincipalero Nivel 3SuperDesmotivadorVIPDesmotivador en serieVeterano Nivel 3Clasificación Nivel 2Campeon

puntos 12 | votos: 12
Tú mamá, la que siempre a estado - conmigo en las malas, buenas y peores te amo.
puntos 3 | votos: 3
Yo al único miedo que tengo, es que - que a las buenas personas que me rodean se les acaben los buenos
sentimientos.
puntos 85 | votos: 91
Si cada persona - es un mundo distinto, todos alguna vez hemos sido grandes aventureros.
puntos 81 | votos: 85
Ciertas personas tienden a confundir - el amor con una oportunidad más para escapar de la soledad.
puntos 18 | votos: 18
Ni se te ocurra tocarla. -

puntos 22 | votos: 22
La buena compañía no te borra los - malos recuerdos, pero sí te hace pasar buenos momentos y crear nuevos
recuerdos para taparlos.
puntos 23 | votos: 25
Mierda, y el timbre dónde lo - han puesto.
puntos 11 | votos: 13
Yo solo quiero estar en la principal. -
puntos 7 | votos: 7
Todos tenemos comezón en el culo. -
puntos 66 | votos: 70
Es de idiotas pensar que el respeto de - los demás se gana por usar ropa de marca.

puntos 74 | votos: 82
Cuando llega la clase - de educación física.
puntos 82 | votos: 82
Tu mente - es la mejor mentirosa que conocerás jamás.
puntos 73 | votos: 73
Hay personas que se conocen - en el momento equivocado, algunas tardan en darse cuenta, otras lo
hacen cuando una de ellas ya partió.
puntos 75 | votos: 75
La ignorancia no es excusa - para la persona que sabe que también puede usar el sentido común.
puntos 97 | votos: 103
El éxito puede mejorarte la vida - pero a la vez también puede arruinarte.

puntos 6 | votos: 6
Creo que le hablan por teléfono. -
puntos 9 | votos: 9
Ahora entiendo perfectamente a qué - se refieren con te da alas.
puntos 9 | votos: 11
Ahora ya sé para qué es este - extraño agujero.
puntos 95 | votos: 97
Cuando sientas que las palabras - te ahogan, es porque es tiempo de decirlas.
puntos 12 | votos: 14
Querida Abby - Querida Abby,

Nunca antes nos habíamos conocido, así que tal vez esto te parezca
un poco raro, pero siento que es necesario. Mi nombre es Jay, para
empezar. Trabajo en la caja cinco del supermercado de la Calle 67
—¿conoces el que tiene un estacionamiento demasiado grande para la
tienda en sí? Ése mismo—. Tengo veinticuatro años, bastante alto
y con un aspecto un poco desaliñado. Probablemente no me
reconocerías si te hablase, no tengo una cara muy memorable. Je,
realmente no sé por qué te estoy diciendo esto si te soy sincero…
pero esta no es la razón por la cual te escribo.

Estaba trabajando hasta tarde ayer, fue un día normal la mayor parte
del tiempo, pero estarías impresionada de saber lo interesante que
este empleo puede ser a veces. Había estado leyendo un libro que mi
compañero de la caja siguiente dejó olvidado. Una muy mala novela de
misterio llena de clichés. Realmente aburrido si me preguntas. Pero,
algo es algo supongo. Cuando te presentaste, sin embargo, mi noche
entera cambió. No sé exactamente qué fue lo que llamó mi atención
de ti, pero cuando te vi sentí una extraña sensación. Una mezcla
entre la excitación y el terror, que sería la mejor manera en la que
puedo describirla. Te vi entrar en mi línea y rápidamente me
incorporé. Fue sólo en lo que te acercabas cuando me di cuenta de
eso que me llamó la atención… eras totalmente hermosa. Te me
pusiste en frente, dijiste «Hola» y me diste tu carrito. Pude notar
por la forma en que hablabas y caminabas que no habías dormido muy
bien, aunque no era extraño teniendo en cuenta la hora. Después de
un segundo o dos de silencio incómodo, me percaté de que me habías
saludado, y forcé un casual «H-Hola» para responderte. Me maldije
mentalmente por eso.

