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05.10.2012

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Desmotiva - Que traiciones a tus seres queridos por la codicia y el egoísmo..
puntos 16 | votos: 16
Cualquiera podrá ofrecerte su ayuda, - si eres crédulo con ella terminarás viendo muchas de sus caras.
puntos 4 | votos: 18
¿Cómo saber con certeza - el momento en que resistir pierde su significado?
puntos 8 | votos: 8
Algún día surgirá - un enemigo que unirá a la humanidad
puntos 1 | votos: 3
No lo entiendo... - Hoy en dia:
-las personas te critican sin saber nada de ti
-Todos recuerdan tus errores
-Las promesas no se cumplen
-Hay mas personas mentirosas 
-No puedes decir tu pesares a tus amigos
-Tienes mmeido mas seguido
-Los recuerso agradables se desvanecen y los tristes pertudan
-El amor ya no es para amar es para hacer le amor
SOLO NO LO ENTIENDO
*Alice Evan*

puntos 29 | votos: 39
Hay medios - que ningún fin puede justificar.
puntos 9 | votos: 9
Si sobornar con comida no funciona - hay que probar ofreciendo mucha más.
puntos 7 | votos: 7
Lamentablemente - Opte por vivir en un mundo de soledad que por un mundo de hipocritas
puntos 21 | votos: 21
A veces el hombre presume de haber - navegado mares cuando sólo ha pisado charcos.
puntos 16 | votos: 16
Se suele decir - que cuando alguien te hace daño, debes perdonarle, olvidarlo,  pero
algunas personas no se merecen semejante favor.

puntos 3 | votos: 5
Puede sonar muy nazi - pero a este mundo le sobran 60000 millones de personas
puntos 4 | votos: 6
Un dia como hoy - 12 de Junio se lanza el disco debut de la Legendaria banda Rainbow,
fundada por el Guitarrista Ritchie Blackmore ( Deep Purple, Blackmore
s Night ) titulado Ritchie Blackmore s Rainbow ( 1975) que marca la
luz del inicio de Ronnie James Dio como cantante, Feliz 4O ANIVERSARIO
a una de las bandas mas influyentes en la Historia del Rock
puntos 11 | votos: 11
Lo hermoso nace - cuando el hombre moldea la naturaleza.
puntos 19 | votos: 19
Solo a las mentes pequeñas les - disgusta que la gente realice sus proyectos en vez de buscar tener alguno.
puntos 22 | votos: 22
Puede que la realidad - sea dura, muy dura, pero siempre es mejor que vivir engañado.

puntos 8 | votos: 10
El amor puede se para siempre - O en llamas puede arder
puntos 9 | votos: 11
De la manera más sutíl - me esquivas la mirada.
puntos 10 | votos: 12
Una moneda - para gobernarlos a todos...
puntos 9 | votos: 11
¿Cómo no te voy a querer? - Si hasta mi des_ _no está incompleto sin ti.
puntos 17 | votos: 21
Capítulo Final: No Tale - -Y fin- pronunció con reclinando su asiento. Tras una larga noche sin
dormir, pudo al final acabar de escribir. Dejó su pluma a un lado, al
lado de una pila de tinteros vacíos. 

Llevaba semanas acumulándolos encima de su escritorio.Tras un gran
esfuerzo, pudo al fin plasmar lo que quería; una historia de amor, 
traición y venganza como aquellas historias clásicas que tanto le
gustaban. Pero su trabajo no acababa ahí. Ahora debería empezar a
revisar cada una de las hojas escritas, para procesar y corregir las
zonas inconexas.Solo de pensar tener que imbuirse de nuevo en ellas le
invadía un profundo sentimiento de nostalgia.

Había pasado ya un año desde que los Escorpiones Rojos fuesen
destruidos.No quedó rastro algunos de ellos. Lo que antaño era su
campamento principal no era más que un enorme cráter que servía
como abertura al mar. Literalmente, aquel pedazo de tierra había
desaparecido y el mar había ocupado su lugar. 

Nunca se dió  una versión oficial al respecto o al menos no se hizo
pública a la inmensa personas de la sociedad. Al no haber
supervivientes, no se tenía una fuente fiable de información. Meses
después, cuando la zona volvió a ser estable, muchos de los
lugareños atestiguarían que vieron una enorme cosa blanca en el
cielo. Obviamente, su silencio, fue comprado por el imperio. No eran
necesario ese tipo de escándalo suscitados por meros campesinos.

