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11.02.2011

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puntos 5 | votos: 7
Es muy triste - Que por ser de bilbao te llamen etarra en un colegio de andalucia por tu procedencia
puntos 8 | votos: 8
Mision de una chica: - venganza, totalmente completada ;)
puntos 83 | votos: 89
Ser amable y que te llamen puta, - ser sosa y que te llamen borde.
puntos 14 | votos: 14
Yo creo en las hadas, - en las buenas personas y otros seres imaginarios
puntos 7 | votos: 7
Esos momentos - En que todas tus esperanzas se van con el viento

puntos 7 | votos: 7
Dime todos mis defectos, - y luego susúrrame un pero yo te quiero así reina.
puntos 5 | votos: 5
Si alguien relamente te ama - amara todo de ti
puntos 108 | votos: 122
Siempre que intentes hacer - algo nuevo, siempre tendrás que tener en cuenta que no todo lo que
quieres se logra a la primera vez.
puntos 6 | votos: 6
Al cambiar el pasado - Cambias el futuro.
Es algo más cruel que la muerte, 
la prueba de esa vida y su significado se desvanecen.
Por eso las emociones de una persona 
son sus recuerdos más preciados,
son tan fuertes que incluso pueden trascender en el tiempo.
Los recuerdos de una persona son emociones 
que han alcanzado las puertas del destino...
puntos 88 | votos: 104
Nadie muere por su país. - Si un caso, mueren por culpa de él.

puntos 81 | votos: 83
De una manera u otra - nos pasamos toda la vida necesitando a alguien en nuestra cama.
puntos 95 | votos: 99
La mejor manera - de querer enseñar algo es dando el ejemplo.
puntos 5 | votos: 5
Hay quienes optan - por hacerte daño a fin de evitarte un sufrimiento mayor
puntos 10 | votos: 10
¿No puedes hacerlo con una sonrisa? - Pues no merece la pena.
puntos 12 | votos: 12
La vida es como un lápiz - tremendamente simple,
pero si no la usas para hacer 
algo realmente complicado,
la estás desperdiciando.

puntos 5 | votos: 5
Capítulo décimo. - -¡Para para para! –Gritaba (en voz bajita) de vez en cuando. Y
entonces ella, dejaba de escribir con la cuchilla en el pecho del
chico, y le dejaba lamer la sangre de la herida del suyo durante unos
instantes antes de seguir con su labor. 
Ahora era ella quien le acariciaba el pelo mientras él hundía su
rostro entre sus senos, acariciándolos suavemente con la lengua, los
labios, y también los dientes. Empezó a darle pequeños, aunque
relativamente fuertes mordisquitos . Cada vez más pequeños. Cada vez
más fuertes. Y también el dolor que le causaba era más agudo e
intenso. Eso la excitaba. Mucho. Y él lo sabía, pues podía sentir
cómo iba dejando de acariciarle el pelo para clavar las uñas en su
nuca. No podía ver que se mordía los labios para –intentar- no
gemir, pero sí sentía cómo se aceleraba su corazón, y cómo
temblaba todo su cuerpo a pesar de su respiración lenta y profunda. 
De pronto, cesó. Siguió unos instantes inmóvil, aplastada la nariz
contra uno de los pechos, hasta que finalmente, se apartó, y dijo:
-Creo que me toca. 
Quedó ella atónita momentáneamente hasta que vio que, con una
caricia, le quitaba la navaja de la oreja, dónde anteriormente se la
había colocado como si de un simple bolígrafo o cigarro se tratase.
-Cómo te gusta llenarme de babas… -replicó ella, dejando paso su
estupefacción a un tono notablemente irritado por haberla “dejado a
medias”.
Pero la única respuesta que consiguió fue una breve mirada mientras
lentamente abría, concentrado, la navaja, y tras la cual sopló, sin
decir palabra, con toda la fuerza de sus pulmones hacia su
“babeado” pecho, lo que casi la hizo tiritar.
Tomó ella rápidamente la otra, y frunciendo el ceño como una niña
enfadada, le dirigió una amenazadora mirada a la entrepierna, a la
que él, ensimismado observando el arma, no prestó atención,
añadió:
-Pues en los brazos. 
Y le ofreció sus brazos desnudos, muñecas arribas. Ambos cambiaron
el gesto repentinamente, adoptaban ahora sus rostros una expresión
seria, aunque tranquila, casi solemne. Besó él su frente antes de
apoyar levemente la punta de la hoja a la mitad de su antebrazo. Unos
brazos preciosos, pensó. Era una verdadera lástima destrozarlos de
esa manera. Con una delicadeza y precisión que a él mismo
sorprendieron, comenzó a cortar lentamente hacia abajo, como si
quisiera abrirle las venas y desangrarla en un momento, pero
penetrando apenas la piel lo justo para que sangrase. A veces, menos
aún. Mientras, ella no se movía, ni siquiera temblaba, ni siquiera
contraía sus músculos. No la creía capaz de soportar tan bien el
dolor.
Y comenzó con el otro brazo.
Su pulso de cirujano contrastaba enormemente con su labio inferior,
que temblaba, con sus dientes a punto de comenzar a castañear, con
sus ojos entrecerrados, con el conjunto de su cara, que evidenciaba el
sumo placer que le causaba todo aquello. Se sentía como rompiendo el
lacre de su primera carta de amor, como rasgando una negra cortina que
ocultase la entrada al paraíso… 
La sensación era casi orgásmica. Apenas podía imaginar cómo se
sentiría ella.
puntos 15 | votos: 15
Copiar a otro: Plagio - Copiar a muchos: investigación.
puntos 9 | votos: 9
Es curioso, siempre me siento sólo - aún cuando estoy con familiares o amigos, 
pero cuando me llamas por teléfono
 o me hablas a través de una pantalla,
me siento más acompañado que nunca.
puntos 2 | votos: 8
Todas putas. -
puntos 6 | votos: 6
Roma no paga traidores -

