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08.06.2011

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Veterano Nivel 1GeekPrincipalero Nivel 1

puntos 8 | votos: 8
. - Abrirnos paso en esta sociedad jerarquizada es mucho más sencillo si
posees cualidades especiales, cualidades adquiridas por nuestra
experiencia y desarrolladas en nuestra cultura, para ésto no viene
nada mal la lectura, aleja a la ignorancia como un insecticida a una
mosca y nos lleva a conocer mundos maravillosos, es la puerta directa
a la sabiduría.
No hay arma más poderosa contra la ignorancia que un buen libro y
ésto es algo que aterra al político.Un pueblo ignorante es un blanco
fácil de cazar con su gran escopeta llamada demagogia, llena de
cartuchos, falacias.
Un pueblo ignorante es un pueblo Kamikaze, se autodestruye y con él a
todos sus conciudadanos siguiendo un dogmatismo impulsado desde su
gobierno para ser manipulado, la mejor forma de manejar a la plebe es
dejarla inconsciente y fuera de su realidad, para ello la educación y
cultura se convierten en un caviar que muchos no pueden saborear.
Muy pocos son los afortunados que poseen la llave de la puerta para
escapara de la ignorancia y escasos los que la saben utilizar. 
La vida ya nos pone demasiados obstáculos como para que nosotros nos
pongamos una cadena de grandes eslabones cerrada con el candado de la
conformidad y el cerrojo de la ignorancia colgado al cuello, pues su
peso nos hace caer por el más peligroso precipicio la resignación.
Antes de caer a un pozo sin fondo encuentra la llave y deshazte de ese
gran peso;leer, aprender y escuchar es la mejor forma de abrir el
candado y sino llegas a tiempo esos conceptos te pueden servir de
paracaídas.
puntos 21 | votos: 21
Quiero que cada sonrisa - que me ofrezcas sea una nueva nota que añadir a nuestra canción.
puntos 25 | votos: 25
Desde que te he probado, - hasta la miel más dulce me amarga.
puntos 7 | votos: 7
Un final - no siempre tiene porqué ser algo malo.
puntos 815 | votos: 831
Nunca obvies a tu padre. - Hay cosas que nadie más te puede hacer aprender mejor que él.

puntos 16 | votos: 16
Me doy cuenta - de que me pasé toda la vida creyendo que eras la musa provocante de
mis pinceladas, cuando resultaste ser el esperpento que inspiró la
peor de mis obras.
puntos 13 | votos: 13
La valentía no es ser imprudente - sino desarrollar con conciencia actos que nadie se atreve a llevar a cabo.
puntos 12 | votos: 12
Muy pocos son los afortunados - que poseen la llave de la puerta para escapar de la ignorancia y
escasos los que la saben utilizar.
puntos 20 | votos: 20
Somos como la plástilina - nos vamos moldeando con nuestras decisiones.
puntos 4 | votos: 4
Yo soy tú - Tú eres yo, somos iguales y diferentes, eres mi álter ego mi otra
mitad, voy a estar siempre y esto es poco pues mereces mucho más te
quiero princesita.

puntos 5 | votos: 13
Mirad que bueno soy!! - Mato a tus padres y me meo en sus cadaveres pero te doy cocacola soy
buena persona adoradme!!!!!
puntos 14 | votos: 14
Si no sabes qué hacer - es mejor que no hagas nada.
puntos 29 | votos: 31
Resulta irónico - que la persona que quiere menos sea quien lleve las riendas de la relación.
puntos 18 | votos: 20
Cuando la inocencia - te la arrebatan con brutalidad, jamás se puede recuperar.
puntos 17 | votos: 17
Es difícil pedir perdón - pero es mucho más complicado no realizar la acción por la cuál hay que pedirlo.

puntos 8 | votos: 8
He subido este cartel sin querer - Creo que he metido la pata-ta.
puntos 19 | votos: 19
Al observar las estrellas - me consuela saber que, pase lo que pase y estés donde estés,
verás las mismas que yo
puntos 7 | votos: 7
Me encanta esa vida - que me imagino antes de dormirme.
puntos 16 | votos: 18
En desmotivaciones - se apoya lo diferente , siempre y cuando sea moda
se propaga lo original , siempre y cuando sea comercial
se es respetuoso , siempre y cuando pienses como yo
se te recuerda que eres importante , siempre y cuando te estés despidiendo 
se te dice que vales mucho , pero sólo eres otro número.
puntos 17 | votos: 17
Le roba las riquezas - milenarias a América del sur , termina en crisis en menos de 600 años.