Aún así, el no pudo dejarlo de lado. Aunque en su reporte dispuso la
posibilidad de que aquella magnitud de destrucción fuese producida
por un arma experimental de los Escorpiones Rojos, sabía de debía de
haber más allá de todo esto.Por ello se dispuso a escribirlo todo en
un libro. Él estuvo muy cerca de los sucesos que ahí se dieron como
para obviar la verdad.

El imperio estaba deseoso de  acabar con aquel foco rebelde desde hace
mucho así que, aprovechando sus vicisitudes y luchas internas
consiguieron infiltrar a un sin fin de miembros de élite para obtener
información desde dentro. Él mismo fue parte de ese operativo.  Su
misión consistía en filtrar las acciones de los altos cargos así
como proceder la eliminación de estos cuando dichas acciones pusieran
en riesgo los objetivos del imperio. 

Por otra parte, se le encomendó investigar La Forja, una planta de
desarrollo de armas experimentales. Aunque su misión originalmente
era en solitario, contó con el apoyo de otros miembros de campo; el
lugarteniente Minstek, un hombre estrafalario apegado a los vicios
mundanos y Caos, un erudito solitario cuya lealtad estaba solamente
con la investigación y la ciencia. Con aquel singular equipo,
consiguió obtener gran parte de la información que se encontraba en
La Forja. Una vez que no hubo nada más que les fuese útil,
notificaron al Imperio para que lanzaran un ataque masivo contra
ellos. Fue entonces cuando sucedió aquel incidente. El imperio
sufrió grandes bajas por destruirlos. Recordaba con nitidez como de
larga fueron la listas con las bajas. Tan siquiera quedaron cuerpos
por los cuales llorar. Lo único que pudieron hacer por las familias
es entregarles unas bolsas de oro compensatorias y realizar algunos
oficios sobre tumbas vacías.

-Comandante- alguién llamó a la puerta.-¿Me permite?-entró antes
que pudiera contestar.

Se encontraban en una majestuosa sala, ubicada en una de las alas del
Palacio del Invierno, en lo más profundo de la capital. Estaba
ricamente decorada con blasones y estandarte de la familia real. A los
laterales, se observan las ventanas, tapadas discretamente con suaves
cortinas de terciopelo. Había también una cama y otros tantos
escritorios y armarios de madera de roble.Al frente, se situaban dos
grandes estanterías, separadas por una amplia chimenea de piedra,
llenas de libros de todo tipo de género. Había hecho que lo
transportaran desde sus antiguos aposentos

.-No me llames así- se puso de pie para recibir a su locutor- Aún no
he recibido el titulo por Su Majestad en persona- intentó hablar
normal pero no podía evitar que el cansancio le abatiera.Grandes
ojeras ensombrecían su pálido rostro.-Y bien, ¿para qué has
venido? Expresé detenidamente que nadie debía molestarme mientras
estuviese aquí- 

-Mis más sinceras disculpas, señor Ryu- agachó su cabeza en señal
de disculpa.

-Esta bien, Lewis- era el soldado que les escoltó hasta la capital.
Si no hubiese sido por ello, el también hubiera desaparecido. Desde
entonces, lo había tomado a sus órdenes como un guardaespaldas
personal aunque ejercía más bien las funciones de recadero.-Deja el
mensaje y márchate de una vez- estaba bastante cansado por haber
estado toda la noche escribiendo. Se dejó caer en la cama. Lo menos
que necesitaba ahora era visitas indeseadas.

-Lo reclama el profesor Caos- captó la atención de Ryu- A juzgar por
lo entusiasmado que estaba, debía ser algo importante-

-Está bien- suspiró- Marcha tu primero- se puso de pie nuevamente-
Yo te alcanzaré en unos minutos- tras decir eso, Lewis volvió a
inclinarse y se marchó.

Verdaderamente, no le atraía la idea de encontrarse con Caos.
Además, eso supondría aguantar las bufonerías de Minstek. En
cualquier caso, no podía declinar su invitación. Regresó a su
escritorio y ordenó los papeles como pudo. Luego se dirigió a la
estantería para guardar lo que para él era su obra magna. Se detuvo
a contemplar al fuego. La leña estaba completamente calcinada al
estar toda la noche ardiendo.Miró nuevamente las hojas que llevaba
entre sus manos.