Me quedé en mi lugar por un segundo, tratando de concentrarme.
«¿Cuál es tu nombre?», dije. Un poco más tarde me di cuenta de lo
raro que eso te podría haber sonado… Me alegro de haberlo hecho, de
todos modos. Recuerdo que dijiste que te llamabas Abigail Marrot, pero
que podía decirte Abby, ya que era tu nombre de pila. Abby, parecía
encajar tan perfectamente. El nombre pareció rodar fuera de mi lengua
mientras lo repetía en silencio. Era como miel dulce, se sentía bien
con tan sólo decirlo. Parecías perpleja cuando te volví a ver, y me
pregunté si había hecho algo que te hubiese molestado. «¿No
deberías estar empacándolos?», dijiste, y apuntaste hacia los
productos que pensabas comprar. De inmediato, sorprendido y
avergonzado, me volteé en tu dirección y me disculpé, para luego
empezar a guardar torpemente los productos en las bolsas lo más
rápido que podía. No lo creía, ¿que tan estúpido era? Pero cuando
vi arriba, me di cuenta de que estabas riéndote.

«Eres muy lindo», dijiste. Traté de mantener la compostura, pero
estaba obviamente emocionado. «Tú también lo eres», dije, mientras
acababa de llenar las bolsas con los alimentos que sobraban. A medida
que te ibas, te diste la vuelta cuando abrías la puerta y dijiste
«Buenas noches». Me imagino que parezco muy estúpido escribiendo
todas estas cosas, probablemente lo recuerdas, quiero decir, pasó
ayer. Pero me fui a casa estático esa noche y con toda la confianza
del mundo. Siento que es casi irreal, escribiéndolo aquí.

De cualquier forma, quería escribir esta carta Abby, para decirte que
te amo. No sé qué fue lo que sentí esa noche, fue una mezcla rara
de emociones. Pero de lo que estoy seguro es que en esa pequeña
interacción que tuvimos, sentí que había algo entre nosotros.

Te haré llegar esta carta en breve.

Atentamente, Jay.

 

Querida Abby,

Ha pasado una semana desde que te mandé mi carta y todavía no he
recibido ninguna respuesta, pero eso no importa. ¿Cómo has estado?
Mi vida ha estado igual de normal que siempre, levantarse, ir a
trabajar, ir a la cama. Vivo en un departamento de mierda, pero
supongo que eso es lo que consigues cuando trabajas de cajero en un
supermercado. Pensé en ti demasiado últimamente, y a veces me
pregunto si sigues recordándome.

Te vi de nuevo hoy en el trabajo, esta vez a una hora más razonable,
por suerte. Viniste a mi línea de nuevo, lo que me hizo quedar
totalmente encantado. Ahora estaba menos nervioso, iba a actuar
normalmente, no importa qué dijeses o hicieses. Mientras caminabas
hacia mí murmuraste algo tan silenciosamente que no pude entenderlo,
y esperaste en el final de la barra a que guardase tus productos…
Esto evidentemente no era lo que esperaba, pero tampoco era tan malo.
De hecho, no parecías sentir nada en absoluto. Estaba esperando que
me hablases o evitases como si tuviese la peste, pero seguiste tu
camino como si yo fuese cualquier extraño. Esto me hace dudar de si
recibiste mi carta, quizá deberías chequear tu buzón más a menudo.

Poco después de que terminase de empacar tus cosas, pagaste y
caminaste hacia la salida. Claro, éste es un proceso muy normal para
mí ya que lo hago 50 veces al día, pero me había determinado desde
la noche que te escribí mi primera carta a socializar más contigo la
próxima vez que te viese. No estaba satisfecho, tenía que lograr un
progreso. Hay un pequeño cuarto en el extremo izquierdo opuesto a la
entrada del supermercado, designado para el personal. Allí guardan
todo el contenido tomado por las cámaras de seguridad, acerca del
cual el personal hemos sido instruidos en nuestra inducción. Para mi
suerte, hay una cámara situada justo al lado de mi línea.

