En Desmotivaciones desde:
09.02.2011

 Última sesión:

 Votos recibidos:
bueno 13453 | malo 290
GeekVeterano Nivel 3Principalero Nivel 1

puntos 7 | votos: 9
Porque tu tambien - soltaste una risa floja cuando se podian llamar de otra manera
puntos 3 | votos: 7
Al otro lado de la vida - 1x50 - En una tienda de colchones de las afueras de Sheol
1 de octubre de 2008

Cientos de trocitos de cristal cayeron al suelo, bañándolo todo a
su paso de un mar de pequeños diamantes. Bárbara se sintió
estúpida por no haberlo previsto. Agarró el bate y respiró hondo,
mientras esa abominación de niña observaba con detenimiento la
situación y se le hacía la boca agua. Lo primero en lo que pensó
Bárbara fue en el almacén. El almacén o el despacho, tanto daba
ya, pero entonces recordó que los había cerrado con llave la noche
anterior, y la llave estaba ahora a la altura de la niña, de modo
que no habría manera de cogerla. 
Echó un rápido vistazo a su alrededor, obviando la cara de pánico
de Zoe, y vio la rejilla del conducto de ventilación. No era muy
grande, pero tal vez lo suficiente para permitir que Zoe se
escondiese ahí. Se sorprendió porque no temía por si misma, lo
único que ahora temía era que le pudiese pasar algo a Zoe. La
rejilla estaba sobre un archivador, que podría hacer las veces de
escalera improvisada. No tenía porque salir mal. Estaba armada y Zoe
podría esconderse mientras ella se encargaba del peligro, luego ambas
huirían a un lugar seguro y lo olvidarían todo.
BÁRBARA – ¡Zoe, rápido, métete en el conducto de ventilación!
	Zoe miró a Bárbara, paralizada, sin saber qué hacer. Entonces la
infectada comenzó a correr hacia ella.
BÁRBARA – ¡Ahora!
	Bárbara se interpuso, y la infectada frenó bruscamente su carrera,
dándole así tiempo a Zoe a subirse sobre el archivador y desencajar
la rejilla del conducto de ventilación, para luego dejarla caer al
suelo con un fuerte estrépito. Ahora la cosa estaba entre Bárbara y
la niña muerta. La niña hizo una extraña mueca que en otras
condiciones hubiera parecido una sonrisa, y corrió de nuevo hacia
Bárbara. Ella agarró el bate con las dos manos, una en cada extremo
y lo utilizó de escudo ante el impacto inminente. El golpe fue menos
fuerte de lo que se esperaba, y la chica dio un traspiés aturdida,
que Bárbara aprovechó para empujarla sobre la cama en la que había
dormido.
	Miró hacia donde debía estar Zoe, pero ahora ahí no se veía más
que el agujero rectangular forrado de metal por el que había escapado
hacia un lugar más seguro. Desde ahí se dio cuenta que ella no
podría entrar, era demasiado pequeño, demasiado estrecho. Sin saber
aún cómo, se tiró a la cama y quedó a horcajadas sobre el cuerpo
de esa niña, agarrándole el cuello, apretando con fuerza, volcando
toda su ira en ella. Agarró la almohada y la colocó sobre su cara,
evitando así ver sus tétricos ojos muertos, y su joven boca
mancillada, con dientes mellados y sangre seca.
	Al estar tan cerca de ella, su repulsivo olor se hizo más acusado,
y le sobrevino una arcada que tuvo que contener como pudo. Ahora más
que nunca se sorprendió del excelente olfato que tenían, teniendo en
cuenta el olor a podrido que manaba de la mayoría de ellos. Jamás se
aseaban, no tenían porqué, y como la mayoría llevaba la ropa puesta
y no sabían como quitársela, se hacían las necesidades encima y la
