En Desmotivaciones desde:
21.11.2013

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puntos 12 | votos: 12
Soy fantasma de un pasado - que nadie desea realmente conocer.
puntos 13 | votos: 13
Cuanto más veneno contenga - más dulce nos parecerá su bocado.
puntos 11 | votos: 11
¿Tienes algún problema conmigo? - Porque si es así mejor será que le hables a mi mano.
puntos 10 | votos: 10
Te aferras a una máscara de mentiras - cuando dices conocerte a tí mismo.
puntos 15 | votos: 15
Hay caballeros sin armadura - al igual que demonios sin alas ni cuernos.

puntos 7 | votos: 7
Tendría que darte por subir - este tipo de carteles.
puntos 20 | votos: 20
Queremos ser el mejor en algo. - Solo debemos buscar un mundo que nos acepte como su rey.
puntos 12 | votos: 12
Coge lo que quieras. - Total, me iban a despedir mañana.
puntos 9 | votos: 9
Capítulo LXX: Devorantum Insania - El trono de Amon estaba hecho a partir de los cráneos de sus
antecesores. Para conseguir el puesto de Ejecutor,  el aspirante
debía asesinar al antiguo y reclamar el puesto como suyo. Una vez
fallecido, se uniria en cuerpo y alma en el trono juntos a los demás
antiguos ejecutores, sirviendo como consejeros al Ejecutor actual
mediante su calavera . El trono estaba completamente rodeado de ellas.
Las de mayor de volumen estaban entre los brazos y respalda aunque las
de mayor notoriedad eran las que pertenecieron a los primeros
ejecutores. Se alzaban en un arco más arriba., moviéndose a un lado
y hacia el otro, enervando la mente de todo quien entrase ahí. Sus
negruzcos cóncavos vacíos miraban fijamente a todo aquel que
concertarse una audiencia con el Ejecutor, desvelando sus mas internos
y más sombrios deseos. A través de muecas y una risa que hacia
estremecer sus dientes, hacían saber al Ejecutor 
vigente cómo debía actuar

Amon disfrutaba de aquello. Era suculento ver como sus le rogaban de
rodillas para que llevara a cabo sus deseos  a cambio de que les
ofreciera fidelidad absoluta y su alma. Si la aceptación era
aceptada, su cuerpo sería tomado como parte del muro de los lamentos.
La asimilación era similar a la que sucedia en el caso de los
Ejecutores no obstante ellos padecían un final atroz. Su cuerpo y
mente quedaban atados a aquel salón en un estado de semiinconsciencia
. Así, pese a carecer de  un cuerpo físico, podían sentir dolor,
angustia,ira, frustración miedo. Sus acongojados rostros quedaban
grabados en el muro mientras que sus gritos inundaban la sala del
trono.


Amon disfrutaba su armoniosa melodía esbozando una diabólica sonrisa
a la par que deslizaba entre su largos dedos un cáliz tan negruzco
como su piel. Lo sorteaba entre su mano, moviendolo paulatinamente.
Las pequeñas gotas eran disputadas por la calaveras que con gozo
reciben ese brebaje de sangre y magia que recibieron tantas veces
antaño. Contemplaba el mundo desde su trono, sin ninguna
preocupación que la de cumplir los designios de los visitantes que
acudían en su busca.


-Un portal se ha abierto- contestaron varias calaveras a la vez- No
podemos localizar su procedencia- prosiguieron- pero desde luego se ha
producido cerca de aquí-


-¿Un visitante extraviado?- Amon se levantó del trono.

-No creemos que sea posible. En ninguno de los mundos se ha realizado
ritual alguno-

-Interesante- su capa cayó con sutileza mientra hablaba de espaldas-
Iré a visitar a nuestro intrigante amigo- abrió la puerta sin
tocarla y se dirigió a un longevo pasillo.

Llameantes antorchas de fuego azul se encendían a su paso. Sus pies,
largos y ligeros como una pluma, andaban deslcazos presentando
afiladas garras que desgarraban la lona que intentaba ocultar, en
cierta medida, las incontables manchas de sangre que se habían
filtrado en el suelo.

Amon se llevó la mano a donde estaría su corazón. No tenía pero
podía sentir como su helada sangre hervía por momentos. La ultima
vez que tuvo aquella reacción fue cuando se convirtió en Ejecutor.
Mató a su antecesor alli mismo, en el pasillo. Volviéndose
invisible, esperó a que regresara al salón del trono para darle su
aciago final. No todo fue como lo había planeado pues resulto ser un
mago experto en las artes oscuras. Pero todo se acabó decantando a su
favor y ahora él era su siervo. Sus conocimientos, al igual que de
los demás, pasaron a ser suyos.



Llegó afuera. Estaba en la cima de una colosal torre, rodeada
totalmente del mismo vacío. No existían limites al igual que tiempo.
Aquella dimensión estaba regida por las leyes de Ánima, un gran
vórtice negro a donde iba a parar toda existencia. Era un bucle
sumamente perfecto rodeado de pequeñas luces de existencia que
habían llegado au fin. Con tan solo mirarla durante mucho tiempo, tu
propio ser era absorbido.