Esperé a que el supermercado cerrase, y después entré. Tras
inspeccionar algunas pantallas de televisión encontré la que daba
vista de mi línea. Y luego de unos minutos de escanear, te encontré.
Di pausa en el mejor ángulo que pude captar. Verte por tanto tiempo
me hizo darme cuenta de lo perfecta que eras; cada rasgo de tu cuerpo,
tu pelo, tu cara, tus piernas… Tu pecho, era simplemente
perfección. Puse en reversa la toma de cuando pasaste por mi línea
un par de veces, no podía evitarlo. Mis ojos estaban perdidos en la
pantalla.

Después de algunos minutos de consideración, saqué la cinta, la
puse en mi bolsillo, y volví a mi casa. Sabía que no estaba
permitido, bien podía ser despedido por tales acciones, pero no
podía evitarlo, Abby, te amo. Amo todo sobre ti. Pienso
constantemente en ti. ¿Sientes lo mismo por mí, Abby?

Por favor, escríbeme de vuelta pronto.

Sinceramente, Jay.

 

Querida Abby,

Ya pasaron tres días y todavía no obtengo una respuesta. ¿Por qué
no quieres hablarme? Sigo dudando de si te llegaron mis otras dos
cartas, por favor dime si te llegaron.

Así que me han despedido, encontraron la cinta que faltaba. Recibí
una llamada del jefe de la tienda a las seis de la mañana del lunes y
me dijo que debía ir inmediatamente. Me convocó a una junta
obligatoria para todo el personal. Cuando llegué, la mayoría se
hallaban reunidos alrededor de una mesa con mi jefe a la cabeza de
ésta. Una vez que no faltaba nadie nos dijo que se había producido
un robo ayer, nos habían robado cerca de dos mil dólares en
mercancías y las pruebas estaban en la cinta que había tomado…
Sólo mi suerte. Nos dijo que nadie iba a salir de la habitación
hasta que alguien confesase. Después de algunos minutos, finalmente
cedí. Le conté todo, cómo me sentía sobre que tú y yo tuviésemos
una conexión. Luego de contar mi historia, todos en la sala me veían
asombrados. Esperé. De pronto, mi jefe rompió la tensión. «Jay,
estás despedido. Vete y no vuelvas jamás», dijo.

Ese maldito idiota, siempre me trató como mierda. Ha estado sobre mis
talones desde el día que me dieron el trabajo, juro que estaba
esperando que cometiese algún descuido para poder justificar
despedirme. Y la única vez que tengo un desliz se entera. ¿Por qué
no me comprende? ¿Acaso no entiende que estamos hechos el uno para el
otro? Cualquier hombre hubiese entendido, cualquiera en mi puesto
hubiese hecho lo mismo, ¿verdad?

Te he estado buscando mucho últimamente, sin trabajo tengo todo el
tiempo del mundo para aprender cosas sobre ti. Hoy conduje hacía tu
departamento, se ve muy bien, mucho mejor que el mío. ¿Sabías que
vives a sólo kilómetro y medio de mi edificio? Pregunté para verte
muchas veces, pero me dijeron que no pasabas ahí todo el tiempo. Me
sentía más y más desanimado, pero estaba decidido a verte de nuevo.

Después de unas horas de preguntar, opté por quedarme en el
estacionamiento esperando a que vinieses, y después de varias horas
esperando lo hiciste. Era tarde por la noche, creo que alrededor de
las nueve. Te vi parquear tu coche y salir. Sentí una oleada de calor
al ver tu cara de nuevo, sé que tengo la cinta para verte pero no se
compara con verte en vida real. Me aseguré de grabarlo para más
tarde cuando esté en mi casa, esta vez con una cámara de muy buena
calidad. Quería capturar tantos detalles como fuesen posibles, no
tenía idea de cuándo sería la próxima vez en que te vería y la
cinta ya no era suficiente para mí.

No puedo sacarte de mi cabeza nunca más, nunca. Todo lo que hago es
ver ese video que grabé de ti una y otra vez. Abby, quiero que estés
conmigo siempre. Quiero despertarme en las mañanas y tenerte a mi
lado.

No puedo esperar a verte de nuevo.

Con amor, Jay.

 

Querida Abby,

Tengo noticias muy emocionantes Abby, ¡me estoy mudando a tu
departamento! ¿No estás emocionada? Podremos pasar horas y horas
juntos, va a ser simplemente perfecto.

