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21.11.2013

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puntos 30 | votos: 30
Asquea la felicidad ajena - porque nos hace ver cómo de carente es la nuestra.
puntos 9 | votos: 11
La igualdad existe - para que luego hablen sobre ella.
puntos 12 | votos: 12
Capítulo LII: Cenizas de una flor IV - Angel salió del centro de mando cansada. El interrogatorio la había
agotado tanto física como mentalmente. Afuera le esperaba Ralf.  Eran
viejos conocidos. Tanto él, como Godric y ella, habían entrando al
mismo tiempo en los Escorpiones Rojos por lo que podrían considerarse
de la misma quinta. 

Perdió el contacto con ellos cuando fue promocionada a lider de
escuadrón. Godric se mantuvo realizando misiones en el exterior
durante mucho tiempo para hacerse un nombre y Ralf fue designado a
otro campamento. Le extrañaba que viniera a verla. Hacia bastante
tiempo ya de eso.

-¿Como estás?- preguntó en forma de saludo.

-¿Qué tipo de pregunta es esa?- frunció el ceño- Como si no se
vieras que estoy mal-

-Siempre te haces la fuerte, así que nos cuesta saber cuando estás
bien- comentó  colocándose bien el sombrero con el dedo.- Y bien,
¿has pensado en lo que te dije? –

-Sí- cambió su expresión a una más seria- iré contigo.

-Como en los viejos tiempos- contestó sonriendo.- aunque ahora solo
somos dos. Espera, ¿no se podría considerar esto como una cita?-

-Tan idiota como siempre- le sacó una sonrisa.

-Así te ves mejor- río Ralf con ella.- Bien, pues vayamos entonces
al primer escenario-

Así es. Ralf estaba investigando el misterioso suceso que había
envuelto a su hermano y a su amigo Moi.  El torneo había sido
suspendido temporalmente así que para aquellos que habían venido
para participar se encontraban con un panorama inverosímil. Tampoco
podían dejar el campamento ya que el torneo se reanudaría al día
siguiente. Por ahora, tan solo se habían clasificado Angel, Ralf y
Ryu. El puesto de su hermano sería usado como una opción de repesca
para aquellos que estuviesen descalificados. El torneo 
tendría un día de  duración de más.

-Cuando me enteré de que no iban a investigar el caso de tu hermano-
comentó mientras andaban- no pude quedarme de brazos cruzados- No lo
conocí en persona pero sabiendo que erais familia de seguro él no
podría habernos traicionado.- 

-Ralf- su tono de voz bajó estrepitosamente.
- En realidad, no somos hermanos-

Era un gran secreto que jamás había contado a nadie. Lo omitió
también en el interrogatorio. Tampoco era algo necesario que la gente
supiera. En la ciudad imperial, los deslices matrimoniales eran algo
muy habitual. Telyg era un bastardo aunque lo desconocía. Fue fruto
de la relación del padre de Angel con unas de sus sirvientas.
Llevaban mucho tiempo siendo amantes. 

Cuando quedó embarazada, el padre de Angel alquiló una casa de campo
a las afueras de la ciudad y mando hacia allí su amante. Estaría
allí hasta que pasase todo el periodo de embarazo sin embargo jamás
regresaría. La mujer murió durante el parto. Incapaz de hacerse
cargo de su hijo ilegítimo, le encargo de cuidarlo a unos de sus
amigos más íntimos. Cuando su esposa falleció, volvió a buscar su
hijo, al cual adoptó en su propia familia. Desde entonces, Telyg y
Angel fueron oficialmente hermanos. 



En un principio, se llevaban bastante bien pero todo se torció en el
lecho de muerte de su padre. Angel descubrió la verdad.  Toda esa
carga reposó sobre ella, quien había presenciado los últimos
momentos de vida de su padre. Entonces todo cambió. Para ella, la
llegada de Telyg se convirtió en la destrucción total de su familia.
Todo lo que tenía se esfumó y todo por su culpa. Pero tampoco podía
odiarlo del todo porque al final era su hermano y era lo único que le
quedaba.  Al final decidió huir. Dejó todo atrás para vivir una
nueva vida. Aunque al final lo consiguió, no le salió como esperaba
ya que el pasado la siguió para atormentarla.

Soltó repentinamente una lágrima.

Ralf hizo como si no hubiera visto nada. Se pegó a ella y siguieron
caminando junto. Era un momento difícil y no tenía a nadie a quien
recurrir. Estaba sola y por muy fuerte que fuese por fuera, por dentro
seguía siendo muy frágil. Ralf conocía muy bien ese sentimiento.
Él había sido huérfano desde que nació. Sin poder confiar en nadie
más que sí mismo, mendigaba y robaba a su antojo pero siempre sumido
en una completa soledad. Las noches junto a las hogueras se le hacían
eterna y el miedo al castigó que le aplicarían si le pillaban los
mantenía alerta, sin poder dormir bien.  

Ahora veía como su amiga estaba pasando lo mismo que el había
padecido. Aunque no pudiera hacer nada al respecto, debería estar
ahí para apoyarla. Le tomó de la mano. Angel ni se dio cuenta. 


Al final, llegaron a su destino. El barracón de Telyg.
puntos 11 | votos: 13
I am sexy and you are know it. -
puntos 11 | votos: 11
Entre el pasado y el presente - existe un puente que nos permite avanzar hacia el futuro.

puntos 12 | votos: 12
Cuanto mayor es el equipaje, - más cuesta despedirse.
puntos 10 | votos: 10
Porque la paz no se encuentra - en un sitio fijo.
puntos 7 | votos: 9
Te pedí el descapotable del anuncio. - ¿Acaso es tan difícil?
puntos 8 | votos: 10
Capítulo LI: Cenizas de una flor III - -Bien. Con esto hemos acabado- contestó seriamente.- Puedes descansar
por hoy.- Se levanto de su sitio-Mañana lo reanudaremos. Y por favor,
espera unos minutos antes de salir de la habitación.- salio por la
puerta.

Aunque eran amigos, Godric supo mantener muy bien su posición.
Estuvieron encerrados durante horas en una habitación a solas. No
había ni ventanas ni nada de referencia en la habitación. Sus
paredes eran grises y podía notarse el granito dentro de sus muros.
Habia dos sillas y una mesa que los separaba. 


El interrogatorio fue llevado de una forma muy simple. Godric solo le
pidió que comentara como había sido su vida antes y durante su
ingreso en los Escorpiones Rojos. Sus relaciones. sus experiencias,
fueron tomadas al detalle por Godric a medida que Angel proseguía su
monologo. Ella era la única que hablaba.  

Comenzó hablando de su familia. Al principio No daba nombres, ni
siquiera quería recordarlos. tan solo narraba los hechos que iban
sucediendo en su vida desde que llegó al mundo. En algún momento se
mostró cómoda. En realidad, el interrogatorio no era más que para
mantener las apariencias de cara a los demás. Angel lo sabía. Godric
lo sabía. Hizo que estaba tomando notas mientras que ella seguia
hablando. Total, pensaba que esto era una pérdida de tiempo así que
contaría lo que ella quisiera para desahogarse. 

Vivíó toda su vida en la ciudad imperial, con todos los privilegios
que ello traía. Estuvo rodeada de riquezas sin igual y debido a su
posición como noble, superior incluso entre sus iguales en fortuna,
nadie podía desobedecer sus órdenes. Podía hacer todo lo que
quisiera. Si algún turbio asunto salpicaba a ella o a su familia un
poco de dinero bastaba para que sus problemas se solucionaran. Haber
nacido  en la cuna de la ciudad imperial le había otorgado el pleno
derecho. 

