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21.11.2013

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Capítulo LXXXVIII: Imperfección II - Tras quince minutos de batalla, los soldados se ahogaban en su propio
miedo. Corrian por el campo  juntos a miles de muerte de acero.
Avanzaban angustiados, inundados por los gritos de sus compañeros. El
frente de ambos ejércitos acabaron colisionando. Muchos no soportaron
la primera acometida y su vida les fue futilmente arrebatada en
cuestión de segundos.

En aquel caos de espadas levantadas contra el cielo, Siete se había
hecho un pequeño hueco. Tras acabar con el gigante, atrajo la
atención de ambos bandos. Todos parecían acudir raudos a pedir su
cabeza. Naturalmente, no iba a permitir que lo hicieran. Golpeaba con
contundencia a todo aquel que se le acercarse. No deseaba malgastar su
municion contra ellos.

-Debo de encontrar una forma de salir aquí- pensó zafándose como
podía de las incesantes acometidas. Esquivó  instintivamente  un
golpe que iba a directo a su rostro. Si no hubiera girado su cuello en
aquellos instantes habría sido derribado contra el suelo.- Creo que
no nos conocemos- Siete habló a su adversario. A juzgar por la
tonalidad rojiza de su rostro, parecía estar bastante enojado


-¿Que relación tienes con mi hermano?- Angel preguntó sin vacilar. 

-¿Con que Telyg es tu hermano?- pareció sorprendido.- Bueno,
digamos, que tiene una deuda pendiente conmigo por haberle salvado la
vida.- de mientras hablaba, Angel seguía insistiendo en golpearle- Si
te sirve de consuelo, no era mi intención llevarmelo lejos de tí-
paró en secó sus movimientos- fue cosa del destino o como quieras
llamarlo que nuestros caminos se cruzaran- la echó hacia atrás-
tanto para bien como para mal.-acabó golpeando un soldado del imperio
que iba atacar a Angel.


-¿Que es lo que realidad pretendes?-

-Salvar el mundo- miró con gesto serio- creo- añadió una sonrisa
que la volvió más confusa.- Ahora si me disculpas, tengo que
reunirme con mis compañeros- se marcho velozmente antes de que
pudiera darse cuenta.

Inmediatamente, dejó la batalla en manos de Joserene y marchó hacía
donde el se dirigía; el campamento. Pandora vio como Angel corria
apresurada hacia la retaguardia y decidio unirse a ella. Ambas se
abrieron nuevamente al campamento donde se dirigió 7. Angel tenía un
extraño presentimiento. Su repentina aparición, el ataque del
imperio, todo parecía estar demasiado calculado para que ambos
sucesos no estuvieran conectados. Y luego la extraña contestación
que le dió. No podía evitar pensar en ello. Pandora toco levemente
su hombro. Le estaba negando con la cabeza.

-Es verdad- contestó a sus gesticulaciones- No podemos perder el
tiempo pensando en cosas que ya no tienen solución. Si no hacemos
algo ahora, todos estaremos acabados.

                                                                     
***
-Veo que no tienes respuesta para todo- contestó Mouser
interrumpiendo en el silencio.-Pero no importa, de ahora en adelante
solo necesitaré personas como tu- se acercó a la pared. 

Allí se encontraba inconsciente y apresada con grilletes Darky. Su
brazos se extendían a lo largo de la pared mientras que sus pies
apenas tocaban el suelo estando presos en el mismo sitio.Había sido
vestida con un acuoso velo de seda que apenas era visible. El
faldellin de su cintura, con motivos florares de oro, entonaba un
ligero tintineo con cada movimiento involutrario que realizaba su
cuerpo estaba completamente visible en su totalidad. Su cabello había
sido lavado con mesura hasta que brillase más que cualquier metal
precioso.

Pasó con cuidados su dedos por su labios. Era tan rojizos y llenos de
viveza que apetecían darles un bocado pero se abstuvo de hacerlo, por
ahora. Se conformó con su suave tacto. Bajó un poco más. Sus pechos
eran como una fruta a punto de madurar. Mantenían un ílicito color
rosado que atraía la vista a través del vestido que intentaba
ocultarlos como si algo malo se tratase. Fue bajando aún más hasta
llegar a su vientre y luego repitió el mismo proceso en direccion
inversa.

- Y aquí tenemos la llave que nos abrirá las puertas al nuevo mundo-
volvio a acariciar su rostro- una joven doncella mitad humana, mitad
elfo. Se podría decir que incluso se parece mucho a nosotros- habló
como si fuera portavoz de todas las armas vivientes- será nuestra
salvadora, nuestra diosa- inhalo la fragancia de su cuello- la hora
que por tanto tiempo se nos ha negado se verá al fin cumplida-
desató a Darky y la tomo en brazos muy pronto todos podrán ver el
nacer de un nuevo dios. Un dios que se elevará por encima de
cualquier otro que haya existido antes. Impartirá justicia entre los
infieles y dará cobijo a quienes promulgan su fe. Todos serán
felices. ¿No era esa tu idea cuando nos creaste?- preguntó a Jess
tras hablar consigo mismo.

-La vida me ha demostrado que no hay nada en lo que creer. Ni en
dioses ni en los ideales propios. Adelante, sigue con tu juego, esa
chica no me importa- se refería a Darky- si hubiera sabido antes de
la existencia de mi nieta - habló consigo mismo- nada de esto hubiera
ocurrido.

-Su muerte sirvió para un bien mayor.- con esas palabras, Azul se
marchó de allí.
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Capítulo LXXXVII: Imperfección - Mouser se había reunido con Jess en La Forja. Se había vestido
galantamente con una chaqueta de terciopelo  Su pelo parecía haber
aumentando en tamaño ahora que lo llevaba recogido hacia atrás. Su
rostro parecíatambiénn ligeramente cambiado. Aún con esa aura
imponente, quizás sobrepasando lo arrogante, mostraba un tibia
sonrisa con sus labios. 

Jess se encontraba en otra esquina, ensimismado en lo que parecía ser
un fallido proyecto. Parecía estar consternado pero ello no le
impidió lanzar una mirada airada a Azul que parecía ser el causante
de todos sus males.

-Me mentiste- pese a que estaba notablemente enfurecido, no levantaba
en ningún momento la voz- dijiste que  conocias como traerla de 
vuelta a la vida pero- paró para golpear la mesa de trabajo- ¿Tú
crees que esto tiene vida?- sacó de entre las sombras a Magica.

Tenía la mirada perdida. Completamente desnuda, podía verse como su
trozo se iba descomponiendo en trozos de carne que marcaban con su
hedor el suelo. El proceso era lento pero mortal. Jess había estado
estudiando durante todo este tiempo el desarrollo de su anatomía con
el fin de comprender cómo Rojo pudo otorgar a otro ser vivo la 
esencia de Eliza. Pero en el transcurso de su investigación para
desentrañar lo que era realmente el ser conocido con el nombre
Magica,  su cuerpo comenzó a sufrir extrañas alteraciones que le
impidieron avanzar. Intentó usar sus clones que quedaban restantes en
la planta pero todos ellos padecían de lo mismos sintomas, incluso
más precoces; nada más ser sacados del tubo, se convertían en una
masa gelatinosa que no tenía consistencia alguna. Debía de haber
algo en ella que la hacía única pero se había quedado sin tiempo
para descubrir que lo era.

