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21.11.2013

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puntos 9 | votos: 9
Las interpretaciones no lo son todo - ya que el calla, sabiendo la auténtica verdad,  
otorga la capacidad de discernir.
puntos 7 | votos: 7
Capítulo C: Recuerdos Suprimidos - Hacia tiempo que no sentía aquella sensación. El tacto de la tierra
se sentía como áspero. Todo su cuerpo estaba  en el suelo, derrotado
por el golpe de un mero e insignificante ser. ¿Acaso los dioses
pueden ser derribados?  

El corazón le comenzó a latir como nunca antes. 

A diferencia de Rojo, él había sido diseñado para que su estilo de
combate fuese limpio y eficaz. Anteponía un estilo indirecto a
mancharse con la sangre de sus enemigos. 

De esa forma, desarrolló una amplia gama de ataquesque podían acabar
a distancia con decenas de enemigos. Aunque las armas vivientes no
estaban diseñadas para que tomaran una personalidad, su forma de
combate hizo que tomara una posición fría y distante con todos los
demás. Adoptó que las palabras eran otra arma y que por tanto debia
protegerse de ellas así como defenderse. Aquello despertó la
curiosidad del conocimiento en él. Aprovechaba el tiempo que estaba
fuera de servicio para leer manuscritos de los humanos. Encontraba
algo reconfortante entre aquellas hojas. De vez en cuando, era
perseguido por Rojo al cual también la lectura había captado sus
sentidos. Aunque estaba a un nivel superior respecto a  él, no podía
evitar sentir algo de respeto en cuanto a su rapidez de adaptación de
conocimientos. Aún recordaba cuando lo llamaba por el mote
“Mouser” por pasar según mucho tiempo en las bibliotecas, según
decía él. 

Que desagradable le resultaba aquella parte infantil. Siempre con esa
sonrisa en el rostro, molestandose por cada cosa que no ocurría
según lo que el esperaba. ¿Acaso no podía parecerse más aéll? El
siempre guardaba un notable silencio, y solo se pronunciaba cuando la
situacion era pertinente. Aunque ambos eran armas vivientes y como tal
eran tratados como meros objetos en el ejércitos, no podía evitar
pensar que Rojo había olvidado cual era su lugar.
Cuando aquellos pensamientos innecesarios le asaltaban, se recluía en
sí mismo, para que ningún resquicio que albergara su mente como
sentimientos lo corrompiera. 

Desgraciadamente, ese día llegó. 

Estallaron fuertes disputas con los humanos del continente lo cual
llevó al consejo a lanzar enormes avanzadas armadas para sofocar
aquello que ellos tildaban de rebelion  y no les faltaba razón porque
el trato que recibían los humanos era algo similar a los de los
esclavos.

Su amo los cedió, no sin antes recibir una cuantiosa suma de dinero,
al frente del ejército.
Nada más llegar a su punto de destino, fueron recibidos por su nueva
maestra.

Era un noble de elfa, en torno a los veintitrés años si hablásemos
bajo los parámetros de un ser humano normal. La primera vez que la
ví, quedé inmediatamente cautivado por su presencia. Aunque tenía
la figura esbelta y casi perfecta que distinguía a su raza, era su
posicion orgullosa pero a la vez amable lo que atrajo su atención.
Todo el mundo parecía tenerle respeto, por no hablar de un cierto
grado de miedo, pero ella no tenía reparos en tratar a todo al mundo
por igual, con palabras severas y una sonrisa en el rostro.  


-¿Sois ustedes los nuevos,no?- se acercó a ellos que estaban en la
puerta principal esperando órdenes- Soy Eliza, la lider de este
batallón. De ahora en adelante, yo seré vuestra maestra.Espero que
podamos hacer grandes cosas juntos- estaba alegre de conocer nuevas
personas-Pero no quedéis ahí en la puerta, pasad si quereis- hizo el
ademan para que entraran. Rojo no vaciló. Impulsivamente ya había
dado un paso adelante ante de que pudiera acabar con su ofrecimiento.
No obstante, Azul seguía quieto.

-¿Es una orden?- inquirió Azul. Eliza le contestó sonríendo.
Parecio hacerle mucha gracia su pregunta pese a que él seguía sin
saber porqué.

-En este mundo no existe nada denominado como orden; solo elecciones.-
se acercó bastante él que se sintía algo cohibido-Aunque es cierto
que si actúas como los demás te dicen reciben dicho nombre, nada te
obliga a seguirlas. Al fin al cabo, es solo otra cuestión de
libertad- se dio la vuelta mientras su capa era mecida.

-¿Libertad?- se levantó. -Que absurdo- dijo para sí-La libertad no
existe. Cada cosas que hay en este mundo habitan en este mundo existe
para dar sentido a otras. Están atadas unas a otras, como si
estuviesen apresadas en una cadena sin fin. La libertad es solo una
ilusión. Los hombres están hechos para ser subyugados. Es su sino-
desplegó un gran cantidad de poder mágico.


Darky y 7 se percataron al instante. El joven dio un resoplido
-Estabas mejor cuando   recostado sobre el suelo - dio un paso delante
de Darky.

-Cállate- su voz se agravó. Era su forma de mostrar que se
encontraba molesto-Los insectos como tú deberían conocer su lugar-
alzo su brazo con la palma de mano abierta. Pequeños bloques de
cuarzo aparecieron de su muñeca acabando por levitar encima de esta.
Comenzaron a girar violentamente, creando un ruido que parecía como
si estuvieran desgarrando el aire.

