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01.05.2011

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After all this time? + Always - Esa pregunta y esa respuesta que marcaron un antes y un después en la
vida de todo aquel fan de Harry Potter. Gracias Jo, nos cambiaste la
vida.
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ESTE HOMBRE - jodió barios de mis sueños
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Taylor Momsen - Ella sí que ha sabido crecer
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SONRISAS - Más baratas que la electricidad y dan mas luz
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WTF - El verdadero nombre de cleverbot

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Seamos sinceros... - Se llama crepus-culo por la opinión que tenia el director de la película
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Por esos profes - QUE NOS RECUERDAN A ALGO. ¿QUÉ A QUE ME RECUERDA LA DE QUÍMICA? A
UN CHAMPIÑÓN, CLARO ESTÁ
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Los 4 mandamientos -
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Hachiko, el perro fiel. - La fidelidad de un perro demostró que la amistad puede durar para siempre.
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Cambio de hora - Motivación: Duermes una hora mas
Desmotivación: Duermes una hora mas de sabado a domingo

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todos las personas de este mundo -
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Desmotiva - que hoy dia haya gente que piense así
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No quiero ser aguafiestas pero... - ¿Soy la única que piensa que nos aburrimos más cuando la gente
cualga cosas pastelosas (por muy bonita que sea)?
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la mecedora maldita - La historia

Dicen que los objetos antiguos siempre tienen una historia detrás,
sin poder ocultar lo que pasó anteriormente. La historia que os voy
a contar es la de un joven.



Una mañana, en el pueblo donde residía había una gran subasta,
debido a la demolición de una vieja casa abandonada y todos los
objetos de valor que en ella se encontraba los iban a venderse.



El joven al enterarse fue rápido a ver si veía algo que llamase su
interés. Pensaba que sería una buena idea encontrar algo que le
sirviera para el salón y pudiera a su vez no ser un simple adorno.



Al llegar a la subasta, veía libros viejos, una lámpara de araña,
algunos armarios y un baúl, pero nada que llamase su atención. La
puja comenzó, hasta que de pronto vio, que se subastaba una
mecedora; que por muy simple que se viese, era perfecta para el
rincón del salón. Así que después de estar luchando por ese
asiento, consiguió comprarlo.



Cuando llegó a su casa, abrió la caja que la contenía y la colocó
en el lugar que había dispuesto para ella. Cómoda, confortable y
barata, era perfecto para sus horas tanto de lectura como de sueño.



Los días pasaban sintiéndose más orgulloso de la buena compra que
había hecho, sin arrepentirse de nada, pues comía y se echaba su
pequeña siesta o a veces se ponía delante de algún libro a leer,
balanceándose horas y horas.



Una noche de tormenta oyó el crujir de la madera, pero pensó que
aquel estruendo lo generaban los árboles de la calle, se fue a
dormir, porque por la mañana tendría que madrugar para ir a
trabajar.



Al día siguiente hacia su vida como siempre, hasta que llegaba la
noche y volvía a oír ese extraño sonido, no produciéndola ni la
tormenta, ni el viento; sonando en el interior de la casa. Bajó a
ver lo que pasaba, pero todo estaba en calma; lo más seguro que
fuese que estaba soñando pues eran las tres y media de la mañana.



El tiempo pasaba, haciéndose cada vez más repetitivo cuando daban
las tres, pero siempre bajaba, lo revisaba todo, miraba cada rincón,
pero no hallaba nada.



Una noche no podía conciliar el sueño y se puso a leer a altas
horas. Dieron las tres de la mañana y allí seguía con su lectura,
pasando páginas y más páginas, hasta que se levantó a por un vaso
de agua.



Mientras se encontraba en la cocina oyó ese maldito ruido que lo
tenía nervioso, pues no sabía de donde provenía, observando que
delante de sus ojos se movía la mecedora incesantemente. Pero allí
no corría el viento por ninguna parte y lo que fue más curioso que
al ponerse delante del asiento, se paró en seco. El muchacho no
podía creer lo que veía, pensaba que había leído demasiado y era
todo producto de su imaginación.



Al día siguiente se acerco a los que le vendieron la mecedora, para
buscar respuestas a lo que le ocurrió, pero nadie le pudo contestar.
Marchándose para su casa, sintiendo que lo sucedido la noche anterior
fue desvaríos debido al cansancio.



Dando el reloj las tres de la mañana, se escuchó de nuevo ese
infernal ruido. El chico no salía de su asombro, pero todo esto
debía de acabar, no podía continuar así, se tenía que deshacer
urgentemente de ese condenado mobiliario.



Bajando cada peldaño de la escalera hasta llegar al final, se topó
delante de la mecedora, que se movía cada vez más ligera. Sin
pensarlo actuó rápidamente dirigiéndose hacia ella, pero de
repente cuando la fue a cogerla, un escalofrío atravesó su cuerpo,
al sentir que una mano se posó en su hombro.



A la mañana siguiente un compañero suyo de trabajo, se extrañó de
que no fuera como cada día, pues siempre era muy puntual y si estaba
enfermo, siempre llamaba para avisar.



Acercándose a la casa donde vivía el joven, nadie respondía a las
llamadas del timbre hasta que se fijó que la puerta estaba
entreabierta; adentrándose en el lugar, no podía ni imaginar lo que
allí veían sus ojos. Pasó la entrada encontrandose con la figura de
su compañero muerto, sentado en la mecedora, con los ojos fuera de
sus órbitas, mientras que sujetaba su libro,.



Los días pasaron desde aquel nefasto suceso, algunos pensaban que
murió de forma natural, otros que se suicidó con algún veneno,
pero sois los únicos que podéis juzgar por vosotros mismos; yo, a
decir verdad, os dejo que saquéis conclusiones de todo esto,
mientras que saco a subasta UNA VIEJA MECEDORA…
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Realmente esta persona - no sabe si vale va con B o con v




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