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30.01.2012

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puntos 12 | votos: 12
Me quedé con las ganas - de que fuéramos la mejor historia de amor.
puntos 10 | votos: 10
La vida es todo un juego - y estamos aquí para jugar.
puntos 11 | votos: 11
La sangre - te hace pariente,
pero la lealtad te hace familia
puntos 11 | votos: 11
Me da tristeza - no tenerlo.
puntos 10 | votos: 12
Había magia en el aire - y tú estabas justo a mi lado.

puntos 58 | votos: 60
La decepción - es algo que aparece, pero no se va.
puntos 71 | votos: 83
Es de mala educación decir - Te quiero con la boca llena de mentiras.
puntos 25 | votos: 29
Solo los débiles mueren - después de que alguien salve su vida.
puntos 15 | votos: 17
Supongo - que hay cosas que no se pueden evitar.
puntos 41 | votos: 43
Solo unas pocas personas... - Son capaces de dibujarnos, una sonrisa en el rostro.

puntos 20 | votos: 20
Quería que regresara - solo para decirle adiós.
puntos 15 | votos: 21
Con el peso del mundo - sobre mis hombros, ellos solo quieren verme caer.
puntos 8 | votos: 12
Dar el primer paso -
puntos 14 | votos: 16
Reproduciendo mis canciones - es mi forma de hacer frente a la vida.
puntos 5 | votos: 7
¿Cuando se despiden las vacaciones? - Universitarios

puntos 12 | votos: 16
La decepción tiene la ventaja - de aclarar el panorama de quien te rodea.
puntos 11 | votos: 15
Existe algo llamado confianza - que es frágil como el cristal, pero tan importante como el oxígeno.
puntos 11 | votos: 13
Eres la primera persona - en mucho tiempo que tuvo algo de fe en mí.
puntos 21 | votos: 27
Aunque nos hundamos en la miseria - tenemos que luchar para encontrar quien nos devuelva al camino.
puntos 29 | votos: 33
Muchos hablan mal de mí, - pocos se atreven a conocerme. Debe ser por lo inferiores que son.

puntos 10 | votos: 10
y no creo en - los humanos.
puntos 13 | votos: 15
Este cartel está - dedicado a mi comentario 10000.
Hice algo parecido con el comentario
5000 y ne parece que lo hare cada 5000
comentarios, de paso veré como cambio
de amistades... Y ya está, que hola y tal.
puntos 13 | votos: 15
No me importa hacerme viejo, - si me hago viejo contigo.
puntos 11 | votos: 11
De nada sirve - ir a más velocidad si los recuerdos te encadenan.
puntos 9 | votos: 9
Era ese tipo de persona - que se pasa su vida haciendo cosas que detesta para conseguir dinero
que no necesita y comprar cosas que no quiere para impresionar a gente
que odia.

puntos 25 | votos: 25
Cuando crees que has olvidado, - cuando crees que la herida ha cerrado.
puntos 36 | votos: 38
Su mayor error fue planear - su felicidad.
puntos 47 | votos: 55
La cara de tus amigos - Cuando ven que traes comida.
puntos 56 | votos: 58
Ese momento cuando - el corazón y el cerebro se alían para joderte y hacerte recordar.
puntos 14 | votos: 14
Siempre hay algo de verdad - en un era broma, algo de conocimiento detrás de un no se, algo de
emoción detrás de un no me importa y algo de dolor detrás de un 
todo esta bien.

puntos 12 | votos: 14
Hay momentos en la vida que - jamás te gustaría que se acabaran por ello se aprovechan al máximo.
puntos 11 | votos: 11
No tienes ni idea - de cuanto me amaste esa noche que soñé contigo.
puntos 10 | votos: 10
Las personas - que te hacen daño te enseñan que al primero que debes cuidar es a ti
mismo
puntos 12 | votos: 12
Hasta el sentimiento más puro - es herido por el balazo de tus palabras.
puntos 8 | votos: 8
Te callas tantas cosas, - que al final, duelen.

puntos 33 | votos: 35
Cartel N° 300 de ANOTHER... - Another me enseño, que no debemos hacer a un lado a las personas.
Somos nosotros los que causamos dolor, soledad, tristeza y no nos
damos cuenta.