Cuando acabaron de girar, Azul se echo hacia atrás con su puño
cerrados. Los cristales ahora apuntaban a 7.-¡Desaparece!- un enorme
rayo se desprendió de su mano una vez que la abrió nuevamente.
puntos 9 | votos: 9
El sentido común solo es - un condicionante para los que temen reconocer su verdadera forma.
puntos 9 | votos: 9
No se pueden resolver conflictos - con palabras cuando una de las partes se niega 
a reconocer la realidad que pesan sobre ellas.
puntos 7 | votos: 7
Capítulo XCIX: This is (not) tale end - Dos figuras aparecieron de forma lejana en su mente. Sus siluetas
quedaban difuminadas en un lienzo oscuro. Saber que había alguien
más inmerso en aquella penumbra no aliviaba su soledad. Se
tambaleaban de un lado hacia a otro, sin dejar reconocer sus rostros.
Cuando acabó el ondulante movimiento, desaparecieron.

Rodeado por una total oscuridad, el joven ahogaba sus llantos en
silencio. No podía reconocer nada, ni siquiera él mismo. Todo antes
sus ojos era como una oscura sombra. Se recostó sobre sus rodillas.
Ya había tenido suficiente de aquella oscuridad. Cerró sus ojos
mientras ocultaba su cabeza en su regazo. Si ello era una pesadilla,
deseaba despertar cuanto antes

Para empezar, ni siquiera había sabido cómo llegó hasta ahí. Solo
sabía que había estado siguiendo  las indicaciones que le iban
apareciendo durante su  camino. Tras merodear por muchos campos,
llegó a este destino tan incierto que acabó por engullirle
completamente.. Intentó pedir ayuda en incontables pero cuando la
oscuridad le tocó perdió el conocimiento de su propia lengua. ¿Todo
este tiempo solamente había andando en círculos, atrapados en la
misma penumbra? Aquel pensamiento solo le hacía más daño.

-No me importaría si alguien viniera y me dijera que estoy muerto-
pensó para sí. Algo u alguien pareció escuchar sus lamentos. Una
llama blanca  apareció apareció detrás de su espalda, posando, lo
que parecían ser manos a juzgar por el tacto de calidez, sobre sus
hombros.

No alzó la vista ni siquiera para ver de quien se trataba. A estas
altura, ya nada le importaba. Creía que nada de lo que pudiese hacer
o decirle podría cambiar las cosas que había y hecho visto. La vida
siempre había sido una cosa intrascendente para él.

-Lo sé- era la voz de una mujer- Sé que te decepcioné en reiteradas
ocasiones.-  sus brazos se extendieron un poco más- infligiendote
cada vez heridas más graves. También sé que jamás podrás olvidar
el pasado- pausó- ni tampoco el amor y el orgullo que ello conlleva.
Eso te ha estado matando por dentro y por ello  piensas que has
perdido todo lo que te importaba en este mundo.- el joven reaccionó
con un sollozo- Lo que una vez fue felicidad ahora es tristeza. 
Ambos sabemos que mi tiempo en este mundo se acabó  hace mucho. El
todo debe regresar a la nada pero  en cambio a tu, mirate- hizo que se
pusiera de pie- aún te queda recorrer un largo camino por recorrer.
Aunque ahora no puedas confiar en quienes te rodean, tienes la
posibilidad de luchar porque llegue el momento en el que abras tu
corazón con los demás.

-Yo- pronunció inseguro- lo intenté pero solo conseguí
decepcionarme aún más-

-El dolor forma parte de la vida. Eso demuestra que eres algo más que
una carcasa vacía-

-Pero es que me siento tan solo a veces- contenía las lágrimas- Es
un gran esfuerzo para que lo haga uno solo. No puedes confiar en nadie
excepto tú mismo . Y aunque alguien te alce su mano nunca sabrás las
verdaderas intenciones que habrá detrás de esta- ella queda en
silencio- Incluso tú, que me estás apoyando, me dices que me vas
abandonar-

-Así es- respondió con franqueza- Lo que está hecho, hecho está.He
de irme. Con toda la tristeza que he ido albergando en mi corazón,
siento que lo que mejor podría hacer es acabar con todo e irme para
siempre.- el silencio se impuso tras su declaración.

-¿Y qué se supone que haga yo ahora?-

-Vivir. Vivir como tu quieras. El único que impone reglas a la forma
de vida es uno mismo- él todavía no se veía muy convencido. Lo tomo
de la mano y lo miró de frente. Aunque retroceder en el tiempo es
imposible, puedo concederte el poder para que cambies tu presente- lo
besó en los labios ligeramente- Pero esto conlleva un precio- dijo
una vez que separó de él- una vez que hayas podido acabar con las
cadenas del pasado, nunca jamás podrás recordar.- el pasó sus manos
por sus comisuras. Se estaba desvaneciendo lentamente. Intento alzar
sus manos pero era ya tarde. 

Se despidió esbozando una gran sonrisa.

7 se despertó de forma súbita, extendiendo su brazo hacia un cielo
inalcanzable. No tardó en darse cuenta que aún seguía tirado en la
árida tierra. Dejó que su mano volviera a desplomarse.
Aunque no recordaba nada desde que fue atravesado por Rojo, juraría
que estando inconsciente le había ocurrido algo importante. Pero no
podía recordarlo. Llevó sus manos a su rostro, percatándose de
algo. Estaban brotando lágrimas de sus ojos.

-¿Por qué estoy llorando?- se inquirió a sí mismo atónito. Se
puso nuevamente de pie. Pendiente de las lágrimas que no paraban de
salir, ni siquiera se dió cuenta de que todas las heridas que
recibió habían sanado.

