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09.11.2011

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Veterano Nivel 1

puntos 11 | votos: 11
_____                              _____ - Desnuda tu cuerpo y tu alma
puntos 14 | votos: 14
Como un ave de alas quebradas - intenté alzar el vuelo
puntos 11 | votos: 11
La primera vez - queremos hacer el amor.
Pero lo más común es follar sin más
puntos 17 | votos: 17
Vuestra ausencia me quema - Porque en realidad jamás creí que no fuerais a estar siempre conmigo
puntos 13 | votos: 15
Escupiré sobre vuestra tumba -

puntos 14 | votos: 14
Cerró los ojos, - soñando un abrazo
puntos 19 | votos: 19
Hacer esto - es de mala educación
puntos 26 | votos: 26
No existe grito en el mundo - lo bastante fuerte capaz de aliviar esta ira
puntos 18 | votos: 18
Eres como un oso amoroso - Ambos me dais ganas de vomitar
puntos 22 | votos: 22
Cerdos - No todos comen lo mismo

puntos 25 | votos: 25
Dicen - que el chocolate es el sustitutivo del sexo
















































También dicen que las vacas vuelan
puntos 18 | votos: 18
Mariposas de viento - son barridas por la indiferencia
puntos 22 | votos: 26
  -
puntos 28 | votos: 28
Prométeme que pensarás en mí -
puntos 36 | votos: 36
Por el mar corren las liebres - Por el monte las sardinas, tralará

puntos 13 | votos: 13
El mundo debería - ser más justo y dejar de ir por las ramas buscando algo parecido a la justicia
puntos 6 | votos: 6
Ruidos entre los matojos. - Corre.
No puedo correr. Tengo los pies atrapados.
Correrás. Verás como aprendes.
puntos 24 | votos: 28
Aunque no lo creas - en esta foto hay homosexuales.
Si no los distingues
quizá sea porque son personas como tú y como yo
puntos 4 | votos: 4
Para mí el amor es como Dios. - Aún no me ha dado razones para creer en él.
puntos 10 | votos: 10
Ella no sueña más - y él quiere despertar.

puntos 8 | votos: 10
... are made of you -
puntos 8 | votos: 8
La criatura creyó - que el dragón acudía a velar su delirio. No quiero que vengas a
morir a mi vera. Ese no puede ser tu fin, te queda mucho por hacer.
Que la compasión que sientes por mí no te haga caer, aunque sé que
mi frío te consuela. Vivir en esta tristeza es tan cómodo... y tan
difícil salir de ella. Debes ser fuerte y abandonarme. Hazlo por mí.
Disfruta la vida que me está vetada. Imaginó que se acurrucaba
junto a ella para que su soledad fuera más llevadera.
 
Y en la noche inmemorial de los tiempos, respiró el infinito de su
cuerpo
puntos 9 | votos: 9
... y de las últimas - ya no es consciente
puntos 13 | votos: 13
Al fin y al cabo, - el instinto de la criatura no le había fallado: no existía un
segundo gemelo, tan solo había un Ser que, dependiendo de los aires
oníricos, cambiaba la turbiedad de su mirar, en consonancia con el
Gran Lago.
 
La pequeña criatura sintió desfallecer, pero no cesó de beber hasta
que la oscuridad del Ser fue reemplazada por una clarísima belleza
que hacía llorar a la tierra. Llegado ese momento, se apartó del
agua y, cayendo al suelo, comenzó a tiritar, enferma de muerte
puntos 10 | votos: 10
Carol no quiere huir más. - Decide plantarle cara al dolor y ser dueña de su destino. No le
importa lo más mínimo si lo que hace es correcto o no. Por una vez
en su vida, se atreve a mirar de frente a sus miedos y deja de vivir
de espaldas al mundo. Hastiada como está de sí misma, la solución
le parece terriblemente fácil. 
Ignora el constante timbre del teléfono y coge las pastillas

puntos 7 | votos: 7
La criatura no quería huir más. - Nunca creyó en el destino, sino en que son las decisiones las que
marcan el camino.