Se acercó al borde lentamente hacia el borde mientras desplegabas su
adormidas alas. Tanto tiempo en el salón las había aletargado. Eran
como un miembro más de su propio cuerpo; una continuación de sus
hombros. Una vez abiertas, se asemejaban una densa niebla. De un color
más gris que el resto de su cuerpo, contaban con pequeñas
incisiones. 

Saltó al vacío.

No existían los puntos cardinales en aquel lugar tampoco así que,
para guiarse y viajar, Amon utilizaba ciertos portales que estaban
diseminados por todo el espacio. Eran pequeñas estructuras flotantes
de contenido mágico que variaban de posición constantemente. Para
localizarlas. Amon debía de usar sus sentidos para localizar la
emanación de magia. A ellas solo podían acceder los Ejecutores.

Había portales situados en pequeñas construcciones para los
visitantes. Seguían la misma norma que los anteriores salvo que tan
solo podían servir como ida. Estos pequeños rincones eran
custodiados por Acechadores, inmensas criaturas sometidas por el
Ejecutor. Eran una amalgama de almas que no habían podido encontrar
la paz y que de alguna forma u otra se habían quedado presos en su
mundo de origen. Cuando llegaron a este, no pudieron a acceder a
Ánima y quedaron convertidos en horribles monstruos bípedos
conformados por múltiples tentáculos.

Llegó al lugar nada más cruzar el portal. Era un pequeño pedazo de
tierra constituidos por leves peñascos. Estaba en bastante mal estado
ya que el portal de allí cayó en desuso hace mucho. Amon posó sus
pies gracilmente en la tierra. Plegó de nuevo sus alas y avanzó
hacia delante.


Sus ojos se sorprendieron. Una gran grupo de acechadores yacían
muertos en el portal. Entre ellos, parecía haber una persona de pie.
Era un joven de mediana estatura, con una espada de acero
considerablemente grande. Tenía heridas en el rostro y parecía
faltarle uno de sus brazos. Llevaba puesto una gran túnica roja. Aún
no se había percatado de la presencia de Amon, así que continuaba
rematando a los acechadores. Aplastó la cabeza de uno de ellos, la
cual soltó un extraño liquido verde que alcanzó a los pies de Amon.

Entonces cruzaron miradas.

-¿Eres Lucifer?- inquiríó el visitante acercándose sin
vacilación.

-Supongo que es así como me llaman en tu mando - contestó
desafiante- Veo que has hecho buen uso de mis esclavos- no pareció
mucho importarle mucho sus muertes- pero de haber querido una
audiencia conmigo podrían ellos haberte traído hasta mi presencia-

-Es cortés que si uno espera visita, vaya a recibirla a persona al
recibidor. No se puede mandar a un esclavo lo que debe hacer un
señor-

-Eres extraño- sonrió con cierta curiosidad- Emanas tanto el olor de
un humano como la emanación mágica de un elfo. ¿De qué plano
habrás procedido? Bueno- retomó la conversación- eso ya no nos
importa ya que estás aquí. Bien, supongo que has venido a que
conceda tu deseo ¿no? Bien dime lo que deseas y te lo concederé pero
que sepas- dijo tras una pausa- que todo conlleva un precio-

-Quiero que regreses a la vida alguien en mi mundo-

-Imposible. Si su esencia está ya en Ánima no hay nada que se pueda
hacer.-

-¿No eres acaso omnipotente?- pareció importunarle tan rápida
negativa.

-Hasta como Ejecutor, yo tengo mis limites en la medida de alterar el
resto de mundos- le explico brevemente- 

-Ya veo- pareció aceptar la explicación razonadamente

-¿Qué estas haciendo?- pregunto asombrado viendo como desenvainaba
su arma

-¿No es obvio? Voy a convertirme en el próximo ejecutor para
comprobar si de verdad no se puede resucitar a los muertos-

-Humanos- rió enloquecidamente- Sois la mejor visita que puedo tener.
Creéis que todo va a salir bien  incluso cuando todas las
probabilidades están es vuestra contra. Esa esperanza vuestra-
comenzo hablar seriamente- es vuestra perdición- 


-Yo no soy humano- replico- así que no hables como si fuera a acabar
como uno de ellos-

-Tienes razón- extendió sus alas- Sin duda eres un ser ambiguo en
ese sentido- despegó de tierra- 
¿Qué tal si empezamos ya nuestro combate?-
puntos 10 | votos: 10
El miedo no es producido - por lo desconocido si no lo que ya creemos conocer.

puntos 10 | votos: 10
Personas frágiles que se derrumban - con la más mínima noticia.
puntos 14 | votos: 14
Zonas seguras - con carteles muy seguros en lo que dicen.
puntos 14 | votos: 14
¿Cómo mierda sucedió esto? -
puntos 12 | votos: 12
Capítulo LXIX: Escorpiones Rojos - Ralf llevaba rato esperando detrás del centro de mando. Todavía no
había aparecido nadie. Rondaba de un lado a otro, cansado de la
espera. No entendía que podría estar demorandolo. tanto tiempo. Le
hizo saber que tenía prisa. Ayer le comentó que participaba en el
torneo.

