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Al otro lado de la vida 1x160 - Supermercado IFAI, Midbar Norte
4 de octubre de 2008

Zoe se quedó algo incómoda cuando dejó de ver a Morgan y a
Bárbara. Se alejó de la entrada y se acercó a Christian. Él
parecía bastante más tranquilo. Estaba empezando a asumir su nuevo
lugar en el mundo, y por bien que no le gustase, parecía amoldarse.
El recuerdo de su madre seguía atormentándole por momentos, pero
ahora se trataba de un dolor más profundo, un dolor asumido como
irreversible, que debería perdurar en su memoria, pero que no
debería hacerle flaquear en un futuro. Ahora había otra cosa que le
rondaba por la cabeza.
	Zoe vio el fardo de billetes que sostenía el chico. Los toqueteaba y
los contaba una y otra vez, maravillado por su color, por su textura,
pero sobre todo por el hecho que carecían de valor. Jamás antes en
su vida había visto tal cantidad de dinero junta. Había llegado a
recolectar dieciséis mil ochocientos euros de la habitación 14 de
aquel viejo motel de carretera. Lo había hecho en un descuido de sus
compañeros, mientras éstos acababan de desayunar, alegando que se
dirigía al baño. Se había colado en la habitación,
sorprendiéndose al ver el cadáver de aquel pobre infeliz. Había
agarrado unos cuantos billetes, sin saber porqué, de hecho todavía
no sabía el motivo, y había vuelto al comedor.
ZOE – ¿Qué harás con eso?
CHRISTIAN – No sé, comprarme algo caro... Si te portas bien, te
haré un regalo.
	Zoe arrugó el morro, y le sacó la lengua.
ZOE – Idiota. No creo que encontrases ninguna tienda abierta.
CHRISTIAN – Ya se me ocurrirá algo.
ZOE – Seguro.
	La niña le obsequió con una nueva mirada de burla, y se alejó unos
pasos del furgón. El parking estaba desierto, a excepción de
aquellos pocos coches abandonados, ninguno de los cuales ocupaba una
plaza de aparcamiento concreta. Miró a la carretera más allá, a
unos apartamentos que había al otro lado, a las naves que había
alrededor; no había ni un alma. Las hojas de los árboles se mecían
tranquilamente con la brisa matutina, iluminadas por el astro rey. 
Se quedó mirando una altísima chimenea que se veía desde el lateral
del supermercado, en el mismo lugar donde se encontraba aquel autobús
escolar abandonado. Se estaba preguntando para qué serviría esa
chimenea tan grande, cuando creyó ver algo moverse en la parte
trasera del autobús. Fijó los ojos en el cristal, del que pendía el
cartel de transporte escolar con aquellos dos curiosos personajes que
ella por un momento creyó inspirados en ella misma y en Bárbara.
Llevaba las cortinas echadas, pero de nuevo vio algo moverse en su
interior; una sombra.
ZOE – ¡Chris!
	Christian levantó la mirada de los billetes, y echó un vistazo a la
niña, aburrido por la espera. Zoe le instó a que se acercara
haciéndole gestos con las manos. Guardó los billetes en una cartera
que había robado a un muerto, y ésta en el pantalón. Saltó de la
parte trasera del furgón y se acercó a la niña, algo hastiado.
CHRISTIAN – ¿Qué pasa ahora?
ZOE – Mira ahí.
	Christian siguió la dirección que le indicaba el índice de Zoe y
clavó su mirada en la parte trasera del autobús. Dejó pasar unos
segundos antes de replicar.
CHRISTIAN – Yo no veo nada.
	Zoe se quedó mirando; en efecto, ahí no se veía nada más que una
cortina echada. Empezó a impacientarse. Estaba segura que había
visto algo, pero ahora estaba quedando como una paranoica a ojos de su
compañero de viaje, y eso le daba mucha rabia.
ZOE – He visto cómo se movía algo ahí dentro.
CHRISTIAN – Bah, te lo habrás imaginado.
	Zoe se enfadó y dio un pisotón en el suelo, con los carrillos
hinchados.
ZOE – Que no, en serio. Creo que hay uno ahí dentro.
	Ambos se quedaron mirando un momento más. Entonces vieron algo. La
cortina se movió, y por un segundo apareció la silueta de una mano
apoyada en el cristal. Acto seguido la mano se apartó de nuevo y la
cortina volvió a quedar quieta.
CHRISTIAN – Hostia es verdad.
ZOE – Hay que llamar a los… a Bárbara y Morgan.
	Zoe se dirigió corriendo hacia la entrada del supermercado y gritó
en silencio para llamar la atención de los mayores. Christian se
quedó en el mismo sitio donde estaba, tratando de volver a ver
moverse lo que quiera que hubiese ahí dentro. Sintió algo de miedo
al pensar que podía tratarse de un infectado. Antes de darse cuenta,
Morgan y Bárbara aparecieron tras las puertas de entrada; Zoe les
guiaba hacia donde estaba Christian. 
ZOE – Es ahí, en el autobús. Hay alguien ahí dentro.
Los cuatro se quedaron uno al lado del otro, mirando la parte trasera
del autobús. En esta ocasión los cuatro consiguieron ver un brazo
restregarse contra el cristal. Luego desapareció. No necesitaron
aguzar el oído para, acto seguido, escuchar un grito proveniente de
ese mismo lugar. Se miraron unos a otros. Un nuevo grito, más
parecido a un gemido lastimero, rompió de nuevo el silencio del
parking del supermercado. Ahora se veían al menos dos siluetas
moviéndose en los asientos traseros del autobús.
MORGAN – Quedaos aquí, voy a ver qué pasa ahí dentro.
	Morgan comprobó por enésima vez que llevaba la escopeta cargada, y
se dirigió al autobús. Los demás hicieron caso omiso de su
advertencia, y le siguieron de cerca. Pasaron de largo por la parte
trasera, sin dejar de mirar ni escuchar lo que parecía una pelea
entre infectados, o entre un infectado y uno que en breve pasaría al
otro lado. Fuera lo que fuese que estuviese ocurriendo ahí dentro, se
estaba volviendo más intenso por momentos.
	Al llegar a la puerta lateral reparó en algo que no había visto de
entrada. Una motocicleta descansaba junto a la puerta, que enseguida
destrabó haciendo uso del sistema de emergencia. Con la escopeta por
delante, subió las escaleras y se giró rápidamente hacia los
asientos traseros. De entrada no fue capaz de discernir lo que ahí
estaba aconteciendo, y una vez lo hizo, deseó no haber entrado. 
Los gritos y gemidos cesaron al instante. Carlos y Marion se giraron
hacia él, tan sorprendidos como él mismo. En ese momento entraron
los demás. Bárbara tapó los ojos a Zoe para que no viera lo que
hasta escasos momentos había sido una acalorada escena de sexo.
Marion, totalmente desnuda, se quitó de encima de Carlos y se tapó
como pudo con la ropa que habían desperdigado por los asientos.
Carlos mostró una amplia sonrisa en la boca. Agarró la ropa interior
y se la comenzó a poner, sin apartar la vista del policía.
CARLOS – Baja eso, amigo. Que las carga el diablo.
puntos 8 | votos: 10
Abuela - ¿no crees que el perro ha comido demasiado?
puntos 12 | votos: 16
Esas fotos - que jamás debieron ser colgadas
puntos 14 | votos: 18
Lo sentimos - el camión de helados se ha derretido, vuelvan mañana.
Disculpen las molestias.
puntos 3 | votos: 5
Homer - Y su nuevo trabajo en la principal.