El pleno derecho era una distinción entre los ciudadanos, ya fuesen
de primera, segunda u tercera clase. Marcaba su estatus dentro de la
sociedad y los privilegios que ostentaba. Cada estamento hostigaba al
más inferior que él y así sucesivamente hasta que se llegaba  a los
esclavos, el último eslabón de la sociedad, que sufrían todo tipos
de vejaciones. En este último había también humanos pero también
destacaba otra especie, una que no había sido eliminada de todo en la
Guerra del Consejo. 

Los Kodrag, también conocidos como los hombres reptiles, eran seres
de apariencia amorfa. Caminaban erguidos pero muchas partes de sus
cuerpos no eran funcionales; estaban recubiertas de escamas que les
acababa pudriendo la mayor parte de su piel la piel. Era confinados en
los barrios grises para que tuviesen mínimo contacto con el resto de
ciudadanos Realizaban los trabajos que exigían mayor esfuerzo físico
y aquello que se denotaban con mayor inteligencia, eran castrados y
adiestrados para servir como siervos fieles a los humanos. No tenían
ningún derecho. Sus vidas pertenecían a sus amos. Aunque la
esclavitud estaba abolida, era frecuente el intercambio de mano de
obra de Kodrag. No tenía ningún control en su vidas. 

Esa era la sociedad en la que se había criado.


Angel habló sobre los Kodrags porque llegó a conocer a uno de ellos.


Antes de que naciera su hermano, ella era tratada como la única
sucesora de su familia. Sufrió numerosos entrenamientos y lecciones
de todo tipo. Se sentía ahogada, hostigada por sus padres. Les robaba
incluso el aire que respiraba. De vez en cuando, se escapaba de casa
para caminar sola entre las calles. Era el único momento que se
sentía libre. Vagaba libremente por los comercios, e incluso iba a
las zonas empobrecidas para dar alguna moneda a los más necesitados.
A diferencia de sus padres, no creía que esa gente estuviese así por
gusto o fuese el destino. 

-Nadie quiere vivir de forma triste y amargada- pensaba mientras veía
la dejadez de su ciudad.

De regreso, se topó con dos hombres. Eran bastante robustos. Iban
vestidos con calzones de cuero y pecho al descubierto. Sus tez estaba
marcada por la suciedad. Sonreían maliciosamente dejando entrever sus
amarillos dientes.

-¿Hey, chica, te has perdido?- comentó unos de los gorilas

-Si, una jovencita como  tú no debe andar a solas en sitios como
estos. Ven con nosotros- amenazo arrastrándola del brazo.


Podría zafarse fácilmente de él e incluso romperle en ese mismo
instante el brazo. Pero entonces alguien acudió a su rescate. Un
joven, también vestido con harapos sucios y rasgados, saltó la verja
que los separaba del barrio gris. De una patada, noqueó a uno de los
salteadores y se interpuso entre el otro y Angel.

Era un chico, aproximadamente de la edad de Angel aunque era un poco
más alto. Angel se fijó en la parte que resaltaba de su espalda.
Estaba cubierta de escamas. No era tan solo su espalda. La mitad de su
rostro también estaba cubierto. Llegaba  hasta su ojo izquierdo que
incluso, debido a las finas escamas que se habían instalado en él,
había cambiado de color. 

-Ese rojo-pensó – Nunca antes había visto algo tan bello.-
	
-¡Malditos Kodrags!- sacó una navaja- ¡Aprendan cual es su lugar!-
acuchilló al joven.


Paró la daga con la palma de la mano. Aunque fue atravesado, no
mostró ningún signo de dolor.  Su mano comenzó a escamarse y la
daga salió sola. La herida también fue cerrada.
El joven Kodrag cogió la daga de su agresor y le atravesó el ojo
derecho  Tuerto, se marchó junto a su compañero maldiciendo a todos
los de su estirpe. Tras su fuga, el Kodrag se giro hacía Angel. Era
la primera vez que alguien se encontraba tan cerca de ella. Casi no
podía sostener la respiración.

-Estúpida- golpeó levemente su  cabeza- Alguien como tú no debería
estar aquí.-

Le sorprendió la sutileza que desprendía. Una vez fue con sus padres
a un yacimiento de oro donde los obreros eran Kodrags. Todos les
parecieron toscos y falta de intelecto pero el parecía ser diferente.


-Gracias- pronunció con dificultad. Nunca antes había usado aquella
palabra- 

-No me la des- contestó secamente- Si esos dos te hubieran hecho algo
probablemente lo acabaríamos pagándonos nosotros.-

 Angel estaba cortada y a la vez furiosa. Era la primera vez que
alguien la estaba regañando por su comportamiento pero al mismo
tiempo era algo nuevo para ella. Despertó su curiosidad. Tras
cerciorarse que todo estaba bien, el joven se dispuso a marchar por
donde vino-


-¿Cómo te llamas?- gritó cuando saltaba de nuevo la valla. 


El muchacho la miró callado.

-No tenías ningún motivo para responderle pero de todas formas,
tenía que intentarlo- expreso desilusionada


-Ao- respondió- Mi nombre es Ao- le dijo antes de salir corriendo.
puntos 12 | votos: 12
Sarcasmo. - Desconocer el significado de esta palabra no hará que deje de existir.

puntos 14 | votos: 14
Incluso los seres más oscuros - pueden tener un corazón afectivo.
puntos 14 | votos: 14
Capítulo L: Cenizas de una flor II - -¿La sigo luego?- preguntó Ryu cerrando la puerta.

-No hace falta. Ya he puesto a alguien para que se encargue de ello.
Si no te importa espera fuera. Deseo hablar a solas con Minstek-

Ryu acató las órdenes de Mouser. Rondaría por los pasillos del
centro de mando hasta que acabasen su conversación.

Minstek se sentó en el asiento que se le había ofrecido a Angel. Era
bastante rígida así que para mayor comodidad puso sus pies sobre la
mesa. Inclino la silla hasta que se sujetara con las dos patas
traseras. Se puso a mirar el techo. 

-Me has engañado- dijo de golpe- Me dijiste que no había más
documentos aparte de los que me entregaste sobre La Forja-

-Hasta mis conocimientos son limitados- se excusó- Pero ahora que
están en tu poder, la investigación de Caos debería hacer grandes
progresos.-

-En ello está. Ahora solo deben caer los frutos del árbol. De todas
formas – prosiguió- no entiendo el porqué seguir con este torneo.
Ahora que tenemos todas las piezas, solo hace falta encajarlas y ya.-

-Bueno, no es tan fácil como piensas. Hay mucha gente que sospecha de
mí. Si no tengo cuidado, los otros dos campamentos se podrían poner
en mi contra antes de que se acabara el proyecto. Todavía hay
personas que no aceptan mi nuevo puesto.-dirigió su vista a la
ventana detrás suya - ¿Nunca has escuchado el refrán ten a tus
amigos cerca pero aún mas tu enemigos? Es aplicable a esta
situación. Aparte, el torneo me sirve como campo de pruebas. Llevo
mucho tiempo esperando, demasiado tiempo- volvió su rostro a Minstek-
 No permitiré que haya ningún tipo de error u interferencia.

Minstek no dijo nada y se dio por acabada la conversación. Volvería
a La Forja para hablar con Caos. Llevaba unos días bastante
ajetreados debido a la llegada de su nuevo compañero. No era una
persona hecha para compartir, y mucho menos si se trataban de sus
experimentos. Ambos tenían los mismos especímenes de prueba y
diferían en cómo debían ser tratados.

Nada más salir, allí estaba Ryu esperando para entrar. Nunca le
cayó bien. Era muy callado pero cuando hablaba siempre ocurría algo.
Parecía ser el más cercano a Mouser. Siempre estaba a su lado cuando
no estaba enfrascado en su misión. No se despegaba de él. Era como
su sombra.. Su relación era meramente jerárquica; Mouser daba las
órdenes y él las llevaba a cabo sin importar qué.