Desiluionado, decidió regresar cuando escuchar algo moverse desde los
matorrales. Dudó de que fuera un animal que se había colado en el
campamento pues el ruido era bastante notable. No podía ser otra cosa
que las pisadas de un se humano. 

Dio una voz hacia el bosque, inutilmente, pues aunque fuera una
persona quien la espiaba dificilmente iba a responderle. Cansado de
estar quieto, se adentró en el pequeño bosque apartando las ramas
que iban apareciendo en su camino.

No era bastante denso aunque los pinos y fresnos estaban
completamentes verdes. Se tropezó varias veces con ortigas que
parecían estar itencionadamente posicionanadas para aparecer por
donde el pisaba. Aparte. en ciertas partes del terreno la tierra se
volvía fanganosa. Sus pies se hundían en el suelo, hasta que el
barro alcanzaba sus rodillas. Parecía practicamente imposible que
diera alcance a su supuesto espía pero entonces los arboles
desaparecieron para darl lugar un pequeño claro en lo más profundo
del bosque. Era bastante diminuto.

Ralf limpió como podía sus vestimentas como podía mientras entraba.
Tras eso, se dio cuenta en el bello paraje donde se encontraba. Era
como un habitáculo hecho por la naturaleza, donde el cielo se hallaba
oculto detrás de las inmensas copas de los árboles.Miro hacia
atrás. La enhiesta sombra que proyectaban parecían ir  mucho más
alla. Apenas podía saber por donde habia venido. La oscuridad se
había añuedado del camino por donde había cruzado. Ahora, las ramas
de los arboles y sus troncos adquerian extrañas formas que parecían
mofarse de él.

Justo al volver su rostro, se encontró cara a cara a quien había
estado persiguiendo.


  ***

-Tarda mucho- agarró con firmeza su espada.-¿Podriamos esperar un
poco más?-preguntó  a Mouser que mostraba cierto pesar-

-Ya hemos esperado bastante- declaró Mouser- E incluso hemos
procedido a realizar el combate de Ryu antes que el vuestro. No veo
ningún motivo por el cual seguir con esta infructifera espera.-

-Prometió que vendría- reclamó con la voz de una niña pequeña-

-Una promesa no vale nada. Es más, están hechas para incumplirlas-

Pandora cesó en su emepeño.Vio que estaba a punto de recibir una
reprimenda por parte de Mouser. que miraba con superiodad desde el
palco. No era justo. Todo aquello no lo era. Podría comportarse de
manera infantil pero desde luego nunca dudaría de las palabras de
Ralf. Pero todo estaba en su contra, no había nada que pudiera hacer.
Resignada, iba a declarar que aceptaba su victoria por abandono.

Entonces, un insurgente salió de las gradas, saltando el muro que las
separaba de la arena. Se interpuso entre la conversación que
mantenían Mouser y Pandora.

-Cinco minutos- alzó su mano abierta hacia Mouser- Es todo lo que te
pedimos-

Mouser miró a Angel. Estaba bastante enfurecída por el trato que le
habían dado los ultimos días. Parecia estar dispuesta a montar un
gran escándalo si no aceptaba sus demandas. Con tal de que aquello no
sucediera, notificó a Doni que el tiempo de espera se ampliaria otros
cinco minutos y ninguno más 

-Tranquila- puso la mano en su hombro para tranquilizarla.-Seguro que
no se ha olvidado de ti. Ya sabes como él, seguro que está tomando
demasiado en serio su trabajo pero de seguro volverá-

-Sí- respondió Pandora a los animos que le intentaba darle Angel

***

 -Oye, ¿por qué no hablas?- preguntó a su locutor que aún
permanecía callado- Sabes, si esto es una broma no tiene ninguna
gracia. Tengo muchas cosas por hacer y lo sabes. Por favor,
encima de que me has hecho seguirte hasta aquí podrías decirme algo
¿no?- Esperando alguna respuesta, estuvo mirando fijamente a los ojos
de sus acompañante. Todavía sin decir nada, hizo el ademán de
marcharse. pero su compañero le sujeto del brazo para que no se
fuera.

-¿Al final decidiste hablar, Godric?- 

Hubo unos minutos de silencio antes de su contestación.
 
-Muere- y en el mismo acto se dispuso atravesarle desenvainado
rapidamente su arma.

Ralf miró con estupefacción el trozo de metal que había en su
cuerpo. Godric comenzó a removerlo girando en el acto sus propias
entrañas. Sus gritos no alertaron a nadie excepto a los cuervos que
habitaban en los árboles. Volaron en bandada, como si ellos mismo
huyeran de un mal presagio.

