En Desmotivaciones desde:
21.11.2013

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GeekSuperDesmotivadorClasificación Nivel 1Principalero Nivel 3Veterano Nivel 3Comentador Nivel 1

puntos 25 | votos: 29
Dime cuándo serán las reformas - y nadie resultará herido.
puntos 8 | votos: 8
Silencios incómodos - que nos hace sentir más cercanos el uno del otro.
puntos 10 | votos: 10
Para encantar a las personas - no hace falta ningún tipo de hechizo.
puntos 24 | votos: 24
Quizás no reconozca mi propia voz - porque nunca he hablado a través de ella.
puntos 19 | votos: 19
Antes de amar a los demás - deberíamos comprender cómo amarnos a nosotros mismos.

puntos 6 | votos: 6
Capítulo LXXX: Intrusión - Mientras tanto, 7 seguia en una batalla sin cuartel contra Godric.
Convirtieron todo el campamento en su campo de batalla. No había
ningún lugar donde se pudiese a estar a salvo. 7 disparaba contra
todo lo que se movía y Godric aplicaba lo mismo pero con su espada.
Ambos parecían divertirse su disputa como un entretenimiento. Una vez
que gastó toda su munición, Godric marcho hacia 7 sin clemencia.
Paró la espada con su pistolas  pero era previsible que ahora mismo
en un combate cuerpo a cuerpo estaba en desventaja.

-No me queda otra- guardo sus pistolas y se dispuso a morderse el dedo
indice de la mano. Un pequeño hilo de sangre broto hasta la palma de
su mano, tomando posteriormente la forma de un estilete.-Con esto
servirá- realizó el mismo procedimiento con su otra mano-Vamos,
soldado-  dijo provocando a Godric- enséñame de que estás hecho-


Su reacción no se hizo esperar. Su manejo con el mandoble era
increíble. Si se descuidaba, podría acabar con una herida fatal. 7
lo sabía pero no podía controlar sus emociones. Estaba alegre por
haberse encontrado como una persona como Godirc. Sin lugar a dudas era
poderoso y no dudaba en un instante en arrebatarle la vida. Pensaba
eso mientras realizaba choques de espada con él. 

-¿Sientes lo mismo que yo?- preguntó sin vacilar-

-No hablo con asesinos- cortó directamente Godric la conversación
que quería  mantener 7.

-Qué aburrido- contestó con desánimo- pensé que te estabas
divirtiendo- penetró la armadura de Godric

-Me divertiré- agarro su puñal con la mano- cuando estés muerto- 
le hizo un gran corte en el pecho.

-Ya veo- miró a la reciente herida que le había causado. Parecia
preocuparle poco- Entonces no tiene sentido seguir con este combate-
hizo desaparecer sus armas- Me voy- le dio la espalda.Godric volvió a
asestarle un corte pero esta vez en la espalda.

-No vas a irte a ningún lado- su cuerpo estaba tirado en el suelo-
Vamos, date la vuelta- lo golpeó para que se pusiera boca arriba-
Quiero ver tu cara antes de morir- se preparo para apuñalarlo.

-Si hubieras sido mas razonable, no tendríamos que haber llegado a
este extremo.- se lamento profundamente.

Cuando Godric iba a realizar su ataque, 7 levanto sus brazos,
apuntándole  con sus pulgares e indices levantados como si se
tratasen de sus pistolas. -¡Bang!- Realizó el sonido una bala
disparada. Dos pequeñas pero afiladas gotas de sangre salieron
disparadas  a los ojos de Godric.
Este solto inmediato su arma para echarse las manos al rostro
maldiciendo todo lo existente.  Sus gritos eran como los chirridos que
daban los animales salvajes que eran cazados. Se revolcaba de un lado
para otro a medida que el dolor se apoderaba de él. No podía ver
nada.

-Se podría decir que la ira te ha cegado- lo miraba con compasión.

-¡Hijo de perra!- gritó tomando de nuevo su espada y golpeando en el
lugar donde había procedido el sonido-¡No te atrevas a burlarte de
mi! ¡Soy Godric, el mejor caballero de los Escorpiones Rojis!
¡Cientos de vidas han pasado a través de mi hoja!¡La tuya no será
una excepción!¿Me escuchas?-
estaba hablando solo.-¡No existe nadie que pueda vencerme!-

***

A 25 le quedaba poco para salir de allí. Aunque había dejado detrás
a 7 y Telyg sabía que no debía de preocuparse de ellos. Conocían el
punto de reunión y con ello bastaba. Llegó hasta el muro. Había una
pequeña escalera hecha de madera y cañamo con la que entrarton sin
dificultades. Justamente afuera, había una gran espesura que les
permitía pasar despercibidos frente a los guardias. 

Antes de subir por la escalerilla, se dispuso a guardar el rifle. No
podía creer que estuviera cargando algo tan pesado por tanto tiempo.
Lo comenzó a desmontar minuciosamente y fue metiendolo pieza por
pieza en la caja que también había traído. Se preguntaba quien le
habría dado tales habilidades. Una vez hecho eso, se dispuso a
subirlas pero una aguja arrojadiza le impidió 
tomar su ruta de escapa. 

-¿Ya se va, señorita?- Ryu se acercó a ella con cautela.

-Creí que mis compañeros te estaban entreteniendo-

-Ya ve que no- puso la más falsa de sus sonrisas- Supongo que pedirle
por las buenas que me acompañe no servirá de nada ¿verdad?-

-Es cierto. Creo que los más beneficioso para ambos es que cada uno
siga su camino-

-¿Tú crees?- ahora cambió a una expresión mucho más fría- Porque
si no me equivoco tu eres la que se encuentra en desventaja aquí.
Analizaremos la situacion: Eres la más debil de tu grupo por así
decirlo. Por lo que veo, tus capacidades se limitan a combates a largo
alcance lo cual ahora no te beneficia para nada aparte de que has
guardado tu única arma – miro el atrevido traje que llevaba. No
parecía llevar nada y apenas le ofrecía proteccion alguna- Tus
compañeros se han quedado atrás y  no creo que lleguen a tiempo a
salvarte si entablamos un combate. Tu unica opción es que me hagas
caso y vengas conmigo- le ofreció la mano.


25 se echó a reír disimuladamente


-¿Que ocurre?¿He dicho algo raro?- Ryu se sentía consternado.
Presentía que algo iba mal.

-Nada- tapo la boca con su mano y recuperó la compostura- Tu
análisis fue muy divertido-

-¿Sí?¿Que parte?- creía que formaba parte de un farol.

Una gran bola de fuego impactó a los pies de Ryu, reduciendo lo que
allí se encontraba en cenizas.

El artífice de aquella demostración fue 25 que alzando su brazo,
había convocado aquella llamarada concentrada. Ryu no podí salir de
su asombro; no sabía si era por lo que acaba de ver o por el
contrario era por que se había equivocado con su pronóstico.

-Esa en la que me llamas “la más débil”- pronunció tras
realizar una muestra de su poder.

-Magia-

-Correcto. Aunque parece que hoy en dia muy pocos saben usarla.-
apagó las llamas salían de su mano- y el resto niega de su
existencia- Bueno- cambió de tema- supongo que no tendrás ninguna
pega en dejarme marchar- quería salir de ahí cuanto antes

-¡Espera!- algo no le encajaba- Me resultas familiar- pronunció
extrañado- cuando acabó la frase 25 estaba a escasos milimetros
enfrente suya, apuntando con la mano su pecho. 

Hizo el ademán para que guardara el silencio.

-No creo que quieras morir por no saber medir tus palabras ¿verdad?-
sus ojos azules causaban una gran impresión. Se alejó de Ryu, tomó
sus cosas y se marchó en silencio.
puntos 10 | votos: 10
Capítulo LXXIX: Vínculos - -Vaya- comentó al ver que Angel se encontraba a su lado-  Tras lo que
viste, pensé que huirías del campamento- dijo mencionado a lo
recientemente sucedido en La Forja.

-Aún tengo cosas pendientes por hacer aquí- contesto a Ryu sin
distraer su mirada-Y bien- prosiguió- ¿Me pones al tanto de lo
sucedido? Hace poco noté un gran revuelo  y luego vi como perseguías
a estos dos-

-Mouser ha muerto- sonó como si su muerte no le afectara en absoluto-
Y Godric se ha hecho al cargo de todo, por la fuerza claro- se
resignó- Me mandado a ir por estos dos que son los supuestos
asesinos- Angel tampoco le alteró demasiado la noticia de su muerte,
aunque de cierta manera no se lo esperaba. Dio un resoplido de
alivio.- Godric se está encargando de uno de ellos ahora mismo.-
concluyó.

