En Desmotivaciones desde:
21.11.2013

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puntos 12 | votos: 12
Si de verdad supieras - lo que hay en mi cabeza comprenderías porqué me tengo tanto miedo.
puntos 76 | votos: 76
Esa sensación de trabajo bien hecho - cuando encuentras por casualidad unos de tus carteles por la red.
puntos 14 | votos: 14
Tus decisiones no valdrán nada - hasta que no sepas cuales son tus límites.
puntos 13 | votos: 13
Es tu capacidad de amar - quien te construye como persona.
puntos 16 | votos: 18
Hemos creado un mundo - donde la sociabilidad es un mal hábito.

puntos 13 | votos: 13
Tener tantos problemas - que llegas a añorar aquellas interminables clases de matemáticas 
de tu infancia.
puntos 8 | votos: 8
Somos juzgados de todo y por todos - pero nunca de lo que realmente somos.
puntos 13 | votos: 15
Capítulo LIX: Son solo palabras - Ralf cerró el libro de golpe. No quería seguir leyendo más. Tenia
miedo de lo que podría encontrarse si se siguiese pasando páginas.
Mostraban un cruda historia, si bien era real, nunca había visto algo
como esto. 

Echó el libro a la hoguera. Al menos había otro cinco volúmenes
incinerados entre las llamas que lo habían calentado durante la fria
noche. Eran menos que un rastrojo de cenizapero aun así seguian
ardíendo con suma facilidad.

-Y ahora- dijo para si mismo- ¿Qué debería hacer?- se levantó del
tronco que le había servido como asiento. Recorrió su espalda un
temblor matutino. Era la hora del alba cuando acabó de revisar todos
los manuscritos que le habia dado Darky. Habia pasado la noche en
vela. Cansado, frotó sus ojos en busca de una nueva perpectiva para
los sucesos que se habían dado en el campamento. Aunque sabía que
era inutil. aquella pequeñez cotidiana le calmó.

Vio un gran tumulto de personas pasar cerca suya. El torneo iba a
comenzar.  Ralf les echó un vistazo rápido. Parecía un grupo
bastante normal. Sonrió.  Frotó de nuevo sus ojos. Pasar la noche
sin dormir le habia vuelto algo paranoico. Tenía la extraña
sensación de que alguien le observaba. Sentía una punzante
sensación que le hacía estremecerse.

Sin tiempo para preocuparse. se dirigió a ver a Darky. Cuando llegó
a la biblioteca, siguió el mismo camino que el otro día hasta llegar
a la puerta. Allí estaba Joserene. Él le había pedido que vigilira
a Darky. Pensó que podría estar en peligro así que le pidió a
Joserene si podría ser su guardaespaldas. Le hizo un ademán con la
mano para que se percatase de su presencia.

-Buenos días, Ralf. Sois muy puntual- comentó Joserene respondiendo
a su saludo Estaba asentado delante de la puerta de tal forma que
nadie pudiese entrar sin antes cruzarse con él.

-No creas- puso la mano en su hombro en señal que habia llegado el
momento de relevo- Y bien, ¿cómo ha pasado la noche?-

-Nada destacable. Estuvo llorando por bastante tiempo antes de que se
quedase dormida-

-Debo de hablar con ella-

-Haced lo que creaís conveniente pero os digo que no espereís mucho
de ella. Se encuentra bastante cansada. Si me disculpaís, tengo que
marcharme. No queremos que nadie
 se percate de lo que estamos haciendo si falto al torneo ¿verdad?-
blandió una sonrisa gentil y se marchó.-

-Qué tipo más raro- pensó cruzando la puerta.- Darky ¿estás
despierta?- dijo viendo su figura recostada sobre la silla.

Hizo un suave balanceo en modo de respuesta.
-Sé lo que vienes a decirme y lo que buscas- su voz parecía estar
poseída por espíritus. Era difusa y su tonalidad entrañaba una
inesperada tranquilidad que no hacía sino acrecentar el cargado
ambiente que allí reinaba

-Eso lo hace todo más fácil- tomó una silla para sentarse- ¿por
qué no comenzamos desde el principio? Primera pregunta ¿quién eres?
O mejor dicho ¿qué eres?- sus preguntas sonaban en un tono
amenazante.- Los experimentos que realizó Master con los huérfanos,
¿tu lo sabías verdad? ¿Lo ayudaste a raptar aquellos niños?
¿Cuál era su propósito? - comenzó a ser más agresivo con sus
preguntas- ¿A cuantos sacrificó para sus experimentos? ¿Y para que
necesitaba las armaduras malditas? ¿Que hizo con ellas tras acabar
con todo?- agarró a Darky con ambas manos- ¿Quien diablos era
realmente Master, no, mejor dicho, Rojo?-

-Demasiadas preguntas para tan poco tiempo-

-¿Que quieres decir?-

-¿No te lo dije ya? Vas a morir. Todos, cada uno de ellos.- 

-¿Otra vez con tus sueños?- comentó agotado tras avasallarla a
preguntas sin obtener respuesta a cambio- Ya te lo dije, no creo en el
destino-

-Es inevitable. El futuro llega para todos sin distinciones- lo miró
con cara sombría- Tu ya tienes la marca de la muerte en tu rostro.
¿Para qué precipitar las cosas? ¿Que consigues sabiendo cosas que
nadie sabe ni debería saber?- jugaba con los dedos de sus manos- Cada
palabra escrita en esos libros es cierta- pronunció finalmente- pero
hasta yo- continuó ininterrumpidamente- desconozco algunos detalles.
Él guardaba celosamente sus secretos, si no hubiera sido por esto
jamás hubiera conocido por lo que pasaba por su cabeza. Respecto a
los niños, no sabía nada- fijo su vista al suelo- o mas bien fingía
que no lo sabía. En el fondo lo conocía todo muy bien. Por eso la
maté. Odiaba que quisiese mas a sus muñecas que a mí aunque al
final- de nuevo soltó una lágrima- solo lo hizo pensando en mi,
pensando que era lo correcto. Eso no sirve para perdonar sus pecados
pero de alguna manera me alivia.-

-Ya veo.- se levantó disgustado- Perdona por haberte hecho perder el
tiempo- miró de reojo a la vaina que daba funesto cobijo a Moi-
buscaré la verdad por mi mismo.