El Ser se adivinaba, a pesar de todo, profundamente torturado, y ella
se sintió conmovida. Decidió aliviar su suplicio y se inclinó sobre
las aguas envenenadas. Mojó sus labios y al instante los notó arder.
Pero no cejó en su empeño, y siguió bebiendo por mucho que la
miseria que había contaminado el Gran Lago la matara por dentro. El
majestuoso Ser se alejó por un momento, pero después se acercó aún
más a ella, pues la criatura mitigaba su martirio
puntos 7 | votos: 7
Después recordó - a los que había dejado atrás en su búsqueda de una solución. Los
que peleaban por el restablecimiento de la calma, por el retorno de
los días de paz. Recordó a los que en algún momento la habían
acompañado en sus viajes, especialmente al dragón. No era capaz de
abandonarle a su suerte, no ahora que tenía la posibilidad de ayudar.
Optar por el egoísmo quizás hubiera sido demasiado sencillo.
Se alzó contra la lujuriosa maldad del Ser
puntos 4 | votos: 6
Se sintió seducida - por semejante atmósfera, en la que se unían la más salvaje libertad
y la más absoluta dependencia. Libertad para no amar a nadie más que
a uno mismo, pero siendo esclavo de las propias fronteras. Todo esto
ofrecía el veneno en que el Ser se sumergía y que a la criatura
tanto fascinaba. Qué fácil le hubiera sido caer en aquellas aguas
ponzoñosas... Soñó con empapar sus vísceras y tornarse oscura como
el Ser para olvidarse hasta de sí misma
puntos 7 | votos: 7
Al compás - de una cadencia sensual se movía grácilmente su cuerpo esbelto. El
Ser resultaba voluptuoso, como solo la crueldad sabe serlo. El aire
que respiraba oscurecía; nadie hubiera osado jamás sostenerle la
mirada. La pequeña criatura, aun temblando de terror como estaba,
atisbó al magnífico Ser. Este se dio cuenta de la presencia de ella,
y sus mandíbulas descarnadas parecieron reír con desdén. Un aliento
de Muerte llegó hasta la criatura. Aun así, brilló en la pupila del
Ser una sombra de luz
puntos 4 | votos: 4
La caricia del sol - solía nublar sus mejillas. Cierra los ojos y y siente la fugacidad
del calor. Hormiguea sobre su piel y la llena de dolorosa paz. Orfeo
no dormirá al infernal can por ella, mas Carol tiene envidia de los
muertos. Regodearse en su suplicio es lo único que la hace volar,
pues la aterra que sus sueños se cumplan.
Baudelaire la quiere en su cama, pero tras unas cuantas rayas ella ya
no cree en nada

puntos 6 | votos: 6
El Ser se deslizaba con elegancia - y a su paso la oscuridad se adueñaba de todo. La criatura sintió
terror ante semejante presencia, y supo que se encontraba ante el
gemelo del que hablaban las leyendas. Sin embargo, su instinto le hizo
desconfiar... ¿realmente había dos hermanos?
puntos 9 | votos: 9
La criatura retrocedió, - espantada por lo que acababa de ver.
Con la muerte del Sol, sobre Oniria se cernieron nubes tenebrosas.
Procedente de las brumas surgió un Ser que enturbió el agua clara
con su ala de sombra
puntos 10 | votos: 10
En sus ojos - no había ni rastro del dolor que habitaba en su alma. Parecía
anestesiada, indiferente. Pero lo que el Consejo veía era lo
contrario. Aquella inmensa tristeza resultaba difícil de soportar.
Revelaba eternas noches entregadas a la más ciega y febril esperanza,
y ya no había más lágrimas. En su lugar, solo quedaba oscuridad.
Nadie se atrevió a decir lo que todos sabían por haber visto el
motivo de aquella masacre en el alma abierta de la criatura lírica.
Los espíritus derramaron las lágrimas que la joven no podía
derramar
puntos 8 | votos: 8
El Consejo Onírico - se manifestaba a través de los sueños de las criaturas líricas,
escasos seres que servían de contacto entre el mundo anodino y el
onírico.
Hondamente preocupados por el aura de una de sus criaturas, llegaron a
su sueño. Se trataba de una joven cuyos ojos se habían secado.
Los venerables seres etéreos la obligaron a mirarles, pues sus
pupilas ausentes rehuían el contacto. En aquel momento, sucedió.
 
El alma de la criatura lírica se abrió violentamente. Un abismo
negro y frío como el corazón de la Muerte en su pecho, que los
sabios contemplaron con incredulidad y sin saber qué hacer. El Horror
palpitaba allí mismo, tan cercano que resultaba obsceno
puntos 5 | votos: 5
Era un rostro desconocido - en el agua. La criatura no sabía de quién se trataba, pero aquellos
rasgos morenos la atrayeron hasta que no vio nada más y el resto de
imágenes se difuminaron. Una figura extraña... una fémina, tal vez,
a la que rodeaban numerosos espíritus. Nunca había visto nada
semejante. La escena la embebió y solo fue consciente de lo que el
agua le mostraba

puntos 5 | votos: 5
El espíritu de la noche - queda henchido del silencio del horizonte enlutado y su bronco
respirar. Carol contempla la ciudad que duerme el delirio de la
madrugada.
Vela por todos mientras ella juega a soñar la muerte
puntos 5 | votos: 5
Al principio vio su reflejo, - aunque un tanto distorsionado, pero después comenzó a intuir sombras
que se retorcían en el agua, incluso rostros escalofriantes. Algunas
formas fueron concretándose, hasta que fue capaz de ver lo que
parecía una escena completa...
puntos 5 | votos: 5
Se inclinó sobre ella. - Desde hacía tiempo, sentía un fuerte mareo que, en realidad, no le
desagradaba del todo. Las náuseas parecían hacerla flotar... No era
consciente de sus propios límites, y pensó en que se resultaba a sí
misma una extraña.
 