Déjame explicar, mi trabajo pagaba sólo lo suficiente como para que
pudiese cancelar la mensualidad del alquiler y comprar alimentos cada
semana. Debido a esto, he tenido poco o ningún dinero en mis ahorros,
no estaba en condiciones de durar mucho más. Fui capaz de postergarlo
algunos días, pero hoy fui desahuciado. Aunque me aseguré de traer
conmigo mis cintas de ti y fotografías, y mi cámara por supuesto.

Realmente deberías decirle a tu casero que mejore su personal, pude
pasar a los de seguridad fácilmente. Subí a tu habitación y toqué
la puerta, pero nadie contestó, así que decidí entrar por otros
medios. Me di cuenta de que hay un conducto de ventilación en la
esquina inferior de tu habitación; no es raro teniendo en cuenta el
calor que puede hacer aquí en verano. Supuse que tenía que haber
algún tipo de escotilla por la que pudiese meterme. Después de
algunos minutos de buscar, encontré una puerta al final de tu pasillo
que se veía como un cuarto para el personal, y por suerte había una
forma de entrar a los conductos desde ahí.

Me arrastré a lo largo de ellos hasta llegar a tu cuarto, era muy
estrecho y era también muy difícil moverse por ahí, pero me las
arreglé. Cuando llegué, sentí una oleada de éxito. Como las luces
estaban apagadas y no alcancé a verte comprobé que no estabas en
casa, pero soy paciente. Recorrí con la mirada todos los rincones de
tu habitación, tratando de memorizar cada detalle. Tu olor me abrumó
cada instante que pasé ahí, el cual había percibido las dos veces
que viniste a mi línea en la tienda, pero nunca tan intensamente. Fue
fascinante, no pude poner mi dedo en ello, pero me recordaba a algo,
era casi como melocotones. Me he condicionado a ser extremadamente
paciente, así que te esperé por horas. Puedo permanecer inmóvil por
varias horas consecutivas, sin mover un músculo; nadie iba a fijarse
en mí.

Entonces, finalmente llegaste a casa. Sentí una amplia sonrisa
formarse en mi cara al segundo en el que oí la puerta abrirse. Allí
estabas, mi amor. En ningún momento advertiste mi presencia, la luz
en tu habitación parecía estar en el ángulo indicado para que no
vieses nada en la rendija de la ventilación más allá de los
primeros centímetros. Traté de contener mi excitación, pero empecé
a respirar muy pesadamente. Traté de ocultarlo lo mejor que pude pero
me fue difícil… De repente miraste directo a la rendija. Me
silencié completamente. Después de unos segundos parecía que
habías perdido el interés, eso me hizo sonreír. Este era el lugar
perfecto.

Pude notar que te había incomodado sin embargo, durante toda la noche
te levantabas para dar una mirada a la rendija. Las personas parecen
tener un sentido que les hace saber si alguien está observándolas,
puede llevarlas a tener un ataque de pánico. No trates de fingirlo
Abby, puedo darme cuenta de cuando alguien está despierto, de cuando
está tan asustado que se le hace imposible dormir. ¿Por qué estás
tan asustada, en todo caso? Soy yo, ¿por qué te asustaría? Sabes
que te amo. Lo sabes, ¿cierto?

Estoy ansioso por pasar todos los días contigo de ahora en adelante
Abby; escribe de vuelta si puedes.

Con amor, Jay.

 

Querida Abby,

Te he visto despertar esta mañana, yo no pegué un ojo en toda la
noche. Eres demasiado apasionante, me pasé la noche entera
mirándote. No pude evitarlo… cada vez que intentaba apartar la
mirada, mis ojos se dirigían de vuelta hacia ti en unos segundos.
Tuve la tentación de salir para tener una mejor vista de ti varias
veces en la noche, pero me resistí. No podía dejar que me
descubrieses, no por ahora al menos.

Me pareció que te pasaste demasiado tiempo en el baño por la
mañana, asumí que dándote una ducha o poniéndote maquillaje. No,
¿por qué harías eso Abby? Cualquier cosa que pueda cambiar tu
aspecto natural sólo ocultaría tu verdadera belleza. ¿No quieres
que todos vean lo que yo veo de ti?