-La Forja- dijo en voz baja antes de que saliese en la habitación- en
La Forja hay una habitación oculta donde encontrarás la respuesta a
todas tus preguntas. Pero el coste para acceder a ella será muy alto,
¿huirás o decidirás pagarlo?-

-Gracias- dijo antes de irse- con toda la gente centrada en el torneo
me será fácil de infiltrarme. No puedo decir que ha sido un placer
hablar contigo pero al menos creo que en otras circunstancias nos
hubiéramos llevado mejor. Por cierto, si viene por aquí  Angel dale
este mensaje.-

Darky escuchó atentamente sus palabras. 
Sería la última vez que hablarían uno con el otro.
puntos 13 | votos: 13
Dios, humanos o naturaleza. - Da igual a quien culpes ya que nunca conseguirás recuperar lo perdido.
puntos 23 | votos: 23
Aunque se destripen, - hay personas que no pueden ver su interior; 
ni el suyo ni el de los demás.

puntos 11 | votos: 13
Regla de informática. - Si Windows falla, es culpa del Windows.
Si Linux falla, es culpa tuya.
puntos 25 | votos: 29
Cuando los problemas te desbordan - es mejor darles unos cuantos sorbos.
puntos 13 | votos: 13
Cuando todo lo demás falla, - la mejor opción es regresar a la primera idea.
puntos 20 | votos: 22
Yo no moriría por tí. - Seguiría viviendo para demostrarte que te amo.
puntos 14 | votos: 14
Los pequeños detalles cotidianos - son los que llegan a formar grandes relaciones.

puntos 12 | votos: 12
Puede que en tu vida - sea un mero actor secundario pero eso no significa 
que no deba de actuar.
puntos 19 | votos: 19
La cuestión es que puedas vivir - sin tener que reprimir tus sentimientos.
puntos 13 | votos: 13
¿Para qué desear la inmortalidad - si todo lo bueno tiene un final?
puntos 12 | votos: 12
los dictados de tu corazón. -
puntos 13 | votos: 13
No hay héroes ni monstruos. - Solo distintas percepciones de cómo cambiar el mundo.

puntos 8 | votos: 8
Sigue tu propio tu camino - sin que los preceptos cieguen tu mirada de lo verdaderamente correcto.
puntos 15 | votos: 15
Aunque renegar de tu corazón - parezca más fácil que bloquear tu mente  al final ambos te acaban
conduciendo al mismo daño.
puntos 16 | votos: 16
Has caído bastante bajo, humano, - que incluso esperas que un gato como yo te responda.
puntos 14 | votos: 14
Encontrarte entre sueños - convierte la vida en la peor de las pesadillas.
puntos 13 | votos: 13
La amabilidad se vuelve un arma - hiriente cuando recrea falsas esperanzas.

puntos 14 | votos: 14
LVIII: Proposición de libertad - Pese a que él número de mis escapadas decreció, Ao y yo nos
seguimos viendo durante un tiempo.  La mayor parte de nuestros se
daban al atardecer, momento en la que la meticulosa guardia de la
ciudad daba el cambio de turno. Con un tremendo salto, el se zafaba de
las verjas que aislaban el barrio gris con el resto del mundo. 

Recorría los tejados de las casas como si fuese un felino, agazapado
entre las sombras para que no lo viesen. Una vez que llegaba mi hogar,
le bastaba  tirar una piedra hacia mi ventana para indicarme que
podía salir sin que nadie me viera.  Bajaba a través de un árbol
que había  enfrente de casa. 

El me esperaba abajo, oculto tras unos matorrales. 



Después de eso, dábamos un paseo por toda la ciudad. La mayoría de
las veces era Ao quien me guiaba.  Nos perdíamos entre los jardines
cerca de palacio, pese a lo arriesgado que era, el aroma que se nos
impregnaba en nuestra ropa merecía la pena. Luego, íbamos a uno de
los puentes que cortaban el río en dos y mirábamos como la corriente
fluía suavemente entre los edificios, adquiriendo un color cobrizo
con la luz del sol. A veces, solo nos parábamos por encima de las
murallas, viendo como era el mundo exterior. 

Yo había salido en incontables ocasiones a las afueras. Eran verdes
campos que se extendían hasta donde alcanzase la vista. Los molinos
de viento tildaban el paisaje con sus sombras alargadas. Más allá
del horizonte, se perdía a la vista las montañas que estaban
cubiertas la gran mayoría de año de blanca nieve. Ao parecía triste
en aquella ocasión. Siempre me lo ocultaba pero al final acababa
derramando unas lágrimas compartiendo aquel maravilloso paisaje
conmigo. 

- Tanta belleza parece no ser real, ¿verdad? Eso me recuerda que lo
nuestro también es imposible.- contestó sonriendo debido a la
impotencia

-Eso no es cierto- le argumenté queriendo cambiar sus palabras.

-Soy un prisionero de mi propia libertad-  prosiguió sin escucharme-
puedo hacer todo cuanto quiera a excepción de salir de estas
murallas. En cuanto saliera de aquí, dejaría de ser yo para
convertirme en un prófugo cualquiera.- 

Ao se puso de pie y cogió mis manos. Mi corazón pareció volverse
loco y salir de mi pecho. Mi rostro ruborizado era mirado fijamente y
yo no podía hacer otra cosa que temblar ante sus ojos. Nunca antes me
habían parecido tan bellos ese color celeste y carmesí.

-Angel, ¿quieres fugarte conmigo?-

-¿Pero qué dices?- ni siquiera pensé en contestar seriamente su
pregunta- si antes has dicho que no querías salir de aquí- desvié
mi mirada de él.

-Todo eso sería distinto si voy contigo- voz tierna y dulce se
apoderó de él por unos instantes.

Ao nunca había tenido familia aunque aquello era muy común; los
huérfanos kodrags abundaban en la capital imperial. Debido a las
exigencias del trabajo a las que estaban sometido, mucho de ellos
acababan muriendo haciendo sus labores, dejando solos a sus hijos en
un mundo en el cual solo serían vistos como meros instrumentos. Angel
había sido la primera persona en verlo de forma distinta. No hacía
distinciones. Es más, se sentía mas cercana a él debido a la
sensación de opresión que los mantenía en la ciudad. No eran tan
distintos el uno del otro.