-Ya veo.- estaba pensando en toda la informacion que le había dado-
Por esta vez te prestaré  mi fuerza. Yo me encargaré del encapuchado
mientras tu vas por la chica de negro.-

-¿Es una orden?- preguntó intrigado por el motivo que le iba a
prestar ayuda. Nunca le había tratado lo suficiente pero era capaz de
detectar cierto rencor contra su persona. -Porque recibir tanta
amabilidad de tu parte es extraño- rió debido a lo inusual que era
la  situación.

-Considerarlo como un favor personal- contestó compartiendo sonrisas
con Ryu.

-Está bien- aceptó- Recuerda que a partir de ahora me debes un
favor- adelantó sus pasos mientras era cubrido por ella. Al final
solo quedó Angel junto al encapuchado.

Estaban muy cerca ya del muro; en el campo de entrenamiento. Era una
gran planicie desértica e inhóspita donde se ponía a pruebas las
habilidades de los reclutas. Una leve polvareda se levantó haciendo
que  el sangre y el sudor  marcado en la tierra por aquellos que
habían pasado por allí inundara el aire que respiraban.  Tras el
cese de esa pequeña tormenta de arena, ambos seguían mirándose
fijamente.

-Así que- comenzó hablar primero Angel-¿qué has estado haciendo
todo este tiempo?  Estaba muy preocupada por tí ¿lo sabías?-
apretó sus nudillos- No saber donde estabas, si vivo o muerto,
¿nunca pensaste en cuanto podría estar sufriendo?- giró su cuello a
los lados- Responde, Telyg. Al menos quítate esa capucha cuando
estás enfrente de tu hermana mayor-


El joven no respondió. Se limitó a seguir mirándola, en silencio,
como hasta ahora estaba haciendo.


-¿Prefieres hablar con los puños?- se ajustó los guanteletes-
¡Pues que así sea!- emprendió una batida contra él.

Lanzo varios golpes contra él uno tras otro sin descanso. Sin
embargo, él los esquivaba sin moverse del sitio, tan solo
balanceándose de un lado hacia otro. No parecía inmutarse en lo más
mínimo. Angel comenzó a irritarse. Parecía que su hermano pequeño
había aprendido algunas artimañas mientras estaba desaparecido, pero
si solo había aprendido esquivar no tendría ninguna oportunidad en
esa pelea. Intentó golpear con un puñetazo directo a su cara. Como
supuso, lo eludió echando su cabeza a un lado. Inmediatamente
después, alzó su pierna para asestarle una patada. No tuvo más
remedio que usar sus brazos para detener el golpe y aún así, el
daño que recibió tan solo fue ligeramente mermado. Dio un paso
atrás. Al fin comenzaba a reaccionar-  Angel volvió a realizar el
mismo movimientos pero de forma inversa. Pero antes de golpearle con
el puñetazo, se agachó ligeramente el cuerpo para obtener una
posición mas favorable. Esta vez le propinó en el mentón y
aprovechó que estaba desorientado para arrancarle de una vez  la
maldita capucha. 

El primer gesto que tuvo Angel al ver de nuevo fue de asombro; asombro
y pavor. Su rostro estaba cubierto parcialmente con vendas llenas de
numerosas marcas de sangre que alcanzaban hasta la parte inferior de
su cuerpo. Presentaba numerosas cicatrices allá a donde mirases. Se
quedó sin palabras. No sabía que decirle. Por un momento, se olvidó
que estaban en pleno combate.

A duras penas pudo esquivar el contraataque de Telyg.  Sus movimientos
se volvieron mucho más agiles. No dejaba ni un momento para que Angel
pudiese recuperarse. Lanzaba, una y otra vez golpes sin importarle que
dieran en el blanco o tan solo fuesen al aire. Parecía no cansarse.
Al final tuvo éxito. Pudo impactar un derechazo en su abdomen. Angel
sintió como si la hubieran golpeado con una masa de hierro
incandescente. Viendo cuan peligroso era, no tuvo más remedio que
forzar la contracción de sus órganos internos, resguardan dalos por
encima de su caja torácica. Aquella habilidad la había conseguido
tras numerosos enfrentamientos de vida a muerte. Jamás pensó que la
aplicaría en un combate contra su propio hermano. Pese hacer esto, no
pudo evitar, sentir una gran vibración que comenzaba a entumecer todo
su cuerpo. Prosiguió como pudo, recibiendo la mayor parte de los
golpes. Al borde del desfallecimiento, se agarro al cuerpo de Telyg,
quitando le las restantes vendas a lo cual el reaccionó apartándola
violentamente. 

-Telyg, tu cuerpo- lloró arrodillada en el suelo.

El cuerpo de su hermano estaba ennegrecido, como si la oscuridad lo
hubiera invadido. Aquella epidemia parecía tener su foco en su brazo
derecho, que tenía la mayor tonalidad oscura. Esta se esparcía hasta
su cuello y pecho, llegando incluso a rozar su cadera. Tenía
pequeños quistes escamosos que le hicieron recordar a los kodrags que
vivían en la zona norte y en la capital del imperio. No se había
fijado ahora pero su rostro también estaba derramando lágrimas,
incluso antes del combate. Era la mirada de un perro lastimero. 

-¿Te vas a volver a ir?- preguntó viendo como Telyg se alejaba.

-Perdóname- entonó un ligero perdón.
puntos 14 | votos: 16
21-11-2013 || 21-11-2014 - El tiempo pasa rápido  cuando dejas de prestarle atención.
puntos 6 | votos: 6
Lo malo de un mal día - es que te hace creer que vienen todos seguidos.
puntos 14 | votos: 14
El mundo es sorprendentemente - simple, siendo yo el raro con mi complicación.

puntos 11 | votos: 11
La soledad a veces llega - porque no tienes a nadie con quien compartir tu felicidad.
puntos 15 | votos: 15
Peor que desear que el fin llegue - es esperar que alguien ajeno lo arregle.
puntos 12 | votos: 12
Capítulo LXXVIII: Confusión - -Buen disparo- comentó 7 dando unas palmaditas en la espalda a 25-
Fue justamente en la cabeza-
usaba sus poderes mágicos  para ves mas allá de la lejanía.- 

-Eso fue fácil- comentó serenamente- simplemente necesitaba de una
distraccion que hiciera bajar su guardia. La verdad que la actuación
de esa chica nos ayudó bastante - estaba tumbada bajo abajo encima
del tejado del centro del mando- Lo complicado será salir de aquí- 

-Es cierto- rascó su cabeza con pesar- Nos superan ampliamente en
número. Si se organizasen adecuadamente sería un verdadero problema.
De todas formas, tenemos a él ¿verdad? - miró a su otro
acompañante. Era un encapuchado que se encontraba sentado a unos
pasos mas atrás de ellos. No parecía prestar atención a lo que
estaba sucediendo pero cuando lo nombró lo miró fijamente. Tras eso,
volvió a desviar su mirada al vacío.

-No creo que nos valga de mucho- declino su ayuda para levantarse- de
todas formas, necesitaré un tiempo para recoger todo esto- señaló
al rifle que tenía entre sus manos- Sería muy pesado cargarlo si lo
llevara montado.-

-No te preocupes- sonrió 7 – si es por eso podemos conseguirte todo
el tiempo que necesites-


						    
***

El gentío era enorme. La multitud se agrupaba un enorme conglomerado
de miradas aterrorizadas y rostros llenos de estupefacción. Unos de
los que allí estaba presente llamó a los médicos. Inmediatamente,
sacaron el cuerpo de Mouser del escenario en una camilla para
tratarlo, de forma inútil, de sus heridas. Mientras que algunos
buscaban salir de aquel ambiente tan sombrío, muchos otros pedían
explicaciones de lo que había ocurrido. La situacion era mucho más
grave de lo que parecía. Con la muerte de Mouser, los Escorpiones
Rojos se habían vuelto a quedar sin lider en una situación tan
precaria.  Si esa noticia salía mas allá del campamento serían
hostigados por los bandidos de los bosques o incluso peor, por el
mismo ejército del imperio. La gente comenzó a ponerse nerviosa.
Doni intentó tranquilizarles sin éxito. No tenía ninguna potestad
sobre ellos.

-Aparta de en medio- fue empujado por uno-no pienso quedarme en este
sitio ni un minuto más- era respaldado por la mayoría que allí se
encontraban ahí presentes. Justo antes que saliera del coliseo,
alguien le asesto un puñalada en el pecho. Su cuerpo voló por  los
aires antes de acabar desperdigado por el suelo.

-Nadie va a salir de aquí- miró con ojos enloquecidos- al menos que
quiera seguir vivo- atemorizó Godric con su espada desenvainada.-Yo
me ofrezco voluntario para ser el comandante de los Escorpiones Rojos,
de forma provisional, claro está- todos dieron un paso atrás-
¿Alguna objeción?-
nadie se atrevió a responder- Bien, dejemos los formalismos a un
lado. Ryu, ¿te puedes levantar?-

-Sí- respondió con desgana.