Entonces escuchó un fuerte forcejeo entre dos personas. Una de ellas
era la voz de una mujer. Parecía estar gritando en busca de auxilio.
La otra, la voz de un hombre, parecía buscar la completa sumisión 
de la primera. 7 estaba confuso. Juraría que todo aquello lo vivió
antes. Se acercó un poco más para ver de quienes se trataban
realmente. Cuando los reconocío, supo que debía hacer.

-¡Soy lo único que te queda en este mundo!- exclamó Azul sin poder
acabar completamente la frase. Fue lanzando por los aires por 7.

-¿Te encuentras bien?- preguntó a Darky ofreciéndole la parte de
arriba de su vestimenta para que se tapara. 

-Sí.-Ella la aceptó de buen grado.-Gracias- Era aquel chico que
intento rescartarla antes. Pensaba que había muerto. Le daba la
impresión de haberlo visto antes-¿Nos conocemos?- inquirió
intrigada.

puntos 9 | votos: 9
No se odia a los demás - sino su felicidad pues obliga a reconocer la propia miseria.
puntos 10 | votos: 12
Es difícil confiar en otros - cuando ni siquiera depositas fe en tus propias acciones.
puntos 7 | votos: 9
Keep calm and destroy a planet. -
puntos 8 | votos: 8
¡Esto te pasa por jugar con mi - mordedor cerca del retrete!
puntos 27 | votos: 27
A veces el perseguir  se convierte - en la pasión de no alcanzar.

puntos 9 | votos: 9
Algunos se apoyan cómodamente - en su inseguridad olvidando que han llegado allí por no saber 
lo que realmente quieren.
puntos 7 | votos: 7
Todos tenemos la facultad de oír - pero pocos se prestan a escuchar.
puntos 5 | votos: 5
Sabes que estás obsesionado - con algo cuando crees verlo por todas partes.
puntos 2 | votos: 4
En teoria, no hay diferencia entre - esta y la práctica. Pero en la práctica, la hay.
puntos 5 | votos: 5
Capítulo XCVIII: Necrofantasía - Ella abrió sus ojos débilmente. Tuvo un extraño sueño. uno en el
cual un hombre malvado le arrebata todos sus queridos, sumiéndola en
una vorágine de dolor sin aparente fin. Tardó poco en darse cuenta
que aquello pudo haber sucedido realmente cuando vio la silueta de
Mouser encima suya. Abofeteó su rostro de inmediato. Azul se
levantó, no porque le hubiera dolido sino porque tenía curiosidad
por saber cuál sería el siguiente movimiento que iba a realizar.

Un enorme rubor la invadió cuando se vió que estaba despojada
prácticamente de sus ropas. Ocultó sus senos como podía con sus
brazos al mismo tiempo que intentaba cruzarse de piernas. Un sin fin
de imágenes grotescas pasaron por su cabeza, acuchillandola como
afiladas dagas.

-Me alegra que aún no estés rota del todo- comentó haciendo
referencia a la inestabilidad de sus recuerdos- que te entregaras a mi
de forma tan sumisa nunca pareció una buena forma de acabar con esto-
se mostraba tranquilo ante el notable enojo de Darky. Sus ojos ardían
de ira contra él. Le parecía apetecible que aún conservara tanta
pasión dentro suya. Podrían pasar un buen tiempo juntos antes de que
la destrozara de nuevo, Cualquier persona hubiera sucumbido a los
eventos dados- Ahora- prosiguió- ¿por qué no seguimos con lo que
estábamos haciendo? - avanzó hacia a ella mientras la miraba con
gesto repulsivo.

 Su siguiente paso hizo que el suelo volara en mil pedazos. 

-¡Quién querría estar contigo!- contestó con un profundo asco
hacia su persona- ¡Jamás te perdonaré que me hayas tratado como si
fuera un mero objeto para satisfacer tus deseos- Darky fue la
artífice de la explosion usando su magia. Sin embargo, el seguía
andando como si nada. Tras salir de la polvareda que se había
levantando, comenzó a correr hacia ella.

Darky se elevó a los cielos usando pequeñas barreras que creaba bajo
a sus pies. Necesitaba un amplio margen de distancia para con mayor
eficacia sus poderes mágicos aunque había algo raro en esta
ocasión; parecía como si su poder se hubiera incrementando de forma
abrupta durante el tiempo que permaneció inconsciente. Pensaría en
ello una vez que acabara con él. No tenía mucha fe en sus
posibilidades pero pretendía dar la impresión de todo lo contrario.
Suponía que Azul solo la había tenido en cuenta como un mero trofeo
y no como una verdadera usuaria de magia. Debía de aprovecharse de
eso y atacar con todo lo que tenía. Una vez acabado eso, debería
tomar a Master aunque eso podría ser incluso lo más difícil; la
última vez que lo vió, ni siquiera la reconocía.  