Tras extraer su espada, Godric propinó un rodillazo, a quien hasta
entonces había sido su amigo, en la cara. Ralf escupió bastante
sangre, más de la que podría haber ahora mismo en su cuerpo que
estaba ardiendo en un extraño entumecimiento. Podía sentir cada
infima parte de su cuerpo dolorida pero no podía hacer nada para
moverlos

Godric se acercó silenciosamente al son de las espuelas que contaban
su gebras de hierro Agarró del pelo a Ralf, como si con su mano
quisiera arrancarle la cabellera y puso el filo de arma rozando su
cuello.

-Tantos años desde que nos conocemos, jamás llegaría a pensar que
fuera un espía del imperio hasta ayer, cuando te ví rebuscando el
despacho de Mouser. Así era que no encontráramos nada investigando a
Angel pues el espía procedía de otro campamento.-


-Estás cometiendo un error- dijo con las pocas fuerzas que le
quedaban- Nosotros no somos los instigadores- tosió manchando la
armadura de sangre- Es Mouser, lleva muchos años urdiendo planes en
secreto usando los fondos de Escorpiones Rojos. Es por eso que  la
resistencia se ha vuelto tan debil. Es más daría lo que fuese a que
él estuvo implicado de alguna forma en el asesinato del comandante
Don Zaloog. Por favor, tienes que creerme.
No te encuentras en el bando correcto. Yo soy inocente-


-Seguro- agarro con mayor dureza a Ralf hasta que gritase de dolor-
Todos los culpables decís lo mismo- sin titubear, atravesó su
garganta hasta tal punto que la cabeza estaba a punto de separarse del
resto del cuerpo.

Tiró el cuerpo como si se tratase de un desperdecio. Acto seguido,
sacó un pañuelo para limpiar las manchas de sangre que había ido a
parar a su brillante armadura- Envainó la espada en su espalda y se
dispuso a salir del boque pero antes dedicó unas palabras al cuerpo
sin vida.

-No te preocupes-dijo- No serás al unico que envie al infierno. Todos
tus amigos te acompañarán para la eternidad-
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Capítulo LXVIII: Latencia - -¿Qué debería hacer?- se preguntaba Pandora a sí misma Había ido
a refugiarse a la biblioteca, al torreón donde también se guarecía
Darky. Era una chica bastante callada, no tímida pues a veces
presentaba un gran cáracter. Siempre estaba absorta velando por Moi o
mientras tanto desviaba su mirada hacia los libros o a la pequeña
ventana que arrojaba algo de luz lunar a la habitación. Estaba
prendido el candelabro de techo pero sus velas estaban casi
consumidas.

Comenzó a ir allí cuando le encomendaron vigilar a Darky. Al
principio, parecía contrariarle algo su presencia pero al final la
acabó aceptando. No es que hablasen mucho. Cada una se resguardaba de
sus pensamientos y de allí no salían.

-¿Qué ocurre?- preguntó casi sin querer Darky. Estaba cansanda de
los murmullos que estaba recitando Pandora. Siempre hubo algo en ella
que le llamó la atención. No parecía una guerrera ni tampoco
parecía tener alguna habilidad especial. Era una chica normal.

-No es nada-  giro la cabeza hacia un lado- 

Darky frunció el ceño. Sentía curiosidad por saber lo que le había
ocurrido. Pocas veces tenía la oportunidad de hablar con personas
normales. Acostumbrada a vivir entre libros y a desconfiar de todos,
nunca había tenido  la oportunidad de entablar una conversación
amena con otra persona. Si lo pensaba seriamente, las únicas con las
que había hablado en su vida fueron Master y sus sirvientas, aunque
ultimas tan solo respondían porque estaban a sus órdenes. En
cualquier caso, aquella situación le valdría para adquirir nuevos
conocimientos.

-Tu rostro dice lo contrarió- inquirió haciendo hincapie a su rostro
roburizado y sus constantes desviadas miradas hacia el suelo.-

Pandora se quedó en blanco. Jamás pensó que pudiera ser tan
directa. Jugaba con sus manos nerviosas, entrelanzandos sus dedos de
un lado para otro. No sabía si contarle o no lo que había pasado con
Ralf. Tampoco quería que nadie lo supiera hasta que ella misma
aclarase las ideas que había en su cabeza. 


Suspiró profundamente para que sus palabras tomaran fuerza. 

-¿Tú crees en el amor?- gritó para que no notase que  estaba
tartamudeando.

-Claro. Es una reacción química, al igual que los restos de los
sentimientos. Se podría decir que el objeto A ejerce atracción sobre
el objeto B y vicerversa, al menos en la mayoría de los casos-

-No entendí nada- la cara de Pandora era de confusión- Pero no creo
que eso sea una definición correcta de la palabra amor-

--Es la que aparece en los libros. Dime entonces ¿qué crees que es
el amor?-

-No lo sé tampoco- refunfuñó- por esto te lo pregunté a tí. De
todas formas- siguió- si tuviera que definir aquel sentimiento-
recordó lo vivido anteriormente en la medida que calmaba su corazón.
Es algo que rebasa cualquier lógica. Nos hace sentir estúpidos y
hacer cosas impropias de nosotros por alguien más. ¿No crees que es
algo curioso? Las personas siempre buscan su propia satisfacción pero
el amor se siente algo distinto a todo eso.