-Debe gustarte mucho vivir como su perro faldero- musitó cuando se
cruzaron.

Ryu no se molesto en contestarte. No merecía la pena malgastar su
tiempo en un tipo como aquel. Era un tipo bastante ocioso, que cuando
trabajaba, cosa que apenas hacia, lo hacía de forma perezosa y de
mala gana. Iba con pintas horribles y siempre soltaba algún
chascarrillo sin venir a cuento. La verdad, se alegraría si le dieran
la orden de asesinarlo.  

Tras su breve encuentro, entró de nuevo en la habitación Mouser se
volvió a sentar en su sillón.
No le dirigió en ningún momento la mirada ni tampoco había
necesidad para hacerlo. Para él, Ryu no era sino otro instrumento
para alcanzar sus planes. Tampoco es que le molestase mucho. Él
seguramente haría lo mismo si estuviese en su situación.


-¿Has encontrado el núcleo?-

- Estoy en ello señor. La Forja es como un gran laberinto así que me
tomará un tiempo saber donde se encuentra su ubicación-

-Debes saber que debes encontrarlos antes que ellos. No me gustaría
que Minstek o Caos descubrieran lo que hay dentro.-

-Sí- asintió con la cabeza- Llegado el momento, no me sería un
impedimento asesinarlos-

-No hará falta llegar a tales extremos. Jess está de nuestra parte.
Si su investigación avanza más de lo que esperábamos tan solo
deberemos sabotearla desde dentro-

La conversación era muy metódica. Mouser preguntaba y Ryu contestaba
con si o no y algún comentario más. Mas que una conversación era un
reporte de la actividad del campamento durante los últimos días. 

- Sobre Telyg- preguntó antes de que Mouser le mandara retirarse-
¿Está muerto?

-No lo sé. El espécimen Zero que mandamos hacer el trabajo vino
totalmente cubierto de sangre. Aparte, había cantidades de esta por
todo el campamento. Aunque haya sobrevivido a eso, no creo que durase
un dia o dos con tales heridas. Lo mismo va para su compañero- miró
el papel para saber su nombre- Moi. De seguro ambos están muertos.

-Aunque no se han encontrado sus cuerpos- incluyó Ryu.
puntos 10 | votos: 10
Capítulo XLIX: Cenizas de una flor I - Angel recorría alterada los pasillos del centro de mando. Mouser la
había convocado a temprana hora esa misma mañana. Sabía de lo que
quería hablar y eso no hacía sino ponerla más furiosa. Cruzó la
puerta con un gran portazo. Ni se fijó en los intentos que hacía
para calmarla Minstek ni en la impotencia que había en los ojos de
Godric que tenia la mirada perdida en el suelo.
	
Mouser le ofreció sentarse. Bebía de forma relajada su taza de café
a la par que leía una pila de informes que había encima de su mesa.
Pasaba las hojas con una lectura rápida e inmediatamente le daba un
sorbo. Aún desprendía los vapores. Estaba recién hecho.

Angel declinó su ofrecimiento de forma agresiva. Puso enérgicamente
las manos sobre la mesa. Aquel amasijo de papeles se cayó el suelo. 
Mouser no hizo nada antes los gritos y quejas que le estaba lanzando
Angel. Dirigirle la palabra tan solo conseguiría echar más leña al
fuego. Indicó a Minstek y Godric que recogieran aquel estropicio.
Ambos actuaron con desgana. Uno porque se sentía incompetente al no
poder haber hecho nada y el otro porque aquel asunto no le afectaba en
lo más mínimo. 

-Veo que te has enterado- viendo que la voz de Angel era más suave-
la verdad es que hemos intentando llevar esta situación con la mayor
discreción posible. Lamento que te hayas enterado por rumores.
Quería darte la noticia personalmente.-

-¿Rumores?- contuvo sus puños- Oh, sí claro, los rumores- dijo en
tono sarcástico- Esos rumores que dicen que mi hermano y uno de sus
amigos han sido asesinados. Unos rumores que dicen que el comandante
Mouser ha decidido no llevar una investigación para esclarecer lo
ocurrido para evitar así que afecte al desarrollo del torneo. ¿A
esos rumores te refieres?- volvió a su pose amenazante.

-Algo así. Aunque quería informarte de que no se han descubiertos
ningún cuerpo así que creemos que no están muertos. Es más, es por
esa misma intención que te he llamado hoy.- le dio un decreto que
había escrito esta mañana.

-  ¿Un acta de liquidación?- estrujó el papel- Esto debe ser una
broma. ¿De veras crees que mi propio hermano desertaría? Y esta
estúpida orden de “ser asesinado nada más ser visto”- paro
brevemente para coger aire- es la estupidez más grande que he visto
en mi vida-


-Hoy se hará oficial- la interrumpió de forma abrupta- Moi y Telyg
serán acusados de deserción e espionaje. Ejecutare la orden para que
sean asesinados al más mínimo contacto visual.-


-No tienes ninguna prueba- le miró asqueada.


-Ahí te equivocas, Minstek-

Dio un paso un frente. No estaba por el labor de escuchar órdenes esa
mañana. Varios guardas habían acudido en plena noche y le habían
arrastrado al centro de mando. Estuvo hasta al amanecer revisando
múltiples documentos. Los ordenó un poco antes de comenzar hablar.



-Revisando las pertenencias de tu hermano, hemos encontrado unos
documentos de alta confidencialidad sobre el desarrollo
armamentístico de La Forja. Dichos documentos se creían destruidos
sin embargo tu hermano, al que por este motivo lo acusamos de traidor,
los guardó recelosamente en su barracón, presumiblemente para
filtrar dicha información a los imperiales. Creemos que Moi también
era su compinche ya que poseía nociones sobre La Forja, pese a seguir
vetado en ella. Concluimos que se percataron que estaban siendo
vigilados y huyeron con lo que pudieron-


-Es una teoría absurda. ¿Qué los estabais vigilando? ¿Quién y
desde cuándo?- pregunto sin desprenderse de una sonrisa sarcástica.


Alguien apareció detrás suya.


-Llegaste en el momento justo, Ryu. Ahora mismo íbamos hablar de ti.
Angel- dirigió su mano hacía Ryu y comenzó hablar de nuevo con
ella- Él estaba a cargo del seguimiento de tu hermano. Para facilitar
su trabajo, comenzamos a aislar las personas relacionadas con tu
hermano. De ahí que Minstek, Godric, Ryu y tú fuerais conducidos
hacia fuera el campamento.

-Entonces, las expediciones de Ryu eran- contestó aturdida-

-Volvía inmediatamente al campamento para seguir realizando su
misión. Aparte, tenía otro objetivo más al que seguir de cerca.
Debido a su agilidad y gran capacidad de discreción era el más apto
para el trabajo.-


-Y ese alguien a quien seguía era yo ¿verdad?- contestó
percatándose de la indirecta de Mouser-


-Muy perspicaz por tu parte. Aunque has conseguido numerosos logros de
que te uniste a los Escorpiones Rojos, no podemos ignorar tu pasado.
Fuiste miembro de una las familias más poderosas del imperio. Aunque
al principio fuiste tratada como una espía, supiste prevalecer y te
convertiste en una gran fuerza para nosotros. Años más tarde, se nos
uniría tu hermano. Eso avivó nuestras antiguas sospechas. Y además-
continuo tras una breve pausa- se fueron acrecentando tras los
extraños sucesos que se han ido dando en los últimos meses.Por eso,
y hasta que las sospechas que recaen sobre ti no desaparezcan, serás
relegada indefinidamente de tu puesto. Aparte, se te prohibira salir
del campamento así como cualquier contacto con el exterior. Ahora, si
eres tan amable, nuestro querido Godric le gustaría hacerte unas
cuantas preguntas.-


-Dirás interrogatorio – masculló viendo como Godric se la llevaba
del brazo a otra habitación.
puntos 14 | votos: 14
Uno no puede edificar en ruinas - así que debe demolerlo todo y buscar nuevos cimientos.
puntos 11 | votos: 11
Capítulo XLVIII: Letras de sangre III - -¡Bastardo!- gritaba desde lo alto del tejado.