-Acompáñame. Vamos a descubrir quien ha matado a nuestro comandante-

-¿Y luego?- 

-Haré que sufra por su afrenta- colgo su espada y se dispuso a
partir- No me olvido de tí- miró a Pandora- Tenemos cuentas
pendientes que resolver. A todos los demás, espero que nos ayuden en
la búsqueda de los perpetradores de tal nefasto incidente.- fue su
primera orden- Vamos, de prisa, antes de que huyan de aquí-


-¿Sabes al menos a donde vamos?- preguntó Ryu una vez fuera que
ambos estuvieron fuera-

-Sí- respondió claramente.- Creo haber hallado el lugar de donde se
ubica nuestro asesino- llegaron al centro de mando.

-¡Qué rápido!- gritó 7 delatando su posición.

-Idiota- musitó 25.

-Allí estan- comentó Godric para que Ryu mirase tambien al techo

-Tu y 25, adelantaos- bajo de un salto hasta el suelo- Yo me
encargaré de estos tipos- saco a relucir sus pistolas-¡Es la hora
del show!- parecía estar divertiendose-

-Ryu, síguelos. Yo acabaré con este sujeto-

No quería obedecer sus ordenes pero no tenía otra alternativa. Nada
estaba saliendo acorde al plan. ¿Quienes eran esos sujetos? No los
había visto en su vida. Se puso de nuevo de marcha para perseguirlos.

-¿A donde crees que vas?- 7 apareció de la nada y le cortó el paso.
-Yo soy tu adversario- apuntó hacia él. No obstante, Godric
intervino dejandole que pudiera seguir hacia adelante.

-Eres bastante presuntuoso- pronunció Godric- para querer enfrentarte
a dos adversarios cuando ni siquiera vas a poder contra uno solo-

-Vaya.- dejó que Ryu se fuera- ¿Eso crees?- disparó sin previo
aviso a Godric que desvió los proyectiles con su espada.

-¿Por qué no lo compruebas por tí mismo?- ironizó mofándose de
él.

***

Angel se encontraba desorientada. Llevaba mucho tiempo dando vueltas
en circulos alrededor del campamento bajo un ardiente sol sin saber
que hacer. De repente, divisó unas extrañas figuras por encima de su
cabeza. Parecían estar surcando cielo. Posteriormente, vió que
estaban siendo perseguidos por Ryu. Fueron pocos segundos pero pudo
reconocerlos.

-No puede ser- su cara reflejaba un gran consternación. -Eres tú-
dijo para sí misma. Así pues, ella tambien se unió 
a la persecución junto a Ryu.
puntos 8 | votos: 8
Evolución Pokemon - o como lo defino yo;  la ilimitada capacidad del 
ser humano de aburrirse e inventar nuevas chorradas
puntos 20 | votos: 20
Dar sin esperar recibir es inhumano - pero tan solo somos nosotros lo que tenemos esa capacidad de decidir.

puntos 9 | votos: 9
Moisés estuvo aquí. -
puntos 11 | votos: 11
Mejor fuera que dentro - dice a veces nuestro pesar.
puntos 10 | votos: 10
Somos las manecillas de un reloj, - movidas por un engranaje llamado destino.
puntos 9 | votos: 9
Aún nos sobra tiempo - para comprender que debemos ser nosotros 
sus dueños y no sus esclavos.
puntos 23 | votos: 29
Y así, Caperucita Roja se comió - el poco orgullo que le quedaba al lobo.

puntos 9 | votos: 9
Menos mal que me gusta el roquefort - que o sino me quedo sin comer.
puntos 20 | votos: 20
No busco nada en especial, - tan solo algo que me haga feliz.
puntos 18 | votos: 18
Diseñadores de pendrive - con un sentido del humor un tanto verde.
puntos 8 | votos: 12
EL DEBATE -
puntos 9 | votos: 9
Capítulo LXXVII: Principio del fin - -¿Sabes qué, Pandora? Yo opino que tienes un don- dijo Ralf tumbado
entre las verdes hierbas campo-

-MI habilidad con la espada no es tan buena como para que me alabes
así- contestó sin demasiada confianza.

-No- le interrumpió Ralf- Si tu habilidad con las armas es pésima-
ahora ella misma se encontraba abochornada- Si no fuera porque te
ayudo a entrenar a saber que hubiera sido contigo- suspiró resignado-
Me refería a otro tipo de poder.-

¿De qué hablaban? Los recuerdos de aquella mañana de hace años
vino repentinamente a su memoria. Los golpes de Godric eran tan
agresivos que apenas podía ver leerlos. Movía su espada de un lado a
otro, esperando a que cortara algo más que el viento. De vez en
cuando, se desmedía en la rotación y quedaba expuesto. Ahí entonces
aprovechaba Pandora para asestarle varios golpes. Pero era inutil. No
tenía la fuerza ni la destreza suficiente como para penetrar tan
gruesa armadura. Sus estocadas eran para él como la picadura de un
insecto; molestas pero que no rozaban más allá de un pequeño
escozor. Eludía como podía los ataques; agachándose o dando pasos
hacia atrás. Intentaba mantener una posición firme, con la espada en
alto para contrarrestar cualquier golpe inesperado que se ve
acecinase. 


-¿Cuál es ese poder?- lo miró intrigada- Quiero saberlo- brillaban
sus ojos mirando a Ralf-

Este se quedó pensativo, como si nunca hubiera pensado que ella fuese
a preguntar eso. Cerró sus ojos a ver si así pensaba con mayor
claridad. Tras un rato de meditación y, tras volver a abrirlos, se
reincorporó de un salto.

-¡Eso es!- dijo triunfalmente tras haber encontrado la respuesta.

-¡Vamos, dime cuál es!- Pandora comenzó a impacientarse.

-Es que es muy dificil de explicar- reclamó Ralf- Para empezar, eres
una persona olvidadiza y despistada que nunca parece saber donde
está. No destacas en nada y no eres hábil en ningún área. Ademas-
continuó con la lista enumerándola con sus dedos- te cuesta aprender
cosas nuevas. Eres de mentalidad infantil e ingenua; eres una
bobalicona. Nadie te toma en serio porque eres incapaz de poner una
cara serie y confías demasiado en los demás lo cual te hace fácil
de embaucar. 


-Eres cruel- tras escuchar todo lo que dijo estaba a punto de 
romper a llorar.


-Pero pese a todo- la abrazó pese a las trabas que ponía- sigues
aquí, conmigo. Has pasado un montón de dificultades, diría que más
que la mayoría de aquí. Muchos de ellos se hubieran rendido pero tu
seguiste avanzando, sin importar cuan de enorme fuesen el abismo de
tus debilidades. Yo no creo en la suerte, Pandora. Yo no creo que
hayas llegado aquí por fruto de la casualidad. Has sido tú, con tus
propios medios, quien te ha conducido hasta aquí. Esa es tu gran
arma. Ese es tu poder, solo tuyo y de nadie más.- se alejó de ella
-Nunca lo olvides-


Cierto. No debía darse jamás por vencida. Esas fueron sus palabras. 
Se lanzó con arrojo frente a Godric al cual hirió parcialmente en el
rostro. Seguiría combatiendo hasta que no le quedasen más fuerzas.
No era momento de vacilar. Pero en aquel instante en el que golpeó a
Godric, su arma se quebró. Facilmente, el hierro fue convertido en
míseros pedazos de una tajada, que se encontraban ahora diseminados
por toda la arena. Pandora recogió uno de los trozos y lo puso entre
sus manos. De mientras no perdiera la esperanza, aún podría hacer
algo. Rasgó parte de su falda para tener mayor movilidad. Era ahora o
nunca. Fue evitando uno a uno los golpes a la velocidad que le
permitían sus sentidos. Iba agazapada, acercándose con dificultad
entre los golpes de su adversario. Le cortó el cuello, o al menos eso
pensó en ella pues al igual que en el combate de Joserene, estaba
protegido con la cota de malla.

Godric sujeto con firmeza su mano, hasta el punto que iba a romperle
la muñeca,  y hizo que soltara el fragmento. Tras eso, la golpeó con
la empuñadura de la espalda en la cara. Caída en el suelo, fue
levantada de nuevo por Godric que alzaba con sus dos brazos 
la espada hacia el cielo.

Iba a darle el golpe de gracia.

-Ralf- pensó ella mientras las lágrimas, aquellas lagrimas que
estuvo conteniendo todo este tiempo, brotaban de sus ojos como si
fuesen cascadas- Siempre creí en tus engaños. Yo, ¿no estoy
equivocada, verdad?- cerró sus ojos para sentir menos el dolor y 
cortó su respiración.