-Pandora- fue la primera vez que la llamó por su nombre-¿Acaso
estás enamorada de alguien?-

-¿Y tu, Darky?- respondió con otra pregunta.

Ambas se ruborizaron y volvieron a sus posiciones anteriores. Hicieron
como si nunca hubiera existido aquella conversación. Al cabo del
rato, cuando se calmaron las cosas, Darky dijo: -Si piensas en hacer
algo, hazlo rápido, ya que el tiempo no espera a nadie.-


***
Angel y Ralf se reunieron con Joserene en la enfermería. Sus heridas
fueron más grave de lo esperado. Los medicos no diagnosticaron nada
bueno. Quizás se quedase sin poder usar su brazo nunca más. Para
Ralf, ese fue un motivo de sorpesa, Estuvo hablando con Godric
después del combate y parecia totalmente calmado. Quizás le debería
preguntar cuando se encontrase con él mañana.En cuanto a Angel,
cabía de esperar que Godric desmidiera su fuerza. Estaba bastante
alterado, o al menos para ella estaba así durante el transcurso del
torneo. Ralf siguió sin mencionar que se iba a reunir con él. Se
limitó a comentar de que no había encontrado nada y de que mañana
seguiría buscando por su cuenta.

-Lamento que ya no os sirva de ayuda- se disculpo apenado Joserene
postrado en la cama.

-No tienes que disculparte- comentó Ralf- mañana iré a investigar
en tu lugar.

-¿Y tu combate? Pandora parecía muy emocionada por poder luchar
contra tí- intentó molestar a Ralf  con sus palabras.

-Tranquila- sonó confiado- Me las apañaré como pueda- De todas
formas, Angel, quedate cerca del coliseo. No creo que me tome mucho
pero no me gustaría que Pandora se sintiera abandonada si me
retraso.-


-¿A donde vaís?- preguntó Joserene.

-Eso- argumento toscamente Angel.

-Puede decir que tengo una fuente de confianza- rascó su cabeza
mientras reía apurado.

puntos 15 | votos: 15
Debí llamarte antes de entrar. -
puntos 6 | votos: 6
Alguien entró en Mikasa. -
puntos 20 | votos: 22
No se teme a un hombre - por su ambición sino por la capacidad de dejarlo todo por conseguirlo.
puntos 10 | votos: 10
Tener un desborde de ideas - cuando acabas de subir el último cartel del día.
puntos 12 | votos: 12
No se paga con la misma moneda - cuando aquello ha sido devaluado por el tiempo.

puntos 7 | votos: 11
Lo dos veces grande - no significa que sea el doble de bueno.
puntos 14 | votos: 14
En el final del cuento - es cuando comienza la verdadera historia.
puntos 14 | votos: 14
Hay límites para todo. -
puntos 12 | votos: 12
Los sentimientos son conceptos - que llegan a sentirse muy reales.
puntos 11 | votos: 11
Uno no se cansa de la vida - si no de los cambios constantes que hay en ella.

puntos 20 | votos: 20
Capítulo LXVII: Inocencia - -No mires hacia arriba- dijo Pandora temiendo que pudiera verse su
prendas interiores. Estaba subida en los hombros de Ralf para rebuscar
entre las estanterías mas altas.

Habían conseguido acceder al salón de Mouser gracias a los años de
experiencia de pillaje que tenía Ralf. Se las ingenió con una
pequeña daga y una ganzúa para forzar la cerradura de la puerta.
Jamás pensó que volvería a usar sus habilidades en una situación
como esta.

-Oye, ¿acabaste allí arriba?- inclinó su cabeza mirando 
fijamente a Pandora.

-¡Idiota!- gritó avergonzada tartamudeando-¡Echa tu cabeza abajo!-
comenzo agitarse violentamente bajando en la 
medida de lo posible su falda.

-¡Si te mueves tanto nos vamos a caer!- replicó Ralf 
ante su inestable balanceo.

No fue ni apenas acabar la frase y los dos quedaron tirados por los.
Pandora cayó encima de Ralf y este cayo espaldas contra el suelo. La
verguenza de Pandora no había hecho sino acrecentarse. Estaba cruzada
de piernas tirando hasta la extenuación de su vestido. Cuando Ralf
quisó recuperar y alzar de nuevo su cabeza, recibió una bofetada en
la cara. Pero no era el tiempo para discutir entre ellos. 

Alguien se acercaba.


Minstek entró en la habitación. Le extraño que no estuviera echada
la llave con lo meticuloso que era Mouser en aquellos pequeños
detalles. En fin, que le importaba. Soltó un leve bostezo y miró
hacia al suelo. Había varios libros tirados por el suelo.