-Yo cumplí mi parte del trato- contestó sin inmutarse- Alrededor de
150 años estuve mezclado con los humanos hasta que me encontré con
él. Me gané su confianza e hice que los Escorpiones Rojos se
instalaran en La Forja para así financiar sus investigaciones. Cuando
llegó el momento, le arrebaté todo lo que tenía- apretó su puño
satisfactoriamente- reduciéndolo a mi mero esclavo. Tras eso, te
dejé que prosiguieras con sus investigaciones e incluso te dejé que
jugaras con su mascota desechable- se refirió a Magica de forma
despectiva- ¿Qué más quieres de mí?- 

-Sé que mandaste a destruir todo los documentos que había sobre su
investigación- agregó Jess tras un discurso que le pareció
paupérrimo.- Caos me comentó que en algunas de sus anotaciones
había entradas incongruentes o que no tenían ningún sentido-

-¿Y no te dejé que usaras a Rojo para que lo recuperaras?-

Jess calló por un momento. -Eres un monstruo- Mouser se echó a reir
de forma inesperada.

-¿Si yo soy un monstruo, en qué te convierte eso a tí?-

Azul llevaba razón.Jess no tenía ningún derecho de juzgarlo. Al fin
al cabo, sus crimenes eran muchos peores que los cometidos por él.
Él fue quien desarrolló las primeras armas vivientes. Usando sus
conocimientos de nigromancia que obtuvo en unas antiguas ruinas y con
la magia de sangre heredada por el linaje de los Thanatos, dió vida a
seres con una inmortalidad mayor o incluso superior que la de su
propia especie. Usó restos humanos y elfos para dar luz a aquellas
abominaciones carente de sentidos propios y sentimientos. Enlazados a
una persona con una gran cantidad magia, que los permitía conservar
en una forma en las que su poder era considerablemente reducido,
mediante antiguos rituales de magia negra creia haber encontrado una
manera de acabar con la corrupción y dejadez que sufría su pueblo;
la esclavitud y la diferencias de clases se abolirían si se contase
con una tercera clase, manejable, fiel, comprometida y siempre para
servir a sus señores. Las armas vivientes serían auténticas
herramientas de salvación.

Pero los nobles tenían otros planes. Hacía siglos que los humanos
residentes en el continente se estaban convirtiendo en una molestia
para sus negocios por lo que vieron en sus creaciones un brillante
ejército de bajo coste pero gran poder de destrucción. El se negó
en rotundo que fueran usados para tal propósito. Todo ello derivó en
un baño de sangre donde pereció él, su mujer, su hija, y su
cuñado. 

Aunque él no murió realmente. 

Ya fuese por haber estado expuesto constantemente a la magia negra o
por la extraña magia que se había apoderado de él durante su viaje
a unas antiguas ruinas elfas, su cuerpo paró de envejecer. Aunque era
algo común en los elfos que su metabolismo fuese reducido en relacion
a la magia que poseían, los efectos que tuvieron en él fueron
distintos. En el ya no había ni una pizca de magía. Todo su poder,
había ido a parar al cetro que había estado llevando tanto tiempo
consigo. Era lo único que lo mantenía con vida. Al principio, le
parecío una ironía del destino; el vinculaba cuerpos sin vida a los
elfos pues ahora un elfo había sido vinculado a un objeto inanimado.

Su presunta muerte ralentizó y mucho los labores de investigación
sobre las armas vivientes aparte de que cuando atacaron su villa
fueron destruidas todas sus posesiones. No sería, siglos después,
que las armas vivientes se consolidaran como tal, haciendo honor  a su
nombre. Su primera actuación fue en la batalla contra el emergente
imperio humano que había comenzando a atacar a las colonias elfas en
el continente tras siglos y siglos de desprecio de esta especie.
Traicionado por sus propios congéneres, se alió con los humanos a
los cuales le enseñó todo lo que pudiese servirle de ayuda. Aunque
comenzó como una mera cuestión de venganza, comenzó a ver en la
humanidad una esperanza y una salida al mundo que él siempre había
soñado. Medio incluso con algunas familias elfas que, en desacuerdo
con los planes realizados por el Consejo, apoyaron a la causa de los
humanos. 


Pero en los últimos años de la guerra, con la balanza decantada a su
favor, fue una vez mas apuñalado por la espalda. Los humanos no solo
querían derrotar a los elfos sino llevar al completo exterminio su
cultura y sociedad. Jess sobrevivió y, de nuevo, no tenía lugar a
donde ir.
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Como todo tiene un significado, - debo elegir entre seguir tus ojos o tus labios.
puntos 13 | votos: 15
Esa inocencia de la infancia - cuando creíamos que uniendo las piezas rotas  nuestro compañero 
de juegos volvería a funcionar.
puntos 18 | votos: 18
Siempre hay una manera de escapar, - solo que te encuentras demasiado cansado para descubrirla.

puntos 18 | votos: 18
Vuelve, a Desmo vuelve, - por Navidad.
puntos 12 | votos: 14
No encontrar motivos para levantarse - de la cama porque es donde ella está recostada.
puntos 30 | votos: 34
No se trata de obtener el mayor - número de cosas sino quien sabe mejor conservarlas.
puntos 8 | votos: 8
No fuimos creados para ser felices - sino para arrebatar la felicidad de otros.
puntos 25 | votos: 25
Por cada sonrisa fingida - habita un alma herida.

puntos 14 | votos: 16
La desilusión inunda mi ser; - me he convertido en esclavo del ayer.
puntos 10 | votos: 10
Es fácil señalar culpables - antes que buscar soluciones.
puntos 24 | votos: 24
Los verdaderos enfermos - son los que desean que te compadezcas de ellos.
puntos 15 | votos: 15
Raramente los caminos - de lo correcto y la felicidad van unidos.
puntos 12 | votos: 12
Como una combustión espontánea, - el corazón arde de amor.

puntos 33 | votos: 33
Si quieres que la gente sueñe - debes comenzar por creer que sus sueños son los tuyos.
puntos 14 | votos: 14
Atenta contra la tristeza - mediante una sincera sonrisa.
puntos 9 | votos: 9
Capítulo LXXXVI: Interceptor - El rugido de los hombres inundaba el campo de batalla. Al son de los
tambores, se enfrentaban cara a cara con la muerte. Los escudos
chocaban unos con otros haciendo saltar leves chispas que incendiaban
momentáneamente del cuero por el cual  estaban cubiertos. El
tintineante chirrido que hacían las espadas que, con una llaga 
metálica mataban miles de esperanza, se extendía por cada rincón
existente. Por cada sangre derramada, ya fuese enemiga o aliada, sus
bramidos se volvían aún mas fuertes.

Los guerreros, como auténticos acorazados andantes, se situaron fuera
del muro para repeler las fuerzas del imperio. Se aglutinaron en
pequeños círculos que eran mucho  más concentrados a medida que se
acercaban a la puerta.  Su cometido era detener a las caballerizas que
en su primer intento decidieron flanquearlos por los lados.
Desgraciadamente para ellos,  un aluvión de flechas incendiarias
bajó desde el cielo. Sus caballos, desbocados, quedaron rápidamente
prendidos en llamas. Sin más remedio que tener que dejar sus monturas
para no ser consumidos por el fuego, los jinetes lucharon a pie. 

Posteriormente, el imperio mandó otro escuadrón de caballeros pero
esta vez acompañados por arqueros y soldados que sirvieran como
escudo humano. Avanzaron en pequeños pelotones a los cuales se les
asignaba eliminar los focos de mayor peligro para la artillería. Las
máquinas tardarían un poco más en llegar. Por ello, necesitaban
asegurar algunas ubicaciones para el asedio.Los soldados de los
Escorpiones Rojos fueron poco a poco diezmando hasta llegar a la
altura de no quedar menos de un centenar. Angel lo observaba todo
desde el muro, junto a Joserene, quien se había convertido
inesperadamente en su consejero de guerra. Iba ataviada con una ligera
armadura purpurea que protegía su pecho y caderas. Un larga capa
roja, con la figura del animal  que daba nombre a la resistencia,
caía levemente hasta sus pies.