Un violento aire cruzó su cara. El sonido que produjo estremeció
cada parte de su cuerpo haciendo que sus piernas se tambaleasen y
cayese de rodillas en el suelo. Para cuando todo aquello pasó, solo
escuchaba los gritos del público. Había una gran consternación y
pánico generalizado. Escuchaban como gritaban e imploraban rezos a
los dioses. ¿Tan cruenta fue su muerte? En cuestión de segundos, se
dio cuenta que no era el foco de la atención pues las voces se
dirigían a otra parte. Abrió los ojos. Seguía con vida. ¿Que
había pasado? Hace unos minutos Godric estaba enfrente suya, a punto
de de asesinarla y ahora no había nadie, tan solo una multitud de
rostros desencajados y de miradas crédulas.

Miró hacia los lados; definitivamente no era su cuerpo el que yacía
en suelo si no el de otra persona. Había caído en la arena. Había
un corrillo de personas alrededor del fallecido. Algunos de ellos,
médicos intentaban sin éxito recuperar el fallecido. Fueron
despejando la zona para llevarse el cuerpo. Cuando la multitud se
disminuyo, Pandora pudo atisbar quien era. Tardó muy poco en
reconocer a quien todos miraban. 


Mouser había muerto.

puntos 5 | votos: 5
Personas que exigen a los demás - cosas que ni ellos mismos tienen.
puntos 14 | votos: 14
Para conocer a una persona - tan solo basta unir los puntos que hay en común 
entre sus acciones cotidianas.
puntos 11 | votos: 11
Esperar sin hacer nada - nunca cumplirá con tus expectativas.
puntos 10 | votos: 10
Sitios emblemáticos - a los que van unidos recuerdos inolvidables.
puntos 9 | votos: 9
¿Alguien más está cansado - de ver este búho?

puntos 6 | votos: 6
En la derrota solo pierden - aquellos que no reconocen haber sido vencidos.
puntos 8 | votos: 8
Capítulo LXXVI: Lágrimas IV - -Ya nos queda poco – Joserene miró hacia atrás- Espera un poco
más y estaremos a salvo- llevaba cogido de la mano a una Pandora que
arropaba el frío acero contra su pecho. Obviamente, no tuvo
respuesta.

Siguieron el camino que les había indicado Ryu. No se fiaba mucho de
él pero era la única oportunidad que tenían para salir vivos de
ahí. Aparte, tenía razón. Si Mouser quería, podría apresarlos en
cualquier instante si se quedaban en el campamento. Estuvieron
caminando por el subterráneo que les indicó. Muy pronto podrían
atisbar la luz pero de repente, Pandora paró de golpe repente y
soltó la mano de Joserene.

-¿Qué ocurre ahora?- preguntó exaltado. La fatiga de recorrer aquel
laberinto y de cargar casi a cuestas con Pandora habían hecho que su
paciencia se colmara.

Pandora dio varios pasos atrás. Se encontraba reticente de dejar
aquel lugar.

-¡Vamos!- intentó tomarla  bruscamente de la mano. Ella volvió a
apartarse de él con mas ímpetu. Definitivamente, ella no quería
dejar ese lugar. Acto seguido le dio la espalda a Joserene y comenzo a
andar sobre sus anteriores pasos para regresar al campamento.


-¡Te matarán si vuelves!- le gritó viendo como se alejaba- Rayos-
maldeció para sí mismo.- No sería justo que yo fuera el unico que
se salvase- Y con gran pesar, comenzó a volver él tambien al
campamento siguiendo los aligerados pasos de Pandora.

                                                                      
         ***

El coliseo estaba abarrotado. Apenas cabía un alfiler dentro suyo.
Los espectadores se agolpaban desde sus asientos para conseguir la
mejor vista del posible. Sin duda, aquel día pondría el broche de
oro a un torneo que había tenido demasiado altibajos.

En la mayor de las tribunas, se encontraba Mouser. Parecía ansioso
porque todo comenzara. También se detectaba cierta malestar su
rostro. Había mandado a llamar a Doni y este se estaba retrasando
más de lo esperado. Cuando al fin llegó, su rostro estaba empapado
de sudor. 

-Lamento el retraso- se disculpo entre jadeos- Pero es que no hemos
podido localizar a la otra concursante.- recuperó la compostura-
hemos mirado por todo el campamento y ni rastro de ella.-

-Está bien- aunque su rostro decía lo contrario- Al fin al cabo si
esa mujer se hubiera presentado no hubiéramos podido llevar a cabo
las semifinales- hablaba de 25.

-¿Cómo dice?-

-Nada.- Mouser sabía que Ryu había ayudado a escapar a Joserene y
Pandora aunque desconocía todavía que también dejo libre a Angel-
Escucha atentamente-  hizo el ademan para que se acercara-
Anuncia que las concursantes 25 y Pandora han sido desclasificadas por
no representarse. En su lugar, se dará el encuentro final entre Ryu y
Godric. Quiero acabar cuanto antes esta pantomima- se reclino hacia
atrás.


-¿Pantomima, señor?- se extrañó Doni por el lenguaje utilizado.
Iba a realizar otra pregunta a Mouser pero eligió permanecer callado
de forma bastante prudente. Una mirada suya bastó para que el
comprendiera que sus actuación le estaba incomodando. Así pues,
retomó su puesto como mero comentarista y anunció los cambios
previstos para el torneo.


La tensión se palpaba en el ambiente Godric y Ryu saltaron a la arena
al mismo tiempo. Se situaron uno al frente del otro, sin apenas
moverse. Intercambiaban miradas de odio. Una gran aura asesina emanaba
de ellos. Ninguno de los dos parecía dispuesto a perder.

-Te haré pagar lo de aquella vez- dijo Ryu llevándose la mano hacia
el pecho. Aún recordaba cómo fue atravesado por Godric tras acabar
con Telyg hace unos meses-He cambiado mucho desde entonces- sonó
bastante confiado.

-No eres él único- respondió a sus provocaciones.

Ryu lanzó un supiro. Seguia siendo igual que antaño. La verdad es
que no tenía ningún deseo de enfrentarse a él. Si hubiera podido,
el tampoco hubiera asistido al torneo pero aquello hubiera levantado
sospechas frentes a los ojos de Mouser. Debía de actuar una vez más.
Debía de mentir a los espectadores, a Godric, a Mouser y lo más
importante; a sí mismo. 

Todo sucedió muy rápido.

Justo antes de que su combate comenzara, una figura relampagueante se
interpuso entre ambos. No daba crédito a lo que estaban viendo sus
ojos. ¿Qué estaba haciendo Pandora aquí? Sin poder apenas
responder, recibió un golpe en el torso y fue lanzado a las afueras
del ring. En cambio, nada mas verla, Godric intentó cortarla por la
mitad pero ella respondio eludiendo su ataque con una voltereta.


Jamás lo hubiera creído, pero aquella muchacha tenía una gran
fuerza. Bastó con recibir un golpe de su espada enfundada para que el
dolor se transmitiera por todo su cuerpo. Pero no lo tendría tán
facil para acabar con Godric. Quizás le pudo coger desprevenido con
aquella entrada pero hasta ahí llegaba su factor sorpresa.  No podía
hacer nada, ni tan siquiera poder darles algún tipo de apoyo. Habia
pasado en meros instante de actor a espectador. Miró hacía Mouser.
Quizás si hablara con él pudiese parar todo antes que se convirtiera
en una ejecución pública.


Sus ojos se llenaron de pavor cuando descubrió que Mouser estaba
sonriendo. Pero no era una sonrisa normal, era una sonrisa plácida,
llena de satisfacción por haber encontrado algo que no había podido
proveer. Oculto aquel vil gesto que presentaba su rostro con las
manos. Parecía estar divirtiéndose con esto.