-Yo- dije confundida- ¿puedo responderte mañana?-

El asintió con la cabeza y acarició mi mejilla. Tras eso me
acompañó de regreso. Ninguno de los dos levantamos la vista del
suelo. Estábamos mutuamente avergonzados el uno del otro que ni
siquiera podíamos dirigirnos la palabra. Nos despedimos en un
incómodo silencio.


- Pausaremos aquí hasta mañana- dijo Godric- Ahora tengo que
marcharme al torneo. ¿Quieres acompañarme?-

-Claro- contestó con desánimo- ¿Qué otra cosa podría hacer?-

Ambos salieron directos hacia el coliseo. Angel había estado distante
con Godric desde que este se puso de parte de Mouser. Al menos se
sentía aliviado de que no estuviera sola. Desde que se encontró con
Ralf parecía estar más animada. El suceso con su hermano le había
golpeado duramente.

No quería decírselo a Angel pero era una duda que lo carcomía desde
hace tiempo. Si su hermano fuera verdaderamente un traidor, ¿sería
capaz de asesinarlo? La miraba mientras pensaba en ello. Aunque
actuaba con seriedad durante los combates encarar a alguien de tu
propia familia era algo muy distinto. Godric lo sabía muy bien.
Llegado el momento, si Angel se encontrase incapacitada para luchar
contra Telyg, el debería encargarse de darle fin.

Se estremeció. Otra vez le tocaría ser el verdugo de uno de sus
compañeros.
puntos 13 | votos: 15
I know that feel bro. -
puntos 16 | votos: 16
Uno no es lo bastante fuerte - ni lo suficientemente malvado como para dejar su dolor a un lado
puntos 13 | votos: 13
Y al darme cuenta de que todo - era una ilusión tuve una oportunidad de hacerlo realidad
puntos 16 | votos: 18
Tu cara cuando alguien dramatiza - demasiado su situación.

puntos 11 | votos: 13
-Resumen de Notale II- - Capítulos 28-37: EL GRAN TORNEO

Tras la noche de Walpurgis, los Escorpiones Rojo han sufrido grandes
pérdidas tanto monetarias como humanas. Entre ellas están la muerte
de Master, director de la Forja y Don Zaloog, comandante supremo de
todo el ejército rebelde. Su puesto es ocupado por Mouser que en un
intento de levantar el ánimo de las tropas decide organizar un torneo
para decidir quien será su mano derecha.

Por su parte, Telyg descubre los extraños diarios de Master que
entrañan numerosos misteriosos sobre él, su relación con Magica,
Darky, Eliza, la madre de la última, y Azul. Telyg comienza a
sospechar de que algo está a punto de ocurrir en el campamento y va
en busca de ayuda a Darky.

El tiempo avanza y ya queda poco para el torneo. Se ha preparado un
gran anfiteatro para dicho espectáculo. Comienzan a llegar los
concursantes al torneo. Regresan Godric, el brillante caballero que
blande una enorme masa de hierro con forma de espada, Minstek, el
enigmático y a veces burdo alquimista y Ryu, un médico al que no le
tiembla el pulso a la hora de tratar a sus “pacientes” Estos traen
consigo a nuevos personajes;  Ralf, joven espadachín de apariencia
noble y de innato sentido para oler los problemas, viejo amigo de
Godric y Angel la hermana mayor de Telyg también conocida como la
reina roja, que no dudará en doblegar a quien se ponga en su camino,
Joserene, un occidental adiestrado en las artes del lejano oriente y
ridiculizado en numerosas ocasiones por su aspecto, Saber, una
guerrera torpe y despistada que tiene la capacidad de perder la
orientación con suma facilidad, B.R.S., una extraña gótica que
porta enorme cajas de metal como si fuesen ataúdes y el profesor 
Caos, que fue escoltado secretamente por ellos hasta llegar al
campamento. Con todos ellos reunidos, el torneo se daría lugar.

Capítulos 37-48: LETRAS DE SANGRE

Tras un gran comienzo inicial, donde en la primera ronda Telyg y Moi
se enfrentan, se da a lugar unos extraños sucesos que acontecerían
un final trágico. Telyg desvela a Moi su cambio de actitud reciente.
Comparte sus ideas de conspiración y su temor de que haya
saboteadores dentro del campamento; ideas que ha ido sacando mientras
leía los diarios de Master. Andaba tras una serie de artefactos
denominados como armadura maldita que otorgaban un poder sin igual su
propietario.

En la búsqueda de una de las piezas, Telyg tropieza con Magica que le
obliga a rendirse y se lleva el artefacto maldito que encontró. No
obstante, ella se ve forzada a intervenir como sujeto de prueba en un
experimento de Caos y Jess, uno de los principales culpables de la
noche de Walpurgis. Sin tener a nadie más a que recurrir, Telyg
desvela todo lo que sabe acerca de Master a Moi. Grave error. Moi
acaba asesinado y su vida también parece haber llegado a su fin.

Capítulos 48-56: CENIZAS DE UNA FLOR

Moi y Telyg son dados como espías tras su repentina desaparición.
Angel es tomada también como presunta espía del imperio. Es forzada
a acudir a interrogatorios de mientras que intentan reanudar el torneo
con toda la naturalidad del mundo.

Angel sospecha que algo anda mal en todo este asunto. Recibirá la
ayuda de su amigo Ralf al que también le parece sospechoso todo lo
acontecido. A su grupo se les unirá Pandora, del mismo campamento y
compañera de confianza de Ralf, y Joserene que junto a Pandora,
había recibido la misión de investigar los actos de Mouser que
parecen ser dudosos frente a los ojos de los lideres del campamento
occidental y oriental.
puntos 12 | votos: 12
No hay peor amante - que el propio pasado.
puntos 11 | votos: 11
Kyogre - Como nunca antes lo habías visto.
puntos 28 | votos: 30
No saber qué hacer con tu vida - también forma parte de ella.
puntos 11 | votos: 15
Capítulo LVII: Letras de sangre IV - La  lluvia caía sin cesar pero un leve zumbido se hizo eco entre la
iracunda tempestad. Se repitió varias veces antes de que cesara
intentando quebrar el vendaval. El monstruo levantó su talón de la
cabeza Telyg. Algo le había golpeado en el pecho. No era una herida
grave pero lo verdaderamente preocupante es que no supiera donde
hubiera procedido. Extrajo varias bolas de metal que se habían
incrustado en su pecho. Había sido victima de una arma de fuego.