-Es la hora-pronunció Angel- diles que se retiren- Joserene mandó a
un soldado para que tocara el cuerno de guerra. Inmediatamente, las
puertas se abrieron y los pocos soldados que aún podían sostenerse
en pie se retiraron. En cambio, el enemigo se lanzó efusivamente tras
los heridos que quedaron atrás. Al mismo tiempo que los soldados
restantes se marchaban hacia dentro una figura de una chica vestida de
azul salió al exterior.

Portando una masa de hierro que pesaba más que ella misma y con un
estoque tan liviano que parecía de pluma, cortó a los soldados del
imperio que intentaban ir más allá. Acabó con ellos en décimas de
segundos, forzando los limites del cuerpo humano hasta limites
insospechados.  En su izquierda estaba la espada de Godric, a quien
debía asesinar, y en la otra la espada de Ralf, al cual no pudo
proteger. Hasta que cerrase ese círculo, no podía permitirse el lujo
de morir.

Se bañó en la sangre de numerosos hombres hasta que estos
desistieron en tomar la puerta principal. De nuevo, sonaron los
tambores del ejercito enemigo ordenando que se retiraran. Tras acabar,
su cara acabó cubierta de rojo. Volvió hacia al interior donde la
recibió Angel.


-Buen trabajo- le comentó Angel- ¡Habeís hecho todos un gran
esfuerzo!- gritó para que lo oyeran- ¡Pero esto no acaba aquí!
¡Todos los que no se vean capacitados para la lucha, que huyan hacia
el risco! ¡Allí encontrarán médicos y una gruta que los conducirá
al  mar! ¡Tomen los botes que hay allí y huyan mientras  puedan! Aun
queda lo peor por llegar- comento finalmente para sí mismo-Pandora,
¿crees que puedes seguir con este ritmo?-

Inclino la cabeza dando a entender que su respuesta era afirmativa.

-Así me gusta.-le sonrió. Desde la muerte de Ralf, ambas habían
mantenido una mirada mustía y deprimida. Pensaba que tenían que
apoyarse una a la otra para superar lo ocurrido.-Quizás cuando acabe
todo esto- pensó- ¡Joserene, avisa a todos para realizar nuestro
siguiente movimiento!-

-¡A sus ordenes, mi comandante! ¡Ya oyeron todos! ¡En marcha!-

Pasado un breve lapso de tiempo, una bruma de soldados se abrió paso
hasta allí. Enormes fortificaciones de madera móviles se alzaron
expectantes en la lejanías. Precedidas iban por catapultas, balistas
y arietes que en poco segundos podían derribar cualquier muro por muy
resistente que fuera. Durante su avance, todo quedó en silencio. El
movimiento de las ruedas haciendose paso entre los cadáveres
esparcidos por el suelo era el único sonido audible.

Una vez lo suficientemente cerca, montaron los onagros; grandes lanza
piedras con una dimension y un mayor poder destructivo que la
catapulta convencional. Una vez dispuestas, lanzaron una ofensiva
total contra el campamento. Hombres y máquinas parecían correr
desperados hacia ellos.
Algunos incluso ya habian colocados enormes escaleras que daban a la
parte superior del muro. No tardaría mucho en desplegarse tampoco el
puente levadizo de las torres armadas. La puerta estaba siendo
golpeada con dureza por los arietes; no parecía soportar mucho más.
Además, grandes piedras volaban por el cielo, impactando en el muro
que se estaba a punto de venirse abajo.

-¿Ahora?- 

-Sí- respondió rotundamente a la pregunta de Joserene.

Tras eso, una secuencia de explosiones, una tras otra, se dieron lugar
a las afueras del campamento.
Durante aquella misma noche, estuvieron investigando los numerosos
tuneles que pasaban por debajo del campamento gracias a la informacion
obtenida por Joserene y Pandora por parte de Ryu.
Una vez sabido esto, Angel ordenó a los ingenieros de colocar los
explosivos dentro de estos. Una vez que se le prendieran fuego,
serían imperceptibles para el enemigo el cual no solo sufriría
grandes bajas sino que también sería presa del pánico.

Grandes grietas marcaron la tierra, llevándose numerosos soldados
enemigos y lo que era más importante, la mayoría de armas de asedio
enemigas. Aunque todavía seguían siendo superados enormemente en
número, sus posibilidades de victoria habían incrementado  de forma
considerable.
Pero el éjercito del imperio aún tenía guardado un as debajo de la
manga. Como último recurso, despertaron una de las armas de las Eras
Antiguas; un increíble ser hecho completamente de hierro denominado
como gigante, que solo hacía caso a sus instintos de destrucción.
Era mucho más grande que cualquier personal normal. Al menos mediría
entre 3 y 10 metros. Se acercó beligerante frente a ellos,
deshaciéndose de las cadenas que lo mantenían presos. Cayó
fulminante a los primeros pasos que dio. Una persona apareció detrás
suya y se subio a su espalda para rematarlo.

-¡Tú!-gritó a lo lejos viendo de quien se trataba.-¡Tropas!-
ordeno saliendo fuera- ¡Avanzad!- un gran número de tropas
escondidas en los bosques se dio la luz. Aunque el ejercito enemigo
estaba consternado, también envio todas sus tropas restantes al
frente.

-Vaya- comentó el ejecutor del gigante- pensé que iba a pasar algo
grande pero no exactamente esto lo que había pasado por mi mente-
disparo contra la cabeza del gigante para cerciorarse de que estaba
muerto- Espero que a Telyg y a 25 les vaya mejor- estaba siendo
arrastrado al fragor de batalla-
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Esta navidad no habrá jamón. -
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LXXXV: El guardián de los secretos - Caos, Minstek y Ryu marcharon juntos a las afueras del campamento. Ni
tan siquiera había amanecido cuando dejaron el lugar. Iban a ritmo
lento, debido a la cantidad de equipaje que debían de llevar. Tampoco
tomaron ningún caballo de las caballerizas pues llamaría la
atención de que desapareciese un caballo misteriosamente. A pie,
llegaron a  una pequeña colina, situada no muy lejos de donde
procedían. 

Detrás de esta, se asentaba un enorme campamento de soldados del
imperio. Las rojas tiendas de campaña se aglomeraban unas a otras,
como pequeñas hojas caducas esparcidas por el suelo mientras que los
caballeros espoleaban con bravura a sus monturas que iban pertrechadas
con grandes placas de hierro, preparándose para la entrada inminente
al combate. Los soldados a pie ponían a punto su espada, creando una
larga cola donde se encontraba el herrero. Mientras tanto, los
ingenieros realizaban los últimos retoques a las armas de asedio.
Había un gran variedad; rampas, catapultas, lanza piedras,  balistas,
onagros y torres de madera dispuestas para derribar lo que se cruzase
en su camino.

-Sigamos- Caos hizo el ademán para viajar hacia la cuenca. 

Entraron sin problemas en el improvisado fuerte que habían montando. 
Los soldados les dejaron paso, a medida que se adentraban aún más.
Llegaron a lo que parecía ser la tienda del general al mando. En su
interior, se podían ver la silueta de dos personas que parecían
estar discutiendo de forma bastante acalorada.

-¡Me niego a seguir siendo partícipe de sus operaciones! - comentó
un soldado a su comandante de forma brusca. Era un joven apenas salido
de la academia militar. Se notaba por el poco uso que le habían dado
a la armadura. Su pelo rebelde, al igual que su personalidad, parecía
ser aclarado por los primeros rayos del sol. Gesticulaba violentamente
las manos, en un intento vano de convencer a su superior.