-Godric- se levanto del sitio y mando a que se quedara quieto- Jamás
pensé que volvería a verte- esta vez dijo a Pandora. Pensé que
estarías muy lejos de aquí ya- miro de forma indirecta a Ryu
haciéndole ver que estaba al tanto de sus movimientos.-aunque me
alegro en cierto modo. ¿Has venido a vengar a tu amigo, verdad? ¿Vas
a intentar a asesinar a Godric? ¿Aquí? ¿En frente de todos? ¿Tú
sola?- acabó soltando una gran carcajada que estremeció a todos los
presentes- Muy bien, te dejaré cumplir tu deseo, al fin al cabo soy
benevolente- volvió a sentarse-Godric-

-¿Sí?-

-Lucha contra ella- apoyo su cabeza sobre su mano-en un combate a
muerte-
puntos 9 | votos: 9
El hombre es un ser frágil - porque está hecho a partir de ilusiones rotas.
puntos 33 | votos: 33
Prefiero ser malvado - y pensar que el bien prevalece
que ser bueno y que el mal siempre gane.
puntos 10 | votos: 12
Ningún recuerdo puede ser borrado - de forma permanente aún cuando insistamos hasta la saciedad.

puntos 11 | votos: 11
Capítulo LXXV: Lágrimas III - Angel se marcho sin decir nada. Un haz resplandeciente le cegó.
Mientras ella se adentraba en los más profundos abismos, el sol
salía de nuevo allá arriba en el cielo, ajeno a todo lo que estaba
aconteciendo. Comenzó a preguntarse si todo lo que hizo fue vano
mientras veía pasar a un grupo de personas alegres y llenas de
jolgorio dirigiendose hacia el coliseo. ¿Que debería hacer ella? Ya
no tenía ningún sitio al que regresar. No sería acogida con agrado
en ningún sitio. Quizas debería huir, tal y como Ryu pero algo le
impedía abandonar el lugar. ¿Iba a huir? ¿Tras todo lo que le
había pasado? ¿Podría olvidar a Ralf? ¿A su hermano Telyg?  Todas
aquellas preguntan achuchillaban su mente como afiladas navajas.
Continuó vagando por el campamento sin poder dar respuesta a ninguna
de sus preguntas.

-¿Qué planeabas al traerla aquí?- pregunto sin rodeos Jess- Me
cuesta saber lo que piensas, Ryu. No pareces ser partidario de las
ideas de Mouser ni tampoco muy afín a Caos- Jess se estaba preparando
para salir.

-Quien sabe. Quizás me he hartado de que me traten como una ficha
más de su juego. Y bien, ¿vas a ir a por ella? Se encuentra sola
ahora mismo- estaba apoyado en la pared.

-Sí. No quisiera perder mas tiempo-

-Qué conmovedor debe ser un reencuentro familiar- dijo con habitual
sarcasmo 

-¿Nunca has regresado con tu familia?- preguntó en un descuido.

Ryu miro hacia Jess. No sabía si lo hizo con malicia o no pero fue
una pregunta bastante incomoda para contestar para él. Pensar
siquiera en el termino familia era una de las peores condenas que
podrían otorgarle. Por eso siempre las mantenía alejada de su mente.

-Para ello antes debería haber tenido una- sonrió ocultando su
aparente malestar.

-Ya veo. Bueno, pues me marcho ya . Espero que  tengas suerte en el
torneo de hoy - y se marchó hacia la biblioteca para encontrarse con
Darky.

La conversación fue demasiado fría incluso para dos personas de
personalidades tan dispares. Tambien influyó en que ninguno de los
dos confiaba en el otro. Ryu se preguntó cuanto tiempo llevaba así y
cuando pasó a ser ese tipo de persona. Al final, dedujo que siempre
fue así pero que no fue hasta cierto punto que su verdadero ser 
comenzó a salir a la luz. Pensar en el pasado era para él una gran
pesada carga que debía evitar a toda costa. 

Sonrió. 

Otra vez estaba pensando en cosas extrañas. El solo podía vivir con
un objetivo que cumplir. El resto no era para nada importante. Pero
entonces, ¿por qué ayudó a Joserene y Pandora? Comenzó a recordar
como fue a visitarlos antes de ir a por Angel. 

Ryu abrió la puerta sin esperar a ser invitado a pasar . Lo primero
que vio fue la escena deprimenten que reinaba en el lugar. Todos se
encontraban en una situación decadente. Joserene le hizo frente
creyendo que estaba ahí para asesinarlos. Nada más lejos de la
realidad. Intentó golpearle con la funda de la espada pero Ryu lo
tumbó en el suelo con suma facilidad.

-No quiero hacer daño a un lisiado- dijo- pero si no me dejas otra
alternativa me veré en la obligación de hacerlo. Hoy tan solo vengo
para hablar- pronunció finalmente dejando que Joserene se recuperara.

-¿Qué quieres de nosotros?-


-Nada. Solo vengo a avisaros que corréis grandes riesgos si os
quedáis por más tiempo en el campamento, sobre todo si estáis
alrededor de Darky-

 -¿Que estás diciendo?-

-Cálmate. Darky sabe de lo que hablo. Seguramente ha podido percibir
como su fuerza vital ha ido disminuyendo, al igual que ha estado
ocurriendo con Magica. Eres patética - ironizó- sabes que están
sufriendo por tu culpa y lo único que puedes es observar desde aquí,
tu torre, hasta que sus vidas sean consumidas del todo. Ni siquiera
puedes salvar a este chico- pateó la vaina donde reposaba Moi.

Joserene gritó para que se detuviera pero en su estado actual no
podía hacer nada. Darky tampoco tenía suficientes fuerzas para
pararle y solo desvíó su mirada hacia otro lado. Comenzo a patearla
con mas fuerza hasta que sintió como alguien sujetaba de la pernera
su pantalon Fue Pandora, que sin vida en el rostro marcado de líneas
y contornos oscuro, pidió a Ryu que se detuviera negando con la
cabeza sus actos. Pensó en apartarla moviendo violentamente su pierna
pero se abstuvo de hacerlo.


-Es cierto. No he venido para esto- Pandora lo soltó- Ya os lo he
dicho; debis iros de aquí cuanto antes. Aqui os dejo un mapa sobre un
subterráneo que os llevará a las afueras del campamento. Aprovechad
mañana durante el torneo para huir.- puso un mapa encima de la mesa-
Por cierto – se dirigió a Pandora- esto es para ti. Era lo único
de valor que quedaba entre las pertenencias de Ralf – le entregó su
estoque rodeado entre envolturas de lino- Seguro que le hubiera
gustado que tu te lo quedases- miró como Pandora lo tomaba sin
cambiar de expresión.-En fin, yo ya me marcho- se fue a la puerta-
Pensad en lo que haréis mañana si aún valoráis vuestras vidas.-


¿Por que habría hecho un acto tan altruista como ese? Había robado
el estoque y aquellos planos de la misma oficina de Mouser. Si él se
llegase a enterar, correría la misma suerte que Ralf. En cierta
manera, la muerte no le degradaba. Todos debían de morir algún día,
más tarde o más temprano.
¿Qué importaba entonces? ¿Acaso simpatizo con Ralf el poco tiempo
que estuvieron juntos? Por un instante recordó que cuando estuvo con
Telyg pasó una situación similar. Miró al techo. En cuanto se
ponía a pensar en aquellas cosas, se sentía desamparado. Pero
alguien dentro de su oficio no podía tener aquel tipo de emociones. 

Salió de La Forja y emprendió su  camino hacia el coliseo.
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Capítulo LXXIV: Lágrimas II - -Está bien. Te seguiré- contestó finalmente Angel pero no creo que
pueda salir de aquí facilmente. Seguramente habrá hombres apostados
vigilando la entrada.-

-Iremos por donde yo he venido- contestó tocando la pared que
inmediatamente se convirtió en un pasadizo.

Ambos se adentraron en él. Era un callejón bastante estrecho y de
una sola dirección. Ryu iba delante indicando e iluminando el camino
para Angel. En varias ocasiones, esta le pregunto que a donde la
estaba conduciendo a lo que él se limitaba a responder: “Paciencia,
pronto lo verás” Lo único que le pudo asegurar es que estaban
debajo de La Forja que es donde hace unos días se encontró con Ralf
mientras lo seguía.

-Mouser sospechaba de él desde hace algún tiempo y por eso me
encargó vigilarle. Lamentablemente, me descubrió y entonces
decidimos entrar juntos en La Forja-


-Nunca me dijo nada de que fuera a La Forja- comentó extrañada

-Es normal. Es dificil explicar a una persona lo que pasó aquí
abajo- se paró unos instantes- Ya llegamos- 

Sin darse cuenta, Angel habia alcanzado una gran habitación. La
antorcha se apago. En consecuencia, débiles ventanas de luz  se
asomaron en el techo. Entonces descubrió que la pared enfrente suya
estaba cubierta de rojo. Era un inmenso cristal que daba lugar a una
enorme probeta. En ella, nadaban sin vida numerosos cuerpos de la
misma joven.

-¿Qué diablos es esto?- preguntó Angel entre un punto entre el
miedo y la repugnancia.

-Caos lo denomina como una planta de reciclaje- se acercó al cristal-
Aquí se vierte las materias primas necesarias para crear un nuevo
ser. Ven- indicó una escaleras que iban hacia abajo-Ambos
descendieron hasta llegar una nueva sala, esta vez mas pequeña.