ropa se impregnaba del olor de sus heces y sus orines, dando más
sentido al hecho que no se atacaran entre ellos.
	Notó humedecerse sus pantalones al contacto con la carne viva del
estómago de esa muchacha, y eso le provoco otro escalofrío. Sin
embargo toda la herida parecía estar ya cicatrizada, curándose,
dejando ya una horrible cicatriz, aunque seguía pareciendo
increíblemente reciente. Le habían estado mordiendo la barriga,
llevándose trozos de carne bastante grandes. Se veían las marcas de
los mordiscos, los dientes aún marcados en su carne enrojecida por la
sangre que había brotado de ahí.  Bárbara confió en que ya
estuviera muerta para entonces, pero eso no la hizo flaquear. 
	La niña luchaba por zafarse, agitando piernas y brazos, babeando y
mordiendo la almohada bajo las manos fuertemente apretadas de
Bárbara. Pero ella prácticamente le doblaba en peso, y ahora estaba
demasiado excitada y desquiciada para parar. Se extrañó de la
actitud que estaba teniendo. Hubiera deseado parar, al verse ahogando
a una niña de doce años. La antigua Bárbara sin duda hubiera parado
enseguida, escandalizada por lo que estaba haciendo, aún que eso
significase volver a ponerse en peligro. Pero ahora todo parecía
carecer de importancia, ahora tan solo la supervivencia parecía
tenerla, y si esa niña estaba dispuesta a matar a Zoe, merecía
morir.
	La agonía se prolongó varios minutos. La niña cada vez ofrecía
menos resistencia, cada vez agitaba menos los brazos, hasta que
finalmente quedó inmóvil. Bárbara no quiso confiarse y mantuvo
apretada la almohada contra su cara un rato más. Luego la apartó
lentamente, dejando una mano apoyada en su pecho desnudo y frío. Vio
de nuevo la cara, ahora inexpresiva. Tenía los ojos de color de
fuego, abiertos, pero perdidos. Su pecho no se movía; había dejado
de respirar. Bárbara se sintió sucia, y se alejó del cadáver de
la niña, saltando fuera de la cama.
	Respiró hondo y dejó salir todo el aire de sus pulmones
lentamente. Todavía no se podía creer lo que acababa de hacer. No
sabía cual debía ser el siguiente paso a dar. Zoe, ahora debía
avisar a Zoe y tenían que salir de ahí cuanto antes. Se disponía a
llamarla cuando vio a uno de ellos cruzar la calle. Era un hombre
adulto, alto, fuerte. Bárbara se quedó quieta, pero él ya se
había girado, y la había visto. Agarró de nuevo el bate, aún a
sabiendas que no le serviría de nada. Dio un paso atrás, asustada,
a tiempo de ver como la niña se levantaba de la cama como si nada de
lo que había pasado los últimos minutos hubiera sido real. 
	Bárbara caminó de espaldas, asustada, hasta el otro extremo de la
tienda, con el bate tambaleante en las manos. La mandíbula le
temblaba, enseguida se le acabó la tienda. Ahora lo único que le
quedaba era esperar lo inevitable. Vio como la niña, todavía algo
mareada se dirigía hacia ella con paso inseguro, mientras el hombre
cruzaba la cristalera, rompiéndola aún más. Cuando todo parecía
perdido, la puerta que había a la espalda de Bárbara se abrió sin
previo aviso. Una pequeña mano la agarró del brazo y la estiró
hacia sí, haciéndola entrar en el despacho y cerrando la puerta a
su paso instantes antes de que los infectados pudieran alcanzarla.
puntos 8 | votos: 8
Xtreme  - Poker face
puntos 9 | votos: 9
Tipíco - Y sin palabras
puntos 24 | votos: 24
Nos hablan de paz - Enseñandonos un arma