Te marchaste poco después a trabajar, o eso creo. Tras reflexionarlo
un momento, decidí salir del conducto. Deslicé mi mano por una de
las rendijas y saqué los tornillos. La superficie de la rendija era
muy lisa, así que fue fácil encontrarlos. Agarré uno y lo retorcí
tanto como pude, y finalmente lo pude sacar. Hice esto con los otros y
retiré la rendija.

La primera cosa que hice fue ir al baño. Me deshice de todo lo que
pudieses usar para cubrir tu cara, esas cosas me repugnan. De esta
forma todos verían cómo eres realmente. También encontré algo más
ahí, tu cepillo para el cabello. Lo agarré y lo atraje a mi cara
para examinarlo; era de un azul apagado, con un mango redondo de mucho
espesor. Pero eso no me interesaba, los cabellos… eso era lo que me
interesaba. Me tomé unos minutos sacando todos los que podía ver, y
los alineé en tu repisa. Los conté, obtuve 59. Esto me satisfizo
enormemente; los recogí y los guardé en mi bolsillo.

Pasé el resto del día revisando tus cosas para aprender más sobre
ti, tus intereses y tal. Veo que eres una gran fanática de las
películas. Encontré tu colección detrás de tu armario, tengo que
admitir que es muy impresionante. Pero he encontrado algo allí que me
hizo enfadar, una foto tuya con otro hombre. Me desgradó tan sólo
mirarlo, abrazándote cómo si le pertenecieses. No te hará falta.

A eso de las ocho de la noche me pareció que lo mejor sería regresar
al conducto de la ventilación, siempre sueles llegar a esa hora…
Luego tuve otra idea. Miré hacia tu cama, las mantas estaban colgando
por lo bajo, lo suficiente como para rozar el suelo. Así no podrías
ver bajo la cama, a menos que las acomodases. Primero puse la rendija
en su lugar, y luego me deslicé por debajo de tu cama con una sonrisa
en mi cara. Cuando volviste estabas completamente pálida, y me di
cuenta de que venías con alguien más. Te decía que escuchó ruidos
venir de tu apartamento mientras no estabas. Me grité a mí mismo
mentalmente, debía de ser más cuidadoso. Ir bajo la cama había sido
una buena idea después de todo, ya que, obviamente, tu primer idea
fue ir a ver por la rendija. Agradeciste a la persona y se fue. Por
fin, estábamos a solas.

Aguardé en silencio hasta que te fuiste a la cama, me pareció una
eternidad hasta que lo hiciste. Esa noche sería mi oportunidad de
tenerte más cerca; pero fui cauteloso, esperé hasta que estuvieses
profundamente dormida, y sólo entonces me deslicé fuera de la cama.
Y te vi ahí postrada, te veías increíble. Cada curva de tu cuerpo
era perfecta, cada pequeño detalle era hermoso. Te acerqué mi mano y
empecé a acariciarte la cara, era tan suave como la seda. Estaba muy
excitado, tu belleza era abrumadora. Poco a poco me bajé el pantalón
y empecé a tocarme, traté de controlarme para no despertarte, pero
me fue imposible. Sentía el más puro éxtasis, todo sobre ti era
perfecto.

Regresé a mi lugar poco antes de que amaneciera. Me aseguré de
prestar atención estos días, no viste mi carta más reciente Abby,
simplemente no debes de chequear tu buzón. Haré un cambio, voy a
dejar ésta en tu repisa.

Ah, me olvidé, estoy preparándote una sorpresa. Fíjate en tu
armario después de leer esto.

Tuyo siempre, Jay.

 

Querida Abby,

Hoy pasé mi tiempo dándole los toques finales a tu sorpresa mientras
estabas en el trabajo, realmente vas a amarlo. He puesto todo mi
esfuerzo en ello, ¿sabes? Llegaste a casa a las ocho treinta de
nuevo, y viste mi carta casi inmediatamente. Empecé a sonreír
mientras la abrías, esperando a ver tu reacción. Te veías
confundida al principio, después alarmada, y finalmente horrorizada.
Empezaste a temblar violentamente y vi que empezabas a llorar… ¿No
te gusto, Abby? ¿Por qué llorabas? ¿No me amas? ¿NO ME AMAS ABBY?

