En Desmotivaciones desde:
21.11.2013

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GeekSuperDesmotivadorClasificación Nivel 1Principalero Nivel 3Veterano Nivel 3Comentador Nivel 1

puntos 11 | votos: 11
Quizás estar hechos de amor - sea la razón por la que buscamos tenerlo pues con él sentimos 
que estaremos completos.
puntos 20 | votos: 20
Es necesario un ápice de maldad - para impartir lecciones sobre moralidad.
puntos 12 | votos: 12
Hablar de más suele ser el detonante - más común para los problemas que se nos vienen encima.
puntos 13 | votos: 13
Todo se aprende mejor - cuando va unido a algo que te gusta.
puntos 13 | votos: 15
00: Primer Contacto - Y me convocaron en el cuartel general de Desmotivaciones...aunque era
más bien era un asqueroso cuchitril parecido a un cuarto de
contadores.

Había recibido un extraño mensaje al correo. Era del mismísimo
Waltk o un bot con su nombre. En cualquier caso, no perdia nada al
visitarlo a ver que queria El Jefazo. Todo el antro estaba infestado
de ratas  que las paredes parecían un queso gruyer por las
madrigueras que habían hecho. 

Al final llegué a la puerta del despacho. Llamé pero no me
contestaron y eso que se debía haber alguien dentro pues por debajo
de esta se veía como una iluminación roja. Ansioso por saber que
estaba pasando, abrí la maldita puerta de golpe.

-¿Pero qué coño?- dije asombrado viendo que el despacho era más
bien un picadero.

Había unas cuantas barras de striptease a los lados y unos sofá de
cuero con sospechosas marcas blancas. Seguí avanzando hasta llegar lo
que parecía una mesa.

En ella estaban recostadas un montón de chicas ligeras de ropa, con
diademas con orejas de gato y cola metidas por...la retaguardia.
Sabía que lo llamaban gato blanco pero no que era 
por sus fetiches sexuales.

En cualquier caso, hice que las chicas se apartasen. En efecto 
Waltk estaba entre  ellas, sentando en un imponente sillón haciendo
gala de un elegante esmoquin.

-Ah, bienvenidos seas a mi humilde morada- dijo para recibirme
mientras que una de las chicas le encendia un habano. Acto seguido,
esa misma chica se quedó de cuclillas debajo del escritorio.-¿Quién
eres?- hizo el ademán para que las demás chicas se alejasen de
nosotros.

-Soy unos de su empleados.Llevo aquí como dos años y- me
interrumpió con la mano mientras ponía una cara rara mirando hacia
el techo.

-Ya, un rojo- llevó una de sus manos a sus pantalones.-Verás, Rojo-
ni sabía mi nombre así comenzó a llamarme así- Desmotivaciones no
está pasando por su mejor momento y bueno, he visto que de nuestro
escaso personal tu eres de lo más activos- se estremeció por unos
segundos- y creo que podrías llevar a cabo un plan que tengo por la
cabeza desde hace tiempo. 

-¿Por qué debería?- miré desconfiado. Sabía que era de esas
personas que prometían mucho pero daban poco.

Sonrió. Como si hubiera leído mi pensamiento. -Porque es una oferta
que no podrás rechazar- Waltk sorbía su puro mientras la chica
seguía soplando el de más abajo.

puntos 11 | votos: 13
Hay personas que son rectas, - otras que con su acciones lo intentan y por último  las  
que aparentan serlo por llevar un palo en el recto.
puntos 13 | votos: 15
La locura es sólo una distinción - que se realiza sobre los conocimientos completamente nuevos.
puntos 10 | votos: 10
Quizás la felicidad se oculte - o sea demasiado pequeña para verla a simple vista pero sin duda
apreciaremos cuán grande es su valor al encontrarla.
puntos 10 | votos: 10
Molestarse con ese amigo que - siempre hace tonterías en público cuando lo acompañamos.
puntos 9 | votos: 11
El don del habla es mucho más - que saber decir unas cuantas palabras pues ha de usarse junto al
raciocinio para estar completo.

puntos 10 | votos: 10
Deseo como ofrenda el silencio, - con la muerte apaciguando la inquietud a través de su beso.
puntos 7 | votos: 7
El esfuerzo no está obligado a venir - junto a una recompensa pero al llevarlo a cabo comprobarás que puedes
hacer más cosas de lo que en un principio creías.
puntos 9 | votos: 13
La razón te puede ser arrebatada - si para transmitirla no usas las herramientas adecuadas.
puntos 5 | votos: 7
Cuando el hambre aprieta - cualquier cosa se ve sabrosa.
puntos 6 | votos: 6
Shiroinu (Perro blanco) - Bajé los peldaños que parecían conducir a las misma entrada del
infierno. Y es que no hay palabra mejor para expresar los que mis ojos
contemplaron una vez que llegué hasta lo más profundo de sus
entrañas. La puerta estaba abierta, por lo que tan solo tuve que
girar el pomo y dar un paso hacia delante para entrar. Aparentemente,
parecía el local de un herbolario normal y corriente pero mis fuentes
me habían dicho lo contrario. Repleto estaba de estanterías llenas
de los ingredientes y pócimas, catalogados desde lo más común hasta
el culmen de las razas; orejas de elfos, embriones de orcos e incluso
corazones humanos. Encima del mostrador, que ahora mismo se encontraba
desatendido, habia una gran gama de pociones, una más colorida que la
anterior.