-Nach-

puntos 15 | votos: 17
Tengo hambre de victoria - Pero acepto las derrotas
puntos 9 | votos: 11
Subasto cartel - Empecemos por 20 euros ¡¿alguien da más?!

PD: haber quien tiene cojones de denunciarme por spam
puntos 31 | votos: 31
Ahora - es tu eleccion
puntos -2 | votos: 8
Yo uso la PHILIPS -
puntos 14 | votos: 14
Ahora entiendo  - esa sensación de superioridad, al abrir mi cuenta y ver ese hermoso
color en la esquina superior de la pantalla.

puntos 17 | votos: 17
Me ahogo en un vaso de agua - 
Firmado: Un bicho
puntos 743 | votos: 869
Desmotivaciones.es -
puntos 3 | votos: 3
La cara que se te queda - cuando unos espíritus invaden tu casa alegando que tienen permiso
porque son soldados norteamericanos que murieron en Guadalcanal. Y
tú te pregutnas por qué tiene un nombre tan español una isla del
Pacífico. Putos españoles.
puntos 26 | votos: 26
Lucha por tus sueños.. - pero nunca lo hagas solo
puntos -5 | votos: 9
Perfección absoluta - Descripción gráfica

puntos 9 | votos: 9
La esperanza - Es lo último que se pierde.
puntos 12 | votos: 12
Puede ser que, - Para el mundo, tú no seas más que alguien,
pero para alguien tú eres todo el mundo.
puntos 31 | votos: 31
En Harry Potter - Los magos les da miedo pronunciar el nombre de Voldemort, le llaman
El-Que-No-Debe-Ser-Nombrado, esto se debe a que “vol de mort” en
francés significa “roba cadáveres”.
puntos 7 | votos: 7
Si tuviera  - Que describirte con un signo sería el de admiración
puntos 33 | votos: 33
Haku: -  Sólo te puedes volver realmente fuerte si tienes algo importante que proteger

puntos 13 | votos: 13
   - Lo que no me mata, me hace mas fuerte, por dificil que sea

-Zorro-
puntos 14 | votos: 14
Como se nota - Que no me conoces.
puntos 13 | votos: 15
Si vivo feliz -  Es por  ti
puntos 27 | votos: 27
Cupido... - deja → las putas  flechitas que ← al final me vas a dar ↑.
puntos 4 | votos: 6
Orishas - -Hay quien te estima por dinero
Y eso es una hipocresía
De noche al día te cambian mentalidad
Trafican armas por millones
Y el mundo muere detrás
Detrás de ti acechará la muerte
Con su doble cara
Lo mismo un pobre presidente
Roba que asesina y calla

-Gran verdad-

puntos 13 | votos: 13
¡Vendeta! -
puntos 8 | votos: 8
Con los pies sobre la Tierra - Y la cabeza en las nubes
puntos 2 | votos: 4
He visto - Cómo la luz de la mañana se filtraba a través de las
vidrieras de colores y se producía reflejos rojos , verdes
y amarillos en el suelo. Cuando era pequeña,
siempre intentaba atrapar la luz de colores.
Pensaba que  podía cogerla con la mano y llevarmela a casa.
Ahora sé que es como la felicidad:
Está o no está;no se puede coger ni guardar.
puntos 23 | votos: 25
Por esos dibujos... - que al verlos te recuerdan tiempos mejores.
puntos 22 | votos: 22
Werner Freund - Convive desde hace 30 años con lobos.
Me desmotró que los lobos no son bestias feroces.
Tan solo protegen su vida y la de sus camaradas.
Para mí, un heroe.

puntos 1907 | votos: 1957
Aunque no signifique mucho - Quiero decir que esos carteles perdidos en la cola me han motivado
hasta límites insospechados. Gracias.
puntos 7 | votos: 7
Las lagrimas  - Que mas duelen son las que se lloran en silencio
puntos 6 | votos: 8
La vida - Es como tú quieres que sea.
puntos -3 | votos: 9
La torre recta de plastico - esto es igual que la torre de pisa pero la de pisa es de ladrillos y
la de plastico de plastico
puntos 1319 | votos: 1463
Luke, - yo soy tu magdalena

puntos -12 | votos: 16
Gay?  - Puede que lo sea pero le esta tocando el coño a selena en la foto
puntos 31 | votos: 33
Leelo - Te reto a que intentes leerlo es muy fácil yo le he hecho jajaja
puntos 17 | votos: 17
No puedes ayudarles... - Tienen que ayudarse solos
puntos 41 | votos: 41
Existe, - pero sabes que nunca la probarás.
puntos 12 | votos: 12
Tranquilo - Tu estas a salvo de cualquier dolor de cabeza ...

puntos 8 | votos: 8
  - Enamorase por error = Dolor
puntos 9 | votos: 9
Aveces pienso - Que mejor no pensar
puntos 9 | votos: 11
¿Sabias que - Durante los próximos 5 años creceremos mas que nunca?

