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02.07.2011

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bueno▲ 342 | ▼malo 13

puntos 17 | votos: 17
Tú  - tan dentro de mis sueños y tan lejos de mi cama
puntos 12 | votos: 18
Esa incomodidad que sientes... - Cuando un amigo tullo entra en el coche y tu padre/madre empieza a cantar
puntos 36 | votos: 38
¿Puedes decirnos... - tu libro o novela favorita?
-Explícanos el porque.
puntos 31 | votos: 33
Esa sensación de impotencia - cuando te das cuenta de que ya no puedes hacer nada.
puntos 44 | votos: 44
Marimacha y Rara - me dijeron así unas canis, por el simple hecho que me gusta el metal

puntos 33 | votos: 33
Dos palabras, - ocho letras...dilas y seré tuya.
puntos 13 | votos: 13
Queriendo ser frío,  - me derrito nada más rozar tu piel.
puntos 10 | votos: 12
Prometiste no soltarme jamás - Pero me dejaste al borde del acantilado.
Pero gracias a ti,hoy soy más fuerte.
puntos 1978 | votos: 2012
¿Por qué ocultar... - Lo que nos hace diferentes?
puntos 1660 | votos: 1716
¡Buenos días Donald! -

puntos 2638 | votos: 2672
Cuéntame algo - Es sinónimo a Quiero hablar contigo más tiempo aunque sean tonterías
puntos 6 | votos: 8
mis perros  - izquierda= D.E.P   nombre chispa 
derecha= 8 años,cataratas,salido nombre nevat  pero aun asi le quiero
i la queria
puntos 9 | votos: 9
¿Sabias que - el equidna junto con el ornitorrinco es el  único mamífero que pone
huevos?...
puntos 2396 | votos: 2448
Sentirse como estúpido - Cuando todos entienden el ejercicio, menos tú.
puntos 34 | votos: 34
Micrófono       /       Escenario - Tú y yo sabemos que es verdad.

puntos 2 | votos: 8
Tú también  - Has hecho alguno de estos cuando te aburrias con el PC.(Aviso: No
estoy seguro de si esta en la principal creo que no gracias por leer
esto antes de empezar a insultar xD si esta en la principal comenten y
diganmelo)
puntos 19 | votos: 19
Te amo - de una manera inexplicable.
puntos 12 | votos: 16
O sentirte aún mejor - no yendo a clase.
puntos 11 | votos: 13
O sentirse el mejor - Cuando nadie entiende el ejercicio, menos tú.
puntos 20 | votos: 20
Me he acostumbrado - a que siempre me escuches, a hacerme reír cuando estoy mal, a darme
siempre tu apoyo, a tenerte ahí cuando te necesito, a decirte te
quiero todos los días, a que seas una de las personas mas
importantes...y ahora que estamos enfadados, se me viene el mundo
encima. Te quiero

puntos 24 | votos: 24
¿¡Gordito, a quién llamas tú - estúpido en presencia del Señor!?
puntos 1901 | votos: 2015
¿Cómo leches hacéis para volar? -
puntos 7 | votos: 9
Si tienes que luchar - Que sea por ellos, y si tienes que perder que sea la vergüenza o el miedo.
puntos 2349 | votos: 2393
Cuando más duele - Es cuando quien ayer te hizo reír, hoy te hace llorar
puntos 9 | votos: 9
¡Chilla! - Porque no hay mayor error que el silencio.

puntos 1579 | votos: 2181
Esta es mi cara cuando veo  - vuestras conversaciones en la cola.\
-El Señor de las Desmotivaciones.
puntos 7 | votos: 11
Al otro lado de la vida 1x140 - De camino a Etzel
2 de octubre de 2008