-25, ¿cuánto tardarás en realizar otro disparo?- murmuró el joven
mirando como su objetivo seguía vivo-

Había dos personas situadas no muy lejos donde se encontraba Telyg.
Una de ellas estaba recostada sobre el tejado recargando un rifle
francotirador de gran calibre mientras que el otro miraba hacia el
frente para observar si su objetivo había sido dañado.

-De dos a cinco minutos- contestó rápidamente su compañera- pero
ahora que se ha percatado de nuestra presencia será mucho más
difícil conseguir un disparo certero.

-Si ese es el caso- saltó a otro tejado- lo distraeré todo el tiempo
que pueda-

-Entendido, 7- fijo de nuevo su ojo en la mirilla de su rifle.

El chico sacó muy confiado su pistola del cartucho de su espalda. Era
pequeña pero versátil. Era idónea para un combate a corto alcance.
el cañón era bastante ligera y aunque le faltase algo de precisión
aquel defecto era cubierto por su nivel de penetración. La culata
también  se ajustaba perfectamente a su mano. Avanzó unos metros
sacando el cargador de su arma. Una, dos, tres, cuatro, cinco, seis,
siete y ocho. Se puso a contar las balas que tenía. Esos eran los
intentos que tenía a su alcance. Debía dejar como imposible cambiar
de cartucho si este se agotaba. No iba a tener tiempo para eso. La
cargó de nuevo y lanzó el primer disparo. No fue eficaz aunque
había apuntando a la cabeza. Solo le agrietó la máscara.

La respuesta de su contrincante no se hizo esperar. Se acercó a el
una velocidad de vértigo. No tuvo tiempo para disparar de nuevo.
Huyó hacia un extremo para evitar que le alcanzara pero este cambio
bruscamente de rumbo.  Ahora estaba detrás de su espalda. Evitó sus
garras defendiéndose como pudo con la pistola. Disparo a quemarropa
tres veces pero nada parecía surtir efecto. Lanzó una patada contra
su abdomen y volvió a dispararle. Al fin se puedo zafar de él. Ya
había usado cinco de las ocho de sus balas. Se estaba quedando
opciones. Ni siquiera habrían pasado dos minutos.

Volvió a por él. Disparó con todo lo que tenía contra él pero no
frenó ni por un momento. Asestó una cuchillada que lo marco de
sangre desde el hombro hasta la cintura. Justo lo que él quería.
Tiró su arma al suelo y lo sujeto del cuello. La sangre que goteaba
de su herida comenzo a concentrarse en su mano derecha,  formando
pequeñas hileras de color rojo, dando lugar una pequeña esfera del
tamaño de su puño. La sangre comenzó a vibrar y a extenderse a lo
ancho. Le había dado forma de una espada.

-¡A ver qué te parece esto!- la golpeó con ella. Aunque le había
hecha una herida bastante en el hombro no pareció importarle. Por
suerte para él, sonó otra vez ese zumbido.

Aquel pequeño estruendo procedía del arma de 25. Su arma estaba
calentada y lista para disparar. No lo dudó en un instante. Corrió
tanto lejos como pudo. Un de luz rojo se filtró entre la oscuridad. 
Sin apenas mover un músculo, 25, jaló suavemente del gatillo. Emanó
una bocanada de fuego que vaporizaba incluso las gotas de la lluvia.
La bala siguió su trayectoria sin que nadie la detuviese. Le
atravesó el pecho.

-Objetivo eliminado- dijo satisfecha- 

-Gracias 25- comentó 7 – pero la próxima vez avisa cuando vayas a
disparar. Casi me das a mi tambien- toco su oreja. Estaba sangrando.

-Irrelevante- colgó su arma a su espalda.- Solo has sufrido una
pequeña ruptura- se acercó a donde 7 estaba. 

7 la miró enfadado. No le gustaba ese tipo de bromas. No es que
dudase de su nivel como francotiradora pero como compañera de armas
dejaba mucho que desear. Llevaban poco tiempo juntos pero aquello
tampoco era una excusa.

-Mira- dijo cansado- No quiero volver a discutir. Vayamos a coger lo
que esta bestia robó y ya.-

-¿Qué hacemos con él?- señalo con el dedo.-¿Lo rematamos?-

-No creo que haga falta- hurgó en el cuerpo del muerto- Con esas
heridas seguramente ya está muerto. Aquí esta- tomó el cuaderno de
Master y lo guardó.

-Está sufriendo- 25 tomo el arma de su compañero- Debemos poner fin
a su desgraciada existencia- apunto con ella a Telyg.

-No decidas eso por tu cuenta- la cogió del brazo- ¿Entonces sigue
vivo?-

-Sí- afirmo la chica algo desilusionado- pero sus constantes vitales
son bajas. A este ritmo morirá en unos cuantos minutos.-

-Vamos a llevárnoslo- decidió 7.

-¿Por?- preguntó con indeferencia.

-No pienso dejarlo así hasta que se muera- tomó el cuerpo de Telyg y
lo puso en su espalda-

-Ya te dije de pegarle un tiro- sonrió de forma sarcástica.

-Prefiero intentar salvar su vida que arrebatársela- 

Ambos se marcharon llevando consigo a un moribundo Telyg. Al cabo de
un rato, el monstruo recupero la consciencia. Se levantó como si nada
del suelo. Sus heridas habían sanado completamente…

puntos 12 | votos: 12
Ni blanco ni negro. - El mundo está marcado por una tonalidad de grises.
puntos 3 | votos: 5
Tomarse las cosas muy a pecho - suele ser contraproducente.
puntos 22 | votos: 22
El dinero no puede comprar sueños - ya que ambos se esfuman con suma facilidad.
puntos 17 | votos: 17
LVI: Cenizas de una flor VIII - -Chicos- se dirigió a Pandora y Joserene- ¿Podrían dejarnos un rato
a solas?-

Ambos estaban confusos por tal petición pero la llevaron a cabo. Se
reunieron con Angel que se encontraba. De mientras tanto, Ralf
seguiría hablando con Darky. Le dejo su abrigo ya que su ropa estaba
prácticamente rota. Fue eso lo primero que le preguntó Ralf.