-No.- se dijo a sí misma escalando el firmamento- No puedo perder la
esperanza- miro al suelo desde alli arriba. No veía rastro de él.
Con algo de suerte, podría haber recuperado parte de su conciencia y
haberse refugiado en algún donde el influjo de Mouser no le hiciera
efecto.- Eso es lo más probable que haya sucedido- se decía a sí
misma- elevó su manos convocando un aluvión de estrellas. Todas
ellas iban de manera fulminante hacia Azul. Aunque consiguió esquivar
algunas cuantas, las otras se dirigían automáticamente al lugar
donde realizaba su siguiente movimiento. Ambos se movian por el cielo
aunque solo uno de ellos estaba atacando al otro. Él solo limitaba a
recibir los ataques de Darky a medida que se acercaba más a ella. Su
rechazo solo hacía que poseerla valiese mucho más. Cansada de que
sus golpes no le hicieron nada más que leves cosquillas, se propuso a
lanzar otro conjuro. Esta vez un enorme sello de fuego surgió por
encima de sus cabezas. De su interior, brotaron grandes rocas
incandescentes. Bajando su brazo, Darky mandó la señal para que los
asteroides aplastaran a su objetivo. Eran tan enormes que al lanzarlos
tambien impactaron contra el centro del mando destruyendolo
completamente. Los que estaban inmersos en la batalla apenas se dieron
cuenta de lo que estaba aconteciendo a sus espaldas. No obstante, ni
siquiera aquellos que estaban viendo aquel espectáculo aéreo podian
creer lo que estaban viendo con sus propios ojos.

-¡Es tan divertido ver como te defiendes!- parecía sonreír de
manera muy alegre pese a que rocas de grandes dimensiones se acercaban
a su persona. Antes de que pudieran hacerle nada, Azul, despegó una
barrera que reducía todo lo que intentase tocar a una diminuto
pedrusco.

Darky mordió su labio inferior a modo de disgusto. Pensó que aquello
acabaría con él. Antes de que pudiera pensar en su siguiente ataque,
Azul ya se había situado detrás de su espalda -¿Acaso te vas a
rendir tan pronto?- le susurró a la oreja que posteriormente mordió.
Darky se estremecio y no tuvo más remedio que separarse tan pronto
como pudo de él. Sus acciones solo hacían que su cuerpo se
entumeciera y sintiera escalofríos constantes Bajó nuevamente a la
tierra y con ella tambien Azul. Tocando el suelo, cuatro grandes
torres se eregieron a ambos lados de Azul. Desde sus impenetrables
fortificaciones, fueron proyectadas sin fin numerosas lanzas de luz.
Aunque esta vez si pudo atravesarlo, no había en el ninguna heridas.

-¿Cómo es posible?- Azul estaba consumiendo la magia que habia en
las lanzas. De la misma forma, las cuatros torres comenzaron a
desmoronarse. No podía admitirlo, pero Darky 
se había quedado sin ideas.

-He de decir que tu estrategia me ha impresionado- se limpió un poco-
No sabía que conservarse un poder mágico tan alto. Otra faceta que
acabo de conocer de ti y ya me gusta.- Nuevamente se acercó a ella a
una velocidad des Espero que examinandote me encuentre más sorpresas
como estas- la redujo en un instante- No te esfuerces- forcejeaba con
ella- antes no he usado ni una decida de poder. Solo estaba jugando
contigo un rato-

-¡Basura, escoria, estás muerto!- gritaba negando con la
cabeza-¡Cuando Rojo te encuentre seguro que te dará otra paliza!-  


-¡Es cierto!- se puso a reir de forma descontrolada. Darky no
comprendía la situación- Perdona, tu no estabas consciente cuandó
sucedió. Te haré un resumen- Darky cayo al suelo, sujetada
firmemente por Azul- Rojo está muerto. Lo mató Eliza pero descuida -
tomó una pausa para saborear el momento- pero no te preocupes, ambos
vivirán dentro de mí.-


Darky quedó nuevamente congelada. Balbuceaba palabras inconexas
mientras que las lagrimaban se derramaban otra vez por sus ojos. Las
palabras de Azul habían vuelto alcanzarla. Los recuerdos que tuvo
antes de perder la conciencia se volvieron mucho más nítidos.  Todo
lo que había pasado hasta ahora había sido una farsa, como un cuento
de hada; un pequeño momento de sosiego adulterado. 

Volvió a ser quebrada nuevamente.

-Ya te lo dije antes- la tomo de la cabeza- yo soy lo único que te
queda- la miro fijamente. Perdió la mirada viva de hace unos
segundos- Soy la esperanza que tanto buscabas.- juntó sus labios sin
que ella pusiera ningún tipo de reparo. Soy lo único 
que te queda en este mundo. - murmuró triunfante tomándola al fin.

puntos 7 | votos: 7
Capítulo XCVI: Eliza - La figura resplandeciente descendió a la tierra como un ángel sin
alas. La tierra parecía quebrarse allá donde estaban sus pies. La
cegadora luz que emitiía mitigó y ahora se apreciaba una figura
mucho más humana.

Era una elfa de cuerpo esbelto, brillante, sin imperfecciones. Su
aparente ropa se desvanecía entre los contornos de su cuerpo, sin
poder saberse donde empezaba uno y acababa el otro. 
Abrió los ojos con plenitud. En ellos  se posaron los ojos de Azul.
Con una actitud previamente incrédula, prosiguió con su ritual con
total normalidad hasta que notó entonces la presencia de su antigua
maestra.

Cuando lo hizó dejo el cuerpo semidesnudo de Darky levitando
nuevamente en el suelo y se giró para corrobar lo que no podia
aceptar con sus sentidos. Allí estaba, tal y como la recordaba.  Su
primera reacción fue la de una sonrisa apacible como si su encuentro
se tratase de algo agradable.