Todo lo que pasó después de eso fue un borrón. Volteaste al armario
sin dejar de sollozar, como contemplando la opción de abrirlo o no.
En su lugar, pasaste corriendo entre el armario y la puerta. Cuando
volviste tenías todas mis cartas, que no tardaste en leer… bueno.
En algún momento parecía que ibas a romperte y a hacerte un ovillo
en el suelo. Estabas desesperada por decir algo, pero totalmente
paralizada por el miedo. Después de unos diez minutos, te vi mirar
bajo la cama, en el conducto de la ventilación, en cualquier lugar en
el que pudiese estar. Verás, Abby, soy más inteligente que eso.
Sabía que ibas a buscarme en esos lugares, así que encontré un
mejor lugar después de terminar tu sorpresa. Nunca me encontrarás
aquí, nadie lo hará. ¿No es genial? Puedo observarte para siempre y
no hay nada que tú u otros puedan hacer.

Aunque, todavía no viste tu sorpresa Abby. Sé que aún seguías
pensando en ello, te vi mirar al armario repetidamente. ¿Qué podría
haber ahí? ¿Qué ibas a encontrar? Esto no podía durar para
siempre, tú y yo lo sabíamos. Vi que caminabas lentamente hacia el
armario buscando a tientas el mango para abrirlo. De súbito, lo
agarraste firmemente y lo abriste.

Era un libro de recuerdos, de ti y de mí. Te vi pasar las páginas,
parecías sorprendida. Nos saqué fotos juntos cuando no estabas
mirando, fotos de ti durmiendo, fotos de ti en la computadora;
esparcí los cabellos que coleccioné en él. También pegué
fotografías de parejas juntos, con nuestros rostros, por supuesto. Y
la fotografía de ti y ese estúpido al fondo, con su cabeza
desgarrada. ¿No terminas de entenderlo, verdad, Abby? Nadie, NADIE
puede tenerte excepto yo. Estamos hechos el uno para el otro, y para
nadie más.

Te vi llorar por otros treinta minutos, y luego te paraste y corriste
fuera de tu departamento. Volviste con muchos policías. Eso me
desconcertó. ¿Por qué traerías a esas personas a nuestro cuarto?
Ellos nunca me encontrarán, pero si lo hiciesen podrían arruinar
todo. Todo mi trabajo en las últimas semanas sería en vano. Tú no
quieres eso, Abby.

Estoy exhausto por el trabajo de hoy, y por más que te ame, necesito
dormir.

Buenas noches Abby.

Con amor, Jay.

 

Querida Abby,

¿Ves lo que has hecho Abby? ¿VES LO QUE HAS HECHO? Me desperté a
las ocho de la mañana y te vi haciendo tus maletas frenéticamente;
estaba confundido al principio, pero luego entendí. Me estabas
dejando. Ya no me amabas. ¿Cómo pudiste hacerme esto, Abby? Fuiste
la única persona a quien quise en toda mi vida. No tenía una razón
para vivir, pero cuando te conocí tuve un último deje de esperanza.
Pensé que al fin tenía un propósito para continuar con mi vida de
mierda. Y fuiste y tiraste todo eso por la borda. ¡¿Cómo pudiste
Abby?!

Unos segundos después saliste de tu habitación. Yo salí de mi
escondite y te seguí. Vi que arrojaste tus maletas en el baúl y te
disponías a entrar a tu coche. ¿En serio creías que podrías
librarte de mí Abby? No iba a dejar que te alejases, nunca dejaría
que eso pasase. Tuve que golpear tu cabeza y noquearte para que
detuvieras tu escándalo.

Estaba preparado en caso de que reaccionaras así. Reservé uno de los
depósitos en las afueras de la ciudad el día en que decidí mudarme
contigo. Nos llevé con tu auto hasta allí, te agarré y te traje
dentro conmigo. Me tomó poco tiempo así que seguías inconsciente,
me aseguré de revisar en tus bolsillos que no tuvieses tu celular. Te
senté en la parte de atrás del pequeño cuarto y cerré la puerta.
Llamé al propietario y le dije que había visitado mi depósito la
otra vez y me había olvidado de cerrarlo, y le pregunté si no le
molestaría cerrarlo por mí. Por supuesto, él dijo que sí y
colgué. Luego tiré el celular en el suelo y lo pisoteé, para
asegurarme de que nunca más funcionase. Poco después lo escuché
venir y cerrar la puerta.