-Ningún novato va a venir a decirme cómo tengo que dirigir- el otro,
más anciano, que parecía ser el lider de aquel ejercito, replicó
con furia.


-¿Sir?- Caos le interrumpió- Soy quien os envió el mensaje-

-Oh, vaya- pareció alegrarse un poco- al fin vemos la cara a nuestro
queridos informantes. ¡Lewis-gritó al muchacho- trae una silla para
nuestros invitados!-

-No hace falta- Minstek negó con la mano.-Venimos tan solo a tomar
unas provisiones para el largo camino a la capital-

-Que lastima. Supongo que habéis tenido suficiente para convivir con
esos bastardos. ¿verdad?  Aunque me he escuchado que sus mujeres
están bastante buenas. - dío un codazo  a Ryu para insinuarle si se
había acostado con alguna. 

Ryu no le siguió el juego. Al contrario, le molestó la actitud
jovial que mostraba y el trato que tenía tan cercano con él. Miro
fijamente a Caos. Sabía que si le daba la orden lo mataría
gustosamente pero por ahora les convenía que llevara a cabo la
destrucción de los Escorpiones Rojos para no dejar evidencias de lo
que habían estado haciendo allí.

Era un trabajo a tres bandas. Por una parte, sirvieron a Mouser a la
par que seguían las instrucciones dictadas por el emperador. Eso era,
sin contar, a quien verdaderamente beneficiaba todo aquello. Ryu
desconocía quien era realmente su nuevo jefe. Hasta entonces, el
había seguido las órdenes del rey de vigilar los movimientos de los
rebeldes. Se acercó a Mouser  para obtener mucho mas detalles de sus
movimientos. Así descubrió que los Escorpiones Rojos no eran la
fuerza antaño y que en la cuna de su sede había surgido la
corrupción. Los tres campamentos competían entre si para saber cual
iba a ser el sucesor tras la muerte del anciano Don Zaloog. Aunque
nunca predijeron que muriese de muerte prematura, tampoco pudieron
percatarse de las verdaderas intenciones que tenía su segundo al
mando. A misma petición suya, mando un informe al imperio de su
posición durante una mision que estaba llevando a cabo. Todo acabó
con su muerte y con la ascensión de Mouser al poder. 

En aquel entonces conoció a Caos y Minstek. A Minstek lo conocía de
antes de haberse visto en raras ocasiones en el campamento. No se
llevaban bien. Intentaban repelerse el uno al otro en la medida de lo
posible. Por eso le extraño que le presentara a Caos durante una de
sus expediciones al exterior. Era bastante mayor que ellos y aunque
tenía un cuerpo bastante robusto, no parecía estar hecho para el
combate. Estuvieron hablando durante horas. Ambos parecían conocer la
profesión del espionaje así que jamás compartieron la información
mas relevante. En un momento de esta, Caos le ofreció una cuantiosa
recompensa que ni siquiera podría a equipararse a todo el oro del
mundo. Dubitativo, aceptó la oferta que le había hecho. Deste
entonces, estuvo a sus ordenes, a las suyas, a las del emperador y a
las de Mouser. Pero sabía que todo ello no acabaría ahí pues
alguien mas poderoso que Caos tiraba de los hilos.


-En fin- comentó el general , cansado de esperar una respuesta por
parte de Ryu.- Tomad lo que queraís y marchaos. Nosotros partiremos
en cuestión de minutos al últimos resquicio de los Escorpiones
Rojos-

-Gracias.- contestó Caos- con que nos prestéis algo de vuestros
suministros y algunos soldados para escoltarnos durante el camino
será suficiente.-

-Lo de los suministros puedo arreglarlo hablando con el intendente
pero respecto a lo otro que me pedís me temo que es imposible. No hay
nadie quiera perderse esta batalla ¿Sabeís la recompensa que les
darán a esos pobres diablos si vuelven a casas vivos? No tendrían
que trabajar nunca más en su vida-

-Ya, claro- fue Lewis quien se metió de lleno en la conversación-¿Y
por qué no le cuentas también que no deseas perder más hombres que
los que cayeron con tus estúpidos planes estratégicos?- inquirió
burlándose sin pudor.

-¡Lewis!-exclamo apretando sus dientes- Ya que detesta tanto mis
planes estratégicos – se le vino una idea brillante a la cabeza- te
ordeno que escoltes a estos señores. Es una misión de vital
importancia- 

Lewis soltó un gruñido- Se hará lo que usted diga, general- afirmó
resignado. El viejo se la había jugado. Aunque hasta ahora le había
dejado pasar la mano, contradecir sus órdenes podrían llevarle un
consejo de guerra y eso echaría por tierra todos los años que había
estudiado en la academia. Tomó sus pertenecias, y las de Ryu, Minstek
y Caos y se marcharon.

Ryu miró unos instantes atrás, como si todo lo vivido hubiera sido
un sueño. Con el paso de los años, aquella fertil tierra sería
recordada vagamente por haber sido victimas cientos de derramamientos
de sangre. Caerá en el olvido lugares y personas que allí hubieran
existido.

Tras ese día, no habría ninguna historia que contar.

puntos 10 | votos: 10
Pues yo tan solo observo - una gran brecha en el cielo.
puntos 8 | votos: 8
Acabaremos devolviendo, - de algún modo,  todo lo que tomó la vida de nosotros.
puntos 61 | votos: 65
Amigos que hacen cualquier - cosa para tomarse una selfie.
puntos 4 | votos: 4
Baila, mi maldito corazón, - la tenebrosa tonalidad de la vida.
puntos 14 | votos: 14
Acércate sin miedo. - Soy Santa Claus.

puntos 7 | votos: 9
Capítulo LXXXIV: Convulsión - -¿Ocurre algo, comandante?- Joserene se dirigio a Angel con su nuevo
título.

Ella se encontraba en uno de los palcos del centro mando, mirando, de
forma pensativa, las enormes hogueras que ensombrecían aún mas con
su humo los muros del campamento. Aún no podía creer todo lo que
estaba sucediendo, era todo tan irreal. Espionaje, asesinatos, magia y
leyendas que nunca debieron haber existido. Todo ello estaba
conectado, de alguna u otra forma, como si fueran los hilos de un gran
tejido. 

Resopló. 

La forma en la que obtuvo su nuevo puesto no hacía sino exponer las
decadencias que existían en la cadena de mando. Tras la muerte de
Mouser y la desaparición de Godric, no había nadie que estuviese
capacitado para imponer el orden. Una improvisada junta, creada por
los más capacitados y veteranos, fue convocada en el centro de mando.
Allí pasaron las horas, enclaustrados en una sala, debatiendo quien
sucedería a Mouser en el poder. Angel fue invitada a participar en
tal evento. Lo que allí sucedió no le sorprendió mucho; grandes
hombres que intentaban guarda la compostura pero que en el fondo
tenían miedo o incluso más que un mero soldado y es que nadie
quería tomar el cargo pues aceptarlo era hacer peligrar sus vidas.
Inesperadamente, y a falta de voluntarios, hubo una decisión unánime
respecto a quien sería el nuevo comandante. Angel pasó a ser
comandante de los Escorpiones Rojos, sin ningún tipo de anunciación
o protocolo. Aquella misma noche dictó su primera orden de vigilar
los alredededores.