-Nunca pensé que lo lograria.- musitó por debajo- Has estado mucho
tiempo fuera de este mundo, maestra-  su muestra de cortesía no era
más que otra mofa. Seguramente, ella estaría todo al tanto de todo
lo ocurrido. Aunque no lo aparentaba, estaba molesta por cómo habían
tratado a su hija. Su rostro permaneció sereno, irradiando una
fríaldad que parecia inquietar a Azul más de lo que debía.Ella no
había hecho ningún movimiento hasta que tocó el suelo. Solo se
había parado allí, viendo como él intentaba violar a su hija.
Esperaba una reaccion mayor de ella tras ese hecho. Esa aparente
tranquilidad era el motivo de su enojo actual; queria verla sufrir o
al menos que realizase alguna acción. En ese momento de debilidad, 
acabaría con ella.

-Me alegra que estés aquí- hablaba cordialmente-¿Que te parece el
escenario que he montado?- prosiguió- Es mucho mejor que cualquier
celebración que realizó el imperio por nuestros logros. Deberías
sentirte honrada de asistir al festín para mi ascensión a ser
supremo de este mundo. Como ves- se hizo un lado un señalo a Darky
con la mano abierta- tu hija forma un papel muy importante en este
acto Es una lastima que te hayas demorado tanto en regresar porque
estábamos a punto de acabar- acabó finalmente mostrando una frívola
sonrisa pero ella seguía sin hacer nada que no fuese mirar hacia al
frente. Decidió ser más agresivo.

-¡Rojo!¡Rojo!- como si estuviera llamando a una mascota
desobediente-,¿Por qué no dejas de jugar con ese trozo de carne y
saludas apropiadamente a nuestra antigua maestra?- 

Tras que Azul lo llamara por su nombre, Rojo dejó de morder con sus
fauces el cuerpo de 7 y giró su cuerpo. Se había convertido en un
animal salvaje. Ya no había ninguna pizca de humanidad en él.
Caminaba apoyado entre sus cuatros extremidades encorvando la espalda
como si fuese a lanzarse a una presa. Soltó un gran alarido cuando se
dió cuenta quien estaba allí. Pese a su evidente falta de
raciocinio, aún podía reconocer la persona que tanto 
había amado en secreto. 

Separando sus colmillos, gritaba encolerizado su nombre. Tras eso, sus
garras parecieron volverse más afiladas y punzantes. Todo su cuerpo
había entrado irremediablemente en una situación de éxtasis. Se
abalanzó sobre ella con todo lo que tenía.

 
Lo que se escuchó posteriormente fue un cuerpo desplomarse en la
tierra. Fue un terrible sonido. Yacía allí, en el suelo, con la
mirada prácticamente en blanco. Había recibido un golpe tan limpio y
mortal que no había dejado ningún rastro de herida. Tan solo tuvo
que poner los dedos sobre su frente y así acabar con tantos siglos de
sufrimiento en silencio.

-¡Maravilloso!- Azul se mostraba satisfecho con la primera actuación
tomada por Eliza- No has dudado en un instante en arrebatarle la vida
a aquel que  sacrificó tanto por tí- se le saltaban de tanto reírse
que tuvo que llevarse la mano hacia la cara. Tras eso miró nuevamente
a Eliza. Aunque le había arrebatado la vida sin inmutarse, todavía
no mostraba ninguna emoción.- Dime- se acercó a Darky y empujo sus
labios contra los suyos-¿harás lo mismo con esta cría?- preguntó
tras acabar- Al fin al cabo, ella te mató ya una vez, ¿qué le
impediría intentar hacerlo de nuevo?- la dejo de nuevo en su sitio-
No me importa mucho si lo haces después de que haya dado luz a mi
hijo.- aún permanecía sin hacer nada. Sus ojos eran luminosos como
astros celestes. El azul se perdía entre ellos como 
una fina capa de niebla.

-¡No me mires así!- acabó por estallar- ¿Qué? ¿Me odias? ¿Por
abusar de tu hija? ¿Por haber transformado en Rojo en un monstruo?
¡No llega ni a una tercera parte del daño que tu nos causaste cuando
huiste de la guerra! - al fin hizo algo. Su rostro entonaba cierta
tristeza- ¡Ahora no necesito tu lástima o compasión!- reunió la
mayor cantidad de magia posible y la lanzó contra ella. Eliza alzo
nuevamente su mano, parando en seco toda la concentración de magia
que se había producido. Un vórtice producido en la palma de su mano
acabó por consumirlo todo.-¡Solo eres una ilusión!- Azul parecía
abrumado por su poder- Debería haber sabido que resucitar a los
muertos era algo imposible-

-Hace mucho tiempo que dejamos estar vivos- al final rompió su
silencio- desde la primera vez que empuñamos un arma o usamos nuestra
magia para hacer daño, nos condenamos inexorablemente a  estar bajo
el cuidado de las atentas manos de la muerte- desapareció para la
luego reaparecer detrás de Azul- En el proceso, consumimos todo lo
que había en nuestro alrededor- tocó las mejillas de Darky,
cediéndole así parte de su poder. Se puso frente a frente de él-
Pero todo eso ya acabó. Ahora debemos acabar con este ciclo
repetitivo de sufrimiento- buscaba su comprensión.

-Eliza.- tomó sus manos-Yo también te amé- declaró sin dejar de
sujetarla- incluso mucho antes que Rojo se diera cuenta de sus
sentimientos. Pero a diferencia de él, yo hace mucho que te olvidé
para seguir continuando. Mira ahora, junto a tu hija,crearé un nuevo
mundo. Así, tu muerte nunca podrá tacharse de que fue en vano.-
estaba siendo sincero con sus sentimientos por primera vez pero ella
retiró sus manos.  -No puedes crear un nuevo mundo a cambio de
extinguir otro.- rogó que se detuviera.- Detén todo esto antes de
que sea demasiado tarde- djo nuevamente- si así lo deseas, estoy
dispuesta a pasar toda la eternidad contigo- lo abrazó-
Eliza- correspondió a su afecto abrazándola. 