Era Telyg que en ese mismo instante estaba persiguiendo al agresor de
Moi.  La lluvia le era un gran impedimento para darle alcance. El
techo estaba resbaladizo y apenas podía distinguir el borrón oscuro
al que estaba siguiendo. La tempestad no parecía ceder en ningún
momento.

Ahora mismo, le importaba poco u nada como estuviese el mundo. Se
encontraba colérico.  Comenzó su iracunda persecución tras hallar
el cuerpo de Moi.

Impaciente por la tardanza de su compañero, había salido del
barracón bajo la funesta lluvia, cobijándose como podía del
aguacero,  hasta que se reencontraron. Moi estaba tirado bocabajo en
el suelo, con la cabeza inclinada hacia un lado. Sus ojos estaban
apagados y su cuerpo, arrinconando en una esquina con los pies y
brazos rígidos, estaba empapado totalmente en sangre.

Su mente quedó en blanco.  No existen suficientes palabras para
describir los sentimientos que estaban anegando el interior de Telyg. 

Se oyó un leve crujido. Telyg salió disparado hacia fuera. Era la
silueta de una persona cubierta con un chubasquero negro. Llevaba la
cara oculta con una máscara de madera que contenía  extrañas
ondulaciones y signos. Estaba huyendo a través de los tejados. Telyg
no se le pensó. No le hacía falta ninguna prueba más para saber que
él era quien había atacado a su amigo. Dejó su cuerpo a la
intemperie  y fue en busca de su asesino.

No iba a darse por vencido. Se juraba así mismo que 
iba acabar con su vida.

Lo acabó arrinconando. Sin lugar a donde escapar, el agresor decidió
encarar a Telyg. Visto de cerca, no era muy grande ni tampoco parecía
muy robusto. El vendaval cesó por un momento y su traje se ciñó a
su cuerpo. Era esbelto, bastante flexible, pero no 
parecía tener mucha fuerza.

Telyg golpeo con todas sus fuerzas la máscara que ocultaba el rostro.
Sin embargo, no atisbó ninguna represalia por parte de su rival.
Enfadado por su indiferencia, comenzó a asistirle varios golpes,
todos dirigidos a su rostro pues en verdad quería saber quien se
ocultaba atrás de aquella máscara.

Cuando iba a ser golpeado justo debajo de su mentón, el misterioso
asesino actuó. Paró su derechazo con suma facilidad. Su manos
parecían envolverlo completamente. Comenzó a apretar lentamente
hasta que las fuerzas se desvanecieron. Ejercía una gran presión en
su brazo. Telyg no tuvo otra que arrodillarse ante el dolor que
padecía. 

La presión parecía aumentar a medida que pasaba el tiempo. Comenzó
en su muñeca y mas tarde recorrió todo su brazo; paso por sus
músculos una descarga eléctrica que los dejó como carne muerta y
flácida, las articulaciones se retorcían sobre sí mismas y las
arterías estaban al borde del colapso. Incluso sus huesos se
quebraban como una rama  Todas aquellas sensaciones siguieron subiendo
hasta llegar a la clavícula.

Todo pasó muy rápido en comparación a como había empezado. El
brazo de Telyg comenzó a hincharse mas y más hasta que su piel no
pudo aguantar más y sus músculos comenzaron a salir hacia fuera. Los
huesos no podían mantenerse fijos en su sitio y el rápido
crecimiento de los músculos los dislocó totalmente. Fueron
aplastados por la enorme masa de carne en la que se habían
convertido. Tras eso, las venas y otros vasos sanguíneos comenzaron a
estallar Salpicaron a ambos pero tan solo Telyg mostraba una
expresión en su rostro. Era una mueca entre el horror y la ira, un
esperpento de la fragilidad del cuerpo humano. Restos de su brazo
acabaron esparcidos por todo el tejado.

Aunque pierdas mis brazos – agarró de improvisto su pierna- y mis
piernas fallen- intentaba ponerse de pie flaqueando- aún si hoy
conservo la vida y me hago viejo- lo tomó de su cuello- y la vejez
haga estragos en mi cuerpo. Hasta que de mi ultimo aliento- dio unos
pasos atrás-  te perseguiré- señalando con su dedo índice- incluso
si me convierto en un espectro, te buscaré entre tus sueños.
Reptaré por toda esta fangosa tierra- cayó al suelo debido a la
enorme cantidad de sangre perdida- y al darte alcance te arrancaré el
cuello. Clavaré mis colmillos hasta que tu yugular solo borbote
sangre. Te daré a probar el mayor veneno que existe en el mundo- 
concluyó Telyg tosiendo sangre.

El asesino se acercó a Telyg mientras este pronunciaba sus últimas
palabras. Puso su bota en su cabeza y comenzó pisotearla. Telyg
comenzaba a sentir la misma presión. Curiosamente, sus últimas
fuerzas fueron destinadas a una sonrisa.

-Así que acaba todo. Bueno, no ha sido mal del todo. Al menos podré
reunirme con mis amigos- pensó mientra reía y lloraba al mismo
tiempo.

De nuevo, un enorme charco impregnó la tierra.

puntos 11 | votos: 11
Kept you waiting, huh? - Los grandes héroes siempre se hacen de rogar.
puntos 13 | votos: 13
Te invitaría a pasar pero tengo miedo - de que luego no desees volver.
puntos 12 | votos: 16
Capítulo XLVII: Mas allá del muro - Moi rascaba su cabeza sin cesar. La mayor parte del diario contenía
partes inconexas y difíciles de interpretar. Se alegraba al menos de
conocer un par de palabras en el lenguaje elfo. Como ingeniero, estuvo
bastante tiempo tratando con artilugios de civilizaciones antiguas.
Aprendió a la fuerza algunas cosas aunque tampoco era algo para
vanagloriarse; tan solo reconocía unas pocas palabras. Le sirvió de
ayuda las connotaciones que había hecho Telyg con la ayuda de Darky.

Quería preguntarle muchas cosas a ambos pero no veía el momento.
Aún no comprendía como los relatos de Master le iban a servir para
comprender lo que estaba pensando. Para él, solo era el diario de un
pobre loco. La lectura se le hacía algo incomoda. Le replicó a Telyg
en reiteradas ocasiones que si podrían ir directamente al grano pero
él tozudamente le decía que debía leerlo todo.

En las últimas líneas del cuaderno algo llamó su atención.
Reconocía nítidamente unos símbolos. De un respingo, saltó de la
cama y marcho hacia fuera con libro en mano. 

-¿A dónde vas?- preguntó Telyg intentando seguir sus pasos.

-Creo que me he dado de algo, hermano. Este libro, no solo es un
diario con la vida de Master. También recoge detalles importantes 
de sus investigaciones-

-¿Qué dices? ¡No te oigo!- le gritaba desde lejos. 

Moi salió acelerado de los barracones y para Telyg fue imposible
alcanzarle. No escuchó lo ultimo le dijo. Como no sabía a donde se
había dirigido pensó que lo más sensato era esperarle en el
barracon. 

Sentía una enorme presión en el pecho. Desde un principio, no
quería involucrar a Moi. Mucha gente había muerto ya por esto.
Respiró hondamente. No era el momento de ponerse nervioso. Debía
confiar en su compañero y esperar a que regresara lo más pronto
posible. Por otra parte, le atacaba esa sensación de culpa. Incluso
Moi era mucho más consciente de cómo funcionaba la cabeza de Master.
Se preguntaba por qué diablos debería haber encontrado él esos
dichosos diarios y por qué no los habría quemado con el resto de
documentos.