Les quiero agradecer a todos ustedes que me han acompañado, en el
largo trayecto de mis carteles. Gracias!.
puntos 19 | votos: 19
Mejor es la esperanza - pues produce paciencia, arma fuerte contra la decepción temprana.
puntos 68 | votos: 70
En la amistad existe el derecho - a ser diferentes y la obligación de respetar esas diferencias.
puntos 13 | votos: 15
Todos y cada uno de nosotros - somos hipócritas algunas veces aun sin darnos cuenta de ello.
puntos 15 | votos: 15
Lo más triste de todo - es que cuando más le necesitas más pasa de ti.

puntos 35 | votos: 35
Ahora puedo - afrontar la vida con una sonrisa, y con la persona a quien mas amo en
esta vida.
puntos 101 | votos: 103
La tristeza por buenas emociones. -
puntos 10 | votos: 10
Cada nota es un desafío - cada palabra una provocación  y en conjunto es lo que motiva a muchos
a seguir adelante día a día.
puntos 13 | votos: 15
Solté al mundo - para sostener tu mano.
puntos 4 | votos: 4
El retrato oval - El castillo al cual mi criado se había atrevido a entrar por la
fuerza antes de permitir que, gravemente herido como estaba, pasara yo
la noche al aire libre, era una de esas construcciones en las que se
mezclan la lobreguez y la grandeza, y que durante largo tiempo se han
alzado cejijuntas en los Apeninos, tan ciertas en la realidad como en
la imaginación de Mrs. Radcliffe. Según toda apariencia, el castillo
había sido recién abandonado, aunque temporariamente. Nos instalamos
en uno de los aposentos más pequeños y menos suntuosos. Hallábase
en una apartada torre del edificio; sus decoraciones eran ricas, pero
ajadas y viejas. Colgaban tapices de las paredes, que engalanaban
cantidad y variedad de trofeos heráldicos, así como un número
insólitamente grande de vivaces pinturas modernas en marcos con
arabescos de oro. Aquellas pinturas, no solamente emplazadas a lo
largo de las paredes sino en diversos nichos que la extraña
arquitectura del castillo exigía, despertaron profundamente mi
interés, quizá a causa de mi incipiente delirio; ordené, por tanto,
a Pedro que cerrara las pesadas persianas del aposento —pues era ya
de noche—, que encendiera las bujías de un alto candelabro situado
a la cabecera de mi lecho y descorriera de par en par las orladas
cortinas de terciopelo negro que envolvían la cama. Al hacerlo así
deseaba entregarme, si no al sueño, por lo menos a la alternada
contemplación de las pinturas y al examen de un pequeño volumen que
habíamos encontrado sobre la almohada y que contenía la descripción
y la crítica de aquéllas.

Mucho, mucho leí... e intensa, intensamente miré. Rápidas y
brillantes volaron las horas, hasta llegar la profunda medianoche. La
posición del candelabro me molestaba, pero, para no incomodar a mi
amodorrado sirviente, alargué con dificultad la mano y lo coloqué de
manera que su luz cayera directamente sobre el libro.

El cambio, empero, produjo un efecto por completo inesperado. Los
rayos de las numerosas bujías (pues eran muchas) cayeron en un nicho
del aposento que una de las columnas del lecho había mantenido hasta
ese momento en la más profunda sombra. Pude ver así, vívidamente,
una pintura que me había pasado inadvertida. Era el retrato de una
joven que empezaba ya a ser mujer. Miré presurosamente su retrato, y
cerré los ojos. Al principio no alcancé a comprender por qué lo
había hecho. Pero mientras mis párpados continuaban cerrados, cruzó
por mi mente la razón de mi conducta. Era un movimiento impulsivo a
fin de ganar tiempo para pensar, para asegurarme de que mi visión no
me había engañado, para calmar y someter mi fantasía antes de otra
contemplación más serena y más segura. Instantes después volví a
mirar fijamente la pintura.

Ya no podía ni quería dudar de que estuviera viendo bien, puesto que
el primer destello de las bujías sobre aquella tela había disipado
la soñolienta modorra que pesaba sobre mis sentidos, devolviéndome
al punto a la vigilia.