-Qué estupidez- cambió su dirección- yo no necesito esto - arrojó
sin miramientos el  manuscrito a  las llamas del fuego. Tras eso tomó
uno de los abrigos de que había dentro del armario y abrió la puerta
para ir hacia al exterior.

puntos 13 | votos: 13
Capítulo XXXV: Sin respuestas - -Hey, angel, ¿no crees que te has excedido demasiado con los chicos?
Digo yo que tu discurso ha sido de todo menos amable.-

-Debe de ser así, Godric. Mientras que me teman a mí no  pensaran en
el miedo que sufren al ver al enemigo. No creo que tan solo hayas
venido a decirme eso ¿verdad?-

-Tan perspicaz como siempre. Ten- le respondió entregándole una
lista.- Ahí vienen recogidos todos los participantes inscritos hasta
la fecha. Esta misma mañana me la pasó Mouser  y me dijo que te
informara.

Angel le echó una ojeada rápida a los papeles. Con tan solo ver por
encimas los nombres que había allí escritos podía ver cómo de
ardua iba a ser la competición. Había muchos veteranos y jóvenes
promesas, todos juntos, luchando entre sí por el mismo objetivo.
Pensó que seria muy interesante ver como se desarrollaba todo desde
dentro del mismo encuentro.

-Otra cosa más- dijo Godric tras que ella acabase su lectura- Mouser
me ha pedido que te informe que el profesor Caos formará parte de las
sesiones de tu entrenamiento como tu asesor.-

-¿En serio?- acabó con un profundo suspiro.- No soporto sus
excentricidades.-

-Pues a partir de ahora vas a familiarizarte con ellas-

-¿Es sarcasmo lo que acabo de escuchar? Que sepas que tengo mucho
trabajo como para aguantar muchas tonterías- le replico con la
mirada.

-Vamos, vamos- dijo Godric de forma reconciliadora- Todos tenemos
cosas que hacer. Mira yo, me ha tocado recibir y alojar a los
aspirantes.-

-Pues que te vaya bien, Godric. Yo por hoy voy a descansar-

Godric siguió caminando solo hasta la puerta principal  Había
alguien esperándole. Era un hombre caucásico, de tez pálida y
cabello rubio que le alcanzaba hasta los hombros. Procedía del
campamento del norte, el más aproximado a la capital. Llevaba una
chaqueta hecha de cuero, con algunos bordados en verde y amarillo. Una
capa del mismo color se deslizaba por su espalda.  En su cabeza
llevaba un sombrero, ligeramente inclinado a la izquierda, que le
proporcionaba cobijo ante los rayos del sol. Parecía no estar
acostumbrado al clima cálido que allí imperaba. Un volante blanco
protegía su cuello. Estaba rematado con un broche que sostenía su
capa. Su pantalón y botas seguían el mismo estilo que su atuendo. Su
pantalón se vertía en diversas vertientes de hélices doradas. Sus
botas estaban rematas con algunos detalles plateados. Inclinó su
sombrero a su posición natural.

-Al final viene alguien. Llegué a pensar que este lugar estaba
abandonado-

-Perdona, Ralf. Tenía muchas cosas de que ocuparme aparte de ti-

-¿Así recibes a tus amigos?- dijo estrechando manos con Godric- Hace
tiempo que no nos vemos. Deberías ser más efusivo o algo- dijo
tomando un maletín de de equipaje- Bueno, ¿qué tal van las cosas
por aquí?-

-Ya ves- respondió Godric tachando su nombre de las listas- Acabamos
recientemente la reconstrucción así que andamos corto de personal.
Para colmo está el torneo este que ha querido realizar Mouser. Mucho
trabajo y poco tiempo para descansar. Si esto sigue así voy a olvidar
como se empuña un arma.-
-¿Acaso no vas a participar- le interrumpió con curiosidad.

-No sé. Si no tuviera que contenerme tal vez lo haría. No me
gustaría matar a alguien por accidente.-

Ralf se echó reír. –Tu no te preocupes por eso- le comento
echándole el brazo por hombro. Si enloqueces por algún motivo yo
estaré ahí para contenerte. ¿Qué te parece si damos un garbeo por
ahí? No creo que hoy venga nadie más para que te quedes haciendo
aquí guardia.

-Tienes razón- le devolvió en forma de sonrisa- Es hora 
de descansar un rato. 