Se recostó en su cama. Estaba cansando de tanto pensar.

Repentinamente, cayo una repentina tromba de agua.  Moi guardó el
diario dentro de su uniforme para que no se estropeara. Aquella
tremenda lluvia le había pillado de desprovisto. Aceleró el ritmo de
sus pasos. El tiempo no hacía sino ponerse peor. La tierra estaba
totalmente embarrada y cada vez le costaba más continuar. No tuvo
otro remedio que parar un momento hasta que el temporal amainase.
Buscó cobijo dentro de un antiguo barracón de madera. La lluvia se
filtraba por sus carcomidos listones.

-Algo es algo- dijo resignado.

Debía de hablar con Darky. Ella había estado viviendo mucho tiempo
con Master. Sin lugar a dudas reconocería mejor que él los planos
que había descubierto. En las ultimas páginas de su diario, atisbo
una serie de dibujos, unos bosquejos que parecían haber sido hechos a
la ligera. Tras echarle una ojeada, le resulto familiar. Un complejo
enterrado bajo tierra, con numerosas plataformas para la extracción y
fundición de minerales. Era La Forja, o al menos una fase temprana su
construcción. Pasó el dedo por la página, recorriendo el camino en
su mente. Cada paso que daba es como si lo estuviera dando en La Forja
real. Pero algo le inquietaba. Había ciertas zonas en las que su
mente se quedaba en blanco. Lo repetía una y otra vez 
pero el resultado era el mismo.

Era conducido  a un callejón sin salida. 

Cotejaba los planos  con su recorrido mental. Sin lugar a dudas, no
estaba equivocado. Había algo escondido dentro de La Forja.
No llegaba imaginar lo que podría ser realmente. 

-¿Un almacén?¿Factorías de fabricación de armas? ¿o tal vez
campos de experimentación ocultos?- pensaba sin apartar su vista del
diario.

Tan solo habia tres personas que pudiesen conocer lo que allí se
ocultaba. Sin embargo, una de ellas estaba muerta, la otra estaba en
paradero desconocido y la ultima no se encontraba en un estado
anímico saludable. Podría ir por su cuenta y hablar con el profesor
Caos. Siendo él nuevo jefe de la Forja, debía tener 
acceso a planos más recientes.

-¡Qué locura! Creo que yo también me estoy volviendo paranoico.
Quizás esto solo sea un dibujo que se hizo cuando se estaba
construyendo La Forja. Ha podido sufrir un montón de expansiones que
incluso no pueden que estén registradas. Espera un momento,
¿expansiones?- concluyó con una mirada de asombro- Es cierto- se
llevó la mano al mentón- aunque haya sufrido numerosas
modificaciones deben de tener algún punto en común; la construcción
original de La Forja. ¡El único punto inamovible sería- 

Un tibio ardor le impidió acabar la frase. Una pequeña hoja de
acero, tan negra como la bruma apareció detrás suya. De una estocada
casi imperceptible, perforó uno de sus pulmones saliendo la daga por
su costado. El agresor tiró su cuerpo al suelo que comenzaba a ser
teñido de sangre. Recogió el diario sin apenas inmutarse. Se marcho
tan sigilosamente como había aparecido.

Sus ojos parecían pesarle una tonelada. Los sentidos le fallaban. Su
vista comenzaba a nublarse, su cuerpo no desprendía calor y a medida
que pasaba se volvía mas frío. Incluso el ruido de la lluvia le
parecía diluirse en silencio.
puntos 9 | votos: 9
¡Cajas para todos! -
puntos 6 | votos: 6
Madurar significa tomar - los actos como un adulto siendo en potencia un niño.

puntos 7 | votos: 7
Mods. - La cirugía plástica de los videojuegos.
puntos 11 | votos: 11
La mía se estira aún más. -
puntos 5 | votos: 11
Necesita más mostaza. -
puntos 12 | votos: 12
Capítulo XLVI: Morador sin mundo - La luz era tragada por los retazos de oscuridad. Una espesa capa negra
recorría el mundo. Parecía estar llorando. Su canto fúnebre se
escuchaba más allá de la vasta tierra que era orada  por aquellos
que habían sobrevivido hasta al amanecer. Una joven, ataviada con los
colores apesadumbrados, caminaba con rectitud llevando consigo una
pesada carga.  Se acercó al borde, muy próxima al abismo, donde sus
llantos no serían reconfortados de forma banal. Dejó de su carga en
el suelo. Era un cuerpo humano enrollado en túnicas rojas.

-Yo nunca quise hacerte daño- sollozó Magica de forma amarga. El
bramido del mar atenuaba sus gritos. Sus lágrimas eran como un
torrente de agua que desembocaba en el océano.-Me siento tan sola-
acurrucaba su cabeza entre sus piernas- Estoy cayendo, estoy
desvaneciéndome, estoy ahogándome es una espiral sin fondo. Lo he
perdido todo.-


Hoy he ido a visitar a Darky. Esta vez, me ha parecido oportuno dejar
a  Mágica en el laboratorio. Vuestro reencuentro no se ha dado en las
mejores condiciones. A lo mejor debería  mostrarle eso. Tal vez así
comprenda que esto es lo mejor para nosotros.

Estaba sentada debajo de la copa de un árbol. Le daba cobijo con una
gran sombra que se cernía sobre el prado. Recostada sobre su rugosa
corteza, pasaba la mayor parte de su tiempo leyendo libros. Hace
tiempo que Darky se mostró interesada por la literatura. Quizás esa
afición la haya heredado de ti. Suele leer de todo un poco aunque se
encuentra especialmente interesada en la mitología; seres
fantásticos de épocas antiguas y hechizos mágicos de un poder
sumamente irrisorio. Pega sus ojos a las letras. Ensimismada en su
lectura, la he visto estar horas sin hacer un solo movimiento, tan
solo el de pasar las hojas y el pestañear de sus ojos. 

Tanta dedicación es conmovedora. 

-Hace un bonito día ¿verdad?- le pregunté a lo que ella contesto
con una desbordante ira en sus ojos.

-¿No se te ocurre nada mejor?-

-Solo he venido a saludarte. Nada más- le dije intentado recostarme a
su lado.

-Qué lástima- dijo cerrando su libro- Parecías ser un hombre
honesto- concluyó levantándose del sitio. ¿Por qué no vuelves a
jugar con tu estúpida muñeca?- me inquirió

-¡No vuelvas hablar de ella así!- le contesté tras abofetearla.

Su cara quedó señalado con mi mano. Quise disculparme después pero
el mal ya estaba hecho.  Retraje mi mirada al suelo. –Muestra  un
poco más de respeto. Al fin al cabo, ella es-

-No acabes la frase- interrumpió Darky- Ella solo es un montón de
carne sin conciencia. Dime Rojo- dijo apoyando su cuerpo con mi abrigo
al cual se agarraba con fuerza. ¿Qué soy para ti?-

Buena pregunta. De todas las cosas que había pensado nunca caí en la
cuenta de lo que mantenía junto a Darky. ¿Una promesa de mi difunta
maestra? ¿La obligación del deber?
¿Venganza? ¿Qué es? No logro comprenderlo. A veces miro atrás y no
puedo reconocerme a mí mismo ¿He sido yo quien ha hecho todas esas
cosas? Es tan horrible que tan siquiera puedo ver reflejado mi rostro
sin sentir asco. Tan solo una idea me tranquiliza cuando tales
preguntas comienzan a aflorar en mi mente. 