-Vaya, si que está desordenado todo esto hoy- bostezó hablando
consigo mismo.- En fin, ¿dónde dejaría yo eso?- comenzó a rebuscar
entre los papeles que había en el escritorio de Mouser.

Debajo de este, se habían escondido Ralf y Pandora. Era un espacio
muy pequeño y apenas cabían los dos. Estaban muy pegados el uno al
otro, sin apenas hacer ningún movimiento para no hacer ruido. Pandora
se quedó fijamente mirando los labios de Ralf. Los tenía tan cerca
que podría tocarlos con los suyos. Su corazón se disparó enseguida.
Parecía querer salir de su pecho. No podría aguantar mucho tiempo si
aquella situación se alargaba. Sus mejillas se sonrojaron y su
corazón comenzó  a arder de forma inexplicable. A ello se le
añadía que sentía miedo de que Ralf descubriera su estado. Sus
cuerpos, pegados el uno al otro, eran, en aquel momento, como uno
solo. No podría saberse con certeza donde 
estaban los límites de cada uno.

-¡Aquí estás, maldito!- dijo sorpresivamente Minstek- ¿Acaso
pensabas que podías escapar de mí?- dijo tomando algo de la mesa.
Era una caja de cerillas.- No podía pasar más tiempo en La Forja sin
tí- sacó un papel de liar y espolveoró por encima de él unas
cuantas especias a medida que las iba aplastando con su dedo  indice.
Comenzó a enrrollarla hasta darle una forma cilindríca dejando una
de las puntas mas finas para que le sirviese de boquilla. Sacó una
cerilla de la caja y le prendió fuego desde el otro extremo.

-Esto si es vida- exhalo una bocanada de humo espeso- En fin- le dio
otra calada- mejor que vuelva ya- se marchó cerrando la puerta.

-Ya podemos salir- le comentó a Pandora saliendo de su
escondite.-¿Te ocurre algo?- preguntó sorprendido que ella no
quisiera salir de allí abajo. Le iba a ofrecer su mano para ayudarla
cuando repentinamente salió por sus propios y, sin mirarle a la cara
y tan siquiera decir una palabra, se marchó rápidamente del centro
de mando.

-¿Qué estaba pensando hacer?- pensaba mientras corría tanto como le
permitian sus piernas. Su rostro aún estaba enrojecido por el rubor
de la situación que habia experimentado 

Ralf se quedó un poco más de tiempo en el centro de mando. Debía de
recoger todo lo que habían desordenado. Se suponía que era una
infiltración, nadie debía saber que habían estado ahí. Acabó de
recoger todo cuando otra vez  la puerta se abrió.
 
 -Ralf- dijo sin mucha alteración-¿Qué haces tu por aquí?-

-Eras tu, Godric- intentó poner una voz apenada-pensaba que eras
Mouser. Me convocó aquí tras acabar el torneo. Y bueno- cambio de
tema- ¿qué tal te fue?-

-Bien aunque mi rival ha sufrido algún daño severo- tomo asiento en
una de las sillas que había al lado de Ralf- Aunque es extraño,
Mouser también me convocó a mí después del torneo.-

-¿De veras?- tragó un poco de saliva- Quizás me haya equivocado de
fecha después de todo-

-¿Y de qué iban a hablar ustedes?- inquirió con seriedad Godric.

-Para hablar sobre la desaparición del hermano de Angel. Como éramos
conocidos, supuso que podría saber algo-

-Interesante. Verás, muy poco lo saben pero en realidad estoy
llevando a cabo una investigación sobre lo sucedido. Durante estos
ultimos meses se han dado extraños sucesos en el campamento y la
mayoría de ellos estaban relacionados, de manera directa o no, con
Telyg. Por ello Mouser me pidió que esclareciese los hechos, en
secreto claro está. Me figuro- prosiguió sin detener- que te llamó
aqui para que me ayudases con la investigación-

-Me esperaba algo parecido por parte de Mouser- sonó más tranquilo
pero aún no podía relajarse.- ¿Y qué, hiciste algún avance? -
intentó, ya que estaba allí, sonsacarle algún tipo de información
útil.


-Todavía no puedo contarte nada- contestó de forma tajante- no sin
antes hablar con Mouser- Si quieres, podemos quedar mañana por la
mañana detrás del centro del mando, cerca del pequeño bosque que lo
rodea. Es un lugar bastante seguro y apartado. No habrá oportunidad
de que nadie nos vigile-

-¿Aún crees en eso de los espias?- ironizó su pregunta.