puntos 4 | votos: 4
Como mínimo. -
puntos 7 | votos: 7
No merecemos - sufrir tanto dolor.
puntos 9 | votos: 9
Algo es realmente bonito - cuando hasta duele mirarlo.
puntos 12 | votos: 12
Ella tenía la mente dormida ya que - estaba fantaseando con algo que nunca tendría, y se perdió aquello
que podría haber tenido si hubiera estado despierta.
puntos 14 | votos: 14
Es preferible sufrir - por un recuerdo que por algo imaginado,
 ya que si lo recuerdas es que al menos lo has vivido.

puntos 12 | votos: 12
En este mundo de ignorantes - Los que no se aceptan entre si o a si mismos son condenados al fracaso.
puntos 18 | votos: 18
Te daría la Luna - pero Ío es mejor.
puntos 14 | votos: 14
¿Por que no? - Ahorca tus penas y lava tus alegrías
saca tus sentimientos al sol
y entierra tus penas.
Renace una palabra
que acompaña a una frase.
Pero con una sonrisa me vasta
y un hola me alegra la mañana
no necesito regalos caros conque
estés junto a mí me complace.
puntos 25 | votos: 25
Chinos: - vuestra avaricia tiene un límite
puntos 8 | votos: 8
Dueles más - que las palabras de una suegra.

puntos 12 | votos: 12
Sonríe, lprezh. -
puntos 19 | votos: 19
Siempre - Gana el más listo, no el más fuerte
puntos 25 | votos: 25
Ojalá deshacerse de los recuerdos - fuese tan fácil como quemar una caja llena de fotografías.
puntos 3 | votos: 3
... -
puntos 6 | votos: 6
Errores que devastan. - Te das cuenta de que perdiste demasiado y todo para nada cuando
recuerdas el pasado y vez lo que has hecho, las razones del por que
hiciste ello y a quienes perdiste para no volver a verlos jamás.