-La burocracia nunca ha sido lo nuestro.-
    
*****

Telyg salió de la biblioteca. Había estado hablando largo y tendido
con Darky mucho tiempo. Omitió tantos detalles como pudo para que no
sospechara nada. Al final consiguió, que le tradujera algunas partes
escritas en élficos. –Hubiera sido mejor si se hubiera prestado a
darme clases de lengua élfica- pensó. Y estaba en lo cierto. La
mayoría de papeles que le había entregado estaban repletos de
anotaciones científicas y otros tecnicismos. Aunque estuviese en su
propio idioma, seguramente no los entendería. En cambio, aprender el
lenguaje elfo le serviría para leer las partes de los diarios que
aún no había podido ver. Debería de buscar otra forma de acceder a
los conocimientos que encerraban a aquellas páginas. –Al menos
tendré mas información sobre la Armadura Maldita- se repetía
mentalmente para no suponer que su visita fue en vano.

Vio a Darky. Estaba bastante famélica. Los cóncavos de sus ojos
vidriosos estaban completamente empañados de tanto llorar. La
oscuridad se cernía sobre ellos por la falta de sueño. Había
numerosas tazas de café esparcidas del suelo. Había estado bebiendo
constantemente desde aquel día. Cuando le preguntó el por qué lo
hacia le respondió:

-Tengo miedo-

-¿Miedo de qué?-

-Miedo a lo que me encuentre tras cerrar mis ojos. Si los cierro creo
que no podré ser capaz de abrirlos otra vez-

La conversación que mantuvieron prosiguió de la misma forma. Telyg
preguntaba y Darky respondía, la mayoría de las veces se limitaba a
un si y a un no. Miraba perdida las ondulaciones de su vestido. Ni
siquiera prestó demasiada atención a los papeles que pasaban por
delante de ella. Su estado físico y mental dejaba mucho que desear
pero no había perdido un ápice de su magia. Es más, parecía que
era aún más poderosa. Todos aquellos sentimientos negativos que la
rodeaban daban rienda suelta a su poder. Ejercía inconscientemente
una gran presión a todo lo que le rodeaba. Incluso a Telyg le costó
estar con ella a solas. Le costaba tomar aire. Solo una palabra le
sacaba de aquella sensación de ingravidez. Master. Sus ojos parecían
iluminarse cuando Telyg la pronunciaba. Comenzó a asquearle toda
aquella añoranza. Se marchó antes de tiempo, aunque ya habían
pasado horas de que entró. Obtuvo menos de lo que quiso pero algo era
algo. Volvió a su barracón. En su camino se cruzó con Moi, que por
lo visto estaba entrenando por su cuenta, Angel que estaba dando
órdenes a todo quien encontrara, Minstek que como siempre se
escaqueaba de sus obligaciones, Caos que habia salido por material
para sus experimentos, Mouser, que ultimaba los preparativos para la
fecha inaugural y Godric que estaba acompañando a Ralf. Todos estaban
inmersos en algo.  Nadie sospecha que alguien 
los vigilaba desde lo más alto.
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A veces - es agradable ver chistes sin estúpidos estereotipos
puntos 13 | votos: 13
El hombre nació libre - pero en todas partes se encuentra encadenado
puntos 13 | votos: 13
Capítulo XXX: Lazos - Hoy unos bandidos nos atacaron. Habíamos tomado un desvió hacia el
bosque pues los humanos no nos querían entre ellos. Eran un grupo de
veinte hombres muy armados. Los salteadores de camino habían hecho
rapiña de los soldados caídos en la guerra. Muchos de ellos portaban
armaduras bolladas, hachas y espadas de filo desgastado. Se acercó a
nosotros lo que parecía su jefe. Era un hombre tosco, de gran
anchura. Estaba muy sucio y zarrapastroso así que su tez parecía
oscura. Sostenía un gran hacha. Hacía curiosos aspavientos con la
intención de adementarnos. Su voz era grave y apenas se le entendía
al hablar. 

Era imposible razonar con ellos. Le pedí a Darky que cerrara sus
ojos. Noqueé de un golpe a su jefe y entonces todos fueron a por mí.
Esquivé sus ataques. Eran demasiado toscos comparado con los enemigos
que había enfrentado. Tomé el arma de uno de ellos rompiéndole la
nuca y posteriormente el cuello. Decapité a tres seguidos con tan
solo con desenvainar el arma. 
Se acercaron dos por detrás. Incrusté la espada en la cabeza de uno
de ellos mientras perforaba con las manos desnudas la armadura del
otro. Un grupo de seis me redujo mientras los demás se abalanzaban
sobre Darky. Usando la magia, aspiré el aire que había en sus
pulmones haciendo que estallarán por dentro. Corrí rápidamente a
donde estaba Darky. Sin pensarlo, volé la cabeza de cada uno de
ellos. Una lluvia de sangre nos mojó a Darky y a mí. Ello titubeó
un poco pero abrió sus ojos. No se vio inmutada pese a estar cubierta
completamente de sangre. Es más, sus ojos solo parecían 
fijarse en los míos. 