-¿Comandante?- preguntó de nuevo viendo que no le había prestado
atención-

-Oh, eras tu Joserene- se percató ahora de su presencia. Se dio la
vuelta- ¿Algún nuevo reporte?-

-Sí- realizó un salido poniendo su puño derecho delante de su
pecho- Me acaban de informar que las hogueras que usted mandó a
construir alrededor de los muros han sido finalizadas con éxito.
Aparte, hemos dispuesto las fuerzas disponibles para que patrullen las
afueras así como por el muro en vista de cualquier amenaza que
pudiese surgir-

-Ya veo- volvió a mirar al horizonte-¿Qué me dices sobre Pandora?
¿Encontró algo?-

-Nada todavía. Fue a la biblioteca acompañada por un escuadrón pero
Darky había desaparecido. Como medida de prevención, tomamos el
cuerpo de Moi y lo ocultamos en unas de las cuevas que hay en la
montaña. En cuanto podamos, le asignaré un grupo de vigilancia para
monitorizar su estado-

-¿Y sobre los asesinos?- preguntó finalmente Angel pensando
claramente en su hermano.

-Es como si se hubieran esfumado. No hay ni rastro de ellos. Además,
las personas que se enfrentaron contra ellos, así como Ryu o Godric,
se encuentran en paradero desconocido. Solo contamos con vuestro
relato, comandante y- pausó para pensar elegir cuidadosamente sus
palabras- según la información que nos ha dado, cabe pensar que
siempre hubo un espía entre nosotros-
habló sobre Telyg sin mencionarlo -espero que ello no nuble su buen
juicio.-

-Joserene- contestó- no debes ser tan formal cuando estemos a solas-
y por favor, no me vuelvas a llamar comandante. A estas alturas, hemos
comprendido que los títulos no sirven para nada.-

-Acepta mis disculpas, Angel- se relajó un poco- pero creo que si no
mantengo este tipo de tensión  no podré útil. Un soldado lisiado no
vale de mucho ¿verdad?- evocaba tristeza oculta en una gran sonrisa-
Solo me queda servir de apoyo de los demás y planear estrategias,
nada más-

-Nadie puede definir nuestras capacidades, Joserene, ni siquiera
nosotros mismos,pues están en constante cambio. Ya sea para mejor o
peor, ese hecho nunca cambiará-estaba regresando al interior-
Volvamos, está comenzando a hacer frío.-

Justo cuando entraron, la puerta sonó. Ante ellos se presentó un
explorador humedecido totalmente en sudor. Tenía su armadura
desajustada, con leves mellas en el pecho. El casco apenas se le
mantenía quieto en la cabeza. Intentaba hablar con Angel pero las
palabras huían de su boca de forma desordenada  tras cada hálito que
daba.. 

-¿Puedes hablar ahora, soldado?- inquirió  tras darle cierto tiempo
para que recuperase las fuerzas.

-Lamento que me hayaís que tenido que verme así, comandante-inclinó
su cabeza en señal de disculpa- pero creí conveniente entregaros
esto personalmente y lo más pronto posible- le dio en mano una carta-
Lo encontramos saqueando el cadáver de lo que parecía ser un
mensajero del campamento occidental. Como ve, el sello sigue intacto-

-Bien hecho.- la abrió y extrajo de ella un manuscrito.-No puede ser-
exclamo con estupefacción tras ver el contenido de la carta-

-¿Qué ocurre?- Josereme tomo la carta para leerla por sí mismo.
Tuvo el mismo gesto de sorpresa e incertidumbre que tuvo antes
-Comandante- se dirigió a Angel de manera formal otra vez-¿Ha
pensado cómo proceder ante eso?- cruzaron miradas de preocupación.El
joven explorador no sabía que estaba pasando.

-Saca a los enfermos y heridos de aquí.- fue al otro extremo de la
sala para tomar un mapa que había en la mesa- Que sean escoltados por
una milicia, con el menor numero de agentes posibles.-lo extendió en
ella- El resto que no pueda escapar a tiempo se quedara en la
retaguardia. ¿Podrías prepara  tambien algunos navíos para escapar
por el mar?-

-Haré todo lo que esté en mi mano-

-¿Cuanto agentes disponemos para la vanguardia?-centro sus ojos en el
mapa, examinando cada detalle del relieve-

-No sabría definir nuestro número de efectivos con exactitud- dio
una respuesta negativa- pero seguramente no alcancen ni a la mitad de
la cifra que está allí recogida. Si lo miramos por otra parte -
intentó ser positivo- las fuerzas que tenemos a nuestro disposición
son bastante hábiles; contamos con los mejores guerreros de cada
campamento. Contando de que hemos estropeado su factor sorpresa,
podríamos repeler las primeras avanzadillas sin problemas.-

-Es bueno oír eso.- le pareció una buena noticia- ¿Cuánto tiempo
podríamos resistir con los recursos actuales?-

-Tres días. Con suerte, una semana-

-O también podríamos ni aguantar el primero- 

-La suerte está echada- comentó Joserene para sí.

-Disculpe, comandante- no quiso interrumpir su conversación- ¿se
puede saber que había escrito en aquella carta?- le pareció oportuno
preguntar tras la gran consternacion que había presenciado entre
ambos.

-Notificaba que el campamento de occidente había caído y que el
campamento oriental tambien se encontraba asediado y no tardaría en
ceder- concluyó mirandolo seriamente- La carta era de hace diez
días. Ante nosotros está avanzando toda la armada del imperio.
Corroborando los datos que aquí se estipulan, se presentarán ante
nosotros al alba.-

-No puede ser- trago saliva nervioso-¿Toda la armada? Eso es
imposible- sonrío sin terminar de creerselo- el ejercito del imperio
llevaba meses en inactividad y nosotros no hemos nada últimamente
para estar en su punto de mira. Debe ser una broma-

-Quizás sea por eso- replico ella- Han visto que ahora somos mucho
más débiles y han decidido acabar con nosotros de una vez por todas.
Desean arrancar el mal de raíz.- se dispuso a marchar hacia fuera
acompañada de Joserene- Debemos de comunicárselo al resto-

 -¡Qué se supone que haga yo ahora!¡Dioses! ¡Vamos a morir!-

-¿Tienes familia?-habló Angel dándole la espalda- Si es así,
serás relevado de tus obligaciones y podrás huir con el resto de
heridos.-

-¡Muchas gracias comandante!- grito de alegría mientras se alejaba.

-¿Está bien lo que ha hecho?- comentó Joserene- podría darse un
gran número de deserciones si aplicamos lo que has dicho-

-Un cobarde vivo vale más que uno muerto- contestó sonriendo. A ella
también le parecía una estupidez lo que había dicho. Se había
vuelto algo blanda.-Además- continuó- alguien debe de quedar vivo
para contar nuestra historia-

- La mayoría ni sabe lo que ocurre en realidad. ¿Crees que esto
formaba parte del plan de Mouser?-

-No lo sé- mordía sus uñas con fanatismo. Aunque estaba nerviosa no
podía mostrarse como tal-
y eso me mantiene aún mas preocupada. Joserene, reúnelos a todo. Les
daré la noticia- ambos salieron al exterior.
puntos 10 | votos: 10
Pues mi reloj dice otra cosa. -
puntos 16 | votos: 16
Cubren su vida con falsos peligros - cuando la razón de su insatisfacción es extrema.
puntos 17 | votos: 17
Cuando se trata de mentiras, - nuestra propia mente es la que más tima.
puntos 6 | votos: 6
No debes controlar tus miedos; - tan solo debes infundir mayor temor que ellos en tu adversario.

puntos 10 | votos: 10
Dejar todo lo de afuera fuera - es el primer paso pero también el más duro.
puntos 9 | votos: 9
Capítulo LXXXIII: Armonía - El ambiente era pesado. La tonalidad del cielo se oscurecía a medida
que caminaban por el pedregoso camino que los conducia a su guarida.
Los cipreses ondeaban como banderas al viento, produciendo un tajante
sonido como espada que corta el viento Aquellos enhiestos surtidores
de sombras desafiaban al firmamento que comenzaba a brillar con
pequeños puntos fugaces en el cielo..

