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07.09.2011

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Veterano Nivel 2

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Desgraciadamente - Ellos nunca caben en el saco
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Disfruta de tu vida - antes de que el telón baje y la obra termine sin aplausos.
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La Moto - Del Futuro
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¿Quedarme sin electricidad? - ¡Antes muero electrocutado!
puntos 7 | votos: 7
Te prometo que - esta es la última!! Hip!

puntos 6 | votos: 6
La vida es efímera, - pero nuestros actos son eternos.
puntos 5 | votos: 7
Torres 9 - Dudar de ti es no entender de futbol
puntos 9 | votos: 9
Porque siempre nos olvidamos - de lo más importante
puntos 15 | votos: 15
Y este pequeño - me ha dado más miedo toda mi infancia que cualquier película de terror
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Creo y - Solo creo que esto va a acabar mal.

puntos 13 | votos: 15
Bravo - Luego se quejan de que los índices de criminalidad están altos...
puntos 8 | votos: 8
CUIDADO,TIENE UNA NARIZ -
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Propósito de año nuevo #5 - no mirar a las chicas hermosas que cruzan por mi camino.
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k -
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Ya llevo - Más de 1 año en esta página

puntos 9 | votos: 11
Estuve esperando - dos horas, pero al final no paso nada...
puntos 15 | votos: 15
Tu vida es una poesía inacabada - y falta una estrofa  que tu debes escribir
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Puertas sin salida - en mi vida hay muchas
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¡¡Por fin soy rojo!! - + A 5827 comunistas les gusta esto
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World of Warcraft pirata - y esa cara de la primera vez que jugamos

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Y mientras tanto - en Corea del Norte.
puntos 4 | votos: 28
Votarás negativo este cartel - solo porque es negro, 
¿Verdad?

Yo también lo haría.
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lo que pensamos - en clase mientras el profesor explica algo aburrido
puntos 10 | votos: 12
Él se los guisa - Él se los come
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Simplemente motiva - ver que los esfuerzos se recompensan.

puntos 3 | votos: 3
Querer estudiar toda la noche - Y acabar irremediablemente en Desmotivaciones...
puntos 11 | votos: 11
Sí, sí... tú sigue el laberinto.. - .
puntos 8 | votos: 10
Personas - que solo dicen eso por quedar bien, no porque en verdad lo vallan a hacer
puntos 3 | votos: 3
Peligro - Zona con alta densidad de vendedores de drogas
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Profes enrollados - Especie en vía de extinción

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Campo de oliver y benji - Descripción gráfica
puntos 10 | votos: 10
Te dije que frenaras - no que aceleraras
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Esa cara que se te queda - al ver algo que te gusta y no lo puedes coger
puntos 9 | votos: 9
Quererte es lo principal, - lo demás es secundario.
puntos 9 | votos: 13
Temblad gente guapa, - temblad!

puntos 15 | votos: 15
Para mí solo era un número más - hasta que aparecieron los perturbados de mis amigos.
puntos 9 | votos: 9
La política es el arte de - buscar problemas, encontrarlos, hacer un diagnóstico falso y aplicar
después remedios equivocados
puntos 9 | votos: 9
Una vez soñe - que llegaron las notas y mis padres no me castigaron
puntos 11 | votos: 13
Sinceridad ante todo - de todos maneras, si esto sigue así te vamos a acompañar todos
puntos 4 | votos: 6
¿Por qué - cada bebida nueva que saca Coca-Cola tiene que dar más asco que la anterior?