-Es cierto-le dije- Cuando nos conocimos llovía de esta misma manera-


Telyg bajó de su cama. Estuvo leyendo un buen rato uno de los diarios
de Master. Había llegado a la conclusión de que Master había sido
el guardián de Darky tiempo atrás y de que ambos no eran humanos.
Los hechos que relataba en sus historias se remontaban a la Guerra del
Consejo ocurrida hace siete siglos. Telyg suspiraba. Había muchas
partes que no comprendía. La relación de Darky con Master, y la
extraña aparición de Magica. Nada encajaba. Y luego estaba los que
les contó Jess durante la noche de Walpurgis.

Sonó la puerta interrumpiendo sus pensamientos 

-Hermano, han llegado los nuevos miembros- dijo secamente

-Gracias por venir a avisarme, Moi-

Ambos tomaron rumbo a la puerta principal. Ninguno de los dos se
dirigió más la palabra. Estaban avergonzados de su comportamiento el
anterior día pero su ego no les permitía disculparse. Ambos
compartieron miradas preocupantes. Parece ser que no hizo que
intercambiaran palabras para disculparse uno al otro. Se reconciliaron
con una sonrisa.


Parecía que el ambiente enrarecido que había imperado en los
últimos días iba desapareciendo. El campamento estaba casi
restaurado. Para suplir las bajas que habían sufridos, otros
destacamentos insurgentes  les había enviado una brigada voluntario.
Los Escorpiones Rojos contaban con tres campamentos, siendo el de
Telyg el de mayor prestigio. Aparte, contaban con un sinfín de
patrulleros que inspeccionaban las zonas que había entre cada uno de
ellos.
Hoy, iban a venir un grupo de soldados voluntarios 
del campamento vecino. 

Había una gran multitud de curiosos allí reunida. A fin de cuentas,
no estaba de más intentar olvidar todo lo que había ocurrido aunque
tan solo fuese un instante. La multitud estaba jocosa.
Todos parecían haber recuperado algo de su buen estado de ánimo. La
puerta se abrió Moi y Telyg estaban detrás de todo tumulto No fueron
capaces de ver nada. Tuvieron que contentarse con escuchar los
comentarios del público y formar parte de los cánticos y vítores.
Por un momento, sus cabezas permanecieron despejadas de cualquier
preocupación. Era un grupo de cuatro personas que iban montadas a
caballo.

-Maldita sea, no se ve quienes son desde aquí- farfulló Telyg con
descaro.

-Vamos, hermano, es normal. La mayor parte de los soldados han venido
a recibirlos aquí-

-¿Y eso?-

-Bueno- dijo Moi con una voz melosa- Dicen que uno de ellos es una
chica.¡Y lo mejor de todo, se dice que su belleza es despampanante!

-No deberías hacer mucho caso a los rumores- respondió Telyg entre
carcajadas-siempre suelen exagerarse. Ya estoy harto-dijo a
continuación- voy hacerme hueco a ver quienes son nuestros nuevos
compañeros.

-¡Hermano!- dijo Moi viendo como Telyg se sumergía entre la
muchedumbre

Telyg se agazapó entre las piernas de las personas. Recibió
pisotones y codazos a  partes. Al final, consiguió colocarse en
primera fila. Estaban pasando muy cerca de él muy pronto los vería.
Sin darse cuenta, se había dejado llevar por la emoción del momento.
Entonces las masa de personas estrujó con más fuerza. Una mano
inocente empujó a Telyg hacia fuera.

Se cruzó en el camino de los recién llegados. Su repentina
aparición asustó a los caballos hasta el punto que estuvo a ser
arrollado.

Inmediatamente, uno de aquellos jinetes le propició una patada a
Telyg para quitarlo de en medio. Se bajo de su montura y comenzó a
tranquilizar los caballos. Luego se acercó de Telyg.
Su cara mostraba un gran grado de enfado.