-Yo no soy un humano- concluyó- así que mi metabolismo es diferente
al vuestro. Como dije antes, soy capaz de controlar la magia. Para que
puedas comprenderlo, cada ser que existe en este mundo tiene un poder
espiritual latente dentro suya. Personas como yo, bendecidas con una
percepción mayor para la magia podemos usar tal poder y
exteriorizarlo. Sin embargo- pausó- yo tan solo puedo controlar la
magia que ahí dentro de mí. No puedo interactuar con magia la magia
que existe en la naturaleza. Cuando me quedo sin magia, mi cuerpo
sufre las consecuencias. Tras preservar el cuerpo de Moi en aquella
vaina, mi cuerpo, que antes permanecía estable con las reservas
mágicas que había dentro de él, empezó a cambiar bruscamente.
Todas las experiencias que has vivido, todas las cicatrices que has
soportado, es como si resurgieran de nuevo y vinieran todas de golpe
hacia ti. Perdona que no sepa explicarlo de otra forma-

-No te disculpes. He sido yo quien ha preguntado por el tema. Por otra
parte, estaba preocupado de que también hubieras sido asaltada como
les ha ocurrido a tus amigos. Verás, Darky- uso una voz
reconciliadora- aquello chica de pelo rojo es la hermana mayor de
Telyg. No quiere aceptarlo pero de verdad le preocupa mucho lo que le
ha pasado a su hermano. Te agradecería que nos dijeras cualquier cosa
que sepas-


-Haces unos días Telyg me entrego unos manuscritos. Me pidió que se
los tradujese ya que algunas de sus partes estaban escritas en un
idioma que el no conocía. En un principio iba a negarme pero cuando
me dijo que eran de Master no pude evitar aceptar la propuesta.

-¿Master? ¿El antiguo jefe de La Forja? Creo que antes lo llamaste
por Rojo. ¿Cuál era tu relación con él?-

-Pasamos mucho tiempo juntos- jugó nerviosa con sus manos.

-No hace  falta que contestes si no quieres. Por otra parte,
¿podrías decirme que había en aquellos documentos que te dejo?-

-Sí. En su mayoría estaban escrito en un antiguo lenguaje- no quiso
desvelar que era élfico- En muchas de ellas simplemente narraba
acontecimientos que surgieron mientras estaba vivo, otras hablaba de
los procesos de su investigación. Eran más bien como un diario que
dejo tras morir. Telyg me los iba dando para que yo realizase copias
mientras que el guardaba los originales.-

-Ya veo- pensó- Supongo que eso era lo que buscaban los agresores-
¿Tienes todavía algunas transcripciones de las que hiciste?-

-Lamentablemente no. Aquel mismo día desaparecieron-

-Así que Moi y Telyg fueron atacados por los secretos que habían en
esos libros. Pero-penso para sí- si ellos están muertos por
relacionarse con ellos, ¿por qué tú sigues con vida, Darky?-
Dime, ¿cuál era el proyecto del que hablaba Master en sus escritos?-



Darky desvió su mirada al suelo. Era de lo único que no deseaba
recordad. Las cosas que hizo Master. Sus experimentos, las cosas que
se vio forzada a ver, a sentir, a experimentar hacían un nudo en su
garganta. Parecía que lo iba a estrangular desde el interior.

-No lo recuerdo muy bien- mintió como pudo- Recuerdo que hablaba algo
sobre el núcleo de La Forja pero nada más-

Ralf parecía una persona inteligente. Seguro que entendía lo que
estaba pasando aunque no tuviese todas las piezas. Con darle aquella
pista seguro que podría resolverlo por sí mismo, Se sentía
aliviada. No tendría que contar lo que pasó cuando estuvo con
Mágica y Rojo. Y por otra parte, ayudaría a saber quien los había
asesinado. Aún se encontraba insegura. ¿Acaso no estaba siguiendo
los pasos que profetizaba sus sueños?

- De seguro con lo que me has dicho podremos resolver este caso- puso
la mano sobre su hombro-

-Espera- dijo Darky antes de que se marchase- Aún me quedan algunas
traducciones. Están en sucio y no son muy ilegibles pero podrían
ayudarte- le dio los papeles.

-Gracias de nuevo- sonrió

-¿Tú no temes a la muerte?- preguntó sin percatarse- En mis sueños
vaticiné que morirías, incluso tus amigos, después de ti,
perecerán. ¿Por qué?- sus ojos volvieron a ponerse llorosos-
¿Por qué no huyes?-


- Yo no creo en el destino- contestó cruzando la puerta- por eso
jamás evitaré acudir a su cita.

-Idiota- dijo limpiando las lágrimas- Si fuera tan fácil escapar de
él ya lo hubiera hecho yo hace tiempo-

-Espérame Angel- pensaba Ralf en voz alta bajando las escaleras-
Descubriré lo que le pasó realmente a tu hermano-


***

Todo estaba muy oscuro. Apenas podía permanecer con los ojos
abiertos. Escuchaba una voces. Eran prácticamente cuchicheos casi
imperceptibles pero desde luego las oía. Una de ellas le resultaba
familiar. Deseaba inclinar la cabeza para saber quienes eran pero en
aquel momento su cuerpo no aceptaba ninguna orden. Se fijó que estaba
atado con arnases de pies y manos  a lo que parecía ser una mesa de
metal.

Ni siquiera podía imaginar lo que estaba pasando. Estaba totalmente
cubierto de sangre. Intento balbucear unas palabras de socorro pero la
situación no hizo sino empeorarse. Escupió más sangre todavía y
las voces parecían acercarse. Sus oídos le pitaban más fuerte a
medida  que avanzaban ¿Acaso se les había destrozado los tímpanos?
Una sensación de impotencia recorrió por su cuerpo. Iba a perder de
nuevo la consciencia. Echó de nuevo un vistazo a su cuerpo. Aún le
seguía faltando el brazo derecho. Se volvió a desmayar.