Ambos fueron envueltos en un haz de luz.
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XCVII: En la cúspide, perfección - -¿Así que esta es a tu resolución?- balbuceó ella. Experimentaba
una sensación extraña que le impedía articular las palabras de
forma correcta. Su cuerpo se estaba desmoronando en pequeños pedazos
como si se tratasen de hojas de papel que hubiesen estados pegadas en
su piel durante mucho tiempo. Había algo perforando su vientre. 

Era la mano de Azul.

-¿Te lo dije, cierto?- sonría como antes pero de una manera mucho
más satisfactoria- Hace tiempo que dejé de amar a la mujer llamada
Eliza- ella soltó un leve gemido de dolor por las contracciones que
realizaba Azul moviendo su mano dentro de su interior- Además, tu no
eres sino la sombra de lo que fue ella.- mientras agitaba la mano
podía verse como disfrutaba de ese momento con su sonrisa sádica
iluminando su rostro- ¿Qué eres? ¿Una especie de fusión entre
Magica y la otra chica, con recuerdos parciales de Eliza?- nuevamente
volvió a sonrió-  Patético. Lo único que tienes de utilidad es
todo el poder magico que rebosas- comenzó a extraerlo con la palma de
su mano que había en su interior.-ella se retorcía a contra de su
voluntad. Era como si todo su ser estuviese siendo engullido-¿No
crees que es maravilloso? Al fin podremos ser uno solo en un nuevo
mundo además- toda la luz que emitía Eliza estaba siendo absorbida
por Azul. 

Su cuerpo ahora menos que un mero destello. Cuando no quedara ningún
rastro de luz, ella, así como su conciencia desaparecían. Parece que
antes de desaparecer quiso decir unas palabras pero Azul no tuvo
reparos en tomarla antes de que pudiese completarla.
 Si figura desapareció de este mundo tan rápido como había venido. 

Todo aquel resplandor pasó a Azul. A medida que toda aquella invadía
magia su interior, su cuerpo se tonificaba y se encontraba mas
vigorizado. Una luz también rodeaba si figura pero no era blanca como
antes; se había oscurecido irradiando un aura de maldad inimaginable.

 
Al acabar de tomar todo aquel poder como suyo, ardía en ansias de
probarlo. El único inconvenientes es que no habría alguien lo
suficiente fuerte para aguantar uno de sus ataques. Ahora ya nadie le
podría detener. Por eso le parecía un tanto absurdo proseguir ahora
con su ceremonia. Prefería esperar a que Darky estuviera consciente
para proseguir; así sería mucho más divertido. Su atención quedó
fijada en el cuerpo sin vida de Rojo.

-Tomaré también el poder que aún te queda- atravesó su costado
salpicándose la cara con su sangre- Estaremos los tres juntos ¿no te
parece bien?- repitió el mismo proceso que hizo con Eliza- Así esta
bien- agitó su mano para limpiarla. Posteriormente, le apunto con
ella- Hazte cenizas- Rojo fue devorado por una gran llama azul hasta
no dejar ni rastro de él- Fuiste un gran entretenimiento durante
estos siglos- calcinó sin miramientos el cuerpo de quien había sido
su mejor amigo y rival.-Ahora, ¿que debería hacer ahora para matar
el tiempo?- miró a su alrededor. 

Ahora podía percibir con suma facilidad cualquier signo de vida a
cientos de kilómetros. Eran como pequeños puntos que se esparcían
por la tierra. Muchos se apagaban y otros en cambio irradiaban una
gran constancia por seguir vivos. Azul comprendió que estaban
inmersos en una batalla  contra el imperio. Supuso que todo eso había
sido una maniobra de Caos. Suspiró. Era un hombre predecible. Tal
nimiedad podría haber sido resuelta incluso sin sus nuevos poderes. 

-Quizás me pase a recolectar para recolectar su poder- anduvo
direccion hacia la entrada del campamento pero se detuvo a mitad de
camino- Así que tu sigues aquí- comento despreciando los intentos de
7 por seguir respirando- Creí que Rojo había acabado contigo- piso
fuertemente su pecho- ese idiota, ni siquiera pudo hacer la última
orden que le mandé como es debido- hablaba consigo mismo mientras lo
seguía pisoteando- Bueno- retiró su pie y 
lo tomó del cuello.

Tuvo que tener mucho cuidado para no estrangularlo.

-¿Qué quieres que haga contigo?- le inquirió aunque era obvio que
en su estado no le podría responder. 

Lanzo su cuerpo al suelo y lo volvió a patear.-Que aburrido. Matarte
no me produciría ningún tipo de satisfacción- se dio la vuelta- Y
tampoco conseguiría nada productivo arrebatando la vida de seres
insignificantes- fue a donde estaba Darky- Cierto, para que todo cobre
sentido antes debo de crear el nuevo mundo. Esa es mi mayor prioridad-
se puso encima de ella y comenzó a sanarla con su poder con el fin de
que despertara- Después ya podré disfrutar de mis privilegios de
dios-
puntos 22 | votos: 24
Las personas que más amas - son las que producen mas daño también pues 
son aquellas que te conocen mejor.
puntos 7 | votos: 7
Si ajustas tu felicidad con medidas - habrá en un momento en el que estará fuera de tu alcance.
puntos 16 | votos: 18
9 Avatares, 900 carteles - siendo cada uno de ellos  distintos pero siguiendo siempre una
misma linea que los mantiene unidos.

puntos 26 | votos: 26
Rara vez nos damos cuenta - a tiempo de que tras cada acto existe un sacrificio.
puntos 10 | votos: 10
Yo sé a dónde mirabas - realmente.
puntos 38 | votos: 42
Todo en la vida es blanco y negro - cuando se convierte en una elección.
puntos 4 | votos: 4
Asaltan su casa mientras retransmitía - una partida online.