-Dos años. Llevo dos años sin verte. Dos años que te alistaste a
los Escorpiones Rojo para seguir mis pasos y por lo que veo - dijo
tomándole del cuello- no has progresado absolutamente en nada. Dime
¿cuánto tiempo más me he de sentir avergonzada para que estés
satisfecho?-

La voz le resultaba familiar. Cuando abrió los ojos, vio una chica
con el mismo color rojizo de su cabello el con una pequeña trenza
detrás en la nuca  Deberían tener la misma altura pero
sorprendentemente ella parecía tener un mayor porte. Elevaba en el
aire a Telyg con sus dos manos. Era tosca en su forma de actuar cosa
que contrastaba con la delicadeza que habitaba en su rostro. Sus ojos,
verdes como las esmeraldas, encandilaban a cualquiera que los mirase. 
Eran muy brillantes.

Entonces Telyg se percató de quien era. Tragó saliva.


-Perdóname, hermana- dijo en un intento de súplica.

-¿Hermana?- dijo mofándose de él mientras lo dejaba caer al suelo-A
partir de ahora no seré más tu hermana. Llámame Angel, desde hoy
seré tu superior directo-
puntos 12 | votos: 14
Capítulo XII: A las puertas del saber - -Hermano, dejémoslo por hoy. A este ritmo padecerás de anemia-

-Muy bien- contestó jadeando Telyg-Por hoy 
dejaremos el entrenamiento-

Pese a su encuentro del otro día, Moi y Telyg se llevaban
extrañamente bien. Pasaban todo el rato juntos y en los
entrenamientos se ayudaban el uno al otro. Más que una relación de
amistad se acercaba a una de respeto. Moi admiraba el coraje que
mostró Telyg al intentar para a su golem. Desde entonces, comenzó 
a llamarlo hermano. 

-Cada día  mejoras una barbaridad, hermano- 

-¿Tú crees? Deben por ser tus inventos. Me han ayudado mucho en mi
entrenamiento. Ahora que lo pienso, es increíble que 
te echaran de La Forja-

-No me lo recuerdes- dijo pateando con furia una piedra del suelo-Todo
fue culpa del viejo ese.-

-¿Viejo? ¡Ah, te refieres a Master! Bueno, no parece mala persona
pero es algo raro- le contestó.

-Ese viejo tiene mas de mil caras- dijo Moi entre dientes.-Bueno,
hermano, ¿nos marchamos ya?-

-¡Claro!-dijo asintiendo con la cabeza.

-Pero antes de eso hermano, ¿le has puesto ya nombre al escuadrón?-

-Bueno, tenía uno en mente desde hace tiempo.-contestó con cierto
aire de orgullo-De ahora en adelante, el escuadrón se llamará
Gunta.¡El escuadrón Gunta de Telyg! ¿No es maravilloso?- 

Moi lo miró con desconcierto.

-A ver hermano, como te digo esto para que no suene borde- 
contestó pensativo.

-¿Eh? ¿No te parece un nombre genial? ¿Qué le pasa?- le dijo 
con ojos llorosos.

-Nada, nada- contestó agitando rápidamente sus manos- Vamos a a
buscar más miembros- concluyó corriendo hacia delante.

-¡Espera, aún no hemos acabado!¡Además soy yo el que tiene la
lista!-

Moi y Telyg se marcharon de la zona de entrenamiento. Caminaron hasta
llegar a una capilla. Tenía una puerta adintelada de madera
policromada. Contaba con un techo levantado en forma de espigas con
ladrillos que seguían un diseño de doble emparedado. Todo ello
estaba rematado en una gran cúpula que contaba con un tambor
esférico, de forma octogonal y con múltiples y pequeños ventanales,
que estaban coronados por pequeños nervios que convergían en el
centro de esta. El edificio extendía sus brazos con largas estancias
iluminadas por ventanales de arco de medio punto a dos niveles
distintos. Todo el edificio estaba rodeado por unas gruesas vallas de
metal, asentadas sobre unos sólidos muros de piedra.

-¡Qué grande! Hermano, ¿dónde estamos?-

-A ver, salimos tan rápido que no nos dimos cuentas a donde íbamos-
contestó Telyg forzando una sonrisa avergonzada.
 
-Es la biblioteca.-  contestó una voz detrás de ellos.

-¡Master!-

-¡Viejo!-

-Hola chicos. Veo que tenéis buen aspecto. ¿Qué hacéis por aquí?-

-Bueno, la verdad es que- dijo tímidamente Telyg-

-Perdona por hacer una pregunta tan obvía-le interrumpió- ¿Habéis
venido a buscarla, verdad?-

-A esos hemos venido- contestó Telyg siguiéndole la corriente-Si
supiera que en realidad nos hemos perdido- pensó.