puntos 8 | votos: 12
Tu risa - se ha convertido en la banda sonora de mi vida.
puntos 11 | votos: 11
Antes de buscar a nadie - he de encontrarme yo.
puntos 9 | votos: 9
Mi fuerza - se evapora como el rocío al amanecer.
puntos 12 | votos: 12
El fantasma de mi sonrisa - me visita para recordarme que un día fui feliz.
puntos 10 | votos: 10
Existen muchas causas - por las cuales estoy dispuesto a morir, pero ninguna por la que esté
dispuesto a matar.

puntos 10 | votos: 10
Han intentado calentar - demasiado el agua y la rana ha saltado con brutalidad al notar el contraste.
puntos 17 | votos: 17
Tan sólo yo - me soy indispensable para vivir.
puntos 22 | votos: 22
Momentos guardados - en hojas de papel manchadas de recuerdos.
puntos 12 | votos: 12
Esa cara que ponemos cuando - llegamos a un lugar y es totalmente distinto a cómo nos lo imaginábamos.
puntos 11 | votos: 11
Para verse a uno mismo - no hay necesidad de mirarse en el espejo.

puntos 14 | votos: 14
Muchas luces se encenderán - en tu camino, pero pocas perdurarán hasta el final de éste.
puntos 15 | votos: 15
En el binomio de Newton - hay para mí tanta belleza como en la Venus de Milo
puntos 7 | votos: 7
De un árbol caído - nunca se hace leña.
puntos 4 | votos: 6
7 - Una locura instintiva inunda el vacío de sus pulmones. Finalmente
decide caminar a pie hasta la dirección que encontró en aquella caja
sucia y nauseabunda. Su triste corazón opta por salir a la calle a un
ritmo sonámbulo, después de introducir en su organismo otra dosis de
heroína, que la transporta a una cínica felicidad. La joven coge un
abrigo oscuro y sale de su cuarto con premura, sin pensarlo demasiado.
 
La ciudad se presenta fría y aterradora. Una noche lluviosa y  la
frágil luz de una tímida farola iluminan el rostro pálido de
Dánae, cuyas piernas se mueven lentamente en el océano del silencio.
La luna aparece cubierta bajo un manto de terciopelo gris, sentada
sobre la azotea de un edificio antiguo. A veces se presenta redonda e
insolente; esta vez no. Dánae sueña con besarla y escapar de aquella
caída eterna. “Princesa de la luz que reina en la oscuridad”.
Perdida en la fragilidad de sus fantasías, Dánae sigue caminando.
Sus ojos profundos miran con indiferencia el paso de otras personas.
Algunos rostros conocidos no despiertan su interés. Ella evita
intercambiar palabras. No expresan nada. No exoneran  su angustia. No
merece la pena usarlas.

Sigue lloviendo. Aquella húmeda melodía es interrumpida por el paso
de unos coches que impregnan de humo el muladar de ladrillos y
asfalto. Dánae llega a su ya irrevocable destino. Un edificio enorme
y algo ruinoso espera a la joven taciturna. La gigantesca puerta de
roble macizo está abierta. “Qué extraño”. La joven se adentra
en aquel misterioso lugar. Su delicada mano busca algún interruptor
que ilumine aquel sitio. Una luz intensa recorre toda la sala y
permite satisfacer las necesidades curiosas de los ojos de Dánae. Al
fondo se deja ver una escalera que conduce a otra planta. Tras bajar,
la joven siente que el silencio es sustituido por el sonido ordenado
de unos instrumentos de cuerda. Un violín intrépido se encarga de la
melodía principal. Dánae recuerda con nostalgia la afición de su
madre por la música de Schubert. La joven da un paso atrás. “Esto
es ridículo”. Su madre, fallecida hace cinco años, la sonríe
desde el final de aquel sótano. Aquella imagen fantasmal lleva en su
cuello la bufanda roja con olor a lavanda que siempre vestía e invita
a Dánae a bailar. La joven taciturna se deja llevar por el sonido
seductor de aquel violín y acepta aquella absurda petición. Mientras
su cuerpo se mueve al ritmo de aquella melodía, una pila de urinarios
naranjas captan la atención de Dánae.  Un puñado de cerdos rodean
aquellos objetos de porcelana. 