Seguí avanzando hacia delante buscando las escaleras que me
condujeran más a fondo de esa mazmorra. Estaba situada en el
dispensario que se encontraba  posterior a la entrada. Desenvainé mi
espada, un mandoble de acero que había sido forjado por un conocido
herrero en Rindo, y me dispuse a bajar. Tardé un poco en llegar hasta
el final; apenas había luz allí abajo por lo que tuve que ir con
cuidado y despacio. Finalmente, me volví a topar con otra puerta. Al
intentar abrirla con cuidado, el ruido que produjo hizo que mi
corazón se acelerase más.

A diferencia de la primera planta, que estaba visiblemente hecha de
madera, esta era pura piedra caliza. Enormes antorchas desprendían
calor desde las paredes. También había iluminación desde el techo,
con lámparas colgantes hechas a partir de cuernos de animales.   Pero
no fueron aquellas minucias las que me hicieron catalogar aquel antro
como el mismo infierno. 

Lo peor estaba por llegar.

Caminando por aquel angosto e iluminado pasillo, pude observar como se
avecinaban a mí grotescas criaturas, todas sacadas de historias de
ficción y fantasía. Orcos, trolls, goblins, huargos, minotauros,
cíclopes,  todos en una edad temprana. Eran crías. Se encontraban
recluidas individualmente en diminutas celdas, donde tan solo
disponían un vivero y un plato de comida. Tras alertarse de mi
presencia, todas se acercaron a las barrotes de las jaulas. Sus
miradas me parecieron enfermizas, como animales que estaban a punto de
dar rienda suelta a todos sus instintos reprimidos. Fue entonces que
aceleré mis pasos pues no quería que sus ruidos delatasen mi
intromisión a su amo.

Tras a cruzar aquel pasillo lleno de tan variadas criaturas, entré en
una nueva habitación. Esta era mucho más grande que la anterior, sin
contar apenas con mobiliario. Solo había unas cuantas mesas como
placas de acero, tan grandes como podría ser el tamaño de un ser
humano. En sus esquinas, sobresalían grandes cintas de cuero
tachonadas con  un cierre. Fue entonces cuando me percaté de que el
suelo estaba húmedo. Era una sustancia pegajosa, como una mezcla
entre sangre y agua.

Siguiendo su rastro, por fin hallé a quien estaba buscando. Había
una joven muchacha inconsciente, atrapada de pies y manos a unas de
aquellas mesas que vi con anterioridad. Llevaba una sucia túnica de
cáñamo que estaba rasga a partir de la mitad de su cintura.
Inmediatamente, puse mi cabeza sobre su pecho. Aún estaba viva. Para
cerciorarme de que era en realidad ella miré su rostro. Aparte parte
de su dorado cabello de su rostro para confirmar que era ella. Su piel
era muy blanca y tenía un tacto tan suave que te hacía obviar la
rudeza de la ropa que llevaba. No podía seguir perdiendo el tiempo
observándola. Tenía que sacarla de allí antes de que 
fuera demasiado tarde.

Unos pasos comenzaron a escucharse detrás mía. Sin ninguna opción
más, tuve que ocultarme tras uno de los pilares, para esperar a la
ocasión de liberarla de sus ataduras y llevármela conmigo.
 
Los pasos se hicieron cada vez más contundentes. No me podía asomar
por el temor de que me reconocieran por lo que debía poner todo mi
empeño en escuchar con mis oídos.Sonaba una voz grave pero no
demasiada. Parecía estar hablando en voz alta consigo mismo. Se
estaba quejando de una intervención de última, presuntamente de
aquella chica.  

-Alice Arcturus- le costaba pronunciar su nombre con su lengua
cortada- Su operación fue llevada sin ningún problema- escuché un
golpe. Habia soltado el informe de ella sobre unas de las mesas-
Realmente  eres de primera categoría- lamío sus labios con su
lengua, forzando a que abriera su boca para juguetear con la suya. Al
mismo tiempo, acariciaba sus pechos por debajo de la ropa. -No creo
que a tu dueño le importe que me cobre con tu cuerpo- fue lamiendo
todo su cuerpo hasta llegar a la zona más intima. Metió sus dedos en
ella pero no hubo reacción. Era como si estuviese jugando 
con una muñeca.

No podía soportar seguir escuchando aquello así que salí de mi
escondite. Afortunadamente, aquel monstruo no era más que un enano
goblin. Alzando mi espada, partí en dos aquel diminuto cuerpo que
salpicó mi cara con su asquerosa sangre violácea. No era mi primera
vez. Ya me había enfrentado con anterioridad a ese tipo de monstruos
pero la sensación de arrebatar una vida me era incómoda. Sentía
como si las tripas quisiesen salir de mi cuerpo. Tras eso, me dispue a
liberar Alice. Aún estaba dormida, quizás debido a algún tipo de
fármaco, por lo que tendría que llevarla a cuestas. La puse detrás
de mía, sobre mis hombros. La sensación de sus pechos tocando mi
espalda hacía que mi mente no pudiera borrar el incidente anterior. 