Detuvieron su avance cuando alcanzaron su destino. Era una pequeña
gruta situada no muy lejos del campamento de los Escorpiones Rojos.
Oculta en la maleza, era apenas inapreciable incluso para aquellos que
conociesen al detalle toda la cordillera. Para hacer el lugar más
acogedor, 7 recolectó ciertos objetos que encontró durante el
camino; un banco de madera, una mesa y otros que tantos barriles y
cosas similares que arrebató a los bandidos que merodearon por la
zona. Claramente, ya no lo hacían.

Siete comenzó a deambular de un lugar por otro, sin despegar la
mirada de sus dos acompañantes. Telyg mostraba una cara extasiada,
empapada en sudor y llena de fatiga. 
25, por otra parte, se encontraba calmada. Mantenía siempre una cara
inexpresiva que le causaba bastante miedo y no sabía porqué.

-El reencuentro ha debido de ser dificil- pensó sobre Telyg al mismo
tiempo que se sentaba en el banco que había en la entrada- A duras
penas pudo seguirnos el ritmo hasta llegar aquí. Oye- se dirigió a
Telyg- no te mueras todavía. Aunque hayamos matado a Mouser aún
falta para que esto acabe- intentaba animarle pero fracasó de una
forma lamentable.

-Estoy bien- respondió Telyg recuperando bruscamente el aliento- No
necesito tu compasión- miró de forma agresiva a su locutor.

-Eso me gusta- apreciaba amablemente su hostilidad- Aún sigues
teniendo coraje pese a todo lo que te ha ocurrido- sonrió felizmente
aplaudiendo con sus manos.- ¿Ves cómo fue buena idea traerlos con
nosotros, Veinticinco?- giró su cabeza a donde esperaba que estuviera
ella.

No obstante, ella ya se había marchado hacía rato, casi al mismo
inicio de la conversación.25 había entrado en la cueva para quitarse
el olor a sangre que había en su ropa. En lo más profundo de la
gruta, habñia descubierto un pequeño manantial, cristalino  y de una
profundidad considerable, que usaba como baño personal; los chicos se
duchaban afuera con barreños.

Fue desnudándose cuidadosamente prenda por prenda aquella  ropa que
la aprisionaba ciñendose a su figura. También soltó su cabello que
cayó hacia su pecho ocultando parte de sus senos. Fue hacia al agua
con delicados pasos, sintiendo en la palmas de sus pies el frio que
emanaban las piedras. Primero fue uno, y luego otro, luego comenzó a
sumergir su cuerpo, poco a poco. Aquella agua helada le calmaba pero
no podía evitar que su cuerpo se estremeciera a su contacto. Una
breve sacudida se extendía por su pequeño y pálido que no paraba
hasta que se viera de inmersa en el agua.Además, cuanto más tiempo
pasaba allí, su cuerpo parecía querer fundirse con el manantial. Era
una sensación sumamente placentera. Era como si entrar allí dejase
todo atrás lo que resultaba extraño pues apenas tenía pasado propio
que recordar y aquella sensación le resultaba sumamente familiar. Se
sumergió de lleno hasta lo más profunda, hasta donde el agua era
apenas irreconocible en la oscuridad. Dejaba llenar su
interior.Sentía como el agua rellenaba cada espacio libre en su
cuerpo. Sus pulmones se encharcaban, dejandola más tarde como un
cuerpo flotante. Su mente permanecía clara, serena, en aquellos
breves instantes. No había nada alrededor suya pero aún así no
podía dejar su mente en blanco. Al igual que el agua se hizo paso en
ella, también lo hacían extrañas voces. No eran alucinaciones
causadas por la presión. Eran autenticas voces, de personas, de seres
vivos que existían en la realidad. Así, por ejemplo, podía escuchar
la breve conversación que mantenían Telyg y 7.

No todas las voces eran iguales. Algunas eran mas claras que otras. 25
pensó que debía ser por la distancia que había entre ellos.Había
una que se repetía con mucha más frecuencia que las otras. Era la
voz de una chica. Parecía muy gentil. Murmuraba asustada, desde un
sitio tan oscuro como 25 se encontraba. Tenía miedo de quedarse
allí, siempre, sola. Su corazón se encogía y no podía evitar
llorar. Lo peor de todo es que no podía hacer nada para aliviar su
soledad. Podía percibirla pero nada más. 

Hoy también quiso ver como se encontraba. Por algún extraño motivo,
se sentía vinculado a ella. Pero aquella noche su voz fue suplantada.
Su lugar había sido ocupado por un hombre. Su voz, fría y
autoritaria, ejercía en ella un profundo temor. Las demás voces
parecieron callarse para dejarle solo a ella lugar.  Comenzó a reir
de forma desquiciada y comenzó hablar con un tono de voz más serio.
Reflejaba un deseo y ansias que nunca antes había visto. Emergió a
la superficie lo más rapido que estuvo. Fueron pocos los minutos
debajo del agua pero fueron lo suficiente para saber que algo seguía
estando mal. 

-25. ¿Estás ahí?- preguntó 7 volteado de espaldas- La cena está
lista.-

-Ahora salgo- intentó no parecer asustada.- ¿Me acercas eso?- salio
del agua indicando una tela de algodón que usaba para secarse.

-Ten- se lo pasó girandose un poco- Hoy comeremos las liebres que
cazó Telyg el otro día. Es un buen chico. Lástima que se viera
arrastrado por todo  esto-

-Ya veo- comentó con indiferencia. Secó primero su cabello y luego
el resto del cuerpo. Se puso de nuevo su abrigo.

-7- le tomo de la espalda para que se diera la vuelta- Tenemos un
problema-

-¿Aún mas?- dijo de forma sarcástica. Luego vió que 25 no estaba
bromeando. Se la notaba cierta inquietud.-¿Que ocurre ahora?-
preguntó con seriedad.

-Mouser puede que no esté muerto-

-¡Cómo va a ser eso!- exclamo sorprendido-¡Todos vimos como le
disparaste en la cabeza!- golpeaba su frente con los dedos- ¡El
maldito proyecto le atravesó el cráneo! ¡Nadie normal puede
sobrevivir algo así!- intento calmarse golpeando la pared.

-7-se adelanto a él- Pasamos ese detalle por alto. Nosotros no
íbamos por el ser humano llamado Mouser sino quien se hacía pasar
por el; la última arma viviente que queda de los antiguos elfos; 
Azul.
puntos 13 | votos: 13
Ya no se valora el trabajo - sino la rapidez en la que uno acaba.
puntos 9 | votos: 9
Pero servirá como incentivo - para que un grupo de personas lo consigan.
puntos 9 | votos: 9
Un solo hombre no puede cambiar - el mundo por sí solo.

puntos 10 | votos: 10
Hay noticias que arruinan infancias. -
puntos 9 | votos: 9
No habré derrotado a Goku, todavía, - pero el jamás tendrá lo que tengo yo: una canción dedicada por 
mis más fieles seguidores.

(Canción en comentarios)
puntos 15 | votos: 15
Siguiendo las cadenas que me ataban - me dí cuenta que no  conducían a ninguna parte.
puntos 8 | votos: 8
La felicidad debe ser contagiosa - porque me alegra reconocerte entre tanta tristeza.
puntos 10 | votos: 10
LXXXII: Muerte y Resurreción - -Menudo jaleo hay fuera- Minstek hablaba consigo mismo mientras
bajaba- Espero que el profesor haya empaquetado sus cosas- abrió una
puerta y se encontró con Caos. Le saludó pero no le prestó ni más
mínima atención; estaba muy ocupado recogiendo todo lo relacionado
con su investigación.
Metía toneladas de papeles  en la maleta, forzando como pudiera la
cerradura.