La joven deja aquel baile macabro. El miedo hunde su sombra en los
huesos frágiles de Dánae. Su memoria se traslada al fatídico día
en que fue violada en aquel bar de los urinarios naranjas. La joven
lanza un grito sordo y sube apresuradamente las escaleras. De nuevo en
la planta central. Esta vez,  la muchacha advierte la presencia de un
puzle. Es la misma imagen que formaba su rompecabezas inacabado; sin
embargo, este atardecer sí está completo. Dánae recuerda la
posición exacta del hueco vacío de su puzle y extrae la pieza
situada en la misma posición del rompecabezas de aquella sala. 
La joven abandona aquel edificio misterioso y deshace su antiguo
recorrido. Sigue lloviendo.
puntos 4 | votos: 4
6 - Los rayos emitidos por un sol tranquilo y sereno se filtran por la
ventana y despiertan a la joven muchacha. Sobre una almohada
desgastada por su desbordante imaginación, una rígida cabeza toma
conciencia de su actual lucidez y se incorpora al mundo consciente.
Sus agrietados talones pisan con timidez la tarima envejecida y su
boca emite un profundo bostezo. Dánae tiene hambre y decide salir de
su cuarto polvoriento. En la cocina, la joven lucha contra la
nostalgia que invade su amargo corazón, contra el recuerdo frustrado
de algo que nunca ocurrió. Odia salir de su habitación. Como
siempre, los cereales se presentan nauseabundos para el gusto
desvirtuado de Dánae. En cualquier caso, comprende que su ingesta es
necesaria. “¿Necesaria para qué?”.  Mientras desayuna, su
agitada cabeza vuelve a sumergirse en aquel abismo onírico de
tristeza.

La joven se dirige al baño y coloca sus pies sobre un plato de ducha
cuyas juntas se encuentran ennegrecidas, fruto de una desidia
ignorada. Su mano gira únicamente la rueda que permite la salida de
agua fría; el agua caliente desintegraría sus gélidos huesos como
una rosa marchita lanzada al fuego. Un escalofrío violento recorre su
espalda, pero a Dánae no parece importarle. Después de enjabonarse 
y aclararse, la joven se cubre con un albornoz deshilachado.

Su armario, o los restos que han dejado las voraces polillas, albergan
un camisón que ella utiliza instintivamente para vestirse. Aquella
prenda le resulta familiar. “¿Y qué?”.  Dánae no puede desviar
su atención del puzle. El tiempo ha concedido a sus delgados dedos la
capacidad de seleccionar las piezas adecuadas en el momento adecuado,
por lo que terminar el puzle no debe suponer un gran esfuerzo para su
cuerpo cansado. Después de unas horas, Dánae habría completado su
misión de no ser por la presencia de un fragmento que no encaja en
aquel paisaje armonioso y crepuscular. “Tiene que haber otra
pieza”. Sus manos palpan con desesperación el suelo de una
habitación podrida, en busca de un trozo de cartón que permita
finalizar aquel laborioso trabajo. Abre cajones. Levanta el colchón.
Mueve el armario. Esta vez no es el Odio quien la persigue, sino la
frustración. Dánae siente que no puede resistir otro fracaso. En el
fondo del pozo hay un lodo negro que la consume y destroza,
ahogándola en el muladar de su desesperación funesta. Triste Dánae.

Como último recurso, decide mirar en el fondo de la caja donde el
puzle se hallaba antes de atraer la atención de la joven taciturna.
Hay un papel arrugado con una dirección anotada.

puntos 6 | votos: 6
5 - El dolor almacenado en su interior es liberado, ascendiendo a la
superficie de aquel cuarto silencioso y polvoriento. Sus deseos
reprimidos son visibles; la censura es cada vez menor. El espacio de
aquella habitación alberga imágenes oníricas que proceden  de su
subconsciente. Encima de una mesa mugrienta hay un urinario naranja.
Sobre la cama, Dánae encuentra una bufanda de lana, muy usada a pesar
de conservar el color rojizo de otros tiempos. El trozo de tela aún
guarda su evocador aroma a lavanda. Dánae se asoma a la ventana y
observa el abismo que apareció en sus sueños.  Dánae no es capaz de
reflexionar y cuestionar el significado de aquellas imágenes. Ella se
limita a observar su cuarto con una despreocupada felicidad.
“Bendita heroína”. Dánae repite las mismas palabras una y otra
vez.

Dos horas después, la joven despierta de aquella escena distorsionada
por los efectos de una sustancia blanquecina. Un flujo de energía
recorre sus pulmones. Dánae vuelve a retirar el trapo que cubre el
puzle. Sus dedos tocan con delicadeza las piezas que aún no han sido
colocadas. Ella ha vuelto a la realidad de su habitación, situada en
una ciudad que desfallece con lentitud y agonía. Una ciudad muda e
inerte. Un entramado de asfalto, cadáveres y hormigón. La situación
de aquella máquina silenciosa y basta no interesa a Dánae; el puzle
es su única preocupación, al menos por ahora. Sus manos son ahora
ágiles y precisas. Poco a poco, el color naranja de aquel atardecer
da paso a un tono rojizo que se refleja en el agua. La mitad de las
piezas han sido encajadas en el lugar correspondiente. 