-Soy un arma. Mi fin en esta vida es ser usado para arrebatar la vida
de mis enemigos-

Casí estuve a punto de contestar con esta frase a Darky pero algo me
detuvo. Fueron sus lágrimas que recorrían por su pálido rostro.
Intenté secarlas pero ella detuvo mi mano. La acercó a su rostro
para que la acariciara.

-No digas nada, por favor. Todo lo que digas serán palabras vacías.
Quedemonos un rato así, juntos.-

La abracé. Supuse que era lo que tenía que hacer en ese momento.
¿Cuándo comencé a perder la humanidad? Un momento ¿alguna vez fui
humano? No tengo recuerdos de infancia. Mis registros de memoria tan
solo alcanzan hasta la primera vez que comencé a servir a la familia
Thanatos. Todo los sucesos anteriores a este resultan borrosos e
inaccesibles. Darky y yo estábamos muy pegados. Podía sentir los
latidos de su corazón. Estaba muy acelerado. En cambio yo, mantenía
el mismo ritmo cardíaco. No comprendía a lo que quería llegar con
esto pero supongo que para ella era importante. Me limité a estar
ahí quieto, parado, envolviéndola entre mis brazos, de mientras que
sus lágrimas se pegaban en mi traje y su corazón se disparaba.

Al cabo de un rato, sus constantes vitales volvieron a ser normales.
Se alejó de mí tan rápido como se había acercado. Se dirigió de
nuevo al árbol y tomó de nuevo su libro. Su alicaído rostro no
parecía haber cambiado. Antes de marcharse de allí, sentí que
susurraba las siguientes palabras.


-¿Ni siquiera puedes sentir algo?-


Como siempre, contesté guardando silencio.
puntos 59 | votos: 63
Quizás si se pudiese comprar tiempo - este fuese más apreciado.

puntos 10 | votos: 10
Pokémon, ahora para peces. - Grayson Hopper es el nombre del usuario de Twitch del que más se
está hablando en las últimas horas. Está jugando a Pokémon
ininterrumpidamente desde hace varios días y su avance es,
probablemente, el más lento de la historia. No es que sea un tipo
corto de miras, es que la diferencia entre él y otros jugadores es
que estamos hablando de un pez, y sus movimientos son contabilizados
según se mueve en su pecera. 

En 135 horas de juego ha conseguido llegar al profesor Oak, pedirle un
Charmander (al que ha bautizado con el nombre de AAAABBK), vencido al
Squirtle de Gary. Ha vuelto a la habitación del protagonista, de la
que parece que no volverá a salir en muchas horas. Otro experimento
extraño en Twitch que está siendo seguido por centenares de
jugadores, que asisten absortos al movimiento del animal de compañía
en Pueblo Paleta. Internet no tiene límites.
puntos 15 | votos: 15
Nadie desea tener nada. - Solamente es feliz con lo que tiene.
puntos 7 | votos: 7
Uno puede estar ebrio - de su propio ego y aún así seguirá viendo el mundo 
más claro que muchos otros.
puntos 10 | votos: 10
Capítulo XLV: Letras de sangre II - Para llegar a los barracones no usaron el camino habitual. Telyg optó
por un camino más largo, según él, más seguro. Estaba decidido de
que alguien los espiaba sin ser vistos. Le explicaba con sumo detalle
a Moi todo lo que iba sucediendo en el campamento; cómo todo era un
ardid.  Moi se asustó. Pensaba que Telyg se estaba volviendo
paranoico. 

Los días previos al torneo andaba distraído, con la mente puesta en
otro sitio. Hacía los ejercicios lo más rápido que podía e
inmediatamente se perdía de vista dentro del grupo.
Llego a darse la situación de que llegó a escaquearse de las
sesiones, con el riesgo y el posterior castigo que ello conllevaba.
Afortunadamente, nadie se dio cuenta de sus escapadas, nadie excepto
Moi que llevaba lo suficiente con él como para saber 
que algo debía andar mal.

En un instante Telyg paró de hablar.

-Se acerca alguien- dijo interponiendo su brazo delante de Moi para
detener su avance.

-¿Qué hacéis vosotros, aquí?- les pregunto Minstek.- ¿No
deberíais estar en el torneo?-

Iba con una pinta horrible. Llevaba una blusa totalmente arrugada con
el cuello torcido. La bata, la cual usaba en sus experimentos, estaba
agujereada por todos lados, con rastros de quemaduras por todos lados.
Era difícil saber si eran de algún componente que le había
salpicado o es que en realidad se había quedado dormido fumándose un
cigarro.

-Hemos acabado por hoy- le contestó seguidamente Telyg- Y tú- dijo
con signo de desconfianza, ¿qué te trae por aquí?-

-Bueno- dijo arrascándose la nuca- mi antiguo herbolario desapareció
así que me estoy acomodando a un barracón que había por ahí libre.
Has dicho que ya acabasteis por hoy ¿no? Eso quiere decir que os
habéis enfrentado uno con el otro. ¿Quién ganó?-

-Yo aunque debo admitir que fue un combate muy reñido- mintió con
agudeza Telyg- Aunque de todas las personas que hay me extrañas que
tú desconocerías el resultado sabiendo sobre todo tu interés por
las apuestas.

-Más quisiera yo sacarme unas perras con el torneo- se burló
Minstek-pero el maldito de Mouser no me quita el ojo de encima. Por
favor, que difícil es ser famoso.-

Telyg puso su mejor sonrisa, o al menos lo intentaba. Moi le imitó,
aunque de una forma mucho más natural ya que si le causó gracia el
último comentario de Minstek. Se despidieron de este usando la
típica excusa que necesitaban descansar. Una vez que se aseguró que
estaba lo bastante lejos como para no escucharlos, Telyg prosiguió
con su relato.

Pese a que llevaron un ritmo lento, al final consiguieron llegar al
barracon donde seguía viviendo Telyg.  Era el único que había
optado por quedarse ahí tras el ataque. Muros y paredes se estaban
viniendo abajo. Las literas, oxidadas e incluso muchas de ellas
totalmente carbonizadas, parecían quebrarse tan solo con el tacto. El
suelo, con sus afilados clavos sobresalientes, y sus pútridos
listones de madera, convertían el andar en una auténtica proeza.
Telyg tomó la mano de Moi y como si de un ciego se tratase, lo guió
hasta donde él quiso. Reinaba el silencio. Solo se escuchaba  el aire
que a través de las ventanas recorría a sus anchas toda aquella
fría habitación. 

Telyg le ofreció a Moi sentarse en su cama mientras el iba a buscar
lo que quería enseñarle. La cama era áspera y dura, como si fuese
de roca. Aquella sensación tan incómoda le hizo recordar la primera
vez que conoció a Telyg.

Parecía que había pasado mucho tiempo desde aquello. Empezó a
recordar cómo fue vetado de La Forja. Estaba tan enfadado por aquel
entonces que le pareció una gran idea llevar a cabo detrás de sus
espaldas su pequeño, por así llamarlo, experimento. Aún recordaba
el nombre del proyecto; Reanimación de inanimados. Era un nombre tan
resultón que fácilmente se le quedó grabado en la mente. Consistía
en devolver la vida a antiguos artefactos y seres de antiguas
civilizaciones. Sin embargo se necesitaba grandes cantidades de
energía para realizarse a cabo. Fue desechado como un fracaso. Eso le
molestó mucho, quizás demasiado, que incluso le llevo a pedir
explicaciones a Mouser por su negación a tal genial idea. Esto
último no hizo sino propiciar su salida de La Forja. Tras eso, se
empeño en sacar adelante por si solo la investigación. Sintió un
enorme regocijo al ver que su creación cobró vida propia.
Desgraciadamente, horas después sería destruida por Magica, Master y
Telyg. Ahora se preguntaba que habrían hecho con las piezas y con los
datos de la investigación.