Y Nunca no creció
puntos 8 | votos: 10
¿Que has dicho - de mi madre?
puntos 19 | votos: 23
¡Me muero de curiosidad! - 

Firmado: Un gato

puntos 40 | votos: 40
Nunca pude estudiar derecho - Fdo: El Jorobado de Notre Dame
puntos 7 | votos: 7
Orishas - 
A mis amigos de mi zona,
Los que nacieron conmigo,
Los que jugaron conmigo,
Recordarlos sin tenerlos me hace daño,
Año tras año
Sueño con volver a ver
A estos amigos que añoraba.
Color de la campiña cuando llueve.
puntos 21 | votos: 21
¡Que tensión! - 

Firmado: Un poste de electricidad
puntos 9 | votos: 17
Al otro lado de la vida - 1x44 - En la casa de Marcial
30 de septiembre de 2008

Bárbara recostó a Marcial contra una pared frente a la escalera y
poco a poco recuperó el aliento. Zoe se había quedado de espaldas a
la puerta, con los ojos muy abiertos, respirando agitadamente, y
Marcial se aguantaba el pecho, como si así fuera a menguar el dolor
que ahí sentía. Los signos de violencia y rabia del animal se
fueron apaciguando poco a poco, y enseguida se cansó y abandonó el
portal para seguir su ronda por el barrio. Afortunadamente era mucho
menos insistente que los resucitados, que sin duda hubieran seguido
horas aporreando la puerta esperando que se abriese.
BÁRBARA – Por los pelos. 
MARCIAL – Sabía que estaba aquí…
BÁRBARA – Si, parece que nos hubiera estado esperando.
MARCIAL – Me ha utilizado de cebo para atraeros. Que...
BÁRBARA – ¿Quieres decir?
MARCIAL – He pasado la noche ahí tirado y no se me ha acercado. No
puede ser otra cosa.
BÁRBARA – ¿Y no tuviste miedo de que vinieran infectados a por
ti?
MARCIAL – No. Tenía más miedo de que volviese a rematarme. Este
es ahora su territorio, y ellos lo saben, y mantienen las distancias.
¿No os disteis cuenta que no había ningún de ellos por los
alrededores?
BÁRBARA – Si… Ahora que lo dices, si.
MARCIAL – Es por eso. Ellos no son más que animales, y ahora han
encontrado un depredador más fuerte. Aunque lo parezcan, no son tan
tontos, y lo respetan.
BÁRBARA – Pues vamos a tener que ir con mil ojos cuando decidamos
salir. Bueno, ya habrá tiempo de pensar en eso más adelante.
¿Dónde está el dormitorio?
MARCIAL – En el primer piso.
BÁRBARA – Pues te ayudaré a subir. Necesitas descansar.
MARCIAL – Muchas gracias, de verdad. De no ser por vosotras yo,
ahora…
BÁRBARA – Va, no digas nada.
MARCIAL – Pero…
	Al decirlo, Marcial comenzó a toser fuertemente, y siguió así
unos segundos, hasta que se puso rojo. Poco a poco se fue calmando y
consiguió respirar normalmente de nuevo. Bárbara lo vio muy débil,
y no estaba muy segura de si conseguiría salir de esa. Al parecer
había perdido mucha sangre y el cuerpo se estaba resintiendo mucho
de eso y de la gran herida de su pecho. No obstante, debía seguir
haciendo caso a la voz de su conciencia. Con bastante dificultad
consiguió subirlo al primer piso y tumbarlo en la gran cama de
matrimonio del dormitorio principal.
	Zoe se sentó en un baúl y se puso a mirar la ciudad vacía por la
puerta corredera de un pequeño balcón, abstraída totalmente de la
realidad, mientras Bárbara arropaba a Marcial y continuaban
hablando. La habitación no era muy grande, pero estaba decorada con
un gusto romántico exquisito. La casa entera no era gran cosa, pero
se notaba que el dueño la había transformado en su hogar con el
paso de los años. Bárbara recordó su propia casa, todavía vacía
y desnuda cuando tuvo que abandonarla, y eso le trajo tristes
recuerdos, que se apresuró a apartar de su mente. 
	Su mirada barrió la sala, y se acabó centrando en una fotografía