El furgón siguió su camino. Pasaron junto a los cadáveres de al
menos media docena de personas, teniendo que aminorar la marcha para
poder esquivarlos. Uno de ellos llevaba un uniforme naranja. Christian
no pudo reconocerle, por bien que se esforzó; podría ser cualquiera
de sus compañeros. De todos modos, ese toque de atención le hizo
tomárselo todo más en serio. Hasta ahora había oído hablar de
ello, pero no había tenido tiempo de comprobarlo con sus propios
ojos. El ver esos cadáveres en la calle, y sobre todo el ver que
Morgan no se inmutó lo más mínimo, le encogió el corazón. 
No podía dejar de pensar en su madre, y la impotencia que sentía
aún aumentaba más su impaciencia, hasta el punto de preguntarse si
no había cometido un error al acceder a ir con esos desconocidos en
dirección contraria a dónde podría encontrarse ella. Miró a su
lado, y vio la escopeta del policía. Al menos se sentía seguro con
ellos, y eso ya era algo. Morgan le llamó la atención, y el chico se
giró para mirar lo que él señalaba. Junto a una pareja de
cadáveres que había en el arcén de la derecha, resguardados de la
lluvia bajo un enorme pino había un par de infectados en pie. A uno
de ellos le faltaba la camiseta, y al otro los pantalones. Se les
quedaron mirando al pasar, pero no osaron alejarse de su lugar al
resguardo de la lluvia. Un trueno resonó en el ambiente, y los
infectados se cubrieron la cabeza con las manos. Morgan frunció el
ceño al verles.
MORGAN – Están como atontados. Nunca les había visto así.
CHRISTIAN – ¿Así cómo?
MORGAN – Así... Parece que estén drogados. Normalmente se
abalanzan contra los coches, aunque vayas a toda pastilla.
CHRISTIAN – Tal vez estén saciados. ¿No has visto que había un
par de cuerpos junto a ellos? Comen… gente, ¿no?
MORGAN – Eso no tiene nada que ver. No es el hambre lo que les
mueve. Es… como un instinto, que les vuelve violentos. No son
depredadores que maten para alimentarse. Matan por deporte… por
ocio.
	Esos datos le ponían la piel de gallina, pero agradecía hasta la
última palabra. Si quería sobrevivir en ese nuevo mundo que se
había forjado a sus espaldas, debería al menos saber a qué se
enfrentaba. Christian se quedó mirando al policía; éste no apartaba
los ojos de la carretera desierta. Se sorprendió al ver que no se
cruzaban con ningún coche. Era lógico, pero aún así le llamó la
atención. En su fuero interno todavía guardaba la imagen del mundo
tal cómo lo conoció antes de ingresar en prisión, y todavía
tardaría mucho en acostumbrarse a ese nuevo mundo.
CHRISTIAN – Quizá no les guste la lluvia.
	Morgan apartó la mirada de la carretera para mirar al chico. En un
primer momento sintió la necesidad de burlarse de él por la aparente
estupidez que acababa de decir. Un instante después, reflexionó, y
se preguntó si realmente no sería tan mala idea.
MORGAN – Había escuchado que temían al fuego, pero a la lluvia…
Ahora que lo dices. No hemos visto apenas ninguno desde que empezó a
llover.
CHRISTIAN – Lo mismo es eso.
MORGAN – No, no. Aunque son nocturnos, siempre hay algún despistado
por la calle de día. Pero hoy… Están todos…
	Morgan dejó la frase incompleta. Pasaron bajo un puente sobre el que
cruzaban al menos seis carriles de la autopista. Por un momento
dejaron de oír el ruido del agua al chocar contra el furgón. Ahí
abajo había cuatro infectados más; al parecer les había pillado la
lluvia sin un lugar mejor en el que resguardarse. Esos tampoco
parecían tener ganas de marcha. Morgan frenó lentamente la
furgoneta, dispuesto a pegar un acelerón cuando hiciese falta. Los
infectados se les quedaron mirando, inmóviles desde su posición.
Estaban los cuatro de pie, uno junto al otro. Morgan llegó a parar
por completo el vehículo, a menos de cinco metros de ellos, y se les
quedó mirando con curiosidad. 
MORGAN – A que vas a tener razón…
	Christian chasqueó la lengua, mostrando su impaciencia y su miedo.
La tuviera o no, pararse junto a ellos era una estupidez se mirara
como se mirase. Morgan les hizo señales con las luces largas,
esperando una reacción que no se llegó a producir. 
BÁRBARA – ¡¿Por qué nos paramos?!
ZOE – ¡¿Ya hemos llegado?!
MORGAN – ¡No, aún falta un poco!
Con una cara más de desconcierto que otra cosa, pisó de nuevo el
acelerador y se alejó de los infectados, que siguieron el vehículo
con la mirada, apenas moviendo un poco el cuello para no perderles de
vista. De nuevo notaron la furia de la lluvia contra el metal y los
cristales. El resto del trayecto prosiguió sin mayores problemas, sin
ningún indeseable encuentro más. Un kilómetro antes de llegar a su
destino, tuvieron que sortear un trailer que había volcado en la
carretera. Al parecer transportaba material de construcción, a juzgar
por las toneladas de barras de metal que había por doquier. Morgan
tuvo que meterse en el carril de la izquierda, y conducir unos metros
contra dirección para sortear todo el desaguisado. Sabía que era
estúpido, pero se sintió raro al hacerlo.
La escuela estaba en las afueras, de modo que se ahorraron tener que
entrar al centro. Cruzaron una pequeña zona industrial y una de naves
comerciales, y finalmente alcanzaron la avenida que les dirigió a su
destino. Al llegar a la verja, Morgan vio que las puertas estaban tal
cual él las había dejado. Su única traba era un candado acompañado
de la misma llave que lo abría. Así se aseguraba que no podría
entrar ningún infectado, pero permitiría a cualquier persona sana
entrar si lo necesitaba. Al parecer nadie lo había necesitado en todo
ese tiempo. Morgan todavía guardaba la esperanza que alguno de los
que estaban con él el día que abandonaron la escuela hubiera
decidido volver. El ver que nadie lo había hecho le hizo revivir ese
amargo recuerdo.
Estacionó el furgón frente al portón, y salió a toda prisa a abrir
el candado. Abrió las puertas de par en par, y Christian se encargó
de meter el vehículo dentro. Una vez lo hizo, Morgan cerró de nuevo
las puertas, y en esta ocasión se guardó la llave del candado en el
bolsillo. No quería ningún tipo de sorpresa mientras estuvieran
dentro; menos al saber que el recinto estaba totalmente libre de
infectados. Recuperó su asiento al volante y dirigió el vehículo
hacia la entrada principal de la escuela, subiendo una pequeña
cuesta. Sin mediar palabra los hombres salieron de la cabina, y fueron
hacia la parte trasera del furgón. No tenía la llave echada, de modo
que tan solo tuvieron que abrir las puertas para dejar salir a las
chicas.
Estaban las dos sentadas en el mismo banco, el de la derecha. Cuando
el portón se abrió, ambas se levantaron. Bárbara fue la primera en
salir, y al ver dónde se encontraba, quedó boquiabierta. Todos
miraban su expresión sorprendida, sin comprender de qué iba todo
eso. Dio un par de pasos hacia las puertas de entrada, pintadas de un
verde chillón. Se acercó al cristal y miró hacia dentro,
haciéndose visera con las manos para ver mejor. Acto seguido se giró
hacia Morgan.
BÁRBARA – ¿Esto es una broma?
puntos 18 | votos: 18
Solo hay un verdadero amigo, - y ese es el único que te dará la mano cuando estés apunto de caer.
puntos 1949 | votos: 1999
A veces pienso - que alguien está jugando con nosotros igual que nosotros jugamos con los sims.
puntos 19 | votos: 19
Ignorancia. - Meses atrás, alguna gente la despreciaba.
Hoy, esa misma gente la llama Diva.