-¿Qué hacemos con él?-

- A este pasó morirá. Debemos retirar sus órganos internos antes de
que eso suceda-
puntos 16 | votos: 18
Yo no creo en el destino. - Por eso nunca dejaré de acudir a su cita.

puntos 15 | votos: 15
Capítulo LV: Cenizas de una flor VII - Estaba atardeciendo.

Recorrieron el campamento en busca de las manchas de sangre. Eran muy
diminutas y estaban disipadas por el viento que azotaba la arena pero
aún así había dejado un minúscula estela. La siguieron con
dificultad, hasta que llegaron a las puertas de un edificio.

-La biblioteca- miró Angel el imponente edificio

-Parece abandonado- comentó Ralf acercándose a la puerta- No creo
que aquí haya nadie-

-Pero los rastros sangre nos conducen hasta aquí-

-Vuestra amiga tiene razón, Ralf. Deberíamos entrar, aunque solo
fuese echar un vistazo.

Entraron. La puerta hizo un quejido extraño al abrirse. Recorrieron
la biblioteca sin separarse. Todas las estanterías estaban
derrumbadas, unas encima de otras- Los libros cubrían el suelo y la
oscuridad se afrentaban a medida que seguían caminando. Los
ventanales estaban cubiertos de hiedras y el polvo incrustados en
ellos no permitía que el sol brillase aunque fuese un poco en su
ocaso. Llegaron al punto en que el camino se bifurcaba en tres. Como
seguían desconociendo sus planos, siguieron juntos. 

Tomaron primero el pasillo de la derecha. Conducía a un dormitorio.
En él había una roída cama de seda que los pasos de los años
había quitado su esplendor. Su acuosas telas se habían convertido en
meras telarañas que se rompían fácilmente con el tacto. A un lado
se encontraba un escritorio en el mismo estado. Su madera estaba
negra, pútrdra. Incluso su descomposición llegaba a los libros que
estaban apilados encima de ellas. El olor a madera muerta había
contagiado el lugar.

Se fueron de alli inmediatamente y pusieron rumbo a la habitación de
había en medio. Ahora se encontraban en una sala estar. El techo, que
antiguamente estaba alumbrado por enormes solerías, estaba agrietado.
En medio de la sala, había dos sillas y una mesa. Se desvanecieron
con el más mínimo contacto.

-Que triste es todo esto- murmuró Pandora agarrando su brazo con
miedo-No me gusta-

Se escuchó un grito ensordecedor. Procedía desde el piso arriba. Fue
algo desgarrador. Tras escucharlo, tanto el suelo y las paredes
retumbaron como si estuvieran a punto desmoronarse. Los cristales que
había en el techo al final cedieron y tuvieron que escapar de allí. 

Ahora tan solo quedaba un sitio por mirar. Se acercaron a la puerta
que todavía no habían cruzado. Conducían al piso superior. Subieron
por las escaleras hasta llegar a una pequeña torre. Subieron uno por
uno por las escaleras de caracol, con mucho cuidado para que esta no
se cayese, hasta llegar al piso superior. Ralf iba el primero así que
abrio la puerta que conducía a su interior.

Nada más entrar vio a una joven. Era muy esbelta y pálida. Sus ropas
estaban hechas harapos y apenas podían tapar su cuerpo. Su larga
cabellera violácea alcanzaba su pies, formando pequeños remolinos de
ese color en el suelo. Estaba recostada de rodillas sobre una vaina
hecha de plata y cristal. Había pasado tanto tiempo llorando que el
cristal estaba completamente empañado. Aún podía atisbarse su
contenido; era  una figura humana. 

Sonó otro grito. Era ella quien estaba provocando los temblores.
Parecía estar sufriendo mucho. Ralf intento acercarse para consolarla
pero entonces rechazo su mano. Sus ojos vidriosos se clavaron en los
de Ralf. Las lagrimas no paraban de recorrer su rostro.

-Todos acabaréis muertos- sollozó ocultando otra vez su cara-Lo ví
en mi sueño. Master, Magica, Moi y Telyg- dijo ahogándose en su
propio llanto- No pude hacer nada para salvarlos-

-¿Tú eres Darky?- preguntó atónito mientras el resto del grupo
entraba.

-¡Hay una persona ahí dentro!- gritó Pandora cayendo al suelo

-¡Hay que sacarla de ahí cuanto antes!- se acercó Joserene

-¡No!- se aferró con fuerza a la vaina- Si sacáis a Moi de ahí él
probablemente morirá. Mi magia es lo único que lo mantiene con vida-

Todos se impresionaron al escuchar la palabra Magica pero la
sensación de estupor pasó rápido. Llegados a este punto, la
existencia de la magia o no era unos de sus menores problemas.

De forma imprevisible, Angel agarró del cuello a Darky y la estampó
contra la pared.

-¿Conoces a mi hermano Telyg? – comenzó a asfixiarla lentamente-
¡Dime dónde está!-

-Yo lo ví- pronunció con dificultad- El ya no- Angel ejerció más
fuerza antes de que pudiera acabar la frase-

-¡Basta!- gritó Ralf mientras Joserene lo ayudaba a contener a
Darky-

-Lo siento- contestó Darky recuperando el aliento- Yo nunca quise
nadie muriese por mi culpa- sus ojos reflejaron una pena absoluta-

Angel salio de la habitación dando un portazo. Si se quedaba dentro
no tardaría mucho en volver a intentar atacar a Darky. -Tan débil-
pensó. Le recordaba a su antiguo yo. La capital imperial, su hermano,
ese maldito chico Kodrag que había suprimido de sus recuerdos. El
pasado la seguía atormentando, Eso es lo que pudo ver en los ojos de
aquella chica. 


-Tranquilízate- Ralf acarició su cabeza- ¿Por qué dijiste que es
tu culpa?-

-Yo lo ví todo en mis sueños. Cada suceso, cada  muerte. Los veo
nítidamente cada vez que cierro los ojos. Ví como mataban a cada uno
de ellos y fui incapaz de impedirlo- no paraba de llorar- Entonces
salí de la biblioteca y recogí a Moi- prosiguió de forma errante.-
Gaste toda mi magia en salvarle. Mis sirvientas desaparecieron y mi
biblioteca quedó en ruinas. Pero ni aún así puede salvarle Metí
sus restos en aquellos vaina para buscar una cara. Busque y busque
tanto como pude. Cada libro, cada conocimiento que adquirí hasta
ahora no sirvieron de nada y entonces me di cuenta.-paro un momento-
que estaba cometiendo sus mismos errores- se llevo las manos en su
pecho- Rojo, ¿acaso esto es lo que estuviste sufriendo durante tanto
siglos en silencio?- las lagrimas siguieron brotando de sus mejillas.
Yo jamás pude comprenderlo, hasta ahora. Siempre te culpaba de lo que
sucedía pero tu en verdad amabas de verdad a mi madre. Yo nunca
sería un remplazo de ella.. Te rechacé tantas veces y ahora que no
estás me arrepiento.