-¿Si estás aquí, por qué no echas una mano?- le recriminó para
que le ayudara a guardar las cosas. Minstek obró de manera forzada y
entre los dos consiguieron cerrarlas.

-Parece que lo tienes todo listo- comentó mirando sorprendido a la
limpieza que había llevado a cabo-

-Comencé a guardar todo en cuanto recibí tu mensaje.- tomó las
maletas pese a que eran muy pesadas para él. -No pensé que
llevarían el plan tan rápido- arrastraba el equipaje por el suelo.-
Había calculado que teníamos dos semanas más-

-Sí, pero ha habido un cambio de planes de última hora. Pero no te
preocupes, saldremos aquí antes de que todo eso ocurra.- aligeró su
carga tomando una de las maletas- Además, me puse hace un par de
días en contacto con nuestros chicos. Al alba se presentarán aquí y
arrasarán con todo.-

-Al fin una buena noticia- sonrió aliviado- Entonces solo nos falta
reunirnos con Ryu y este tema estará zanjado. Los Escorpiones Rojos
serán historia- tras acabar la frase se llevó una ingrata sorpresa.

Antes ellos se presentó un moribundo Godric. Había caminado a
tientas hasta llegar a La Forja. La cuencas de sus ojos borbotaban de
tal manera que tuvo que ponerse un paño para ocultarlos. Uso su
espada como bastón y de alguna manera se las ingenió para bajar
hasta allí. Ni Caos ni Minstek hicieron ruido alguno. Encontrarse
ahora con él sería problemático, incluso en su situación. Estaba
acaparando su única vía de escape.

-Sé que estáis ahí- murmuró Godric con voz áspera.-Socorredme-
concluyó entre un grito que en parte una orden y un ruego. Ambos se
miraron. No podrían avanzar si no le ayudaban antes.

-Minstek, abre el maletín que has cogido- Caos volvió hacia atrás
por una camilla con grilletes en los laterales. Tú- dirigiendose a
Godric- túmbate aquí- lo guió hasta donde el quisó y luego le puso
las esposas en pies y manos- Dame eso, Minstek- se refirió al
contenido que había dentro.- mientras yo le quito la parte superior
de la armadura.

-Ten- le pasó una jeringuilla que contenía una especie de bálsamo
similar a la sangre-¿pero estás seguro de lo que haces? Digo, no
tenemos muchas muestras-

-Tranquilo- la inyecto sin miramientos en su pecho-Encontraremos otra
de forma de recrearlas. Con todo el material que hemos recogido será
mucho más fácil- miraba el rostro de Godric. Comenzó a tener
convulsiones y extraños aspavientos. Su cuerpo se movía de un lado
para otro, queriendo romper las cadenas que lo mantenían preso.
Estuvo en aquel estado de transición  durante unos minutos. Después
cesó inmediatamente, como si hubiera muerto.- Pásate también
algunas réplicas que le hicimos a la armadura maldita. Es hora de
probarla  en un ser humano- pausó- con vida.-añadió finalmente con
una gran sonrisa expectante.

 ***

Abrió los ojos y se despertó bajo un techo desconocido. No,
realmente le era familiar. Se encontraba en la enfermería.-¿Por qué
me trajeron aquí?- pensó antes de reponerse de cama- Recordaba que
había estado presenciando el final del torneo entre Ryu y Godric.
Sí, hasta esa parte su memoria estaba bastante clara. Luego,
intervino inesperadamente Pandora que acabó con Ryu y luego mantuvo
un enfrentamiento contra Godric. Ya no se acordaba de nada más. A
partir de ese instante su mente se volvía difusa. Echó la mano a su
cabeza para pensar cuando notó un pequeño cráter en su frente.
Metió cuidadosamente sus dedos en aquel agujero y extrajo una
pequeña bola de hierro.
-Me han disparado- pensó mientras se estaba levantado de la cama.

-¡Gracias al cielo!- exclamó lo que parecía ser un medico nada más
entrar en la cama- ¡Sigue usted vivo, comandante!¡Todos pensamos que
lo habíamos perdido para siempre!- aquel hombre no paraba de alabar y
gritar por su milagrosa recuperación.

Mouser estaba molesto con tanto entusiasmo. No podía con tal
murmullo. Era normal pensar que algunas personas del imperio lo
querrían muerto como lider de un grupo rebelde contra el imperio pero
aquel nivel de planificación era demasiado incluso para él. De todas
formas, todo aquello acabaría muy pronto.

-Soldado.¿Darías tu vida por mi?- le preguntó acabando con su
alabanzas.

-¡Por supuesto!- pareció contestar sin vacilación.-¡Usted es
nuestro líder!-

-Me alegra saberlo- le dio una palmadita en la cabeza. 

Posteriormente, fue bajando su mano hasta su cara e inesperadamente
comenzó a apretarla con sus dedos. El joven comenzó a gritar
angustiado, sin saber lo que estaba ocurriendo. No sentía ningún
dolor pero notaba como sus fuerzas se desvanecían Su cuerpo se
volvía arrugado por fuera y rígido por dentro. Un frío del averno
calaba sus huesos sin dejarle ningún tipo de sensación. Desfalleció
con los ojos abiertos que tornaron blancos en pocos instantes. Mouser
dejó caer lo que quedaba de su cuerpo cuyo peso ahora era menor de
las ropas que prendía.

-Gracias por tu ofrenda. Ahora podrás formar parte de una obra mayor
no antes concebida por ningún ser vivo- tomó sus vestimentas y se
las puso. 

Colocó bien su cabello  echándolo hacia atrás. No podía permitirse
el lujo de perder ningún detalle. Al fin había llegado el momento,
aunque quizás no como él había planeado. Salio de la enfermería
para dirigirse al centro del mando. Todo iba acorde con su plan. La
desaparición de Master, el rapto de Magica y Darky y la simulación
de su propia muerte con un clon fueros perfectos. Aunque no tuvo en
cuenta la entrada de Telyg y sus amigos en escena, no alteraron para
nada su plan original. Fue eliminándolos uno a uno, usando su poder
como vice-comandante, y después como comandante tras matar a Zaloog.
Moi, Ralf, Joserene, Pandora y Angel eran meros peones de un juego que
ni siquiera podían conocer en su totalidad. Con la ayuda de Jess, al
fin lograría sus sueños. También estaba los traidores de Caos, Ryu
y Minstek pero solo eran meras ratas enviadas por el imperio para
investigar sobre los Escorpiones Rojos. A sabiendas de eso, les dejó
seguir con sus indagaciones. Es más, los atrajo hacia él para
sacarles provecho. Así consiguió tambien el seguimiento
incondicional de Ryu y Godric por un tiempo, lanzandolos incluso
contra sus propios amigos.

Llego al interior del centro de mando donde esperaba Jess. Todos
seguían buscando sus asesinos así que el lugar se encontraba vacío.
Le hizo el ademán para que siguiera con los preparativos. Mañana
sería el primer día de un nuevo mundo.