-En este lugar, toda pared tiene ojos y oídos- lo miró fijamente- 
¿Vas a aceptar o no?-

-La verdad, es que mañana debo de combatir en el torneo. Prometí a
cierta persona que nos esforzaríamos en nuestro combate-

-Si quieres, puedo hablar con Mouser para que vuestro combate sea el
ultimo que se realice. Así tendrias tiempo para quedar conmigo y no
faltar al torneo-

-¿De verdad harías eso por mí?-

-Claro,¿para que si no están los amigos?- 
sonrió enseñando todos sus dientes.
puntos 15 | votos: 15
La vida no se ajusta a los sueños - ya que se necesitarían más de una para completarlos todos.
puntos 8 | votos: 8
A veces el más perdido - es quien verdaderamente se encuentra.
puntos 8 | votos: 10
No promulges la fe de ayudar - al más necesitado pues, como cada fanatismo, tiene sus consecuencias.
puntos 12 | votos: 12
Trabajas por quien amas - olvidando que lo más importante es compartir tiempo con esa persona.

puntos 15 | votos: 15
El amor es cosa de tres. - Tú, yo y el miedo a perderte.
puntos 10 | votos: 10
Capítulo LXVI: El precio del tiempo - Cada golpe recibido era un paso más que daba para acercarse a la
muerte. Nada más comenzar, lanzo una abatida para empalarlo. ¿De
verdad quería matarlo? No mostraba ninguna aura asesina en sus ojos.
Permanecían azules, claros,  sin ningún atisbo de pérdida de
juicio.

-Aquí viene otro- pensó Joserene repeliendo el ataque.

La enorme masa de hierro cayó al suelo sin alcanzar su objetivo.
Intento aprovechar aquella  oportunidad para atacar pero Godric
erigió de nuevo su espada con suma facilidad. Sufrío un pequeño
corte en la nariz. Ya no era siquiera fuerza sino tambien el alcance
de su espada y la maestria que tenía. Apenas pasaron segundos entre
una accion y la otra y de nuevo consiguió alzarse. 

Echando su cuerpo hacia atrás, empuñaba su espada con ambas manos
como si se tratase de una lanza. La mayor parte de sus movimientos se
centraban en el ataque. No no necesitaba llevar a cabo nada para
defenderse.  Su brillante armadura paraba cualquier golpe. Apenas
tenía ninguna mella pese a los combates que había librado con ella.
Sencillamente, parecía no tener ningún defecto.

Las piernas de Joserene comenzaron a temblar. No sabía si de miedo o
por haber tenido que contener tantos de sus golpes. Había ganado
bastante tiempo para que los demás se infiltraran en el centro de
mando pero, a medida que el combate avanzaba, olvidó cuál era su
cometido principal.
Ganar o perder. Vivir o morir. Esas eran las unicas que rondaban su
cabeza en aquel instante.

Pasó un tiempo leyendo los movimientos Godric. La mayoría de ellos
seguían la combinación de dos o tres golpes horizontales seguido de
un golpe, el más poderoso, en vertical. De mientras que realizaba esa
ejecución, su cuerpo permanecia firme, sujeto en el suelo. Si lograba
llegar hasta él, esquivando sus ataques al mismo tiempo que se le
acercaba, no tendría ninguna posibilidad.

Godric ejecutó de nuevo sus movimientos. Josere recibió el primero,
desviandolo a duras penas.
Pasó a través del segundo arratandosé por el suelo. Ahora debajo de
la cintura de Godric, podría darle un golpe que le obligase a
rendirse. Parte de su cuello estaba al descubierto,. Solamente
protegido por la cota de malla. Tomaba más tiempo en realizar los
golpes en vertical así que la victoria estaba a su alcance. Apuntó
con su espada hacia a su garganta y se dispuso a ejecutar su
movimiento final.

Justo antes de que pudiera realizarlo, sucedió algo inesperado. Sus
piernas se resbalaron. Pensó que podría haber sido por el esfuerzo
pero el motivo fue otro. Unas cuantas de sus costillas se quebraron en
ese mismo instante, perforando algunos de sus órganos internos.
Godric paró su ataque golpeandole con dureza en el pecho con sus
guanteletes de hierro. Mientras tanto, sujetaba con una sola mano
aquella grotesca arma.Antes que pudiera darse cuenta, Godric cambio el
reverso de su espada. Golpeó con ella como si fuera una plancha de
hierro, impactando de lleno en el brazo derecho de Joserene.

Como si fueran los engranajes de una maquina, los huesos de Joserne
fueron desplanzadose de un lado a otro y en consecuencia moviendo al
siguiente. Cuando ya todos fueron reubicados, un chasquido sonó entre
ellos. Se resquebrajaron cual cristal. Se levanto una leve cortina de
arena. Su cuerpo fue lanzado varios metros por el aire hasta llegar a
los límites de la arena. El muro que separaba la arena con los
asientos de los espectadores fue lo que cesó su caída.

No tardó ni dos segundos Doni en declarar que el vencedor fue
indiscutiblemnte fue Godric. Muchos lo vitorearon, otro no. Dejó su
adversario en tal mal estado que tuvieron que ir a socorrle el
personal médico. Godric se mostraba indiferente, lo cual disgustaba a
algunos de sus seguidores. Colgó su espada en su espalda y se marchó
sin hacer ninguna declaración. Antes de marcharse por el túnel,
miró hacia Mouser, con cierto aire de disgusto.