Contempló las aguas sinuosas
puntos 6 | votos: 6
Ahora que había llegado - a su destino se sentía extrañamente vacía. Ignoraba cuál iba a ser
el siguiente paso para ayudar a los suyos, pero de momento se dejó
contagiar por la inquietante calma del bello Lago. Respiró con cierto
masoquismo el hedor a podredumbre que le llegaba de la orilla, y se
acercó a esta
puntos 4 | votos: 4
Esclava de la congoja, - no le resultó complicado incluso sonreír con desdén al llegar al
Gran Lago del que tanto hablaban las leyendas.
 Era allí donde las grandes fuerzas oníricas se desataban, y por
causa de la guerra, o como origen de esta, las aguas estaban oscuras y
nauseabundas

puntos 7 | votos: 7
Un corazón de hielo - solo puede ser calentado si el fuego es constante.  La distancia no
solo separa los cuerpos... y la pequeña criatura lo estaba sufriendo
en sus propias carnes. Pensar en haber perdido todo lo que un día
consiguió hacía que se abocase irremediablemente a los lugares más
turbios de Oniria
puntos 4 | votos: 6
Se dio cuenta - de que llevaba una vida miserable. Siempre escondiéndose, temerosa de
la sombra y de la luz, del huracán y de la calma. Siempre esperando
con aprensión la siguiente caída al abismo más absoluto, el del
terror a vivir. Y fue la vergüenza lo que la instigó a seguir
adelante, para al menos ser dueña de su destino y no decepcionar de
nuevo a quienes habían confiado en ella
puntos 10 | votos: 10
Pero los espíritus del camino - la torturaban. La criatura era desconfiada, mas nunca antes se había
sentido tan aterrada. Tenía miedo de existir. Pensó que si se
quedaba quieta, muy quieta, encogida y temblorosa, y no emitía ni el
más leve ruido, a lo mejor las sombras se olvidarían de ella
puntos 11 | votos: 11
Seguía, hundida en el cieno, - a aquel hechizante fulgor que desde hacía rato revoloteaba delante de
ella y parecía indicar el camino correcto
puntos 8 | votos: 8
A su paso - comenzaron a proliferar flores de Ichpochtli, que se alimentaban de su
sombra y antes de nacer ya se habían marchitado

puntos 13 | votos: 13
Huía a través de ocultas veredas. - Rasgó su espalda para que de ella nacieran nuevas alas, húmedas de
veneno sangriento, pero tan solo consiguió que la envolvieran y la
asfixiaran sin siquiera alzar el vuelo. El sueño de surcar los cielos
murió junto al resto
puntos 7 | votos: 7
Carol no ha nacido; - la han cagado.
Si hubiera tenido las persianas abiertas habría visto la salido del sol.
 
¿Cómo coño se han hecho esas heridas en su piel?
puntos 4 | votos: 4
El instinto de supervivencia - hizo que se arrastrara para ocultarse, aún medio inconsciente, hasta
el borde del camino: había oído el rumor de unos pasos guerreros.
 
Absorta contempló a unas criaturas (las primeras que veía desde que
salió de los Bosque Ígneos) que probablemente acudían a luchar a
algún frente perdido.
Hace tiempo que perdió la cuenta de las veces que había envidiado
cuerpos esbeltos y firmes, seguridad y fuerza ajenas... Llegado a ese
punto, casi le daba igual ser pequeña e incapaz, simplemente se
dejaba llevar
puntos 4 | votos: 4
Son siete los pecados capitales. - Ha cometido todos y cada uno de ellos.
El primero es la lujuria, en la que se vio envuelta demasiado pronto.
El segundo es la pereza, a la que algunos llaman depresión.
Solo cometió gula en los momentos en que se cansó de no ser un
cuerpo 10 y se resignó a ser un, a sus ojos mediocre, 7.
Raro es el día en que no peca de ira, que la acomete violenta y
destructivamente.
El quinto pecado es la avaricia pero, para ser realistas, ¿quién no
soñaría con un futuro dorado gracias a la de billetes que le meten
en el tanga?
La soberbia fue lo que la alejó de tantos seres queridos; nació y
morirá con ese estigma.
El séptimo pecado es el de la envidia. Le reconcome saber que si
viviera en un cuento de princesas ella sería la madrastra, celosa de
las que son puras y hermosas, tal y como le pasa con su hermana menor
(tan graciosa y responsable, tan querida...)
 
Carol ha cometido durante toda su vida los siete pecados capitales, y
solo el de la envidia pesa en su conciencia
puntos 11 | votos: 11
Probablemente - el hambre y el cansancio fueran los culpables de los vértigos que
sufrió, y solo tuvo tiempo de sentir un turbio y fugaz temor a la
muerte antes de desfallecer. Allí en mitad del camino quedó
desmadejada, quién sabe durante cuánto... mientras tanto, ella
creyó soñar con los días en que volaba a lomos del dragón





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