puntos 6 | votos: 22
esto es una encusta - no quiero que llege la principal (por supuesto)
vota positivo si te gusta lady gaga y negativo si te gusta bieber
puntos 9 | votos: 11
Salvador Dalí - Quien hace de los sueños una realidad, y de la realidad algo
secundario. 
Gracias por inspirarme a creer en el mundo de la imaginacion pues sin
ella no existira la creatividad
puntos 15 | votos: 17
Si ves el mundo de colores - Descubrirás cosas nuevas
puntos 52 | votos: 52
SE SEPARAN -
puntos 12 | votos: 22
-te elijo a ti Pikachu!: - -pika,pi, pikachu. (joder una vez jubilado)

puntos 806 | votos: 928
Saber aprovechar - las dificultades que la vida impone...
puntos 1278 | votos: 1378
Han visto esas dos? -
puntos 1454 | votos: 1646
Sabias que... - En la antigua Inglaterra la gente no podía tener sexo sin contar con
el consentimiento del Rey (a menos que se tratara de un miembro de la
familia real). Cuando la gente quería tener un hijo debían solicitar
un permiso al monarca, quien les entregaba una placa que debían
colgar afuera de su puerta mientras tenían relaciones. La placa
decía Fornication Under Consent of the King (F.U.C.K.). Ese es el
origen de tan famosa palabrita.
puntos 1376 | votos: 1422
A ver hermano - ¿Dónde está el hijo de puta que te arañó que vamos a pegarle una paliza?
puntos 1711 | votos: 1741
Porque las cosas perdidas - siempre aparecerán cuando no las estás buscando.

puntos 5 | votos: 9
Coñoooooooo de la madreeeeee - Verga , no me hace gracia valé
Qué molestia de juego valé, me tienen vacilado
¡Japoneses de mierrrrrda!
puntos 10 | votos: 24
una chica para comersela: - descripcion grafica
puntos 16 | votos: 18
Newton - You Lose
puntos 26 | votos: 28
Mi contraseña - Tengo la certeza de que nadie la encontrará aqui
puntos 3988 | votos: 4610
¿Soy la única persona  - que puede ver al Justin Bieber en esta foto?

puntos -9 | votos: 17
para a quien le interese  - estos patines valen 500$ (euros)
puntos 1145 | votos: 1215
Esta vez, ¡llegaré de cabeza! -
puntos 10 | votos: 14
-Tu en tu casa, ¿pintas la mesa? - -Y tu en tu casa, ¿explicas matematicas?
puntos 7 | votos: 7
¡YA YA! -
puntos 32 | votos: 32
¿Sabias que - desde es año 1951 se han vendido 100 billones de
 boligrafos en todo el mundo. Esto equivale a la 
venta de 60 boligrafos por segundo durante los 
ultimos 60 años. Mientras leias este parrafo se han 
vendido 150 bolis.                                                          
Y esta linea, otros 30.
Dentro de un boli hay 0,33 mililitrosa de tinta, con la 
cual se podria dibujar una linea de 3 km.
Otros 180 boligrafos vendidos.





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