-Como ves, usa como fuente de energia las armaduras malditas. Su
resultado final daria algo como esto- señaló el tubo donde se
encontraba Magica.- Sé que tienes muchas pero por favor espera a que
acabe nuestro viaje. Volvamos de nuevo hacia arriba- alguien loS
estaría esperando.


-No sabía que traerías compañía- contestó Jess nada mas verlos.


-¿Te incomoda, elfo?- le molestaba que se dirigiesen a él con ese
termino a sabiendas de que el era el unico que quedaba de su raza.
Pero decidio omitir ese detalle y seguir con el hilo de la
conversación. Angel quedo relegada a un mero espectador.




-Los planes para la cuarta han sido un fracaso. Iba a realizar ahora
mismo la limpieza de los otros sujetos. ¿Quieres realizar los
honores?-

-No quiero quitarle ese privilegio. Hagalo usted.- ambos se acercaron
al centro de la sala.

Angel miraba desde el otro extremo, sin entender todavía lo que
pasaba. Aparte se sentía algo inquieta. Aquellos cuerpos que flotaban
de manera inerte parecían estar observándolas. El sentimiento se
acrecentaba a medida que se acercaban al cristal. Una vez en sus
posiciones, un pedestal surgió del suelo. Jess lo presiono de forma
convincente. Un ligero burbujeo y las máquinas comenzaron a vibrar de
forma atronadora. Todo el complejo comenzó a sacudirse. Las luces se
apagaron y tan solo la probeta seguia funcionado. El liquído en el
cual estaban emergidas cambio de color a uno más rojizo Los cuerpos
comenzaron a descomponerse mientras que sus rostros conservaban
miradas felices.

-¿Cuando podré obtener la pieza que me falta? No quisiera perderla
antes que Mouser haga algún movimiento- ni se inmutó frente al
geonocidio que habia cometido junto a Ryu.

-No te preocupes- hablaba como si la gravedad de sus acciones no
existiera-  para mañana la tendrás aquí-

-Monstruos- Angel no pudo soportarlo más- ¿Acaso no sentís nada por
lo que habeís hecho?-

-Joven-habló primero Jess-¿usted siente algo cuando destruye una
piedra en pedazos? Porque aquí solo nos dedicamos a eso Es cierto. -
prosiguió la intervención de Jess- pueden que tuvieran forma humana
pero no son mas que sacos de carne. Clones de un clon- sonrió- que
cosa más hilarante ¿verdad? Es básicamente realizar una copia
fidedigna de un ser para conservarlo de forma atemporal, sucediendo
los procesos de muerte y creación constantemente. O por otra parte,
intentar crear a partir del original otra cosa distinta que lo supere
en todos los sentidos. Un nuevo ser, que esté por encima de todos los
demás. Esos dos proyectos fueron llevados por Master durante siglos
en La Forja. 

-Ahora, su legado ha pasado a manos de Jess y Caos, respectivamente.-
concluyó Ryu.

-No comprendo. ¿Qué es lo que ganas entonces Mouser con todo esto?-

-Crear un nuevo mundo- sentenció finalmente Jess- donde no habrá
discriminación, muertes ni guerras.-

-Es una utopía- señalo Angel- jamás se podría realizar algo como
eso-

-No esperaba que lo comprenderías con tu pequeña mente. Aunque
pasasen mil años no  podrías ni atisbar una millonésima parte de
nuestro proyecto.-

-Lo que quiere decir mi compañero es que el proyecto está a punto de
hacerse realidad y la verdad es que a ninguno de los dos nos gustaría
ver más sacrificios en vano-

-¿Me estás amenazando?-

-No. Consideralo mas bien una advertencia. Cuando el plan se lleve a
cabo es mejor para ti que te encuentres lo mas lejos posible. Ya he
proporcionado a tus amigos una vía de escape. A estas alturas, ya
deben de estar fuera del campamento. Ahora creernos o no es cosa tuya.
¿Qué harás; te quedarás aquí intentando vengar de forma inutil la
muerte de Ralf o por el contrario huirás con lo poco que te queda?
Elige la opción mas sabia-
puntos 11 | votos: 11
Capítulo LXXIII: Lágrimas I - Angel se encontraba encerrada en una celda. Había sido despojada de
todo lo que tenía.`Sus ropajes fueron requisados por los guardas
antes de entrar. En compensación, tuvo que desvestirse y ponerse una
túnica de arpillera que le ofrecían comúnmente a los presos. En un
principio, debía desnudarse delante de los guardas para que estos se
aseguraren que no portaba ningún objeto peligroso pero recibieron
ordenes directas de Mouser para que se retiraran. 

-Incluso en estos momentos, sigues fingiendo ser un caballero.- Así
pues, guardó sus cosas en un baúl y se encerró a sí misma.

Se echó en su cama que era simplemente un montón de paja amontonada
y comenzó a llorar amargamente.  Aquel día fue uno de los más
tristes de su vida. Preocupados por la desaparición de Ralf, no
tuvieron otro remedio que acudir a la llamada que realizó esa misma
mañana Mouser, Angel acompañada de un inválido Joserene y una
aturdida Pandora.

Para cuando llegaron, ya había enorme multitud. Parecían agitados.
Todos miraban con expectación a Mouser que, acompañado de Godric,
llevaba un extraño cofre. Mouser se apartó unos instantes para que
Godric lo abriera. 

-Godric, muestrales a nuestros invitados que les ocurre a los
traidores- ordeno para que extrajera lo que había dentro.  

Sacó una bolsa impregnada en un extraño hedor.

Cabellos rubios fue lo primero que asomó de esta. Como si fuera el
trofeo de una cacería, Mouser exhibió la cabeza de Ralf. Aunque su
rostro mostraba el rigor de los muertos,  sus ojos aún permanecían
abiertos mostrando el blanco de sus pupilas. Los labios pasaron a
quedar agrietados, marcados con pequeñas burbujas de sangre que se
dieron antes de su muerte. Godric lo mostraba al publico sujetándolo
desde los pelos lo cual hacia que se balancease de un lado a otro como
si aún tuviese vida.

Muchos de la personas allí reunidas apartaron la mirada de aquel
desencajado rostro. Otras tantas tuvieron que llevarse la mano a su
boca para evitar que las arcadas que se habían producido en su cuerpo
no sacasen a relucir sus entrañas. Angel miraba con estupefacción
aquella escena sin poder sentir nada más que odio hacia la persona
que lo había hecho. Un odio mezclado con ira, con ira y frustración
y al mismo tiempo todo aquello sumido en una profunda angustia. Había
perdido a quien pudo ser su mejor amigo, incluso, pensó para ella
misma, podría haber sentido más allá que eso por él. Justamente
cuando empezó a darse cuenta de sus sentimientos, comprendió que
ella no era la única que estaba presenciando aquella escena de
barbarie.


-¡Joserene!- le gritó para que tapase  los ojos de Pandora. 


Era ya demasiado tarde.


Yacía en el suelo, descompuesta. Era tan inmenso el dolor que le
afligía ni siquiera tenía el vigor suficiente para llorar. Solamente
estaba allí, arrodillada, con la mirada perdida, intentando balbucear
palabras que no querían salir de sus labios. Causó tanto impacto en
ella que incluso había perdido su voz. Joserene tomó de la mano a
Pandora, que había quedado reducida a una mera marioneta sin vida, y
se la llevó arrastrándola por el suelo hasta llegar a la biblioteca.


-¡Mouser!- comenzó a sacar a relucir sus sentimientos- ¡Te
mataré!- pronunció a medida que 
que veía a Joserene y Pandora irse.

En aquellos instantes, jamás pensó que Godric también estuviese
involucrado en su muerte. Solo necesitaba de una persona para enfocar
su ira. Hundía sus llantos en la almohada descolchada mientras
golpeaba hasta la extenuación su puño contra el suelo. Lo repitió
tantas veces como su cuerpo le permitió. Tras eso, quedó
profundamente dormida.

                                                                      
 ***

Mientras tanto, Joserene seguía enclaustrado en la biblioteca junto a
Darky y Pandora. Nadie hablaba y las horas parecían ser eternas. Cada
uno se encontraba en la esquina de la habitación, acurrucados, sin
querer levantar la mirada del suelo.

-Ralf se ha ido- comentó Joserene en voz alta para sí mismo- y a
Angel la han capturado. Y seguimos sin saber qué se propone Mouser.
Además, mañana se deberían dar las presuntas semifinales del torneo
pero – hizo una breve pausa - viendo el estado de Pandora me temo
que eso ya no es posible.- miró de reojo a las dos chicas- ¿pero
qué importa eso ahora?- rio de forma desquiciada- Seguramente estemos
muertos antes que llegue el alba.- se levantó de su sitio e intentó
coger su espada. Aún no podía articular su brazo-¡Maldición!- dijo
viendo como se caía al suelo- ¿Ni siquiera podremos plantarles
cara?-

Sonó la puerta.