-Es la hora de que se abra el telón, verdad ¿Azul?- murmuró Jess
encontrándose detrás suya.

puntos 9 | votos: 11
Uno hace lo que sea para acallar - a un corazón que late con fuerza.
puntos 23 | votos: 23
Nos acercamos por el físico - pero nos quedamos por la personalidad.
puntos 26 | votos: 30
Si te engachas a jugar con tu vida - acabará por perder todo el encanto que ofrece.
puntos 5 | votos: 7
Cada quien tiene su fuente - de inspiración.
puntos 7 | votos: 7
¡Y directo al centro! -

puntos 12 | votos: 14
¿Alguien había pedido pizza? -
puntos 9 | votos: 9
Capítulo LXXXI: Emisario - El quejoso ruido que realizaba la escalera de madera retumbaba entre
los escombros de la biblioteca. Como si de el eco se tratase, inundaba
cada lugar devolviendo un sonido más funesto. En comparación, los
pasos de Jess eran silenciosos, como si no levantara los pies del
suelo y se moviera levitando. Su capa, que ocultaba su cara, tambien
reptaba como una serpiente entre los escalones, dando lugar a un
oscilante movimiento. La causa de tal sinfonía funesta era su
báculo, semejante a una lanza puntiaguda.

Llevaba mucho tiempo con él, mucho antes que la existencia de su
especie fuese un cuento de hadas para los niños humanos. Lo halló en
una de sus expediciones, allá cuando el Consejo de Sabios aún se
interesaba por la magia antigua de civilizaciones perdidas. Río
debido a la paradoja. Raramente, se habían interesado por estudiar su
historia o preservarla. Los elfos de su época gozaban de una
esperanza sumamente alta, que ni siquiera los humanos podían alcanzar
a comprender. Para ellos, el pasado más lejano era como el ayer.
¿Quién iba a pensar que esa despreocupación por dejar registro de
su existencia provocaría que fueran borrados 
de los anales de la historia?

Jess siempre los destetó. Solo eran unos cuantos viejos encerrados en
un majestuoso templo perdido entre las montañas predicando, según su
propia experiencia, aquello que estaba bien o mal para el resto del
mundo. Algunas veces los hacía entrar en razón a través de las
audiencias que les concedía , era muy dificil conseguir su
beneplácito y porque no su apoyo economico, para llevar a cabo
investigaciones de campo.

En una de aquellas raras ocasiones en la cuales le prestaron su ayuda,
fue a investigar unas ruinas en el extremo oriental de la isla. Por el
exterior, parecía una especie de túmulo formado por filas de rocas
amontonadas sin motivo aparente. No obstante, todo aquello era un
engaño a la vista. En su interior, habías longevos pasillos
decorados con ricas pinturas aunque algo descuidadas por el paso del
tiempo. Había permanecido intacta gracias a la simpleza de su
entrada, que mantenia alejada a visitantes y bandidos. Aquel tipo de
construcciones eran inusuales en el reino.


Los elfos eran inmortales. Su desarrollo así como su metabolismo
estaba estrechamente ligado a la fuerza vital innata que posee cada
ser vivo en el mundo. Denominada como energia espiritual o como era
denominada vulgarmente, la magia impregnaba cada materia existente;
claro está que no de la misma forma.  La naturaleza y animales
poseían una ínfima parte de la magia que había en el mundo pues
todo residía en los elfos. Su metabolismo y desarrollo estaban
ligados a ella.  Seguían las pautas de desarrollo de un ser humano
cualquiera hasta que despertaran por primera vez sus poderes latentes.
A partir de ese punto, su cuerpo apenas cambiaba pudiendo tener la
misma apariencia durante décadas o incluso siglos. Era tal su
fascinación y dependencia a ella que  incluyeron basaron su sociedad
bajo los parámetros de esta misma. Así pues, no importaba de que
casta o familias pertenecieras. Si tenías grandes dotes mágicos,
tenías una vida plácida asegurada.
De ahí también se que diera lugar a numerosos enfrentamientos con
los humanos a lo largo de la historia pues al no tener estos aptitudes
naturales para la magia, eran tratados por ellos como una clase
inferior.

De ese modo, las tumbas élficas eran muy extrañas. Cuando alguna vez
surgía un difunto, mayormente era debido por causa no naturales, su
cuerpo era incinerado y devuelto a la tierra como simbolo de
renovación. Renacería como parte del mundo, ofreciendo de nuevo a su
pueblo la magia para existir. Dentro de esta, descubrió un extraño
artefacto. Estaba incrustrado en un muro, detrás del sarcófago
central. Era sumamente brillante. Desprendía destellos verdes mas
luminosos que una esmeralda y por lo que sentía, también albergaba
un gran poder. Sin dudarlo, tomo ese artefacto como suyo y lo guardo
para sí. Quien le diría que aquel extraño encuentro cambiaría su
forma de ver las cosas y su vida para siempre.

Llegó al final de la torre y ceso sus pensamientos. Dejó libre su
rostro gris. Tocó el pomo de la puerta con el báculo para forzarla y
se adentró. Darky se sobresaltó con su presencia. No lo había
vuelto a ver desde la Noche de Walpurgis. Aún conservaba aquella
mirada perdida, de ojos penetrantes y rojizos perdidos entre su
pálida piel. Era un elfo, o al menos entraba entre las
características que Master le comentaba y que había leído en
libros.Intento conjurar algún hechizo pero le fue imposible. La mayor
parte de su magia estaba siendo consumida para mantener a Moi con
vida. Estaba asustada.  

-Ven conmigo- la tomo de la manó sin miramientos.

-¡No!- chillo forcejeando hasta al punto de soltarse.

-Compórtate como una Thanatos- mencionó el nombre de su linaje- y
acepta tu destino-

-¿Thanatos?- sonó enfurecida- Yo nunca he tenido ninguna
vinculación con ellos. Es más, me abandonaron, hicieron como si yo
no existiera. Solo vinieron a mí cuando les parecí que les valía de
utilidad, al igual que haces tu ahora- 

-Así que sabes quien soy- Jess se percató que Darky había
descubierto su parentesco familiar-

-Sí. Desprendes un aura similar a ella- se refirió a Magica-

-Bien. Entonces no debo explicarte nada más. Eso hace las cosas más
faciles.Vámonos- volvió a presionarla.

-No.- volvió a responder concienzudamente- No me importa nada, ni lo
que pase ahí fuera.-

-Comprendo- no atisbo ningún cambio en su actitud. Miró de reojo a
lo que había a su alrededor.

-¿Qué estas haciendo?- inquirió exaltada viendo que Jesss abria la
vaina donde se encontraba Moi.

-Has dicho que ya no te importa nada, ¿verdad?- lo tomo del cuello-
Supongo que no te importará que acabe con su vida. Al fin al cabo,
solo sigue vivo porque tu le has estado suministrando magia todo este
tiempo- comenzó a estrangularlo con fuerza con una sola mano.

-¡Detente!- repetíá una y otra vez Darky.-¡Haré lo que tu quieras
pero por favor detente!- rogó finalmente arrodillada en el suelo. No
lo quedaba nada. No podía haber salvado a nadie. Todo lo que ella
hizo había sido en vano. Siempre, cualquier cosa, cualquier acción,
solo le conllevaba a otro error. Incluso ahora, no podía defender a
Moi. Tras aquel llanto, Jess soltó de inmediato el cuerpo.

-Buena chica- la tomo de nuevo de la mano, esta vez sin ofrecer sin
resistencia. Sus ojos se habían apagado en cuestión de segundos.
Sentía su cuerpo pesado, como una losa - Ahora debemos acabar los
ultimos preparativos.-

-¿Preparativos para qué?- preguntó perdida en sí misma.

-Muy pronto lo sabrás- contestó arrastrándola hacia fuera de la
biblioteca.
puntos 6 | votos: 6
Luchar contra algo - y al final convertirte en aquello que tanto detestas.
puntos 9 | votos: 9
Forma parte de tí - aunque ni tú ni ella lo sepáis.
puntos 21 | votos: 21
Lo unico que tenemos de estable - son las dos piernas que nos permiten pisar el suelo 
y los dos brazos para aferrarnos a lo que queremos.





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