-¿En qué diablos estoy pensando?- dije para mí mismo, sabiendo que
no tenía tiempo para pararme por estupideces. Seguí el mismo camino
que me trajo hasta aquí. 

A la vuelta, estuve escuchando un murmullo. Era muy débil pero
parecía proceder del lugar donde rescaté a Alice. Le hice caso omiso
pero se quedó grabado en mi cabeza. No sería hasta días después
que le olvidara por completo. Y es que era como el lamento de un
sabueso rabioso tras ser arrebatado de los brazos de su madre.

puntos 12 | votos: 12
Tendrías cuidado con las personas - si supieras de lo que están realmente hechas.
puntos 12 | votos: 12
No puedes pretender ser una persona - distinta solo por pintar sobre un lienzo que siempre 
ha estado en blanco.
puntos 10 | votos: 10
Hay quienes buscan un lugar físico - para expresar sus sentimientos cuando solo necesitan de
una persona que los correspondan.
puntos 13 | votos: 17
El credo de Desmotivaciones. -
puntos 11 | votos: 11
Si te fijas solamente en la belleza - acabarás recibiendo sorpresas que tal vez te desagraden.

puntos 21 | votos: 21
Cartel 1200. - Encuesta sobre pechonalidad
puntos 9 | votos: 11
En la improvisación se halla el arte - de hacer frente a las adversidades.
puntos 10 | votos: 10
En el saber no hay mal o bien - pues son meros conceptos que no trascienden más allá de lo útil.
puntos 12 | votos: 12
Para descubrir tus habilidades - primero has de explorar facetas tuyas que quizás desconozcas.
puntos 15 | votos: 15
Aunque ahora vuelva la monotonía - su falta de variedad no ha de ser síntoma de aburrimiento pues
de nosotros depende cómo será recibida.

puntos 16 | votos: 16
Lo que no puede ser enseñado - ha de ser descubierto por la iniciativa de uno mismo.
puntos 18 | votos: 18
La gente no detesta los cambios - pero sí odia tener que salir de su zona de confort para lograrlos.
puntos 17 | votos: 17
Confiesa al supuesto sabio - una verdad que ni él mismo conozca y la profesará como una mentira.
puntos 12 | votos: 12
Nunca podrás abandonar del todo - algo ya que tus pasos dejaron marcas en el camino.
puntos 12 | votos: 12
El sueño de cualquier peón - es cruzar el tablero para ser coronado.

puntos 10 | votos: 10
Aún si son devueltas a la caja - no por el juego sino por la mano de su amo, habrá en ellas 
siempre algo que persista.
puntos 10 | votos: 16
Porque no hay sacrificio seguido - de esfuerzo que haya sido en vano.
puntos 10 | votos: 12
Disfrutando de una cena familiar. -
puntos 20 | votos: 20
Darle la razón a un amigo - cuando no tenemos ganas de hablar con nadie.
puntos 13 | votos: 13
No deseo vivir sin preocupaciones - pues la mía consiste en buscar nuevas formas de expresarte mi amor.

puntos 16 | votos: 16
Lo erótico no crea pervertidos - ya que simplemente fundamenta la imaginación.
puntos 15 | votos: 15
La mejor forma de atravesar - un problema se trata de anticiparse a las consecuencias de este.
puntos 17 | votos: 17
El odio puede estar más extendido - pero el amor cuenta con muchas más formas de presentarse.
puntos 20 | votos: 20
Sin ser polos opuestos - podemos llegar a conectarnos.
puntos 15 | votos: 15
Se aprovechan de la tierra estéril - para fecundar la semilla del odio.

puntos 12 | votos: 12
Gente que con su sola presencia - son capaces de arruinar el momento.
puntos 16 | votos: 16
La obsesión es la mayor ceguera - que se puede sufrir pues aún conservando la vista 
no te permite ver lo que tienes a tu alrededor.
puntos 12 | votos: 12
La mayor parte de las desilusiones - se conciben justo cuando las personas que más respetamos 
nos defraudan con su acciones.
puntos 16 | votos: 16
La vida es una guerra de desgaste - donde cada emoción es una bala perdida y las decepciones heridas.
puntos 22 | votos: 24
No puedes negar el significado - de algo que ni siquiera has llegado a ver.

puntos 12 | votos: 12
Y al final quedar avergonzados - por nuestros propios prejuicios infundados.
puntos 11 | votos: 11
Los problemas surgen mucho antes - de lo planeado si crees que no tienes oportunidad de superarlos.
puntos 18 | votos: 18
Luchar por causas perdidas es inútil, - o eso suelo pensar hasta darme cuenta que yo también fui una.
puntos 19 | votos: 21
Un acto noble no siempre conlleva - que la persona quien lo realiza también lo sea.
puntos 10 | votos: 10
Acalorarse discutiendo con la pareja - en público y por ello acabar siendo el centro de atención.





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