                                                                      
  ***

Todo estaba oscuro cuando volvió abrir los ojos. Era mucho más de
medianoche. Aparte de que se encontraba en el sótano del centro de
mando, no había ningun fuego prendido que iluminase los calabozos.
Apenas podía distinguir su cuerpo dentro de la oscuridad. Parecía
como si la estuviera consumiendo sin ella poder hacer nada para
impedirlo.

De repente, vio una antorcha situarse delante de su celda. La
sostenía una figura que era familiar. Sin mucho esfuerzo, forzó la
cerradura y le invitó a que saliera. Desconfiada, dudo por unos
instantes en salir o no.

-Nada cambiará si te quedas aquí encerrada- declaró su presunto
salvador.

Angel accedió y tomo su oferta. También le ofreció los ropajes que
le habían quitado anteriormente. Se cambió allí mismo. De mientras
que lo hacía, su locutor se dio media vuelta.

-¿No te preguntas qué hago aquí?- hablaba de espaldas.

-No lo sé- comenzó a ponerse sus mallas- Quizás disfrutas viendo el
dolor ajeno-

-Que mala percepción tienes de mí, Angel.-

-Es así como te presentas al resto del mundo- acabó de ajustarse las
botas- ¿Cómo quiere te vea si no?- y ahora los guanteletes y la
coraza-

-Vengo a enseñarte la verdad. El porqué Ralf tuvo que morir.-

-¿Cómo sé que puedo fiarme de ti, Ryu? ¿No eras acaso otro de los
subordinados de Mouser?- Angel se pudo delante de él.

-No puedes- contestó firmemente- pero como he dicho antes, ya no
tienes nada que perder.-
puntos 14 | votos: 14
Capítulo LXXII: Justicia perecedera - Aquella mañana Mouser dio un discurso bastante inusual que hizo sino
acrecentar la incertidumbre sobre su amedrentado público. Justo antes
de volver a sus aposentos, alguien de la multitud estalló en un
arrebato de ira. Numerosos soldados volaron por los aires enfrente del
centro de mando.

Intentaron rodearla como pudieron pero cualquier estrategia era
inutil. Intentaron sujetarla pero se deshizo con ellos de mera fuerza.
Se abría paso entre los guardas con suma facilidad. Aquellos que la
intentaban enfrentar quedaban inmediatamente postrados en el suelo
mientras que otros se apartaban instintivamente de su rostro. El
camino que conducía a Mouser quedó despejado.Sin pensarlo dos veces,
se saltó todos los escalones y se dispuso a golpearlo pero algo o
mejor dicho alguien paró su golpe.


-¿Pretendes montar un escándalo por un traidor?- le inquirió que
desvió su golpe con la espada.- Al contrario, deberías estar
aliviada- prosiguió- ya nadie sospechará de ti.-


-¡Cómo puedes llamar a tu propio amigo un traidor!- lanzó otro
golpe sin exito- ¡Y encimas proteges a quien lo ha asesinado!- la
rabia de Angel era incontenible.

-Te equivocas. El solo mando la orden de ejecución. Fuí yo, con mis
propias manos quien le arrebato su vida.-

Angel golpeó con todas sus fuerzas el rostro de Godric pero este no
se movió apenas de un centimetro de donde se encontraba. Su
confesión de aquellos instantes había liberado por completo toda su
ira. Sus ojos, inyectados en sangre, parecían estar fuera de
órbrita. Su cuerpo se movia salvajemente como si hubiera sido poseido
por algun tipo de espíritu maligno. También su respiración cambió.
El aire parecía escapar de sus pulmones y parecía estar jadeando
constantemente. Su piel adquirió un tono rojizo, como si un fuego se
propagara dentro suya.

Volvío a golpearle.

-¡Tú!- no articulaba bien las palabras-¡Con qué derecho!-movió de
forma brusca sus brazos-
¡Imperdonable!- tiro de su pelo mientras miraba al suelo-No te lo
perdonaré- ocultaba su rostro con la mano-

-Es una lástima. Creí que tu lo comprenderías que lo hice por el
bien de todos.-


-Por favor, Angel- intervino Mouser- sino cesas en tus intenciones
hostiles nos veremos obligados a encarcelarte en las mazmorras-

-¡No me he olvidado de ti, rata asquerosa! Además no tienes
suficientes hombres para detenerme. ¡Míralos!- gritó hacia los
soldados que anteriormente intentaron detenerla- Son unos ineptos, al
igual que el resto de tus adeptos. ¡Si yo quisiera- siguió elevando
su tono de voz para que lo escuchara todo el mundo- podría acabar con
todo este maldito campamento en menos de cinco minutos!-

-¿De veras? Entonces dañarías a los amigos que aún te quedan con
vida- Mouser emprendió un juego psicológico-

-¿De qué hablas?- Angel cayó en la trampa que le había tendido.

-Hablo con aquellos con los que te reunían en la ruinosa biblioteca;
Joserene y Pandora y qué curioso- su tono de voz cambió al
pronunciar aquel ultimo nombre- esta ultima pertenecía al mismo
campamento que Ralf aparte de que parecían ser muy íntimos.- cada
palabra que decía estaba envenenada de malicia- ¿Tu que opinas,
Godric? ¿Puede tratarse que ella tambien es una espia?-

-Las probabilidades son altas- confirmó.

-Ya veo. Quizás deberíamos interrogarla o incluso mejor, podríamos-
fue interrumpido por Angel.

-¡Basta!- sabía lo que quería decir- Ella ya ha sufrido bastante-
comenzó a calmarse- No se merece recibir más daño.-

-Me alegro que hayas entrado en razón- Mouser sonrió
felizmente-¿Qué tal si ahora aceptas nuestra invitación de pasar
unos dias en una celda?-


-De acuerdo- desvió su mirada aceptando sin remedio- pero prométeme
una cosa.-

-¿De qué se trata?-

-Júrame ante todos los que hay presentes que no tocaras ni siquiera
un pelo y que, cuando todo esto termine, podrá irse libremente de
aquí-

-Por supuesto, jamás haría daño a nadie sin motivo alguno- mando a
llamar a unos guardias para que la esposaran. Fue llevada al interior
del centro de mando pues en su sotano encontraban  los calabozos. La
muchedumbre comenzó a disiparse tras eso. Tan solo quedaban Godric y
Mouser que también se disponían a entrar.

-¿Que hago con la chica?- murmuró Godric pese a estar solos.

-Nada. Sigo siendo un caballero; cumpliremos nuestra parte del trato
hecho con Angel. Aparte, ella sola ya no representa ningún peligro-
puntos 19 | votos: 19
Una vez fuimos creaciones - pero ahora nos hemos convertido en creadores de marionetas.

puntos 10 | votos: 10
Intentamos mantener la calma - fingiendo que no está pasando nada delante de nuestros ojos.
puntos 19 | votos: 19
Puertos obsoletos - por culpa de promiscuas conexiones.
puntos 18 | votos: 18
Sé en quién estás pensando. -
puntos 31 | votos: 31
A veces nos hundimos en un vacío - lleno de pensamientos en blanco.
puntos 15 | votos: 15
Nada ni nadie me separará - de mi querida Tostadora.

puntos 5 | votos: 5
Son en las horas más bajas - cuando la imaginación más cunde.
puntos 25 | votos: 25
Y pasado el tiempo - los problemas también se consumen.
puntos 26 | votos: 26
Hay personas que son como espejos; - reflejan una imagen de lo que desearían ser 
y no de lo que son realmente.
puntos 18 | votos: 18
A veces soy como un autoservicio, - pagando los descontentos conmigo mismo.
puntos 10 | votos: 10
Capítulo LXXI: Catarsis - Tras eso, Amon pronunció extraños versos que invocaron numerosos
portales detras de su figura. De ellos, surgieron gigantescas masas de
piedras cubiertas de fuego y azufre. Estas se movían vertiginosamente
hacia al suelo, donde acabaron estallando en un mar de fuego y volando
en consecuencia en mil pedazos.

El visitante no se movió del sitió y recibió los asteroides desde
el suelo. Tragado por las llamas, fue cortando por la mitad todos los
proyectiles hasta que no quedó ninguno. Sacudió sus ropas. No
sufrió herida alguna.

Amon estaba entusiasmado. Creía que lo había matado de aquel golpe.
Verle allí de pie, con su postura desafiante, no hacía sino
acrecentar sus ganas de beber de su sangre. Ahora pensaba en cómo iba
a contratacarle. El visitante estaba en clara desventaja; no podía
acceder a donde estaba él.Pensó que podría pelear en tierra para
darle cierta ventaja pero luego rectificó.

-¿Qué sentido tendría pelear si he rebajarme a su nivel?- pensó a
punto de realizar un nuevo ataque.