puntos 11 | votos: 11
Cuando estás apunto - de conocer al amor de tu vida, el amor de tus inseguridades se cruza en el camino.
puntos 20 | votos: 22
Espiar por la cerradura - de la puerta a tu familia cuando alguno lleva mucho tiempo encerrado
en su habitación.
puntos 8 | votos: 10
¿Sauron? - Sauron estas ahí?
Escuchame Sauron, sal ahora mismo!
Sauro, ¿donde esta mi anillo?
¿Sauron?
N-n-no me digas que lo ha perdido Sauron, que era nuevo.
Dame mi anillo, Sauron, por la madre que te pario, que era nuevo y me
costo un paston.
S-S-Sauron, porfavor, dime que no has perdido mi anillo...
puntos 17 | votos: 19
Las depresiones - no existen, es adicción a las canciones tristes.
puntos 9 | votos: 11
Arnold Schwarzenegger - porque tú eres tan flojo
que no as leido el apellido,
te lo sabes de memoria

puntos 11 | votos: 13
Jodefotos - Nivel: Guerra.
puntos 20 | votos: 20
Tipico - te sientas sobre la hierba y la arancas
puntos 9 | votos: 9
Bob Marley - “Puede que no seas su primero, su ultimo, o su único.
Ella amó antes, ella puede amar de nuevo. Pero si ella te ama ahora,
¿Qué más importa?

Ella no es perfecta, tu tampoco, y los dos nunca podrán ser perfectos
juntos.
Pero si ella puede hacerte reír, hacerte pensar las cosas dos veces,
y admitir que eres humano y que cometes errores, aférrate a ella y
dale lo más que puedas.

Ella puede que no piense en ti cada segundo del día, pero te dará
una parte de ella que sabe que puede ser roto… su corazón.