que había sobre la mesilla de noche. En ella se veía al propio
Marcial, junto a una bella mujer que sostenía en brazos a un
muchacho de unos tres o cuatro años, que sonreía a la cámara. La
tranquilidad y la felicidad que mostraban los que salían ahí
retratados distaba mucho de las caras de los supervivientes de la
masacre. Ahora encontrar una sonrisa o un gesto desenfadado era
prácticamente imposible. Marcial se dio cuenta de lo que Bárbara
estaba mirando y le habló.
MARCIAL – Me alegro por ti, Bárbara. No lo has perdido todo, aún
tienes a tu hija…
	Zoe se giró y miró a Bárbara, pero no dijo nada. La propia
Bárbara prefirió callar, al ver que Marcial seguía hablando.
MARCIAL – Concha nos abandonó hace dos años. Enfermó de uno de
los pocos cánceres que no curaba esa maldita vacuna, y nos dejó
solos a Miguel y a mí. Él…
	Ahora, a la mueca de dolor que le acompañaba permanentemente, se le
sumó la tristeza del recuerdo y los ojos se le humedecieron. A
Bárbara no le gustaba oír las miserias ajenas, lo detestaba, pero
se mantuvo en silencio, escuchando lo que Marcial tenía que decirle.
MARCIAL – Fue de los primeros días, cuando aún no se sabía muy
bien lo que estaba pasando. No había habido ningún altercado
realmente importante en la ciudad, todo había pasado en un pueblo
alejado de la mano de Dios y parecía que ya estaba controlado.
Ninguno pensábamos que podía pasar algo así… Fue en el propio
colegio. Se coló uno de esos… indeseables. Tuvo tiempo de morder a
media docena de niños y matar a… tuvo tiempo de hacer todo eso
antes de que ningún adulto se enterase. Lo encontraron…
comiéndoselo, en el patio del colegio, pero ya era tarde. Al parecer
había muerto de un golpe en la cabeza. Espero que no se enterase de
nada, pobrecillo… Por suerte… Bueno, suerte… Él no llegó a…
a levantarse. Los otros niños enfermaron y… bueno… ya sabes. Si
hubiéramos sabido desde el principio como ocurría todo, ahora no
estaríamos como estamos… Pero me alegro de que todavía haya
esperanza para algunos. ¿Qué hacíais vosotras caminando al aire
libre? Eso es una temeridad.
BÁRBARA – Nos dirigíamos a las afueras. Teníamos pensado acabar
parando en algún pueblo pequeño y tranquilo, y quedarnos ahí…
MARCIAL – No serviría de nada. Os acabarían encontrando, no hay
ningún lugar seguro.
	Bárbara echó una mirada furtiva a Marcial, y éste frunció el
ceño. Si bien el plan había sido improvisado, no muy premeditado,
hasta ahora les había ido bastante bien, y no tenía por que ser
diferente en un futuro. Si perdían la esperanza y el optimismo, que
era lo único que les quedaba, entonces si que acabarían siendo
derrotadas. Bárbara se enfadó con Marcial por decir eso frente a
Zoe, y él acabó dándose por aludido y negó con la cabeza, seguro
de que tenía razón. De todos modos, aunque así fuese, no había
estado bien decirlo frente a una niña tan pequeña, puesto que ya
estaba suficientemente asustada.
BÁRBARA – Zoe, cariño. Si quieres puedes salir al balcón mirar
si hay alguien por la calle y luego me lo cuentas. ¿Quieres?
ZOE – Si…
Zoe hizo caso a Bárbara si salió al balcón, lejos de oírles, pero
suficientemente cerca para que Bárbara viese donde se encontraba.
puntos 10 | votos: 12
desmotiva - Que haya muerto un chaval por hacer esta moda tan absurda





LOS MEJORES CARTELES DE

Número de visitas: 12219732217 | Usuarios registrados: 2076332 | Clasificación de usuarios
Carteles en la página: 8021789, hoy: 3, ayer: 21
blog.desmotivaciones.es
Contacto | Reglas
▲▲▲

Valid HTML 5 Valid CSS!