puntos 5 | votos: 5
Capítulo noveno. - No hicieron el amor. Se quedaron abrazados, enredados en las sábanas
manchadas de sangre, hasta perder la noción del tiempo. Estaban casi
en trance. Acababan de asumir que iban a morir Y a apenas les
importaba. Estaban preparados. Pero se encontraban cómodos en esa
posición. Si hubiesen estado haciendo…algo, no les habría
importado dejarlo, o esperar a acabarlo para saltar por la ventana, o
quitarse la vida de cualquier otra forma. Ni siquiera habían decidido
aún cómo hacerlo, ni siquiera pensaban en ello. Se limitaban a no
hacer nada, no pensando en nada, únicamente disfrutando cada uno del
tacto del otro, deleitándose con el roce de sus pieles. Era demasiado
agradable para dejarlo. Cualquier mínimo cambio, cualquier cosa que
sucediese, les habría hecho volver en sí, pero nada ocurría.
Seguían en un estado de duermevela en el que él le acariciaba el
pelo y ella el pecho, sobre el que se recostaba.
Hasta que finalmente le sonó la tripa. Se preguntaba si le habría
oído, pero notó cómo su pecho vibraba en una ligera risa, lo que se
lo confirmó. Sintió una leve vergüenza, que aumentó al sentir en
sus mejillas el calor que le indicaban que se estaba ruborizando, y
volviendo el rostro hacia la ventana murmuró, como excusándose, que
no habían comido nada desde el desayuno. Ya era por la tarde, según
pudo comprobar mirando el color de un cielo cada vez más anaranjado.
Los días de invierno son tan efímeros como la misma vida, se dijo.
Habían acordado hacerlo por la mañana, y aunque no le gustaba
especialmente aquella luz vespertina, pensó que podrían esperar un
par de horas más para dejar este mundo con la puesta de sol. 
Un par de horas… Tal vez quedase menos. Alargó la mano hasta la
mesita buscando un reloj, cuando se quemó con una colilla mal
apagada. Ni siquiera recordaba qué habían fumado para aliviar el
dolor de las heridas de su amante… Pero esperaba que cuando llegase
el momento se hubieran pasado los efectos. Evidentemente, no quería
una muerte lenta y agónica, ni especialmente dolorosa, pero tampoco
instantánea ni indolora. Quería…saborear el momento. Eso le hizo
recordar que se acababa el tiempo para decidir el método. Abrió el
cajón.
-Mira lo que he encontrado –dijo mostrando dos navajas de afeitar,
damasquinadas en plata hasta lo excesivo- No me apetece moverme de
aquí… Se está tan a gustito… Y las sábanas ya están manchadas
de sangre… 
Hablaba muy flojito, lenta y seductoramente. Empezó a acariciarle el
pecho, con suavidad. Primero con un dedo, y después con una de las
afiladas hojas. Y a pesar de que lo hizo con suma delicadeza, no
logró evitar provocarle un diminuto cortecito, muy superficial, pero
que se apresuró a besar. 
-Me encanta cuando me cuidas, dijo él, despegando por fin los labios,
volviéndolos a unir para besarla brevemente. Y volvió acariciarle el
pelo. Le encantaba su pelo, pensó mientras ella le hacía pequeños
cortes, ligeramente más profundos.  Cada vez más profundos. Y a
besarlos. Y a lamer su sangre. Y a besarle con los labios mojados en
su propia sangre. Tomó la otra navaja, idéntica, y abriéndola y
colocándola entre sus pechos, le preguntó si quería probar. Pero su
única respuesta fue besar –que no lamer- la herida, pequeña pero
abundantemente sangrante, que acababa de hacerse, sin querer, justo al
lado del pezón derecho. Realmente eran peligrosas y afiladas…
puntos 9 | votos: 9
Ese placer que sentimos - al dormir, luego de que acaban los exámenes de lapso.
puntos 16 | votos: 16
No duele que seas de otro. - Duele seguir siendo tuyo.
puntos 16 | votos: 16
No es tímida, - solo que no ha encontrado a quien la haga sonreír.
puntos 19 | votos: 21
Hoy no es un mal día - para recibir buenas noticias

puntos 19 | votos: 19
No necesito - las estúpidas normas de un rey cualquiera,
sino aquellas que dicte un líder sin ego.
puntos 10 | votos: 10
Quedarse sin - estar, es la peor forma de irse.
puntos 345 | votos: 353
Si otros pudieron, - yo también puedo. Si otros no pudieron, yo puedo ser la primera.
puntos 14 | votos: 14
En los malos momentos -  te das cuenta quien merece estar en los buenos
puntos 6 | votos: 6
Nunca des nada por hecho -

puntos 63 | votos: 63
Este cartel va por la gente - que realmente pensamos que hace falta un cambio, y estamos cansados de
que por nuestra edad no se nos tome enserio.
puntos 6 | votos: 6
Tenías razón: - Más nos valdría ser gatos.
puntos 72 | votos: 78
Creo que uno de los dependientes - no le tenía mucho aprecio al colegio...
puntos 101 | votos: 105
Tal vez en nuestra imaginación - somos más valientes que en la realidad porque allí no existe el
miedo al qué dirán.
puntos 13 | votos: 13
La belleza de la naturaleza - es simple, pero efectiva.





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