-Aquí están- dijo telyg depositando una caja enfrente de Telyg.
-Abrela-

Moi le hizo caso.

-Cuadernos. ¿De quiénes son? Hay muchos y parecen muy viejos.- 

-Escoge uno y ponte a leer-

-¿Para esto tanto secretismo? Son solos cuadernos y notas- le
replicó Moi echandole una ojeada a los títulos por encima.

-Tu tan solo échale un vistazo a uno de ellos y verás porque tengo
tanto recelo para que nadie los encuentre-

-Está bien- contestó con resignación- Tomaré este- dijo escogiendo
uno al azar-Espero que no sea ningún tipo de broma, hermano.-

-Créeme- afirmó Telyg- Ojalá lo fuese.-
puntos 7 | votos: 7
¿Cómo el presente será correcto - si intenta ocultar el pasado?

puntos 13 | votos: 13
Comentarios inoportunos - que acaban con los momentos más familiares.
puntos 5 | votos: 5
Habito entre infinitas sombras - de dolor afligido. Acercarme al sol no puedo ya que 
no hallo reposo ni descanso entre sus resquicios.
puntos 15 | votos: 15
Yo no pelo mi fruta, - la desvisto.
puntos 14 | votos: 14
La muerte no es un sueño - ya que en la muerte te acaricio.
puntos 11 | votos: 11
Me tengo que poner a dieta... - pero mejor cuando pase el verano.

puntos 8 | votos: 8
Capítulo XLIV: Letras de sangre I - -¿Por qué ha tenido qué pasar todo esto?- se repetía una y otra
vez Telyg  persiguiendo al sospechoso.

Era de noche. Todos se encontraban agotados por el primer día tan
intenso al interno así que quedaban pocas personas que podían
ponerse de pie. Despiertos tan solo quedaban algunos guardias, que se
echaban alguna que otra cabecilla en sus puestos. Era como si no
hubiese nadie ahora mismo.

Telyg se encontraba solo, y malherido. Aún no había tenido tiempo
para curar como es debido sus heridas pero ahora eso no le importaba
mucho. Apretaba sus dientes con fuerza, rasgando sus labios. Su único
objetivo era descubrir quien era el asesino. No podía evitar pensar
que todo lo que dijo Darky era cierto. 

Los cuadernos de Master no engañaban. Había alguien en el
campamento, un espía, que los deseaba a todos muertos. Pensó que
eran solo habladurías de Master, no sería la primera vez. Era
bastante difícil saber cuando hablaba sobre la realidad u cuando
agregaba algunas dosis de ficción. A Darky también le costaba
comprenderlo pero aseguraba que sus sospechas podrían ser ciertas. 

Todo, hasta ahora, cada evento, cada circunstancia u situación
podrían haber sido realizados por alguien. ¿Con qué fin habría
realizado todo esto? Era una incógnita mucho mayor de quien era el
extraño personaje que dirigía esta función. Tan solo pensar que se
movían según su guión no hacia si no acrecentar aun más la ira de
Telyg.

Y ahora, por su culpa, un inocente había muerto. Fue arrastrado, como
si fuese engullido por un tifón, aquella red tupida de mentiras y
engaños. 

Hace seis horas.

-¿Estás bien, hermano?- le preguntó Moi  viendo sus heridas.

Telyg regresó al coliseo. No tenía otra cosa que hacer. Había
perdido la pieza de la armadura maldita y tampoco podía encontrar
pistas del paradero de Magica. Llevaba mucho tiempo sin verla. Le
resultó muy extraño que apareciera de repente y encima en aquellas
circunstancias. Se  llevó la mano sobre el brazo que casi le había
dislocado.

-No es nada grave, no te preocupes. ¿Qué tal van las cosas?-

-Todo se decanta a favor de tu hermana. Ha barrido ya del campo a la
mayoría de los contrincantes -

-Vaya, se le ve muy motivada- contestó asombrado.

-Hermano- dijo Moi cambiando abruptamente de tema.-¿Puedes contarme
ya lo que está pasando? Me dejé ganar en nuestro combate como tu me
dijiste pero aún no me has dicho nada sobre lo que ocurre-

-Moi- contestó con seriedad- Vayamos a un lugar donde haya menos
gente.

Ambos marcharon hacia los barracones.
puntos 14 | votos: 14
¡Es hora del duelo! -
puntos 18 | votos: 18
Kirito, yo soy tu padre. -
puntos 18 | votos: 20
Te pedí que me echaras una mano - pero no de esta forma.
puntos 11 | votos: 11
Bordes. - Porque incluso en el mundo animal existen.

puntos 14 | votos: 14
Tu escritorio cuando no paras - de subir carteles en Desmotivaciones.
puntos 12 | votos: 12
Y por un momento pensé - que estaba leyendo un manga yaoi.
puntos 8 | votos: 10
Con carteles como estos, - no existirían los apocalipsis.
puntos 6 | votos: 8
Capítulo XLIII: Refugio de soledad - -Por favor, ahora desnúdate- le contestó Jess sin expresión 
alguna en su rostro

Temblorosa, Magica se quitó rápidamente su vestido que cayó al
suelo sin apenas hacer ruido. Luego, fue indicada a que se recostara
sobre un mesa de metal. Era muy fría. Podía sentir como un
escalofrío recorría todo su cuerpo. Jess no hacía nada más que
observarla. Encendió un enorme foco. El cuerpo de Magica estaba
totalmente expuesto.

Jess se limitó a observar su anatomía. Magica se sentía ruborizada.
Era la primera vez que alguien la veía desnuda. -¿La primera vez?-
pensó. Ella  juraría que había estado en una situación similar
hace mucho tiempo.

La puerta se abrió. Una enorme figura se acercó por detrás de él.
Comenzó hablar con Jess. Este último parecía muy contrariado
escuchando a su locutor. De repente, una gigantesca mano se abalanzó
sobre ella. No pudo evitar soltar unas lágrimas al sentir como
recorría todo su cuerpo. Su tacto le parecía repugnante.

-Oh, es sin duda un material de primera calidad. La textura, la
reacción ante el sentido del tacto son increíbles. ¿Dispones de
amarres? Voy a inspeccionar sus globos oculares.- 

Un pequeño pinchazo. Con tan solo eso bastó para que Magica se
estremeciera de forma atroz. Comenzó a tener extraños espasmos y
convulsiones que forzaron a amaniatarla. El compañero de Jess
introdujo una varilla de metal sobre sus ojos. Fue tan solo unos
segundos pero el dolor que sintió parecía no tener fin.

-Capacidad de sentir dolor e imitación perfecta del sistema nervioso.
Sin lugar a dudas, me divertiré con este experimento.- dijo
alejándose.

-Caos- le reprochó Jess sujetando su brazo- Tan solo te he dado
permiso para examinarla porque Azul me lo ha ordenado. Si vuelves a
tocarle aunque sea un pelo, te arrancaré el corazón y se lo daré de
comer a mis muertos vivientes junto al resto de tu asqueroso cadáver.

-Y yo pensaba que los elfos erais más racionales- dijo sin atender  a
sus intimidaciones.

De nuevos solos en la habitación, Jess ayudó a Magica a vestirse. Se
encontraba totalmente paralizada, con la mirada nublada y la mente en
blanco. Cuando acabaron, Jess la condujo a una habitación. No había
nada en ella excepto una cama donde dormir.

-Aquí vivirás de ahora en adelante- dijo entrando con ella en la
habitación- Las raciones de comida están establecidas para el
mediodía y a la medianoche. Saldrás solo cuando te lo ordenen; ya
sea para pruebas diarias o alguna misión que te encomienden pero eso
será más adelante, cuando vayas progresando.-

Magica no respondió. Seguía en estado de shock.