Así que no la lastimes, no trates de cambiar su forma de ser, no
analices y no esperes más de lo que puede dar.
Sonríe cuando ella te haga feliz, hazle saber cuándo ella te hace
enojar, y extráñala cuando no esté allí.”
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Camarada Stalin, - yo estaba junto al mar en la Isla Negra,
descansando de luchas y de viajes,
cuando la noticia de tu muerte llegó como un golpe de océano.
Fue primero el silencio, el estupor de las cosas, y luego llegó del mar una
ola grande.
De algas, metales y hombres, piedras, espuma y lágrimas estaba hecha esta
ola.
De historia, espacio y tiempo recogió su materia
y se elevó llorando sobre el mundo
hasta que frente a mí vino a golpear la costa
y derribó a mis puertas su mensaje de luto
con un grito gigante
como si de repente se quebrara la tierra.
Era en 1914.
En las fábricas se acumulaban basuras y dolores.
Los ricos del nuevo siglo
se repartían a dentelladas el petróleo y las islas, el cobre y los canales.
Ni una sola bandera levantó sus colores
sin las salpicaduras de la sangre.
Desde Hong Kong a Chicago la policía
buscaba documentos y ensayaba
las ametralladoras en la carne del pueblo.
Las marchas militares desde el alba
mandaban soldaditos a morir.
Frenético era el baile de los gringos
en las boîtes de París llenas de humo.
Se desangraba el hombre.
Una lluvia de sangre
caía del planeta,
manchaba las estrellas.
La muerte estrenó entonces armaduras de acero.
El hambre
en los caminos de Europa
fue como un viento helado aventando hojas secas y quebrantando huesos.
El otoño soplaba los harapos.
La guerra había erizado los caminos.
Olor a invierno y sangre
emanaba de Europa
como de un matadero abandonado.
Mientras tanto los dueños
del carbón,
del hierro,
del acero,
del humo,
de los bancos,
del gas,
del oro,
de la harina,
del salitre,
del diario El Mercurio,
los dueños de burdeles,
los senadores norteamericanos,
los filibusteros
cargados de oro y sangre
de todos los países,
eran también los dueños
de la Historia.
Allí estaban sentados
de frac, ocupadísimos
en dispensar condecoraciones,
en regalarse cheques a la entrada
y robárselos a la salida,
en regalarse acciones de la carnicería
y repartirse a dentelladas
trozos de pueblo y de geografía.
Entonces con modesto
vestido y gorra obrera,
entró el viento,
entró el viento del pueblo.
Era Lenin.
Cambió la tierra, el hombre, la vida.
El aire libre revolucionario
trastornó los papeles
manchados. Nació una patria
que no ha dejado de crecer.
Es grande como el mundo, pero cabe
hasta en el corazón del más
pequeño
trabajador de usina o de oficina,
de agricultura o barco.
Era la Unión Soviética.
Junto a Lenin
Stalin avanzaba
y así, con blusa blanca,
con gorra gris de obrero,
Stalin,
con su paso tranquilo,
entró en la Historia acompañado
de Lenin y del viento.
Stalin desde entonces
fue construyendo. Todo
hacía falta. Lenin recibió de los zares
telarañas y harapos.
Lenin dejó una herencia
de patria libre y ancha.
Stalin la pobló
con escuelas y harina,
imprentas y manzanas.
Stalin desde el Volga
hasta la nieve
del Norte inaccesible
puso su mano y en su mano un hombre
comenzó a construir.
Las ciudades nacieron.
Los desiertos cantaron
por primera vez con la voz del agua.
Los minerales
acudieron,
salieron
de sus sueños oscuros,
se levantaron,
se hicieron rieles, ruedas,
locomotoras, hilos
que llevaron las sílabas eléctricas
por toda la extensión y la distancia.
Stalin
construía.
Nacieron
de sus manos
cereales,
tractores,
enseñanzas,
caminos,
y él allí,
sencillo como tú y como yo,
si tú y yo consiguiéramos
ser sencillos como él.
Pero lo aprenderemos.
Su sencillez y su sabiduría,
su estructura
de bondadoso pan y de acero inflexible
nos ayuda a ser hombres cada día,
cada día nos ayuda a ser hombres.
¡Ser hombres! ¡Es ésta
la ley staliniana!
Ser comunista es difícil.
Hay que aprender a serlo.
Ser hombres comunistas
es aún más difícil,
y hay que aprender de Stalin
su intensidad serena,
su claridad concreta,
su desprecio
al oropel vacío,
a la hueca abstracción editorial.
Él fue directamente
desentrañando el nudo
y mostrando la recta
claridad de la línea,
entrando en los problemas
sin las frases que ocultan
el vacío,
derecho al centro débil
que en nuestra lucha rectificaremos
podando los follajes
y mostrando el designio de los frutos.
Stalin es el mediodía,
la madurez del hombre y de los pueblos.
En la guerra lo vieron
las ciudades quebradas
extraer del escombro
la esperanza,
refundirla de nuevo,
hacerla acero,
y atacar con sus rayos
destruyendo
la fortificación de las tinieblas.
Pero también ayudó a los manzanos
de Siberia
a dar sus frutas bajo la tormenta.
Enseñó a todos
a crecer, a crecer,
a plantas y metales,
a criaturas y ríos
les enseñó a crecer,
a dar frutos y fuego.
Les enseñó la Paz
y así detuvo
con su pecho extendido
los lobos de la guerra.
Frente al mar de la Isla Negra, en la mañana,
icé a media asta la bandera de Chile.
Estaba solitaria la costa y una niebla de plata
se mezclaba a la espuma solemne del océano.
A mitad de su mástil, en el campo de azul,
la estrella solitaria de mi patria
parecía una lágrima entre el cielo y la tierra.
Pasó un hombre del pueblo, saludó comprendiendo,
y se sacó el sombrero.
Vino un muchacho y me estrechó la mano.
Más tarde el pescador de erizos, el viejo buzo
y poeta,
Gonzalito, se acercó a acompañarme bajo la bandera.
«Era más sabio que todos los hombres juntos», me dijo
mirando el mar con sus viejos ojos, con los viejos
ojos del pueblo.
Y luego por largo rato no dijimos nada.
Una ola
estremeció las piedras de la orilla.
«Pero Malenkov ahora continuará su obra», prosiguió
levantándose el pobre pescador de chaqueta raída.
Yo lo miré sorprendido pensando: ¿Cómo, cómo lo sabe?
¿De dónde, en esta costa solitaria?
Y comprendí que el mar se lo había enseñado.
Y allí velamos juntos, un poeta,
un pescador y el mar
al Capitán lejano que al entrar en la muerte
dejó a todos los pueblos, como herencia, su vida.
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