Como tal podréis intuir por la imagen, el joven estadounidense 
Joshua Peters se encontraba inmerso en una partida de Runescape frente
a 60.000 espectadores que tenía en Twitch cuando, sin previo aviso,
un equipo de los SWAT asalta su casa en plena partida...todo ello por
una llamada de teléfono falsa. Dicha acción, que pasa de cualquier
limite de broma pesada, parece estar de moda en el país
norteamericano e incluso ya le han puesto nombre; SWATing.

Pero aquí no acaba todo. Que asalten tu casa hombres armados es algo
que sin duda será difícil de olvidar pero ver como tu hermano de 10
años es apuntando es algo imposible. 

Así comunicó Joshua su dolor, mediante un comunicado realizado en
twitter así como un video lanzando en youtube para explicar a sus
seguidores sobre lo ocurrido. Ahora mismo, Peters se encuentra
colaborando con la policia para averiguar quien fue el autor de tal
broma de mal gusto.
puntos 5 | votos: 5
Me gustaría ser franca pero entonces - recuerdo que ser alguien sin sueños es una auténtica perdición.

puntos 9 | votos: 9
Toda persona, no importa cual sea - su condición, ha sido herida y luego ha de crecer.
puntos 11 | votos: 11
Al igual que los problemas persisten, - siempre habrá personas que con tenacidad les harán frente.
puntos 11 | votos: 11
Quien no saca tiempo para todo - puede que sea porque realmente no quiere hacer nada.
puntos 13 | votos: 13
La definición de locura es hacer - siempre lo mismo  y esperar resultados diferentes.
puntos 6 | votos: 8
Puedes ser el príncipe de los saiyans - pero yo lo soy de tu corazón.

puntos 25 | votos: 27
Moderadores viendo faltas - ortográficas en Desmotivaciones.
puntos 22 | votos: 22
Mi alegría es como el ramen - porque ambos son instantáneos.
puntos 13 | votos: 13
La presión de ser actor principal - desaparece en breves instantes pero la inquietud del espectador
sigue presente.
puntos 31 | votos: 31
El tiempo perdido no es - tiempo desaprovechado sino tiempo que se marchó.
puntos 10 | votos: 10
Aunque muchos tenemos ambas, - no podemos siquiera describir  nuestras preocupaciones con palabras.

puntos 11 | votos: 15
Si el amor y el odio - pertenecieran a las cara de una misma moneda, 
seríamos nosotros los que la lanzan al aire.
puntos 4 | votos: 4
Black Water - Recorría el camino angosto cabizbajo, ocultando su rostro moribundo
con un rebelde pelo negruzco que antaño había sido libre. La
chaqueta terciopelo rojo con escuetos galones que le hacía
fácilmente identificable como el corsario más temido había quedado
mancillada con los latigazos que había recibido durante su
cautiverio. Ahora rezumaba un aspecto lúgubre, como las cortinas
rasgadas de una mansión abandonada. Estaba siendo arrastrada por el
suelo,tomando como suya toda la suciedad que éste contenía.

La muchedumbre se hizo dueña de las pocas calles que le separaban del
patíbulo. Nunca la ejecución pública de un hombre había causado
tanta expectación. La mayor parte de ellos lo abuchearon e incluso
más de uno, aprovechándose de su débil condición, 
lo apedreaban con frenesí. 

El capitán, aún altivo pese a las circunstancias, les lanzó una
mirada desafiante. No parecía los ojos de un hombre condenado a
muerte. Eran penetrantes, con un destello implacable, similar a los
ojos de un halcón que volaba sagaz para cazar a su presa.

-Incluso los débiles cuando tienen oportunidad se aprovechan de los
más indefensos- su murmullo se perdió entre el gentío. Tras eso,
recibió un duro golpe en su estómago. Dio de bruces contra el suelo,
imposibilitado por los grilletes que lo mantenían 
preso de pies y manos. 

Por un instante por el fervor del público, había olvidado la grata
compañía que le estaba conduciendo al fin de sus días. Eran dos
guardias imperiales, vestidos con atuendos pomposos y llenos de joyas
entre otras tantas e inútiles decoraciones. Pese a que sus llamativas
vestimentas podrían parecer por los payasos de un circo, eran
indudablemente soldados de primera categoría, destinados a llevar a
Falcon, el famoso ex-cazarrecompensas y posteriormente temible
corsario, a la plaza principal donde su vida sería arrebata con el
fin de hacer ver al restos de piratas y al mismo pueblo que la Armada
aún conservaba mucho poder. Aún tirado en el suelo, se rió con
todas sus fuerzas. Tenía curiosidad por la forma que tenía pensado
el gobierno de dar ejemplo con su muerte. 

-¿Vas a estar tirado todo el día?- brabuconeó el soldado que le
golpeó en el abdomen. Miró de reojo su locutor.Era un gorila, de
espalda tan ancha que parecía poner en duda la anatomía humana. Con
su grotescas manos, tan grandes como la tapa de un barril de cerveza,
lo levantó por los aires e hizo que lo mirase fijamente. Aún se
estaba riendo. Le preguntó que le hacía tanta gracia.