-¿Ese tal Rojo al que te refieres es Master?- dijo Ralf.

-Es por eso- agarró las prendas de Ralf- 
que nuestra existencia es un pecado-
puntos 11 | votos: 13
¿Quién no apoyaría este Crossover? -
puntos 15 | votos: 15
En cada grupo siempre debe de haber - alguien que de la nota.
puntos 13 | votos: 13
Todo el mundo lo busca - pero pocos son los que se paran a pensar en qué consiste.
puntos 10 | votos: 10
Porque las alas que nos hacen volar - realmente no se encuentran en nuestras espaldas.

puntos 10 | votos: 10
¿Para qué necesito la libertad - si me encuentro atada por mis sentimientos?
puntos 11 | votos: 11
Capítulo LIV: Cenizas de una flor VI - - ¿Se ha ido ya?- preguntó airado- Odiaba a ese maldito mocoso. No
paraba de hacer preguntas- Caos volvía de nuevo a su trabajo- ¿Qué
pasa con la investigación? Está casi terminada pero aún me falta
una ultima inversión para acabarla del todo.

-Ya te lo dicho- Minstek se apoyo sobre la pared- Mouser no ha
declarado nada al respecto. Supongo que tardará unos días en reunir
todo lo necesario. Ten en cuenta que son dos los proyectos que se
están llevando a cabo.

-Por eso odio los repartos equitativos. Mi proyecto es mucho más
importante y fascinante que el de ese maldito elfo-

-Parece que os lleváis muy bien- ironizó.

-No sé en lo que piensa tratando a los especimenes como humanos-
contestó ofendido por la broma Minstek- ¿Sabes qué hizo el otro
día? Sacó al número 2 de paseo. Por favor, se veía tan patético
comportándose de esa forma tan amable. –llevo su mano a su cara y
sonrió- allá él con sus fetiches extraños. De mientras tengamos a
Zero, nuestros planes irán como lo previsto.

-Hablando de eso. ¿Se encuentra estable?-

Caos miró asqueado a Minstek. El espécimen Zero era bastante
inestable y apenas podía reconocer órdenes. Su estado era muy
avanzado. La mayor parte de su cuerpo estaba cubierto con escamas que
endurecían hasta convertirla en algo impenetrable. También comenzaba
a desformarse. La anatomía de un cuerpo humano no estaba diseñada
para soportar aquello. Si no encontraban un remedio pronto, su fuente
más valiosa para la investigación.

-Sigue sedado- comento rápidamente. Lo tenemos preso con algunos
grilletes pero no sé serán lo suficiente para contenerlo. Así que
ya sabes, date prisa y encuentra el núcleo- ordenó- No sabemos
cuanto tiempo podremos seguir aquí.-


El grupo formado por Angel , Ralf y Pandora llegó a La Forja. Parece
ser que no eran los únicos que habían ido a investigar a La Forja.
Un joven estaba afuera, sentando en el suelo, enfrente de la entrada.
Tenía sus pies cruzados y a sus lados había una katana y una bolsa.

-Qué tipo más raro- rumoreó Angel viendo que era un occidental
vestido con ropas orientales.

Se levantó rápidamente. Angel pensó que se había dado cuenta de su
comentario. Parecía bastante serio y enfadado. No despegaba  sus ojos
de ellos. Angel se acercó para disculparse, no quería aumentar los
problemas que tenía, sin embargo el joven muchacho pasó de ella y se
dirigió a Pandora. Ralf se interpuso entre camino. Fue esquivado sin
problemas. Estaba cara a cara con ella.

-¿Eres tú mi confidente?- puso sus manos sobre sus hombros.

-¿Perdón?- ella puso una cara de no saber lo que estaba sucediendo.

-Oye- Angel se le acercó por detrás- ¿Tu crees que esto es forma de
tratar a una dama?-

-Tenéis razón. - hizo una leve reverencia en señal de disculpa-
Pero tengo que encontrar una integrante del campamento del occidental
en cuanto antes. ¿Por casualidad no conoceréis a una mujer llamada
Pandora?-

-Yo soy Pandora- dijo sin apenas exaltarse.

-¿Conoces de algo a este tipo?- le pregunto Ralf-

-No- 

- ¿Acaso no leísteis la misiva?- Busco una carta entre su chaqueta y
kimono- Tened-  le entrego un sobre a Pandora-

-¡Anda!- exclamó sorprendido tras abrirla- se parece mucho a la que
me dieron antes de salir del campamento aunque el sello es diferente-

-Es porque procedo del campamento oriental.- comentó

-¿Y tu carta donde está?- dijo Angel.

-Esto- comenzó a rebuscar en su vestido- Creo que la he perdido-

-No tienes remedio.- le amonestó- Empecemos desde un principio. Mi
nombre es Ralf y provengo del mismo campamento de Pandora a quien
nuestra jefa le había encargado la misión de investigar los sucesos
que se diesen aquí durante el torneo. Por cierto, ella es Angel. Su
hermano Telyg se vio envuelto en  el hecho de días anteriores.
Supongo que como nosotros tu estás investigando lo que ocurrió.

-Así es. Es admirable vuestra perspicacia, Ralf. Mi nombre es
Joserene y como ya supondréis, me encargaron de vigilar las acciones
de Mouser bajo el pretexto de participar en el torneo. ¿Habeís
nombrado a Telyg, verdad? Hace un rato, he estado preguntando a los
ingenieros de La Forja si sabían algo sobre él.-

-¿Has descubierto algo sobre lo que sucedió a mi hermano?-

-Aún no pero he descubierto con quien se juntaba- sacó otro papel-
Moi, ex ingeniero de La Forja, Master, antiguo supervisor de La Forja,
 Magica, su asistenta y Darky-

-¿Nada más? ¿Y quién es esa Darky?-

-No lo sé. No pudieron darme más información sobre ella. Decían
que era muy infrecuente que visitara La Forja y que era en Master
quien quedaba con ella afuera Aparte, estaba siendo presionado por el
nuevo gerente. Decía que si no dejaba de molestarlos eso a verse
reflejado en su rendimiento.