Sin embargo, Dánae está cansada. Lleva horas trabajando y empieza a
bostezar.   La joven taciturna deshace la cama y se acomoda en ella
con una paciencia infinita, al tiempo que se desnuda. Con ayuda de sus
delgados brazos, cubre sus desnudos senos con las sábanas que aún
conservan el olor a lavanda de aquella bufanda roja. Dánae abraza la
almohada con ternura y cierra los ojos.
puntos 4 | votos: 4
4 - Dánae corre envuelta en un camisón blanco hacia el extremo de un
acantilado enorme, bañado por un mar profundo y frío. Sobre aquella
superficie rocosa, a su derecha, hay una considerable pila de
urinarios naranjas.  Dánae se acerca cada vez más al final de aquel
precipicio perdido entre la niebla de una madrugadora mañana de
otoño. 

La triste y soñadora muchacha cae al vacío. Ella puede ver, al final
del abismo, las azules aguas que rodean el acantilado; sin embargo, el
mar no parece acercarse. Lleva mucho tiempo en el aire humedecido por
la bruma de aquel día opaco y el mar sigue sin acercarse. Dánae se
impacienta y empieza a sentirse agobiada; puede ver el final del
camino, pero ese final nunca llega. Es insoportable vivir en una
caída constante. Es insoportable ver el término de una lenta agonía
y no llegar nunca a dicho término. Como si esperase un anochecer que
nunca llega, Dánae cierra los ojos y se hunde en la resignación. 

Despierta con un grito angustioso. Dánae está sudando. “Sólo ha
sido un sueño”. Parece que las lágrimas no han sofocado su dolor.
Su atascado corazón no logra encontrar paz ni siquiera cuando está
soñando. Ella necesita un profundo descanso 

Dánae abre el cajón de su mesilla de noche y saca una cajita de
madera. En su interior encuentra un polvo blanquecino que mezcla con
agua y unas gotas de vinagre. Recoge la mezcla con una cuchara y la
calienta con el fuego de su mechero. Extrae con una jeringuilla la
mezcla mientras una cinta elástica se sitúa por encima de su codo
derecho. La fría aguja de la jeringuilla atraviesa su amoratada piel
y aquella sustancia blanquecina se funde con su sangre. Por un
instante, Dánae experimenta un intenso placer. Se siente liberada de
aquel fantasma que la perseguía por toda la habitación. Ahora puede
retomar la empresa de componer el puzle. “Bendita heroína”.
puntos 8 | votos: 8
3 - Aquel atardecer infinito apenas ha desplegado una infinitésima parte
de su esplendor en los últimos tres días. Dánae está torpe y
confusa. No puede ordenar un montón de cartoncillos si no es capaz de
ordenar primero sus pensamientos. Todo era un baile caótico de ideas
difusas y contradictorias; un juego de luces brillantes que parpadean
aleatoriamente. Demasiados recuerdos. Demasiados anhelos. Demasiadas
desilusiones.  Dánae se reconforta pensando que después de la
nostalgia vendrá el olvido.

La muchacha taciturna nota que hay alguien escondido en su
habitación. Siente sus silenciosas pisadas en la sombra, su aliento
gélido en la nuca, su respiración callada en el vacío de aquella
habitación. Dánae se siente perseguida. Gira rápidamente la cabeza
y no ve a nadie. Abre armarios y cajones sin encontrar lo que busca.
Mira bajo la cama. Nada. ¿Quién se atreve a atravesar la
infranqueable puerta que separa su dormitorio del mundo exterior?
¿Quién se atreve a romper aquella armoniosa mezcla de melancolía y
quietud? Dánae ignora que es el Odio quién reclama su corazón. Su
presencia viene seguida de un profundo sentimiento de dolor. 

Cansada de  aquella angustiosa persecución, ella se sienta en el
centro del colchón y rompe a llorar. Su rostro es aún más bello
cuando el llanto baña sus mejillas. Dulce y amarga, su imagen es
impactante, realmente cautivadora. Dánae ahoga en lágrimas sus
frustraciones, sumiéndolas en el olvido. Son las tres de la
madrugada. Se ha quedado dormida. La almohada está empapada.
puntos 6 | votos: 6
2 - Es un puzle especial;  regalo de un difunto familiar que ahora se
descompone en su decrépita tumba,  como ella lo hará en algún
momento.  Aquel rompecabezas lamenta su soledad en una caja fea, sin
ninguna inscripción. Dánae desconoce cuál es la imagen que forman
aquellos trozos de cartón ligeramente húmedos. Aún no lo ha
acabado.