Como ya he dicho, el retrato representaba a una mujer joven. Sólo
abarcaba la cabeza y los hombros, pintados de la manera que
técnicamente se denomina vignette, y que se parece mucho al estilo de
las cabezas favoritas de Sully. Los brazos, el seno y hasta los
extremos del radiante cabello se mezclaban imperceptiblemente en la
vaga pero profunda sombra que formaba el fondo del retrato. El marco
era oval, ricamente dorado y afiligranado en estilo morisco. Como
objeto de arte, nada podía ser más admirable que aquella pintura.
Pero lo que me había emocionado de manera tan súbita y vehemente no
era la ejecución de la obra, ni la inmortal belleza del retrato.
Menos aún cabía pensar que mi fantasía, arrancada de su semisueño,
hubiera confundido aquella cabeza con la de una persona viviente.
Inmediatamente vi que las peculiaridades del diseño, de la vignette y
del marco tenían que haber repelido semejante idea, impidiendo
incluso que persistiera un solo instante. Pensando intensamente en
todo eso, quédeme tal vez una hora, a medias sentado, a medias
reclinado, con los ojos fijos en el retrato. Por fin, satisfecho del
verdadero secreto de su efecto, me dejé caer hacia atrás en el
lecho. Había descubierto que el hechizo del cuadro residía en una
absoluta posibilidad de vida en su expresión que, sobresaltándome al
comienzo, terminó por confundirme, someterme y aterrarme. Con
profundo y reverendo respeto, volví a colocar el candelabro en su
posición anterior. Alejada así de mi vista la causa de mi honda
agitación, busqué vivamente el volumen que se ocupaba de las
pinturas y su historia. Abriéndolo en el número que designaba al
retrato oval, leí en él las vagas y extrañas palabras que siguen:

«Era una virgen de singular hermosura, y tan encantadora como alegre.
Aciaga la hora en que vio y amó y desposó al pintor. Él,
apasionado, estudioso, austero, tenía ya una prometida en el Arte;
ella, una virgen de sin igual hermosura y tan encantadora como alegre,
toda luz y sonrisas, y traviesa como un cervatillo; amándolo y
mimándolo, y odiando tan sólo al Arte, que era su rival; temiendo
tan sólo la paleta, los pinceles y los restantes enojosos
instrumentos que la privaban de la contemplación de su amante. Así,
para la dama, cosa terrible fue oír hablar al pintor de su deseo de
retratarla. Pero era humilde y obediente, y durante muchas semanas
posó dócilmente en el oscuro y elevado aposento de la torre, donde
sólo desde lo alto caía la luz sobre la pálida tela. Mas él, el
pintor, gloriábase de su trabajo, que avanzaba hora a hora y día a
día. Y era un hombre apasionado, violento y taciturno, que se perdía
en sus ensueños; tanto, que no quería ver cómo esa luz que entraba
lívida, en la torre solitaria, marchitaba la salud y la vivacidad de
su esposa, que se consumía a la vista de todos, salvo de la suya. Mas
ella seguía sonriendo, sin exhalar queja alguna, pues veía que el
pintor, cuya nombradía era alta, trabajaba con un placer fervoroso y
ardiente, bregando noche y día para pintar a aquella que tanto le
amaba y que, sin embargo, seguía cada vez más desanimada y débil.
Y, en verdad, algunos que contemplaban el retrato hablaban en voz baja
de su parecido como de una asombrosa maravilla, y una prueba tanto de
la excelencia del artista como de su profundo amor por aquella a quien
representaba de manera tan insuperable. Pero, a la larga, a medida que
el trabajo se acercaba a su conclusión, nadie fue admitido ya en la
torre, pues el pintor habíase exaltado en el ardor de su trabajo y
apenas si apartaba los ojos de la tela, incluso para mirar el rostro
de su esposa. Y no quería ver que los tintes que esparcía en la tela
eran extraídos de las mejillas de aquella mujer sentada a su lado. Y
cuando pasaron muchas semanas y poco quedaba por hacer, salvo una
pincelada en la boca y un matiz en los ojos, el espíritu de la dama
osciló, vacilante como la llama en el tubo de la lámpara. Y entonces
la pincelada fue puesta y aplicado el matiz, y durante un momento el
pintor quedó en trance frente a la obra cumplida. Pero, cuando estaba
mirándola, púsose pálido y tembló mientras gritaba:
“¡Ciertamente, ésta es la Vida misma!”, y volvióse de improviso
para mirar a su amada... ¡Estaba muerta!»
                                 - Edgar Allan Poe _

puntos 9 | votos: 9
A veces es mejor - decir que no quieres nada, que quererlo y callártelo.
puntos 15 | votos: 15
Odie tanto el sufrimiento - que mi avaricia me condenó a avivar las cenizas de nuevo.
puntos 9 | votos: 11
Pretendiste quererme, pero fue tanto - tu esperanza en acogerme que me condenaste a no seguirte.
puntos 10 | votos: 12
A veces tratar de entender - hace que nos veamos aún más perdidos.
puntos 21 | votos: 21
Nos preocupamos tanto por - el miedo al fracaso, el pánico al rechazo y el terror al olvido
que dejamos de decir y hacer lo que deseamos.





LOS MEJORES CARTELES DE

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