-Caos- nombraron a la vez Angel y Ralf-

-¿No te suena de nada el nombre de Darky?- pregunto a Darky.

-Para nada-

-Entonces no nos queda más remedio que seguir los rastro de sangre
que encontró Pandora. Esperemos que nos lleven a alguna parte.-
puntos 9 | votos: 9
Cajas de cartón - con más de mil y un usos.
puntos 18 | votos: 18
Lo malo de ser rechazado - es que al final te acabas acostumbrando.
puntos 11 | votos: 11
Capítulo LIII: Cenizas de una flor V - -Parece que ya han limpiado este sitio-  se arrodilló para tocar el
suelo- está bastante limpio pese a su deterioro- se levanto y se puso
a caminar hasta el fondo. La mayoría de literas están ordenadas. Es
como si hubieran entrado a buscar algo y luego hubieran intentado
poner todo en su sitio para que nadie se percatara. Pero- pasó su
mano por unas de las camas para quitarle el polvo- todo es tan
perfecto que no encaja. ¿Sabes de lo que podrían estar buscando,
Angel? – preguntó Ralf girando su cabeza.

-Mouser me comentó algo acerca de unos documentos- contestó- Pero mi
hermano es demasiado estúpido como para tener algo tan valioso-

-Quizás no vio el peligro que entrañaban- seguía inspeccionando.

-También es verdad. Nunca ha sido muy bueno para darse cuenta de las
cosas que sucedían a su alrededor-

-¿Te dijo algo más?-

-Deja que lo piense- llevó su mano a la barbilla- Oh, sí- exclamó-
menciono que estaban relacionados con algún asunto de  La Forja.

-Quizás debamos ir allí y echar un vistazo- paro justo antes de
acabar la frase- ¿Quién está ahí?- escucho un ruido procedente de
fuera.

Una mujer vestida de azul apareció. 

-¿Ralf?- preguntó-¿Qué haces tú aquí?-

-Eso es la misma pregunta que debería hacerte yo a ti, Pandora-
contestó de forma más relajada- No nos vemos desde que acabaron las
primeras eliminatorias del torneo.-

-¿ De qué la conoces?- preguntó intrigada Angel.

-El y yo, bueno- dijo entrecortada- estamos unidos 
por los lazos del destino.-

-No digas cosas que se puedan malinterpretar.- contestó rápidamente
sintiendo que de Angel emanaba un aura asesina.
-Angel, te lo puedo explicar- 

-No hace falta que me cuentes lo que hacías en el campamento
occidental- le dio la espalda en plena conversación.

-Se refería a nuestro antiguo nombre de escuadrón- dijo con voz
apagada- Se llamaba Lazos del destino. Dejando eso aparte- recuperando
la compostura- aún no nos ha dicho que haces por aquí- se dirigió
hacia Pandora.

-Nuestra jefa me ordenó una misión de mientras que estuviera en el
torneo. Me dijo que investigara cualquier situación que pareciese
anormal dentro del campamento central- su tono de voz se volvió mucho
más serio.

-Nadie se fía de Mouser- intervino Angel- así que aprovechando el
torneo enviaron una pequeña espía- se acerco de forma amenazante-
¿O tal vez es eso lo que nos pretende hacer creer?-

-Tranquilidad- Ralf se interpuso entre ambas- 
Pandora puede que sea algo torpe pero es de fiar.-

-¡Oye!- le replico agitando sus brazos contra él violentamente.

Angel sentía celos de su relación. Parecían muy íntimos. Aunque
ella y Ralf  eran amigos desde hace mucho tiempo nunca la había
tratado así. Parecían divertirse tan solo con tener la compañía el
uno del otro. Nunca había podido hablar de manera abierta con
alguien. Ni antes ni siquiera después de los Escorpiones Rojos.
Debía desconfiar de todos. Aprendió que más tarde o  más temprano 
todos la acabarían traicionando. 

No podía permitirse verse como la débil. Solo los fuertes
sobrevivían. Cada vez que tenía algún problema, lo encerraba en los
más profundo de ella. Para que no escapara, cada noche los intentaba
olvidar sin existo. Así pasó los años y se adaptó aquella
sensación. Pero aún no podía evitar sentirse asqueada con la
felicidad de los demás.

-Angel, ¿te encuentras bien?- le miró preocupado.-

-Sí- respondió sin mucho entusiasmo- ¿Ha encontrando algo la
incompetente de tu amiga?-

-Bueno, ha observado que cerca de aquí hay un pequeño rastro de
sangre. Es minúsculo pero quizás nos lleve a alguna parte-

- ¿Y por qué no lo hace ella sola?- se sentía contrariada debido a
que se les uniera.

-A decir verdad- rasco la cabeza- No es muy buena haciendo cosas por
su cuenta. Soy al primero que le extraña al que le hayan encomendado
una misión a ella sola sabiendo cuan desastrosa es su orientación.
Supongo que nuestra líder del campamento occidental le pareció
oportuno enviarla a ella ya que yo estaría aquí 
para ayudar en  lo que necesitase.-

-¿A dónde quieres llegar?- preguntó temiéndose lo peor.

-¿Podría acompañarnos hasta La Forja? Luego ella nos llevaría a
donde vio las manchas-

Angel dio un gran suspiro. Era la pregunta que ella esperaba. No
podía negarse. A fin de cuentas, Ralf era quien la estaba ayudando a
resolver lo que le había sucedido a su hermano. Sin embargo, le
molestaba que interfiriesen terceras personas. En teoría, estaban
desobedeciendo las órdenes de Mouser. Debían llevar todo aquello
bajo la máxima discreción. Añadir una persona más al grupo 
sería incrementar el riesgo de ser atrapados. 

Tomó otra bocanada de aire.

-Haz lo que quieras-





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