puntos 16 | votos: 16
Pensar que lo tienes todo - Y que en un segundo, el todo sea nada..
puntos 4 | votos: 4
Desmotiva - Tener full (A, K) y que te ganen con poker de K
puntos 2279 | votos: 2353
Por esos personajes - que odiamos al principio pero después queremos.
puntos 1864 | votos: 1898
Tengo tan mala suerte - que me encuentro a la chica de la curva en una recta.
puntos 23 | votos: 23
Chocolate - No me parece correcto que engorde

puntos 20 | votos: 20
Autoradiografíate# - Sé que no soy perfecto. No soy esa clase de niño que sigue las
normas al pie de la letra. También has de saber que cometo muchos
errores, que me caigo 3 veces si es necesario con la misma piedra
porque lo necesito. Casi siempre consigo lo que me propongo. También
tienes que saber que soy muy sensible, cuando discuto con alguien casi
siempre acabo llorando. Necesito mis momentos de soledad. Soy terco y
como en esta cabecita se meta algo, difícil será que lo consigas
sacar. Tengo las ideas muy claras. Soy la persona que te acompañará
en todo y la que nunca, nunca, nunca jamás te fallará. Soy el
felpudo en el que puedes sacudir toda la mierda que has pisado de tu
alrededor, porque te escucharé y dejaré que hables y llores todo lo
que lo necesites. A veces peco de ser demasiado sincero. Pero si digo
algo es porque lo siento, y todo lo que siento, lo digo
puntos 5 | votos: 5
Tener miedo - de perder a quien mas amas y volverte GILIPOLLAS.
puntos 11 | votos: 11
Cuando.. - Mi voz calle con la muerte, mi corazón te seguirá hablando..
puntos 11 | votos: 11
Amor - A el que pintan ciego, es vidente y perspicaz porque el amante ve
cosas que el indiferente no ve y por eso ama.
(José Ortega y Gasset)
puntos 17 | votos: 17
La cama - el lugar donde todos los sueños románticos se hacen realidad antes de dormir.

puntos 1551 | votos: 1631
     - Mi corazón es como un disco rallado, los sentimientos se repiten
se repiten
se repiten...
puntos 22 | votos: 22
Me gustaria que esa persona  - tan especial, me abrazase por detrás y me susurrara al oído un TE AMO.




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