-Bueno, entonces entremos juntos ¿vale?-

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Capítulo IX: La Forja II - -Así que no eres el mensajero- 
-Correcto. Mi nombre es Telyg y en verdad había venido en busca de
ingenieros libres que deseasen unirse a mi escuadrón-

Hacía un rato que Master y Telyg se habían quedado solos en la
habitación. Tras ver el tremendo error que había cometido, Magica se
fue avergonzada con el pretexto de que tenía que vigilar 
al resto del personal.

Ahora que estaban a solas, Telyg pudo aprestar mucha más atención a
Master. La nieve cubría su pelo mientras que su rostro reflejaba aún
el fulgor de un adolescente. Sus tímidas arrugas apenas sobresalían
de las comisuras de sus labios. Iba bastante abrigado pese al calor
que hacía ahí dentro. Llevaba una larga chaqueta roja junto a un
uniforme de soldado maltrecho de cuando aún era joven. Llevaba botas
y guantes de cuero. Unos de sus brazos le fallaba debido a una herida
que se hizo aún estando en la milicia, así que lo escondía
apoyándolo la extensa manga de su traje. Tenía múltiples cicatrices
aunque la más significativa era la que le atravesaba 
el ojo derecho el cual no podía abrir. En su cintura había un fajín
que usaba para guardar su botella de licor favorito.

-Déjame echarle un vistazo a la lista. Ya veo –dijo pensativo- ¿Y
dices que te la ha dado Mouser? Eso tiene que ser un error-

-¿Por qué lo dice?-

-Porque la mayoría de ingenieros que aquí figuran están muertos. O
han muerto en combate o en algún incidente dentro de La Forja-

-No puede ser- dijo Telyg dirigiendo su mirada al suelo

-Lamento no poderte ser de más ayuda pero como ves andamos corto de
personal. Si hubiera alguna manera de- Master fue interrumpido por la
entrada de Magica.

-¡Master! ¿A qué no sabe lo que ocurrió? Iba yo por los pisos
vigilando a que el personal estuviera en su sitio cuando escuché de
que el encargado de los pedidos había pasado por la zona de servicios
como mucho hace una hora. ¿Y sabe lo increíble? Es que nadie lo ha
visto salir- explicó rapidamente Mágica

-Perdón, Master, pero ¿sabe usted lo que ha querido decir?-

-Nos lo ha vuelto a jugar. Bien Telyg, parece que nos va a tener que
ayudar en un asunto bastante importante. Claro está que si se
resuelve como debido obtendrás tu merecida recompensa. 
¿Qué me dices?- 

-Está bien. Las cosas no me han ido últimamente bien. Será una
forma de hacerle  frente a mi mala fortuna-


-Bien, pues vayamos afuera. Te iré dando los detalles por el camino.
¡Magica! Toma la caja que contiene el T1560. Vamos a tener una
oportunidad de probarla con ese bastardo. Y tú, Telyg, 
¿no usas ningún arma?-

-Ah bueno, yo es que la verdad- dijo entrecortado- prefiero luchar con
mis puños. Nunca he sido muy diestro al empuñar un arma.-

-¿Y por qué no los has dicho antes? Nosotros los ingenieros somos
los encargados de proporcionaros el material necesario para antes de
una batalla. Mágica, aparte de lo que te dije, trae un par de BK-L.

Telyg no se estaba enterando de nada pero veía la seriedad con la que
se se tomaban las elecciones sobre el equipo que empezó a confiar en
aquella extraña pareja. Siguieron el mismo trayecto que realizó
Magica para llevar a Telyg hasta la presencia de Master. Este en el
trayecto le comentó que desde hace unos días alguien  comenzó a
asaltar  los cargamentos que llegaban a la forja. Tomaba pequeñas
piezas, sobre todo engranajes y piezas de cobre y metal por lo que
llegaron a la conclusión de que era un ingenier. Aparte, que la
mayoría de ingenieros que estaban en La Forja sabían las 
rutas de  las mercancías.

-Por eso decidiste traer al recadero hasta ti ¿no?- dijo Telyg

-Correcto. Siempre los atacaba en lugares alejados a La Forja pero
ahora ha ampliado su campo de acción hasta nuestras propias narices.
Sea quien sea, no se va a salir con la suya- dijo Master apretando su
puño. 

Cuando llegaron afuera, una gran sombra ocultaba el sol.