Sus manos frías retiran el trapo que cubre el inacabado puzle. Su
habitación no es más que un sucio trapo que cubre su soledad y la
encierra en un espacio reducido, protegida de la oscuridad del día.
Dánae saborea su melancolía en aquel metafórico trozo de tela que
la aísla de las calles. A veces soñaba con una ciudad solitaria y
vacía.

Tras retirar el trapo, se puede observar el resultado de un par de
horas de trabajo.  La joven muchacha estuvo hasta altas horas de la
madrugada juntando piezas,  luchando contra el sueño y  el cansancio.
Está poniendo mucho empeño en terminar el puzle. Sabe que hay algo
mágico en el interior de aquellos cartoncillos. La esquina superior
derecha había avanzado notablemente la pasada noche; sin embargo,
sólo se puede ver un  horizonte crepuscular que mezcla la opacidad de
la mañana y la  claridad de la noche con el brillo anaranjado del
sol.
puntos 5 | votos: 5
1 - El húmedo y plomizo cielo entra desidioso a través de la ventana
cuyo marco de madera se encuentra putrefacto y débil, pues ha
sucumbido a los devastadores efectos de la angustiosa  y solitaria
melancolía que reinaba en aquel lugar. El paisaje desolado se adentra
en su dormitorio, cruzando los borrosos cristales de aquella ventana e
iluminando sus profundos ojos marrones y sus facciones duras y planas.
Tiene el pelo suelto y  por sus mejillas se deja ver un reguero de
rímel disuelto en lágrimas. Flacucha y débil, a pesar de su corta
edad. Cansada, terriblemente cansada. 

Aquella joven vive recluida en su habitación. Tumbada sobre un lecho
de rosas podridas y claveles deshojados, duerme  en compañía de las
polvorientas muñecas de porcelana que la acompañaron a lo largo su
efímera y olvidada niñez. A veces se despistaba e ignoraba que fuera
de su cuarto, fuera de su pequeño universo, había un mundo de
insatisfacciones y esperanzas frustradas, otras personas. Sólo
entonces, aislada  en su cuarto, era feliz. 

Sin embargo, la soledad y el incesable paso del tiempo la consumen
lentamente al igual que la ciudad se consume en aquel muladar de caos
y desolación. La triste muchacha había adquirido el hábito de
evadirse y ocupar su mente componiendo gigantescos puzles. Durante
esta semana, Dánae estaba sumergida en la construcción del puzle
más bello jamás concebido.

puntos 5 | votos: 5
Enrique Bunbury - Trinidad tiene triple personalidad ninguna de ellas la entiendo como
iba hacer yo capaz no se comprender a una sola mujer cuando se hace la
linda es mi preferida no la podría dejar de escuchar con ese asentó
de rosarina ese movimiento de femme fatale por la mañana es la
perfecta amada de casa siempre recogiendo lo que dejo por ahí ¿para
que me esfuerzo en ser desordenado si no me deja la muy pelleja?
puntos 11 | votos: 11
Desmo-amigos y usuarios - Debido al alto nivel que mi curso requiere ahora mismo
me dispongo a advertiros de que a partir de este momento
dejaré de comentar carteles y solo me conectaré una hora o hora y media
debido al ajustado horario que tengo para los próximos 9 meses
(ja ja, tanto tiempo como un embarazo)
Por ello, me disculpo por todos aquellos que me hablan continuamente
y que saben que era un usuario activo, pero mi futuro depende
de lo que estudie este curso y no puedo defraudar a nadie.
Siento poner mi futuro antes que desmo, pero debía hacerlo
puntos 22 | votos: 22
No hay nada más ruin - que hacer negocio con las necesidades de los demas.
puntos 5 | votos: 5
Personas que parecían - más personas.
puntos 5 | votos: 5
Muchas Veces - sufrimos por lo que imaginamos, no por lo que vemos.

puntos 9 | votos: 9
Mi libertad acaba - donde empieza mi silencio.
puntos 7 | votos: 7
Se dice: Escucha esta canción - pero se pronuncia: Esto es lo que siento por ti
puntos 38 | votos: 38
Al mundo real. -
puntos 14 | votos: 14
No digas - no puedo, di no lo he hecho todavía.
puntos 20 | votos: 20
Cuando te sientas inútil - recuerda que tan sólo con tu dedo pulgar puedes cubrir la Luna entera.





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