El visitante no estaba asustado. Aquellas llamas tan solo habían
quemado un poco sus ropajes. En cuanto a las rocas ígneas, no fue tal
cosa como esperaba. Se había enfrentado a cosas muchos peores del
mundo que procedía. De todas formas, que su adversario pudiera volar
era un ligero inconveniente. Desde allí arriba parecía estar
sonriendo, como si tratase de su juguete, lanzaba una y otra vez el
mismo patrón de ataques. 

Decidió poner fin a todo eso. Era preferible acabar con aquello lo
más pronto posible. No sabía cuanto tiempo tendría para seguir en
aquella ni tampoco cuando tardaría en abrirse un nuevo portal. Tomo
un pequeño impulso y saltó hacía un Amon desprevenido.

Lanzó su espada contra él pero apenas le rozó el torso. Ahora en el
aire, era totalmente vulnerable a sus ataques. Ambos lo sabían.
Decidido a dejarse de juegos, Amon se lanzó al cuerpo a cuerpo.
Invoco un portal debajo de los pies de su adversario para que no se
cayese al vacío y con su otra mano, dispuso sus afiladas garras para
atraversarle la piel. Un pequeño salto hacia atrás y consiguió
evitar lo que pudo ser un ataque fatal. Aunque lo ayudó a no caerse,
ahora lo tenía a su merced. El pequeño portal lo mantenía en el
aire sin ninguna escapatoria. Debí recibir los golpes de su
adversario. No podía retroceder. Un paso en falso acabaría con él.


Su espada retumbaba con cada golpe. Su brazo se estaba quedando
dormido. Las fuerzas le flaqueaban al mismo tiempo que las de Amon se
iban acrecentando. En un momento, se vió despojado de su arma que
acabó en la tierra de más abajo. En un instante. Amon perforó su
pecho.
Podía sentir como su cuerpo se retorcía entre su mano. Órganos,
huesos, músculos, sentía cada pálpito, cada contracción. Sonrió
alegremente enseñando sus afilados colmillos aunque, por otra parte,
se sentía apenado. Le hubiera gustado que aquello hubiese durado
más. Su alegria paso en un instante a la decepción. No le parecía
divertido jugar con un cuerpo sin vida. Bajo levemente hacia tierra y
sacó su mano de su cuerpo.

-Fue divertido mientras duró- el cuerpo cayó al suelo- Como pago a
este gozo, no me llevaré tu alma.- limpió su mano cubierta de
sangre- Ahora ve y deja que tu ser se funda con Ánima- le dio la
espalda para emprender el vuelo.-

Un liquido violáceo impregno el suelo. Una de sus alas se
estremeció. La habían cortado.  Desconcertado, probó aquel nuevo
líquido. Era su propia sangre. Lo habían herido.  Nunca antes le
había sucedido. Aunque muchas veces había matado, incluso a sus
propios congéneres, jamás vio su sangre como la suya propia. Por
otra parte, su sabor le pareció deliciosa. Era una mezcla de
sensaciones que dejaban su paladar extasiado. Su cuerpo se
estremeció. Nunca pensó que aún hubiera  sensaciones que no había
experimentado. Miró a su adversario aún con el socavón en el pecho.
Era inconcebible que lo hubiera podido herir en aquel estado  pero lo
hizo. Para su fortuna, su espada quiso caer a lado suya. Cuando bajó
la guardia, tan solo tuvo que hacer ahínco de todas sus fuerzas y
asestarle un golpe rotundo en la espalda.

-Algo tosco y deshonorable sin duda atacar por la espalda- espetó
Amon- pero sin lugar a dudas eficaz- prosiguió- si no fuera yo tu
contrincante- su ala comenzó a recomponerse sola. El tejido
diseccionado fue poco agrupándose, enraizandose como si fuera un
tallo con el resto del cuerpo. Tras eso, la herida se fue cicatrizando
poco a poco, sin dejar ninguna evidencia del daño causado.

Apenas le quedaba fuerzas para luchar. Cada halito que soltaba era un
paso más que se acercaba a la muerte. Pese a ello, intentaba sostener
su espadacon firmeza. Debía regresar con ella sin importar como.

-Relájate. No tengo deseos de seguir con nuestro combate- comentó
viendo que su adversario seguía en guardia- Viendo los hechos
acontecidos, me gustaría realizarte una proposición, un tipo de
trato.-

Escuchó atentamente sus palabras pero aún desconfiado, decidió
seguir con arma en mano.

-Verás, no tengo la misma noción que tienes tu sobre el tiempo-
explicó- pero puedo asegurar que desde que ocupo el puesto de
Ejecutor no me ha sucedido nada mas interesante que esto; un viajero
que llega a Ánima, desde un portal que debería de haber dejado de
funcionar, sin estar muerto u haber realizado una invocación y que
incluso es tan arrogante que desafía al Ejecutor e incluso lo hiere.
Todo aquello acrecenta mi curiosidad por saber quien eres y donde
procedes-


-Ve al grano. No me queda mucho tiempo- su cuerpo despedía mucha
sangre.

-Mis disculpas. A lo que iba. Según me has dicho, quieres resucitar a
alguien que está en Ánima, pero eso es imposible desde aquí. Tiene
tanta influencia y poder que cualquier alteración externa podría
acabar con este mundo por no decir que afectaría al resto de forma
considerable-

-¿A dónde quieres llegar?- su paciencia se agotaba al igual que su
vida.


-Puede que en este mundo no puedas recuperar nada de Ánima-
contestó- pero quizás desde el tuyo si puedas. Si quedan resquicios
de ese ser, como por ejemplo su cuerpo, podría ser usado como
catalizador para ser devuelto a la vida. Lamentablemente- continuo- es
un proceso largo y costoso que requiere una gran cantidad de magia. No
creo que dures tanto- se mofó con su ultimas palabras.

-¿Y que es lo que propones?- preguntó a sabiendas que debería
aceptar sin remedio su propuesta para seguir vivo

-Dejame ser tus ojos, tus oidos y el resto de tus sentidos. No puedo
dejar mi puesto de Ejecutor pero puedo transmitirte parte de mi poder
y con él cierto grado de mi consciencia- 

-Parece demasiado bueno para ser cierto-

-Lo es. Dos entidades compartiendo un mismo cuerpo puede ser mortal
para el huesped si una de ellas toma control sobre la otra pero no te
preocupes – intentó calmar sus dudas- no tengo la intención de
apoderarme de un cuerpo moribundo. Tan solo deseo saber más de tu
mundo. Compartiremos recuerdos y cuerpo pero ambos seguiremos siendo
dos entidades distintas
¿Qué te parece? ¿Aceptas el trato?-

-Haz lo que quieras- respondió.

Amon se acercó a él y lo tomó del cuello. Desgarró la parte de su
túnica que lo ocultaba e inyectó su propia sangre a través de sus
colmillos. El viajero gritó enloquecido. Podría astestiguar que
jamas experimentó un dolor como ese. Es como si despellejaran su piel
y luego la pusieran en su sitio para arrancársela una vez más. Un
frió gélido estremecía su cuerpo mientras que sus heridas recientes
sanaban. Su torrente sanguíneo quedó impregnado de la sangre de
ambos. Fluía libremente por cada parte de su cuerpo dotándole de una
vitalidad que nunca antes había experimentado. Tras acabar, sacó sus
colmillos.

-El pacto está sellado- concluyó Amon- Ahora ve y muéstrame tu
mundo-

Tal y como vino el viajero, desapareció en un nuevo portal que
invocó con sus nuevos poderes.
Amon estaba otra vez solo. Emprendió de nuevo el vuelo a su torre de
soledad. Abrió de nuevo las puertas y se sentó en su trono. Las
calaveras le atosigaron a preguntas e infortunios por lo que podría
pasar por haber sellado aquel pacto sin su supervisión.

-Callaos- mandó a todo el mundo- No sois más que cráneos parlantes-
Volvió a beber de su cáliz medío vacío. Pensativo, la sala quedó
totalmente en silencio. Pensaba en aquel viajero y su extraña
aparición. De no haber sido por él, podría haber pasado otros
tantos milenios aburrido, juzgando y dictaminando y sentenciando a
todo infeliz que cayese en sus manos. El poder no le servía de nada
si no lo podía utilizar. Podía gobernar todo aquel reino y mandar
sobre los antiguos ejecutores y acechadores pero nada más. Más tarde
o más temprano, dependiendo de los designio de Ánima, su vida
llegaría a su fin por un nuevo Ejecutor, tal y como hizo en el
pasado. No quería perder el tiempo hasta que eso pasase.

-Espero que me ofrezcas una buena historia, Rojo- 
sonrío para sí mismo.





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