Era un enorme monstruo cercano a los cinco metros. Tenía forma humana
y estaba hecho totalmente de piedra -¡Cuánto tiempo, viejo! ¿Has
visto como he podido dar vida a mi creación? ¡Ya te dije que mis
cálculos nunca fallan! ¡Idiota!-dijo una pequeña voz con una
risotada. Había un joven niño de subidos en los hombros de aquel
grotesco ser.
Llevaba un mono naranja y un montón de arneses en su cuerpo.

-¡Moi! ¿Qué diablos pretendes hacer?-

-¿Lo conoces?-

-Sí, era uno de mis mejores ingenieros. El problema es que comenzó a
realizar experimentos sin la autorización del centro de mando y fue
cesado. Desgraciadamente, no pude intervenir por el- 


-Sí, ya claro. ¿No pudiste hacer nada por mí? Ya estoy harto de
tantas palabras vacías. Primero destruiré La Forja y luego iré por
ese estúpido de Mouser. Llamarme loco ¿a mí? ¡Pues ahora verá lo
que puede hacer el genio de un loco! 
¡Ve, gólem de piedra!-

Y todo aquel amasijo rocoso adquirió vida propia.
puntos 8 | votos: 8
la batalla - de dos leyendas.... gana el dios ya que es la leyenda entre leyendas
puntos 22 | votos: 22
Eres el mejor de todos - y jamás te cambiaré. Eso me dijo una vez y luego se fue de mi vida
con su nuevo amigo.
puntos 11 | votos: 11
Él - si que está solo y triste
puntos 31 | votos: 31
Lo divertido de un escritor - es que no pueden callarle la boca mientras utilice las manos.

puntos 13 | votos: 13
No quiero saber - como coño son esos cangrejos
puntos 13 | votos: 13
Los que se ha forrado vendiendo - las armas, se ofrecen a reconstruir la tabla.
puntos 9 | votos: 9
Bienvenidos a la república - nazionalbolchebiquemasónica de Españistan
puntos 10 | votos: 10
¿Esclavo, dónde se ha podido - meter el otro gato?
puntos 90 | votos: 94
Después de terminar - los exámenes finales.

puntos 9 | votos: 9
Puede que sea malo, - pero no tanto para desearle esto a mi peor enemigo.
puntos 9 | votos: 9
Consecuencias de - cuando el láser ya no tiene pilas.
puntos 7 | votos: 7
Esta si es una familia - muy unida.
puntos 29 | votos: 29
Galletas de la fortuna - que dan mejores consejos que un anciano
puntos 67 | votos: 71
Capitalismo - descripción gráfica

puntos 5 | votos: 5
Tanto como si eres chica -
puntos 3 | votos: 9
Desmotiva - que un idealista que piensa en un mundo irreal y de piruleta llegue a
ganar 5 escaños por España, un país de derechas y tradiciones, con
lo que siempre nos ha ido bien. Además, es feo, y tenía un piercing
en la ceja, lo que le desacredita, pues es algo propio de palurdos y
gente sin estudios, que son la raíz de la crisis en España. Deje de
vendernos mentiras, pues le aseguro que no cumplirá ni medio
proyecto. Es fácil engañar a las masas con utopías baratas y
populistas, pero si criticas a la derecha de repente eres bueno y la
gente te vota.

Córtese el pelo y vístase decentemente, en primer lugar.
Perroflauta.
puntos 1 | votos: 9
Motiva que Cañete, - el gran líder del comunismo en España y referente en toda Europa de
la extrema izquierda, haya ganado las elecciones europeas para el
país de la rojigualda. La libertad del pueblo, la democracia y el
libre reparto de bienes está de enhorabuena. Gracias, LÍDER. Viva el
comunismo y la gestión pública. El poder del pueblo por y para el
pueblo.
puntos 66 | votos: 72
No es que sea egoísta, - es que son mías, ¡joder!
puntos 17 | votos: 19
Pero también podría - estar a medio millón de millas 
Es como una ciudad fantasma sin tu amor .

puntos 12 | votos: 12
Yamcha - sufriendo el poder de un Magikarp
puntos 68 | votos: 78
Aquella persona que dice yo no - tengo nada, jamás ha conocido una gran parte de sí misma.
puntos 9 | votos: 9
Esas personas - que, en el último momento de su vida, aún son capaces de joder a los
demás
puntos 5 | votos: 5
Españoles hasta la muerte - Siempre Fascistas
puntos 23 | votos: 23
Niños cada vez más jóvenes - que se ponen hablar cómo si supieran todo sobre la vida.





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