Ya adentro, se enocontró con Angel que esperaba su señal para
comenzar el combate. Ella intento hablarle pero ni siquiera la
escuchó. La empujó hacia un lado para dejarla pasar. Preocupada,
decidió seguirle.

-No te me acerques, traidora- alzó su espada contra ella. Godric se
marchó finalmente sin hacer ningún ruido.

Angel estaba entre perdida entre la ira y la confusión. No sabía que
hacer. Se preguntaba ahora si esto era lo que sentía su hermano todo
este tiempo. No podía olvidarlo. Al fin al cabo, era la unica familia
que le quedaba. Fue dura con él, es cierto, pero fue por su propio
bien. Siempre tuvo una personalidad bondandosa, demasiado amable como
para hacer daño realmente a los demás Se prometió a sí misma, que
si se encontraban otra vez, intentaria ser esta vez una buena hermana
mayor.

Fue sacada de sus pensamientos con el comienzo del nuevo combate.
Ahora debía que seguir con el plan. Intentaría alargar la pelea lo
máximo posible para que Pandora y Ralf tuvieron más tiempo.
Si alguien descubriese que estaban en el centro de mando espíando,
sería su fin. Serían sentenciados a muerte por no exisitir algo
mucho peor.

Se alejó del túnel cuando escuchó su nombre. Su oponente ya estaba
allí, situada en el mismo centro de la arena. Se le veía bastante
confiada aunque parecía ocultar las expresiones su rostro se le
notaba por la sensación que imponía. Angel intentó calmarse. Odiaba
a esa clase de personas impertinentes y que sobrevaloraban más de lo
que debían.

-Es hora de una dosis de realidad- dijo para si misma.

25 miraba al suelo, aburrida y molesta. No entendía porqué debió
alistarse en el torneo mientras que 7  descansaba en la guarida. Solto
un suspiro inapreciable. Miró a su contrincante. Parecía de origen
bárbaro. Dedujo que su estilo su combate sería algo directo, sin
ningún tipo de estrategia o planeamiento con aticipación.

-¿Quizás pelea con sus puños?- pensó. No vio ninguno de los
combates anteriores al torneo. De todas formas, llegó a la
conclusión que no necesitaría mucho para derrotarla..- Pero, ¿por
qué no llamar un poco la atención? - atisbo una sonrisa en su
rostro. 

-¡Allá voy, pequeña!- gritó Angel nada más escuchar el tañido de
la campana.


25 respondió chasqueando sus dedos. El puño de Angel se paró
súbitamente cerca de su rostro. Todo lo que había cerca suya, los
animales, las personas, el aire, la luz, el mundo en sí, se paró en
seco. Tan solo ella podía moverse con total libertad en aquel mundo
fuera de las cadenas del tiempo.

-Con diez segundos bastarán- pronunció bajando sutilmente el cuerpo
de Angel hasta que tocase el suelo. Luego, puso su pie encima de ella.


-Qué pérdida de tiempo- se dispuso a realizar un nuevo chasquido.
puntos 20 | votos: 22
El amor es una enfermedad - de la cual muy pocos se curan.
puntos 11 | votos: 11
tus ojos borrosos. -
puntos 14 | votos: 16
Me quedaría sin tiempo - que ofrecerte otra vez.

puntos 12 | votos: 12
Cuando ví el amor consumiendo - tus ojos aquella noche, supe que todo acabó.
puntos 10 | votos: 10
Jamás pensé que el amor, - nuestro amor, moriría.
puntos 9 | votos: 9
Te dejé entrar a mis sueños - a través de mi corazón para transmitir lo que siento por ti.
puntos 13 | votos: 13
Nos acostumbramos a mirar - al cielo con ojos borrosos.
puntos 13 | votos: 13
Sabiendo que esa luz de tus ojos - no es por mí.

puntos 8 | votos: 8
Desearía poder dejarte libre, - simplemente dejarte volar lejos, volar lejos de mí.
puntos 96 | votos: 102
Si cada problema tiene una excusa - también debe de haber una solución para cada uno.
puntos 24 | votos: 24
A buen entendor... - pocas palabras bastan.
puntos 12 | votos: 12
Soy peor que una mujer en cinta. -
puntos 13 | votos: 13
Mayor tristeza que la despedida - es marcharse sin decir adiós.

puntos 12 | votos: 12
Ninguna dependencia es buena - incluso si proviene de la persona que amas.
puntos 15 | votos: 15
Si todo tuviésemos la misma mirada - muchos más no la apartarían de sí mismos.
puntos 8 | votos: 8
No todos los tesoros - se guardan en grandes cofres.
puntos 13 | votos: 13
No puedo pensar con claridad - mientras veo desvanecerse el fin de mis deseos.
puntos 14 | votos: 14
jamás hubo historia que contar. -





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