-No es nada especial- le costó pronunciar esas palabras- solo que me
se sorprende de que acepten ingresar animales en las filas de la
Armada- su cara se enrojeció de la ira. Si el quisiera, ahora mismo
podría aplastar su cabeza con sus manos pero habían recibido
órdenes directas arriba de que debía llegar consciente y vivo hasta
el patíbulo. Sin embargo, nadie les dijo que no pudieran jugar con su
cuerpo antes de aquello.

-¡Alto!- el otro guardia se dispuso entre ellos. Era mucho más joven
que el gorila, al que escuchó que el otro llamaba Abe. 

A juzgar por su acento y la manera cortés y amable en la que trataba
a su iracundo compañero, Falcon dedujo que se trataba de un noble,
seguramente alistado en el ejército por unos padres con demasiada
expectativas de subir aún más en la escala social. Si Abe era todo
músculos y diminuto cerebro de simio, aquel joven era todo lo
contrario. Su complexión era débil, aunque poseía cierta ligera
presencia de autoridad que ahuyentaría a los maleantes de tercera
categoría, de nada serviría contra auténticos sanguinarios y
asesinos. Se preguntaba cuánto duraría el muchacho allí antes de
que se diera cuenta de que no estaba hecho para esa vida. Esperaba,
por su bien, que fuera mucho antes de que cualquier estúpido idiota
le atravesara el pecho con su daga en cualquier escaramuza.

-¡No te das cuenta que ya está bastante malherido!- apeló a la
razón de su compañero- Si lo sigues tratando así, no llegará a la
plaza con vida- Abe dió un brinco.

-Pero Nathan- sabía que lo había hecho mal- ese tipo me ha
desafiado- parecía como un niño pequeño siendo regañado por su
padre. Sino fuera porque era como un monstruo andante que lo estaba
conduciendo hasta la muerte, sería incluso digno de una actuación de
humor.

-¿Y eso te da derecho para hacer lo que quieras con él?- le
inquirió severamente su compañero- Este hombre ya está sentenciado
a muerte por todos sus crímenes. Cualquier daño que le produzcas
esinnecesario. También va para todos ustedes- se dirigió a la
multitud ahora cohibida por ser inculpada.-¿Se encuentra bien?- se
dirigió a ayudar a Falcon. 


-Que hermosa lección de caballerismo- le dijo a Nathan- seguro que
ese discurso lo tenías preparado de casa- aunque aceptó su ayuda, no
le tenía ningún respeto o estima.-

-No me malinterpretes- sacaba el polvo a los ropajes- Vosotros los
piratas sois mis enemigos- Falcon se vio sorprendido por la
determinación que rebosaban sus palabras.-por ello, creo al menos
mereceís una muerte digna y no aquí, apedreado por el gentío- 

Falcon se rió del muchacho.

-¿Cómo te llamas, muchacho?- parecía estar dispuesto a caminar
nuevamente.- Al menos me gustaría saber el nombre del hombre que me
conduce hasta la muerte.

-Nathan-Dudó un poco antes de decirselo.No sabía si seguía con la
sorna que habia conseguido a llevar a cabo antes con su compañero.
Falcon quedó bastante sorprendido y le sonrió. Parece que algo le
había agradado.

-Es un buen nombre para un pirata- no se mofó de él, sino que parece
que lo dijo para elogiar su nombre. El se lo tomó como unas de sus
bromas y le contestó de la misma forma.

-No es el primero que me lo dice- suspiró hondamente- No sé que
estarían pensando mis padres al escoger dicho nombre-

-Muchos dicen que los nombres no se escogen, sino que vienen dados por
cada persona-

-¿Es usted creyente?- Nathan lo miró atónito. El no era muy devoto
a la religion pero aquella frase le sonó muy común, como el típico
sermón que podría soltar un clérigo el día de pascuas.

-Ser pirata no na sido toda mi vida, muchacho- su humor parecía haber
mejorado. -Hablemos de ello si quieres camino a nuestro destino, no me
gustaría hacer esperar al 
verdugo que reclama mi cabeza.-
puntos 11 | votos: 11
Hoy me siento importante. -
puntos 60 | votos: 66
Hay problemas tan cotidianos - que no tomárselos con humor sería un desperdicio.
puntos 9 | votos: 9
Cuando nos suspenden - pese a tener la misma nota que otros compañeros.

puntos 4 | votos: 6
Cuando la ficción se enciera - como el gato en su caja, se convierte en verdad.
puntos 13 | votos: 15
La piedad es un licor maligno - para los que se encariñan de su orgullo.
puntos 23 | votos: 23
La verdad no es determinada - solo por creer en ella sino en el estudio de todas las posibilidades.
puntos 19 | votos: 19
A sabiendas de que somos libres - algunos siguen dependientes para la felicidad de otros.
puntos 11 | votos: 11
Si de verdad pudiésemos corregir - nuestros defectos no haría siquiera falta acordarse de que existían.

puntos 8 | votos: 8
Producen bellos fuegos - aunque solo tengan una breve mecha.
puntos 10 | votos: 10
Una mentira jamás será convertida - en verdad aún si se repite una infinidad de veces.
puntos 16 | votos: 16
La mala fama precede de acciones - que no se ajustan a las modas vigentes.
puntos 14 | votos: 14
El coste de nuevas sensaciones - solo depende de cuanto quieras alejarte de tu vida cotidiana.
puntos 17 | votos: 17
Muchos dicen que el tiempo - lo cura todo pero nunca hablan del cómo.





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