-Mírame- dijo obligándola a que fijase sus ojos en él.-No soy tu
enemigo, ¿recuerdas? Te lo dije en la noche de Walpurgis. Te
protegeré de quienes desean hacerte daño utilizándote. Al fin al
cabo, eres lo único que queda de nuestra familia, Eliza-

Las ultimas palabras no hicieron si no enloquecer aún mas a Magica.
Arañó como un animal salvaje la cara de Jess y posteriormente se
refugio en la esquina de la habitación. Cubrió su rostro con sus
piernas, ligeramente inclinadas, mientras que se llevaba las manos a
la cabeza.

Jess, que en un principio se mostraba enfadado y dispuesto a tomar
represalias, se acercó diligentemente hacia Magica y le acarició el
rostro para tranquilizarla.

-Tranquilo, tu abuelo está aquí para cuidarte. Ya no vendrán más
hombres malos-

Sus palabras sonaron muy dulces, como si llevase mucho tiempo deseando
decirlas. Abrazó a Magica y luego, recuperando de nuevo su porte
serio y firme, se marchó. Se apagaron todas las luces. Mágica quedó
enterrada en la penumbra.
puntos 13 | votos: 13
Lopunny - Como nunca antes lo habías visto.

puntos 8 | votos: 8
La moral no nace del instinto, - sino del ansia de dominar con cadenas incuestionables.

                                                                                                      -Anónimo-
puntos 9 | votos: 9
Capítulo XLII: Abre los ojos - -No des un paso más.- dijo Magica mientras inmovilizaba a Telyg en el
suelo. 

Telyg llegó al lugar donde apuntaba el mapa. Era un enorme risco que
servía de muralla natural al campamento. Pedregoso e inescalable
cualquier intento de coronar la cima provocaría un derrumbamiento.
Telyg iba a desistir hasta que encontró una pequeña entrada a una
cueva. Estaba cubierta por espesos matorrales que la escondían a
primera vista. Telyg se adentró en esta. 

Extrañamente, en vez de subir, bajó. 

Estuvo un buen rato bajando unas escaleras esculpidas en la misma
pared de la cueva. A su encuentro salieron numerosas estalactitas que
con su incesante goteo lo ponían nervioso. Una vez que se acabaron
las escaleras , el suelo se encontraba inundado de agua. Lo que
parecía una cueva montañosa era en realidad una gruta conectada de
alguna forma con el mar. Telyg siguió su camino a ciegas puesto que
se encontraba tan lejos de la entrada que ya ni le llegaba un poco de
luz. Tropezó varias veces con las rocas. El agua le llegaba hasta las
caderas y se golpeaba con el techo. Harto de la situación, se dispuso
a bucear debajo de aquellas rocas afiladas. 

Ahora sumergido, el agua le parecía mucho más tibia sin embargo
tenía una claridez que no podía ser apreciada desde afuera. Llevaba
varios minutos sumergido hasta que encontró otra cueva. Ascendió
rápidamente por ella pues apena podía contener la respiración.

Llegó a la sala donde se encontraba ahora. Sus pared se encontraban
pulidas con numerosos relieves e iconografías imposibles de leer para
él. Dedujo que eran de Master. Se alegró de que fuera el sitio
correcto. Más adelante, en el centro de aquel habitáculo, había un
pedestal. Encima de él,  se encontraba lo que tanto buscaba Telyg.

Eran unas grebas de hierro, con unas intimidantes espuelas tanto
delante como atrás. Brillaba como si fuera la única cosa en el mundo
que existiese. Sin embargo cuando fue a por ellas alguien lo derribó
en el suelo.

-¿Magica?- preguntó perplejo.

-Me asombra que hayas llegado hasta aquí.- dijo ella  presionando su
pierna para que no pudiera moverse- El mapa que hizo Darky no estaba
mal pero no tuvo en cuenta que el paisaje que detallaba Master era de
hace siglos. Por mucho que uno estudie, no puede preveer los cambios
de la naturaleza.

-¿Acaso nos estaba espiando?- le siguió preguntando en un intento de
ganar tiempo.

-No me hace falta.- le contestó- Yo ya visité este lugar hace mucho-
dijo con cierta nostalgia- ¿Sabes qué? La verdadera entrada se
sitúa en el acantilado. Si hubieras observado un poco más sus
diarios os hubierais dado cuenta.

-¿Sabe también los de los diarios?- pensó atónito- En verdad,
tampoco no es nada de que sorprenderse. Es la que pasaba mayor tiempo
con Master.- 

Magica dio un pequeño empujón a Telyg arrinconándolo en una
esquina.

-Esto me pertenece- dijo tomando las grebas.-Telyg- dijo poniéndose
su capucha- La armadura maldita no es algo que deba caer en las manos
de los humanos.-
puntos 12 | votos: 12
Mata a dios eliminando sus creyentes - pues si nadie lo conoce es como si no hubiera existido nunca.
puntos 7 | votos: 7
No existen diferencias entre - realidad y ficción cuando el mismo mal se esparce por todo el mundo.
puntos 9 | votos: 9
Capítulo XLI: Aún sigo aquí. - -¿Qué tal, Darky?- le preguntó Telyg mientras cerraba la
puerta.-¿Has obtenido algún avance sobre su ubicación?-

Darky se encontraba apoyada sobre su mesa de trabajo. Allí es donde
la mayoría del tiempo leía sus libros. Estaba cubierta por las
sábanas de su cama que se encontraba totalmente desarmada. 

-Nada por el momento- le contestó sin apartar la mirada de su
escritorio. Agitaba su pluma por toda la mesa, buscando algún
recoveco que quedase sin pintar. La mesa estaba cubierta por numerosos
papeles amontonados de forma desordenada, una tras otro.  Un bote de
tinta rodaba por el suelo mecido por el aire que recorría la
habitación. La cera apenas caía ya del candelabro.

-He estado toda la noche transcribiendo los documentos que me pasaste
pero aún no he encontrado ninguna referencia. Es más- dijo
estrujando  los papeles con rabia- aquí solo vienen sandeces y
recuerdos seniles.

-Qué mal- dijo Telyg apenado- Al final, tanta prisa en la arena para
nada-

-No saques conclusiones tan rápido- dijo levantándose de su asiento
dirigiéndose hacia él. 

-¿Un mapa?- preguntó desplegando el papel que le había dado. 

-Son datos muy vagos pero he conseguido sacar provecho de ellos. La
cartografía es muy aburrida así que no lo he detallado demasiado.
Con las indicaciones que te he dejado debería ser más que suficiente
para encontrar el lugar sin problemas.-

-Iré de inmediato-

-¿No se darán cuenta que faltas en el coliseo?-

-No te preocupes- dijo saliendo de la habitación- Han dado 15 minutos
de receso. Gracias de nuevo, Darky-

-No hay motivos para darlas.- susurró Darky en su habitación- Tengo
cosas pendientes por hacer- prosiguió desviando ligeramente su mirada
hacia el escritorio.

Dejó caer su cuerpo sobre la cama. Le parecía estar acostada sobre
una nube. Era tan blanda, esponjosa. Sentía como si su cuerpo fuese
absorbido hacia dentro por una fuerza desconocida.
Sus ojos pesaban demasiado como mantenerlos despiertos. Tras soltar
una dulce lágrima, al fin pudo cerrarlos. 

Los papeles comenzaron a volarse sin que se diera cuenta su ama. De
repente, una figura extraña entró por la ventana. Iba ataviada con
una capucha negra que la mantenía en el anonimato. Tomó las hojas
rebeldes y las puso de nuevo sobre la mesa. Las leyó durante un rato
sin que nadie se diese cuenta de su presencia. Tras dar por acabada su
inspección, se marchó de la habitación no sin antes arropar a Darky
quien se encontraba inmersa en un soñoliento sueño. Tal y como vino,
desapareció sin dejar rastro.





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