Alrededor de una hora más tarde, vi que empezabas a despertarte. La
primera vez escuché un quejido muy débil, luego tu pierna empezó a
moverse. Un poco después estabas completamente despierta. Cuando
viste mi cara, empezaste a gritar, lo que luego disminuiste a un
gemido, y luego a un murmullo. Ahí fue cuando lo viste, la otra cosa
en el cuarto. Mi cuchillo. Era obvio qué hacía aquí, y después de
un segundo de entendimiento te precipitaste a recogerlo.

Vi la muerte en tus ojos y dije «Abby, te amo»… y luego sentí el
dolor punzante del cuchillo siendo introducido en mi cuerpo. Creo que
lo sacaste y lo clavaste de nuevo con mucha fuerza. Pude sentirlo en
cada momento, como un fuego ardiente en mi pecho. Caí en el suelo,
riendo mientras tosía sangre. Te vi retroceder, temblando, y sentarte
de nuevo en tu rincón.

Y ahora, mientras me siento sobre un charco de mi propia sangre
escribiendo esto, me pregunto cómo saldrás. ¿Usarás el cuchillo
para tomar tu propia vida? ¿O vas a dejar que el hambre te mate? De
cualquier manera, estaremos juntos en la muerte Abby. Juntos desde el
día en que te vi, hasta el día que ambos morimos. Y mientras estás
sentada ahí, llorando, puedo decirte que llegué a una conclusión.
Abby, esto es todo lo que quería, y por eso quiero decirte gracias.

Con amor, Jay.

puntos 10 | votos: 10
¡Vota a tu usuario favorito! -
puntos 24 | votos: 24
Todos somos reyes - de nuestro propio mundo.
puntos 51 | votos: 61
No hay deber que descuidemos tanto - como el deber de ser felices
puntos 55 | votos: 67
Cuando conduces en verano - y tu aire acondicionado no funciona
puntos 90 | votos: 90
Y en esta vida aprenderás - que cuanto más afecto tomes por una persona, más poder tiene ésta
sobre ti.

puntos 70 | votos: 72
Dejar que lo que hacías - por placer caiga en obligación es un error que te hará perder mucho.
puntos 89 | votos: 91
Hay personas que intentaron - enseñarnos cosas en un momento de nuestras vidas, y terminamos
entendiendo su mensaje muchos años después.
puntos 65 | votos: 75
Armario: - ese lugar en el que guardas la ropa o la pierdes.
puntos 12 | votos: 12
Lo bonito de estar con quien amas, - es poder sentirte cómodo siendo tú mismo junto a esa persona.
puntos 8 | votos: 8
¡Creo que ya se me seco la dentadura! -

puntos 18 | votos: 18
Es fácil remplazar a las personas - que amamos, lo difícil es olvidar su amor.
puntos 15 | votos: 15
Nena, bien lubricado por favor. -
puntos 26 | votos: 26
Fracasado es aquel que no ha podido - cumplir sus sueños por estar pendiente de las críticas.
puntos 82 | votos: 88
Amigos que te joden siempre, - todos los tenemos.
puntos 10 | votos: 10
El juego de la ventana - Es extremadamente fácil de iniciar, aunque requiere un poco de tiempo
y, como muchas cosas, es aleatorio.

Solo hay que hacer una cosa para jugar, con una condición al hacerlo:

Tienes que cerrar la ventana y las cortinas de tu cuarto, antes de
acostarte, de la manera más cuidadosa y sospechosa posible.
Con la condición de que sea a fin de mes. Eso es lo que atrae al
otro participante, pero es debido de informar que esto va a
necesitar varios intentos, ya que no siempre se presenta a la primera,
normalmente se presenta entre el intervalo de los 6 a 12 intentos...
¿Pero, cómo sabes si funcionó…y lo más importante, en qué
consiste el juego? Sabrás si funciono cuando el juego comience, y
eso, amigos míos, será cuando te despiertes. Y no despertarás de
forma natural, sino que te despertarás algo mareado o intranquilo y,
de repente, oirás un golpecito en la ventana. Vas a empezar a
escuchar golpecitos en la ventana, al principio serán lentos y
suaves, pero poco a poco serán más fuertes y constantes.

Tú, como la otra parte del juego, tienes que jugar, y lo que tienes
que hacer es muy simple, tienes que fingir que estás dormido. Aquí
es donde las cosas se ponen interesantes, porque hay varias cosas que
delatan a alguien que no esta dormido: se mueve mucho, no se tapan
totalmente la cabeza con las sabanas, y lo más importante de todo,
uno no duerme con los ojos abiertos. Tienes que fingir estar dormido
sin, en ningún momento, abrir los ojos. Mientras tanto, lo que hay al
otro lado, va a seguir golpeando la ventana, hasta que: habrá un
punto en donde dejará de golpearla. ¡POR NADA DEL MUNDO TE DUERMAS!
¡Ni pienses que se ha acabado, es una trampa! Siempre lo hace, ¡te
hace creer que ya se acabó, pero en realidad te quiere sorprender
para que abras los ojos!

El ente va a seguir tocando y golpeando la ventana, a cada instante,
durante toda la noche. Habrá momentos en los que va a golpear tan
fuerte que creerás que va a despertar a alguien, o va a romper la
ventana. No sientas temor, estás protegido siempre que parezcas
dormido. No pidas ayuda, nadie te podrá ayudar, estáis tu y esa
cosa. El juego dura toda la noche, hasta que amanezca, sabrás si has
ganado cuando veas la luz del sol salir por tu ventana. Esto, mis
queridos amigos, es un juego que lo hacen los más osados buscadores
de experiencias, es un juego que se ha hecho tan popular, que se
comenta constantemente. Yo tengo un amigo, que encontró un foro donde
hablaban de esto y decían haber participado en el juego.

En lo que todos concuerdan nadie sabe que es lo que hay detrás de la
ventana. Nadie sabe que le pasa a los que pierden el juego.

Si deja de golpear la ventana durante la noche es una trampa.

puntos 76 | votos: 82
Yo al único ridículo que conozco, - es al orgullo.
puntos 7 | votos: 7
Estoy hasta la madre, de que - hasta hoy en día hasta el photoshop nos engaña.
puntos 24 | votos: 26
Esa jodida vez en que alguien - te dice, has cambiado últimamente. Y ni siquiera se saben tu nombre
completo.
puntos 12 | votos: 12
DESMONOTICIAS - Desmoentrevista con Outtheworld
puntos 34 | votos: 34
Personas de pocas palabras. - Descripción gráfica.

puntos 36 | votos: 38
En desmotivaciones - no importa lo que hagas, siempre va haber alguien que no le gusta tu
cartel
puntos 17 | votos: 17
Hay gente idiota, y algunas otras. -
puntos 13 | votos: 13
Perdón, es que no traje mis lentes. -
puntos 14 | votos: 14
Antes que nada, la seguridad - es primero.
puntos 10 | votos: 10
¡Vota a tu usuario - favorito!

puntos 12 | votos: 14
VEN AQUI NO TE - TENGO MIEDO.
puntos 27 | votos: 27
Hay realidades que no se discuten. -
puntos 6 | votos: 6
+Oye Juan, qué es lo que suena, - ¿Las tablas? - Que va Pedro, es el aire acondicionado que lo llevo puesto
puntos 21 | votos: 21
A veces agradezco a la verdad - de ser sincera, que seguir creyendo algo que no es real.
puntos 12 | votos: 12
El karma - es como cuando mueres en Mario Bros
con el mismo caparazón que lanzaste





LOS MEJORES CARTELES DE

Número de visitas: 12551817707 | Usuarios registrados: 2088015 | Clasificación de usuarios
Carteles en la página: 8027030, hoy: 10, ayer: 39
blog.desmotivaciones.es
Contacto | Reglas
▲▲▲

Valid HTML 5 Valid CSS!